Dos librerías, dos niñas

Una de las salas de la Librería Grañén Porrúa. Fotografía: Acervo Librería Grañén Porrúa

En estas breves líneas, dos lectoras nos hablarán de su experiencia como asiduas transeúntes de las librerías. En cada experiencia observaremos cómo estos espacios, a diferencia de las bibliotecas, muestran un crisol de actividades y sensaciones que podemos experimentar entre el bullicio propio de los lectores; ahí la diferencia con las bibliotecas, que rinden más un homenaje al silencio consensuado.

Al principio no lo creía, pero, en efecto, hay personas que desde quince minutos antes de las 9 de la mañana ya están buscando libros. Quién lo diría. “¿A poco sí se venden los libros?”, me preguntaron mis tíos cuando les conté que ahora trabajaba en una librería en el centro. “Sí, va usté a creer, y mucho”. Bien bonito se siente cuando entran las mamás con los chamacos y les dicen: “Vamos a ver qué hay, ¿está bien? Solo vamos a ver”. Y cada quien termina llevándose un ejemplar. Digo, es mi trabajo: vender los libros, recomendarlos. Pero también contarlos, acomodarlos, sacarlos de las cajas cuando llegan, guardarlos cuando van de regreso, buscarlos cuando alguien pregunta por alguno y sé que lo he visto por algún lado… Sí que se venden, pero más atinado sería decir, sí que se lee.

Ya era tarde y todavía no nos acostumbrábamos al horario de Francia, pero queríamos conocer la librería Shakespeare & Company. Estábamos por el río Sena y era nuestra única oportunidad de visitarla porque (como buenas viajeras) teníamos un itinerario demasiado ajustado.

¡Era la primera vez que me tocaba hacer fila para entrar a una librería, estaba a reventar de gente! Mi mamá comentó que ojalá hubiera así de gente en su librería de Oaxaca. Ya era tarde y estaban a punto de cerrar, así que solo dejaban entrar a quienes fueran a comprar algo, y no a chismosas como nosotras. Como no podíamos regresar otro día, pero teníamos tantas ganas de entrar, cuando el guardia de la entrada nos preguntó si queríamos comprar, respondimos inmediatamente que sí.

Una vez adentro nos sorprendió un tumulto de gente y de libros. El lugar no me pareció tan grande como me lo imaginaba, o a lo mejor me pareció así porque ya empezaban a cerrar. Se me hizo curioso que hubiera tantos libros en inglés y no en francés. Había todo tipo de títulos: desde los más conocidos hasta los que están casi agotados. Y vi que muchas personas compraban solo bolsas de tela y otros recuerditos de la librería.

Pero era tanto que no sabía qué ver, además de que nos estaban apurando para que pudiera entrar más gente. Normalmente me gusta tomarme mi tiempo para elegir con calma, pero esta fue la visita más rápida del mundo. Vimos lo larga que era la fila para pagar y, sin decir una palabra, salimos de ahí con las manos vacías.

Durante el resto del viaje, leí la novela La librería más famosa del mundo, que justamente habla de Shakespeare & Co. Me encantó poder imaginarme todo a detalle porque ya la conocía. Me enteré que arriba de la librería hay cuartos para alojar visitantes, así que, si alguna vez se te ocurre ir a París y no tienes dónde quedarte, piensa que Shakespeare & Company te da posada a cambio de que leas un libro al día y ayudes en la tienda.

Comentar que la calle donde se aloja la librería en que trabajo es concurrida, sería decir poco. Por otro lado, decir que es bonita, sería exagerar. Bonitas las mujeres que pasan caminando vendiendo fruta picada, bonitos los niños que al diez para las ocho van corriendo a clases arrastrando la mochila. Bonito el sol que de mañana le pega a las paredes de todo Macedonio Alcalá. Su belleza radica en lo que ofrece y resguarda: mundos enteros, personajes interesantes e historias para cada gusto lector.

Cuando “el andador” —como coloquialmente se le conoce a la calle Macedonio Alcalá— se llena de calendas, manifestaciones, una lectura de poesía, un cantante callejero, andar es lo que menos se puede hacer. Así que ahí está la librería donde trabajo, en el 104 del Andador. Estoy segura de que si te tomas tu tiempo y te das una vuelta por cada sala, por cada estante, querrás volver una y otra vez.

Las razones por las que vas a una biblioteca o a una librería son diferentes, al margen, claro está, de la posibilidad económica que conlleva. Sin embargo, los libros ahí están, en ambos espacios, listos para ser leídos.


El archivo del templo de San Juan Chilateca

Mapa de San Juan Chilateca, 1760. Fotografía: Acervo Adabi Oaxaca

El templo católico dedicado a San Juan Bautista Chilateca, está ubicado en el municipio del mismo nombre, en el distrito de Ocotlán en los Valles Centrales. Ahí se resguarda un archivo conformado por cuatro cajas con los documentos del archivo histórico, tres cajas con libros litúrgicos y una con discos de vinilo, en su mayoría con temas religiosos. En general, el archivo contiene documentos de fechas recientes con información sobre devociones y tradiciones populares, usos y costumbres en la organización de la feligresía de la población, historia de las intervenciones en el inmueble, elección de mayordomías, administración del templo por parte de la Junta vecinal –que son los encargados de la iglesia, etc.

Aquí no se encuentran los registros de la administración sacramental, sino en la cabecera parroquial de Santa Ana Zegache. Sin embargo, durante el proceso de organización del archivo se identificaron, entre los documentos más antiguos, un conjunto que no correspondía con la administración de la iglesia, sino con asuntos judiciales del pueblo de San Juan en el siglo XVIII. Incluso se conserva un inventario de 1880 que enlista estos testimonios junto con los objetos de la iglesia. De hecho, algunos inventarios tienen el sello del Juzgado Constitucional, pues en las comunidades regidas por el sistema de usos y costumbres muchas veces no existe una separación entre la Iglesia y el Estado.

Entre estos documentos se encuentran dos expedientes fechados en 1735 que contienen diligencias realizadas ante el alcalde mayor de la cabecera de San Lorenzo Zimatlán, por el despojo en 3 mojones en los parajes nombrados Guelavecho, Lachiloveo y Sebasiguiñi, donde estaban unas piedras clavadas que fueron retiradas por el pueblo vecino de San Antonino. Después de la presentación de varios testigos, el pueblo de Chilateca pudo recuperar la posesión de sus tierras.

También se encuentra un bello mapa elaborado en 1760 que representa los principales linderos. Según el diagnóstico realizado por la asesora especializada en restauración del AGEO, María Magdalena Heredia, mide aproximadamente 63.6 por 40.5 cm, tiene un soporte de tela aprestada y está pintado en acuarela y tinta ferrogálica. Se encuentra adherido a una caja por la parte superior y, a manera de pergamino, se enrolla hacia adentro por medio de un bastón de madera.

El mapa tiene una cartela con la descripción de las tierras a partir de unas letras señaladas en el espacio geográfico. Ahí se muestran los terrenos de particulares del pueblo de San Jacinto, las tierras arrendadas por los de San Juan Chilateca al pueblo de San Martín, al bachiller don Juan Joseph Ortiz de Velasco y a Miguel Sánchez, las despojadas por los de San Antonino y Santo Tomás, así como las que gozan para sembrar los de Chilateca sin contradicción alguna.

En algún momento las autoridades civiles de San Juan Chilateca debieron resguardar en el templo los testimonios de los límites de su pueblo. Por eso, ahora el archivo conserva importantes fuentes de información para la historia de la comunidad. Muchos de los archivos locales mantienen invaluables tesoros que se han conservado gracias al celo de sus custodios; ahora es nuestro trabajo brindarles asesoría para su organización archivística, y así garantizar su conservación.


Golpe a golpe, el diablo despierta

Desde tiempos ancestrales, los pueblos de la Mixteca entendían que la vida es una danza entre la luz y la sombra, entre el bien y el mal, y que ambos habitan en el corazón de todos. Es por eso que la figura del diablo, difundida por el cristianismo, pudo alzarse como símbolo de libertad, y su presencia esculpió las fiestas patronales. Cada 25 de julio, Santiago Juxtlahuaca se llena de música y danza. Dos mayordomías marcan el ritmo de la fiesta: la del barrio de Santo Domingo y la del Centro. Ahí, los diablos aparecen solitarios o en grupo saliendo de las casas, bailando al son de las chilenas, enfrentando a los moros, hasta que alguien cae y es llevado, en triunfo o derrota, en brazos de quienes encarnan al diablo.

Entre estos rituales y bailes, el maestro Alejandro Jesús Vera Guzmán encontró su voz golpeando la madera de sabino hasta darle forma. Pasaron años, y la máscara que había soñado cobró vida. No buscaba una venta, era solo para bailar, para ser uno más de los diablos que llegan solos. Entre las gubias y la madera descubrió que no había límites para lo que podía crear. Sus manos nunca hicieron bocetos, solo asestan golpes precisos, como los de su zapateado, directos al corazón de la obra.

El taller del maestro Vera es un santuario del diablo, donde el sabino espera años para secarse. Después, las herramientas diseñadas por los mismos artesanos le arrancan poco a poco la forma: los ojos de vidrio que todo lo ven, las pestañas de toro, los cuernos de otros animales. Cuando Alejandro trabaja, el taller evoca las montañas mixtecas, se llena de historias antiguas y de danza. Cada máscara lleva en su rostro fragmentos de Juxtlahuaca, de sus paisajes y sus secretos. El maestro no busca copiar un rostro, busca tallar una emoción: la furia, la risa, el misterio. El diablo es su libertad, su compañero, su historia. Cada máscara es única, una pieza de la historia que aún sigue viva, resonando en Andares del Arte Popular.


Los actos notariales de los distritos del estado de Oaxaca en manos del juez receptor (1614-1931)

Fotografías: Acervo del Archivo Histórico de Notarías del Estado de Oaxaca

El Archivo Histórico de Notarías del Estado de Oaxaca, por invitación de la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, presenta, en la Sala de Exposiciones de la misma, la muestra denominada “Los actos notariales de los distritos del estado de Oaxaca en manos del juez receptor (1614-1931)”.

En este recorrido podremos disfrutar de algunos documentos que pasaron ante los jueces receptores de los diferentes distritos que formaron el estado de Oaxaca en el periodo que va del virreinato al México Moderno. Estos actos notariales fueron el resultado de la función de los jueces receptores que actuaron ante la falta de notarios públicos en los lugares más apartados del estado.

En esta exposición queremos resaltar la importancia de la labor del juez receptor, pues gracias a ellos tenemos los libros de protocolos, apéndices y minutarios que forman el Archivo Histórico de Notarías. Durante el periodo temprano del virreinato, los alcaldes mayores y tenientes fueron quienes desempeñaron la función del escribano, y ya muy avanzado este periodo el cargo fue asumido por los subdelegados, quienes otorgaban la fe pública a los actos y hechos que pasaron ante ellos. Ya para mediados y finales del siglo XIX, los jueces de primera instancia fueron los encargados de investir de fe pública los documentos notariales ante la falta de notarios públicos.

Los jueces receptores elaboraron escrituras de ventas de casas, esclavos, tierras, haciendas y ranchos, además de testamentos, poderes, contratos, convenios, memorias testamentarías, certificaciones, hipotecas, préstamos de mutuo, protocolizaciones de escrituras, adjudicaciones de bienes, entre otros.

El acervo notarial de la sección de jueces receptores cuenta con documentos que datan de 1614 hasta 1940. La exposición nace a partir de los avances de los trabajos de catalogación de la sección de jueces receptores que el equipo encargado de estas funciones realiza día con día en este acervo. Al ver la riqueza de los documentos que se fueron registrando en la base de datos, se decidió hacer la selección de uno de los tantos instrumentos públicos que forman los libros de los distritos para poder mostrarlos, y qué mejor forma de hacerlo que en la sala de la biblioteca; para que un gran número de personas puedan tener acceso a estos tesoros escondidos de los pueblos de Oaxaca. En esta muestra podrás apreciar: el nombramiento de un escribano, que es el más antiguo del acervo (1614); protocolizaciones de títulos de composiciones de tierras, en mixteco y zapoteco; contratos, ventas y donaciones de tierra. Todo gracias al quehacer de los jueces receptores, quienes también fungían como escribanos y que actualmente conocemos como notarios públicos.

En la inauguración de la exposición daremos a conocer, para su consulta, los nuevos catálogos de los distritos de esa sección del archivo. Invitamos a que nos visiten estudiantes, académicos, público en general y, sobre todo, las comunidades de Oaxaca.

Los documentos presentados en esta exposición son una pequeña muestra de lo que puedes encontrar en el archivo de notarías. Si deseas conocer más de cerca la función del juez receptor, visita la exposición que se mantendrá durante los meses de marzo y abril del presente año. Además, si quieres consultar los libros de protocolos en donde se encuentran los documentos seleccionados, escríbenos al correo ahnoaxaca@gmail.com solicitando una cita para que lo puedas hacer en la Sala de Consulta de la Biblioteca Francisco de Burgoa, de lunes a viernes de 10 a 15 horas.

Así que, si te gusta conocer la historia, pero en particular la de los pueblos de Oaxaca, visita la exposición: te llevarás una gran experiencia.


La luz que da color a los 90 años de Shinzaburo Takeda

Oaxaca ha sido luz pura en mi vida, y en la obra del maestro Shinzaburo Takeda brilla con más intensidad. Sus destellos dan un toque especial en los paisajes, los mercados y la gastronomía; también deslumbran en sus pueblos y montañas; en la flora y la fauna, y en sus manifestaciones artísticas que expresan las tonalidades del espíritu de sus pueblos. Por eso Oaxaca, enlazada con su historia milenaria, jamás dejará de sorprendernos, siempre habrá algo asombroso por aprender.

Es verdad que Oaxaca cautiva la vista, pero sus emociones se perciben en otros sentidos, como cuando los aromas se mezclan en el ambiente de un exquisito mercado y se desprenden los olores de la canela, el cacao y el tejate; igualmente se percibe el perfume de la fruta fresca y los pétalos de flores; nos llega también el aroma de la carne humeada junto al chorizo asado con el chile de agua y la cebolla. Asimismo, Oaxaca encanta con sus chicharras que cantan a la lluvia, o bien al escuchar una banda con instrumentos de aliento y las músicas de esta entidad eminentemente melódica. El escritor Ítalo Calvino relacionaba Oaxaca con el sentido del gusto y los placeres carnales. A mí, en lo personal, me seducen las fibras de los textiles que tengo el privilegio de usar a diario. Y es que, sea como sea, Oaxaca siempre acaricia el alma.

Soy afortunada, el destino me concedió el honor de conocer Oaxaca, de crecer en ella y de ser regada con el amor de su gente. Llegué a este estado hace 31 años y, desde entonces, no he hecho más que trabajar por él y por mi amado país. Oaxaca me acogió y aquí he dejado mi corazón. Como el maestro Takeda, soy oaxaqueña por elección y aquí he vivido los años más felices de mi vida. ¡Cómo no enamorarse de esta tierra!

Siempre he dicho que Oaxaca es la mejor puerta de acceso para conocer México. No es suficiente recorrer los sitios de interés histórico, como monumentos arqueológicos y del periodo virreinal; seducen también los espacios culturales concebidos en el siglo decimonónico y aquellos que la sociedad civil contemporánea ha creado, gracias al talento de sus hombres y mujeres.

Takeda y yo, cada uno por su lado, llegamos a Oaxaca y al instante nadamos como el pez en el agua. Él quedó cautivado con la Costa y el Istmo; se maravilló con sus paisajes, mujeres, su flora y su fauna, y dedicó su vida a la docencia, donde encontró una descendencia prolífera y talentosa. Por mi parte, me dejé cobijar por paraísos con libros y, como si mi destino hubiera estado escrito, debía cuidarlos, limpiarlos y ponerlos al alcance del público. En el momento de mi llegada los astros estaban alineados: por un lado, la claridad del maestro Francisco Toledo impulsaba fuertemente el arte y la cultura. Por el otro, el futuro era esperanzador: pronto iniciaría la restauración del exconvento de Santo Domingo que tantos beneficios ha traído a la ciudad, además de la fortuita presencia de Alfredo Harp Helú. No puedo olvidar a personajes maravillosos que habían abierto el camino de la protección del patrimonio, como don Luis Castañeda Guzmán, el Ing. Juan Ignacio Bustamante, el historiador Francisco José Ruiz Cervantes, Anselmo Arellanes, Víctor de la Cruz, Manuel Matus, Freddy Aguilar, sin dejar de mencionar a la queridísima Beatriz Natera, bien conocida por todos como la Chatita. Otros personajes hacían y siguen haciendo brillar aun más la belleza de Oaxaca: Rodolfo Morales, Sergio Hernández, el maestro Shinzaburo Takeda, Ignacio Toscano y otros muchos que nos han abierto el camino. Ellos también eran y siguen siendo luz, faros de atracción de miles de personas que vienen de todo el mundo en busca de su brillo y color. De todos ellos aprendí y me nutrí.

Poco a poco, el sendero se fue construyendo, cada uno pondría su granito de arena, y con amor el ámbito cultural se desarrolló de una manera vertiginosa: galerías, museos, teatros, centros culturales, talleres de gráfica, bibliotecas y librerías brotaron por doquier. Así se nutrió una generación necesitada de letras, pinceles y prensas; germinaron también muchos músicos, poetas, escritores, artistas, historiadores, historiadores del arte, arqueólogos, filólogos, ceramistas, epigrafistas, lingüístas, fotógrafos, grabadores, impresores, curadores, alfareros, tejedores, críticos de arte, talladores de madera, sociólogos y humanistas que han llenado de más color a Oaxaca.

Tierra fértil para la belleza, Oaxaca ha bordado mi camino y también el del maestro Takeda: lo ha llenado de luz y nos ha regalado las más tiernas flores de amor. ¡Qué más se puede pedir en la vida! Por mi parte, me siento satisfecha. Hoy esta tierra sigue derrochando afectos para mí: Chocolate Mayordomo, mediante su Fundación Salvador Flores, junto a la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y la asociación civil Por Amor al Arte, me distinguen con la Presea Shinzaburo Takeda. Estoy más que agradecida y por ello no puedo dejar de recordar, en esta ocasión, a todas las personas que han sido parte de mi andar en estos años, sin su amistad y trabajo mi rumbo no sería tan pleno. Ustedes, Oaxaca y la medalla que hoy me brindan relumbran en mi corazón.

¡Muchas gracias!


EDITORIAL

Abrimos el segundo Boletín digital de este 2025 con la gran noticia de la conclusión de los trabajos de restauración en el exconvento de Santo de Domingo Tehuantepec y en la Casa de la Cultura de Juchitán, que recuperarán su funcionamiento para la comunidad. Otra gran primicia es la que comparte la Biblioteca Infantil de Oaxaca, que ahora anuncia las actividades dirigidas a las infancias que viven con Trastorno del Espectro Autista. De igual manera, los Diablos Rojos inician un nuevo juego, esta vez cotizando en la Bolsa Mexicana de Valores, mientras la Academia de Beisbol AHH anuncia las firmas de nueve jugadores que se integran a las Grandes Ligas del Beisbol.

Para seguir celebrando los 15 años del programa Seguimos Leyendo, podemos leer una pequeña crónica sobre el evento de premiación a la trayectoria de los lectores voluntarios. También el Museo Textil de Oaxaca nos comparte una narración acerca de una de las tejedoras invitadas al proyecto “Huipiles contemporáneos para Malintzin”. Conoceremos, además, los nuevos caminos que emprenderá el Centro Cultural Itinerante.

En el rubro de exposiciones, la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova realiza una en torno a la actividad de Howard Leigh como coleccionista. Por su parte, la Biblioteca Francisco de Burgoa presenta “Historias preservadas”, acerca de los archivos y colecciones personales que resguarda la Biblioteca. “Rostros ferroviarios” es el nombre de la muestra fotográfica que aborda el Museo Infantil de Oaxaca. El Museo de la Filatelia de Oaxaca teje puentes entre diversos temas y la filatelia, como con la exposición “Round de sombra: historias de campeones mexicanos”. Por su parte, el Centro Cultural San Pablo presenta dos exposiciones: una protagonizada por la fotografía de Mario Cruz y la otra por la instalación de María Nana. Algo digno de admirar es también la escultura de Ken Hiratsuka: Una línea, un planeta, que ahora habita en las inmediaciones de la BS Canteras.

En esta ocasión, Adabi nos habla de las condiciones en que se encuentran los libros y los documentos como un reflejo de las circunstancias en que se hallan los espacios que los albergan. Finalmente, conoceremos el programa Basura Cero, una iniciativa que se ha adoptado dentro de las instalaciones de la Fundación.

Es así como cerramos estas líneas para permitir que sean ustedes mismos quienes den lectura a las siguientes páginas para encontrar el texto que quizás pueda resonar y ser de ayuda en sus vidas.


Dos centros culturales, un mismo pulso

Exconvento de Santo Domingo de Guzmán después de la restauración. Fotografías: João Boto Caeiro

“Sumar multiplica”, dice Alfredo Harp Helú, y eso es precisamente lo que venimos a hacer el día de hoy: sumar y agradecer. Hoy recordamos la terrible sacudida que despertó a los habitantes de Oaxaca el 7 de septiembre de 2017. El susto fue peor al enterarnos de las consecuencias lamentables que dejó aquel sismo en diversas regiones del estado. En menos de dos minutos, monumentos, mercados, viviendas, escuelas, hospitales y empresas sufrieron pérdidas cuantiosas.

Nos invadía la impotencia; saber que nuestros hermanos sufrían nos llenaba de dolor. Había que actuar lo antes posible y eso fue lo que hizo la Fundación Alfredo Harp Helú. Desde el primer día después del sismo instrumentamos un programa de acción inmediata, ya que era urgente ayudar a los pobladores a cubrir necesidades básicas: despensas, ropa, material de curación, tiendas de campaña y circuitos para potabilizar agua.

Cuando llegamos al Istmo, el panorama era terrible, pero había algo todavía peor: el taladrante sonido de una máquina excavadora que derrumbaba las casas; tenía preferencia por aquellas hechas de adobe o ladrillo con vigas de madera. A cambio, a los dueños se les ofrecía ciento veinte mil pesos, cuando su propiedad valía muchísimo más. Hubo pueblos que perdieron su fisionomía y, entre las lágrimas de los pobladores, el cascajo fue volcado al río. Me dolía el estómago; más bien, el alma.

Cuando llegamos a Santo Domingo Tehuantepec, las máquinas trituradoras acababan de hacer su aparición en el centro histórico. Muchas casas tenían letreros con pintura en aerosol que decían: “Demoler”, pero en realidad no lo requerían. El INAH fue un gran aliado: evitó el derribo de muchas propiedades, mientras que la presidenta municipal ordenó trasladar las máquinas a otro lugar. Hicimos un equipo en beneficio de la comunidad.

Alfredo Harp Helú quería levantar el ánimo en la población, y organizó un partido de beisbol entre la famosa liga del Istmo y los Guerreros de Oaxaca. El estadio estaba abarrotado, pero, entre la algarabía, la tierra no dejaba de temblar.

La Fundación decidió rescatar principalmente edificios y espacios de uso comunitario: casas de cultura, archivos, bibliotecas, parques, mercados, hacer reforestación y remodelación de campos deportivos. Y, entre todas estas obras, redoblamos esfuerzos en Santo Domingo Tehuantepec, donde se recuperaron 53 viviendas con valor patrimonial; algunos callejones de la ciudad; la Casa Guietiqui; los parques Bigarii y el Amado Chiñas; el frontón y los contrafuertes del palacio municipal; el Mercado Guichivere y el campo de beisbol. También organizamos el archivo histórico parroquial y el diocesano, así como el acervo bibliográfico y documental de la Casa de la Cultura. De los doscientos noventa millones de pesos invertidos por la FAHHO en la rehabilitación de las zonas afectadas por los sismos de 2017 en Oaxaca, se destinaron 86 para Santo Domingo Tehuantepec.

El edificio más emblemático, sin duda, fue el complejo conventual de Santo Domingo. Este edificio, construido en el siglo XVI, representa el desarrollo de una forma de pensar y vivir en la comunidad. Primero fue una iglesia, convento y obispado; luego cuartel, cárcel y, finalmente, se convirtió en la Casa de la Cultura. Los trabajos realizados pretenden restituir a la comunidad este espacio tan necesario para la difusión de las artes y el conocimiento.

Fue lamentable que, en medio del dolor, hubo quienes veían por su propio beneficio e incurrieron en conflictos de interés personal, pero, por fortuna, la mayoría trabajó en favor del colectivo. Las sombras no pueden oscurecer el horizonte cuando sale el sol. Es por eso que compartimos nuestra alegría, por la suma de esfuerzos de tantas instituciones en esta obra titánica. Es profundamente motivador saber que los mexicanos estamos unidos, pues en las desgracias de México hay una luz de solidaridad que nos reconforta. Nuestro país sabe levantarse una y otra vez, lo ha demostrado en innumerables ocasiones.

Deseo que este espacio vuelva a llenarse de vida cultural, que regresen las danzas, las lecturas, las exposiciones, los talleres, el teatro, la reflexión y la creación. Déjense cobijar por los muros del edificio, cúbranse con la sombra de sus pasillos, y que su patio se abra al cielo para que las estrellas no dejen de brillar para ustedes.

Fotomural en honor al maestro Francisco Toledo en la Casa de la Cultura de Juchitán

Un semillero de afectos
Francisco Toledo enviaba libros con bastante frecuencia a la Casa de la Cultura de Juchitán, y con ellos iba su corazón. Nunca dejó de hacerlo, porque para él ese lugar significaba un lazo con su tierra y con los suyos. De ahí su intensa participación en la integración de colecciones de arte prehispánico, pintura, fotografía y grabado, y su búsqueda para montar exposiciones de gran calidad. En ese lugar nació una generación ávida de letras, arte y belleza, fue un semillero de talentos y reflexiones. Por eso no extraña que brotara de la tierra la Iguana Rajada, la revista Guchachi´ reza, voz y espejo de los movimientos sociales, intelectuales y artísticos de Juchitán, así como del resto del país en esos años. Las lenguas, culturas e historia del Istmo fueron centrales en su contenido.

En 2017 un terrible temblor simbró la tierra de Toledo, pero su corazón también palpitaba por ayudar cuanto podía. A los pocos días del suceso llegué a Juchitán y, conforme avanzaba por las calles, me invadía una tristeza angustiante: el panorama era desolador. Lo primero que hice fue ir a la Casa de la Cultura de la que tanto hablaba el maestro. Me impresionó el curato y el templo de San Vicente con los campanarios desgajados y a punto de desplomarse. Corrí a la biblioteca y no daba crédito al ver la cantidad de libros tirados, como si hubieran sido aventados desde los libreros vacíos y rotos. Afortunadamente, el equipo de Adabi de la Fundación Alfredo Harp Helú ya los recogía para meterlos en cajas. Levanté un ejemplar del suelo, lo acaricié, luego otro y otro más…, reconocí el ojo exquisito de Toledo para seleccionar libros. ¡Ay, cuánto amor había en ellos!

Entre los libros también estaban las piezas prehispánicas en las que Sara Toledo puso su empeño para que se conservaran de la mejor manera posible. Sé que el maestro Toledo sigue presente en sus hijos, quienes continúan su labor y no dejan de insistir para salvar y dar continuidad a su legado.

Casa de la Cultura de Juchitán después de la restauración

La FAHHO, por su parte, colaboró con el INAH en la recuperación del curato, en el proyecto arquitectónico de San Vicente Ferrer; participó junto con otras asociaciones civiles en la reconstrucción del Mercado y, de manera personal, en la Biblioteca del Ferrocarril José F. Gómez y la Biblioteca López Chiñas. De los doscientos noventa millones de pesos invertidos por la FAHHO en la rehabilitación de las zonas afectadas por los sismos de 2017 en Oaxaca, se destinaron 81 para Juchitán de Zaragoza.

Afortunadamente, el Gobierno federal cumplió el deseo de Toledo de recuperar la Casa de la Cultura de Juchitán. La Fundación Alfredo Harp Helú se sumó a los llamados del arquitecto João Boto Caeiro, quien también ha dejado su corazón en la restauración de este espacio maravilloso. Sumamos también para recuperar la memoria de Francisco Toledo, para que siga vivo y continuemos aprendiendo de sus relatos, imágenes y colores, de la cultura zapoteca. Así, las palabras de los libros donados por Toledo florecerán en los corazones de los habitantes de Juchitán.
¡Gracias, maestro Francisco Toledo!


Diablos Rojos en la Bolsa Mexicana de Valores

Día del ingreso de los Diablos a la BMV. Fotografías: Enrique Gutiérrez

Con el tradicional sonido de la campana, los Diablos Rojos del México ingresaron oficialmente a la Bolsa Mexicana de Valores, iniciando con un home run los festejos por sus 85 años de vida.

A unos días de superar las tres décadas como directivo de la Liga Mexicana de Beisbol, don Alfredo Harp Helú alcanzó uno de sus grandes sueños al enlistar al equipo escarlata en el mercado de valores bajo la denominación DIABLOS, que es como aparecerá en los tableros electrónicos.

Acompañado de su familia, socios y amigos, el presidente ejecutivo de los Diablos Rojos volvió al edificio bursátil de Paseo de la Reforma, donde fue la máxima autoridad de 1988 a 1990. En su mensaje, don Alfredo manifestó su alegría por un logro más y refrendó que la mejor inversión está en México.

Estoy muy contento por este día histórico para los Diablos Rojos. Sé que trabajando juntos vamos a tener un gran futuro. Vamos a luchar para que esto crezca mucho. Esta tiene que ser una gran emisora, un gran ejemplo, como lo ha sido Diablos en el deporte. Estoy seguro de que trabajando juntos vamos a alcanzar un gran éxito, vamos a tener un gran México con un importante mercado accionario. Ahora queremos tener muchos inversionistas para poder crecer nacional e internacionalmente.

Día del ingreso de los Diablos a la BMV. Fotografías: Enrique Gutiérrez

Los 17 veces campeones en el beisbol y una en el baloncesto debutaron en el mundo bursátil el 9 de enero de 2025 con 624 255 acciones en dos Series, con un precio de 1 620 pesos. En su primer día de operaciones, DIABLOS no realizó una oferta pública inicial, es decir, no levantó capital. La convocatoria oficial se lanzó el 16 de enero, una semana después del timbrazo simbólico en la BMV.

Marcos Martínez Gavica, presidente de Grupo BMV, recordó que, en menos de un año, dos clubes deportivos mexicanos se han listado en la Bolsa: La Pandilla Roja y las Águilas del América.

¡Enhorabuena al club escarlata por hacer historia en el mercado bursátil como lo ha hecho en el deporte! Con tan importante logro arrancamos este 2025, que sin duda augura una buena temporada para los Diablos Rojos y su afición.


Arte y escritura Beni Zaa La colección de Howard Leigh en el acervo de la BIJC

Retrato de Howard Leigh frente a su colección

Esta exhibición presenta una ventana al quehacer coleccionista, artístico y académico de Howard Leigh, quien tuvo una gran pasión por el arte y la escritura antigua beni zaa (zapoteca). Asociado de Ervin Frissell, fundador del museo arqueológico establecido en Mitla en 1950, Leigh atesoró su colección en el mismo cuarto donde vivió y fue muy selectivo al adquirir piezas. Frissell, por otro lado, compraba todo lo que le ofrecían si su presupuesto lo permitía, y exhibía sus piezas al público en las salas y corredores de la posada La Sorpresa, sede del museo. La sensibilidad artística de Leigh, sus límites financieros y un periodo más breve de coleccionismo, si acaso lo llevaron a conjuntar una sexta parte de lo que Frissell reunió.

Pieza arqueológica del acervo de H. Leigh

Al morir, Leigh tenía 395 objetos, pero su acervo llegó a incluir casi 550 piezas. Tal diferencia numérica se debió a varios factores. La rotura accidental de artefactos y el robo de piezas pequeñas contribuyeron poco, más bien, fueron los intercambios y donaciones que hacía con los Frissell y la ilícita compraventa de piezas una vez registrada su colección ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Puesto que las leyes mexicanas no permiten la propiedad privada de bienes arqueológicos, el registro de su colección —acaecido en 1958— le concedió tenerla en comodato. En 1960, cuando Leigh era miembro del Consejo Ejecutivo del Museo Frissell, firmó una Declaración de Principios, en la que se comprometía a la no compraventa de objetos arqueológicos. Desafortunadamente, entre 1965 y 1975, algunas de sus piezas salieron de Oaxaca y del país.

La exposición en la Biblioteca Juan de Córdova. Fotografía: Demián Ortíz

Para frenar las acciones ilegales de Leigh, el antropólogo John Paddock —quien dirigió los destinos del Museo Frissell durante casi tres décadas— llevó a cabo una documentación y catalogación extensa de ambas colecciones y, al menos en siete ocasiones, buscó oportunidad y pretexto para fotografiar los objetos en la habitación de Leigh. Gracias al vasto número de fotografías de Paddock, así como a los registros de Foto Rivas y de otras fuentes y archivos documentales —todos ellos ahora parte del Fondo Paddock de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova— es posible aprender más sobre la colección Leigh y sobre el Museo Frissell. Asimismo, el futuro uso de estos acervos, que no solo se limitan al Museo Frissell, presenta oportunidades ilimitadas para continuar con la investigación arqueológica, antropológica e histórica de los antiguos beni zaa.

Acervo Howard Leigh en la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova. Fotografía: Demián Ortíz

A la muerte de Leigh, su habitación quedó cerrada por varios años. Cuando en 1988 John Paddock me encomendó realizar —debido a que yo era curador del museo en ese entonces— una propuesta de exhibición para la colección Leigh, se siguieron dos directrices: presentarla en el mismo cuarto e incluir todos los objetos a pesar de que muchos de ellos estaban fragmentados e incompletos. Además de su calidad estética, las piezas rotas proveen información muy importante sobre el pasado. El proyecto vislumbró ocho vitrinas y tres pedestales, los cuales estarían acompañados de cédulas generales y comentarios sobre ciertos objetos, pero este nunca se materializó debido al cierre del museo, ocurrido unos años después. La actual exhibición de la BIJC recupera partes del proyecto de 1988 basándose principalmente en fotografías e información de piezas que no se exhiben actualmente en el Museo Frissell (reabierto como museo arqueológico en 2023), y que, por lo tanto, han estado fuera de la vista del público desde hace casi cinco décadas. Pero también profundiza en la biografía y el coleccionismo de Leigh, e incorpora resultados más recientes que sitúan objetos de su colección en el contexto de la arqueología contemporánea.

Para conocer el proyecto original de 1988, puedes escanear el código QR o acceder a la siguiente liga: https://drive.google.com/file/d/1l4h6WVtBnkPM_VbqwX1qWoOElDPGz4wV/view

*La exposición se presenta en el ingreso e interior de la biblioteca hasta el 30 de marzo de 2025.


¡Bienvenido 2025!

“La ciudad en bici itinerante”, taller de bici impartido por FAHHO Sobre Ruedas. Fotografías: Alan Vargas

FAHHO SOBRE RUEDAS continuará en 2025 con su objetivo de acercar actividades culturales, artísticas y educativas a comunidades periurbanas y rurales de Oaxaca. Este año, el programa se fortalecerá con la incorporación de nuevas filiales: el Museo Textil de Oaxaca, el Museo de la Filatelia y la Biblioteca Henestrosa, quienes se suman al Museo Infantil de Oaxaca, la Fonoteca Juan León Mariscal, la Casa de la Ciudad y las Bibliotecas Móviles, que ya estuvieron participando con el Centro durante el periodo piloto desarrollado en el último trimestre de 2024. Para este 2025, incrementaremos también nuestro número de intervenciones, así como nuestras actividades. Además de las Rutas FAHHO, desarrolladas durante el año pasado, se incorporarán tres programas nuevos:

Rutas FAHHO
Este programa llevará actividades culturales, artísticas y ciclistas de forma extensiva a todas las rutas de las Bibliotecas Móviles en Valles Centrales. Las actividades incluirán talleres, conciertos, exposiciones y eventos que integren a las comunidades participantes.

Comunidades en seguimiento
El programa se desarrollará en San Francisco Lachigoló y Teotitlán del Valle con un enfoque anual y articulado, que fomente el desarrollo de habilidades y la creación de productos culturales comunitarios. Las actividades se estructurarán en talleres que culminarán con una exhibición de los resultados al finalizar el año.

Taller “Textiles a cuadro” en San Jerónimo Tlacochahuaya

Programa Formativo de Gestión Cultural Comunitaria
Diseñado para fortalecer las capacidades de gestión cultural, este programa trabajará con grupos locales para que desarrollen un programa cultural comunitario. Durante el año, los participantes trabajarán en el proyecto acompañados de instructores provenientes de las filiales de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca.

Programa Formativo de Escritura Creativa
Este programa estará dirigido a jóvenes interesados en la creación literaria. A partir de módulos de escritura creativa, los cursantes desarrollarán su obra, la cual se recopilará en una antología que será publicada al finalizar el año. Los instructores serán escritores locales vinculados a la Biblioteca Henestrosa.

En términos generales, durante este 2025, el Centro Cultural Itinerante FAHHO SOBRE RUEDAS dirigirá sus esfuerzos operativos a la promoción de los derechos culturales, la formación comunitaria y la creación de productos culturales significativos. Con la incorporación de nuevas filiales y programas ampliaremos el alcance e impacto de FSR, con el fin de consolidar un modelo de intervención cultural relevante, sostenible y replicable.

El propósito es contribuir a que las comunidades que adopten esta propuesta, sean capaces de recrearse como espacios alternativos que permitan promover un cambio social.


Orgullo y admiración

Elvira junto al huipil que tejió para Malintzin. Fotografía: Acervo del Museo Textil de Oaxaca

En el número 33 de este Boletín, publicado en diciembre de 2023, narramos la experiencia que tuvimos en el Museo Textil de Oaxaca sobre una serie de huipiles creados para Malintzin. El proyecto derivó en una exposición física que después se transformó en una edición virtual, que puede visitarse en: Huipiles contemporáneos para Malintzin. Diálogos textiles desde Mesoamérica-Museo Textil de Oaxaca

En aquella ocasión hubo un huipil que no logró estar presente: el tejido por Elvira Pérez Pozos, de San Pedro Sochiapan. Por cuestiones personales, poco antes de la inauguración de la exposición en octubre de 2023, Elvira tuvo que retirarse del proyecto. Fue una lástima, pues había participado de forma entusiasta durante todo el proceso, incluso de manera remota, vía Zoom, en la primera reunión que tuvimos como grupo. No obstante, seguimos escribiéndonos en WhatsApp hasta que, de pronto, ya no hubo respuesta.

Un año después, en octubre de 2024, Elvira nos visitó en el Museo: había perdido su celular y, con él, todos sus contactos. Viajó desde la Cañada hasta la ciudad de Oaxaca para retomar las pláticas con el MTO y, en la conversación, volvió a surgir el tema de Malintzin. Elvira lamentaba no haber podido finalizar el huipil que había imaginado, y no sabía si continuarlo ahora que su vida le permitía volver al telar. Había tejido dos de los tres lienzos del huipil. Al interior del MTO, y con el apoyo invaluable de la FAHHO, animamos a Elvira para que terminara el huipil tal y como lo había pensado. Le tomó tan solo un mes para que se comunicara con nosotros y anunciara que había terminado.

La planeación del huipil se llevó únicamente en la mente: Elvira no dibujó previamente cómo serían los diseños ni cuáles serían los colores por emplear. Nos cuenta: “No sé por qué. Siento que no hubo la necesidad de dibujarlo, solo fue tenerlo en la mente y de ahí pasarlo a los hilos para tejer”. Este proceso nos muestra, una vez más, al textil como un medio de expresión en sí mismo, un medio que no requiere, forzosamente, por ejemplo, de trazos preparatorios en papel o de intentos por asemejarse a un lienzo pintado al óleo. La mente y las manos conectan directamente con la urdimbre del telar y ahí, en una danza manual e intelectual, se van creando soporte e imagen al mismo tiempo. Esto me recuerda a las conversaciones sostenidas con Nilda Callañaupa Álvarez, tejedora y directora fundadora del Centro de Textiles Tradicionales del Cusco, en Perú. Al platicar sobre el trabajo que ha coordinado para recrear técnicas antiguas de tejido como la ticlla (tejido de urdimbres discontinuas) o el watay (teñido de amarres), Nilda cuenta cómo el grupo de tejedoras inmediatamente se pone manos a la obra, deseosas de experimentar con los hilos en vez de dedicar mucho tiempo a descripciones técnicas o esbozos preparatorios. A tejer se aprende tejiendo.

Desde un inicio, Elvira supo que Malintzin merecía un huipil de gala; el huipil “tenía que ser de lo mejor”, pues “dicen que Hernán Cortés fue el que dirigió, pero, en nuestra historia, la verdadera capitana fue Malintzin. […] Representó a muchas mujeres, salió adelante, no se dio por vencida. Imagínense si hubiera sido un hombre, ¿qué hubiera pasado? Pero no, fue una mujer que buscó la forma de sobrevivir entre esas guerras, es un orgullo, ¿no?”. Elvira imagina que si pudiera entregarle el huipil a Malintzin, le diría: “Es un orgullo conocerte. Te entrego este huipil como muestra de lealtad y de admiración hacia tu persona”.


Los ojos no vistos

“Memoria artificial”. Fotografía: Mario Cruz

La imagen no es solo luz detenida: es vestigio, susurro de lo que alguna vez fue. En la cosmovisión de los pueblos originarios, como en el polvo y la penumbra de Pedro Páramo, la memoria no habita únicamente en las palabras, sino en las grietas del tiempo, en las sombras que proyectan las piedras, los objetos, las voces. Cada imagen que Mario Cruz construye en su exposición “Memoria artificial” es su herencia, un fragmento de esas sombras, una ceniza encendida que arde en los relatos con los que crecemos escuchando, pero que no vemos.

¿Qué hacemos con esas imágenes mentales? ¿Cómo las leemos cuando las herramientas que usamos para construirlas —como la inteligencia artificial— utilizan idiomas que no son nuestros?

Las fotografías difusas evocan un territorio liminal: entre lo visto y lo imaginado, entre la memoria y el olvido. Un territorio que no busca representar la realidad de forma unívoca, sino evocar la tensión misma de recordar. Mario construye un diálogo con los ancestros, sus imágenes digitales cargan un peso histórico: son espejos fragmentados que intentan devolvernos reflejos nuestros, pero de otra época. Como la Comala de Juan Preciado, las imágenes susurran desde el silencio, desde las historias nunca dichas, desde el olvido que también forma parte de nuestra raíz.

Así, el artista que traduce la oralidad en imagen no solo da cuerpo a la memoria, crea un acto de resistencia. Es en esa tensión, en ese contraste de lo heredado y lo reinterpretado, donde el arte se convierte en un puente entre el pasado y el presente. Las narrativas de una comunidad y las imágenes que evocan son actos de amor a los ancestros: una forma de mantener su aliento vivo en el lenguaje cambiante de nuestro tiempo.

Y entonces, nos preguntamos: ¿Qué hacemos con estas imágenes? Las honramos como las cenizas de nuestros muertos que nos acompañan, como si fueran el viento que los hace volver.

Puedes visitar esta exposición hasta marzo de 2025 en las instalaciones del Centro Cultural San Pablo.


Transformando el beisbol mexicano: La nueva era de la Academia Alfredo Harp Helú

Prospecto de la Academia AHH al bat

La Academia Alfredo Harp Helú inicia una nueva etapa de evolución, apostando por la tecnología y nuevos procesos de entrenamiento que buscan incorporar a más talentos mexicanos en el mejor beisbol del mundo.

Desde su fundación, hace 15 años, derivada del anhelo y el apoyo de don Alfredo Harp Helú, la Academia se ha consolidado como el semillero más importante de México en el talento beisbolero, y este 2025 marca un momento histórico en su trayectoria con doce preacuerdos alcanzados con equipos de Grandes Ligas.

Bajo la dirección de Santigo Harp y Jorge del Valle —que ha contado con la asistencia del nuevo director operativo, Octavio Hernández Pernía— la Academia ha integrado tecnología de punta: sistemas Trackman, Rapsodo, Blast Motion, Sinergy y Arm Care para detectar al mejor talento de México, perfeccionar sus habilidades, evaluarlos de forma empírica, y con ello ofrecer la mayor cantidad de información posible a los equipos de las Grandes Ligas de Beisbol (MLB, por sus siglas en inglés) para que inviertan en México. Esta modernización también incluye estrategias de marketing innovadoras que buscan competir directamente con potencias como Venezuela y República Dominicana.

Prospectos de la Academia AHH en diferentes actividades. Fotografías: Giovanni Cruz García

Las firmas comenzarán a concretarse a partir del 15 de enero, fecha clave en el calendario de Grandes Ligas para la contratación de talentos internacionales. Entre los jugadores con fecha de firma confirmada se encuentran: el pitcher derecho Roberto Salas con los Rockies de Colorado; el pitcher derecho Efren Álvarez con los Cardenales de San Luis; los pitchers derecho Vismar Dagnino y Emmanuel Ruiz con los Astros de Houston; el infielder José Manuel Verdugo y el pitcher derecho Jesús Aarón Castro con los Padres de San Diego; el pitcher derecho Máximo Rodríguez con los Marineros de Seattle; el pitcher zurdo Iker Redona con los Rojos de Cincinnati; y el catcher Carlos García con los Azulejos de Toronto. Además, los jugadores Didier Pacheco (pitcher), Sebastián Enríquez (jardinero) y José Lavagnino (catcher) también alcanzaron preacuerdos en la MLB, aunque sus respectivos equipos han solicitado que sus acuerdos se publiquen más adelante.

“Este es un momento de orgullo para nuestra academia y para el beisbol mexicano. Cada jugador que firma representa no solo su sueño, sino también el trabajo colectivo de entrenadores, familias y compañeros. Y esto es solo el comienzo de algo que don Alfredo dice constantemente: “La mejor inversión siempre estará en México”, expresó Jorge del Valle, vicepresidente de los Diablos Rojos del México y representante legal de la Academia.

Con estos logros, la Academia Alfredo Harp Helú reafirma su compromiso de ser el puente entre el talento mexicano y el beisbol mundial. Este año histórico no solo celebra el trabajo de una década y media, sino que también abre la puerta a un futuro brillante. La Academia de Beisbol AHH sigue firme en su misión de formar a los mejores jugadores de México, demostrando que los sueños pueden convertirse en realidad cuando se combinan talento, esfuerzo y visión.


Más vale prevenir que restaurar

Parte del proceso de rescate de documentación dañada por agua. Fotografía: Acervo Adabi

Cuántas veces usamos los términos “archivo” o “biblioteca” como sinónimos al referirnos a un repositorio de documentos, libros y otros tipos de patrimonio documental. Son tan solo dos palabras, pero para muchas personas, fuera del ámbito de estos continentes, solo son eso: un contenedor y ya, salvo para el bibliotecario o el archivista que los maneje. Pero no es “y ya”, ambos repositorios contienen en sí un universo multidisciplinario que aloja entre sus paredes no solo al patrimonio bibliográfico o documental, sino también a aquellos que lo manejan y administran, además de toda una infraestructura que, dependiendo de la capacidad de la institución, variará en magnitud y cantidad. Con el pasar de los años, en Adabi hemos visto, por medio de diagnósticos realizados en diferentes instituciones, que posiblemente lo más olvidado de una biblioteca o archivo es el espacio que lo contiene. No es hasta que pasa algo “grave” —o que se manifiestan, en la mayoría de los casos, goteras, pero también humedad, nidos de insectos, entre otras afectaciones— que las autoridades o los encargados dan a conocer las condiciones en que operan esos espacios, problemáticas que, a esas alturas del daño, seguramente serán significativas.

Existen historias de quejas sistemáticas reveladas en redes sociales o en periódicos que buscan solucionar problemas que pudieron evitarse con antelación, a veces tan solo con el simple hecho de observar y establecer medidas preventivas como barrer los techos, colocar los vidrios faltantes, revisar por qué el drenaje no desagua rápidamente, evitar la acumulación de basura, no sobrecargar los contactos de la electricidad, detectar los problemas de humedad de las paredes. Es decir, la solución consiste en tomar acción al respecto. Los libros y los documentos hablan, de sobra lo sabemos, y lo hacen en diferentes lenguajes, por medio de su estado físico, por ejemplo, algo que revela, en gran parte, las condiciones del entorno en que se encuentran.

Una escalera defectuosa, o la falta de esta, extintores sin mantenimiento, cableado expuesto, estantería al límite de su capacidad y sin anclar (especialmente en zonas de movimientos telúricos), fugas en instalaciones sanitarias, árboles muy altos cercanos al edificio, presencia de comercio y venta de comida fuera de las instalaciones son aspectos “silenciosos” y, en apariencia, poco relevantes por ser cotidianos, que sin duda tienen que ser “visualizados” y revisados con periodicidad.

¿Y qué decir del “software” humano? Los datos no se introducen solos, las personas no se atienden solas, el engranaje que permite que una biblioteca o un archivo de cualquier tipo funcione siempre es el factor humano. ¿Sabe el personal cómo detectar anomalías o desperfectos? ¿Qué le dice al archivista o al bibliotecario la oxidación de una estantería? ¿Están capacitados para tomar decisiones ante cualquier imprevisto minúsculo y mayúsculo?, por ejemplo, ¿ante un panal de abejas, un conato de incendio, un temblor o una inundación de agua o lodo? ¿Qué pasa si un visitante tropieza y cae, o se desmaya?, ¿saben cómo actuar en esos casos? ¿Cuentan con un botiquín en la institución? Posiblemente, muchos de los lectores piensen que los archivos y bibliotecas están sumergidos en edificios espaciosos y que son parte necesaria de instituciones más grandes que ellos, y que ante la necesidad solo basta llamar a un responsable; aún así, ¿existe un área de protección civil a la que se pueda acudir ¿Existen protocolos de emergencia en el edificio?, ¿cuánto tarda la respuesta? ¿Se tiene un directorio de instituciones amigas que puedan ayudar en algún percance grave? ¿Se cuenta con un protocolo de actuación propio en el archivo o la biblioteca?

La lista de variables a considerar es muy larga; sin embargo, visibilizar, corregir, implementar y dar seguimiento puede ahorrar muchos dolores de cabeza. ¿Es accesible o caro? Es más costoso restaurar o perder la memoria de las instituciones, de las comunidades y hasta de las familias. La inversión no solo es material, también implica horas de trabajo y valoración, que bien invertidas, seguramente, conseguirán alejar las malas noticias y los imprevistos mientras se esté en constante vigilancia y acción. Es como ser un salvavidas en la playa o la piscina: no están ahí para que pasen cosas indeseables, están ahí para evitar que sucedan.


Entre estampillas y puños: el apasionante mundo del boxeo en el MUFI

Cinturón Verde y Oro, el máximo reconocimiento del WBC. Fotografías: Eduardo González

La noche del 26 de octubre de 1968, la Arena México fue escenario de un momento inolvidable para el deporte nacional. En el cuadrilátero, Ricardo el Picoso Delgado enfrentó al polaco Arthur Olech en un combate lleno de intensidad, emoción y esperanza. No era una noche cualquiera: con el aliento de toda una nación, Delgado peleó con corazón, inteligencia y estrategia, dejando todo en cada asalto. Al sonar la última campanada, un rugido de júbilo llenó el recinto: México celebraba su primer oro olímpico en boxeo, y Delgado inscribía su nombre como un verdadero héroe nacional. Este momento histórico encapsula la esencia del boxeo: un deporte que trasciende el cuadrilátero para convertirse en pasión, identidad y legado.

En diciembre pasado, el Museo de la Filatelia de Oaxaca logró fusionar nuevamente dos grandes pasiones: la filatelia y el deporte. Así nació “Round de sombra: historias de campeones mexicanos”, una exposición dedicada al boxeo, desarrollada en colaboración con el cronista Adrián Román. Esta muestra invita a recorrer un camino lleno de memorias que evocan a pugilistas, cuya grandeza sigue resonando en la memoria colectiva. Román teje un relato profundo sobre hombres y mujeres que, desde los barrios más precarizados, alcanzaron la gloria, enfrentaron excesos y vivieron las luces y sombras de una vida dedicada al boxeo. Disciplina, sacrificio, éxito y caída se entrelazan en estas historias que revelan la complejidad de ser campeón.

Entre las figuras más destacadas se encuentra la sinaloense Margarita la Maya Montes, pionera del pugilismo femenino y auténtica leyenda del boxeo mexicano. Con fuerza, valentía y determinación, la Maya rompió barreras al enfrentarse a rivales hombres, dejando un legado imborrable tanto en el deporte como en la historia de las mujeres luchadoras.

El boxeo cobra vida en esta exposición mediante timbres, planillas y hojas recuerdo provenientes de todo el mundo, piezas que forman parte del acervo filatélico del museo. Cada estampilla narra una historia, evocando combates legendarios, justas deportivas y los logros de pugilistas que dejaron una huella imborrable. Un ejemplo especial es la emisión mexicana de los Juegos Olímpicos de 1968, diseñada por Lance Wyman, que incluye un timbre dedicado al boxeo con un valor facial de un peso. Esta pieza captura la esencia y el impacto de este deporte en aquella justa olímpica.

Una atenta visitante de “Round de sombra”

La exposición trasciende las vitrinas tradicionales al incorporar códigos QR dispuestos a lo largo de las salas, que transportan a los visitantes a piezas sonoras que recrean momentos emblemáticos del boxeo, para sumergirlos en la intensidad de los combates. Además, se exhiben objetos intervenidos por artistas plásticos, quienes reimaginan el espíritu del pugilismo desde diversas perspectivas artísticas.

Entre las piezas más destacadas se encuentra el Cinturón Verde y Oro, el máximo reconocimiento del WBC, otorgado a don Alfredo Harp Helú por sus contribuciones al deporte y a la sociedad mexicana. También brillan el guante y la pelota autografiados por Julio César Chávez, una leyenda viviente del boxeo mexicano, que conquistó campeonatos mundiales en tres divisiones y fue considerado uno de los mejores “libra por libra” del mundo durante la década de 1990.

El Museo de la Filatelia de Oaxaca continúa innovando al unir filatelia, arte y deporte en una experiencia única e inolvidable. “Round de sombra: historias de campeones mexicanos” estará disponible hasta mayo. Es una oportunidad imperdible para aficionados al boxeo, amantes de la filatelia y todos aquellos que deseen explorar el lado humano de este apasionante deporte. ¡Te esperamos para vivir esta experiencia que da un golpe directo al corazón!


Basura CERO: Una iniciativa a favor del medio ambiente en la FAHHO

Equipo B0 separando los residuos

Más de dos años han pasado desde el cierre definitivo del basurero municipal de la Villa de Zaachila, que durante 42 años recibió los desechos de 25 municipios de la Zona Metropolitana de Oaxaca, incluyendo la de esta ciudad capital. Desde entonces, los problemas que genera la mala gestión de los residuos han sido un tema que preocupa y afecta a los oaxaqueños, pues los esfuerzos que desde los gobiernos municipal y estatal se impulsan para solucionar la “crisis de la basura” en la región no han dado resultados.

Comprometidos con el medio ambiente, y para contribuir a mitigar una pequeña parte de esta crisis con acciones individuales, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca adoptó el programa Basura Cero (B0), que consiste en la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) y que arrancó a mediados del año pasado en las instalaciones del Centro Cultural San Pablo con la asesoría de especialistas e investigadores del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT), por medio del Programa Nacional de Incidencia e Investigación (PRONAII).

El Programa arrancó con un estudio de generación de residuos dentro de San Pablo con el objetivo de identificar la cantidad y los tipos de residuos que se generan en las oficinas, bibliotecas y demás espacios que integran el Centro Cultural, incluyendo aquellos con servicio al público. Para ello se conformó un equipo integrado por personal de distintas áreas de la FAHHO que, en coordinación y con apoyo del personal de mantenimiento, se encargó de recolectar la basura generada durante una semana, clasificarla y valorarla según su composición.

Antes de la implementación de B0, en la FAHHO se desconocía la composición de los residuos generados. Tampoco se contaba con información necesaria para la gestión y tratamiento de estos; es decir, no se sabía si eran objeto de algún proceso de separación, valorización o reciclaje, ni mucho menos su destino final después de haberse entregado al servicio de limpia municipal.

Con la capacitación hecha por los especialistas al personal de mantenimiento y al equipo, se lanzó una campaña de socialización interna para informar al personal de la FAHHO sobre los detalles y objetivos de B0, además de invitarlos a sumarse a la iniciativa mediante la correcta separación de sus residuos. En esta etapa del programa se les explicó la importancia de una buena gestión y manejo de los residuos sólidos, así como los beneficios que se logran con esta simple, pero necesaria acción.

Posteriormente se retiraron los cestos de basura de todas las oficinas de Casa Independencia, de las bibliotecas y demás espacios del Centro Cultural San Pablo y, en su lugar, se colocaron Islas de Separación, cada una con tres cestos (azul, verde y gris) y la información necesaria para ayudar a los usuarios y trabajadores a identificar dónde colocar sus residuos de manera correcta, con el fin de recuperar los que aún tienen valor de reciclaje y desechar aquellos que necesitan un manejo especial, como los desechos de comida.

Hoy, con B0 se sabe que en el Centro Cultural San Pablo y las oficinas de la FAHHO se generan, aproximadamente, las siguientes cantidades de residuos en una semana: 14.56 kg de desechos orgánicos compostables, 96.56 kg de residuos valorizables y 37.56 kg de otros residuos.

¿Qué buscamos?

  1. Reducir la cantidad de residuos sólidos que se generan en la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca.
  2. El reuso / reutilización de residuos / materiales.
  3. La separación selectiva / recolección separada.
  4. El acopio temporal, compostaje y una transferencia adecuada de los residuos.

“Si cada uno de nosotros pone de su parte, lograremos opacar la penumbra ambiental y tendremos un mejor planeta”, señalaron don Alfredo Harp Helú y la Dra. María Isabel Grañén Porrúa, principales impulsores del programa en la FAHHO.

Es así como el problema de la basura se ha convertido en una oportunidad para mitigar el daño ambiental que todos, en diferente medida, ocasionamos en la ciudad. La FAHHO mantiene firme su compromiso con el medio ambiente y, próximamente, replicará este programa en las demás filiales que la integran —pensando en que sea puesto en marcha en los hogares de cada uno de sus colaboradores—, con el fin de que juntos reduzcamos nuestra generación de residuos para alcanzar la meta final del programa: espacios libres de basura.


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¡Muchas Gracias!
En breve nos pondremos en contacto contigo.