PHILATAIPEI Y LAS EXHIBICIONES FILATÉLICAS MUNDIALES

Hola amigos filatelistas, amantes del arte y coleccionismo, los saludo desde la ciudad de Querétaro para platicarles sobre las exhibiciones filatélicas mundiales a propósito de la recién concluida Philataipei 2016, en la que México participó de manera destacada con diversos filatelistas y clubes, incluidos nuestros amigos del Museo de la Filatelia de Oaxaca.

Antes de contarles sobre la participación de México en Taipei es necesario que conozcamos un poco los objetivos de las exposiciones mundiales; sólo así entenderemos su importancia y vigencia en un mundo donde la cultura postal se ve mermada.

Sin duda alguna el primer objetivo es la promoción en sí misma de la filatelia. Esta gran labor se focaliza en los servicios postales mundiales, sin embargo, existen organizaciones que promueven con más fuerza la filatelia, éstas son organizaciones como clubes filatélicos, filatelistas y asociaciones como el MUFI, dedicadas a promover el rescate y valor del timbre postal y las artes que de él surgen. Talleres, exposiciones, cursos, conferencias, congresos y asesorías son tan sólo algunas de las actividades que realizan con tal de reforzar el conocimiento y pasión en aquellos que alguna vez tuvieron contacto con el mundo postal y, para aquellos que no, el trabajo es más grande pues es traer un mundo desconocido a nuevas generaciones rodeadas por el mundo digital.

El segundo objetivo es acercar el coleccionismo reglamentado a las personas que tienen un cúmulo de estampillas para darles forma y montarlas de manera profesional. La filatelia en sí misma requiere pasión, requiere paciencia, y estas exhibiciones son el escenario perfecto para poder inculcar los lineamientos adecuados y exhibir ese cúmulo de estampillas.

El tercer objetivo es reconocer la labor de los filatelistas, que se han dado a la tarea de ordenar sus colecciones bajo el reglamento emitido para las exhibiciones de competencia y las publicaciones impresas (libros) con temas de filatelia emitidos durante los recientes años. En esta ocasión, Philataipei 2016 presentó 2 400 marcos en los que participaron 907 filatelistas de 81 países de todos los continentes, las categorías de participación fueron de un marco (colecciones que se presentan en 16 hojas tamaño carta), cinco marcos (80 hojas tamaño carta) y ocho marcos (128 hojas tamaño carta).

En una competencia de este tipo, se premia a todas las colecciones, debido a que la competencia es siempre personal. Las colecciones podrían recibir oro, si así lo ameritaran. Las puntuaciones para el medallero parten desde los 60 hasta los 100 puntos, en donde puede obtenerse una de las ocho distintas medallas: bronce, bronce plateado, plata, plata grande, vermeil (plata dorada), vermeil grande (plata dorada grande), oro y oro grande. Además, las colecciones más destacadas pueden ser acreedoras a los premios especiales conformados por artesanías regionales de cada país.

¿Tienes timbres postales en casa? ¿Has heredado algunos? Estas exhibiciones internacionales podrían ser un muy buen motivo para organizarlas y exhibirlas. Casi todos los estados de la república cuentan con clubes de filatelia que podrán asesorarte para iniciar tu propia colección, y si vives en Oaxaca, sin duda el referente principal es el MUFI, así que no dudes en acercarte a ellos.

HOMENAJE A IRENE ENCARNACIÓN BARTOLO

Irene Encarnación Bartolo vive en San Juan Cotzocón, de donde es originaria. Cotzocón es la cabecera de uno de los municipios más grandes de Oaxaca, que forma parte del distrito Mixe en el noreste del estado. El distrito recibe su nombre del pueblo indígena asentado en ese territorio, llamado miix por sus vecinos zapotecos. El pueblo se designa a sí mismo “los mixes”, puesto que no hay un término en su lengua que abarque a todas las comunidades que hablan variantes distintas. Su lengua pertenece a la familia mixe-zoque, cuyo centro de distribución es el Istmo de Tehuantepec y que hace siglos ocupaba las tierras bajas de una extensa franja costera, tanto del lado del Pacífico como a orillas del Golfo de México. Todo indica que la gente que construyó La Venta, San Lorenzo, Tres Zapotes y otras ciudades de la planicie tropical hace más de 2 000 años, a quienes llamamos “olmecas”, hablaban una lengua de la misma familia. Los textos más antiguos que se conservan en el Continente Americano, grabados en esa lengua en una vasija de barro, parecen referirse al tejido y al teñido. Irene es heredera, por lo tanto, de una tradición textil milenaria.

Muchas de las comunidades mixes abandonaron el telar desde el siglo XIX al adoptar una indumentaria de manta industrial de algodón bordada con máquina de coser. Mientras los pueblos vecinos modernizaban su ropa, Cotzocón mantuvo con orgullo los tejidos más complejos y hermosos entre todos los pueblos del distrito Mixe. Las mujeres siguieron vistiendo huipiles labrados con figuras variadas que las distinguían de inmediato. Las prendas cotidianas lucen diseños brocados en rojo, mientras que los huipiles de fiesta están cubiertos en su totalidad de figuras en blanco sobre la tela blanca, un efecto de gran elegancia. Para acentuar su garbo, las señoras se coronaban con un rodete de tlacoyales (cordones de lana) negros con adornos de seda y se cubrían con un paño de coyuchi (algodón de color café) que ellas mismas hilaban y tejían.

Sin embargo, hoy en día el cambio cultural es muy tangible en Cotzocón. El pueblo ha perdido gran parte de su arquitectura vernácula y se encuentran pocas casas de bajareque, de color de tierra anaranjada, que dominaban el paisaje hace 50 años. Incluso el calendario prehispánico, otro de los pilares —junto con el tejido— de la cultura milenaria de Mesoamérica, está en vías de desaparición. Es realmente asombroso que Irene todavía recuerde su nombre calendárico en ayuuk (mixe medio del este, la variante que se habla en Cotzocón): jëkiiy. En junio de 1959, antes de que naciera Irene, Irmgard Weitlaner Johnson (gran investigadora del textil mexicano) y Gordon Wasson (pionero del estudio de los hongos sagrados) visitaron Cotzocón. Lograron entrevistar al señor Eugenio Juan, de 98 años de edad, que todavía recordaba y usaba el calendario antiguo, aunque por momentos se confundía. En las notas de campo de Irmgard, resguardadas en la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, ella registró jëkiiy como un tipo de luciérnaga. Aunque Irene no recuerda el significado de su nombre y usa una palabra distinta para luciérnaga, retomamos su nombre ancestral como título de esta exposición para celebrar la herencia cultural que Irene aprecia tanto.

Así como han quedado olvidadas las casas de tierra con techo de zacate y el calendario mixe, ahora ya casi nadie viste el huipil de manera cotidiana en Cotzocón. Sin embargo, la tradición de tejer aún late con fuerza. Aunado a ello, la creciente demanda de los akäts (la gente que no es mixe) ha provocado cambios en los formatos y los diseños que tejen las mujeres de la comunidad. Actualmente, se pueden encontrar bolsas adornadas con figuras tradicionales del pueblo, hechas a la medida exacta para guardar y transportar teléfonos celulares y tabletas, o bufandas coloridas con una paleta cromática totalmente ajena a la gama tradicional. Frente a estas modificaciones impulsadas por cambios en los gustos locales y los del mercado externo, Irene se ha posicionado como una tradicionalista de primer orden, procurando rescatar lo ancestral y transmitir esos conocimientos a sus hijas. Ya que habla poco español, expresa en su lengua materna la satisfacción de mantenerse fiel a la técnica y los diseños de su pueblo: “Yo tejo así como lo empezaron mis abuelos… yo lo tejo igual que como lo usaban las mujeres de antes… yo hago lo que está aquí en mi ropa, no lo cambio, no hago nuevos dibujos, no dejo lo que me enseñaron mis abuelos”. No obstante su apego al textil tradicional del pueblo, Irene muestra una gran apertura para experimentar con nuevos formatos, colores y texturas, como se muestra en esta exposición. En buena medida, esta actitud se debe a su espíritu creativo y su pasión por el tejido, pero también refleja su cercanía a Remigio Mestas, importante promotor de los textiles de Oaxaca. Remigio la conoció a través de Lucio Primo, esposo de Irene, y al observar sus tejidos detectó inmediatamente la mano de una gran maestra. A lo largo de más de una década, Remigio ha compartido con ella una rica variedad de fibras y tintes naturales hasta llegar a los ejemplos que podemos apreciar en estas salas.

Entre los dedos de Irene, la textura semirrígida de la pita de la Chinantla conversa con la tersura del algodón egipcio; la luz de la seda tailandesa se matiza con el huizache de Oaxaca y el algodón de la costa mixteca, hilado pacientemente en San Sebastián Río Hondo con una charkha de origen indostano, se transforma en una tela de textura susurrante. Estos materiales tan diversos convergen en el telar de una gran artista, quien con su amor por su trabajo y su maestría técnica, refresca el tejido original de su pueblo. Irene nos demuestra con estos lienzos que ella es capaz de innovaciones sorprendentes sin romper el canon de su tradición.

ELIMINANDO LA DISPERSIÓN URBANA: DE LA ZONA A LA FORMA

Es por todos bien conocido que nuestra ciudad sufre el fenómeno de “dispersión urbana”. En este texto se explicará una de las razones por las que dicho fenómeno se implantó en las ciudades mexicanas y se propondrá una solución.

La dispersión urbana se ha ligado generalmente con los intereses económicos, pero tiene un origen más profundo. La planificación urbana, como la concebimos actualmente, no es más que un método de zonificación que responde a la necesidad de evitar un manejo indeseable de usos de suelo. Los expertos en urbanismo perfeccionaron un “sistema de zonificación” con el objetivo de evitar dicha mezcla de escalas y usos de suelo incompatibles, creando ciudades perfectas plasmadas en planos y planes reguladores, pero ¿las ciudades han crecido como se plasman en los planes de desarrollo? ¿Nuestras ciudades son más humanas, caminables y sustentables con la implementación de estos planes? Sin darse cuenta, en las últimas décadas los expertos han creado el ambiente perfecto para que la dispersión urbana se establezca en nuestras ciudades. Se fomentaron diversos desarrollos urbanos con estándares de zonificación donde segregan la ciudad en zonas provocando que la gente recorra grandes distancias para sus actividades cotidianas como el trabajo y el esparcimiento. A partir de lo anterior es que se comenzaron a ver a las calles como elementos para mover autos, edificios con actividades específicas poco flexibles y nulos espacios públicos.

Nuestras comunidades demandan una nueva configuración de ciudad. ¿Qué sucedería si en lugar de zonificarse partiera de algo más básico como formar? Una ciudad se forma dependiendo de la interacción de todos sus elementos, es decir, sus conexiones, nodos, edificios y espacios verdes deben guardar cierta relación. ¿Cómo se podría desarrollar un plan distinto con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas? Haciendo accesibles las necesidades básicas como vivienda, trabajo, comercio y disfrute con calles accesibles para todos. Pero, ¿cómo se evitaría una anarquía urbana? Si se modifican las formas de los edificios ligados a la interacción con la calle, se podría indirectamente controlar el uso del suelo. Las distancias de paramentos, manejos de vanos, alturas, accesos, orientaciones, remetimientos, radios de giro, anchos de vialidades y banquetas controlan de mejor manera el uso del espacio que las obsoletas listas de usos de suelo permitidos en una zonificación. Así, en lugar de tener como resultado una planificación zonificada en un documento complicado de leer, se podría obtener un plan regulador con base en la forma de las calles, edificios y espacios públicos con un sinfín de imágenes fáciles de interpretar. Estos documentos ya existen y se les denomina Códigos Basados en Forma.

Lo que se plantea no es nuevo. Estos códigos ya existen en muchos países, pero en México apenas comienzan a implementarse de forma limitada: los conocemos como Normas Técnicas. Dichos documentos son una buena práctica para cambiar el paradigma de zonificación por el de formación; sin embargo, pueden llegar a parecer pequeños manuales de diseño generales, pues no toman en cuenta los factores de formación urbana que contribuyen a una interacción holística, dando como resultado, al momento de aplicarlos, sólo una infraestructura adecuada para el uso y no un catalizador de dinámicas urbanas.

La propuesta de este escrito está encaminada a impulsar este tipo de buenas prácticas y su mejoramiento, pues aún falta mucho camino para pasar de la zona a la forma. Es importante evitar que desde los lineamientos se segreguen las ciudades orientándolas al automóvil. Es momento de desarrollar e implementar nuevas técnicas para generar ciudades densas, mixtas y saludables.

CARTAS Y OBJETOS POSTALES DE LA COLECCIÓN SUSANA WALD-LUDWIG ZELLER

La presente exposición es una selección de cartas y artículos postales de la vasta colección que durante medio siglo ha formado parte de la biblioteca y los archivos del escritor, editor y artista plástico Ludwig Zeller y la pintora, editora, traductora y escritora Susana Wald. Adscritos formalmente al movimiento surrealista, la relación de Ludwig y Susana con artistas y editores de muchas partes del mundo es una pieza más para entender los caminos de la literatura y particularmente del Surrealismo en el siglo XX.

A la par de nombres reconocidos mundialmente como los de Octavio Paz, Pablo Neruda, Álvaro Mutis, Lawrence Ferlinghetti y José Emilio Pacheco, están muchos otros representantes del surrealismo en una veintena de países. Es comprensible que los nombres de los corresponsales de Zeller y Wald sean desconocidos para muchas personas. La casi totalidad de sus archivos de Chile se perdió durante la dictadura y lo que se detalla incluye nombres dentro del archivo que se reunió en Canadá (de 1971 a 1994) y en México (de 1994 hasta el presente). Están los nombres de los que fueron participantes en el movimiento Phases o los que Zeller y Wald conocieron en sus 14 viajes a Europa entre 1975 y 2008. Figuran nombres de escritores y editores de Estados Unidos con quienes Zeller y Wald colaboraron en publicaciones y eventos públicos.

De esta manera se documenta y se reconoce el innegable impulso internacional del interés artístico y editorial de esta pareja.

“QUERIDA FRIDA…” BAZAR DE ARTE Y DISEÑO

Cada tic-tac es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno lo resuelva como pueda…
Frida Kahlo

En ese “tic-tac” todos cuidaban cada detalle: las banderitas y focos en el techo, los colores fucsia, amarillo, azul y morado, anunciando fiesta; fiesta mexicana de ésas que sólo los oaxaqueños sabemos hacer. Cada expositor cuidaba hasta el más mínimo detalle, entre madera y su toque personal, uno a uno colocó sus piezas para dar inicio al primer bazar de  arte y diseño, homenajeando a una de las artistas más queridas de México, quien llevaba a todos lados el folklore mexicano en cada uno de sus gestos, mismo que ha influenciado innegablemente a muchos artistas y diseñadores que en este día rinden tributo a su musa.

Y, como en toda fiesta, la música no podía faltar. Buonamicos Band comienza con su primera melodía, la cual anuncia que estamos de fiesta en Querida Frida. Marco Buonamico un italiano que viaja a distintos lugares y vive aprendiendo de las diferentes culturas, llegó a Oaxaca para desarrollar este proyecto e inspirarse, mostrando un nuevo ritmo; su música habla de vida, de lo que pasa en el mundo actual y de esperanzas por el futuro, sus letras son como sus viajes: mezclan diferentes idiomas —italiano, español e inglés— en donde los acompañantes de este viaje son Coco Santiago: sax, Gustavo Baca: batería, Ramsés Ortega: trompeta, Paco Fabián: bajo, Kevin Jaziel: clarinete y Marco Buonamico: guitarra y voz. Todos disfrutamos sin duda de este fantástico espectáculo gritando y recordando: ¡Viva la vida!

Transcurrido el día, familias completas, en pareja e incluso visitantes solos, recorrieron cada uno de los stands que, vestidos de joyería, accesorios, textiles, gráfica, papelería, barro, calzado y otros productos, mostraron la creatividad, así como proyectos innovadores de jóvenes de colectivos y empresas como Bolder Brand, Cuarto Suspiro, Abarrote de Diseño, Alma de Libro, Taller de Gráfica La Chicharra y muchos más que ilustraron nuestra pupila. No podía faltar el taller de barro de la artesana Guillermina Aguilar, que con tan prodigiosas piezas de barro recreó algunos de los cuadros de la artista. Al nutrir la pupila, tampoco podíamos dejar de lado el paladar que con ricas nieves, antojitos y bebidas ancestrales acompañaron todo este día de jolgorio.

Para cerrar con broche de oro, no se dejó esperar el agradecimiento a la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y al Museo de la Filatelia de Oaxaca por fomentar y apoyar la cultura, así como la creatividad y el talento de nuestros artesanos, artistas y diseñadores, quienes nos hacen recordar esta frase memorable de Frida Kahlo: “Pies para que los quiero si tengo alas pa’ volar”.

ENTRE LA ORALIDAD Y LA MÚSICA ESCRITA

Este año, el programa académico y artístico de Instrumenta Oaxaca se basa en el proyecto “Etnografías de la cultura Musical en Oaxaca” (ECMO), coordinado por los especialistas Rubén Luengas y Sergio Navarrete, que desarrolla un diagnóstico único sobre el estado de la música tradicional en el estado. Derivado del ECMO, se emprenden distintas acciones, todas ellas con el enfoque de la educación, investigación, preservación y difusión de la música. De esta manera se desarrolló un programa de cursos de perfeccionamiento destinado a músicos oaxaqueños cuyo objetivo es crear un puente entre la práctica de los intérpretes de géneros tradicionales, en su mayoría basada en la transmisión oral, y la exigencia y rigor de la música escrita. Lo que pretendemos es fomentar un dinamismo en la educación y la creación musical para los jóvenes, y para ello nos valemos de jazz, dado que éste aborda de manera cabal tanto a la música escrita como a la oralidad. Los jóvenes tendrán acceso a una metodología desde la perspectiva del jazz y la improvisación, con dos objetivos específicos: formar una banda tradicional histórica oaxaqueña y formar una big band de jazz que durante Instrumenta Oaxaca tocarán cinco conciertos.

Los cursos contarán con figuras como el productor y compositor Rosino Serrano, el saxofonista Juan Alzate, el trompetista Cesar Barreiro, el pianista Mark Anderud, el trombonista Paul Conrad, el baterista José Gurría y el bajista Aarón Cruz.

Otro de los proyectos emblemáticos de esta edición, también derivado del ECMO, es el “Automodelo: La comunidad como aula”, que consiste en el desarrollo de una metodología para la transferencia de las músicas de la tradición oral en Oaxaca. En colaboración con el Centro de las Artes de San Agustín y el apoyo del maestro Francisco Toledo, se estableció el primer taller piloto con una selección de cinco jóvenes (mujeres y hombres) de distintas culturas musicales y de distintos pueblos de Oaxaca, que bajo la tutoría de la violinista Rie Watanabe y la etnomusicóloga Patricia García López, han estudiado a las músicas de cuerda del estado desde una perspectiva distinta y desde una metodología innovadora, música-investigación. Los alumnos del “Automodelo” presentarán dos conciertos dentro de las actividades de esta edición.

Durante el viernes 18 de noviembre, el Centro Cultural Santo Domingo será la sede del Foro Académico de Instrumenta Oaxaca, que instalará dos mesas de ponencias con renombrados investigadores y especialistas de la música tradicional, todas ellas en torno a un diagnóstico de la situación musical en el estado y a casos específicos destacables.

En el contexto del fomento a la creación musical, Instrumenta Oaxaca 2016 apoya al proyecto “Nuevos ensambles de cámara de Oaxaca”, resultado del proyecto académico “Diplomado en Música de Cámara”. Desde su fundación en 2014, el diplomado surgió de la necesidad de crear alternativas de perfeccionamiento para grupos musicales de dos a ocho integrantes, donde a partir de la práctica de un nuevo repertorio desarrollaran su talento y adquirieran nuevos conocimientos. Este proyecto involucra el apoyo conjunto de la Secretaria de las Culturas y Artes de Oaxaca, el Taller de Experimentación y Creación Musical, Ediciones Mexicanas de Música y el Festival Eduardo Mata, así como el talento de algunos de los más destacados maestros e intérpretes, bajo la coordinación artística del maestro Víctor Rasgado. Durante todo el año, los jóvenes de diversas bandas de Oaxaca y en especial del Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe, trabajan con los maestros Roger Bobo, Fernando Domínguez e Iván Manzanilla en el Centro de las Artes de San Agustín Etla, de cara a los seis conciertos que presentarán durante nuestro encuentro, en los cuales se podrá apreciar el fruto del trabajo en conjunto y la creatividad musical.

Como parte de las actividades de investigación, preservación y difusión de la música antigua, se realizará un concierto con músicos especializados bajo la coordinación del maestro Eloy Cruz. Al respecto, el maestro Sergio Navarrete preparó tres programas para la Banda tradicional histórica de alumnos de Instrumenta Oaxaca, que tocarán una misa, y dos serenatas, todo ello como producto de investigación y rescate de música del siglo XIX.

Sin duda, en el programa de este año llaman la atención los conciertos de apertura y cierre de Instrumenta Oaxaca. El 16 de noviembre, la Plaza de la danza recibirá a distintos grupos tradicionales de 5 regiones oaxaqueñas que tocarán y danzarán aproximándose desde distintos puntos del centro histórico. Una vez en la plaza, los músicos y el Ensamble Kafka se fusionarán en una “ocasión musical”. Finalmente, al término de nuestro encuentro el 27 de noviembre, la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Nacional tocará con motivo del 150 aniversario de dicha institución, donde se entregarán también los Reconocimientos a la trayectoria Instrumenta Oaxaca de este año, a saber: al Conservatorio Nacional; al maestro oaxaqueño, director de orquesta Mauro Ramírez, y al maestro Jorge Medina, formador y director de coros en nuestro país.

Instrumenta Oaxaca es un programa impulsado por la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, la Secretaría de Cultura Federal, el Gobierno del Estado de Oaxaca a través de la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca, y el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez.

Las actividades de Instrumenta Oaxaca están abiertas a todo público en sus sedes artísticas, el Teatro Macedonio Alcalá, el Centro Cultural San Pablo, y el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca. La entrada es libre a todos los conciertos.

ESPACIOS CON LEGADO ÑUIÑE EN OAXACA

Durante los trabajos de investigación para la exposición temporal John Paddock y la identificación del estilo ñuiñe: un acercamiento a la mixteca baja, inaugurada el pasado mes de agosto, se llevaron a cabo diferentes visitas a comunidades en la búsqueda de espacios en los que hubiera objetos de estilo ñuiñe.

Tras servir en su propio tiempo para fines utilitarios, o para plasmar mensajes políticos o religiosos, la mayor parte de los objetos ñuiñe cayeron en el olvido. Algunos permanecieron en su lugar acumulando las huellas del tiempo. Otros, como las piedras labradas, fueron trasladados en la época colonial y siglo XIX para ser reutilizados como materia prima en la construcción de templos y casas.

Es impresionante observar la gran cantidad de piedras labradas ñuiñe en San Pedro y San Pablo Tequixtepec, resguardadas en su museo comunitario, así como cabecitas colosales que en los años sesenta ayudaron a Paddock a identificar el estilo. Las Piedras 1 y 2 de Tequixtepec se encuentran empotradas a un costado del asta bandera del palacio municipal. En Santiago Miltepec no se cuenta con un recinto que resguarde este tipo de objetos; sin embargo, algunas piedras ñuiñe se encuentran colocadas en el palacio municipal y en un edificio anexo a su templo principal.

El Museo Regional de Huajuapan (MUREH) resguarda la “Piedra 1 de Tallesto”, la primera piedra en ser registrada, en 1806, por el capitán Guillermo Dupaix. Además de piedras labradas encontradas en tumbas prehispánicas, el museo cuenta también con objetos cerámicos de estilo ñuiñe.

En la Mixteca Alta, la Casa de la Cultura de Juxtlahuaca resguarda la “Piedra 1 de Juxtlahuaca” que en su momento estuvo en el kiosco del parque. El museo comunitario de Tepelmeme, es otro espacio donde puede observarse un caracol trompeta con escritura ñuiñe único en su tipo. A poca distancia de la población, la representación de pintura mural ñuiñe en un abrigo rocoso hace aún más interesante el lugar, donde los propios pobladores realizan las visitas guiadas.

En la capital del estado, la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova cuenta con un numeroso acervo de documentos escritos por Paddock que sirvieron durante el proceso de identificación del estilo ñuiñe, así como sus piezas arqueológicas personales del mismo estilo. La Biblioteca Francisco de Burgoa preserva cuatro bloques de piedras labradas, que se encontraron en la Tumba 1 de Cerro de las Minas, en Huajuapan de León, en 1968.

El presente mapa muestra algunos de los principales espacios donde podemos apreciar objetos ñuiñe, ya sea en forma de piedras empotradas en edificios, monumentos que adornan las plazas cívicas y muy en particular como parte de museos y otros espacios que resguardan este legado para conservar y educar.

RESCATE DE LAS OBRAS SINFÓNICAS DE JUAN LEÓN MARISCAL

Uno de los objetivos primordiales de la Fonoteca Juan León Mariscal es el rescate y preservación de las obras musicales de los compositores oaxaqueños. Este objetivo tiene un impacto social e histórico trascendental por lo que el tiempo y esfuerzo dedicado para alcanzarlo se minimiza cuando se obtienen los beneficios.

La Fonoteca, desde su fundación en 2013, emprendió la labor de ordenar e inventariar el archivo personal del olvidado compositor que le presta su nombre. Entre las composiciones encontradas en su legado destacan tres grandes obras sinfónicas.

Allegro Sinfónico
Esta obra fue compuesta en 1923, cuando el compositor todavía era estudiante del Conservatorio Nacional, para participar en el concurso que organizó el músico italiano Gaetano Bavagnoli con el patrocinio del Ayuntamiento de la Ciudad de México. La composición, al resultar ganadora del primer lugar, fue recompensada con una cantidad monetaria. El premio fue otorgado por el Consejo Cultural y Artístico, así como por la oficina del presidente Álvaro Obregón. Además, consiguió que la casa Ricordide Milán editara su obra y que fuera ejecutada en México y en Italia bajo la dirección del mismo Bavagnoli. Como consecuencia de este éxito, a Juan León Mariscal le fue otorgada una beca para estudiar en el Conservatorio de Berlín.

Fantasía mexicana
Establecido ya en la ciudad de México, León Mariscal se desempeñó como pedagogo en el Conservatorio Nacional, además de diferentes instituciones musicales. Además ejerció como investigador para el Departamento de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes. Sin embargo, su trabajo de compositor no se vio olvidado, ya que de esta época podemos nombrar diferentes creaciones para piano, conjuntos de cámara, coro mixto a capella y la Fantasía mexicana, compuesta en 1930. Esta pieza es para orquesta típica, lo que significa que a los instrumentos comúnmente usados por la orquesta, como flauta, oboe, clarinete, fagot, corno, trompeta, trombón y quinteto de cuerdas, se suman algunos instrumentos típicos para la música folclórica mexicana: salterio, bandolón, bajo sexto, arpa y marimba.

Guelaguetza, tres estampas oaxaqueñas
Como tributo a su tierra natal, León Mariscal compuso la obra sinfónica titulada Guelaguetza, tres estampas oaxaqueñas, la cual está integrada por tres movimientos: “En las tumbas de Monte Albán”, “En Zaachila” (Danza de la pluma, Danza de los malviejos) y “Viernes Santo en Coyotepec”. Ésta es la más extensa de las tres obras mencionadas, y para su ejecución es necesario ampliar la orquesta sinfónica con dos arpas, piano, órgano, coro mixto de cinco voces y una soprano como solista.

Situación actual de las obras
Estas composiciones han sido heredadas por las hijas del maestro León Mariscal y actualmente se encuentran en la gestión de sus nietos.

Durante los años 2014 y 2015 la Fonoteca se encargó de fotocopiar los manuscritos y transcribirlos para obtener la partitura completa (parte del director de orquesta) con sus partichelas (secciones para cada instrumento). Para este trabajo fue elegido el compositor y director de orquesta rumano Valentín Doni, con la colaboración de otro destacado director de orquesta: Misha Katz.

A casi 100 años del estreno del Allegro Sinfónico, por primera vez será interpretado en Oaxaca a cargo de la Sinfónica de Oaxaca bajo la batuta del maestro Juan Trigos, el 11 de noviembre en el Teatro Macedonio Alcalá. Sin embargo, el logro más satisfactorio para la fonoteca vendrá el próximo año, cuando se reestrenen las tres obras en un concierto dedicado exclusivamente a Juan León Mariscal.

PRIMERA ETAPA DE RESTAURACIÓN DEL ANTIGUO CONVENTO DE SANTA CRUZ MIXTEPEC

La población de Santa Cruz Mixtepec, situada en el distrito de Zimatlán, se ubica a 40 kilómetros de la ciudad de Oaxaca. En este municipio se encuentra un antiguo convento que data del siglo XVI. Los dominicos edificaron el convento alrededor del claustro de procesiones. En la planta alta se ubicaban los dormitorios y en la planta baja se realizaban las actividades en común. El conjunto completo está formado por una iglesia, un convento cuyos vestigios indican que fue de dos plantas y un atrio muy amplio. El convento, construido con piedra de la región, al igual que el templo, revela características de las construcciones dominicas del siglo mencionado.

El inmueble ha perdido casi la totalidad de sus aplanados y de sus pisos originales debido al paso del tiempo. Se conservan algunos vestigios de lo que fuera la planta alta, así como algunas pinturas murales y detalles característicos de la orden dominica.

Actualmente, se llevan a cabo los trabajos de la primera etapa de restauración de este convento, que consisten en la habilitación, tratamiento e integración de una cubierta con base en el sistema tradicional de viguería de madera en el deambulatorio norte del claustro. La sección y separación de las vigas fue determinada a partir de los testigos encontrados en los muros (mechinales). Se realiza, también, la consolidación e integración de una sección de una viga de arrastre con detalles en forma de dentículos, así como la integración del enladrillado colocado en forma de petatillo en la cubierta del deambulatorio norte.

Éste es un esfuerzo de colaboración tripartita entre el Municipio de Santa Cruz Mixtepec, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y el gobierno federal por medio del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos Históricos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal. Los trabajos se realizan con la asesoría del Instituto Nacional de Antropología e Historia, con gestión y supervisión del Taller de Restauración de la FAHHO.

MUJERES JUQUILITAS RESCATAN TRAJE TRADICIONAL DE LA COMUNIDAD CON APOYO DE BECA

San Juan Juquila Vijanos es una comunidad localizada en las montañas de la Sierra Norte de Oaxaca. La comunidad tiene como principal actividad económica la cosecha de café y, en los ratos libres, las mujeres se dedican a la elaboración de costales y rebozos tejidos en telar de cintura, demandados por la misma comunidad y localidades cercanas.

En 2015 el grupo de Mujeres Juquilitas, conformado por cuatro integrantes, se enteró de la convocatoria de Apoyo a la Creación Textil del Estado de Oaxaca que impulsa el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en conjunto con la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, y decidió participar con un proyecto cuyo objetivo es recuperar el uso del telar de cintura en la comunidad, así como rescatar su traje tradicional.

Gracias a los servicios y apoyos que les facilitó la beca a lo largo de un año, conocieron el Museo Textil de Oaxaca y su proyecto de hiloteca, donde pudieron adquirir hilos con un calibre adecuado para poder tejer su traje tradicional; traje que usarían ellas mismas y que copiarían de la abuelita de una de las integrantes.

Los resultados del apoyo se hacen tangibles al concluir la beca y es grato compartir que para el grupo de mujeres tejedoras y cafetaleras de la Sierra Norte de Oaxaca resultó como un impulso para lograr sus objetivos: “Nuestro sueño más grande con la beca era poder vender lo que hacemos, y tener el tiempo de hacernos el traje completo. Con la beca salimos adelante porque ya tenemos hilos y ahora sólo tenemos que llegar a trabajar. Nos gusta trabajar en esto y aunque se acabe la beca vamos a seguir invitando a más personas a trabajar con nosotras”, afirmó Amalia Pascual, representante del grupo. Antes de tener acceso a la beca, las tejedoras utilizaban técnicas tradicionales para elaborar costales donde cargaban el café que cosechaban. Ahora elaboraron su traje tradicional para uso propio, sin planes de venderlo, hecho a la medida y con el sentir de saberlo suyo, digno de lucirse en la fiesta. Amalia nos comentó: “Ya nadie quiere trabajar en el telar y se va a perder la costumbre si no lo rescatamos. Nuestro proyecto era rescatar el traje tradicional y la gente en Vijanos ya nos ha hecho pedidos del traje, también gente en el extranjero quiere que le mandemos el traje, tenemos muchos pedidos”.

El grupo Mujeres Juquilitas ahora invita a las comunidades cercanas a rescatar sus tradiciones, ofreciendo talleres para aprender a tejer y facilitando el hilo de buena calidad para que la gente pueda tener otro ingreso. Adquirir huipiles elaborados en este proyecto es apoyar la visión de cuatro mujeres zapotecas que valoran las tradiciones de San Juan Juquila Vijanos.

SEGUIMOS LEYENDO: ES EL TIEMPO DE LA ADOLESCENCIA

El pasado 10 de septiembre dio inicio, en la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa, el primer diplomado en Cultura escrita y adolescencia que el programa Seguimos Leyendo de la FAHHO, con el apoyo del DIF Estatal y la acreditación de la Universidad La Salle Oaxaca, ha lanzado como un paso más en su compromiso para la construcción de una sociedad de lectores críticos. Es para mí un honor colaborar en la puesta en marcha de este esfuerzo. La situación que viven los adolescentes en nuestra sociedad debería ocuparnos a todos. Cada año, 300 000 jóvenes de todo el país son rechazados en los concursos de selección de educación media superior. Este dato se agrava si consideramos que alrededor de siete millones de personas de entre 14 y 25 años no estudian ni trabajan. De frente a un panorama en donde la política social no es lo suficientemente clara para enfrentar esta  realidad es que cobra mayor importancia el esfuerzo de la sociedad civil para ofrecer alternativas de acercamiento y reencuentro con la cultura escrita.

En nuestra sociedad, la adolescencia es vista como una etapa problemática en la que el desempeño escolar decae y la comunicación entre adultos y jóvenes se deteriora. Ciertamente, los índices de abandono escolar crecen en este periodo, haciendo que esta etapa se considere particularmente vulnerable, pero quizá hay que atribuir las causas no a una falta de motivación per se hacia el conocimiento o algo “propio de la edad”, sino a un sistema educativo y social que, justo en el momento en que la identidad se configura y fortalece, preconiza la repetición sobre la creatividad y desestima el valor de la imaginación y la expresión libre.

Con frecuencia escuchamos a padres y maestros quejarse de que a los jóvenes no les gusta leer, no saben escribir o no tienen una expresión oral adecuada. No nos detenemos a reflexionar que pretendemos que encuentren un sentido en herramientas y actividades que hemos convertido en instrumentos de tortura para ellos, despojándolas de su verdadero papel como fuentes de expresión y comunicación.

Es la intención de este diplomado reivindicar a la adolescencia desde un enfoque en el que prevalezca la concepción de una etapa creativa llena de posibilidades; que ofrezca enfoques, dinámicas y conocimientos que permitan brindar a los adolescentes acercamientos plurales y significativos a la cultura escrita y al uso pleno de las habilidades comunicativas.

El entusiasmo y la respuesta de los 70 alumnos lectores voluntarios del programa Seguimos Leyendo se enriquece, en esta ocasión, con la presencia de maestros y mediadores, aunada a la conformación de una plantilla docente plural con expertos de todo el país y el resto de América Latina. Esto me da la certeza de que será una aportación decisiva a la inclusión de los jóvenes en nuestra sociedad, demostrando que el diálogo con ellos no sólo es posible, sino que son ellos uno de los eslabones fundamentales para reivindicar al acto de leer su vocación social, constructora de significados colectivos, de ciudadanía responsable y que constituirse como usuarios plenos de la cultura escrita es, tal vez, una de las mejores maneras de consolidar su identidad. Bienvenida la iniciativa. ¡Arrancamos con todo el entusiasmo!

EL PROYECTO DE CAPACITACIÓN MUSICAL

Los órganos tubulares son visualmente impactantes y algunos podrían considerarse como obras de arte y arquitectura sin tener que emitir ningún sonido. Fueron construidos para producir música, lo que requiere el servicio de un organista.

Una prioridad del IOHIO ha sido capacitar a oaxaqueños para tocar los órganos restaurados. Poco después de su fundación, en el año 2000, había ocho órganos restaurados en el estado de Oaxaca, sin embargo, rara vez eran tocados o escuchados. La mayoría de los organistas locales prefería tocar la misa en instrumentos electrónicos, ya que los órganos históricos son más complicados y el repertorio más restringido. Era urgente crear en Oaxaca una cultura tanto para escuchar como para tocar los órganos antiguos y así evitar la importación de músicos de fuera.

Para responder a esta necesidad, en 2004 se estableció la Academia de Música del IOHIO, utilizando el piano como instrumento de enseñanza básica. A lo largo de cuatro años, ocho profesores ofrecieron clases de piano a cerca de 100 estudiantes en ocho instrumentos (seis de los cuales fueron donados por la FAHHO). Los estudiantes de pueblos con órganos (Tamazulapan, Zautla, Yanhuitlán y Tlacochahuaya) tenían becas completas, mientras que las cuotas para clases particulares de piano ayudaron a financiar el proyecto. Todos los alumnos participaron en dos recitales al año y varios fueron a estudiar música en conservatorios en la Ciudad de México. Los estudiantes de órgano tuvieron además la oportunidad de tocar varios órganos restaurados y participar en conciertos colectivos de órgano.

Después de la clausura de la Academia, en 2008, los alumnos de órgano continuaron con clases impartidas en el piano, en el pequeño clavecín en la oficina del IOHIO y desde luego en los órganos mismos. El grupo más dedicado, en gran parte gracias al apoyo de sus padres, venía todos los sábados por la mañana desde Santa María Tamazulapan, un viaje de cuatro horas con ida y vuelta. Desafortunadamente todos los alumnos de esta época salieron de sus comunidades para continuar sus estudios o trabajar y ninguno eligió la carrera de música. Sin embargo, las habilidades musicales básicas, al igual que montar en bicicleta, nunca se pierden, y esperamos que la enseñanza que recibieron haya enriquecido sus vidas y les sea útil en el futuro.

La restauración del órgano en Santa María Tlacolula, en 2014, proporcionó un nuevo impulso para la capacitación de músicos. Fue el primer proyecto de restauración organizado por el IOHIO y financiado por la FAHHO y nos sentimos especialmente comprometidos a darle seguimiento. Algunos jóvenes de Tlacolula se inscribieron para estudiar con el organista maestro Joel Vásquez (coordinador de Actividades Musicales del IOHIO) y se unieron al grupo de estudiantes de la ciudad de Oaxaca. Después de sólo dos años de estudio, el más talentoso del grupo de Tlacolula, Jesús González Velasco, fue invitado a participar en un concierto en el marco del XI Festival del IOHIO con un grupo de estudiantes de órgano de nivel doctorado de Houston, Texas. Además de estudiar el repertorio para órgano, los alumnos han aprendido también sobre el mantenimiento básico de órganos y son responsables de desempolvarlos y dejar el área del coro limpia.

El órgano de San Matías Jalatlaco fue el segundo proyecto de restauración coordinado por el IOHIO con el apoyo de la FAHHO y nos inspiró a desplazar el centro de la actividad de órganos a Jalatlaco, debido a su céntrica ubicación. Los organistas residentes Joel Vásquez, Margarita Ricárdez, James Wyly y Cecilia Winter tocan el órgano durante la semana, y Joel actualmente ofrece sus clases allí. El maestro Wyly, organista y organólogo, ha impartido clases magistrales al grupo y clases particulares de clavecín a Margarita y Joel, lo que ha enriquecido su experiencia musical inmensamente. El Instituto de Formación Musical Maurice Ravel, dirigida por el pianista Pierre-Arnaud Le Guerinel, ha proporcionado clases de solfeo y armonía avanzada a los estudiantes de órgano más destacados y comprometidos.

El IOHIO ha promovido el uso de los órganos en Oaxaca, pero nunca es suficiente. Nuestro punto de partida es siempre la misa, cuya música es conocida por todos. Afortunadamente, algunas de las misas dominicales en la Catedral de Oaxaca, La Basílica de la Soledad y los templos de Tlacolula y Jalatlaco están actualmente acompañadas por los órganos históricos en lugar de instrumentos electrónicos. Hemos aprendido que la liturgia reforzada por el magnífico sonido del órgano tubular atrae a más gente a la iglesia y también alienta a los feligreses a solicitar el acompañamiento del órgano para sus bodas, bautizos y otras misas particulares. Las autoridades y mayordomos en muchas comunidades ahora solicitan al IOHIO para tocar la misa en sus fiestas patronales y otros eventos especiales. Nuestro programa de música folclórica oaxaqueña es siempre una gran atracción y es especialmente gratificante ver la respuesta cada vez más positiva hacia el repertorio clásico especialmente apropiado para estos órganos.

Los organistas y organeros de todo el mundo han contado que eligieron sus profesiones porque fueron cautivados por el sonido del órgano a una edad formativa. Esperamos ofrecer lo mismo a los jóvenes oaxaqueños.

TAPICERÍA QUE VIAJA. ARTE CORREO TEXTIL

Tapicería que viaja. Arte Correo Textil es una exposición que hermana a dos instituciones de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca. El Museo de la Filatelia de Oaxaca y el Museo Textil de Oaxaca se unen para mostrar la conjugación de dos quehaceres: el tejido en tapicería y el mensaje enviado a través de una postal. Se puede andar por muchos caminos para plasmar una imagen en una tarjeta; entre ellos encontramos el grabado, la serigrafía o la fotografía. Esta exposición presenta otra ruta, un recorrido quizá menos transitado: el telar.

Esta cercanía entre las artes gráficas y el textil nos conduce al trabajo de Archie Brennan, quien se ha dedicado al tejido de tapicería durante más de 70 años. Archie admira la capacidad tan expresiva que posee el tapiz, pero al mismo tiempo se lamenta de que este virtuosismo quede sojuzgado ante otras expresiones, como la pintura. Así pues, ha decidido volcar su vida a explorar otras posibilidades del tapiz a través de juegos con el dibujo, la palabra, la portabilidad del material y su infatigable curiosidad. Tras hacerse a sí mismo su pregunta favorita, “¿Qué pasaría si…?”, Archie ha ampliado los horizontes del tejido de tapicería al experimentar de forma constante con materiales, formatos y temáticas.

Hace más de 40 años que Archie creó su primer tejido para enviar por correo postal. Con esa muestra deseaba probar que los tapices no están destinados de forma exclusiva a contextos elitistas donde se cubren grandes muros, sino que también pueden formar parte de objetos ordinarios, cotidianos, portadores de mensajes breves, agudos e íntimos, como los de una tarjeta postal. Desde esta mirada, la tapicería y el envío de postales se alinean bajo los ideales del arte correo: comunicación interpersonal, intercambio de experiencias y creación de una comunidad virtual.

Para esta exposición, Archie Brennan y su inseparable compañera de vida, Susan Martin Maffei, viajaron desde Nueva York a Oaxaca para hacer una de las actividades que más disfrutan: enseñar a ver, con nuevos ojos, el proceso de elaboración del tapiz. No sólo se abordaron distintas técnicas de tapicería y el concepto de arte postal, sino que también se mostró el proceso de elaboración de un telar a partir de tubos de cobre, instrumento suficientemente ligero, resistente y portátil para tejer piezas de pequeño formato. A la par de este taller, en conversaciones con Susan, se propuso extender la convocatoria de participación a todas las personas interesadas, para lo cual se contó con el apoyo e interés de la Asociación Americana de Tapicería, organización que reúne a más de 600 miembros ubicados en 23 países. Estos vínculos han logrado que en esta exposición podamos apreciar postales de Oaxaca, así como de otras partes de México y demás lugares del mundo, algunos de ellos tan lejanos como Australia.

En el marco del 2º Encuentro de Textiles Mesoamericanos, cuya temática es la creación, la adaptación y la renovación en el textil de la región, nos complace presentar esta exposición como una muestra de la capacidad mutable de los hilos. Por medio de las postales-tapiz exhibidas en esta sala, es posible apreciar una de las virtudes humanas que poseen los tejidos: la habilidad de expresar conectividad, respeto y empatía entre los habitantes de este planeta. Gracias a todas las personas que enviaron y compartieron sus palabras, sus imágenes y sus emociones.

EXPOSICIÓN: PUEBLOS NEGROS EN MÉXICO A 187 AÑOS DE LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD POR VICENTE GUERRERO

Como parte de las actividades que desarrolla el área de Acervos de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova y con el objetivo de difundir las diferentes colecciones que resguarda, se preparó la exposición titulada Pueblos negros en México a 187 años de la abolición de la esclavitud por Vicente Guerrero, la cual se expuso de septiembre a octubre, en el marco de la conmemoración de la tercera abolición de la esclavitud en México, efectuada el 15 de septiembre de 1829 y emitida por Vicente Guerrero.

Con respecto a la temática de los pueblos negros en México y Latinoamérica, la BIJC cuenta con un conjunto de materiales de diversos autores a través de los cuales se ofrece al público interesado información referente a los acontecimientos históricos (esclavitud y migración), trabajos literarios, registros fotográficos, descripciones estadísticas, sociales, gastronómicas y culturales, así como libros referentes a festivales y foros que buscan el reconocimiento jurídico de los pueblos negros en Oaxaca y Guerrero.

Los antecedentes del pueblo negro en México se remontan al año de 1519, fecha a partir de la cual se dio un colapso demográfico de la población asentada en el territorio debido a las epidemias de viruela y sarampión, entre otras. A raíz de esto se sintió un desabasto de mano de obra destinada a la encomienda, repartos y minería, por lo que las autoridades coloniales consideraron la introducción de esclavos africanos.

Este hecho se puede corroborar en el documento denominado “Assiento”, el cual es una licencia que en el año de 1723 permitía la introducción de esclavos a la América Española. El documento puede ser consultado en el Archivo General de Indias.

Un ejemplo de los libros con los que cuenta la BIJC es De afromexicanos a pueblo negro, en el que aparece el documento titulado “Declaratoria del Foro Afromexicanos”, que plantea la “construcción de un sujeto social y políticamente activo en la Costa Chica de Guerrero”, la elaboración de una iniciativa de Ley de Derechos y Cultura de los Pueblos Negros así como las reflexiones sobre el reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos negros de México.

Para mayores informes consulte la lista de títulos relacionados en la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova.

SATOSHI KITAMURA Y SEBASTIAN MESCHENMOSER ¡BIENVENIDOS A OAXACA!

¿Y de qué sirve un libro —pensó Alicia— si no tiene ilustraciones ni diálogos?
Lewis Caroll

Hay muchos estilos para contar una historia. Puede ser leída, platicada, actuada o cantada, pero si está ilustrada, ¡cuánto mejor! El ilustrador abre al lector –y a quien lo escucha– el mundo imaginario que construyó a partir de lo que le contó el autor. Duplica el universo y a la vez lo contiene, le da forma.

En Japón existe, desde hace cerca de cien años, una tradición para contar cuentos a los pequeños que comienzan con el gusto por las narraciones: el kamishibai o “teatro de papel”. Un personaje en bicicleta convoca a niños en parques o lugares públicos para que se acomoden a su alrededor y escuchen una historia. Los niños, entusiasmados, se organizan fácilmente y se sientan en el piso atentos a lo que va a suceder. El personaje carga consigo un pequeño teatrino de madera que abre con toda la ceremonia del caso para entusiasmar a los escuchas. El kamishibai va a comenzar, estén listos para vivir una experiencia mágica y maravillosa. El teatrino tiene una ventana que hace las veces de telón. Se abre el telón y comienza la historia. La narración es a partir de láminas con dos caras, una con las ilustraciones, que dan al público, y la parte posterior con la historia para ayudar a contarla. El narrador se convierte en personaje y al interpretar un kamishibai busca la participación de la audiencia con preguntas directas o expresiones que motiven a los escuchas y que todos griten o rían al mismo tiempo; que vivan una experiencia colectiva. Desliza las láminas por la ventana en la medida que va contando la historia y busca el momento exacto para producir la magia del encuentro.

Esta técnica japonesa no nos es ajena: ha sido empleada en Oaxaca por Saúl López Velarde, responsable del proyecto “El diablito de los libros” que recorre la Central de Abastos cargado de libros para ser prestados a los niños mientras sus mamás hacen las compras o las ventas del mercado. Saúl usa el kamishibai para animar a los pequeños a la lectura y al préstamo de libros, también imparte talleres en la Sala de Inmersión de la Antigua Estación de Ferrocarril. Pero estén atentos, porque los días 10, 11 y 12 de noviembre Satoshi Kitamura festeja en Oaxaca los 25 años de la colección A la Orilla del Viento, del Fondo de Cultura Económica. Como parte de los festejos de este año organizados con la Fundación, el autor de Ardilla tiene hambre, El gato tiene sueño y Pato está sucio dará el taller “¡Bienvenido al teatro kamishibai!” en la Bs Biblioteca Infantil de Oaxaca e inaugurará, junto con su colega Sebastian Meschenmoser —autor de Martín y la llegada de la primavera, 3 deseos para el señor Pug y Martín y la luna— la exposición de ambos en la Biblioteca Francisco de Burgoa. También presentarán libros de ambos autores en el Centro Cultural San Pablo y darán una charla informal en el Museo de Filatelia de Oaxaca.

PALABRAS QUE TEJEN

Como una comunidad que ha conservado su lengua y la tradición de tejer en el telar de cintura, en San Juan Cotzocón los términos en ayuuk asociados al telar, el tejido y a los motivos tradicionales que emplean quedan bastante vivos en la memoria de las tejedoras del pueblo. De hecho, es sorprendente cómo los registros llevados a cabo por parte del Museo Textil de Oaxaca este año con Irene Encarnación Bartolo coinciden casi perfectamente con los registros elaborados por Irmgard Weitlaner Johnson en 1959. Asimismo, el repertorio de motivos tradicionales tampoco ha cambiado mucho en estos 57 años y consiste principalmente de pájaros (joon), perros (uk), asientos (tsënapyajt), estrellas (matsä´ä), personas (jää´y) y puños de mano (mee´kxy). Irene nos comentó que estos motivos son figuras de protección para una mujer, especialmente cuando sale de la casa; o si una mujer se encuentra enferma, se pone el huipil con el revés hacia afuera, de tal modo que los motivos quedan hacia adentro, para curar el mal en su cuerpo. Desgraciadamente, no queda memoria de si hubo una relación entre el simbolismo de los motivos tejidos en sus huipiles y el simbolismo del calendario prehispánico de Cotzocón (que también se usaba para curaciones, entre otras cosas); sin embargo, no existen correspondencias entre los nombres de los motivos y los nombres de las veintenas del calendario registrados en 1959.

A continuación presentamos algunos de los términos del telar de cintura en ayuuk:

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