
Hace treinta años, don Alfredo Harp Helú logró unir dos de sus grandes pasiones, el beisbol y el deseo de ayudar, en una sola idea. Pensó que cada carrera, cada jonrón y cada victoria de un equipo podían convertirse también en oportunidades para alguien más. Así nació Home Runs Banamex, un programa que desde 1996 ha encontrado en el diamante otra manera de hacer comunidad.
Y no es casualidad que aquella historia comenzara también en Oaxaca. Desde sus primeros años, los Guerreros fueron parte de este esfuerzo: lo que ocurría en el campo se transformaba en apoyo para organizaciones que, desde distintos lugares y con distintas causas, trabajaban todos los días para mejorar la vida de otras personas. En 2011, por ejemplo, 68 instituciones oaxaqueñas recibieron donativos; un año después fueron 52, en una entrega realizada en el Estadio Eduardo Vasconcelos. Para entonces, el programa ya había canalizado más de 132 millones de pesos en Oaxaca y la Ciudad de México.
Con los años, Home Runs fue creciendo junto con las necesidades de las comunidades. Cuando cumplió dos décadas de existencia, la celebración volvió a poner al rey de los deportes en el foco: 102 organizaciones oaxaqueñas recibieron 5.3 millones de pesos y, de manera especial, se apoyó a 13 ligas infantiles y juveniles de beisbol, que reunían a 4790 deportistas. Era una forma mágica de cerrar el círculo: un programa nacido de la pasión por el beisbol que ayudaba también a que más niñas, niños y jóvenes pudieran seguir jugando.
Un año después, en 2016, Home Runs donó una bolsa de 4.7 millones de pesos a 101 organizaciones en Oaxaca para mejorar las condiciones de vida de alrededor de 77 mil personas. Las causas eran diversas: bienestar social, salud, educación, medio ambiente y deporte, entre otras. Porque quizá una de las mayores fortalezas de este programa ha sido justamente esa: entender que ayudar puede tomar muchas formas y caminos, y que detrás de cada proyecto hay personas que conocen de cerca las necesidades de su comunidad.
También han cambiado los espacios y las maneras de encontrarse. En 2018, por ejemplo, la ceremonia de entrega de donativos se realizó en el Centro Cultural San Pablo. Ese año, 85 organizaciones recibieron 4.25 millones de pesos, destinados a proyectos tan diversos como aulas, equipos de cómputo, bibliotecas digitales, equipamiento hospitalario y espacios deportivos.
Y cuando llegó la pandemia, Home Runs también supo cambiar de rumbo. En 2020, la convocatoria se orientó a proyectos relacionados con la emergencia por COVID-19; en 2021, se destinó una bolsa de 7.5 millones de pesos a instituciones afectadas por la pandemia, en ámbitos como bienestar social, educación, cultura, salud, deporte y proyectos productivos. En tiempos difíciles, la ayuda tenía que llegar de otras maneras y atender otras necesidades.
Después vino la reactivación. En 2022, bajo el lema “Un batazo por la reactivación de México”, el programa volvió a acompañar proyectos que buscaban recuperar la vida comunitaria después de la pandemia. En 2023 puso especial atención en el tratamiento del cáncer infantil; en 2024 llamó a sumar esfuerzos con la consigna “Un batazo de unidad para servir a México”; y en 2025, “Un batazo por un México unido, sano y creativo”, destinó 10 millones de pesos a 148 proyectos que beneficiaron a 400 709 personas en Oaxaca.
Treinta años después, la esencia sigue siendo la misma: hacer equipo. En 2026, Home Runs Banamex destina 20 millones de pesos distribuidos de la siguiente manera: 10 millones para apoyar a 80 organizaciones de la Ciudad de México y otros 10 millones para 129 organizaciones de Oaxaca. Los proyectos abarcan alimentación, autonomía económica, bienestar social, educación, sistemas de cuidado comunitario, salud, deporte, medio ambiente, cultura y desarrollo de proyectos productivos.
Pero detrás de las organizaciones y de las cifras acumuladas durante tres décadas, existe algo mucho más sencillo creciendo: personas ayudando a otras personas. Hay quienes abren las puertas de una escuela, quienes acompañan a una familia, quienes protegen un bosque, quienes transmiten un oficio, quienes cuidan a alguien enfermo, quienes hacen posible que los niños y las niñas sigan jugando. Hay comunidades que encuentran en una organización una mano para seguir adelante.
Desde 1996, Home Runs ha entregado 4605 donativos a más de 2000 organizaciones y ha beneficiado a 2.1 millones de personas. Ha canalizado además 347 millones de pesos, equivalentes a 607 millones de pesos a valor presente. Son cifras enormes, pero, quizá, lo más importante no cabe en ellas: las historias que iniciaron su camino con un apoyo, los proyectos que pudieron continuar, las personas que encontraron una oportunidad y las comunidades que pudieron fortalecerse.
Eso es lo que celebra Home Runs Banamex en su treinta aniversario: la alianza entre Banamex, la Fundación Alfredo Harp Helú, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y los equipos de beisbol, y una manera de entender que los logros pueden compartirse, que una buena jugada puede ser una gran victoria en un sentido ético y social para llegar mucho más lejos de lo que imaginamos.
Treinta años después de aquella primera idea de don Alfredo Harp Helú, el juego continúa. Cada batazo sigue teniendo la posibilidad de convertirse en algo más: en alimento, salud, educación, cultura, deporte, oportunidades, esperanza. En una mano que se tiende para ayudar y tomar la de otros para hacer equipo.























