Durante los meses de enero a marzo de 2016, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca apoyó las investigaciones de prospección y excavación que se realizaron en el conjunto urbano Cerro Gallo de Monte Albán, ubicado en las confluencias del Río Salado y el Río Atoyac. El proyecto tiene como finalidad dar continuidad a las investigaciones realizadas en el año 2014, además de dar a conocer las distintas áreas existentes en el sitio, su temporalidad, su funcionamiento y la relación que tuvo con Monte Albán.
Los trabajos basados en recorridos de superficie y exploración de pozos de sondeo arrojaron más de cien terrazas, unidades habitacionales, edificios, subestructuras con cuartos bien delimitados y una cista que no es más que un “cajón” de piedras lajas con bajas alturas y sin cubierta, que en la época prehispánica sirvió para depositar a sus muertos. En el caso de la cista de Cerro Gallo no se localizaron restos de huesos humanos.
En el proceso de excavación se recuperaron diferentes objetos, entre los más sobresalientes una ofrenda que incluía una olla de pasta café, un vaso de pasta gris, un apastle con efigie y un metate tallado en granito. Estos materiales, después de un análisis físico, ayudaron a identificar una temporalidad de entre 550-300 a.C, en la fase conocida como Monte Albán I, justo cuando se iniciaba el levantamiento de la urbe zapoteca, Monte Albán.
Con los resultados hasta ahora obtenidos podemos decir que el centro urbano de Cerro Gallo fue un sitio importante desde épocas muy tempranas, además porque cuenta con espacios arquitectónicos residenciales y de culto. Estas exploraciones han permitido ampliar el panorama de la gente que habitó Monte Albán y su forma de vida en las primeras fases de su crecimiento, pues es muy probable que la gente que hizo del Gallo su morada haya formado parte desde el inicio y evolución de Monte Albán.
Durante 2016, el equipo de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova salió a trabajo de campo con el objetivo de registrar la gran diversidad de bebidas oaxaqueñas en cuya preparación se incluye el cacao, un tema predilecto del equipo por obvias razones.
Elena Marini Silvestri fue la encargada de la fotografía; Perla Jiménez, Zaira Alhelí Hipólito, Janet Chávez Santiago, Demián Ortiz Maciel y Rasheny Lazcano fueron los encargados del contacto con las comunidades y de la recopilación de datos. No sabíamos en qué empresa nos habíamos metido ni lo que implicaba, pero preparamos cámaras, grabadoras, libretas de campo, lápices y botas con el fin de estar listos para esta aventura en donde recorrimos los valles, sierras y costas de nuestro hermoso estado.
Aparte de un mosaico de sabores y técnicas que mezclan la tradición de recetas ancestrales con utensilios e ingredientes modernos tuvimos la fortuna de que muchas familias oaxaqueñas nos abrieran la puerta de su casa y nos hicieran partícipes del ambiente social que rodea la preparación del cacao, elemento principal en fiestas y ritos. Recordaremos su hospitalidad con infinito agradecimiento. Este texto es el primero de varios que podrán leer en los siguientes boletines FAHHO, en los que contaremos cómo nos fue con los registros etnográficos del uso del cacao, el pataste y la jatrofa.
En el aspecto etnográfico reconocemos espacios públicos y privados, como los escenarios en donde se lleva a cabo la preparación de la bebida del cacao. El espacio público involucra la participación de muchas personas dentro de la comunidad. Estas fiestas se manejan y mantienen, en la mayoría de los casos, con sistemas de intercambio de bienes y servicios como la gozona, la guelaguetza o el tequio; sistemas que se basan en los principios de solidaridad y ayuda mutua. El otro espacio en donde se consumen estas bebidas obedece a lo privado, donde cocinas, fogones, patios y grandes jardines fueron los lugares que muchas familias compartieron con nosotros mientras nos mostraban cómo se hacían las distintas bebidas del cacao. Tuvimos la oportunidad de aprender que, aparte del chocolate de agua y de leche, propios de la ciudad, existe una gran diversidad de bebidas de cacao en las comunidades indígenas del estado. En total, la BIJC ha identificado 18 distintas bebidas. Cada una de las recetas se distingue por ingredientes especiales, a veces típicos de la región, aunque también hay casos en donde se ocupa un ingrediente que viene de lejos, como el pataste de Teotitlán —reminiscencia de antiguas rutas comerciales—.
Hablando de los ingredientes locales, sin duda los más interesantes son los que permiten que la bebida tenga espuma abundante y estable; a menudo ciertos bejucos. Aunque falta indagar más en cuanto a los aspectos químicos de estos ingredientes, la parte usada del bejuco puede ser el brote fresco, la corteza “su piel”, nos dijo una abuelita, “o sus pies”, refiriéndose a la raíz. En el caso del pozontle de Yalálag, el bejuco lo traían de lejos, del monte. Las personas que tienen milpa saben qué plantas hay en su camino, les llegan encargos para recolectar el bejuco al acercarse una celebración. Actualmente, algunas señoras domestican el camote de la planta y lo tienen cerca de la casa. Cada señora encargada de hacer la bebida se especializa a su manera. Sabe qué fiesta viene y la cantidad de ingredientes que necesita. Debe estar preparada para tiempos aciagos, pues las bebidas con espuma, así como acompañan los momentos de alegría, también acompañan a las familias en momentos de tristeza, como cuando fallese un miembro de la comunidad. Las bebidas de cacao están presentes no sólo en el día en que se despide a un ser querido, sino también en los rituales funerarios subsecuentes.
Si quieres saber más sobre este tema, te invitamos a visitar, hasta el mes de febrero, la exposición Espuma. Las bebidas de cacao de Oaxaca, con fotografías de Elena Marini Silvestri, en la galería del Centro Cultural San Pablo.
Villa Hidalgo Yalálag es una comunidad que fue considerada en la imaginación académica/popular como una localidad emblemática de la cultura indígena de la Sierra Norte de Oaxaca. Ha sido documentada desde la década de 1910 por algunos de los investigadores oaxaqueños (como Manuel Martínez Gracida) e investigadores del textil (como Donald y Dorothy Cordry) más renombrados, lo que dió por resultado, a lo largo de un siglo, un acervo de registros relativamente extenso. En cuanto a la terminología en zapoteco asociada al telar, se encuentran conceptos importantes a partir de 1949, con la publicación de Julio de la Fuente (trabajo fundamental para la antropología social mexicana) y diversos trabajos de Juan José Rendón (homenajeado en el COLOV 7) y René Molina Cruz (hermano del Mario Molina, homenajeado en el COLOV 6). Gracias a la colaboración de Juana Vásquez y Alicia Molina, ambas nativas de Yalálag, se han podido ampliar y actualizar estos términos para formar un registro bastante amplio.
Desde el siglo XVI, la producción de manta tejida en el telar de cintura, impulsada por el mercado urbano, provocó un cambio en la vestimenta tradicional de Yalálag y de los otros pueblos zapotecos, chinantecos y mixes de la región. Esto ocasionó que la gran mayoría abandonara el tejido de diseños brocados. A pesar de esto, los huipiles (ihallxha) de Yalálag son bastante vistosos, particularmente por su distintiva trencilla bajo el cuello (yeech). La estructura relevada sobre los hombros del huipil (goljxhmón) se logra de modo mecánico, con un lizo especial en el telar, de manera que esa decoración sutil puede hacerse rápidamente al tejer el lienzo.
En el marco de la exposición Hilar el viento. Los tejidos mexicanos de pluma, Alicia Molina ha emulado la construcción básica del huipil tradicional con una pieza tejida mayormente en ligamento sencillo, cambiando a tejido relevado en la sección de los hombros donde incorpora hilos de algodón de dos cabos entretorcido con plumón de ganso. Aunque el hilo emplumado no forma parte de la vestimenta tradicional de Yalálag y consecuentemente no tiene términos asociados en zapoteco, esperamos que innovaciones de este tipo sirvan para impulsar una nueva terminología en la lengua indígena en torno al textil.
La Biblioteca de Investigación Juan de Córdova es una biblioteca académica especializada en filología mesoamericana. En este recinto resguardamos colecciones importantes para el estudio de temas históricos y culturales del estado de Oaxaca. Su acervo cuenta, hasta este momento, con alrededor de 25 000 obras que datan del año 1571 a la fecha. Algunas, principalmente por su antigüedad, estado de conservación y falta de organización son de acceso restringido por el momento. Éste es el caso de la colección de Irmgard W. Johnson (1914-2011), investigadora que dedicó su vida a estudiar y documentar el textil indígena, lo que le permitió construir uno de los acervos más grandes e importantes sobre el tema. Está conformado por un archivo fotográfico, uno biblio-hemerográfico y un archivo documental que cubre de 1930 a 1980; también contiene las notas de campo que fue recabando en distintas zonas de México, borradores de sus publicaciones, muestras de textiles y las notas de los análisis que ella realizó sobre diversas colecciones de textiles.
En 2015, la colección de Irmgard W. Johnson fue donada a la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y, como parte del acuerdo, se decidió realizar una serie de proyectos a través de los cuales se pudiera garantizar la preservación y acceso a los materiales recibidos. Los proyectos incluyen procesos de diagnóstico, estabilización, digitalización y catalogación de la colección, así como su inclusión en un repositorio digital. Sus principales objetivos son la preservación, organización, acceso y difusión de los materiales. A continuación presentaremos en qué consiste cada uno de estos procesos.
El proyecto inicial fue el de digitalización, catalogación y documentación del archivo fotográfico (aún en proceso). Éste comenzó a partir de que los materiales fueron llevados al área de acervos siguiendo las siguientes fases:
Diagnóstico. Se llevó a cabo el diagnóstico de la colección, con la finalidad de identificar el estado de conservación de los materiales, así como su dimensión. A partir de los resultados obtenidos fueron definidos los procedimientos a seguir, el tiempo de ejecución, así como la identificación de los recursos (materiales y humanos) necesarios para la realización del proyecto.
Estabilización. Se incluyeron en esta fase los procesos de limpieza, montaje, etiquetado y resguardado del material en cajas especiales, así como la elaboración de su registro documental y fotográfico. Es importante mencionar que en esta etapa sólo se llevaron a cabo intervenciones menores del material; no se realizaron procesos de restauración mayores. Sin embargo, se identificó que debido al buen estado de conservación de la colección, únicamente una pequeña cantidad de materiales lo requerirán.
Digitalización. Es el proceso de conversión de un documento físico a uno digital para su lectura en soportes electrónicos, haciendo uso de algún tipo de escáner específico. Se decidió llevar a cabo la digitalización de todas las imágenes teniendo en cuenta principalmente dos objetivos: la preservación y el acceso. Para la preservación se hizo un negativo digital de cada uno de los materiales y se resguardaron en un sistema de almacenamiento especial para ello. En cuanto al acceso, se realizaron copias optimizadas para la web en formatos JPG y PDF para su posterior inclusión en un repositorio. La definición de la calidad y resolución de las imágenes se hizo a partir de las características propias de cada una de ellas (soporte, características físicas y estado de conservación).
Catalogación. El proceso de catalogación consiste en la descripción y documentación de las imágenes a partir de la información existente en el propio archivo, además de la inclusión tanto de imágenes como de la información en un repositorio digital. El proceso de catalogación se lleva a cabo a partir de estándares internacionales y la información es ingresada en Dspace, un software de código abierto diseñado por el Massachusetts Institute of Technology y Hewlett-Packard, utilizado para la implementación de repositorios digitales. De esta manera, se hace posible la consulta y acceso remoto a los diversos recursos que conforman la colección.
Resultados y situación actual. Hasta la fecha, un poco más del 95% de la colección fotográfica ha sido estabilizada y digitalizada, y aunque la catalogación es un proceso más lento debido a su naturaleza, el repositorio cuenta ya con una cantidad considerable de registros que en breve podrán ser consultados; sin embargo, es importante mencionar que, en conjunto, cada uno de los procesos por los que ya ha pasado la colección y la gestión de la misma con Dspace, han permitido una mejor organización, control, mantenimiento, manejo, acceso, compartimiento y preservación de ésta.
Además, este proyecto ha permitido identificar pautas para la organización de otras colecciones de la biblioteca e identificar necesidades específicas de preservación de las mismas. Como respuesta a esto fue implementado el repositorio digital, mencionado anteriormente y fue construida una bóveda climatizada, la cual estuvo planeada, diseñada y construida por manos oaxaqueñas con base en estándares internacionales, buscando tener una adecuada aplicación de las políticas de conservación.
La ciudad y el estado de Oaxaca fueron el escenario donde participantes locales e internacionales se reunieron para celebrar el 10.° Simposio Internacional de Shibori, del 15 al 20 de noviembre de 2016. Durante más de tres semanas, el encuentro ofreció cinco recorridos previos y posteriores al simposio, ocho excursiones de un día hacia distintas regiones de Oaxaca y numerosos talleres prácticos, así como presentaciones de ponencias, seminarios, foros de discusión y visitas guiadas a exposiciones. Más de 300 artistas, artesanos, académicos, docentes, diseñadores, emprendedores y entusiastas textiles de México y el mundo se dieron cita en esta región mesoamericana para formar parte de un intercambio significativo de conocimientos, prácticas, tradiciones y amistad. Instituciones culturales y artísticas de carácter local e internacional, unieron sus esfuerzos con los coorganizadores del simposio: Yoshiko Iwamoto Wada, presidenta de la Red Mundial de Shibori, y Alejandro de Ávila, director del Jardín Etnobotánico de Oaxaca. Gracias a todos estos apoyos, este evento fue uno de los más exitosos en su tipo. El tema del simposio fue Jaspe, shibori, y sostenibilidad: un acercamiento a la tierra, la cultura y su gente a partir de los teñidos de reserva, el cual incluyó temáticas en torno al teñido de tela e hilos mediante reserva por compresión; tradiciones textiles indígenas; arte, diseño y moda contemporánea, y tintes naturales y plantas. Los artesanos de shibori japoneses se inspiraron en los ejemplos mexicanos que han sobrevivido de las enaguas de lana con diseños obtenidos mediante amarres, una técnica de teñido de reserva elaborada mediante puntadas en la tela y que se practicaba en las regiones de Querétaro e Hidalgo hasta la década de 1950.
A partir de estos ejemplos, comenzaron un proyecto de reproducción mediante técnicas de shibori y los tintes de la grana cochinilla y el añil. Los artistas de kasuri de Japón (ikat) estaban fascinados por la calidad y la finura que se aprecia en las obras de arte del jaspe mexicano: los rebozos. La profundidad y la variedad de los textiles tradicionales de México, así como de los tapices en lana (muchos de ellos teñidos con tintes naturales y elaborados a mano) fueron valoradas por los participantes internacionales, quienes adquirieron muchas de estas obras.
En el Centro de las Artes de San Agustín, artistas procedentes de 30 países exhibieron sus obras en la exposición titulada Arte contemporáneo de shibori e ikat. La muestra Kimonos históricos de shibori e índigo fue posible gracias al proyecto INDIGO Earth, de Japón. Asimismo, se presentó una instalación de joyería en papel, obra de Kiff Slemmons, y kasuri de la región de Kurume y moda con los rebozos de jaspe, diseño de Carla Fernández. El Museo Textil de Oaxaca presentó la exposición Shibori o el arte de atar, así como el memorable proyecto de plumaria mexicana, el cual incluyó obra de Francisco Toledo, Trine Ellitsgaard y James Bassler, entre otros.
Los participantes, en un recorrido por poblados de la costa del Pacífico, conocieron a dos tejedoras del pueblo amuzgo de Xochistlahuaca en un lejano rincón de Guerrero, quienes compartieron su entusiasmo por haber participado en los talleres de tintes naturales que se ofrecieron durante el simposio.
Los asistentes locales estaban particularmente agradecidos por la oportunidad de estudiar con maestros internacionales. De igual modo, todos los participantes estaban felices de compartir su conocimiento, así como de conversar con colegas y amigos con los mismos ideales.
Durante la semana del 14 al 18 de noviembre se llevó a cabo el Tercer Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil organizado por la Fundación SM. Acogido en el marco de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (Filij) en la Ciudad de México, el encuentro entre escritores, académicos, artistas gráficos, ilustradores, promotores, cuentacuentos, diseñadores, editores y embajadores de las letras de 14 países fue muy fructífero. El espacio del Centro Cultural del Bosque de Chapultepec se convirtió en “La isla del testimonio”, a la que llegamos de la mano de Juan Villoro, quien durante la primera conferencia magistral nos deleitó con una cátedra sobre Robinson Crusoe como prueba de que el testimonio de lo real se reconfigura en la literatura a través de la ficción. Dos caras de la moneda que aparentemente se muestran como antagónicas se vuelven hermanas; los hechos son fruto y fuente de la materia literaria que fascina y se transforma en el arte. En un auditorio completamente lleno había un silencio de atención que sólo podía ser interrumpido por el silbido de una aguja caer al suelo. Es que pocas personas tienen la cualidad de Villoro, de poder transmitir sus ideas, su trabajo de investigación, interpretación y asociación de conceptos como lo hace él. En un instante recorrimos la vida de Daniel Defoe, una vida que fue caminando de forma paralela al análisis de la isla del náufrago, en respuesta a una necesidad vital del artista que es capaz de escribir para acceder de lo real al espacio de lo simbólico. Villoro nos explicó cómo el concepto del náufrago se convierte en “el desafío de narrar la supervivencia” o dicho en otras palabras, es la representación de una necesidad imperiosa del alma que busca dar sentido a la existencia.
A lo largo de los cuatro días que duró el congreso navegamos en una larga reflexión que recorrió lo fantástico con la conferencia de José María Merino, al compartir con nosotros su experiencia como escritor de novelas. También se habló de lo simbólico en el lenguaje como materia prima de la literatura. Pronto arribamos a las costas de Ferdinand de Saussure quien en voz de Ana María Machado nos conectó con el carácter polisémico en las obras literarias; explicó la palabra como un símbolo capaz de representar y contener significado cuyo potencial se refleja en las obras de la literatura que se vinculan con la experiencia lectora. También me encantó Verónica Murguía con sus intervenciones siempre inteligentes, espontáneas y frescas. Comprendí de dónde viene el talento que muestra en su novela Loba.
El coloquio brindó espacio para antologar la reciente producción literaria. Adolfo Córdoba en “Tres reflejos de la poesía del trieno y una pregunta”, nos compartió los siguientes títulos de poesía lírica y tradición oral: Historias del niño invisible, de Ramón Iván Suarez Caamal; de libros clásicos y antologías nos recomendó la colección de poesía de Editorial Castillo con títulos como Estrellas Eléctricas o Los motivos del Lobo. En tanto se desee buscar poesía en verso libre citó a Niños, de María José Ferrada. En lo que se refiere a la prosa también se mencionaron los siguientes títulos: La familia soñada, Rompecabezas, El hijo del pintor, Fantasmas, Tristania, El bosque y las estrellas, El testimonio, La noche del polizón, El chico de las manos azules, El dragón blanco y otros personajes olvidados, entre muchos otros.
El asombro más grande que provocan siempre este tipo de encuentros entre colegas, además de los que ocupan los grandes escenarios, son aquellos que se dan de manera casual en medio de la comida, de forma inesperada, como el que me llevé con Silvia Katz. Ella trabaja con niños en Taller Arte Azul Arte Infantil en la provincia de Salta, Argentina. A raíz de su trabajo ha publicado diccionarios, escritos e ilustrados por niños, poemas como “Rima que arrima” que son geniales. En estos textos la interacción de las artes como formación humana potencia el talento en los niños. Aplaudo su iniciativa porque en los congresos de literatura infantil y juvenil siempre extraño la presencia de los niños y jóvenes cuando no debiera ser así. Silvia compartió las voces testimoniales de los chicos, gracias a su labor los sentí cerca de nosotros y una voz que debe ser escuchada. También me encontré con mis queridos colegas Socorro Bennetts, Miguel Sifuentes y Freddy Aguilar. Les recomiendo que se den una vuelta por la Biblioteca Infantil BS, vayan a donde Seguimos Leyendo y disfruten el Centro Cultural San Pablo. Seguro los encontrarán por ahí, porque todos ellos trabajan en la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y podrán compartir mucho más con ustedes de estas experiencias tan enriquecedoras.
Entre los meses de enero y febrero se presentará el Proyecto Momo en el Centro Cultural San Pablo. Se trata de una colaboración de la Fonoteca, el programa de fomento a la lectura Seguimos Leyendo y la Coordinación de Arte Popular. La obra fue creada por la artista alemana Katy Sandman, basada en la novela Momo de Michael Ende y el contexto social de la ciudad de Oaxaca.
La historia trata sobre el concepto del tiempo y cómo es usado por la sociedad moderna, jugando con personajes arquetípicos que estimulan la autorreflexión tanto de los creadores como del público. En la historia se hace énfasis de la importancia de hacer comunidad, así como de repartir equitativamente el trabajo, de tal manera que la suma de las fuerzas beneficie a todos.
Los personajes principales de la historia son: Momo, niña huérfana de edad desconocida que tiene el don de escuchar; sus principales enemigos son los Hombres Grises; Maestro Hora, el administrador del tiempo, Momo llega a cuestionarse si él es en realidad la muerte. Casiopea, una tortuga que pertenece al Maestro Hora, tiene el don de ver media hora al futuro, y es la principal aliada de Momo. Gigi Cicerone es un joven cuenta cuentos y el mejor amigo de Momo. Beppo Barrendero, es un viejito y también mejor amigo de Momo. Los Hombres Grises, son la representación de los miedos inconscientes que posee cada persona.
El proyecto es definido por Sandman como un proceso creativo en vez de un producto terminado, ya que la obra permite improvisar durante la presentación. La música fue compuesta por la autora y Ricardo Rodys, coordinador de la Fonoteca, la narración de la historia estará a cargo de Brihan de Jesús Ramírez, Maritza Pérez interpretará a Momo, Irais Trujillo le dará voz a Beppo y Nino, y por último Antonio Martínez será Maestro Hora y Gigi. Además, la maestra artesana Adriana Castillo creará una pieza de talabartería mientras avanza la obra, misma que culminará al finalizar ésta y el vestuario será elaborado por la diseñadora Paola Capon.
La Coordinación de Arte Popular y el Centro Cultural San Pablo unen esfuerzos para ofrecer un escaparate digno para las expresiones tradicionales de la cultura mexicana. Con este objetivo, Olegario Hernández, grabador de jícara, artista gráfico, maestro y fiel promotor de las tradiciones artesanales, muestra al público una obra que ha encontrado estilo y forma con cuarenta años de aprendizaje.
La pasión que comenzó por el gusto de expresarse a través del dibujo se desarrolló en su tierra natal, donde para dibujar se usan navaja y jícaras, que abundan en los patios de las casas de la Costa de Oaxaca. La jícara es un objeto útil que se utiliza como contenedor para beber, para derramar agua en la cabeza y atenuar el calor o para engalanar la cabeza de las mujeres. Este objeto es grabado por las manos de los hombres y se convierte en una pieza merecedora de contemplación y en un reto para quien piense que sólo se puede dibujar sobre superficies planas. “Trabajar en cóncavo no es igual que trabajar en plano, pero cuando a uno le gusta hacer los trabajos, uno se convierte en el material”, exclama el maestro Olegario con voz suave y serena.
El maestro expositor es una persona llena de creatividad e inspiración, que además ha aprendido diferentes técnicas sobre múltiples superficies y todo lo comparte con la gente que lo vio crecer. El maestro puntualiza: “Es muy importante enseñar la técnica para que no se acabe”.
Te invitamos a admirar los grabados en jícara que hábilmente ha transportado con su propio estilo a la litografía. Nos llena de orgullo presentar el trabajo de un gran maestro del arte popular mexicano que cree en el valor de la socialización del conocimiento para que éste perdure y beneficie a la población que le ha heredado la tradición que ahora desempeña genuinamente y utiliza como pretexto para revelar su ser.
Los mexicanos tenemos la enorme fortuna de vivir en un sitio con una gran variedad de ecosistemas y especies, hasta podríamos considerarlo como un enorme paraíso. En verdad así es; no por nada es considerado como uno de los cinco países megadiversos. Es aquí donde se entrelazan desiertos, bosques y selvas, mares y lagunas, montañas y planicies, un bello escenario geográfico y natural en donde se ha forjado nuestra biodiversidad y cultura.
Toda esta exuberante riqueza biológica ha sido estudiada por científicos durante muchos años, quienes, a pesar del enorme esfuerzo invertido, no logran terminar su clasificación y documentación. Es por ello que una forma útil y alternativa de contribuir a la generación de conocimiento de la biodiversidad mexicana es por medio de la ciencia ciudadana. Ésta asume que las personas, durante sus actividades cotidianas, tienen la posibilidad de observar un sinnúmero de acontecimientos naturales en diferentes lugares, y pueden registrarlos y establecer contacto con científicos. La captura de información es generalmente complicada para un científico, por lo que las contribuciones de los ciudadanos aportan al conocimiento de las especies; pero la ciencia ciudadana es, sobre todo, una manera práctica con la que todos podemos aprender la importancia de la riqueza biológica del país, estado, municipio y comunidad.
En la república mexicana participa una red de naturalistas tutores, seleccionados por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) con el apoyo de la Fundación Carlos Slim, y colaboradores voluntarios. Juntos desarrollan actividades con decidido interés en promover la plataforma NaturaLista. Los tutores se encuentran distribuidos en el norte, centro y sur del país, brindan talleres especializados para el uso de la plataforma de NaturaLista a diversos grupos interesados y público en general.
En Oaxaca hemos hecho lo propio, generando alianzas colaborativas voluntarias con diferentes sectores para poder difundir e involucrar al público en general en el uso de la plataforma digital NaturaLista, logrando la participación y apoyo de la Biblioteca Andrés Henestrosa; BS Biblioteca Infantil de Oaxaca, BS Biblioteca Infantil y Juvenil Casa de la Cacica de San Pedro y San Pablo Teposcolula; Café Orgánico de la Mixteca Alta del Pacífico S.C.L. y Sociedad de Productores de Miel Mixteca de Altura NUXI-ITA, de Santa María Yucuhiti, Tlaxiaco; Impulso Rural y Medio Ambiente A.C. y el Museo Comunitario “Rostros y Rastros”, de Santo Domingo Yanhuitlán. BS Biblioteca Infantil de Oaxaca y Centro de Educación y Capacitación Forestal No. 2 de Santa María Atzompa desarrollaron, hasta ahora, seis talleres con una participación de aproximadamente 269 naturalistas. El objetivo fue capacitar al público en general, estudiantes y profesionistas sobre el uso de la herramienta digital, en la que colaboran aportando observaciones y contribuyendo al conocimiento de hongos, flora y fauna nacional, y, sobre todo, teniendo la oportunidad de aprender de las maravillas que les rodean.
Hoy en día vivimos rodeados de enormes avances tecnológicos, el acceso a redes móviles, desarrollo de aplicaciones y sitios web de acceso libre, todos tienen un enorme impacto en tiempo real en la sociedad. Es por ello que NaturaLista busca el acercamiento de jóvenes y adultos de forma benéfica y útil, siendo los actores principales todos los ciudadanos, mejor dicho naturalistas.
Actualmente, la mayoría de la gente vive en ciudades y nuestra familiaridad con la naturaleza es menor que en tiempos pasados, pero una vez que empezamos a observar nuestro entorno, entendemos la importancia de los seres con los que compartimos el planeta.
Para valorar y amar a la naturaleza es necesario conocerla, por ello es importante tu participación. Tus observaciones contribuyen de manera fundamental en el aumento de información sobre el conocimiento de la biodiversidad. Asimismo, generamos insumos para el conocimiento de la biodiversidad mexicana, mientras que otros usuarios, dada la accesibilidad de la información, tendrán la oportunidad de aprender, colaborar, compartir y conocer.
Nuestros recursos naturales enfrentan problemas graves que amenazan su permanencia. Ecosistemas completos y cientos de especies están en riesgo de extinguirse como consecuencia de las actividades humanas. La magnitud de los problemas ambientales es de grandes proporciones, por lo que su solución también es responsabilidad de todos.
Es difícil decir si es una nueva función de las bibliotecas en una época de contenidos digitales en abundancia o más bien es un nuevo espacio que la ciencia, desde siempre, ha buscado: el gran público común.
Desde agosto de 2016 se inició una aventura entre la BS y el Laboratorio de Educación Ambiental y Difusión de las Ciencias del CIIDIR Oaxaca, bajo un título que refleja su intención: “Ciencia que pica la conciencia”. Efectivamente, no se trata solamente de pasar el rato intentando hacer algo de ecología; se busca llegar a la conciencia entendiendo que el ambiente lo es todo, no sólo la naturaleza.
Todos los sábados, a partir de las 11 de la mañana, se entra en acción con temas tan sugerentes como la misma propuesta general: “Amigas peludas”, “Cuenta patas”, “Arrastrando ando”, “Garras y picos”, “Una aventura de sangre fría”, “Alquimia”, “Marsupiales mexicanos”, “Arañas de muertos”, “Tenazas azules”, “¿De quién es la huella?”, “Ranas de cristal”, “Arte y ciencia”, “Monstruos prehispánicos” y muchos etcéteras más.
La premisa fundamental del laboratorio es hacer educación vivencial, comenta su coordinadora, Olga Herrera Arenas, quien, junto con un equipo de 12 especialistas voluntarios, se encargan personalmente del desarrollo de actividades que intentan permear, a través de todos los sentidos, a los asistentes. “La experiencia en la BS ha permitido al laboratorio aumentar su cobertura, acceder a un público distinto al que normalmente asiste a las instalaciones de nuestro centro de investigación, y ha significado un reto para el equipo de voluntarios del laboratorio por las distintas actividades que se realizan cada semana, lo que ha sido facilitado por la complicidad de todos los integrantes de la BS Biblioteca Infantil de Oaxaca.
Temas como el amor, la tolerancia, el cuidado y la belleza son abordados junto con información científica y curiosidades biológicas a lo largo de la mañana. Estas temáticas van cambiando a lo largo del año.
La familia es el público al que van dirigidas estas actividades y, aunque la afluencia de niños es importante en número, es un hecho que también los mismos padres o acompañantes vuelven a ser niños por un momento. Al hacer un experimento; al tocar a un animal o participar junto con sus hijos en las actividades complementarias y de reforzamiento lo recuerdan. Hasta el momento se han realizado 16 presentaciones con una afluencia constante de personas.
La ultima adición a esta aventura son las “Noches de ciencia”, donde, más allá de conocer el lado científico de especies animales de hábitos nocturnos poco conocidas y bastante menospreciadas, el objeto es intentar que al conocer y comprender se llegue a la tolerancia frente a lo diferente, el respeto a lo otro.
Pero… ¡llegó la hora! Son las 7 de la tarde. La promesa estaba hecha. Las familias se acercan. La expectativa crece. Se abren las puertas y la Biblioteca Infantil se llena… hoy hay Noche de ciencia en la BS y la cita no podía posponerse. Hoy los conoceríamos, los tendríamos cerca y algunos de ellos llegaban con no muy buena fama: todas eran especies de la noche: tarántulas, serpientes, geckos, tlacuaches, búhos y los protagonistas de la noche… los murciélagos. Hoy seremos científicos exploradores para conocer especies de hábitos nocturnos, maravillarnos con ellas, aprender de expertos y desechar mitos. El resultado: preguntas, fotos, recuerdos, conocimiento, tocar, sentir, más preguntas y, sobre todo, admiración.
Era 1965 cuando el joven Gabino García llegó a la Ciudad de México para trabajar junto a su abuelo en el ramo de la construcción. Su tierra natal, Michoacán, ya no ofrecía retos del tamaño de sus aspiraciones. El cambio de rumbo implicó abandonar uno de sus más grandes gustos, aunque no por mucho tiempo: el beisbol.
Entre uniformes de paño, zapatos, manoplas y largas filas de cajas llenas de instrumentos deportivos, el cuñado de don Gabino recibió la noticia de que ahora sería el encargado del mantenimiento del campo de juego del desaparecido Parque del Seguro Social. Antes de que la contratación se hiciera efectiva, los directivos de la pandilla escarlata solicitaron que el nuevo empleado tuviera como principal virtud la honradez. Estaban por encontrar en el purépecha a la persona ideal.
La responsabilidad de estar a cargo del vestidor de un equipo profesional es muy compleja, y Gabino García la transformó en una tarea de tiempo completo. Desde su primer día tomó la decisión de vivir ahí, mientras los Diablos Rojos se encontraran en la Ciudad de México, a partir de la pretemporada y hasta el último día de competencia.
Durante seis décadas ha acostumbrado a cada uno de los jugadores que han pasado por el equipo a un trato de auténticas estrellas. Novatos y consagrados han lucido uniformes y accesorios impecables desde que dan el primer paso rumbo al diamante.
Durante las décadas de los años sesenta y setenta fueron recurrentes las visitas de equipos de las Grandes Ligas a nuestro país, como parte de su entrenamiento de primavera. De esa manera fue que en Estados Unidos supieron que en México existía una persona capaz de hacer el trabajo que para ellos requiere a todo un batallón. Piratas, Indios y Padres se encuentran en la lista de equipos que ofrecieron a don Gabino la oportunidad de cruzar la frontera. Ninguno logró que cambiara a sus queridos Diablos.
Noches interminables de limpiar cada rincón del clubhouse, lavar uniformes, ordenar casilleros y supervisar que no hiciera falta una sola aspirina en la bodega tuvieron una pintoresca recompensa cuando un intérprete de los Dodgers lo buscó urgentemente durante su visita al Foro Sol. Jim Tracy solicitó su presencia en el despacho privado del mánager; con una amplia sonrisa y observando sus zapatos deportivos sobre el escritorio, pidió al traductor que felicitara a don Gabino por dejar sus tenis “más limpios y brillosos que cuando los compró”. Segundos después llegó otra oferta de trabajo que fue rechazada con mucha amabilidad.
Para dejar huella en cualquier profesión es indispensable marcar diferencia. Gabino García fue el creador del único método que permite que una pelota de beisbol pueda ser reutilizada mientras no se rompa. El proceso secreto permite que una esférica rinda hasta tres veces más que su ciclo normal, lo que se traduce en un gran ahorro para el equipo. Afortunadamente, la intención de don Gabino es permanecer algunos años más con los Diablos Rojos del México. El tema del retiro no es de su agrado, sobre todo ahora, cuando advierte que con la llegada de la Liga Invernal su trabajo aumentó, pero también la satisfacción de servirle a una mayor cantidad de peloteros.
Este aparato, inventado por MM. Auguste y Louis Lumiére, permite recoger, en series de pruebas instantáneas, todos los movimientos que, durante un cierto tiempo, se suceden ante el objetivo y reproducir a continuación estos movimientos proyectando, a tamaño natural, sus imágenes sobre una pantalla ante una sala entera. Texto del cartel pegado en los cristales del Grand Café. 28 de diciembre de 1895.
Al ver la imagen del tren aproximándose se experimentaba temor, se daban de gritos o se salía corriendo por el Boulevard des Capucines, como si la bestia metálica fuera a salirse de la pantalla. Aquella brevísima proyección fílmica, llegada de un tren a la estación de la Ciotat, de los hermanos Lumiére, sumergió a los espectadores parisinos en el albor del siglo XX en un ambiente virtual, donde lo real y su doble se reconocen y se cuestionan.
En este sentido, siendo en estos momentos el ferrocarril patrimonio de la memoria moderna de los oaxaqueños, la Antigua Estación del Ferrocarril de Oaxaca no sólo nos remonta a aquellas primeras imágenes de la historia del cine, recordándonos el impacto de la relación que tiene la tecnología con el mundo y la vida.
En la era digital, donde la tecnología está al servicio del consumo, nos parece ineludible pensar en zonas temporalmente autónomas dirigidas específicamente a los públicos de corta edad, desde donde vislumbrar la acción comunicativa como un acto social orientado hacia aprender, comprender y usar el lenguaje para producir una acción capaz de detonar procesos de entendimiento de nosotros mismos, de la sociedad y la cultura.
La Sala de Inmersión Oaxaca, o la SI —como nos gusta llamarle—, se hospeda en la Antigua Estación del Ferrocarril y abrió sus puertas en marzo de 2016. Espacio inmersivo que sumerge su interés en el desarrollo del pensamiento crítico y del trabajo en equipo entre las niñas y niños que asisten a nuestras instalaciones. A través de la activación de distintas disciplinas y tecnologías, bajo amplios criterios de selección, promovemos el diálogo y la significación entre las comunidades infantiles. Fomentamos procesos creativos con laboratorios, proyecciones y actividades, encaminadas a la construcción de índices sensibles, partiendo de prácticas multidisciplinarias. Cine, ecología, teatro, danza, literatura, animación, música, fotografía, video, pintura, dibujo, escultura, canto, observación de aves, arqueología, textiles, arte sonoro, urbanismo, ciclismo, performance, actividades que tienen el objetivo de propiciar el análisis y la interpretación como un derecho en la construcción de las identidades infantiles. La Sala de Inmersión como serie de pruebas instantáneas que capturan la potencia de la acción comunicativa de una comunidad que vive a orillas de durmientes y vías de un tren que ha dejado de sonar.
Dos de los proyectos más importantes del Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca han sido la restauración de los órganos en los templos de Santa María de la Asunción Tlacolula y San Matías Jalatlaco, realizados por el Taller de Organería Gerhard Grenzing (El Papiol, España) y financiados con el apoyo de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y las comunidades en donde se llevaron a cabo dichas restauraciones.
El oficio de organero es poco conocido en México, aunque por todo el mundo el órgano es considerado el más grande, complejo y multifacético de todos los instrumentos musicales. En Oaxaca tenemos la suerte de contar con un organero capacitado en el Taller Grenzing, uno de los grandes talleres internacionales de organería. David Antonio Reyes, originario de Santa Cruz Xoxocotlán, Oaxaca, es pasante de Arquitectura por la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca y organero orgullosamente oaxaqueño.
Su primer acercamiento con los órganos fue en el año 2002 gracias a la invitación de Cecilia Winter, directora del IOHIO, a participar en unos viajes de campo para documentar y conservar los órganos. Luego tuvo la oportunidad de ayudar a la organera norteamericana Susan Tattersall en la reparación de algunas piezas del órgano de la Catedral de Oaxaca. David se integró de manera formal al equipo del IOHIO en 2004.
En 2006, el maestro Gerhard Grenzing visitó la Ciudad de México para hacer la evaluación previa a la restauración de los órganos del Evangelio y Epístola de la Catedral Metropolitana (proyectos apoyados por la Fundación Alfredo Harp Helú), y ofreció la oportunidad a dos jóvenes mexicanos, recomendados por el IOHIO por su participación en los viajes de campo, a incorporarse al equipo de trabajo. David tenía habilidad para trabajar la madera ya que proviene de una familia de carpinteros, y el arquitecto José Luis Acevedo demostró un talento excepcional para realizar dibujos técnicos de los órganos. Durante la restauración del órgano del Evangelio, en 2007, David y José Luis trabajaron de manera más profunda en la mecánica sonora del órgano para entender el proceso requerido para devolverle la vida.
Después de este periodo de aprendizaje, David fue invitado por el maestro Grenzing a formar parte del equipo del Taller en El Papiol y así iniciar su capacitación como organero. El proceso fue riguroso y tuvo que dominar la técnica desde lo más fácil —pegar un parche de piel en algún componente del órgano— hasta lo más complicado —construir un tubo. Actualmente, en México contamos con cuatro órganos restaurados con los más altos estándares de calidad a nivel mundial: los órganos monumentales de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y los órganos de Santa María de la Asunción Tlacolula y San Matías Jalatlaco. Qué orgullo para los oaxaqueños que dos de ellos se encuentren en nuestro bello estado y, además, que un oaxaqueño comprometido con los órganos haya participado en estos proyectos tan importantes para la vida cultural de Oaxaca.
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