Presentación de la antología Aunque el mundo no me reclame

El pasado 28 de mayo se presentó el libro Aunque el mundo no me reclame. Antología del Seminario de Socialización y Producción de Poesía 2025. La publicación es el resultado de un programa formativo de poesía y edición independiente realizado en la Biblioteca Andrés Henestrosa durante el año anterior. Participaron en la mesa de presentación Matt Gleeson y Santiago Astrobbi Echevarri, profesores del programa y editores de la antología; Alan Vargas, también editor y coordinador del Seminario; así como Claudia Díaz Jiménez, Itzcóatl N. Ortiz y Madaí García, autores incluidos en la publicación. A continuación, reproducimos el texto de Madaí García, leído durante la presentación del libro:
Puedo decir, sin exagerar, que el Seminario es un antes y un después en la vida de todos nosotros. Lo ha sido no solo por los grandes maestros y maestras que tuvimos, sino también porque a lo largo de esos casi siete meses de seminario nos sucedió la vida, junto con todo lo que ella trae consigo: pérdida, soledad, rabia y, a veces, también alegría. Sin saberlo, además de enseñarnos a ser mejores escritores, el Seminario nos acompañó para recordarnos que en la poesía, como en la vida, cabe la belleza contemplativa, la nostalgia dichosa, la ficción desatada, pero también el dolor, la denuncia y la irreverencia. Nos hizo notar que la poesía está encarnada en la historia y en ella la memoria del mundo, de la humanidad, con sus logros y sus horrores.
Nuestros maestros insistieron en que para escribir había que dejar de lado los lugares comunes, decir más y explicar menos, escribir y reescribir y corregir las veces que fuera necesario. Nos enseñaron no solo a descubrir nuestra voz, sino también a defenderla.

A lo largo de esos meses comprendí que la poesía no está hecha de palabras, sino de formas de mirar el mundo, de descubrimientos y hallazgos inesperados. Comprendí que la poesía es, tal vez, el medio por el que habla algo más profundo que no es solo razón ni cuerpo, sino todo al mismo tiempo. Durante meses aprendimos también a dejar el “yo” como sujeto del texto, para escribir siendo una nube, un Dios, una licuadora o un filósofo fantasma. Descubrimos que es posible escribir en la oscuridad y con la mano izquierda.
Tuvimos también la oportunidad de escucharnos unos a otros, de leernos, corregirnos y, en ese proceso, además de construir una voz propia, aprendimos que escribir poesía no es un ejercicio solitario. Y es por ello que en esta antología encontrarán no solo a diez autoras y autores, también podrán escuchar una voz colectiva que se forjó entre maestros, compañeros y con más de una decena de invitados que nos compartieron su palabra. En esta antología encontrarán que no hay una sola forma de ser poeta, ni de escribir poesía, y eso la hace bella, porque me gusta pensar que en ella cabemos todos.
Para finalizar, quiero decir que, pese a todo lo anterior, sigo sin saber qué es poesía, pero si tuviera que aventurar una respuesta diría que:
poesía es la ternura de Elsa
es la voz cimbrante de Claudia
es la palabra alquímica de Raquel
el verso arriesgado de Jassiel
la densidad conceptual de Itzcóatl
la rabia tenaz de Xuna
los amores y desamores de José
es la magia universal de Javier
y la añoranza delicada de Angie.
Gracias a todas y todos, porque juntos hicimos poesía.