La Casa de la Ciudad, desde su creación y a lo largo de 13 años, ha buscado mediante una oferta constante de conferencias generar espacios abiertos para el encuentro con expertos en temas relacionados con la ciudad. El objetivo ha sido facilitar el entendimiento de los retos y problemas urbanos actuales y motivar la participación activa de la sociedad en la construcción de ciudades más humanas y sustentables. Se ha buscado que las ideas y reflexiones sean expuestas libremente por medio del diálogo, y que las mismas puedan apuntar a la generación de un mayor conocimiento y conciencia en nuestra sociedad.
Es por ello que durante 2016 se llevaron a cabo 29 conferencias entre ponencias magistrales, charlas, mesas redondas, encuentros y foros, impartidas por expertos nacionales —entre ellos Ignacio Kunz, académico del Centro de Investigaciones en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, y Paul Hess, profesor asociado de Geografía y Planificación de la Universidad de Toronto— cuyo trabajo está estrechamente ligado a la ciudad en temas de movilidad, espacio público, arquitectura, arte, sustentabilidad y patrimonio.
En 2016 se llevaron a cabo también 12 talleres dirigidos a funcionarios públicos, academia, sociedad civil organizada y aquellos interesados en diversas experiencias de trabajo exitosas en otras ciudades en temas de infraestructura, espacio público, movilidad, gobernanza y marco normativo, con la finalidad de capacitar e introducir líneas de trabajo enfocadas al desarrollo de proyectos que hagan frente a la problemática urbana actual de la Zona Metropolitana de Oaxaca. Además, se organizaron diversos talleres para niños, sensibilizándolos en temas como el derecho a la ciudad y el uso responsable de la bicicleta como medio de transporte.
Este año se desarrollaron diversas actividades que abordaron la temática anual: Paisajes, desde varios frentes. Entre ellos destaca el mural Huizache realizado por el artista oaxaqueño Manuel Bernal, y diversos círculos de escucha sobre el paisaje sonoro urbano. Por otro lado, continuamos con las proyecciones de cine que fueron seleccionadas de acuerdo con los ejes de trabajo permanentes de la Casa de la Ciudad, con la finalidad de ofrecer a un público diverso, contenidos audiovisuales de relevancia para el entendimiento y sensibilización sobre la vida de las urbes.
Como parte del trabajo en equipo de la Casa de la Ciudad con la sociedad civil organizada, este año se inició una estrecha colaboración con el colectivo Vixi Escuela. De esta forma, se consolidó un programa permanente de paseos el primer sábado de cada mes: Paseos del Club de Vixis, en donde participaron niños, jóvenes y adultos en recorridos en bicicleta a distintos sitios de interés en la ciudad y en actividades acordes al calendario de celebraciones y costumbres oaxaqueñas. De esta manera los participantes pusieron en práctica las habilidades aprendidas durante los talleres de ciclismo urbano y pudieron adquirir mayor confianza para pedalear por las calles, aprender a trazar rutas por sí solos, utilizar equipo apropiado, conocer y respetar las reglas de tránsito y vialidad, con una visión que privilegia al peatón.
Otra parte medular del trabajo que lleva a cabo la Casa de la Ciudad es su vinculación con la ciudad y sus ciudadanos. A lo largo de 2016 se llevaron a cabo proyectos y actividades, entre ellos los programas de mediación en centros de barrio y la intervención urbana con motivo del Día Mundial sin Auto, que buscan crear redes de colaboración y estrategias de participación ciudadana, para fortalecer el tejido social e incidir desde la acción en la transformación de la ciudad hacia una que mejore la calidad de vida de sus habitantes, y sea más equitativa y amigable con el medio ambiente.
El contexto en el que viven los niños y adolescentes oaxaqueños se caracteriza por una gran riqueza cultural, lingüística y medioambiental, acompañada de una considerable desigualdad económica, social y educativa. Esta conclusión es parte del estudio “Los derechos de la infancia y la adolescencia en Oaxaca”, realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), la Unidad Pacífico Sur, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, con sede en México (FLACSO) y el gobierno de Oaxaca. El informe precisa que la educación en Oaxaca se ve afectada no sólo por problemas de acceso, sino también por las elevadas tasas de deserción de los estudiantes. El propio gobierno de la entidad reconoce que de cada 100 niños que ingresan a la primaria, 93 de ellos llegan a la secundaria, 65 continúan sus estudios para educación media superior, de éstos únicamente 23 cursan el nivel superior y sólo 13 de ellos llegan a concluir la licenciatura.
La Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca recibe cada año 5 000 estudiantes de nuevo ingreso, provenientes de distintas regiones del estado. Luis Manuel, de 21 años, proviene de Santa Cruz Corunda, distrito de Coixtlahuaca, un lugar donde prevalece el frío la mayor parte del año, poca siembra y un alto índice de migración. Cuenta que una vez que aprobó el examen de admisión, llegó con una hermana. Durante las primeras semanas sus padres sólo le pudieron dar un costal de maíz y frijol, pero recibió el apoyo de unos tíos, que le prestaron un cuartito para vivir. Se puso a trabajar y a estudiar en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Actualmente son tres hermanos, se ayudan entre ellos y trabajan para estudiar. Luis Manuel ya combina el trabajo para su sostén y sus prácticas en un despacho.
Martha es una alumna de la Facultad de Contaduría y Administración, tiene 35 años y dejó sus estudios para dedicarse a su hogar. Hoy, con tres hijos adolescentes, Martha nos platica que soñaba con estudiar una carrera universitaria; pensaba que algún día lo lograría. Martha, una mujer sensible y con una hija enferma que debe llevar a terapia cada ocho días, cumple con su responsabilidad de estudio, ya en su noveno semestre. Recuerda aún la emoción que sintió al ver su nombre en la lista de publicación de aceptados de las becas alimentarias de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca.
Luciano Ruiz Zurita, originario de una agencia de San Pedro Pochutla, es el hermano mayor de seis hermanos, al tiempo de estudiar su preparatoria trabajaba con un tío en la construcción, de ahí le surgió el deseo por conocer algo más y se puso la meta de estudiar más. Presentó su examen de admisión y fue aceptado en la Facultad de Arquitectura. Sabía que además de hospedaje y alimentación sus gastos incluían materiales para la carrera. Luciano se empleó en una constructora para ayudarse en su manutención, al mismo tiempo cumple con sus tareas de estudiante universitario.
Los sueños y las metas muchas veces no los podemos lograr solos, Luis Manuel, Martha y Luciano son tres testimonios de 100 estudiantes que voltearon los ojos a la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, quienes a través de la Fundación UABJO han sido aceptados y beneficiados con becas alimentarias, un peso menos en su andar universitario.
Inicialmente, la FAHHO autorizó 50 becas y el día 19 de octubre, en la entrega de las mismas, la presidenta de la Fundación expresó y refrendó su compromiso con la juventud y la educación: anunció que serían 100 becas a partir de ese semestre. “El objetivo, dijo, es que lleguen a la meta, que cada uno de ustedes no tenga motivos económicos para dejar los estudios. ¡A concluir con esperanza sus carreras!”, conminó a los estudiantes de más de 15 licenciaturas ahí presentes, en presencia del rector de la máxima casa de estudios, el Dr. Eduardo Carlos Martínez Bautista, quien también exhortó a los alumnos a continuar con su vocación universitaria y social.
Al igual que Luis Manuel, Martha y Luciano, miles de universitarios cumplen sus sueños, haciendo su mejor esfuerzo y estudiando duro para finalizar su carrera.
7 500 lectores en las sesiones 110 000 escuchas en los espacios 8 000 libros leídos 1 500 sesiones de lectura 25 000 beneficiarios en la ruta de la Mixteca 10 000 beneficiarios en la ruta de la Sierra Norte
“Iremos a Pinotepa 1 y 2 de octubre, será nuestra caravana de lectura, nos ha invitado Pedro Baños”, dijo la capitana del barco Seguimos Leyendo, la Dra. Socorro Bennetts, por allá del mes de junio. Así comenzó la historia. Más de 30 lectores voluntarios ganaron su pase al viaje a través de una rifa, porque han de saber que en Oaxaca se lee, y tenemos más de 200 lectores voluntarios que querían acudir. En el barco-autobús también zarpó el amigo Vidal, del departamento de difusión de la FAHHO y los coordinadores institucionales: Irais, Miguel y Arturo, además de Pedro y Soleil, con la Biblioteca Móvil.
Usted, querido lector, debe saber que en este escrito encontrará tres miradas de un mismo viaje.
¡Llegó el día! La emoción, la alegría por todos lados era desbordante y la aventura inició. Fue por la tarde la esperada salida, las coordinadoras hacían lo suyo, checando listas, confirmando asistencias, dan la orden de ir subiendo. ¡Y sí que llevaban mochilas grandes! ¡Con libros, mochilas pesadas y llenas de libros que no soltaron ni un momento en todo el viaje! Hasta el buen Willy —el famoso personaje de Antony Browne, en su versión marioneta— nos acompañó en esta travesía, en su respectivo camarote. Después de casi 12 horas de viaje, en las que la querida Lucy repetía en voz alta junto al chofer los nombres de todas las poblaciones de la Costa y los demás lectores compartían historias de viaje, llegamos al hotel Las Gaviotas, en donde nos esperaban con un refrigerio y ¡a dormir!, como buenos marineros en tierra firme.
Muy temprano, a pesar de haber dormido pocas horas, las lectoras y lectores, vestidos con playeras y todo el entusiasmo, nos dividimos en dos grupos. Misión 1. Pinotepa: Casa de la Cultura. Misión 2. Corralero: Preescolar, telesecundaria y primaria ¡Listos, capitán! Los que fuimos a la Misión 2, además de compartir lecturas, juegos, y hasta manualidades, tuvimos la tarea de terminar con unos deliciosos cocos que recién bajaban de las palmeras sembradas en la telesecundaria para darnos la bienvenida. ¡Misión cumplida!. Así esperábamos a que llegara la Misión 1 y todos los que compartieron con los niños de preescolar, así como los niños de la primaria que conocieron El peinado de la tía Chofi y a la tía Chofi en persona. Esperen… en todas las aventuras hay alguien que supera pruebas, y que encuentra recompensas; pienso que, en este punto, los protagonistas son nuestros anfitriones, los niños o tal vez nuestros lectores voluntarios.
“Parecía que, por primera vez, los pequeños escuchas experimentaban con los libros y conocían, también por vez primera, el mundo de la lectura. ¡Qué buena manera de combatir adicciones, malos pensamientos, malos hábitos! Los lectores usan estrategias adecuadas y aptas para cada edad de los niños, jóvenes y adultos que atendieron de una forma diferente a la que utilizamos en el salón de clases: leyendo con alegría, compartiendo la lectura con estrategias y dinámicas al punto de escuchar emocionantes anécdotas como si nosotros fuéramos los personajes principales. Comparten sus libros, disfrutan, leen con soltura, nos hacen preguntas, piensan cuando leen, y viven leyendo”, expresó Pedro.
Y es que de verdad, ¡No había ojos más bonitos que aquellos de la infancia afro-costeña escuchando historias llegadas de tan lejos!
“Fue un hermoso ambiente, todo fue camaradería, fraternidad, los niños, los adultos daban cariño, amor y estaban ansiosos, sedientos de escuchar, de leer, de tener los libros en sus manos, les veíamos hojear, reír, hacer gestos, jugar, había una gran y desbordante alegría por los lectores y los escuchas; estaban contentos de recibirnos y nosotros de estar con ellos”, comentó Lucirelia.
Es cierto, fuimos felices, porque aquello iba más alla de la alegría. Disfrutamos de una deliciosa comida costeña preparada con las manos de la Comadre, un exquisito caldo de pescado, ¿qué más se le podía pedir a la aventura?
“Caminando nos llevaron a un hermoso lugar llamado Laguna de Alotengo, Corralero, donde en lancha nos pasearon y nos llevaron al mar, ¡maravilloso! Para algunos fue su primera vez, ya en tierra arenosa de inmediato corrieron a ponerse sus trajes de baño y ¡al agua patos! Otros a comer, algunos a caminar, otros a descansar en las hamacas, otros más a recoger conchitas, piedritas de diferentes tamaños y formas caprichosas, a contemplar. Ya de regreso vemos aves, manglares, lanchas, volvemos a la orilla donde empezamos y ahora a subir a las unidades de motor, todos riendo, mojados, arenosos, pero felices y contentos de haber entrado a la laguna, al mar”, manifiestó Lucirelia.
En estas líneas puedo agregar que vi reír y jugar como niñas a varias lectoras. Para una de ellas, la querida Vicky, era su primera vez en el mar, podrán imaginar su emoción, era su propio cuento. Ya no mencionaré más nombres porque no quiero omitir ninguno y cada personaje hizo su propia ola en esta historia. En las camionetas y lanchas en las que nos transportaban resonaron carcajadas, cantos y cuentos, piernas sobre piernas, no importaba que nos sentáramos en el suelo. Todo era divertido. El domingo no transcurrió… ocurrió, así, rápido. Despúes del desayuno, los lectores hicieron de un parque en Corralero, una fiesta literaria. Se adueñaron del espacio con sus cuentos, seguros de sus habilidades. Y llegó el final de la historia, el viaje de regreso, zarpar con el corazón lleno de agradecimiento y nostalgia por lo vivido, por el esfuerzo colectivo: FAHHO, DIF Pinotepa, lectoras, lectores, Café Adobe.
“Nos cobijó la sombra de un árbol en el parque de Corralero, donde el canto de un pájaro lector, así como el zumbido de una abeja lectora nos susurraban en nuestros oídos letras que jamás olvidaremos y que se quedarán en el regocijo del recuerdo”, finalizó Pedro.
Los cinco dedos separados son cinco unidades independientes. Ciérralos y el puño multiplica la fuerza. Ésta es la organización. James Cash Penney
Sería importante comenzar este breve artículo con una pregunta: ¿museos para quién?, ¿para objetos o personas? Actualmente, la evolución de los museos es una de las grandes cuestiones que nos invita a reflexionar acerca de nuestra tarea en el museo y los vínculos que se crean con la comunidad, tal como lo es la comunidad universitaria: jóvenes en proceso de formación y enriquecimiento profesional. Los museos, en general, pueden considerase espacios de experiencias enriquecedoras de aprendizaje y socialización y, por lo mismo, constituyen recursos educativos muy valiosos.
¿Qué es lo que aporta nuestro museo a los jóvenes que realizan sus prácticas profesionales o servicio social? Más que contestar a esta pregunta me gustaría compartir la experiencia que por más de 18 años el MUFI ha logrado: crear una familia que convive y se reúne para intercambiar experiencias y fortalecer lazos que los hacen pertenecer. Trabajar de la mano con jóvenes aumenta nuestras posibilidades para crear programas dirigidos a ellos, escucharlos y que compartan sus experiencias. Es una bocanada de aire fresco para la creación de nuevos formatos de comunicación, contenidos vivos y actualizados que se convierten en ámbitos de participación juvenil por medio de nuevas plataformas. No es convertir al museo forzosamente en un centro de aprendizaje o que todo el que nos visite tenga la necesidad primordial de aprender. Existe también la necesidad de participación y colaboración de los visitantes en la construcción del conocimiento; que sean tomados en cuenta; generar experiencias y saber qué se llevan de nosotros; que tomen la iniciativa para generar y crear propuestas de las que se beneficien. Sabemos que las experiencias nuevas generan “mochila para la vida”, como solía decir un maestro en mi época universitaria.
Podría mencionar muchos nombres, pero sería injusto dejar a alguien fuera: chicos que se han acercado al MUFI y que después de cumplir su periodo regresan ya no como estudiantes, sino como parte de la familia, es un gusto enorme encontrarlos en las exposiciones, talleres o actividades especiales, jóvenes que desde la secundaria hasta la universidad han elegido continuar en este espacio. Ellos son piezas fundamentales y parte de un gran equipo del que nos sentimos orgullosos. Muchos talentos, nuevos abogados, administradores, educadores, arquitectos, diseñadores y hasta chefs han convergido para enriquecer nuestros programas y sin duda serán grandes seres humanos y profesionales. Ellos nos han enseñado el camino para brindarles las mejores herramientas posibles; hemos logrado ser un equipo donde al final del día no terminan siendo practicantes o prestadores de servicio social, sino voluntariado, que de manera altruista y solidaria ayudan a crear un museo vivo. A manera de ejemplo cito, para finalizar, a Estefanía Aguilar, estudiante de Lenguas Modernas e Interculturalidad, Universidad La Salle Oaxaca: “Mi experiencia en el MUFI ha sido muy satisfactoria, he aprendido muchas cosas nuevas y me he relacionado con personas maravillosas, sin duda he adquirido nuevas habilidades y desarrollado muchas otras. Para mí, el MUFI no sólo se trata de filatelia, si no de una forma de convivencia y trabajo en conjunto que da un bonito resultado que puede verse fácilmente”.
El municipio de San Juan Evangelista Analco se localiza en la región de la Sierra Norte y pertenece al distrito de Ixtlán de Juárez. Esta comunidad tiene una iglesia que fue construida bajo la Orden de los frailes dominicos. La cubierta es de las llamadas de “par y nudillo”, es decir, de armadura de madera. En una de las vigas se aprecia una leyenda que dice: “Se dedica este sagrado templo a San Juan Evangelista en el año de 1682 y decorado por el pintor Esteban Bautista”. De aquí se deduce que la construcción del templo fue anterior.
Actualmente, se llevan a cabo los trabajos de la primera etapa de restauración dedicada al coro del templo.
Las armaduras que componen la cubierta son de etapas constructivas posteriores a la original, ya que las secciones de las vigas varían y se encuentran empalmadas. Existe una diferencia de niveles entre las armaduras. Los empalmes de las vigas nudillo (elemento horizontal) no corresponden a los originales. No obstante, pegado al arco triunfal, se encontró una sección de la construcción original que se tomó como referencia para la intervención.
Se integró una cubierta con base en vigas de madera constituidas por arrastre, pares (inclinadas), nudillo (horizontal), cumbrera, alero y arneruelos (entablado) de los cuales algunos fueron de reutilización.
Toda la madera fue rehabilitada en sitio, fumigada y detallada con trazos en lecho bajo de la armadura conforme a los vestigios. Sobre esta estructura se colocó una cama de triplay y un impermeabilizante. Se puso una retícula de madera sobrepuesta al impermeabilizante para que soportara las tejas. Éstas fueron protegidas con un sellador a base de agua. Finalmente, se integró un acabado de ladrillos en la escalera del imafronte (remate de la fachada).
Los trabajos de restauración de esta primera etapa fueron un esfuerzo en colaboración tripartita conformado por el municipio de San Juan Evangelista Analco, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO) y el gobierno federal a través del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos Históricos Históricos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal (FOREMOBA). Los trabajos se realizarán bajo la asesoría del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), gestión y supervisión del Taller de Restauración de la FAHHO.
Tlaculero, alimentación y cultura de los antiguos mexicanos Cristina Barros y Marco Buenrostro Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán/Fundación Alfredo Harp Helú, 2016.
Tlacualero, alimentación y cultura de los antiguos mexicanos, de Cristina Barros y Marco Buenrostro, diseñado por Bernardo Recamier, es un instrumento clave para difundir nuestras raíces, identidad y conocimiento. En él se puede apreciar la investigación seria, la búsqueda incansable por encontrar el registro, la fuente más antigua que citara lo que comían los antiguos mexicanos para contrastarlo con lo que aún comemos; el diálogo con los estudios de sus colegas antropólogos, etnólogos, arqueólogos o etnohistoriadores, pero más allá de esa búsqueda se encuentra evidente la de saber quiénes somos, cuáles son los elementos que conforman nuestra identidad, cuál es nuestro origen. El vínculo tan sólido que existe entre alimentación y cultura se hace evidente en este libro. Barros y Buenrostro van de norte a sur, de este a oeste; del siglo XVI al XXI; de los petroglifos a los códices y las crónicas; de las investigaciones del siglo XX a las del XXI, descubriendo los manjares y, con ellos, los elementos simbólicos que nos unifican. Desde experiencias de cocinas regionales, ingredientes y utensilios, pasando por técnicas agrícolas y culinarias, su recorrido culmina con las ceremonias sagradas y fiestas tradicionales vinculadas con la alimentación. La gran variedad de grupos originarios del país se ve reflejada, y no sólo eso: el origen de las palabras que hoy son parte de nuestro vocabulario y que proceden de lenguas indígenas tienen un lugar preponderante en este estudio. El hecho de tener una clasificación detallada de instrumentos, plantas, hierbas, vegetales y animales indica el conocimiento adquirido por los años. Ya los filósofos —desde Heráclito y Platón hasta los constructivistas y epistemólogos— han vinculado la construcción de la realidad con el lenguaje, por ello los conceptos que provienen de las lenguas originarias son tan importantes. Los rituales sociales para la preparación de los alimentos están íntimamente relacionados con la palabra y la consolidación de la cultura, así, desde la selección de las semillas, la manera y el lugar para plantarlas; la clasificación y el uso que se les da en la preparación de los alimentos, así como los festejos para dar gracias conforman una unidad que cohesiona nuestra identidad.
La alimentación de cada grupo tiene sus propias características, pero una sustancial entre todos los que habitaron el territorio que hoy es México, como bien lo señala Cristina, es que “supieron vivir en armonía con la naturaleza y pudieron aprovechar de manera óptima sus posibilidades”. En esta época contemporánea en la que es evidente el deterioro causado por los seres humanos al planeta resulta fundamental aprender de aquellos grupos que respetaron y veneraron a la naturaleza, que obtuvieron de ella una gran variedad de productos que les permitieron tener una dieta sana y variada, así como un entorno cuidado y respetado. Los autores nos muestran los conocimientos que tenían desde los cazadores recolectores hasta los agricultores que utilizaron técnicas tan sofisticadas como las chinampas o las terrazas de bancal y nos señalan cómo ese conocimiento permanece hasta nuestros días. Es trabajo de nosotros respetarlo, difundirlo y apropiárnoslo.
El Proyecto de Filología de las Lenguas Otomangues, además de identificar y catalogar los documentos escritos en lenguas indígenas en la época colonial y el México independiente, tiene como finalidad dar a conocer el contexto sociocultural con el que convivieron.
Como se presentó en la primera entrega de este artículo, publicado en el boletín anterior, la instrucción de establecer escuelas de enseñanza del castellano en las comunidades de los pueblos de indios de la Nueva España fue incluida en la Real Cédula de 1691 de Carlos II. Éste fue uno de sus impulsos más importantes, aunque no fructífero, por lo que fue posteriormente retomado en el Mandamiento del virrey don Francisco Fernández de la Cueva Enriquez, Duque de Alburquerque en 1708, y apoyado, también, por tres memoriales del obispo fray Ángel Maldonado, para conseguir que todos los habitantes del obispado de Antequera se expresaran en lengua castellana.
Si bien el último mandamiento tuvo que haber circulado por todas las cabeceras del obispado, contamos ahora con dos de las respuestas de los cabildos. Ambas provienen de pueblos de la alcaldía mayor de Teposcolula y corresponden a las cabeceras de Teposcolula y Santiago Yolomécatl. En Teposcolula, gobernada por el cacique don Agustín de Pimentel y Guzmán, se acató el mandato real y la orden del obispo de contar con dos maestros, uno para niños y otro para niñas, un español y un mestizo. Tenían que ser vecinos de la misma cabecera, de buenas costumbres y “entera satisfacción”, “para la buena educación y doctrina”, argumentando la mala experiencia previa que habían tenido con hombres forasteros “y de otra banda que han puesto escuela y al mejor tiempo la dejan y se van como solteros que se hallan sin obligación de mujer que se lo impida […]”.
En tanto que en Santiago Yolomécatl, el alcalde Joan de Tapia y sus regidores decidieron que sólo hubiera un maestro: “[…] Pascual Marcial, principal, casado y vecino del pueblo y cabecera de Teposcolula por haber sido ya maestro de niños y españoles en esta dicha cabecera. […] y que es mero para dicho efecto, por ser persona apacible y de buen proceder y muy ladino en la castellana y de mucha curia en ler y escrebir como es notorio en toda esta provincia […]”. Evidenciando que ambas cabeceras tuvieron diferentes razones, circunstancias e intenciones para elegir a sus maestros.
Esto puede reforzarse si consideramos que el mandato real de castellanización empezó a ejecutarse en las cabeceras de la Mixteca desde principios del siglo XVIII, como lo demuestra la carta del Archivo de Nativitas (publicada por Sebastián van Doesburg en el número 52 de la revista Acervos), donde el cabildo y los principales de Coixtlahuaca decidieron que el maestro de doctrina y castellanización fuera don Domingo García y Alaves, “indio cacique y principal de esta cabecera”, que se había desempeñado como regidor, gobernador y alcalde, con el argumento de que “algunos españoles que han puesto escuela no tienen mas sino a su conbenencia”, en tanto que don Domingo “estaba muy bien para el servicio de dios y su magestad”. Es por ello interesante mostrar que aun en un contexto coercitivo, con diez años de diferencia, dos cabeceras, Coixtlahuaca y Yolomécatl, nombraron como su maestro a una persona cercana que había desempeñado oficios de república y, en el caso de Yolomécatl, que sabía leer y escribir. Esto da cuenta del aprovechamiento del mínimo espacio de nombrar y pagar a los maestros para ejercer un mínimo control lingüístico de sus espacios geográficos y sociales. Hay constancia de que en ambas cabeceras se siguieron produciendo documentos en sus propias lenguas, en chocholteco en Coixtlahuaca hasta 1719 y en Yolomécatl en mixteco hasta 1772. En tanto que en Teposcolula, donde se favoreció la escritura de documentos en castellano apoyándose en los intérpretes, los documentos escritos en mixteco provienen de pueblos sujetos como San Juan, San Mateo, o San Miguel Teposcolula.
Como complemento de la exposición Hilar el viento. Los tejidos mexicanos de pluma, el MTO presentó un ciclo de charlas que nos permitió conocer más a fondo distintas expresiones de plumaria elaboradas en nuestro país. Como primera invitada, María Olvido Moreno Guzmán nos mostró los estudios más recientes en torno al llamado “penacho de Moctezuma”, resguardado en el Museo de Etnología de Viena. Tras un breve repaso de los siete objetos emplumados que se conservan del siglo XVI, María Olvido procedió a explicar, mediante numerosos esquemas y diagramas, la compleja estructura que compone al penacho. Como bien mencionó, esta “ingeniería plumaria” dotaba al penacho de movimiento, flexibilidad, portabilidad y tridimensionalidad. A diferencia de otras regiones del mundo donde también se han elaborado tocados con plumas, como en el Amazonas, los cientos de plumas utilizadas en esta pieza cubren por completo la estructura de varillas de madera y nudos de ixtle que dan cuerpo al penacho. La charla también abordó la historia de la reproducción del penacho que actualmente se aprecia en el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, así como la importancia que se le ha dado al penacho original, lo que quedó de manifiesto durante la Segunda Guerra Mundial, cuando esta pieza única se resguardó en la caja número uno, al centro de la bóveda del Banco Nacional Austriaco.
La segunda presentación estuvo a cargo de Lorena Román Torres,quien ha tenido la oportunidad de estudiar distintos mosaicos de pluma elaborados entre los siglos XVI y XIX. La sesión resultó sumamente ilustrativa, pues se mostró la secuencia de pasos a seguir para elaborar una imagen de plumas con la técnica de mosaico, la cual incluye una capa extremadamente fina de fibras de algodón, mucílago de orquídeas, plumas de una gran diversidad de aves y cortes muy precisos —realizados con elementos metálicos— para conformar las teselas de la imagen final. El uso del mucílago de orquídea en los mosaicos de pluma ha propiciado análisis más exhaustivos en torno a sus propiedades, lo que ha permitido proponer su uso como material de restauración en textiles y objetos elaborados con otras fibras vegetales, como la cestería.
Las últimas dos charlas abordaron el tema de los tejidos emplumados en distintos periodos. Por un lado, Mariana Almaraz Reyes presentó un caso de estudio en torno al manto de plumas que conserva el Museo Nacional del Virreinato, procedente de San Miguel Zinacantepec, Estado de México. Durante su plática, Mariana presentó un panorama general de los tejidos emplumados de México en un contexto universal, así como las particularidades tecnológicas de hilado, teñido y tejido de los textiles de pluma de la época virreinal. Esto se contrastó de manera inmediata con la última presentación, donde Román Gutiérrez, artista de Teotitlán del Valle, y quien escribe estas líneas, hablamos sobre la experimentación en los procesos de hilado y teñido que se llevaron a cabo durante 2015 y 2016. El punto de partida para estas recreaciones fue un fragmento textil del siglo XVII, el cual se encuentra en el acervo del MTO gracias a la generosa donación del maestro Francisco Toledo. La sesión evidenció la experiencia que ha alcanzado Román con los hilos de pluma, pues se presentó el proceso de manufactura de dos piezas elaboradas por él con un periodo de ocho años de diferencia entre una y otra. El ciclo de charlas denotó la complejidad, la maestría y la belleza de las obras de pluma que se han elaborado en esta región cultural. Como lo mencionó María Olvido durante su intervención: “La plumaria mesoamericana es una expresión artística de excelencia”.
Oaxaca, Oax.- El pasado 7 de enero se llevó a cabo la ya tradicional llegada de los Reyes Magos al Centro Cultural San Pablo. Para iniciar el año, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca organizó esta fiesta dedicada a los niños: juguetes, música, juegos y, por supuesto, un rico desayuno fueron parte de esta celebración, a la que llegaron las niñas y los niños a encontrar qué les habían dejado los reyes en el ex-convento.
¿Y qué les dejaron? Sobre todo, juguetes tradicionales: desde San Lucas Quiaviní llegaron unos animales de peluche llamados Los Quiavinís; de La Carbonera, camioncitos de madera; de Huitzo, trompos, yo-yos y baleros. Pero también dejaron balones de futbol y libros de la colección A la Orilla del Viento, del Fondo de Cultura Económica. Un verdadero agasaje para los casi 500 niños que llegaron del DIF estatal, el Albergue Infantil Josefino A. C., el Centro de apoyo al niño de la calle A. C. (Canica), el Proyecto Experimental, Educativo, Cultural y Artístico de Oaxaca, y pequeños de diferentes municipios de los Valles Centrales.
Además, como telón de fondo de esta fiesta estuvieron el carrusel tradicional de San Pablo y la extraordinaria Banda Antequera. Al final, para cerrar con broche de oro, se partieron las piñatas que participaron en el concurso de piñatas que organizó la FAHHO con motivo de su posada navideña.
Oaxaca, Oax.- Este miércoles, a las 19 horas, la Biblioteca Andrés Henestrosa (BH) será sede del arranque de la séptima edición de Poesía en la Calle: Trae tu voz, nosotros los libros, que se desarrollará en tres puntos de la ciudad del 7 al 10 de diciembre.
El plus para esta edición, comenta Charlie A. Secas, iniciador de este proyecto junto con Freddy Aguilar, director de la BH, es la lectura de poesía hecha por mujeres de todos los tiempos. Para esto, el viernes 9 de diciembre el punto de reunión será la Librería Grañén Porrúa, ubicada en el andador turístico Macedonio Alcalá, en punto de las 19 horas.
“Estamos siendo algo más particulares con la sesión de poesía femenina. Siempre hablamos de la poesía y casi hay una cuestión de género dedicado simplemente a los poetas, pero sucede que las grandes lectoras de poesía también son mujeres. Lo que queremos es dedicarles un espacio, que más allá de cuestiones de lucha feminista es hacer visible esa voz que está ahí y está muy latente”, comenta el entrevistado y también integrante de Comelibros, el proyecto que se sumó a Poesía en la Calle ofreciendo los libros que los participantes leerán ante el público.
Este encuentro de poesía y transeúntes culminará con una tertulia, el sábado 10 de diciembre a las 18, en la Plaza de la Cruz de Piedra del barrio de Xochimilco.
“Más allá de una cuestión de la poesía como tal, es una cuestión de irrupción a los transeúntes para que tengan una experiencia estética sin entrar en temas de profundidades, porque estamos acostumbrados a pasar por aquí (las calles) y todos están mostrando cosas y el paseante se limita a ser un espectador. Poesía en la Calle necesita que ellos, los transeúntes, participen; necesitamos su voz, que se sumen y que tenga el tiempo de escuchar a los demás, así conviertes al espectador en alguien activo. Me parece que éste es uno de los pocos eventos en el que el espectador interviene. La interacción se da de manera natural”.
Poesía en la Calle inició hace siete años en esta capital y desde entonces se realiza dos veces al año: el 21 de marzo, en el marco del Día Mundial de la Poesía, y en otoño. El público ha incrementado considerablemente, por ello los organizadores invitan a las persona a acercarse, escoger un poema o poeta de su preferencia, incluso de su autoría, y leer para todos, la idea central es disfrutar de esta expresión artística.
El 19 de septiembre de 2016 el Archivo Histórico del Estado de Oaxaca estuvo de fiesta al recibir los frutos de cinco años de esfuerzos compartidos para su organización. El empeño de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, de la asociación civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México y la decidida participación del gobierno del estado durante la administración del licenciado Gabino Cué Montegudo lograron conjuntar lo que por cuatro décadas se había concebido como un anhelo: contar con un archivo histórico organizado, hoy convertido en un logro definitivo, tanto para la comunidad archivística y académica de Oaxaca como para preservar el patrimonio documental de nuestro país.
En la ceremonia, María Isabel Grañén Porrúa se dirigió al gobernador: “Le hacemos entrega de un archivo organizado y estabilizado, en condiciones óptimas para su consulta, con instrumentos de control como las guías generales y el inventario general de los Fondos Gobierno y Hacienda, fondos que son los pilares del archivo; estos instrumentos no sólo permitirán tener el manejo y control adecuados de la documentación que se resguarda, también facilitarán al público el acceso a la información y por fruto el conocimiento y difusión de la historia de Oaxaca. […] En su administración se acordó entregar un archivo terminado al 100%, sin embargo, lo que se nos permitió trabajar fue sobre el 85%, el porcentaje de documentación faltante será trabajado en los próximos meses. Esperamos poder concluir con los fondos históricos una vez que el material sea entregado a ADABI. […] Le felicitamos sobre todo por su decisión de apoyar un proyecto cultural de largo alcance y de esta magnitud que, sin duda, será ejemplo a seguir por otros estados de nuestro país. Esperamos que el trabajo que hoy le entregamos sea de su entera satisfacción, ya que deja este legado histórico organizado y puesto en valor al pueblo de Oaxaca para su conservación, consulta y difusión. Con ello abre una enorme ventana histórica a la cultura de su estado”.
Por su parte, Gabino Cue aseveró: “Creo que si algo vamos a legar en esta administración, más allá de percepciones, más allá de las obras físicas, […] es haber tomado una decisión que sin duda será histórica, […] rescatar el Archivo Histórico de Oaxaca. Me da mucho gusto haber logrado esta alianza estratégica con Adabi para poder entregar esto que sin duda va a trascender. […] Los documentos ahí estaban, pero en condiciones inadecuadas y no se podían utilizar como hoy se pueden utilizar a partir del trabajo tan maravilloso que ustedes han realizado. Por eso a mí me da mucho gusto haber tomado la decisión, y que con mucho esfuerzo hayamos logrado rescatar estos documentos. […] Es el trabajo que hoy estamos entregando al pueblo de Oaxaca en una primera etapa. […] Ya tenemos gente formada, capacitada, vamos a buscar un modelo para esta nueva estructura que serán los Archivos del Estado de Oaxaca, y hablo en plural porque en el nuevo espacio que pronto vamos a inaugurar sin duda ahí estarán no solamente el Archivo Histórico de Oaxaca, lo que ya ustedes tienen trabajado, sino también otros archivos del poder judicial, del poder legislativo de algunas autoridades municipales que así lo determinen.[…]
“Enhorabuena por este primer paso, gracias María Isabel por los documentos que hoy estamos entregando, gracias don Alfredo por el apoyo y el respaldo que le ha dado a Oaxaca en la cultura, en el deporte, y ahora rescatando estos maravillosos archivos. Sin duda, el legado de ustedes, y de esta administración, será entre otras cosas el haber rescatado este patrimonio del estado de Oaxaca”.
Finalmente, Alfredo Harp Helú concluyó: “Me da mucho gusto que podamos celebrar este evento que pocas veces se ve, cuando uno habla de archivos, bibliotecas y papeles viejos. Cómo deben restaurarse y para qué sirven. […] Es un magnífico momento el que estamos viviendo. Siempre decimos que el Archivo Greneral de la Nación es el más importante de México, pero sin duda, a partir de hoy, el segundo archivo más importate será el de Oaxaca, sobre todo por las condiciones en que se estará consultando y revisando.
“Es sin duda un privilegio para la fundación que presido poder trabajar con una gente como el señor gobernador Gabino Cue, porque en varios proyectos, a pesar de las dificultades, hemos logrado muchas cosas muy buenas para el estado de Oaxaca y por México. […] Queremos que se trabaje muy bien en el país en todos los archivos, es la memoria de México, sin esa memoria no podemos hablar del presente ni del futuro”.
El Archivo Histórico de Notarías de Oaxaca es uno de los acervos más importantes del estado y, sin duda, de México. La documentación está dividida por libros de escribanos, jueces receptores y notarios públicos. Los primeros poseían la facultad para validar los instrumentos públicos. Los jueces receptores, a falta de escribanos en las cabeceras distritales, quedaron habilitados como notarios públicos y los notarios públicos sustituyeron al escribano. El documento más antiguo data de 1614.
El acervo muestra la evolución histórica del estado de Oaxaca a través de sus documentos. Entre otros temas, se pueden consultar ventas de esclavos, casas, haciendas o trapiches; también obligaciones de obra, cartas de aprendiz, testamentos, arrendamientos, hipotecas y poderes.
Desde 2008, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca mostró su interés por salvaguardar este fondo. Así, la asociación civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México elaboró el primer inventario, continuaron los trabajos de catalogación y el acervo se trasladó al exconvento de Santo Domingo.
A partir de 2010, durante la administración del licenciado Gabino Cué Monteagudo, el gobierno del estado decidió dar continuidad a los trabajos iniciados por Adabi. Así, a lo largo de este sexenio se logró terminar un inventario definitivo con 2 066 libros y legajos, mismos que se registraron ante la Secretaría de Contraloría y Transparencia Gubernamental y la Dirección de Patrimonio del Estado. Además, se realizó la digitalización del 78% del acervo, la estabilización del 36% y se comenzó un proyecto de restauración y encuadernación.
La Fundación Alfredo Harp Helú, comprometida con el rescate de la memoria histórica, financió un video para la difusión del Archivo Histórico de Notarías, así como de las actividades realizadas para su rescate, que puede consultarse en el canal de YouTube de la FAHHO.
Gracias a estos logros, el Archivo Histórico de Notarías es hoy por hoy uno de los mejores acervos trabajados en el país, incluso está a la altura de los mejores del mundo. Nos agrada que se conjunten esfuerzos en beneficio de los documentos históricos entre el gobierno del estado y la sociedad civil.
El 22 de septiembre de 2016, en el marco del Día Mundial sin Auto, la Casa de la Ciudad convocó a diversas organizaciones y escuelas a participar en el Park(ing) Day, un evento anual donde los habitantes de ciudades en todo el mundo transforman el espacio público mediante una intervención urbana.
Esta intervención consiste en la implementación temporal de parklets, es decir, pequeños “parques” públicos o lugares de recreación en el espacio que normalmente ocuparían varios autos estacionados durante un día. Además, se realizan actividades complementarias para generar interacción entre los transeúntes. De esta forma se recuperan, al menos por un día, espacios para la convivencia de los ciudadanos.
Como antecedente histórico, el primer parklet fue colocado en la ciudad de San Francisco como una manifestación de la ciudadanía a la necesidad de nuevos espacios urbanos. En México no es la primera vez que se lleva a cabo esta iniciativa; ciudades como Puebla, Ciudad de México, Veracruz, Guadalajara y Oaxaca han intervenido su espacio público mediante este tipo de parques temporales con proyectos elaborados por universidades y organizaciones.
Este año el Park(ing) Day se llevó a cabo en la calle Morelos, entre Porfirio Díaz y García Vigil, en el Centro Histórico. Con la participación del Colectivo Vixi Escuela, el proyecto de Huertos Orgánicos de la FAHHO, el proyecto de reactivación física El Re-Creo, la Escuela de Arquitectura de la Universidad Regional del Sureste, la Universidad La Salle Oaxaca, el Centro Universitario Casandoo, el Departamento de Ecología de la FAHHO, la Facultad de Arquitectura de la UABJO, La Chapulina, La Churrocleta y el Programa de Educación Ambiental de la FAHHO por medio de la colocación de los parklet, así como la realización de actividades educativas y recreativas. Se contó también con el apoyo de la Comisión de Seguridad Vial del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez.
El objetivo de este ejercicio fue provocar una reflexión sobre el uso excesivo del automóvil en la ciudad de Oaxaca, hacer una invitación a utilizar otro tipo de transportes amigables con el medio ambiente y dar una pequeña muestra a la gente de cómo sería vivir una ciudad distinta en donde el espacio público sea un lugar de encuentro y no solamente sirva para mover y estacionar vehículos.
El 11 de octubre pasado, el Consejo Iberoamericano de Diseñadores de Interiores A. C. (CIDI) otorgó el Premio Iberoamericano CIDI Obra Emblemática del Año 2016, en la categoría cultural, al Centro Académico y Cultural San Pablo, en Oaxaca, México. Es un reconocimiento a su trabajo de planeación, conceptualización, diseño arquitectónico y desarrollo ejecutivo.
El Centro Cultural San Pablo fue seleccionado de entre un centenar de obras “por convertirse en emblema de la cultura y la lingüística en la histórica ciudad colonial de Oaxaca; por la inclusión de la Biblioteca Juan de Córdova que atesora un acervo de más de 11 000 ejemplares entre libros impresos, manuscritos y diccionarios, escritos desde 1550 en lenguas originarias como el zapoteco, mixteco, mixe y náhuatl, cuyo trabajo de registro ha servido para que los investigadores puedan conocer lenguas a punto de desaparecer; por la rigurosa restauración del monasterio de Santo Domingo de Soriano, con la demolición de todos los añadidos posteriores, con la consecuente liberación y dignificación de la construcción original en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca; por las oportunas adiciones arquitectónicas, como la cuidadosa estrategia de acupuntura, con la edificación de una estructura metálica ligera en el lado oriente del conjunto que hace referencia al carácter efímero de un andamiaje de obra y a su vez rememora la antigua crujía de celdas perdida del convento dominico, para alojar nuevas instalaciones culturales, que complementan el programa cultural y académico del Centro”.
EL CIDI es una asociación sin fines de lucro que vincula a los colegios y asociaciones de arquitectos y diseñadores interioristas de los países iberoamericanos con el fin de consolidar y expandir los lazos profesionales, educativos, empresariales y editoriales. Los países integrantes del CIDI son 20 latinoamericanos y tres europeos: España, Portugal y Andorra; Las Filipinas y Timor Oriental; Leste en el continente asiático; Guam en Oceanía, así como Marruecos y Guinea Ecuatorial en África.
Entre los reconocimientos otorgados en años anteriores por el CIDI se encuentran el Campus REPSOL de Madrid, obra del arquitecto cordobés Rafael de La-Hoz; el Conjunto de los CRIT Centros de Rehabilitación Infantil Teletón en México y Estados Unidos, obra del Grupo Sordo Madaleno; el Centro Roberto Garza Sadde Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Monterrey, México, obra de Tadao Ando Architect & Associates, y la Torre Ejecutiva BBVA Bancomer de la Ciudad de México, obra de Richard Rogers y Legorreta + Legorreta y al Museo Memoria y Tolerancia, diseño arquitectónico de Arditti + RDT Arquitectos y propiedad de la Fundación Memoria y Tolerancia, entre otras obras emblemáticas.
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