Campeonato de la LNBP. Fotografía: Enrique Gutiérrez
Al momento de levantar el trofeo de campeón de la Temporada 2024, los Diablos Rojos del México hicieron historia al ser el primer equipo de la Ciudad de México en lograr la corona de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional.
La Pandilla Escarlata debutó este año en la LNBP, y, tras una campaña en la que finalizó en el tercer lugar en la tabla de posiciones con una marca de 21-11, venció y eliminó a los Dorados de Chihuahua en cuatro juegos y en seis a los Soles de Mexicali, para asegurar su pase a la gran final. En esta etapa se vio las caras con los Halcones de Xalapa, en una serie que terminó en cinco encuentros luego de ganar los juegos 1, 2, 4 y 5.
“Se cumplió el objetivo más difícil. Cuando llegamos se decía que era casi imposible que un equipo en su primera temporada se convirtiera en campeón, pero lo logramos”, mencionó el coach de los Diablos Rojos, Nicolás Casalánguida, durante la celebración del título. “Tuvimos el apoyo de todos en el equipo, desde Santiago Harp y don Alfredo Harp (vicepresidente del Consejo de Administración y presidente), la directiva con Othón Diaz (presidente del equipo), Nick Lagios (general manager), y, además, todos los jugadores creyeron en este proyecto y lo hicieron propio”.
Campeonato de zona de la LNBP. Fotografía: Enrique Gutiérrez
En el momento de levantar el trofeo, el deporte profesional de nuestro país vivió un momento histórico, pues los Diablos Rojos lograron algo que ninguna de las seis franquicias de la LNBP, que previamente jugaron por la CDMX, pudieron hacer: ser campeones.
La Ola Roja del Distrito Federal fue el primer conjunto que representó a la capital y en 2003 llegó a la final, pero la perdió ante los Panteras de Aguascalientes. Después de La Ola aparecieron cuatro escuadras que tuvieron una permanencia fugaz sin tener resultados destacados, tendencia que se terminó con la llegada de los Capitanes de la Ciudad de México, quinteta que logró colocarse en dos finales (2017-2018 y 2018-2019), perdiendo en ambas ocasiones.
Esta sequía de títulos de un equipo de la Ciudad de México terminó a fines de 2024 con la hazaña de los Diablos Rojos del México, quienes repiten lo que hicieron los Capitanes: llegar a la final en su primer año de vida en 2017-2018.
Participación comunitaria en una unidad de infiltración. Acervo de Medio Ambiente FAHHO
En el planeta azul, donde el 71 % de su superficie es agua y el 29 % restante es tierra, se dispone de poca agua dulce para atender varias de las necesidades vitales humanas, pues el 96.5 % corresponde a los océanos. Pero el volumen de agua aprovechable por la especie humana no solo es pequeño, sino que tampoco se distribuye uniformemente a lo largo del planeta, ya sea por cuestiones naturales o administrativas.
Ante esta problemática, la Coordinación de Medio Ambiente de la FAHHO considera que debe existir una adecuada gestión de las cuencas hidrográficas, que son las zonas de la superficie terrestre donde el agua fluye hacia un punto común, como un río, un lago o el mar. Estas constituyen el contexto idóneo para la planeación y gestión de los recursos naturales, ya que son determinantes en el ciclo del agua, así como para organizar y mantener la biodiversidad y la calidad del suelo. Sin embargo, el funcionamiento de una cuenca es tan dinámico como frágil, en la medida en que depende de la interacción entre sus componentes, fuertemente influida por las acciones antrópicas.1
En Oaxaca el régimen de propiedad comunal es la forma predominante de tenencia de la tierra, que abarca la mayor superficie del campo oaxaqueño; los comuneros generan una notable producción agropecuaria y en sus suelos se encuentran gran parte de los montes, áreas forestales, manglares, costas, cuerpos de agua y yacimientos minerales, de manera que sus territorios también proporcionan importantes servicios ambientales.2 Pese a ello, los instrumentos que regulan el acceso al territorio y sus recursos no se corresponden con las dinámicas de las comunidades, sino que, por el contrario, las vulnera en la consecución de sus propios procesos de fortalecimiento de la gobernanza local y de vida y organización comunitarias. Es necesario facilitar los procesos para que las comunidades puedan acceder a mecanismos y financiamientos que coadyuben a las actividades de manejo y conservación de su territorio.
Este sucinto panorama que acabamos de bosquejar es el que impulsó el proyecto de Unidades de Infiltración de la Fundación Alfredo Harp Helú, con la vista puesta en dos enfoques para atender la problemática en torno a la escasez del agua, el estrés hídrico y el cambio climático en Oaxaca. Estos enfoques están determinados por la escasez del agua según las condiciones geográficas del sitio donde se hallan las cuencas hidrológicas, que corresponden a aquellas condiciones geográficas de sotavento y barlovento.
En meteorología, barlovento es la dirección de donde proviene el viento, de manera que se trata de una zona expuesta a este, donde el aire asciende y se enfría, lo que puede generar nubes y precipitaciones abundantes. El lado contrario es el del sotavento, una zona protegida de las corrientes de aire, donde los vientos descendentes se calientan y es menos probable que haya precipitaciones. El valle de Oaxaca se encuentra entre dos sitios de sotavento, uno formado del lado del Golfo de México con la Sierra Madre Oriental, mientras del lado del Océano Pacífico los vientos húmedos son precipitados por la Sierra Sur. Esta situación geográfica genera condiciones adversas para mantener una humedad permanente, sin embargo, las alteraciones climáticas han provocado que la humedad alcanzada en los Valles Centrales de Oaxaca provoque muchas lluvias, aunque en un tiempo demasiado corto para un valle que, pese a los lomeríos, no tiene la capacidad de respuesta a tal cantidad de agua. La consecuencia inmediata son los mal llamados “desastres naturales”, que no son sino el resultado de carencias en torno a la gestión del agua que precipita, especialmente en tan poco tiempo, lo que se agrava debido a la deforestación y a una incorrecta planeación urbana.
Acervo de Medio Ambiente FAHHO
Hemos pensado que el ciclo del agua es inalterable, pero se rompe cuando la precipitación no sucede y también cuando su forma de acontecer es atípica debido a las acciones antrópicas. Frente a ello, en las zonas de barlovento se ha impulsado la reforestación —con especies nativas y de uso local en las comunidades— como acción primordial para poder detener, retener y aprovechar los escurrimientos.
En las zonas de sotavento se está llevando a cabo un plan de adaptación a la nueva realidad para, en un mediano o largo plazo, tener un escenario deseado. Un plan que incluye a la población joven, que parece más consciente de los efectos que conlleva la degradación del entorno. Aún así, creemos que la educación y la sensibilización ambientales son cruciales en este contexto, ya que el proyecto funciona en la medida en que las comunidades —que tienen los territorios con las condiciones para captar o retener el agua— se suman al proceso y aprenden cómo funciona la cuenca, cómo se comporta la vida comunitaria en torno a ella, y cuáles son los saberes y las técnicas que ellos mismos poseen para el uso y manejo del agua.
El hecho de que las técnicas utilizadas estén basadas en los saberes tradicionales ha permitido prescindir de grandes inversiones, pues esas estrategias no requieren de una gran infraestructura ni de una alta tecnificación. El propósito, entonces, es mejorar dichas técnicas para la intervención de las cuencas hidrológicas existentes en torno a la captación y retención del agua. Los efectos son casi inmediatos, pues, en la medida en que el agua es retenida, empezamos a ver una restauración de la cuenca.
Es importante señalar que las acciones giran en torno al concepto de “paisajes bioculturales”. Es decir, una serie de acciones compaginadas con los saberes locales que aterrizan en un proyecto acordado de desarrollo sostenible basado en la protección y valorización del patrimonio natural y cultural. Esta perspectiva surge porque la idea de modernidad, desarrollo y progreso ya no es compatible con las condiciones de vida actuales.
El prósito de la FAHHO es sumarse a los procesos de adaptación y resiliencia ante el cambio climático a partir del conocimiento y la intervención de los territorios comunales, teniendo como eje la gestión de las cuencas hidrológicas. Los planes de adaptación y resiliencia que proponemos han sido adoptados y adaptados por las comunidades de Santa Catarina Minas, San Dionisio Ocotepec, San Agustín Yatareni y San Juan del Estado. Esto, con la participación en los tequios de hombres y mujeres por igual, pues han comprendido que se trata de una necesidad generalizada ante la que no han obtenido el apoyo gubernamental. La respuesta frente a la adversidad por medio de la captación del agua ha mostrado sus resultados incentivando otras prácticas como el traspatio y la agricultura familiar, tan importantes para el desarrollo sustentable. Es así como, más allá de la intervención de la Fundación, los comuneros y las comuneras se han convertido en actores de su propia adaptación a una nueva realidad, donde el entorno no debe verse como un cúmulo de elementos aislados y recursos útiles, sino conformando un entramado del que formamos parte con una profunda y fundamental responsabilidad sobre su preservación.
Este año iniciamos una nueva aventura de la mano del Centro Cultural Itinerante de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, un proyecto que busca llevar distintas actividades artísticas y deportivas a los municipios de la zona metropolitana de Oaxaca. Como parte de este esfuerzo, filiales de la FAHHO hicieron equipo para hacer esto una realidad.
Es así como, a partir del 11 de octubre de 2024, Casa de la Ciudad ha llevado seis talleres a los municipios y agencias de Trinidad Zaachila, Lachigoló, Teotitlán del Valle, Trinidad de Viguera, San José Hidalgo y Santa Cruz Amilpas. Estos talleres constan de tres “estaciones”: bicibalance, habilidades ciclistas y bicimecánica, en donde niños, jóvenes y adultos de todas las edades han podido disfrutar y aprender con nosotros desde primeros pedaleos, hasta mecánica básica.
Estos talleres han sido posibles gracias al trabajo no solo del Centro Cultural Itinerante y Casa de la Ciudad, sino también de las Bibliotecas Móviles de la Biblioteca Infantil BS, que nos brindan una ruta a seguir, además de difusión entre las distintas agencias y colonias a las que hemos asistido. De igual manera, el apoyo del Museo Infantil de Oaxaca ha sido invaluable al proporcionarnos bicicletas para poder realizar bicipréstamos a las infancias y juventudes que participan en los talleres.
El objetivo de estas actividades es fomentar la inclusión y brindar acceso a espacios de aprendizaje, arte y expresión. Buscamos que las colonias, agencias y municipios que visitamos puedan beneficiarse de esta iniciativa que fomenta el uso de la bicicleta como medio de transporte y herramienta para incentivar el deporte. De esta forma, promovemos la movilidad sostenible, contribuimos al empoderamiento social y a la mejora de la salud.
Para más información sobre la ruta a seguir este 2025 puedes ponerte en contacto con nosotros al número 951 516 96 47 ext. 101 o también al correo casadelaciudad@fahho.mx
Recorte del periódico Excélsior como testigo. Fotografía: Carlos Sevilla
Los testigos de libros son una fuente de información histórica, material, cultural y documental de los fondos bibliográficos, sus usuarios y lectores, así como de la historia, devenir y uso del ejemplar que resguarda entre sus páginas aquel fragmento de historia “atrapado” u “olvidado”.
Se le llaman testigos1 a los materiales que no pertenecen a la propia edición del libro y que fueron agregados por los lectores de manera intencionada o por un descuido. Dicho objeto se convierte en testimonio del momento del uso del libro y de quién lo consultó, además de acercarnos a su contexto histórico, cultural, económico y social. En pocas palabras, un testigo es resultado inevitable de la relación libro-lector.2
Un libro, para sus lectores, puede trascender generaciones, territorios, ideas o su propio contexto; situación de la que el testigo también es partícipe y por lo mismo se convierte en el testimonio de hechos ocurridos años o siglos después de la fecha de publicación (incluso antes); además, reflejan circunstancias temporales y espaciales determinadas y específicas.3
El Fondo Antiguo de la Biblioteca José Lorenzo Cossío y Cosío, al resguardo de Adabi, tiene una colección de testigos en parte de su acervo. Entre las páginas se encuentran fragmentos de manuscritos, impresos, grabados, recortes de periódicos, folletos, postales, cartas, dibujos y hasta restos de flora.
Como ejemplo de lo mencionado al inicio del escrito, en el libro El jardín de la iglesia de Santa Catalina de Suecia (…), publicado en 1776, el testigo que se ubica entre las páginas 28 y 29 consta de un recorte de periódico con una imagen del icónico Palacio de Hierro del centro de la Ciudad de México y personas abrigadas caminando bajo la lluvia con sombrillas. Esta impresión muestra al inmueble antes de su característica cúpula en el remate de la moldura, así como la permanencia de los letreros de la fachada con “Almacenes del Palacio de Hierro”; detalles que permiten ubicar la temporalidad del testigo entre la inauguración del complejo comercial en 1888 y los primeros años del siglo XX.4
De las páginas 128 a 134 del libro Thesaurus hispano-latinus/utriusque linguae verbis (…) se encuentran atrapados distintos fragmentos pequeños de hojas metálicas que, por su apariencia, podrían tratarse de hojas de plata y oro. Esta interesante pedacería de metal lleva a pensar en las posibles circunstancias en las que se encontraba el libro cuando era consultado, ¿algún trabajo de dorado o decoración? De ese momento hoy queda como documento tangible los delicados y endebles pedazos brillantes sobre el papel.
Pueden existir múltiples testigos dentro de un volumen y variar la tipología y características, por lo tanto, también la época y usuario al que pertenecía. Ejemplo de esto lo hallamos entre las páginas 156-157 y 276-277 de Instituciones juris canonici (…), el primero es una flor ahora atrapada entre el papel y la tinta, conserva la forma, textura y parte del color de los pétalos, sépalos y tallo; un rastro de la flora del momento en que fue consultado o de su anterior dueño. El segundo testigo es la correspondencia dirigida al jefe de hacienda del estado de Morelos firmada en Cuernavaca en 1880, lo cual nos incita a preguntarnos: ¿tendrán relación ambos testigos del libro?, ¿pertenecieron al mismo usuario?, ¿cómo podemos aproximarnos al contexto de un rastro de flor y a un oficio dirigido al jefe de Hacienda de Morelos en el México porfirista? ¿Cómo puede ser significativa la comprensión y estudio de estos elementos para entender la historia de los usuarios del libro, de su uso y de la biblioteca?
Un último ejemplo, de la variedad con la que cuenta la Biblioteca Cossío, es la encuadernación que contiene al primer diario publicado en la Nueva España, el Diario de México, impreso el 1° de octubre de 1805. Entre las páginas 174 y 175 se localiza un recorte del periódico Excélsior que, en su edición de aniversario fechado el 18 de marzo de 1928, redactó la nota titulada “El primer periódico diario que se publicó en nuestra nación”, que alude al impreso de 1805.
Este recorte representa un caso muy interesante en la relación del libro, la colección y su complicidad con su propietario y lector. Ahora el volumen guarda la nota de periódico que su dueño leyó, donde relata el histórico suceso del inicio del tiraje del primer diario impreso en el país, ahora como testigo resguardado dentro de la encuadernación del primer tomo del diario.
Cabe mencionar que el registro de los testigos del Fondo Antiguo forma parte del Programa de Conservación del Fondo Antiguo de la Biblioteca Cossío que actualmente desarrolla el Centro de Conservación, Restauración y Encuadernación de Adabi. Dicho programa es parte de las acciones de conservación y preservación de las colecciones de la Biblioteca, así como su catalogación y difusión.
Aproximaciones a los testigos del libro como los que se expusieron anteriormente son una herramienta para el estudio de su historicidad a partir de la investigación de lo material, por medio de su uso y función, y la evolución de las colecciones y sus usuarios. Todos ellos temas fundamentales para entender las huellas de uso y marcas de procedencia, que son la pátina de los libros, por lo que comprenderlas y conservarlas es un deber que tenemos con las colecciones bibliográficas.
Por otro lado, el programa de conservación del Fondo Antiguo es un proyecto integral del acervo. Mediante las labores de diagnóstico se direccionan las futuras labores de conservación, y el entendimiento de los elementos que estructuran los libros, su importancia dentro de la colección, historia y devenir como testimonio de la Biblioteca José Lorenzo Cossío y Cosío, mismos que buscamos divulgar y hacer de interés común por medio de este y futuros escritos.
1. Martha Romero, “Los testigos del libro. Su rescate, conservación y utilidad”, en De Patrimonio Documental y Bibliotecología en México. Diversas Miradas, ed. Rosa María Fernández (México: UNAM, 2012), 89-93. 2. Ana S. Zamarrón, “Testigos: aditamentos documentales y testimoniales del devenir histórico preservados en el legado bibliográfico: Arquitecto Carlos Lazo Barreiro”, en Panorama de la Conservación del Patrimonio Documental (México:ENCRyM, 2013). 3. Sandra Martínez, Catálogo de los testigos encontrados en los libros del Fondo Conventual de Coyoacán: Biblioteca Nacional de Antropología e Historia “Dr. Eusebio Dávalos Hurtado”, tesis de licenciatura en Restauración de Bienes Muebles (México: ENCRyM, 2014), 10-11. 4. Patricia Martínez, El Palacio de Hierro, arranque de la modernidad arquitectónica en la ciudad de México (México: UNAM, Facultad de Arquitectura, Instituto de Investigaciones Estéticas, 2005).
Carta de Enrique León a Matías Romero del 4 de diciembre de 1911
Cuando se piensa en una biblioteca, viene a la mente un lugar con una gran cantidad de libros con temáticas muy diversas; sin embargo, estos espacios de conocimiento no solo resguardan libros, también pueden contener documentos, música impresa o grabada e incluso objetos. Este es el caso de la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa que, entre sus múltiples acervos, resguarda fondos y colecciones documentales.
En esta ocasión, se hace un acercamiento a la colección documental de José F. Gómez, personaje polémico y emblemático del municipio de Juchitán de Zaragoza, perteneciente a la región del Istmo de Tehuantepec. Pero ¿quién fue José F. Gómez? y ¿por qué sus documentos son importantes? Para dar respuesta a estas interrogantes, se presenta a continuación un resumen biográfico del personaje y posteriormente se describe la colección documental.
El personaje José F. Gómez nació el 21 de enero de 1858 en Juchitán de Zaragoza, se recibió de abogado en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca y se desempeñó en diversos cargos en distintas partes del país: presidente municipal, diputado, jefe político, administrador del timbre, agente de una sociedad de ahorros y también juez de distrito.
El 2 de noviembre de 1911, José F. Gómez, siendo presidente municipal y jefe político interino del distrito de Juchitán, encabezó una revuelta popular como respuesta a la determinación del gobernador del estado, Benito Juárez Maza, de nombrar como jefe político de Juchitán a Enrique León. Las hostilidades entre los inconformes y el gobierno del estado duraron poco más de un mes, hasta que el día 4 de diciembre de 1911 aprehendieron a Gómez y su comitiva, cuando se dirigían a la Ciudad de México para entrevistarse con Francisco I. Madero. El fin era llegar a un acuerdo para calmar las hostilidades en la región del Istmo.
Para el día 5 de diciembre de 1911 —por medio de un telegrama que Ventura J. Cano, presidente municipal de Rincón Antonio, envió al jefe político de Juchitán— se dio a conocer que la comisión que conducía al Lic. Gómez y socios fueron atacados a tiros por sujetos desconocidos, y que durante el ataque había sido asesinado José F. Gómez. La rebelión, ahora denominado Chegomista, duró más tiempo, sin embargo, fue en diciembre que el principal líder de la rebelión fue eliminado.
Carta de José F. Gómez del 2 de noviembre de 1911
Los documentos Recientemente concluyó la organización y descripción de la documentación que conforma la colección de José F. Gómez. Como resultado se obtuvo un catálogo que cuenta con 186 expedientes que datan de 1841 a 1966. El grueso de la documentación se compone de telegramas y correspondencias de la jefatura política del distrito de Juchitán, que describen buena parte del movimiento insurgente con José F. Gómez al frente. En menor medida encontramos documentos sobre la vida personal y familiar de este personaje, así como de su desempeño laboral. Finalmente, se localizó un pequeño grupo de documentos, el cual se encontraba anexo a la documentación principal sin poder establecer relación alguna con José F. Gómez.
Cabe señalar que esta colección resultó del esfuerzo del maestro Francisco Toledo por recopilar información sobre José F. Gómez, y que al donar los documentos a la Burgoa enriqueció los datos acerca del tema.
Federico Jiménez Caballero donando su colección a la BIJC. Fotografía: Eduardo González
Gracias a la donación del diseñador y coleccionista de origen oaxaqueño Federico Jiménez Caballero, a los acervos de la Biblioteca de Investigación Juán de Córdova de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca han arribado dos obras sobresalientes de Manuel Martínez Gracida, probablemente el “historiador más importante de Oaxaca”, en palabras del doctor Sebastián van Doesburg, director de la Biblioteca.
La primera se trata de la publicación Colección de Cuadros sinópticos de los pueblos, haciendas y ranchos del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, fechada en septiembre de 1883; y la segunda es un ejemplar de Ita Andehui, leyenda mixteca, datada a inicios del siglo XX, específicamente en 1906.
Cuenta Van Doesburg que siendo Martínez Gracida oficial mayor del Gobierno del Estado, durante el Porfiriato, el intelectual ejuteco tenía la intención de escribir la “gran obra de la historia de Oaxaca”, en un tiempo en que el gobierno de México presentaba al mundo —mediante exposiciones y congresos internacionales— “la identidad mexicana”, creada con elementos de las distintas culturas regionales, para demostrar la estabilidad del país después de las guerras posteriores al movimiento independentista.
Como reacción local a este proceso, “más que en cualquier otro estado, en Oaxaca creció durante el Porfiriato una gran narrativa de la historia oaxaqueña, conectada con una diversidad cultural que todavía se encuentra muy marcada. Hoy en día, de todos los estados, quizá Oaxaca tiene la identidad más fuerte, más arraigada, y esa idea de que hubiera una identidad oaxaqueña, que obviamente antes no existía como tal, fue la gran obra de don Manuel Martínez Gracida”, señala Van Doesburg. Debido al inicio de la Revolución Mexicana, la gran obra de Martínez Gracida —Los indios oaxaqueños y sus monumentos arqueológicos— no fue publicada.
Sin embargo, otros libros sí vieron la luz de forma impresa. Por ejemplo, en los Cuadros sinópticos se recopiló por primera vez toda la historia que hasta ese momento se conocía de las comunidades del estado, “desde los pueblos más grandes a los más pequeños”, el clima de cada uno, sus edificios y documentos importantes, las lenguas que hablaban, entre otros temas. “Es un libro muy consultado desde 1883 y hasta hoy no hay otra compilación tan completa como esta”. En las bibliotecas Andrés Henestrosa y Fray Francisco de Burgoa existen ejemplares de los Cuadros sinópticos, pero sigue siendo una publicación sumamente rara, por lo que la integración de este libro a los estantes de la BIJC ofrece a los oaxaqueños la oportunidad de tener en sus manos una fuente invaluable sobre la historia de las diferentes comunidades de Oaxaca.
Otra de las publicaciones sobresalientes de Martínez Gracida fue la “leyenda de Ita Andehui”, uno de sus libros más exitosos. El nombre de Itandehui sigue siendo común para mujeres oaxaqueñas con raíces mixtecas, al igual que el de Donají para las de origen zapoteco. Ambos, menciona Van Doesburg, son “marcadores de la etnicidad oaxaqueña” porque mediante una historia romántica, tal vez ficticia y fantasiosa, inspirada en leyendas, Martínez Gracida crea una nueva mitología oaxaqueña. Sin embargo, son muy pocos ejemplares los que sobreviven de la edición oaxaqueña de 1906.
La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, por medio de la BIJC, agradece al coleccionista Federico Jiménez Caballero la donación que llega a enriquecer los acervos de la Biblioteca, gracias a la gestión del doctor Alejandro de Ávila, director del Jardín Etnobiológico de Oaxaca y curador del Museo Textil de Oaxaca.
Ambas obras y las más de 70 publicaciones entregadas en donación por Jiménez Caballero, serán intervenidas y restauradas próximamente para consulta de todos los interesados en la historia identitaria de Oaxaca.
La Biblioteca de Investigación Juan de Córdova se ubica en el interior del Centro Cultural San Pablo, y puede visitarse de lunes a domingo, de 10 a 20 horas. La entrada es libre.
El año está por terminar, sin embargo, nos emociona cerrar a lo grande un ciclo que estuvo plagado de maravillosas actividades culturales, deportivas, de preservación del patrimonio documental y natural, diplomados, experiencias plenas y reconocimientos importantes. Comenzamos celebrando el galardón de la FAHHD, que se hizo acreedora, por segunda ocasión, del Premio Nacional de Deportes 2024; este hecho refrenda el compromiso que la Fundación tiene con la salud y la recreación de la sociedad mexicana. Para continuar festejando, nos entusiasma compartirles dos excelentes acontecimientos: el primero es la presentación del libro Vivir y morir jugando beisbol. En busca de más campeonatos, la segunda versión de la autobiografía de don Alfredo Harp Helú. El segundo es la inauguración de la Cátedra José S. Helú en el Centro de Estudios de Asia y África del Colegio de México.
Por su parte, el equipo de Seguimos Leyendo decidió brindar el espacio a los ganadores de los tres primeros lugares de su primer concurso de Calaveritas Literarias. A su vez, el Museo Textil de Oaxaca describe la experiencia de difusión de un cartel inspirado en su acervo fotográfico. Zayra Villareal y Zuleyma García nos cuentan una historia conmovedora y motivadora sobre una mujer que está aprendiendo a leer en las instalaciones de la BS Biblioteca Infantil. Por otro lado, el Museo de la Filatelia nos habla acerca de la importancia que tiene la tecnología en sus exposiciones, así como sus planes para el 2025. Sin quedarse atrás, el Museo Infantil de Oaxaca se sube al cuadrilátero para hablarnos, entre luchadores, máscaras y cabelleras, sobre el Festival Octubre Gráfico.
Adabi de México y Adabi Oaxaca nos comparten tres notas sobre la labor que día a día llevan a cabo: el rescate del patrimonio documental. De igual manera, Andares del Arte Popular dedica unas líneas al barro negro característico de San Bartolo Coyotepec.
Para cerrar con grandes noticias, Guerreros de Oaxaca anuncia la gran primicia del proyecto del nuevo estadio para el equipo bélico; mientras que desde el Salón de la Fama del Beisbol nos dan detalle de los galardonados de la Clase 2024.
Gracias a los lectores asiduos a estas páginas, así como a quienes hacen posibles las actividades que con tanto gusto la Fundación organiza para ustedes: les deseamos unas felices fiestas en compañía de sus seres más queridos, así como un próspero año nuevo. ¡Nos leemos en 2025!
Alfredo Harp Helú en la entrega del Premio Nacional de Deportes. Fotografía: Enrique Gutiérrez
Por los esfuerzos para impulsar el deporte y ofrecer oportunidades a niños y jóvenes en el país, la Fundación Alfredo Harp Helú para el Deporte recibió el Premio Nacional de Deportes 2024 (PND) en la categoría de Fomento al Deporte.
El contador Alfredo Harp Helú, acompañado de su esposa, la Dra. María Isabel Grañén Porrúa y de sus hijos, Sissi Harp Calderoni y Santiago Harp Grañén, recibió el reconocimiento el pasado 27 de noviembre en la ceremonia realizada en el Palacio Nacional; el evento estuvo encabezado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, Rommel Pacheco.
Esta es la segunda ocasión en que don Alfredo Harp Helú recibe el Premio Nacional de Deportes: la primera vez fue en 2005 cuando de manera personal formó parte de los galardonados, y esta vez lo obtuvo por medio de la Fundación que lleva su nombre.
El Premio Nacional de Deportes es entregado a quienes por su actuación y desempeño han sobresalido en el año que se califica dentro del ámbito deportivo, y también se extiende a aquellas personas o instituciones que han contribuido con los deportistas en la obtención de resultados históricos en eventos deportivos o en ayudar en el desarrollo y en la práctica del deporte en la sociedad.
En este año fueron galardonados con el Premio nueve atletas, tres entrenadores, un árbitro y la Fundación Alfredo Harp Helú para el Deporte.
Fotografía: Acervo de la BS Biblioteca Infantil de Oaxaca
Desde su apertura, y a lo largo de años de crecimiento, la Red de Bibliotecas Infantiles BS ha abrazado los principios y directrices del Manifiesto IFLA-UNESCO1 sobre Bibliotecas Públicas. Citamos uno de sus párrafos:
Las bibliotecas públicas prestan sus servicios basándose en la igualdad en el acceso a la información para todas las personas, independientemente de su edad, raza, género, religión, nacionalidad, idioma, condición social o cualquier otra característica. Deben ofrecerse servicios y materiales especiales para aquellos usuarios que, por una u otra razón, no puedan hacer uso de los servicios y materiales que se prestan de manera habitual, por ejemplo, minorías lingüísticas, personas con discapacidades, personas con habilidades digitales e informáticas limitadas, personas con escasas habilidades de lectura y escritura, o personas en hospitales o en prisión.
Igualmente subraya como una de sus misiones más importantes:
[…] prestar apoyo y participar en programas y actividades de alfabetización para desarrollar habilidades de lectura y escritura, y facilitar el desarrollo de la alfabetización mediática e informacional y de las habilidades digitales para personas de todos los grupos etarios, con el fin de contribuir a una sociedad informada y democrática […].
A principios de año, Clara y su mamá acudieron a la Biblioteca. Llegaron buscando el apoyo que no habían encontrado en otros espacios para que Clara pudiera consolidar su proceso de lectoescritura. Mencionaron que, si bien ella tuvo clases de lectura y escritura en su educación básica durante su infancia, la discapacidad intelectual que le diagnosticaron, las desventajas económicas que enfrentaron, así como el desconocimiento de las necesidades educativas especiales de Clara, tuvieron como resultado que ella, a sus 34 años, no supiera leer ni escribir.
¿Cuál era la motivación principal de Clara? Desde que la conocimos, precisó que quería aprender a leer los letreros de los camiones. Nuestra suposición fue, que, más que solo aprender a leer, su objetivo era encontrar autonomía por medio de las letras. Con el paso de los días y el trabajo que realizamos una o dos veces a la semana, a través de Clara y de su mamá pudimos conocer un poco más acerca de su dinámica familiar: Clara dependía completamente de su familia, y retribuía ese vínculo haciéndose cargo de algunas labores del hogar de su hermana, así como del cuidado de sus sobrinos.
Pero, como todo adulto, sus necesidades son otras. Ella quiere aprender a salir sola, a ubicarse en las calles. Quiere hacer sus actividades sin que su mamá tenga que llevarla a todos lados. Quiere cuidar a su mamá. ¿Cómo puede hacerlo? Volviéndose una persona autónoma y segura de sí misma. Lo demás, llegará a su tiempo.
Llevamos ocho meses de trabajo en un camino diverso. No somos expertas en el tema, pero hemos puesto nuestro empeño, dedicación y estudio en cada sesión con Clara. Hubo un momento en el que nos encontramos estancadas en el proceso, lo que nos llevó a buscar la asesoría de Renatta Sánchez, maestra de Educación Especial. Junto con ella, recalibramos las estrategias de trabajo: era necesario incorporar herramientas sensoriales y realizar un reaprendizaje del punto y modo de articulación de los fonemas. Porque, aunque el entusiasmo se hacía presente en cada sesión, Clara presentaba serios problemas de lenguaje que no habían sido atendidos. Ahora estamos realizando una intervención más apegada a sus necesidades. Hemos visto una gran mejora en su aprendizaje, en la gestión de sus emociones y en su seguridad.
Hace poco su mamá dejó de traerla a sus clases, ahora ella se traslada sola desde su casa a la Biblioteca y viceversa. Está aprendiendo a escribir mensajes por medio de WhatsApp, nos avisa cuando viene en camino o cuando llega a su casa. Este pequeño acto ha permitido que la escritura sea una actividad diaria para ella. Clara se ha incorporado también a actividades culturales que se han realizado en la Biblioteca, se muestra entusiasta y muy participativa en cada una de ellas.
Aunque aún no consolida su proceso de lectoescritura en su totalidad, la BS es de gran significancia para ella. Aquí está comenzando a dar sus primeros pasos hacia la vida de una persona autónoma, ya que desea construir su propio mundo mediante las palabras. ¿Qué sigue para Clara? Su meta siguiente es trabajar, procurar su casa y a su mamá. Estamos seguras de que lo logrará.
Alfredo Harp Helú presentando su libro en el Centro Libanés. Fotografías: Eduardo González
En esta vida no es posible ganar todos los partidos. Lo realmente importante es tener un mayor número de juegos ganados que perdidos. Alfredo Harp Helú
En una atmósfera cálida, rodeado de seres queridos, amigos y colaboradores, el contador Alfredo Harp Helú presentó, primero en el Centro Libanés de la Ciudad de México y después en la Universidad La Salle Oaxaca, la segunda versión de su autobiografía: Vivir y morir jugando beisbol. En busca de más campeonatos. Al abrir el libro, el lector se encuentra con una conmovedora dedicatoria: “Amo y dedico este libro a mi Dios que me guía todos los días. A mi preciosa familia, mis amigos que son mis hermanos, mis compañeros de juego a lo largo de diversas temporadas. A México y a todos los ciudadanos del mundo que creen en la paz”.
En la ya clásica forma beisbolera y metafórica de narrar su vida, el contador quiso dejar testimonio de algunas jugadas importantes que sucedieron durante los veinte años que siguieron a la primera versión, entre ellas, dos muy relevantes para él: una que perdió de manera fulminante, el fallecimiento de su hijo Alfredo, y otra que le ha causado enorme alegría, el nacimiento de su hija María Isabel, que desde hace varios años es conocida como Mira. La felicidad que le causó esta hija y los logros que ha tenido durante sus quince años de vida, así como sus nietos y el crecimiento personal de sus otros hijos –Sissi, Charbel y Santiago– motivaron al contador para escribir un segundo libro. En él profundiza aspectos tratados en el anterior, como las distintas etapas de su vida, desde que era niño hasta la fecha, su paso por el mundo financiero, el amor que le tiene a su esposa María Isabel Grañén Porrúa y la cantidad de proyectos que ha realizado con ella. Comenta también otros temas relevantes que han sucedido en este nuevo campeonato, como sus proyectos filantrópicos que han crecido sustancialmente, amistades queridas, colaboradores cercanos, personas significativas en su vida; también insiste en que la mejor inversión está en México y, por supuesto, continúa hablando de su gran pasión: el beisbol.
Fotografías: Eduardo González
Como parte de las jugadas más exitosas que el autor plantea en su libro, están los 6 182 proyectos apoyados por la Fundación Alfredo Harp Helú, que cuenta con un patrimonio que asciende a $19,563,302,000 y el monto total acumulado de donativos otorgados es de $10,912,634,184. Entre los cuales se encuentra un 37 % dedicado a proyectos de educación, 27 % a cultura, 12 % a apoyo en desastres naturales y medio ambiente, 10 % a proyectos de asistencia y desarrollo social, 9 % en salud y 5 % al deporte.
El libro está lleno de reflexiones personales sobre la importancia de jugar en equipo y comprometerse al máximo en el juego. Cada capítulo está acompañado de un epígrafe del poeta libanés Gibrán Khalil Gibrán. Cuenta con una selección importante de fotografías que acompañan el texto y nos ilustran las diversas etapas de la vida del autor. La portada está basada en una obra realizada por su nieta Fernanda Narchi Harp, artista, fotógrafa e ilustradora quien juega con un tema que siempre le ha llamado la atención a don Alfredo: el origen del universo y la corta temporalidad de nuestra existencia. Es un libro pensado en su familia y los seres queridos que lo han acompañado a lo largo de sus campeonatos. Nos refleja la practicidad de don Alfredo, su calidad humana y su compromiso con sus raíces: México y Líbano.
La presentación en México estuvo acompañada de música libanesa y mexicana, las voces de los Hermanos Martell y Olivia Gorra así como danza de ambos países y bocadillos libaneses. Fue un espectáculo bicultural donde Mira Harp Grañén cautivó al público con la armonía de sus movimientos, su presencia escénica y la seriedad profesional con la que dedicó una danza a su padre.
En 2014, el doctor en Historia Carlos Manuel Valdés Dávila inició el trabajo de catalogación y digitalización de una centena de millar de documentos localizados en la parroquia de Santiago Apóstol de Monclova, Coahuila, fechados entre el último cuarto del siglo XVII y los albores del XX.1 Estos escritos ofrecen un panorama histórico y social de la Vicaría Foránea de Monclova y la región que, en su momento, se conoció como Nueva Vizcaya y actualmente son parte del estado de Coahuila y el sur de Texas.2
Entre los expedientes localizados destaca una encuadernación donde la cartera consiste en tapas elaboradas con un bloque de papel reutilizado, también conocido como papelón, recubierto con un textil de fibras naturales. Durante el proceso de elaboración del catálogo, el Dr. Carlos Valdés observó que este ejemplar presentaba texto en las tapas y, ante la necesidad de conocer el contenido de dichos escritos, se acercó al personal de Adabi para solicitar las acciones de conservación necesarias para separar los documentos que conformaban las tapas.
Existen distintos tipos y estilos de encuadernación; en el caso de los libros de tapa dura, por lo general, se utiliza madera o cartón. Sin embargo, antes de la creación de este último material los encuadernadores elaboraban el papelón a partir de la adhesión de fragmentos y sobrantes de papel, manuscritos o las pruebas tiradas de impresos hasta formar una placa o bloque acorde a la medida y grosor que el libro necesitaría.3 El caso que nos atañe corresponde a una encuadernación semiflexible, pues usar el papelón a modo de tapas brindó resistencia y ligereza a la encuadernación.
Por lo anterior, el arribo de este material al Centro de Conservación, Restauración y Encuadernación de Adabi representó la oportunidad no solo de la restauración y recuperación de los documentos que conforman ambos papelones, sino de reconocer en físico su método de elaboración.
Antes de iniciar las acciones de restauración, se realizó un diagnóstico de conservación y pruebas de solubilidad para reconocer el estado material del papelón y comprobar si podrían aplicarse métodos a base de agua para desprender las hojas sin afectar su estabilidad estructural o el fijado de las tintas. Después de esto procedimos al lavado por inmersión para la separación de las fojas que conformaban cada papelón, así como a retirar el exceso de adhesivo que se empleó para pegar entre sí las hojas. Concluido lo anterior, se aplicaron refuerzos, injertos y laminados de acuerdo con el grado de deterioro de cada documento.
Por otro lado, el forro de textil de la cartera se limpió con una aspiradora y un tamiz para retirar residuos de polvo. Una vez terminadas todas las acciones de estabilización material, se confeccionaron guardas de primer nivel con la finalidad de resguardar cada conjunto de documentos por papelón y la cartera en lo individual; además, se elaboró una guarda de segundo nivel para mantener juntos los elementos antes mencionados.
Fotografía: Acervo de Adabi de México
Finalizadas las acciones de conservación se revisó la información que contenían los documentos. En total se desglosaron 26 fojas de distintas dimensiones, y aquellas que presentan textos indican que fueron escritas entre 1720 y 1729; asimismo, los lugares que aluden comprenden la jurisdicción de la Vicaría Foránea de Monclova, la parroquia de Santiago, en Saltillo, o la Misión de San Bernardino de la Candela, por mencionar algunos.
La temática de los documentos se puede resumir, de mayor a menor grado de aparición, en los siguientes rubros: administrativos o relación de bienes, gastos, deudas y negocios; correspondencia personal y entre los párrocos; así como un par de órdenes para la recuperación de caballos extraviados y la expulsión de un avecindado proveniente de la capital de la Nueva España.
Esta es una primera muestra de la información contenida en los documentos, la cual nos brinda una dimensión complementaria en torno al quehacer de los párrocos y la comunidad cercana a este, y sobre la relación existente entre los distintos sectores que componen a la sociedad de un tiempo y lugar determinado. En consecuencia, poner a disposición este conjunto de documentos abonará a las investigaciones que permitan comprender el pasado de Coahuila.
Por otro lado, desde el trabajo de conservación de acervos documentales, la intervención de un papelón nos permitió adentrarnos en la materialidad y los procesos de factura de encuadernaciones, lo cual se convierte en una experiencia enriquecedora para el personal del CCRE en la atención de materiales afines, cuyas consecuencias implican ampliar las posibilidades y alcances de futuras intervenciones.
Todo inició hace poco más de un siglo, cuando un migrante libanés, de nombre (mexicanizado) José S. Helú, llegó a México junto a su esposa, Wadiha Atta. El hombre que soñaba con volver a su tierra y, a su vez, con dejar un legado en su nuevo hogar, tuvo la inspiración añorada, el valor requerido y la templanza necesaria para dejar por escrito versos y noticias que al día de hoy tenemos la oportunidad de leer gracias a la labor de su nieta elegida, María Isabel Grañén Porrúa.
El viernes 15 de noviembre fue una fecha importante. El Centro de Estudios de Asia y África del Colegio de México inauguró la Cátedra José S. Helú, cuyo objetivo es consolidar un espacio institucional de intercambio académico y análisis en torno al estudio de la lengua y la cultura árabes. De igual manera, busca ser un referente de diálogo constructivo entre culturas mediante actividades de difusión, traducciones, publicaciones y estancias académicas de especialistas. En la ceremonia de inauguración participaron Silvia Giorguli, presidenta del COLMEX; José Antonio Cervera, director del CEAA COLMEX; Alfredo Harp Helú y María Isabel Grañén Porrúa, presidentes de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, y Shadi Rohana, coordinador de la Cátedra y profesor de lengua y literatura árabes en el CEAA. La ilusión se palpaba en el aire: estudiantes, profesores e invitados aguardaban el momento cúspide de la firma del convenio entre el Colegio y la FAHHO, para después dar paso a la charla magistral de la doctora María Isabel Grañén.
A inicios de este año, la doctora Grañén publicó el libro La dulce tinta de AlJawater / Las ideas. La familia Helú Atta, libaneses de México, mismo que llegó a manos del Colegio de México, quien reconociendo el gran aporte intelectual de la obra decidió abrir esta cátedra. La autora, acompañada de los profesores Shadi Rohana y Khalid Chami, se dedicó a dar un recorrido por la vida y obra de José S. Helú: desde su nacimiento en Baabda, el matrimonio con Wadiha, su embarque hacia tierras mexicanas, el nacimiento de sus hijos, su labor como poeta y periodista, hasta sus ideales frente a los acontecimientos mundiales que afectaban principalmente a Líbano; todo ello enmarcado por la lectura en árabe y español de los poemas que José S. Helú dejó por escrito; los cuales, dicho sea de paso, fue un deleite escuchar en voz de algunos estudiantes del CEAA. Al finalizar no quedaba duda: don José era el personaje idóneo para representar la unión entre las culturas árabe y mexicana.
Fotografía: Enrique Gutiérrez
Posterior a esta presentación académica, todos los invitados pasaron al patio principal a disfrutar de la interpretación dancística del poema “Roju” –de Francisco Segovia y traducido por Shadi Rohana– por parte de la compañía Marfil Danza Espacio, Oaxaca.
Así como don José le agradeció tantas veces a su tierra la herencia recibida, su familia, los lectores y ahora los futuros estudiantes e investigadores interesados en la cultura y lengua árabes le agradecemos a él por su legado y a la nieta elegida, María Isabel Grañén Porrúa, por su labor académica y su amor a la historia, las letras, el conocimiento y a su familia misma.
[…] De ti hemos recibido todos, Baabda, alguna herencia, mas se acuerdan de ti muy poco los poetas. ¿Cuántos de entre nosotros hablan de extrañas tierras sin mencionar siquiera tus floridas praderas? No hay causa ni pretexto que me deje olvidarte, aunque lejos de ti viva como emigrante. En tierras de un país muy generoso me hallo lo reconoce el huésped y encuentra en ello lejos de su pueblo y su gente sitios llenos de alegría y convivio. Recordando los inocentes días, cuando entre tus parterres veía dulce lo amargo, y en el desierto, césped. […]1
1 Fragmento de un poema que don José S. Helú escribió en recuerdo a su tierra natal. Citado en La dulce tinta de Al-Jawater / Las ideas. La familia Helú Atta, libaneses de México, Librería Grañén Porrúa: Oaxaca, 2024, p. 522.
Fotografía: Acervo del Museo de la Filatelia de Oaxaca
Uno de los logros más destacables del Museo de la Filatelia de Oaxaca es el haberse consolidado como un espacio cultural vigente y que, asimismo, está en tendencia dentro de las nuevas generaciones. En una época donde la hiperconectividad ha superado a la correspondencia tradicional, ¿cómo se logra que niños y jóvenes, que nunca han usado un timbre postal, puedan interesarse por un museo de filatelia? Estamos seguros que es por el arduo trabajo que el museo ha realizado para innovar y pensar nuevas formas de exponer la belleza de los timbres postales, más allá (y además) de las tradicionales y clásicas. El aliarse con los nuevos medios y plataformas es también parte fundamental de la labor del Mufi; lejos de rechazar los cambios y la evolución de la inmediatez, nos conjugamos con ellos.
Con cada año que pasa, la tecnología de las comunicaciones afianza su avance imparable, voraz y exponencial, de modo que los retos se vuelven mucho más complejos. Sin embargo, creemos que estos retos también nos motivan y nos comprometen a pensar en estrategias originales para la difusión de la cultura filatélica. Un ejemplo es, nuestra nueva exposición “Round de sombra: historia de campeones mexicanos”, una muestra de cómo los timbres postales pueden ajustarse a diversos formatos para volverse parte de una exhibición interactiva, estética y dinámica, en la que el visitante aprende mientras se divierte. Esto, claro está, sin olvidar la manera tradicional, muestra de ello es la próxima exposición de filatelia clásica de “Mulitas”, una serie que se emitió en 1895 para homenajear a los carteros mexicanos y al transporte del correo por distintos medios. El particular nombre de esta colección se debe a que en el valor del timbre de cuatro centavos aparecía un cartero montado sobre una mula y conduciendo otra en la que lleva unos sacos de correspondencia. Esta serie es una de las más queridas por los filatelistas expertos, y tenemos el desafío de realizar una exposición a la altura. Un tema diferente, pero con los mismos retos, son las exposiciones de timbres sobre países de Asia sudoriental y oriental; Tailandia, Camboya, Vietnam y Japón entre ellos. Un reto que además de la investigación filatélica conlleva una profunda investigación cultural, artística e histórica de cada uno de estos países.
Fotografía: Acervo del Museo de la Filatelia de Oaxaca
Gran parte de nuestros objetivos para este 2025 se centra, de igual forma, en adoptar las múltiples vanguardias artísticas: explorar nuevos talentos y hacer sinergia con artistas emergentes que puedan ofrecer, al Mufi y a la filatelia, panoramas inéditos y originales. El diseño gráfico contemporáneo, la ilustración, las obras audiovisuales y experimentales; formatos en los que creemos que es necesario adentrarnos para explorar y extender los límites del arte del timbre postal. Por último, queda también mencionar las actividades paralelas con las que complementamos las exhibiciones y que han enamorado a más de un visitante: talleres con expertos, ceremonias de cancelación, actividades lúdicas y artísticas, impresiones en nuevos soportes, entre más, mucho más.
Este año buscamos seguir posicionándonos como un punto imprescindible dentro de la vida cultural y artística de Oaxaca. Ser el lugar en tendencia para las nuevas generaciones y la institución de confianza para los expertos. Gracias por ayudarnos a hacer del Museo de Filatelia un lugar especial para todas y todos. Que tu visita se transforme en una experiencia única y extraordinaria es uno de nuestros objetivos para el próximo año. ¡Espera lo que viene, y consulta nuestras redes!
La [fotografía] es un ir y venir entre la memoria y la historia. Francisco Rico
Desde su origen, la fotografía ha sido testigo y prueba de la realidad. Capta la belleza de lo que vemos, expresa aquello que sentimos, pero también es herramienta para la denuncia y visibilización de acontecimientos sociales, políticos, culturales y personales.
Así, la fotografía puede constituirse como memoria visual de los pueblos; herramienta que muestra cómo es una comunidad, o una época; tesoro para comprender las historias de las sociedades y culturas.
El Museo Textil de Oaxaca es una institución comprometida con el pensamiento crítico y de contemplación, con el diálogo, el estudio, la observación y la reflexión, teniendo como objetivo contribuir a crear un sentido de comunidad inclusiva, que mucha falta hace en nuestra sociedad.
Por ello es importante reflexionar: ¿cuál es la forma en que podemos, como museo, aportar una experiencia humana colectiva?, ¿de qué manera nos es posible utilizar nuestras colecciones para enriquecer y visibilizar eventos que han sucedido?, ¿qué herramientas o qué medios podemos utilizar para lograr estos objetivos?
La ciudad de Oaxaca es un lienzo que nos ofrece una diversidad de manifestaciones artísticas; “regalos” de artistas que han expuesto sus obras en lugares tan “inusuales” como postes de luz, semáforos, muros, vallas de construcciones, etc., aportando con este gesto tan generoso el sentido de comunidad inclusiva. Esta práctica convierte a los transeúntes en ávidos observadores en busca de nuevas manifestaciones.
Este lienzo es, a su vez, una oportunidad que hace posible llegar a un sector del público acostumbrado a vivir un arte sin muros ni restricciones, pero no por ello menos exigente. Esto nos ha llevado a desarrollar una campaña de difusión de nuestros acervos fotográficos mediante una selección de fotografías acompañadas, además, de fragmentos de obras clásicas de la literatura asociados a la imagen mostrada. Se optó por la creación de un cartel socialmente útil y de uso cotidiano, creado con la sensibilidad para que el mensaje llegue a todo público, con contenidos claros y limpios, invitando al espectador a cuestionarse sobre la imagen que ve. El cartel combina los medios tradicionales con los nuevos códigos de comunicación (código QR), los cuales también han contribuido al desarrollo de la cultura visual como una invitación a explorar nuevos mundos, logrando una experiencia educativa en su sentido más amplio.
Cartel: Acervo del Museo Textil de Oaxaca
El diseño del cartel invita al espectador a descubrir, cuestionarse y buscar respuestas en torno a la imagen que observa: ¿qué estamos viendo?, ¿dónde acontece?, ¿cuándo fue tomada la fotografía?, ¿quién la capturó?
Pasear por las calles es toda una experiencia siempre y cuando uno se concentre en la búsqueda y disfrute de todas las expresiones artísticas, y si se detiene a observar alguna de nuestro interés. El cartel fue colocado en distintos puntos del Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca, como la esquina que conforman las calles de Fiallo y Arteaga; la esquina de Morelos y García Vigil y algunas vallas en la calle de Macedonio Alcalá, conocida también como el Andador turístico.
Además de estas calles, el material fue llevado y compartido en otros lugares dentro del estado de Oaxaca: Casa de la Cultura de Juchitán de Zaragoza, Palacio Municipal de San Pablo Huitzo, Biblioteca y Palacio Municipal de San Pablo, Etla, y la Agencia Municipal de Santa Cruz, Etla.
El acervo fotográfico corresponde a las diversas colecciones que están bajo resguardo del MTO, con una gran amplitud de temas retratados: paisajes, botánica, mercados tradicionales, textiles, arquitectura vernácula, fiestas locales, oficios y muchos otros aspectos de la vida cotidiana de los pueblos indígenas en sus comunidades y en el contexto urbano.
Hoy, las personas nos movemos en un entorno cada vez más visual: ráfagas de imágenes nos invaden día a día, en la mayoría de los casos la palabra pasa a un segundo plano o desaparece. De acuerdo con los datos presentados por el INEGI, ENDUTIH 2023, en nuestro estado el 70.6 % de la población es usuaria de internet. Las redes sociales y las nuevas formas de comunicarnos se convierten en el medio idóneo para difundir prácticamente cualquier tipo de contenido; no podíamos mantenernos al margen de las grandes ventajas que ofrece el uso de las nuevas tecnologías.
Estamos seguros de que al presentar y compartir nuestro acervo fotográfico, contribuiremos a educar en el lenguaje y cultura visual como medio para desarrollar una lectura crítica y reflexiva sobre aquello que miramos y observamos, sin olvidarnos el poder de todos los significados que tiene una fotografía.
En octubre los campos de Oaxaca se llenan de flor de cempasúchil y cresta de gallo; la tierra nos entrega sus mejores frutos para recibir a quienes regresan del más allá para convivir con sus familias que los esperan con un altar dedicado a su memoria.
La comunidad lectora del programa Seguimos Leyendo de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, además de preparar ofrendas, diseña manifestaciones artísticas dedicadas a sus seres queridos y al público en general.
En esta ocasión lo hicieron mediante la palabra escrita. Fue así que creamos el primer Concurso de Calaveritas Literarias, un género que es tradición en nuestro país.
Se recibieron 21 escritos, contando con la participación de un niño lector. Durante la premiación pudimos disfrutar de la obra de teatro Viaje al Mictlán, con la decidida participación de 13 entusiastas lectores voluntarios bajo la dirección artística de Gabriela Rubielas y Miguel Sifuentes, coordinadores del programa.
Estas iniciativas promueven la comunalidad, creatividad e imaginación. Los participantes lograron expresar su talento literario al dedicar su trabajo a la celebración de la vida y la memoria de aquellos que ya no están con nosotros.
A continuación, compartimos las tres mejores calaveritas seleccionadas por nuestro jurado:
Los documentos del archivo de la agencia municipal de San Pablo Güilá, que ahora están disponibles para su consulta, proporcionan algunos datos interesantes sobre la construcción de su templo. Un expediente de 16491 enlista entre las obligaciones del nuevo fiscal, cuidar de la limpieza y el adorno de la iglesia. Es probable que existiera un establecimiento de materiales perecederos, construido desde los primeros años de la evangelización, a donde llegaban los frailes dominicos cuando realizaban sus visitas desde el convento de San Juan Teitipac.
Por otro documento sabemos que en 17192 se realizó un contrato donde fray Manuel de Soto, religioso de la orden de nuestro padre Agustín, y Francisco de Oxeda, maestro albañil “y veedor del arte en toda forma” se comprometieron a: “[…] hacer la iglesia del pueblo de San Pablo Güilá lo que le falta de albañilería con dos torres y tres puertas en el cuerpo de la iglesia y las puertas de madera, para dichas puertas con clavazón, llaves, aldabas, veletas para las torres […] siguiéndose a la obra que está comenzada […]”. Así tenemos el testimonio acerca de una obra de mampostería que estaba inconclusa, a la que faltaba añadir estribos detrás del presbiterio y aún se planeaba el cuerpo de la iglesia de cañón con el coro de madera y ventanas. El pueblo debía pagar mil trescientos pesos, dar comida, bebida y toda la madera necesaria a los oficiales, diez peones todos los días y todo lo necesario cuando se requiriera. La obra estaba proyectada para durar dos años.
Este documento está firmado por el bachiller don Antonio Quero, cura beneficiado del partido de Mitla, lo cual indica que las jurisdicciones eclesiásticas habían cambiado con la secularización de las parroquias. El templo de San Pablo Güilá ahora dependía de un clero secular.
Al finalizar el contrato de 1719 para la construcción de la iglesia, se elaboró otro documento el 20 de marzo de 1721 entre los alcaldes, regidores, alguaciles mayores y principales de la república de indios y Francisco de Oxeda, maestro de arquitectura de la ciudad de Oaxaca, para convenir el siguiente trabajo: “[…] hacerles una iglesia de cincuenta y cinco varas de largo, y diez de ancho, como está principiada con un cimborrio y crucero, y seis ventanas, dos sacristías de cañón, y el cuerpo de dicha iglesia de cañón, con tres ventanas en cada lado, el coro de bóveda, con una ventana ochavada, sus dos torres, y portada […]”.3 El maestro se comprometía a entregar la iglesia acabada, blanqueada y enladrillada en cinco años.
En 17244 las autoridades de San Pablo Güilá presentaron una petición en la Real Audiencia para que fueran exceptuados del pago de los tributos por un tiempo de cinco años, debido a que un terremoto había derrumbado la mitad de la iglesia y la otra amenazaba con quedar en ruinas. Ahí no podían celebrar la misa ni colocar el santísimo sacramento, pero tampoco podían repararla porque habían perdido sus cosechas. La Contaduría General de Tributos concedió a los naturales una reducción de los tributos por el tiempo de tres años.
La construcción de la iglesia debió tener aún más complicaciones, porque en 17535 los alcaldes, regidores y naturales del pueblo de San Pablo Güilá de la doctrina de San Pablo Mitla pedían el cumplimiento de los acuerdos anteriores. De hecho, en 1726 la iglesia ya debía haberse entregado, pero no se lograría ni en otros muchos años posteriores. Por lo que solicitaban la entrega de la obra acabada o, en dado caso, obligar al maestro a la realización de su compromiso, pues ya le habían pagado más de lo acordado originalmente y en 26 años no había terminado.
Al parecer las obras continuaron, porque se conserva un documento de 1757 en el archivo del templo con las cuentas de los pagos realizados por los oficiales de la república de Güilá al maestro albañil Santiago de Ojeda,6 quizá relacionado con el maestro contratado inicialmente.
La organización de los archivos de la agencia municipal y del templo de San Pablo Güilá dio como resultado el inventario de los documentos, cuya difusión permitirá a cualquier interesado acceder a la información que, a su vez, hará posible reconstruir otras historias que enriquecerán el conocimiento del pasado de esta comunidad localizada en los Valles Centrales.
1 AAMSPG, Sección Gobierno, Serie Culto y templos, 1649. 2 AAMSPG, Sección Gobierno, Serie Culto y templos, 1719. 3 AAMSPG, Sección Gobierno, Serie Culto y templos, 1721. 4 AAMSPG, Sección Gobierno, Serie Culto y templos, 1724. 5 AAMSPG, Sección Gobierno, Serie Culto y templos, 1721. 6 ATSPG, Sección Disciplinar, Serie Fábrica, 1757-1760.