Ainicios del pasado mes de mayo, el martes 8, en Ocotlán de Morelos hubo una fiesta para conmemorar el 93 aniversario del natalicio de Rodolfo Morales y reabrir al público –después de varios meses de restauración– el mural Mercado de Ocotlán que el artista dejó plasmado en lo que hoy es la sala de cabildo del municipio.
La Banda Infantil Rodolfo Morales amenizó el acto inaugural ante la presencia de Alfredo Harp Helú y la doctora María Isabel Grañén Porrúa, presidentes de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, que se sumó a los esfuerzos de la Fundación Cultural Rodolfo Morales e instancias gubernamentales para lograr la restauración del mural que el artista realizó en dos etapas: la primera entre 1953 y 1956, la segunda entre 1978 y 1980.
Esta unión de fuerzas permitió que los especialistas del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble del Instituto Nacional de Bellas Artes, culminaran el trabajo de restauración que inició a finales de 2017. Ahora el disfrute es para los ocotecos y los visitantes locales y foráneos que se acerquen a recorrer el mural, ya que conocerán las etapas creativas que caracterizan la reconocida obra de Rodolfo Morales, quien, a decir de la doctora María Isabel, logró plasmar los colores de Oaxaca y México como una muestra del cariño por su gente, por lo que invitó a todos a conocer el mural, pero sobre todo a cuidarlo.
Esteban San Juan Maldonado, integrante de la Fundación Cultural Rodolfo Morales, comenta que la reapertura del mural brinda una oportunidad para que esta fundación impulse más proyectos culturales en beneficio de los niños y niñas de Ocotlán. “La Fundación pretende hacer del exconvento de Ocotlán (donde se resguardan piezas de Morales) un centro cultural regional, para poder motivar a niños en talleres, teatro, música, danza, e inclusive en artes plásticas”, apuntó el arquitecto San Juan en la convivencia que se llevó a cabo después del acto inaugural en el exconvento de esta comunidad, entre música y nieves de leche quemada y tuna.
En un destello de colores, como el despertar de un sueño, la luz del sol nos ilumina y guía en los caminos que Rodolfo Morales recorrió. Los amaneceres, los cielos, las montañas moradas, la suave danza de las nubes, el regazo de las gigantescas y generosas manos de las mujeres, solitarios perros, frondosos árboles y las casas nos invitan a entrar en sus sueños.
Sus cuadros contemplaban hermosas fiestas, las mujeres rodeadas de flores rojas, moradas, rosas, amarillas y anaranjadas, los sonidos de las trompetas, violines, tambores, flautas, clarinetes, los juegos pirotécnicos bailan en un cielo estelado.
Los niños corren descalzos en la plaza central, los antojitos con su elaboración, su mezcla de olores y sabores nos muestran la riqueza gastronómica de nuestro pueblo y nos remiten a un momento de la infancia que es como saborear un dulce regional.
Las mujeres cruzan senderos imaginarios, esquivan soles y lunas rodantes en los cielos de Rodolfo, los vientos ondean banderas y globos aerostáticos. Multitudes de mujeres cocinan, vigilan, bailan, tocan instrumentos, bordan y tejen lazos de amor interminable; blancas novias vuelan, otros rostros pacientes observan mientras esperan, manos crean y curan.
Los trenes de lugares lejanos y edificios están suspendidos mágicamente y unen el cielo con la tierra, los perros perpetúan la mirada inocente y feliz del niño que Rodolfo fue.
Rodolfo Morales nace en un territorio rico en expresiones artísticas y culturales, textiles bordados y tejidos, alebrijes, figuras de hojalata, piezas de barro, papel y cuero. Tomando en cuenta estos elementos, la adaptación del libro Rodolfo Morales: Maestro del color, escrito por la doctora María Isabel Grañén Porrúa, promueve una puesta en escena que integra estos elementos.
Las fiestas nos evocan un disfrute de comunidad que nos guían al cumplimiento de un sueño, así fue como decidimos retomar el rescate de las tradiciones e integrar los sonidos de la chirimía de San Bartolomé Yatoni y ambientar la obra con la Banda Juvenil Serrana, bajo la dirección de Bartolomé Martínez quien creó la marcha en honor a Rodolfo Morales.
Para dar vida al maestro Morales, Alejandro Jiménez creó diferentes títeres y marionetas, así como objetos que recrearon su universo mágico. La manipulación de estos elementos estuvo a cargo de Giuliana Jiménez, Ernesto Díez y Alejandro Jiménez.
El libro utiliza un lenguaje que estimula imágenes, sonidos, movimientos y palabras que inspiran canciones y escenas. Fue así como nacieron las letras y la música de las canciones, escritas por Bárbara Groves y musicalizadas por el dueto Bajo mis Manos.
La adaptación de la obra fue narrada por Claudia Domínguez y la puesta en escena fue gracias a la dirección de Bárbara Groves.
El proyecto contó con el apoyo de la Fundación Alfredo Harp Helú, la Fundación Rodolfo Morales, el Museo Infantil de Oaxaca y Steve Kaufman. El 8 de mayo se realizó la primera presentación en la Fundación Rodolfo Morales para rendir tributo al pintor en su natalicio. Además, el 13 de mayo se presentó nuevamente en MIO, como un homenaje que nos recuerda la filantropía que el maestro promovía.
Concluimos el segundo Diplomado en Cultura Escrita y Adolescencia valorando al adolescente, quien, como el Cid Campeador Rodrigo Díaz de Vivar, tan sólo a los 13 años de edad recibe nuestro espaldarazo. Nuestros mediadores llevan consigo los libros de Michel Petit y Bordieu como un arte que devela la fuerza de la lectura en tiempos de crisis, el significado social de Joëlle Bahloul, el enfoque filosófico de Lipovetsky y la gramática de Ferdinand de Saussure como lecturas básicas para poder pasear de la mano con Ana Garralón en su Historia de la Literatura Juvenil, y llegar a las prácticas de promoción lectora de Märk-Burman Anke. Esperamos que estas hazañas hagan brillar en nuestros promotores muchas más batallas de las que hemos librado al adentrarnos en el adolescente como nuestro semejante, como una persona cuyas necesidades básicas y motivaciones pueden ser la pieza clave que detone su talento para enriquecer nuestra sociedad, ya que en sus manos tenemos nuestro futuro más cercano.
Estoy segura de que en la medida en la que volvamos la mirada a nuestros adolescentes como héroes capaces de librar grandes batallas, como en la edad media, alcanzaremos mejores resultados en nuestro trabajo de mediadores. En estas andanzas a lo largo de los nueve meses que duró el diplomado, reflexionamos sobre nuestros objetivos en torno a la lectura como intérpretes de un mensaje; buscamos herramientas que motiven a los adolescentes a escuchar al otro, a expresarse asertivamente. También nos dimos cuenta de que las ciencias, como las matemáticas o el teatro, pueden ayudarnos, al igual que la psicología y el humanismo, en nuestro trayecto para tender puentes que nos vinculen con los adolescentes desde la lectura. No es casual que los jóvenes estén ávidos por leer las nuevas versiones de los cantares de gesta que hoy encuentran su equivalente en Los juegos del hambre, Harry Potter o Divergentes. Nosotros como adultos también estamos necesitados de una resignificación en nuestras herramientas de trabajo como seres sociales. Muestra de ello es la novela El gigante enterrado de Kazuo Ishiguro, quien, sin pretender escribir una novela dirigida a los jóvenes, nos conecta directamente la temática de historias de hazaña medieval con los temas contemporáneos que llaman la atención de nuestros jóvenes, y nos recuerda cómo en la memoria y el conocimiento, a la luz de la interdisciplinariedad, podemos comprender mejor nuestro mundo, nuestra labor como lectores, intérpretes y seres sociales. La lectura con adolescentes es sin duda una segunda oportunidad para entendernos nosotros mismos como lectores y contagiar a los jóvenes de la magia de la literatura.
La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, en el programa Seguimos Leyendo, reconoce la labor de promoción lectora al ofrecer becas para este diplomado. Juntos, con un libro en la mano, seguiremos compartiendo aventuras con lectores, escritores, catedráticos, promotores y adolescentes para recitar nuestros propios cantares de gesta. Felicito a los egresados del segundo Diplomado y les regalo este fragmento del Cantar de mio Cid, estando segura de que podrán brillar más de veinte batallas con esta espada que han recibido:
“Coge la espada el rey, y con la espada en la mano pregunta otra vez al Cid:
–Rodrigo, ¿juráis por la cruz ser buen caballero? –Sí, juro –responde el Cid. –Rodrigo, ¿juráis, defender la justicia y el derecho? –Sí, juro. –Rodrigo, ¿juráis ser fiel a Dios, fiel al rey hasta la muerte? –Sí, juro. El rey le toca el hombro con la espada y se la cuelga al cinto diciendo a la leyenda: –Recibe esta espada. Ha brillado en diez combates fiel en mi mano. Que brille en veinte en la tuya”.*
Pertenezco a una generación que, por fortuna, pasó gran parte de su infancia lejos de aparatos electrónicos. Nuestra cotidianidad estaba marcada por salir a jugar en la calle con los vecinos del barrio.
Y fue en mi infancia cuando se dio mi primer contacto con el timbre postal. Pasaba largas temporadas en un pequeño pueblo de la Sierra Juárez de Oaxaca, un lugar donde en el verano podían transcurrir semanas sin que la lluvia cesara. En esos días nublados nuestra mayor alegría era cuando mi tío, que trabajaba en Correos de México, volvía de la ciudad. Su regreso significaba tener entre nuestras manos cuadernos con hojas repletas de timbres.
Todos los primos tomábamos un cuaderno y veíamos el diseño de las estampillas, con la yema de los dedos palpábamos el dentado de cada uno, los olíamos y jugábamos a la ofici-na postal. Porque en el pueblo la oficina postal era un sitio muy concurrido, la encargada nos dejaba pasar tiempo ahí, nos conformábamos con estar en ese lugar donde olía a tinta, a papel y también a humedad, porque así huelen las casonas viejas en la sierra y ésta era una con enormes ventanas y vista al hermoso Palacio Municipal de Talea de Castro.
Para los nacidos en la década de 1980, el acercamiento con el timbre se dio también a partir de las cartas que recibíamos. En casa revisábamos las de mis papás por ver el timbre que traía pegado el sobre, cada cumpleaños recibíamos una carta de mi abuelo y por mucho tiempo guardamos sobres con sellos.
En la adolescencia llamó mi atención el MUFI. El día que leí “Museo de Filatelia” en un periódico no sabía qué era la filatelia, aunque había estado en contacto con este arte de manera natural.
La curiosidad me llevó a conocer este espacio y la sorpresa fue grande, porque había un club para niños donde podías coleccionar las estampillas, todo aquello con lo que habíamos crecido estaba en un espacio digno y podías encontrar todos los timbres imaginados: los de flores, edificios, paisajes, dibujos animados, medios de transporte, etcétera.
También encontrabas a grandes personajes que visitaban este espacio, ahí conocí a Eduardo del Río “Rius”, un historietista que mi papá admiraba y por lo tanto compraba casi todos sus libros y revistas. Pero no hablé con él hasta una vez que comencé a trabajar como reportera en el periódico El Imparcial. En las pláticas se desbordaba y contagiaba su amor por el arte filatélico.
El MUFI no sólo representa un espacio donde el timbre postal es el protagonista, con exposiciones impecables, con una curaduría y montaje que despiertan el interés de distintas generaciones en un objeto, ese objeto que, para muchos, al conservarlo sin darse cuenta representó el inicio de una colección. ¿Por qué? ¿Cuántos de nosotros guardamos sobres solamente por el timbre?
No podemos hablar del MUFI sin hablar de su encantadora tienda, donde lo mismo cabe la gráfica, timbres postales, sellos, lacres, libros, agendas, stickers y un sinfín de herramientas que harán que uno se anime a escribir una carta.
Porque el arte postal, como el arte de la fotografía análoga, no debe perderse, no queda más que desearle: ¡Larga vida al timbre postal! ¡Larga vida al papel! ¡Larga vida al MUFI!
El pasado 17 de abril de 2018, las instalaciones de la Academia de Beisbol Alfredo Harp Helú abrieron sus puertas nuevamente a scouts de grandes ligas para mostrar el talento de los jóvenes que ahí se desarrollan. Fueron 39 beisbolistas los que vieron acción, quienes se prepararon durante meses para uno de los días más importantes del año.
Dicho evento es una plataforma para demostrar el trabajo realizado en la AAHH, y que así los jóvenes tengan la oportunidad de dar un paso más en su sueño de llegar al mejor beisbol del mundo.
En eventos anteriores como el showcase de noviembre de 2017, se hademostrado que hay talento de sobra. Tal es el caso de Héctor Ayuso, recientemente firmado por Mets de Nueva York, y Jason Carmona por Diamondsbacks de Arizona.
En este evento se concretó la firma de Oscar Valenzuela con Kansas City Royals; Andrés Navarro con Reds de Cincinnati; Hendrick Briones con Dodgers de Los Ángeles; Iván Rodríguez y Jorge Ramírez con Blue Jays de Toronto, con jóvenes que llevan meses dedicados a su deporte sin dejar de lado su preparación educativa y cultural.
Los scouts que pudieron deleitarse con el talento deportivo fueron: Oneri Fleita, Phillies • Luis Borges, Pirates • Sergio Hernández, Cubs • Alving Mejias, Rockies • James Kany, Red Sox • José Charlie, Phillies • Raúl López, Pirates • Salvador Hernández, Cubs • Fred Mazuca, Mets • José Contreras, Blue Jays • Jairo Castillo, Brewers • Albert Gonzalez, Royals • Miguel García, Tigers• Héctor Otero, Reds • Franklin Briceño, Blue Jays • Eddie Díaz, Rays • Luis Ortiz, Royals • Alejandro Rodríguez, Tigers • Manuel Samaniego, Royals • Sandy Rosario, Blue Jays • Jesús Valdez, Rays • Luis Peña, Giants • Lee Sigman, Yankees • Ray Padilla, Diamondsbacks • Aaron Acosta, Blue Jays • Juan Mosquera, Athletics • Charli Sullivan, Giants • Joe Almaraz, Cardinals • Derek Bryant, Naranjeros • Julio Ramírez, Blue Jays • Andrés Simancas, Dodgers • Ramon García, Cardinals • Tom Shafer, Marines • Lorenzo Pérez, Blue Jays
El trabajo no termina aquí. Son varios los jóvenes que continúan preparándose y trabajando para poder ser los siguientes en lograr dar un paso más. La Academia AHH seguirá brindando las herramientas necesarias para desarrollarlos y que continúe la exportación del talento mexicano al mejor beisbol del mundo.
Oscar Alejandro Valenzuela, joven pítcher derecho de 17 años, es originario de Ciudad Madero, Tamaulipas y fue uno de los prospectos destacados en el pasado showcase en la Academia AHH. Su actuación llamó la atención de varias organizaciones de buscadores de talento que le han dado seguimiento a su desarrollo deportivo por más de un año y medio, tanto en Oaxaca como en competencia en la Academia LMB Ing. Alejo Peralta, en El Carmen, Nuevo León.
Sin embargo, la organización de los Royals de Kansas City fue la que completó el interés y la firma del joven pítcher de los Guerreros de Oaxaca. Oscar tuvo participación de 1.5 IP en el juego del showcase. Su soltura de brazo y buena presencia en la loma le permitieron alcanzar rectas de 88 a 89 mph, motivo por el cual el scout Manuel Samaniego, de Royals, aseguró su decisión de llevar a Oscar Valenzuela a las sucursales de desarrollo del equipo.
El año pasado se habló sobre Oscar en el boletín de la FAHHO, como un joven que mezclaba el deporte y la educación para alcanzar su sueño. Hoy, después de más de un año de trabajo, consolidó su sueño sin descuidar en ningún momento su bachillerato, en el que es un alumno destacado y ha demostrado a sus jóvenes compañeros que la mezcla de educación y deporte son armas seguras para el desarrollo de las futuras generaciones.
La firma de Oscar con la organización de MLB fortalece la alianza que tienen los Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca con su sistema de desarrollo en la Academia de Beisbol Alfredo Harp Helú, y se comprometen a seguir trabajando para exportar a los mejores peloteros de México al mejor beisbol del mundo.
Theolic Smith, Roberto Ortiz, Alonso Perry, Al Pinkston, Pat Bourque, Roberto Kelly, Félix José, entre otros, son referentes de la talla de refuerzos extranjeros que han acompañado a los Diablos Rojos del México en su brillante historia. El cubano Alexei Ramírez está en vías de añadir su nombre a esa lista tan prestigiada. Con una trayectoria impecable en Grandes Ligas (nueve años), el originario de Pinar del Río fue la contratación más atractiva del equipo escarlata para las temporadas del 2018, después de un año de jugar sin elementos importados. Con 36 años, la exfigura de los Medias Blancas de Chicago explica que estar en nuestro país le devolvió la alegría: “En 2017 lloré mucho, practiqué mucho día y noche. No me explicaba por qué nadie me hacía una invitación para jugar. Siempre he sido un jugador entregado, con varios reconocimientos de productividad, y no hallaba una respuesta lógica. Dios quiso que las cosas fueran así y me resigné unos meses, hasta que me volví a enfrentar a la realidad. Les dije a mi esposa e hijos que lo volvería a intentar, no perdí la fe y llegaron los Diablos Rojos. Platiqué con el hijo del señor Harp (Santiago) y me convenció muy rápido para que estuviera aquí”.
Antes de convertirse en estrella de las Ligas Mayores, Alexei Fernando fue medallista de oro olímpico en Atenas 2004, campeón mundial y remató, al año siguiente, una carrera de siete años como jugador sobresaliente en la poderosa Serie Nacional de Cuba. Esos blasones, aparte del fuerte beisbol que aún despliega en el terreno, lo han convertido en el blanco preferido de aficionados y compañeros de profesión que no pueden evitar hacerle una pregunta o petición. “Es algo que no esperaba, pero me gusta. Siempre estoy disponible para dar un consejo y convivir con quien me lo solicite. Esto es lo que necesitaba. Hoy entiendo que estar aquí es lo que buscaba. Necesitaba un lugar donde pudiera estar tranquilo para jugar pelota, un sitio como la familia de los Diablos. Me gusta ser el primero que llega, que platica, que entrena. Quiero atender a todo el mundo”, comenta.
Para el original “Misil Cubano”, los millones de dólares no modificaron su personalidad amable y humilde. Con voz entrecortada explica que sus valores los aprendió en casa, y recuerda uno de sus pasajes más determinantes. “Una vez en Cuba, cuando yo tenía ocho años, mi hermana la mayor tenía trece y el hermano que me sigue doce, únicamente había un plato de chícharos para todos. Mi padre se paró de la mesa y nos dijo que era lo único que había, que teníamos que salir adelante con eso, sin tocar a la puerta de nadie y con la frente en alto. Eso me marcó mucho, y hoy lo enseño a mis cinco hijos. He sufrido mucho, como todos. Sé lo que es estar abajo, y nada, hoy me toca estar del otro lado”.
De los Diablos Rojos, a quienes les ha devuelto la etiqueta de equipo contendiente al título, “El Pirineo de Taco Taco” piensa que es un equipo muy fácil de amar. “Cuando supe algo de la historia, de los cubanos que han pasado por aquí, no pude dejar de querer saber más. Ésta es una franela que pesa mucho, que genera amor para sus aficionados y compromiso para sus jugadores. Estamos hablando del equipo insignia del beisbol mexicano. Tuve la posibilidad de jugar contra Diablos en 2002, y desde entonces noté que es un equipo diferente. Hoy estoy, además, agradecido porque me llevaron de regreso a mi país para jugar, después de una década de no jugar en Cuba. Fue gracias a Diablos que me pudieron dar una ovación inolvidable, además de que mi familia me volvió a ver con uniforme. Siempre recordaré el abrazo y las lágrimas que salieron cuando saludé a mis seres queridos”.
Alexei Ramírez considera que su regreso a los diamantes lo ha llenado de vitalidad, especialmente en un equipo donde desfilan tantos jugadores jóvenes. Sobre alguna oferta para emigrar a alguna liga superior, indica que tendría que pensarlo mucho porque su deseo es quedar a mano con la pandilla roja, por la confianza que han tenido en él. Dice que su meta es ser campeón con los rojos tantas veces como se pueda, y que sería un orgullo ser su manager, en un futuro todavía lejano.
Tras los sismos de septiembre del año pasado en la región del Istmo, el exconvento de Santo Domingo Tehuantepec sufrió graves afectaciones. Por esa razón, la Fundación Alfredo Harp Helú, comenzó en noviembre la elaboración del proyecto de restauración de este monumento histórico. En el mes de marzo, en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, inició la elaboración del proyecto de intervención de los aplanados y de la pintura mural del inmueble, a cargo de la restauradora de la sede INAH Oaxaca, Fernanda Martínez Camacho, a quien entrevistamos para saber más sobre este proceso.
Haydee Cruz: ¿En qué momento del proyecto están?
Fernanda Martínez Camacho: Estamos todavía en la etapa de diagnóstico. Un equipo de restauradores estamos trabajando haciendo calas y levantamientos del deterioro que tienen todos los aplanados y la pintura mural, para poder determinar cuáles van a ser las acciones que vamos a realizar durante el tiempo que durará el proyecto de restauración.
HC: ¿En cuántas etapas está dividido el proyecto?
FMC: Estamos pensando en dividir el proyecto en dos etapas. Ésta que es la primera etapa de retrospección y de investigación para la elaboración del proyecto, y ya después viene la etapa propiamente de la obra de restauración, que se va a empatar con la obra arquitectónica de restauración del edificio. La obra de restauración de bienes muebles se va a enfocar prácticamente en lo que son los aplanados y la pintura mural de todo el edificio, mientras que la obra arquitectónica va a solucionar problemas estructurales del inmueble, como las grietas y todas las afectaciones que tuvieron por el sismo.
HC: De las etapas, ¿cuánto tiempo lleva el diagnóstico y cuánto la intervención?
FMC: El diagnóstico aproximadamente nos va a llevar de dos a tres meses de trabajo, para poder realizar el proyecto, y la obra se va a llevar aproximadamente dos años. Realmente es poco, comparado con la cantidad de deterioros y daños que tenemos en el edificio. El diagnóstico es justo obtener la información que necesitamos para empezar a plantear la propuesta, para saber exactamente qué es lo que vamos hacer, cómo y en qué lugares.
HC: ¿Cuál es la importancia de restaurar el exconvento de Santo Domingo Tehuantepec?
FMC: Es un edificio sumamente importante para la región, y no solamente para la región sino para todo el estado de Oaxaca, porque fue el último convento antes de la ruta hacia Chiapas y Guatemala. Era una ruta bastante importante y es un convento también muy antiguo, se fundó aproximadamente en 1536; está documentada la primera llegada de los religiosos a esta región, y a partir de ahí se empezó a construir. Entonces se considera que el convento se construyó en los siglos XVI y XVII, tiene una antigüedad bastante grande. Pero además es un edificio que no ha tenido una intervención de restauración previa, esto qué quiere decir, que prácticamente se encuentra intacto, todavía tiene mucha información histórica dentro de sus mismos materiales y su conformación, que nos puede ayudar a entender cómo construyeron los conventos los dominicos.
HC: ¿Puede decirnos más acerca de la pintura mural que encontraron?
FMC: Hasta ahora llevamos más de cuatrocientas calas estratigráficas. Hemos encontrado, por ejemplo, la capa pictórica, la previa, que consideramos puede ser de finales del XVI o de principios del XVII. Tenemos decoraciones con santos, con personajes, tenemos estrellas, flores de lis en las bóvedas y una cenefa en la parte alta de los muros, donde empieza el arranque de las bóvedas. Estamos encontrando otra capa pictórica con una cenefa, pero es una cenefa pintada a mano alzada, color negro, que tiene plantas y animales que parecen ser propios de la región, lo cual parece un hecho muy interesante realmente, que de repente haya habido una decoración posterior.
HC: Cuando se decide cuál capa es la que va a quedar, ¿cuál es el siguiente procedimiento?
FMC: Lo que hacemos es utilizar sistemas operativos que nosotros llamamos restauradores, que son técnicas que hacen que se diferencien los colores nuevos que nosotros estamos ahora integrando, de los colores originales, para que cuando una persona llegue, diga: “¡Ah!, esto era lo antiguo y esto es lo que vino a poner el restaurador”, pero a cierta distancia todo se ve como una unidad.
HC: ¿Qué importancia tiene su labor?
FMC: Yo creo que es una labor muy importante, más allá de que se vea bien o que se vean completas o bonitas las figuras, de lo que se trata es recuperar la historia material, la parte tangente de los materiales históricos. El edificio nos está hablando de las ocupaciones y las modificaciones que ha tenido. En este diagnóstico profundo que estamos haciendo, nos estamos dando cuenta de que muchas de las grietas que se abrieron se originaron en sismos anteriores. Con la información que nos da el edificio y con las fuentes escritas, podemos conocer su historia. Yo creo que ésa es la parte más valiosa, es un inmueble que nos está platicando la historia del pueblo de Tehuantepec, que quizá no está escrita perfectamente en los libros, pero en el edificio la podemos ver.
Después de las lamentables calamidades provocadas por el terremoto y sus réplicas en el estado de Oaxaca, el mes de septiembre de 2017 surgió la posibilidad de apoyar en las labores de rescate de la memoria escrita en la región del Istmo de Tehuantepec. Parte del trabajo en esta zona sigue realizándose en el municipio de Santo Domingo Tehuantepec, donde la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y el párroco Gildardo Aguilar Zárate llegaron a un acuerdo para conservar los documentos históricos de la parroquia.
Para valorar los procesos realizados es necesario conocer las condiciones de este acervo. Desde un inicio observamos que los documentos originados por la parroquia, mayoritariamente libros de Bautismos, Matrimonios, Defunciones y expedientes de informaciones matrimoniales se encontraban resguardados en repisas de madera empotradas a la pared. Los correspondientes al material suelto los mantenían en una bóveda, al interior de la iglesia; aunque de manera general aparentaba estar cuidado y en un buen estado de conservación. La manipulación del material nos dejó ver la realidad.
Agentes como temperatura, humedad, polvo, ataque de insectos, elementos metálicos y cinta adhesiva –que unía los forros de plástico y papel con las pastas de los libros–, contribuyeron al deterioro en el soporte. Casos como papel quebradizo, corrosión de tinta ferrogálica y extensas galerías de insectos provocaron la pérdida de información invaluable. Además, el cúmulo de polvo, telarañas y restos de cal formaban una intensa capa de suciedad.
Un suceso notable se reveló durante el proceso de la clasificación y fue el hecho de tener entre las páginas de algunos libros ciertas especies de insectos activos, principalmente colonias de comején, estaban extinguiendo progresivamente los documentos.
Considerando estas condiciones fue necesario intervenir los documentos y apoyar su preservación a la par de la clasificación documental. Las actividades realizadas fueron la remoción de la suciedad provocada por el polvo, así como el retiro de la concreción por hongos y deyección de insectos con la aspiradora especializada en ambientes tóxicos; y con el apoyo de bisturís, espátulas, goma rallada, algodón y brochas como herramientas básicas para complementar la limpieza.
Como principio de conservación, los elementos metálicos como broches, clips, alfileres y grapas deben ser separados de la documentación por el deterioro que provocan en el papel al oxidarse. Libres los expedientes de elementos dañinos, se procedió a colocar en guardas de papel cultural y otros papeles libres de ácidos, para resguardarlos posteriormente en cajas de cartón tipo AG-12, que en conjunto contribuyen a la preservación del acervo.
El objetivo de nuestra intervención, además de la organización del archivo de la parroquia, fue cesar el deterioro provocado por los insectos neópteros, conocidos localmente como termitas o comején. La alternativa aplicable fue la inclusión de la fumigación para eliminar esta plaga, el fumigante utilizado fue de tipo piretroide, un insecticida a base de permetrina cuya sustancia activa es generada a base de humo. Para este proceso se toman medidas de seguridad indispensables: resguardar el material contenido en cajas AG-12 dentro de una bóveda de la iglesia; utilizar un plástico protector y cinta plateada para ductos que sirve para sellar herméticamente el lugar; utilizar un traje especial tipo tyvek con gorro, gafas de protección, guantes de nitrilo y mascarilla para gases orgánicos. Finalmente, colocar el envase que contiene el fumigante en el espacio preparado, encender con un fósforo para liberar la sustancia y dejarlo activo y sellado durante una semana.
Pasado este tiempo se ventila y purifica el aire del lugar durante dos horas, en seguida se inicia con la eliminación de los residuos del fumigante disperso en el lugar, se aspiran el inmueble y las cajas AG12; se verifica cabalmente la nula presencia de insectos que pudieran proliferar nuevamente en la documentación. Al término de esta tarea se hace el traslado del material a un espacio apropiado para su almacenamiento y culminar así los procesos de inventario, etiquetado y acomodo de las cajas en los estantes correspondientes.
Con el compromiso adquirido para salvaguardar la memoria escrita del estado de Oaxaca, el personal de la Coordinación de Archivos Civiles y Eclesiásticos de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca puso de manifiesto esta responsabilidad en la parroquia de Santo Domingo Tehuantepec, al llevar cabo una tarea esencial en el rescate de archivos: la de estabilizar documentos para su conservación.
Un grupo de niños y niñas de la primaria observan una blusa de Tlahuitoltepec adquirida (y muy probablemente elaborada) en la década de 1970. Tratan de establecer de qué comunidad es la blusa. No atinan a decir que es de Tlahui, hasta que comparan con la imagen que Frances Bristol tomó en el mercado de Ayutla en 1966. Hasta ese momento exclaman que esa blusa “parece” de Tlahui. Es así como nos vamos conectando con nuestra historia textil, no tan antigua, pero tampoco tan reciente para las nuevas generaciones.
El pasado 15 de mayo se inauguró en Tlahuitoltepec la exposición textil Ja kipy ja ujts miti’ pëjtëp una selección de textiles hechos con máquina de coser. Esta muestra es relevante para nuestra comunidad, pues tenemos la oportunidad de conocer cómo otras comunidades se apropiaron de una herramienta que llegó para quedarse durante el siglo pasado. Desde los primeros días de la exposición nos enteramos de innumerables datos e historias relacionadas con nuestra historia, no sólo textil, sino también de las dinámicas económicas y sociales de décadas pasadas. Heliodoro Hernández, Esperanza González, Austreaberta Gallardo, Camila Vargas, Natividad Vargas, entre muchos otros nombres, ya son parte de las visitas guiadas que ofrecemos a los visitantes para contar la historia de nuestro traje. Esas abuelas y abuelos hicieron uso de las xuu’ny o “Singer” como aún hoy se refieren a las máquinas. Es así como sabemos que el señor Jacinto Felipe Hernández fue un comerciante que traía las mantas y los hilos y contrataba a bordadoras de la comunidad, tal es el caso de la señora Gregoria y de la señora Austreaberta. La mayoría de las máquinas de coser de las que tenemos conocimiento no se compraron nuevas, fueron adquiridas en la Ciudad de México, en Oaxaca y otras comunidades cercanas. En algún tramo, todas las máquinas fueron trasladadas en bestias o en las espaldas de hombres y mujeres que las usarían.
Como bien ha señalado Nicholas Johnson, el hecho de que un textil sea confeccionado con una máquina de coser no lo despoja de los significados y el sentido cultural que las artesanas y la misma comunidad le confieren. Tal es el caso de la blusa de Tlahuitoltepec, en cuyo lienzo se plasma parte del entorno natural en el que vivimos.
A raíz del plagio del que fue objeto la blusa de Tlahui por parte de Antik Batik e Isabel Marant en 2014, cuyas primeras noticias tuvimos en 2015, se iniciaron muchas conversaciones y se aceleraron ciertas dinámicas comerciales en la comunidad. Desde las posturas que exigían una retribución económica como aquellas que propiciaron reflexiones en torno a la propiedad comunal de los textiles y a mirar más allá de lo económico. A tres años de los primeros pronunciamientos, el costo de la blusa se ha elevado para propios y extraños, el trabajo textil se revaloriza de alguna manera. Existe más interés en aprender a bordar, pues ya se considera la confección de las blusas y faldas como una forma de tener sustento económico para las familias.
La blusa de Tlahui que forma parte de la exposición fue adquirida por Alejandro de Ávila en la comunidad de Ayutla Mixe, en 1976. Hace un par de semanas, la abuela Austreaberta Gallardo visitó el museo y reconoció su trabajo, nos habló de las medidas, de las innovaciones que en su tiempo realizó a los bordados. Es así como tenemos las historias sobre cómo la blusa nunca ha sido un bien estático, sino todo lo contrario, ha sido reflejo del crecimiento y desarrollo de nuestra comunidad. También vamos recuperando en la memoria colectiva que en nuestro pueblo se sembró el hilo de algodón, se tiñó con grana cochinilla y se usaban huipiles. Hombres y mujeres hicieron uso de los materiales a los que tenían acceso y así, con su imaginación y capacidad creativa nos legaron una riqueza textil que nos acompañará por muchos años más.
La autoridad municipal de Tlahuitoltepec le agradece al Museo Textil por la oportunidad de mostrar a nuestra comunidad esta exposición. Y, sobre todo, por ayudarnos a propiciar un espacio para que las nuevas generaciones conozcan la historia textil del pueblo.
El largometraje documental sobre el viaje de Alexander von Humboldt en tierras de la Nueva España, en 1803, narra el viaje que marcó su vida y fue inspiración para escribir sus obras más importantes como El Ensayo Político de la Nueva España y cinco de los volúmenes de su obra Cosmos.
Nacido en Berlín, Alemania, el 14 de septiembre de 1769, personaje principal del documental, Humboldt fue un extraordinario explorador que realizó un largo recorrido por América del Sur y llegó a tierras mexicanas, dejando para la posteridad una vasta investigación científica y antropológica de la cultura y la civilización que observó en la Nueva España.
Nuestro documental inicia en la Biblioteca de Humboldt, en Berlín, situada en la calle de Oranienburg, en el año de 1834, cuando Alexander tiene 65 años y todavía está lleno de energía y entusiasmo para empezar a escribir obras que revivirán sus recuerdos de las Américas. Desde ese sitio en Berlín, nuestro explorador e historiador narra sus memorias de viaje y recuerda los momentos más significativos de su viaje por la Nueva España, tierras a las que llega después de recorrer una buena parte de América del Sur.
El recuerdo nos lleva al 22 de marzo de 1803, cuando el joven Alexander von Humboldt, de 34 años de edad, llega a Acapulco, Guerrero, proveniente de Guayaquil, Ecuador, en una fragata española.
En este viaje, acompañado de su socio Aimé Bonpland, también personaje protagónico de la expedición y del documental, visita las cercanías del puerto y las describe en su diario. De ahí que el contenido de estas descripciones, tomadas directamente de sus diarios, serán un elemento base para la narrativa de la obra cinematográfica. Después de visitar Acapulco, a semejanza del recorrido de Humboldt, nuestro documental continuará su viaje por Barra de Coyuca, Chilpancingo y Taxco hasta la ciudad de México. Durante la trayectoria de Acapulco a la ciudad de México, ambos científicos hacen una de las mayores colectas de plantas tropicales jamás hecha en la historia y clasifican cerca de 600 especies nuevas para la ciencia, clasificaciones que aún hoy siguen vigentes. Las muestras, llevadas por ellos personalmente a Europa, se encuentran en los herbarios de Berlín y París.
Durante el documental abordamos los antecedentes biográficos de Alexander von Humboldt, hijo de una familia de alemanes originarios de Berlín, aristocráticos y amantes del conocimiento. Sus descendientes nos narran directamente la historia de la familia y visitamos el Castillo de Tegel, aún propiedad de la familia von Humboldt, en donde nació Alexander en 1769.
A través de entrevistas, diálogos, narración fuera de cuadro y acción dramática, la línea argumental del documental toma forma y mantiene el suspenso de la narración. En abril de 1803, Humboldt y Aimé Bonpland, su colega botánico, llegan a la capital y descubren un México construido sobre la antigua ciudad de los mexicas. Deslumbrados por un mundo desconocido y enigmático, Humboldt decide concentrar su interés en descifrar el Calendario Azteca, que le parece la mayor obra del conocimiento astronómico. También se deslumbra por Teotihuacán, Cholula y Palenque. Es entonces cuando llama a la capital Ciudad de los Palacios.
Su curiosidad y admiración por las civilizaciones precolombinas lo llevan a realizar varias excursiones en los alrededores. Nuestro recorrido fílmico acompaña a ambos personajes a visitar las minas de Pachuca, Real del Monte, Morán y Guanajuato. Más adelante, mediante escenas en animación ascenderemos a la cumbre del Jorullo, volcán emergido de las entrañas de la tierra en el estado de Michoacán, tal como lo hizo Humboldt. Con material de archivo y fotográfico reconstruiremos las narraciones del explorador, ya que dedica cientos de páginas de sus libros a este volcán, que lo inspira para replantear la idea del surgimiento de la Tierra.
Para contar la historia de Humboldt en México, utilizamos sus historias sobre el volcán, mismas que en su momento fueron difundidas en Europa y atrajeron a numerosos aventureros que quisieron experimentar, por sí mismos, lo que había descrito Humboldt en sus textos.
El viaje cinematográfico sigue la ruta de Humboldt, quien visita el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl en el Valle de México, hace estudios en las minas y plantea críticas muy severas a la corona. En el volcán de Toluca estudia las capas geológicas y hace lo que nunca nadie había hecho: dibuja el perfil volcánico de las montañas de México.
Después de un año de estancia en México, Humboldt decide regresar a Europa. Su ruta de salida es por Veracruz, donde estudia el Cofre de Perote y el Pico de Orizaba.
Cuando nuestros exploradores regresan a París con su material de investigación, Humboldt es recibido y celebrado por miles de personas. Los resultados de sus análisis resultan sorprendentes y deslumbran a sus contemporáneos. Con el tiempo, esos hallazgos y aportaciones han sido revisados con un sentido crítico por científicos modernos, por ello, estas polémicas no faltarán en nuestro documental, sin dejar de reconocer que, aún en la actualidad, los estudios del barón de Humboldt siguen siendo un referente en el campo de la geografía, la minería, la geología, la orografía, la botánica, la antropología, la arqueología, la navegación, la zoología, la cartografía, las matemáticas y muchas otras disciplinas y ciencias.
Fundamentales también son las observaciones que hace Humboldt con relación a las desigualdades de México. Lo llama el país de las desigualdades y alerta a los reyes españoles de una próxima independencia de sus colonias, hecho que sucede en 1910, a los pocos años del regreso de Humboldt a Francia.
Una parte fundamental de su vida, ya en la madurez, tiene lugar cuando el editor alemán, Friedrich Cotta, le sugiere a Humboldt escribir sus memorias de viaje. Talentoso en el arte de narrar, literato, filósofo y con amplios conocimientos de música, Humboldt empieza a escribir en 1834, a la edad de 65 años, toda su experiencia y conocimientos en su obra Cosmos. Esta tarea lo acompaña hasta el 6 de mayo de 1859, fecha en la que muere en su departamento en la calle Oranienburg en Berlín, mientras escribía el quinto tomo de su obra. Nuestro documental termina con las reflexiones de Humboldt sobre su tiempo y la esencia de la vida.
La Biblioteca Burgoa ha sido un referente de investigación para el público en general, estudiantes y maestros tanto de México como del extranjero, pues sus diversos fondos bibliográficos y hemerográficos han permitido ahondar en el estudio de temas relacionados con el estado de Oaxaca. Sin embargo, gran parte de la producción intelectual derivada de la consulta de estos acervos sólo tiene circulación en el ámbito académico.
Es por ello que la Biblioteca ha organizado un seminario para que los jóvenes investigadores –estudiantes o egresados de algún posgrado– que utilizaron documentación de la Burgoa se reúnan de manera periódica con el objetivo de generar discusión y críticas constructivas.
Bajo la coordinación de los doctores Selene del Carmen García y Juan Manuel Yañez, este seminario inició en marzo de este año, y ha tenido una buena respuesta. Los últimos lunes de cada mes, un miembro presenta su trabajo a los demás participantes, quienes hacen observaciones que le permitan al autor enriquecer sus argumentos.
Hasta la fecha se ha expuesto una diversidad de temas que van desde biografías de personajes notables de la ciudad de Oaxaca, hasta temáticas relacionadas con aspectos económicos y urbanísticos del estado, entre otros. Baste mencionar el trabajo “La experiencia estudiantil de Luis Castañeda Guzmán en el Instituto de Ciencias y Artes. 1928-1940”, a cargo del maestro Alejandro Arturo Jiménez Martínez, el de “Una historia de las prácticas mercantiles en la Mixteca Alta en el siglo XVIII (1760-1800)” que expuso la maestra Irasema García, y “Transformaciones del territorio de los alrededores de la ciudad de Oaxaca, a partir de la aplicación de la Ley Agraria de 1915”, que fue presentado por la maestra Danivia Calderón.
El seminario finalizará en enero del próximo año. Los trabajos presentados conformarán un libro que será publicado en diciembre del 2019.
Once años y once días después del Grito de Dolores, el Ejército Trigarante encabezado por Agustín de Iturbide ingresó triunfalmente a la Ciudad de México. Al día siguiente, el 28 de septiembre de 1821, el Acta de Independencia del Imperio Mexicano fue redactada en el Palacio Nacional, y así se dio por concluida la guerra por la Independencia de México. Lo que siguió fue la prolongada búsqueda de reconocimiento extranjero de la independencia de México de España. Aunque el Congreso de los Estados Unidos de América rápidamente reconoció la independencia en marzo de 1822, el reconocimiento de Europa implicó negociaciones difíciles de establecer, y luego ratificar, los tratados de “Amistad, Comercio y Navegación”. Estas negociaciones fueron esencialmente un quid pro quo: el acceso a los mercados de México con un trato arancelario preferencial por parte de México a cambio del reconocimiento político por parte del poder europeo. Gran Bretaña fue el primer Estado europeo en ratificar el tratado en julio de 1827. Sin embargo, debido a sus intereses comerciales en México (especialmente en la venta de lino silesiano), Prusia estaba ansiosa por llegar a un acuerdo similar. Dada la importancia del asunto, el Gobierno de Prusia nombró, incluso antes de firmar dicho tratado, a su primer cónsul general en México el 1 de noviembre de 1829, Carl Wilhelm Koppe.
Dada la importancia de su misión, era vital que Koppe llegara con todo el prestigio diplomático posible. Por mucho, el prusiano más famoso y apreciado en México fue Alexander von Humboldt, cuya expedición científica con el botánico francés Aimé Bonpland a la América española de 1799 a 1804 –de los cuales, el último año transcurrió en México– constituyó el redescubrimiento científico europeo de las Américas. Humboldt fue extraordinariamente popular en México. De hecho, gracias a las gestiones del entonces gobernador del Estado de México, Lorenzo de Zavala, Humboldt y Bonpland obtuvieron la ciudadanía mexicana por un decreto del 29 de septiembre de 1827, en reconocimiento de sus labores científicas en el país. Entonces correspondió a Humboldt escribir la carta de recomendación para Koppe, su compatriota prusiano, para su presentación formal en México.
Sin embargo, Humboldt no estaba en su casa en Berlín en ese momento, por haber aceptado una invitación de Nicolás I de Rusia para explorar los dominios del emperador. Humboldt salió de Berlín el 12 de abril y no regresaría hasta el 28 de diciembre de 1829. Ésta sería su segunda gran expedición después de la hispanoamericana y durante los ocho meses y medio que estuvo fuera de casa recorrió la increíble distancia de aproximadamente 4 000 kilómetros en tierra. Después de haber celebrado su sexagésimo cumpleaños en las laderas asiáticas de los Montes Urales llegó a la ciudad de Astrachan, en la desembocadura del río Volga, en el Mar Caspio, el 12 de octubre. Allí permaneció hasta el 21 de octubre, cuando estaba obligado a acelerar su viaje a casa debido al invierno que se acercaba. Fue durante esa estancia en Astrachan que Humboldt escribió su carta de presentación para Koppe.
Escribió la carta en francés, la lengua de la diplomacia en esa época, con la apresurada letra típica de Humboldt. En la misma carta, el gran explorador explica que su letra es “extraña e ilegible” como consecuencia de la debilidad de su brazo por la humedad de los vientos durante su viaje al Oronoque, un cuarto de siglo antes. Sin embargo, a pesar de su letra y brazo, Humboldt, con su característica elocuencia, se expresa como prusiano y como ciudadano mexicano, lo que indica que no sólo conocía el decreto de 1827, sino que, halagado por ese gesto, asumió una solidaridad personal con el país que fue tan importante para su labor científica.
Gracias a la Dra. María Isabel Grañén Porrúa, la carta que Humboldt escribió para Koppe en Astrachan, en octubre de 1829, ahora forma parte de los acervos de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova.
Une longue absence de l’Europe en voyage scientifique que j’ai fait à l’invitation de l’Empereur de toutes les Russes aux montagnes de l’Ural et de l’Altai et aux confins de la Mongolie chinoise m’a empêché de faire parvenir à tem[p]s à Mr. Koppe, conseil général de Prusse à Mexico, les lettres de recommandation que j’aurai tant désiré donner à cet homme respectable au moment de son départ. Oserai-je des confins de l’Asie, du borde de la Mer Caspienne solliciter de la bienveillance de Votre Excellence, d’honorer d’une confiance toute particulière Mr. le Conseiller de Régence Koppe qui jouit parmi nous de la haute considération due à son talent, à ses connaissances dans toutes les branches de l’économie politique et à la noble franchise de son caractère. J’adresse cette prière au Ministère des Relations extérieurs de la Confédération, je pourrai dire avec orgueil, dans un double but d’intérêt national et comme Prussien compatriote de M. Koppe, et comme Citoyen Mexicain, l’Etat du Mexique m’ayant honoré de ce titre par un décret des plus flatteurs, il me serait bien doux d’apprendre que dans un pays dont je conserve un si doux souvenir, le Conseil général de ma Patrie ait trouvé un accueil affectueux.
Agréez, je vous prie, l’expression de la haute considération avec laquelle j’ai l’honneur d’être Monsieur De votre Excellence le très humble et très obéissant serviteur Alexandre Humboldt à Astrachan ce 8/20 Octobre 1829 La faiblesse de mon bras, effet de l’humidité des vents de l’Oronoque, rend mon écriture bizarre et illisible.
Señor
Una larga ausencia de Europa en un viaje científico que hice por invitación del emperador de todas las Rusias a las montañas de Ural y Altái y a las fronteras de la Mongolia china me impidió enviar a tiempo al Sr. Koppe, el cónsul general de Prusia en México, las cartas de recomendación que tanto he deseado darle a este respetable hombre en el momento de su partida. Me atreveré a desafiar los confines de Asia, de las costas del Mar Caspio, para solicitar la benevolencia de vuestra Excelencia, para honrar con especial confianza al consejero de regencia Koppe, que goza entre nosotros de la gran estima que se merece su talento, su conocimiento en todas las ramas de la economía política y la noble franqueza de su carácter. Dirijo esta oración al Ministerio de Relaciones Exteriores de la Confederación, [y] puedo decir con orgullo, con un doble propósito de interés nacional y como compatriota prusiano del Sr. Koppe, y como ciudadano mexicano, el Estado de México me ha honrado con este título por un decreto muy halagador, sería muy agradable para mí saber que en un país del que conservo tan dulce recuerdo, el cónsul general de mi patria haya encontrado una amable acogida.
Acepte, se lo ruego, la expresión de la alta consideración con la que tengo el honor de ser señor de vuestra Excelencia el siervo más humilde y obediente Alexandre Humboldt en Astrachan este 8/20 de octubre 1829 La debilidad de mi brazo, efecto de la humedad de los vientos del Oronoque, hace que mi escritura sea extraña e ilegible.
Oaxaca.- Cerca de noventa padres de familia del Colegio La Salle, y lectores voluntarios del Programa Seguimos Leyendo de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO) culminaron de manera exitosa el cuarto Diplomado en Promoción y Estrategias Lectoras, y el segundo Diplomado en Cultura escrita y adolescencia.
La ceremonia de clausura se llevó a cabo en las instalaciones de la Universidad La Salle, donde la doctora María Isabel Grañén Porrúa, presidenta de la FAHHO, en compañía de la maestra María del Rocío Ocadiz Luna, rectora de la universidad, hicieron la entrega de los diplomas e incitaron a cada uno de los participantes a continuar con la difusión de la lectura como objeto de cambio, reflexión y motivación social.
“Una comunidad lectora es a la que aspiramos al apoyar la formación, junto con la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, de promotores y mentores de lectura. En la Universidad La Salle queremos hacer conciencia de que necesitamos con urgencia una comunidad que se sacuda a partir de lecturas pertinentes y a la altura de nuestro tiempo, pero que también se movilice en acciones concretas que no demanden, sino que construyan, sí, construyan justicia: ladrillo a ladrillo, paso a paso, peldaño tras peldaño, letra a letra”, expresó Ocadiz.
Por su parte, Grañén Porrúa leyó un cuento que escribió inspirada en los egresados, donde elogió el esfuerzo que realizaron durante diez meses para lograr este reto a favor de la lectura, pero sobre todo a favor de la consolidación de una mejor sociedad, que encuentre en las letras una mejor forma de desarrollo y crecimiento. “Ahora son unos genios de la humanidad”, les dijo.
Durante la ceremonia de clausura se rindió un homenaje póstumo a Raquel Aragón Martínez, quien fuera lectora voluntaria, cursante de los diplomados y encargada de la biblioteca municipal de Zaachila, a quien sus compañeros recordaron con sonoros aplausos.
Ana Moreno fue la lectora voluntaria que se encargó de ofrecer el discurso de clausura a nombre de sus compañeras, y Liliana Quero la que musicalizó el evento de clausura
Durante los próximos meses se lanzará la convocatoria para poder ser parte de la quinta generación del Diplomado en Promoción y Estrategias Lectoras, y la tercera del Diplomado en Cultura Escrita y Adolescencia.
Para mayores informes de esta y otras actividades del proyecto Seguimos Leyendo se puede consultar la página electrónica: http://www.seguimosleyendo.org/
Oaxaca, México.- Las tradiciones constructivas han servido de herramienta de análisis para conocer las implicaciones tecnológicas, económicas, ecológicas, sociales y culturales que están vinculadas a las diferentes construcciones en México. El saber de sus constructores nos permite acercarnos de manera directa al cómo se hace y a entender cómo estas prácticas han perdurado hasta nuestros días a través de la tradición oral y la experiencia del hacer, formando parte fundamental de su identidad y su relación con el entorno.
La exposición ‘Naturaleza en el habitar’ es una colaboración entre la Casa de la Ciudad y el Centro de las Artes de San Agustín y tiene como finalidad la divulgación e intercambio de experiencias del trabajo realizado en el Laboratorio de Procedimientos y Sistemas Constructivos Tradicionales, el cual formó parte de un proyecto apoyado con recursos del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica de la Universidad Autónoma de México. La inauguración se llevará a cabo el lunes 18 de junio a las 18:00 horas en la Casa de la Ciudad, ubicada en Porfirio Díaz 115, en el Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca.
El proyecto del Laboratorio surge como respuesta a la pérdida del conocimiento y uso de sistemas y procesos constructivos tradicionales en nuestro país. Dada su enorme riqueza, se busca recuperarlos y revalorarlos por sus cualidades, características y propiedades, que además de sus valores sustentables, contribuyen a la construcción de una identidad cultural.
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