Guía para el lector nahual

Si en una sola noche acude tu nahual,
procura hacer un libro menor, llama
que acudan y te ayuden las binniguendas,
gente menuda, abundante y trabajadora,
de antigua estirpe de las viejas nubes.
Entre mágico y celeste
téjelo con hilos de vivas estrellas,
con ajustadas letras del alba;
con fuego del ojo de mapache;
inyéctale mucha luz de luciérnagas
más cuentos y palabras del ciego búho
con fina piel roja de hormiga;
con plumaje de serpiente;
con zancudos de punto y aparte.
Ponle acentos con voz de alcaraván,
vuelve a coser con piel de mono,
de ese que espanta niños,
el más que famoso micodenoche;
que el dios del sueño diga versos,
engrana hojas verdes de maíz ceñidas
por comas y dos puntos, lleve ojos de pescado
para que cualquier niño no tan menor,
pero de buen augurio y placer nahual,
lo pueda leer sonriendo
en una sola noche con los binniguenda.

Una bruja bidxaa marrana desenfrenada,
un par de duendes de ojos tuertos,
un guidxa manopanda, loco
que aventure sus vagancias
y también escriba muchas guidxeras.
¡Ah, qué gente tan variable, de plano!
¡Yaza! ¡Yaza! ¡Yaza!
Así llámale a tu libro con hojas de maíz
de hacerse en una sola noche de rápida calma.
¿Ya quedó terminado el libro?
Ponle otro cuento “mentira” y dale fin.

Primicia del libro, Siete cuentos para chamacos nahuales.


El escarabajo azul

Esta es la historia de un niño pequeño, pequeñito como no hay otro en el mundo, tan pipilisti. Mas Sapi no podía haber otro, ni un duende lo alcanzaría, ni un hado ni un ninfo. Pero ni así, si el dios del río lo protegió es porque es hijo suyo. Dicen que era con el Río con quien hablaba, o que el río le enseñó las palabras como gotas de agua que decía. Quién sabe si no podría volar, como una libélula, a la que se le dice “cigarrito”, pero de eso no se sabe nada por nahual.
Juanito Sapi nació del río, casi como una flor que nace a la orilla del agua dulce. Pequeño, pequeñito por un mero descuido de la mamá que ni al caso viene decirlo en letras. La placenta sobrante de su hermano fue lanzada a la corriente del río, sin reparar la partera que él todavía se guardaba ahí. Eso sí, nunca creció, no pudo, no quiso o se le olvidó. No supo que debía crecer como crecen los niños chiquitos. Nunca mamó de su mamá, sino leche de una ninfa del río de las Binniguenda.
Juanito Sapi era aquel niño tan pequeño, tan pequeñito que podía vivir en un libro, era ni más ni menos que un binniguenda. La gente se admiraba y decía: “Él no ha de ser tan pequeño; el libro ¿qué tan grande puede ser?”. No sería un niño cualquiera y el libro no sería cualquier libro. Cada uno tendría lo suyo y por eso uno era para el otro.
En el Santuario del Sueño habitaban los seres más pequeños del mundo. Y no por mucha rapidez, volaban, podían hacer obras en una sola noche: caminos, templos, edificios o palacios. Descendían de las nubes, eran almas buenas y sus actos eran codiciados.
En el Santuario del Sueño había flores y frutas para alimentarse; gobernaba ahí un tal Bacaanda, Señor del Sueño. Pero era enemigo del maligno Binnidxába, un ser apestoso dado a todo lo putrefacto.
A Juanito Sapi también le decían Guzi; creció sin mamá, bueno… ¿creció? Es decir, no tuvo quien lo amamantara, ni quien le diera de comer, quien lo abrazara o le hiciera sus juegos. La cosa es que creció en una palangana de madera, una batea.
De oficio navegante, como el hijo de un gran capitán, Juanito Sapi se monta a su batea y se va, deslizándose sobre el agua del río. Así, un día esa agua se lo llevó y lo hizo suyo, su hijo, se podría decir. Él veía garzas, patos, zanates, peces, lagartos e iguanas verdes, y les sabía decir cosas que los animales entendían. Antes de caminar, él ya sabía nadar mejor que un sapo o como una anguila. El colibrí y la libélula en grandes bandadas se arremolinaban para celebrarlo. Juanito Sapi escuchaba toda clase de ruidos y cantos, de la oropéndola y del tucán. Aprendió cantos, ruidos, murmullos, señales y, del nadar de los peces, ni se diga. Cortaba ramos de flor de niño y lirios. Tan pequeño era Juanito Sapi que navegó en su palangana bien acostadito, pues era un pedacito de gente. Mientras navegaba se alimentó de guayabas y de muchas frutas silvestres y de todo lo que los pájaros le tiraban, como si tuviera un montón de mamás. Le caían frutas maduras, un zapotillo, una guayaba, papauces, mayucuil.
Un día, andando en su navegación por la orilla del río, vio un gran árbol, y debajo, Juanito Sapi encontró un gran libro; cosa rara, porque en Monteyagaro casi no hay libros. Dicen que seguramente lo había olvidado un hombre bien vestido que llegó y se fue por tren. Parece que de ese libro Sapi aprendió a ver el tiempo, la lluvia y el trueno, y que por eso le decían Guzi. Otros dicen que por el dios que daba ese don. Juanito era alguien que adivinaba el tiempo, los sueños y el pensamiento.
Juanito Sapi era muy listo, pero no tenía casa. De inmediato pensó que era para otra cosa el libro, como para hacerse un escondite. Pensó que la tapa dura sería un techo muy especial contra las inclemencias del tiempo. Y lo que hizo fue meterse; encontró un agujero, un pasaje, un laberinto y veredas. Total, que el libro ya parecía más bien una gran cueva de animales. Sí, un laberinto. No: eran pequeñas cuevas. “Qué buen cantón es este”, se dijo. Por eso se dice que Bacaanda lo protegía, quién sabe si no fue ella quien mandó a poner allí aquel misterioso libro. Pero también lo supo el maligno Binnidxaba, quien tramó alguna maldad.
Una mañana Juanito Sapi escuchó ruidos, se asomó: era un escarabajo renco, traía lastimada una pata.

—Me gustaría entrar a tu casa —dijo—. Me llamo Bidola. ¿Aquí vives?
Un búho tuerto cantó. El escarabajo era azul, azul. Así, llegó a vivir primero este escarabajo, llamado Bidola, el que hace bolas de barro y luego las lleva rodando.
—Fue Binnidxába quien me puso una trampa ¡y por poco me mata el desgraciado! —le contó Bidola al Sapi y este le respondió:
—Estás a salvo, no creo que el diablo se atreva a venir a nuestra casa.

Y Bidola invitó a otros seres de menor tamaño: llevó a las hormigas que acarreaban de comer y que también descubrieron lugares y puertas dentro del libro. Otro día llegó un sapo, quería entrar a la casa. Tocó muchas veces, pero no lo dejaron entrar.

—Soy el representante de Nisa, la señora y ama de todas las aguas del mundo — señaló el gran sapo.
—Los sapos roncan mucho al dormir y se orinan en la cama —dijo Bidola.

El escarabajo tenía todo de azul: las patas, el caparazón, el pecho. Y también lo que tenía en casa: su cama, su hamaca, su mesa. Y ya se sentía dueño también de la casa y la defendía… bueno, también había algo de envidia. Deliberaron mientras el sapo esperó, paciente, y con su glo glo de siempre dio una vuelta a la casa-libro. Un salto aquí y otro allá. Tocó su flauta con tantas ganas que se escuchó en todo el monte.

—El sapo refresca el ambiente —dijo Juanito Sapi, sabiendo que en cosas del tiempo y la lluvia no se equivocaba—. Necesitamos que cante, que nos cuente lo que sabe de la vida. Dile que pase.
—Vas a entrar, pero en esta casa uno se para temprano para hacer los quehaceres —advirtió Bidola al sapo—. No queremos flojos. Cuando el gallo cante, es porque debes barrer el patio, ir por agua…
—¡Que se quede!— ordenó Juanito Sapi.

El sapo aseguró ser hijo de personajes muy importantes de Monteyagaro. Que era descendiente de los hacedores de todas las lluvias, de las aguas y que también él sabía algo de esos quehaceres, dijo. Pero no le creyeron.

—Lo es —movió la cabeza el basilisco que, aprovechando la ocasión, también se metió al libro casa.
—¡Otro que viene del agua! —refunfuñó Bidola.

Una buena tarde de pláticas y de amistad, salieron a pasear; el sapo les dijo que no contaría su historia, sino otra. Bidola no creía en el sapo. Sospechó que era un hablador.

—Yo he leído mucho —dijo.

El sapo sabía muchos cuentos que contaba mientras caminaban. Les contó una larga y triste historia sobre una sirena que se enamoró de un tal Aquiles, que era navegante, guerrero y rey de su pueblo.

—Un lugar muy lejos de aquí —les dijo.
—¡Eso es una mentira, sapo bocón! —le respondió un cormorán que había bajado volando—. Yo conozco todos los mares y no sé de tal lugar.
—¡Porque eres un ignorante! Yo estuve ahí —reafirmó el basilisco y echó fuego por la boca, moviendo la cresta.

El basilisco, o pasarrío, demostró ser el mejor nadador: se abalanzó y nadó tan solo a ras de agua, con mucha rapidez y sin hundirse.
Un día, el sapo se puso a tocar la flauta. Bidola se molestó y pintó el aire de azul. Juanito Sapi tuvo que intervenir para que no pelearan. Pero el sapo cantaba: “Caerá la lluvia, vendrá el aguacero, caerán granizos, caerá cenizas…”. Y con eso atrajo la lluvia y no advirtió que eso estaba haciendo.
El tal Binnidxába siempre los espiaba, y esa vez se aprovechó de los cantos del sapo para tramar algún mal. Todos se metieron a la casa. Nadie se dio cuenta de que el trabajo del mal obstruyó el paso de la lluvia con trozos de tierra, palos y piedras. Era un ser bajito, pero con mucha fuerza, tenía las uñas largas y torcidas. Entonces se produjo una inundación, lo que se dice un diluvio.
El gran Bidola puso tapones de tierra azul por los agujeros, con lo que el libro reverdeció y nacieron flores azules.

—Dije una vez que este sapo nos traería problemas —reclamó Bidola.

Y en el mes de octubre llegó un gran viento comenzó a voltear hoja por hoja el libro casa. Y se llenó de flores por todas partes.
Así, también se anduvieron escondiendo.

—Aquí hay un agujero de tierra —les dijo Juanito Sapi a los que lo seguían.

Un armadillo les abrió su cantón.

—Pasen, amigos —les dijo.

Luego, llegaron aves, pájaros de todos los rincones de Monteyagaro. El colibrí y su bando visitaron todas las flores. Allí, en un lugarcito, encontraron dormido a Bidola, que del cansancio se había apartado, muy cansado de tapar los agujeros con barro azul para detener el agua y luego el viento.

—No lo despierten —dijo Juanito Sapi—, tenía varias bolas de tierra acarreadas para reconstruir la casa.

Afuera, el demonio Binnidxába cantaba y cantaba cosas que hacían perder la razón a los binniguenda, y con eso se perdían por los montes. Luego caminaron y caminaron. El escarabajo azul dijo que sería mejor que aprendieran a leer para descifrar lo que contenía el libro.

—Muy bien, Bidola, así lo haremos — aceptaron.

Hubo un griterío de júbilo porque parecía que no estaban tan perdidos.

—Tú serás quien dirija todas las páginas, Bidola, para descifrar lo que hay dentro —dijo Juanito Sapi.
—¿En qué clase de laberinto hemos andado?
—Es mejor que te pongas alerta para salir de todo esto. Anda.

Y como así anduvieron perdidos en el laberinto de las líneas, llegaron a una pobre y última página y, sorprendidos, vieron que la última línea decía:

“Fin del sueño de este cuento”.

Y en efecto, iban saliendo y vieron el sol después de mucho caminar.


ALMÁCIGO

La palabra “locura”

Ella danza con el viento, su locura suelta semillas de esperanza en cada giro.
Quiero que trencen mis cabellos llenos de locura y me lleven con Coatlicue para contar sus corazones.
Oculta bajo la superficie de su piel, vive la locura, a veces se asoma, decidida, salada, húmeda.
El Sol y la Luna miraron cuando la tierra recibió el ombligo; lo abrazó y dijo: “Es buena semilla. Llena de locura, florecerá”.

Martha Aparicio Rojas

Querida locura, un abrazo. Gracias por estar siempre conmigo. Sin ti no habría aventuras, letras, ni amor u olvido.
Abrir el corazón… eso es locura.
La locura caminaba buscando con quién compartir las pequeñas preguntas que la cordura no quiere contestar..

Gina Villanueva

La risa es una locura que locura todo.

Sylvia Castellanos García

El amor lo cura todo. En la locura y también en la cordura. La casa tomada por la locura que me habita.

Letty García

El amor lo cura todo. En la locura y también en la cordura.

Mara Ortega

La casa tomada por la locura que me habita.

Zugasi

Soñé que un virus recorría el mundo, tomaba las ciudades, los pueblos, las casas. Soñé calles vacías, rotas por un silencio eléctrico. Soñé pantallas iluminando soledades. Era un presagio, lo supe y se lo dije a todos. Ahora estoy aquí, rodeado de este silencio blanco. No puedo salir, ni puedo quedarme mucho frente a las ventanas.
Pregunto y nadie sabe ¿Quién decide aquí quién está loco?

Agustín Camacho

*Textos del proyecto #textoscomocerezas que se lleva a cabo en las redes sociales de Seguimos Leyendo.


Ratones de biblioteca y ¿gatos de archivo?

Carl Spitzweg 021.jpg

“Ratón de biblioteca” era la expresión con la que se definía a una persona que pasaba considerable tiempo de su vida cotidiana en estos recintos, ya fuera por deber o por placer. Sin embargo, a pesar de la idealización que pudiera acarrear esta frase cada vez más en desuso, los roedores, en realidad, no son bienvenidos en ninguna biblioteca.

La frase coloquial fue rescatada por el pintor alemán de la época romántica, Karl Spitzweg (1808-1885) en su obra Der Bücherwurm —que traducida figuradamente al español resulta en ‘el ratón de biblioteca’—, una imagen que, en su momento, retrató a una sociedad evadida de cualquier contacto con la realidad, revelando una ligera sátira sobre aquellos que preferían refugiarse en los mundos contenidos por los libros, que presenciar los acontecimientos que asolaron a Europa después de las revoluciones acontecidas en 1848.

Este título también da cuenta, tanto en el idioma original como en la frase en español, de los seres vivos que rodeaban a las bibliotecas aparte de los seres humanos, insectos y roedores, que hoy en día se tratan de evitar a toda costa, inclusive con métodos tan sui-generis, como el de la Biblioteca Joanina de la Universidad de Coimbra, Portugal, que cada noche es resguardada por numerosos murciélagos que devoran a los insectos que se internan en dicho recinto.

Los archivos también comparten estas faunas cuadrúpedas, pues el papel, sustrato primordial del contenido de ambos acervos, no tiene distinción en nutrientes y alojamiento para las especies ya mencionadas. Sin embargo, los felinos también han dejado su huella en los archivos de muy diversas maneras, aunque no tan evidentes, con el paso del tiempo. El caso más conocido es el encontrado por Emir Filipovic, investigador de la Universidad de Sarajevo, quien revisando en el archivo de las cartas del gobierno de Dubrovnik a sus comerciantes en importantes centros mineros de 1445, encontró un documento con las huellas de un gato estampadas sobre el texto oficial; la posibilidad de que pudiera subir a las redes sociales las imágenes de estas cuatro huellas, dos sobre papel en blanco y dos sobre un texto de más de cinco siglos, aparentemente desató un interés, raras veces visto en las personas ajenas a los archivos, por descubrir escenas cotidianas en estos documentos poco publicitados, al mismo tiempo que en la comunidad de investigadores, por descubrir, en otros acervos, testimonios semejantes de presencia gatuna, tan imprevista en cualquier documento oficial. La explicación más común de este testimonio es la antigua práctica de los custodios de los archivos, en muchas latitudes y longitudes, de permitir el acceso a estos felinos caseros para controlar la población de roedores. Hasta hace algunos años, los gatos figuraban entre los custodios del Archivo General de la Nación de México, por ejemplo. Las prácticas de conservación preventiva de hoy en día no contemplan de entrada este tipo de “control biológico”, liberando a los gatos de tal responsabilidad.

Como todo conocedor de los felinos ha de saber, los gatos son famosos por sus indagaciones, quedando ello plasmado en la frase “La curiosidad mató al gato” de la que pocos conocen su terminación: “…pero la satisfacción le devolvió la vida”. Valiéndose de esta característica aparece, en una serie de cuentos publicados por Adabi de México, Archivaldo, un gato que, junto con Sabina y Leo, está presente en varios momentos culminantes de las historias de estos dos hermanos, ocurridas en diferentes momentos del rescate del patrimonio documental en archivos y bibliotecas de un municipio mexicano.

Roedores y felinos siempre han estado presentes en gran variedad de actividades humanas y, como se puede apreciar, los repositorios de archivos y bibliotecas de todos los tiempos no fueron la excepción. Y aunque todavía hay gatos bibliotecarios, como Kuzya, en Novorossiysk, Rusia, y hasta gatos libreros, como Cusco, Demetrio y Café, en una librería argentina, por poner dos ejemplos conocidos, esperemos, en contraparte, que los roedores solo se queden en la expresión “Ratón de biblioteca”, por el bien del patrimonio bibliográfico.


Los animales en el arte urbano

La pintura rupestre más antigua, conocida hasta el momento, tiene más de 44 000 años y está ubicada en Indonesia. Esta pintura, descubierta en 2017 por arqueólogos de la Universidad de Griffith, retrata a un grupo de figuras con cuerpo humano y cabezas de animales cazando enormes mamíferos con lanzas y cuerdas. Esta escena, entre sus múltiples interpretaciones, que van desde lo religioso hasta lo práctico, retrata un acto concreto: la cacería. Deja constancia de la importancia del vínculo entre los animales y el ser humano, con todas sus implicaciones, además de la omnipresencia de la fauna en todos los contextos de la existencia humana.

Al paso del tiempo, diversos artistas, Jacques-Louis David entre otros, encontraron inspiración en la figura animal para desarrollar su obra. Como ejemplo está la famosa pintura Napoleón cruzando los Alpes (1801), en donde el artista francés plasmó una imagen idealizada de Napoleón Bonaparte, montado sobre un caballo blanco en aparente estado eufórico. Lo que sabemos de esta pieza es que, además de servir para alimentar la leyenda sobre el militar francés, tenía la intención de mostrarlo como un hombre de carácter fuerte y un líder nato. El caballo es representando casi como una extensión de Napoleón, reforzando la idea de fortaleza y dominio.

En el arte, las representaciones animales sirven no solo para significar el carácter de una persona o para hablar de emociones específicas. Estas también han tenido un carácter religioso, mítico y poético, o simplemente han permitido al artista hablar de su contexto —como en la pintura rupestre—. Figuras de aves, felinos, caballos, perros o peces se han replicado en muchas ocasiones, y su significación está sujeta, siempre, al contexto personal, histórico y social del lugar en que habita el artista.

El arte urbano no ha sido la excepción en cuanto al uso de la figura animal para establecer un diálogo con la comunidad en donde se plasma. En Europa, uno de los ejemplos más conocidos es Banksy, artista urbano de origen británico, cuya obra ha impactado con fuerza en el arte urbano occidental, y quien realiza con frecuencia representaciones gráficas de roedores para hacer, desde una crítica a los especuladores de mercados mediante ratas ataviadas con trajes típicamente británicos, hasta un llamado al uso de cubrebocas mediante la inserción de ratas estornudando en las ventanillas del metro de Londres.

En México, un ejemplo es el artista urbano Sego y Ovbal, nacido en la Ciudad de México. Él pasó su infancia en Oaxaca, de donde obtuvo muchos referentes para su obra, por lo que es común observar en sus murales un gran número de animales con toques fantásticos: chapulines, escarabajos, abejas, conejos, peces, murciélagos, águilas, etc. Este artista usa la abstracción para crear animales quiméricos, llenos de color y detallados quirúrgicamente, a través del achurado. Sego vivió en el Istmo de Tehuantepec, en donde estuvo en contacto directo con la flora y fauna de la zona, y eso lo ha trasladado a su obra. Hablamos, entonces, de la representación de un contexto específico a través del arte urbano y la resignificación de sus formas: la migración, la añoranza, la libertad, el cambio, el amor a la naturaleza, etcétera.

En 2019, Casa de la Ciudad realizó la exposición Latidos Urbanos, una muestra colectiva con artistas urbanos oaxaqueños que plasmaron, en seis intervenciones, lo que significa la identidad comunitaria a través de la gráfica. Una de esas intervenciones, de la autoría del colectivo Lapiztola, ilustró un juego de imágenes que hablaban de cómo las personas se mimetizan o se adaptan a su contexto y, para ello, la intervención incluyó aves: un símbolo asociado a la migración, la libertad y el trabajo en equipo, además de incluir la figura del nido como una raíz que habla del origen y la importancia de este para el florecimiento personal.

El arte urbano es un acto público de creación artística que busca visibilizar la realidad inmediata de un contexto urbano específico, ya sea como una crítica, expresión estética, reclamo social o expresión cultural. Establece diálogos con los habitantes de la ciudad por medio de un lenguaje común sobre la percepción de su entorno, y la iconografía animal ha sido una suerte de código compartido entre las personas, al ser la fauna una parte sustancial de nuestro ambiente, nuestra cultura y nuestra realidad primigenia.


Lechuzas en el ahuehuete de la Antigua Estación del Ferrocarril: El Ahuelito de los oaxaqueños

El árbol ubicado en la Antigua Estación del Ferrocarril, conocido como “Ahuehuete de la Antigua Estación del Ferrocarril”, se encuentra dentro del registro de los árboles notables del estado. Considerado el árbol más longevo de la ciudad, tiene una edad superior a los 400 años aproximadamente, presenta una altura de 18 m, un diámetro del tronco de 4.6 m y un diámetro de copa de 16.48 m.

Este árbol alberga diversas especies de animales y plantas, como lagartijas, hongos, pequeños mamíferos, aves, entre otros. Sin embargo, durante los sismos del 2017, algunas de sus ramas sufrieron diversas afectaciones: por ejemplo, la fractura de una de las ramas principales del árbol. Fue por ello que se realizó una poda para reducir su tamaño. Al tomar esta decisión, se hizo un monitoreo para no afectar a las poblaciones de las especies que lo habitan; una de ellas era la lechuza de campanario, que es una rapaz nocturna que pertenece a la familia Tytonidae y se alimenta de mamíferos pequeños, insectos y otras aves.

Las lechuzas son una especie de amplia distribución, ya que se encuentran en todo el mundo; sin embargo, en algunos lugares se ha registrado una importante disminución en sus poblaciones como resultado de la pérdida de hábitat y el uso de pesticidas para controlar roedores. Otro factor que impacta fuertemente a esta especie es la pérdida de sitios de anidación y descanso diurno. En general, las aves que pierden una puesta de huevos los reemplazan casi de inmediato, pero si pierden una nidada de polluelos, tardan más en volver a poner; esto debido a que la pérdida de polluelos implica una mayor cantidad de energía empleada para la puesta, incubación y alimentación de estos.

Otras de las actividades fueron las observaciones nocturnas del árbol con ayuda de binoculares con el fin de determinar la presencia y actividad de la lechuza, sin que se registraran avistamientos o llamadas de estas. Se revisó el hueco en el que el personal del Museo Infantil de Oaxaca había visto y fotografiado un pollito de lechuza, dado que la cara noroeste de la rama a podarse no era visible desde el suelo por quedar oculta por el follaje del árbol. Se solicitó la ayuda del Dr. Matthias Rös, profesor de cátedra del CIIDIR, a fin de que empleara un dron para revisar esta parte del árbol.

El ahuehuete presenta varias oquedades en diversas partes del tronco; tres de ellas muestran signos de ocupación por la lechuza, ya que se registraron numerosas egagrópilas (“bola de alimento no digerido que regurgitan algunas aves, sobre todo, rapaces, y que suele estar compuesta de pelos, huesos o plumas”, según la RAE) acumuladas en la parte inferior de las mismas.

No se encontraron excretas, plumas o pellets de reciente deposición en las lonas colocadas al pie del árbol, bajo la rama apodarse, por lo que dedujimos que las lechuzas no se encontraban en el árbol durante el período de estudio. El empleo de un dron permitió el reconocimiento visual de la parte superior de la rama a podarse, no encontrándose ninguna oquedad que pudiera ser empleada por la lechuza para anidar o descansar durante el día, por lo que se consideró poco probable que la poda afectara directamente a las lechuzas.

A diferencia de otros lugares en el mundo donde estas aves emplean construcciones humanas como sitios de anidamiento, por ejemplo, establos y graneros, en la ciudad de Oaxaca solo se les ha observado en campanarios, huecos en las paredes y techos de templos, lugares que se encuentran disponibles en poca cantidad, y de los que constantemente están siendo desalojadas.

La actual pérdida de árboles viejos y grandes en la ciudad de Oaxaca, que presenten huecos adecuados para que anide esta especie, significa que las opciones para las lechuzas se están acabando rápidamente, lo que puede resultar en una declinación notable de sus poblaciones.

Es importante mencionar que las lechuzas son depredadoras especializadas en pequeños mamíferos, por lo que son consideradas un control biológico de roedores como ratas y ratones domésticos que representan una plaga y pueden convertirse en focos de diversas enfermedades.


La velocidad del movimiento

¿Sabes cuál es la relación entre deporte y la naturaleza? ¿Imaginas de qué forma se vincula la fotografía del beisbol, por ejemplo, con una imagen de colibríes o jaguares? Piénsalo por un momento. ¿No?

Eduardo González García nos da una pista: “Es necesario tener mucha paciencia y esperar el instante”. Entonces, ¿ya lo adivinas? Para fotografiar un batazo, una zambullida o la carrera más veloz de un ciclista se requiere de eso: paciencia. Lo mismo sucede cuando te propones capturar el salto de un jaguar o el momento en que un camaleón se acerca tanto a ti que puedes mirarte en sus ojos. Todo se trata de aguardar, con la cámara lista y la mente despejada, a que suceda el momento preciso. Claro que, como todo trabajo, también requiere de cierta profesionalización, como el propio Eduardo nos comenta; y qué mejor que adquirirla desde la trinchera del deporte.

Licenciado en Comunicación, Eduardo González tuvo sus inicios en el área de la información deportiva, poco después comenzó a cubrir los juegos de los Guerreros de Oaxaca. Su trabajo como periodista lo ha llevado a documentar la presencia de jugadores oaxaqueños en los Juegos Paralímpicos en Atenas. Con el tiempo, Eduardo fue participando con otros proyectos de la FAHHO, tanto que hoy cuenta con veinte años de participar con ella.

Decir “ la velocidad del movimiento” sería redundante: ambas se refieren al desplazamiento en el espacio. Sin embargo, no hay reiteración cuando nos referimos de velocidad del movimiento en las fotografías de Eduardo. Y a las fotografías que ha hecho de la fauna oaxaqueña, específicamente. En diferentes artículos de este número del Boletín FAHHO se documenta de manera escrita el vínculo que establecemos entre los animales y el hombre; en las fotografías que compartimos del trabajo de Eduardo González apreciamos que, para capturar el momento en que un colibrí se posa sobre una flor, o cuando un hombre acaba de anotar un home run, lo único de lo que estamos seguros es de la velocidad del movimiento.

En el número 68 de la revista El Jolgorio Cultural se incluyen fotografías de Eduardo y una entrevista realizada por Alicia Huerta. Sigue este enlace para conocerlo.


Entre tonas y animales de barro

De la imaginación a la creación, el tramo puede ser largo o pequeño, y es bien sabido qué tan diversas son las formas para crear. En el arte popular los caminos pueden ser directos e indirectos, comenzar por la forma para encontrar la esencia o, por el contrario, iniciar con el fondo para encontrar las formas. Son varias las vías que las maestras y maestros artesanos encuentran para moldear sus piezas. La realidad inmediata permite un impulso creativo para pensar, reflexionar e imaginar el trabajo artesanal.

Es de admirar cómo se crean piezas a partir de la observación de la cotidianidad. En el barro policromado, por ejemplo, encontramos escenas que nos remontan al mercado de Ocotlán de Morelos, a los paisajes y nubes que pintó Rodolfo Morales hace años; a las fachadas de los monumentos arquitectónicos de Oaxaca o simplemente al trabajo que realizan los agricultores y pastores de las diferentes comunidades de los Valles Centrales. Si nos movemos a las tallas de madera, encontramos piezas zoomorfas, las cuales reivindican el significado que puede tener un animal en una comunidad y, aunque la relatividad del significado impera en todos los contextos sociales, no podemos negar uno de los orígenes de la talla de madera, también llamada por algunas comunidades: “tonas”.

Por esta razón es importante preguntarse: ¿Qué es la tona? Bueno, varios especialistas comentan que, en muchas de las comunidades del sureste del país, esta palabra hace referencia a una especie de animal protector que está ligado a nuestro día de nacimiento. Para saber nuestra tona se hace un especie de ritual en el que se dibuja un círculo de cal y se dice que el primer animalito que deje su huella en aquel círculo será nuestro protector, y que nuestro carácter estará forjado por lo que aquella especie simbolice. Este ritual toma su sentido en regiones de la Mixteca y Sierra oaxaqueña, en zonas de Chiapas, Veracruz y Guerrero. Esta práctica también es resultado de un sincretismo cultural; se comenta de voz en voz que, al momento de reconocer al recién nacido con la comunidad que lo arropará, se le regala una talla de madera para no olvidar su tona, para tenerlo presente. Esa tona es, entonces, el paso previo a la talla de madera decorada, su expresión más primigenia en la cultura y, también, bandera con la que se navega en los talleres para ofrecer al público, una “pieza de copal”.

La representación de animales en el arte popular es un trabajo constante que traspasa el plano figurativo. Para algunos maestros, como en el caso de Víctor Vásquez, de Santa María Tlahuitoltepec, la representación de algunos animales y su mezcla con elementos músico-culturales, tiene que ver con los recuerdos. Pero en el taller alfarero de Víctor, ¿cómo se originó la creación de animales con barro? Él nos compartió que, al migrar su abuela y mamá a la ciudad de México, “miraron que había representaciones de animales con arcilla”, ese fue un punto clave para la realización de este tipo de piezas.

Las cosas van cambiando y también las formas de nutrir la imaginación para seguir creando, por consiguiente, “la observación constante de libros de biología permite crear nuevas formas con el barro”, siempre y cuando nos gusten, comenta Víctor. Entre sus creaciones hay piezas muy singulares, por ejemplo: una orquesta que tiene mucho parecido a las bandas filarmónicas de la Sierra Norte, pero en esta, los músicos tienen rostros de conejos, cada uno con su instrumento, desde un tambor, una flauta transversal y una trompeta. Nos cuenta Víctor que estas piezas están relacionadas con su abuelo que fue músico, pero también con el rancho en el bosque donde vivía su mamá; ella miraba diferentes tipos de animales que posteriormente modelaba en barro, colocándoles diferentes tipos de instrumentos.

Sin lugar a duda, las representaciones de animales en los diferentes talleres de Arte Popular pueden tener historias personales, leyendas y mitos, desde las tallas de madera o “tonas”, hasta las piezas de alfarería: todas ellas contienen elementos culturales profundos que nos permiten admirar un bagaje riquísimo para crear y valorar lo hecho a mano, por maestras y maestros artesanos de Oaxaca.


Colaboraciones del Programa de Apoyo, Laboratorio de Diseño de Andares

El Programa de Apoyo al Arte Popular puso en marcha el desarrollo de piezas nuevas y especiales en colaboración con los maestros del arte popular y el Laboratorio de Diseño de Andares. Uno de los objetivos específicos del Laboratorio es ser una herramienta de apoyo para las familias de artesanos que desean explorar nuevas fronteras con sus técnicas. A continuación, presentamos el testimonio de dos familias que fueron beneficiadas por el programa.

Debido a la contingencia, no se realizaron visitas y seguimientos presenciales. La comunicación a distancia, a través de internet, nos introdujo en un nuevo medio para transmitir ideas, propuestas, resolver dudas y confirmar pedidos. También implicó el reto de organizar eficientemente el tiempo para brindar atención asertiva a cada grupo que lo requiriera.

Nos propusimos crear piezas que implicaran un reto técnico. Consideramos que este con confinamiento podía darnos a todos el tiempo para experimentar y proponer aquellas ideas, formas y diseños que habíamos imaginado en algún momento y que dejamos pendientes. Los resultados no dejan de maravillarnos: al no tener la presión de los tiempos de entrega, repetición de formas, diseños, y todo el estrés que implica la producción en un taller en tiempos normales, la capacidad creativa toma nueva inspiración y nos regala resultados asombrosos. Lo más importante en toda colaboración es partir de las bases técnicas y las formas tradicionales para crear algo nuevo, respetando y aprendiendo siempre de los saberes de los creadores del arte popular.

Dante Cruz Ojeda. Taller Sueño Zapoteco (cuatro familias). San Martín Tilcajete, Oaxaca. Talla de madera decorada a mano

Debido al estancamiento por el que atraviesan todos los sectores en mi comunidad, mi estado y mi país, en específico el sector turístico, nosotros los artesanos nos hemos visto muy afectados por la falta de la derrama económica que el turismo nacional e internacional nos deja.

La Fundación Harp Helú, a través de Andares —quienes nos han considerado para ser beneficiados con el programa de compras que tiene esta Fundación—, nos han generado un ingreso económico al solicitar nuestro trabajo con el concepto de “utilitarios e innovadores”. Por lo tanto, se está logrando mantener nuestro trabajo dentro del protocolo nacional de no salir de casa durante los periodos de cuarentena.

Con Andares, hemos encontrado eco en nuestra idea de innovar constantemente sobre el trabajo artesanal, realizando obras que sean utilitarias y decorativas de alta calidad y que rompan paradigmas. Lo más importante es que el trato para con los artesanos, siempre es de mucho respeto hacia el trabajo, dándole el valor justo a la artesanía, y siempre han demostrado valores humanos hacia nuestro sector.

El mayor reto fue adentrarnos en un tema deportivo del que, hasta la fecha, no teníamos el conocimiento sobre las reglas, el desarrollo de este y cómo lo juegan de manera profesional. Lo que finalmente nos sorprendió fue que, en realidad, sí se tenía anclado en nuestros juegos de la infancia con recuerdos entrañables, le denominábamos juego de batear, y cotidianamente solíamos jugar improvisando con una tabla (bat), una pelota con alguna tela o papel y piedras para señalar las bases. Lo jugábamos todas las tardes, una vez terminadas nuestras tareas asignadas, por lo que este reto se convirtió en una experiencia de recuerdos y emociones de nuestra infancia. Así que nos inspiró para retomar el antiguo nombre que le dábamos, juego de batear, y titular así a cada uno de estos trabajos que realizamos alusivos al juego de beisbol.

Los resultados nos parecen muy inspiradores, pues han generado infinidad de ideas creativas que ya tenemos planeadas, con la esperanza de realizarlas en un futuro próximo.

Damos el agradecimiento a la Fundación Harp Helú y a Andares por el trato que dan a los artesanos como nosotros y, sobre todo, porque en estos momentos de dificultades para nuestro sector nos han considerado, desinteresadamente, para ser parte de este programa que dirigen digna y humanitariamente. Esperamos que sigan adelante con estos programas que han significado un gran apoyo para nuestras familias.

Mujeres del barro rojo (ocho familias).
San Marcos Tlapazola, Oaxaca. Barro modelado a mano con engobe rojo

Con el taller Mujeres del barro rojo, tuvimos a favor el trabajo que se había realizado previamente con ellas, además de la confianza para poder expresar libremente las limitaciones y realidades de lo que podríamos lograr en conjunto. Las artesanas son maestras y poseedoras de los saberes de su barro; además de haber experimentado, y perfeccionado durante mucho tiempo, nuevos acabados que dan ese toque único a su marca. Se exploró el desarrollo de nuevas pichanchas o piezas utilitarias que tuvieran la misma textura y calado.

Elia MateoPara mí, el Programa es un beneficio para los artesanos, para nuestras familias. Gracias a la Fundación y a Andares por tomarnos en cuenta para esta compra; también para nosotras es un reto trabajar nuevas piezas, así vamos experimentando más.

Lo más complicado en las piezas que realicé fue el poner la otra parte del cuerpo, ahí es donde tengo que analizarlo muy bien, pensarlo muy bien: cómo es que debo hacer la pieza y darle sus pequeños detalles. Lo primero que hago es platicar con mi barro, saber qué es lo que tengo que hacer y dónde ponerle más empeño.

De mi parte, ha sido un experimento muy útil que va abriendo más mi mente y, aparte, mis manos ya tienen práctica de cómo levantar la pieza y cómo darle el acabado: esas piezas de dos cuerpos, ahí es donde experimento más.

Macrina MateoEstuvimos elaborando piezas: al principio, se nos complicó un poquito porque no lográbamos verlas y porque no pudieron llegar aquí a checar los pequeños detalles, aun así, logramos sacar las nuevas piezas

Me gustó mucho el resultado; al quemarlas nos dimos cuenta de que nos quedaron bien, estamos orgullosas de haber sacado todas las piezas. ¡Yo hice las ollas pichanchas!

Amalia CruzPara mí fue complicado trabajar porque no lo he hecho en esa forma; al final sí lo logré. Le pedí ayuda a mi hijo para que metiera a mi celular lo que usted mandaba después de que hablábamos, para ver que yo pudiera hacer la forma. Me gustó mucho el resultado, la forma y las medidas.

El grupo continúa experimentando con piezas de dos cuerpos. Decidimos explorar nuevas formas partiendo de este principio.

Todos estamos satisfechos con los resultados: nos queda el deseo conjunto de seguir experimentando con nuevos acabados y buscar propuestas de texturas para el futuro.

Para ver más resultados sobre el Programa de Apoyo a las familias de artesanos, visita nuestras redes sociales @AndaresDelArte


La Copa Juntos por México

Los mejores prospectos de Guerreros de Oaxaca y Diablos Rojos del México harán posible el regreso del beisbol al imponente Estadio Alfredo Harp Helú, en el año más complicado para el rey de los deportes en la Ciudad de México.

La realización de la Copa Juntos por México, por llevarse a cabo del 12 de noviembre al 12 de diciembre, marcará la vuelta a la actividad para ambas organizaciones, tras la cancelación de la temporada de la LMB, dejando en el aire la oportunidad de que la novena roja celebrara en grande sus 80 años de existencia.

Con una competencia estrictamente controlada y siguiendo rigurosamente cada uno de los protocolos de salud que se requieren en la actualidad, Guerreros y Diablos armaron cuatro equipos que lucharán durante un mes para llevarse un trofeo que encierra el compromiso de los dos clubes con el desarrollo de sus jugadores, además de la confianza que se ha depositado en ellos para que mantengan intacto su enorme talento, a pesar de los innumerables retos que se presentan en tiempos de pandemia.

Cada equipo recibió el nombre de grandes leyendas de la pelota mexicana que iluminan fragmentos importantísimos de la historia de los dos clubes: los bélicos estarán representados por las novenas Alfredo Ortiz y Nelson Barrera, mientras que el México jugará bajo los nombres de Daniel Fernández y José Luis Sandoval, con la novedad de que los dos equipos serán dirigidos por ellos mismos. En el caso de los Guerreros, seleccionaron a Erik Rodríguez y a José Macías para encargarse de la estrategia.

Como en cada una de las tres ediciones anteriores de la Liga Invernal Mexicana, la difusión del evento estará a la altura de una temporada normal del circuito de verano, con transmisiones profesionales de cada uno de los encuentros, que estarán disponibles en las plataformas digitales de Guerreros de Oaxaca y Diablos Rojos del México, además de televisión por cable y otros medios que se sumarán durante el desarrollo del torneo que, por seguridad de todos, no contará con aficionados en las butacas.

Estamos seguros de que los cuatro equipos brillarán intensamente en la Copa Juntos por México, y también sabemos que será un ensayo para que Guerreros y Diablos lleven la delantera en la denominada nueva normalidad.

Foto: Enrique Gutiérrez

El guardián de la catedral

Todo templo cuenta con elementos arquitectónicos propios que hacen de estas edificaciones espacios fácilmente reconocibles. La presencia del mundo místico-animal resulta una práctica común en la historia de las ornamentaciones arquitectónicas registradas desde el desarrollo de las primeras civilizaciones, hasta en la concepción de espacios públicos contemporáneos; contar con una figura mágica que simbolice y proyecte propiedades alusivas a la criatura representada en las fachadas, dota de simbolismo e identidad tanto a la construcción, como a quienes comparten y circulan por sus espacios

Al interior del perímetro que circunscribe a las seis pirámides prehispánicas que forman el cuerpo de la edificación, y poco antes del diamante de pasto y arcilla donde los gladiadores dejan la vida, se encuentra una figura de tez metálica y silueta estilizada que se encarga de dar la bienvenida a todo aquel que se adentre al templo. El Cácher, como lo tituló su creador, Sergio Hernández, se alza como el custodio de estos muros que albergan no solo la pasión y los sueños de los aficionados, sino también las piezas de arte que ilustran y enaltecen la historia de un equipo predestinado a la gloria. Si bien la concepción de esta figura está orientada a la representación de un diablo beisbolista, los aficionados se han encargado de darle significados diferentes al considerarlo, entre otras muchas similitudes, como un venado que funge a manera de amuleto, o “muñeco” en jerga beisbolera, para que los asistentes lo toquen como cábala previa, al inicio de cada juego.

Sin duda, la silueta de bronce con máscara y guante en mano, hipnotiza y provoca a que cualquier invitado interprete su figura y le otorgue un significado casi personal. El hecho de haberlo consensuado como un animal cornado, casi de manera inconsciente, responde a una necesidad de ver una forma familiar, una figura misteriosa. Curioso que la acción haya visto primero en él la imagen del venado antes que la de un diablo.

Ya sea a manera de diablo, quimera o venado, y a la usanza de las ornamentaciones en las fachadas de construcciones místicas, esta escultura alusiva a un ser o animal imaginario, no solo adorna la entrada de la nueva catedral del beisbol mexicano, sino que tiene como atributo simbólico, proteger al estadio, y a quienes siguen su credo de los peligros que atenten contra él. El Cácher es el encargado de salvaguardar la mística del nuevo infierno capitalino, y el elegido de velar por todos los aficionados, dispuestos a encender su pasión por el beisbol.


Cultura, Arte y Educación

Clausura del 6.o Diplomado en Promoción y Estrategias Lectoras y Primera Infancia

¿Qué es la vida sino la continua adaptación a las circunstancias? Eso es lo que hemos aprendido de las generaciones pasadas, y pareciera que lo olvidamos por un momento, pero la vida se encargó de recordárnoslo. Así, en medio del confort y la cotidianidad, el año 2020 nos dio una lección: de la noche a la mañana, la humanidad se vio amenazada por una pandemia. ¿Qué era aquello? Hasta eso habíamos olvidado. Habría que aislarse, cuidarse, porque la enfermedad del COVID-19 amenazaba, y sigue amenazando, nuestra vida. Temerosos, obedecimos a los dictados del destino. En los últimos meses, la cotidianidad se transformó totalmente y no nos quedó otro camino: tuvimos que aprender a adaptarnos a las nuevas circunstancias y, algo que parece increíble, entonces apreciamos lo que siempre pensamos que era “normal”. Sin duda, hemos sido afortunados, la tecnología y los medios de información nos permiten enterarnos de la enfermedad que nos amenaza y de los cuidados que debemos tomar. En otras épocas, miles de personas se contagiaron y murieron sin saberlo

El gran reto del 2020 ha sido reinventarnos. En medio de este camino, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y el Colegio y la Universidad La Salle Oaxaca decidimos avanzar en medio de la aparente parálisis, procurando que nadie fuera contagiado por la enfermedad. Llegaron las preguntas: ¿Cómo íbamos a abandonar tantos proyectos y sueños que tenemos en beneficio de la población? ¿Por qué no buscar otras alternativas? ¿Por qué no refugiarse en el mundo interior para poder hacer más humano el mundo? ¿Por qué no compartir con otras personas los momentos más gratos que ofrece la lectura? ¿Cómo contagiar el amor por los libros y las palabras? ¿Cómo hacer saber a los demás que la vida también se vive en las voces grabadas con tinta en las hojas de los libros? ¿Por qué quedarse detenidos ante una iniciativa tan necesaria en estos tiempos empobrecidos por la violencia, el tedio y el aburrimiento?

Habría que reinventarse y buscar nuevas formas de alcanzar la meta deseada. Encontramos la manera de avanzar. La luz se volvió más radiante ante la respuesta animosa al llamado de nuestra invitación. Así, a lo largo de varios meses, logramos nuestra 6.a edición del Diplomado en Promoción y Estrategias Lectoras, con 26 sesiones, de la que hoy egresan 31 alumnos. Además, se abrieron dos grupos en el exitoso Diplomado de Primera Infancia: Cultura, Arte y Educación, con veinticinco sesiones cada uno. Del primer grupo, egresan treintaidós alumnas, todas madres de familia del Colegio La Salle Oaxaca y que ahora saben la importancia del papel que juega una madre lectora en el desarrollo de sus hijos. Del segundo grupo, egresan veintiocho alumnos, la mayoría lectores voluntarios y docentes.

Felicidades a los alumnos por sus trabajos finales con excelentes resultados, esfuerzos y compromisos conjuntos. No se perdió ninguna sesión del diplomado y tanto alumnos como docentes lograron transitar, desde abril, al formato virtual. Nuestro reconocimiento para los organizadores, maestros y alumnos por el esfuerzo para adaptarse a esta nueva realidad.

Quisiera también comentarles que, en Puebla, a través del Colegio Benavente, logramos formar dos grupos más en otro diplomado de promoción en estrategias lectoras.

Emociona saber que el gusto por la lectura puede contagiarse como una pandemia, solo que nuestro virus sana y es amoroso; cunde en el aula, en la calle, en una biblioteca, en el hogar y en los rincones más apartados. Ustedes, egresados de estos diplomados, sabrán despertar en los niños pequeños el amor por los cuentos, las historias, las imágenes y el respeto por los libros, ustedes podrán abrir un universo de cariño y amor en los pequeños. Esta labor es parecida a la de un jardinero que verá crecer sus macetas con ores y su entorno reverdecerá. Cientos de niños serán beneficiados por su esfuerzo y nuestros jardines serán más coloridos.


Clausura del II Diplomado de Promoción y Estrategias Lectoras en La Salle, 2006.

Al margen, un comercial: Estamos por empezar nuevas ediciones, tanto en Oaxaca como en Puebla, ya tenemos casa llena y, el cuarto bat, viene al turno. Así que nuevas experiencias nos esperan, pues el formato digital nos ofrece la posibilidad de invitar, ahora, a especialistas internacionales, de España, Cuba, Chile, Colombia y Argentina, y, a través de la red de bibliotecas de la ULSA, tendremos participantes en Querétaro, Guanajuato, Estado de México y Cancún, entre otros.

Si hemos aprendido, como nuestros ancestros, de esta oportunidad que la vida nos ofrece, seamos optimistas para trabajar juntos por una realidad más amable y con ciudadanos comprometidos para que México tenga más jardines llenos de letras.

En estos días, se extraña un abrazo, sentir la presencia y la cercanía de los seres queridos. Reciban uno muy sentido de parte de la Fundación Harp que agradece al equipo de Seguimos Leyendo, liderado por la Dra. Socorro Bennetts, y a la alianza que siempre nos ha fortalecido con el Colegio y la Universidad La Salle Oaxaca.


Andrea Marichal. Memoria, sueño y tiempo

En toda colección, archivo o biblioteca, hay algo que siempre está escondido, pese a estar a la vista. El misterio de lo que conocemos y podemos consultar o leer o apreciar. En ese estar y en esa ausencia habita una de las grandes enseñanzas de la memoria.

Recuerdo que mi padre me dijo que su biblioteca empezó a formarse siendo un niño, el día que guardó el primer libro suyo en el buró de su habitación. Es decir, la memoria como un lugar y un vínculo tan personal con aquello que se atesora, que es algo que está por definición cerca y es valioso. Esa ilusión está descrita de manera inmejorable en la Oración del 9 de febrero de Alfonso Reyes, cuando en el sueño, al despertar, encuentra que está cerca de lo que sueña.

Un día, Juan Pascoe envió una foto y al fondo se veía un librero con una parte de la colección del Taller Martín Pescador. Un tesoro mayor que solo es dable conocer virtualmente. Quien conserve ejemplares de ese catálogo que los guarde como joyas. Somos testigos de cómo se construye ese catálogo a lo largo del tiempo, día con día, una obra tras otra.

Ahora que lo virtual adquiere la presencia de lo cotidiano en forma omnívora, ver en una pantalla algo importante de un acervo bibliográfico, por ejemplo, nos recuerda que no podemos ver lo real que está en los libreros de las bibliotecas que están cerradas. Es cierto, las bibliotecas lejanas también son espacios cerrados por la distancia, pero lo virtual abre puertas, de ahí su maravillosa e inagotable condición de estar a la vista.

Después de los sismos de 1985 viajé con Leonardo González a una reunión de archivos a Ottawa, organizada por Margarita Vázquez de Parga y los Archivos Públicos de Canadá, y una cosa que me sorprendió, entre otras, fue que era posible consultar en horas de la noche los materiales que reservaran durante las horas hábiles en los archivos. La luz de la lectura y el estudio en un espacio público en horas reservadas para el descanso y el sueño.

Hoy esa luz llega a mi memoria de la mano de Andrea Marichal González. Gracias a Andrea, a Cynthia Martínez y a Carlos Marichal fue posible ver una exposición exquisita: Poesía y vida de Pedro Salinas. Entre España y América, 1891-1951. ¿Qué veíamos? Una obra y la aspiración de conocer esa obra y una época y la posibilidad de acercarnos a la vida de un maestro, de un intelectual, de un gran poeta.

En una biblioteca asoma una gran promesa y en las colecciones la esperanza de su difusión y conocimiento perdurable. Esta pandemia nos recuerda esa obligación: conocer mejor nuestros acervos para estar verdaderamente en las mejores condiciones de difundirlos, para invitar a la lectura, al estudio y el disfrute intelectual y ratificar la cultura como refugio y horizonte. Tan elemental es la descripción que su ingenuidad como llamado parece tan sencilla como poder encontrar lo oculto a toda hora del día o de la noche.

El curioso que quiera hacer un repaso de las colecciones y acervos de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, de sus lugares de memoria, se sorprenderá —antes de reparar en su enorme riqueza de contenidos— en el breve espacio temporal en el que se ha construido y en el que ha hecho una monumental contribución a la protección de la memoria de México: el Museo Textil de Oaxaca, la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, la Fonoteca Juan León Mariscal, el Museo de Filatelia de Oaxaca, la Biblioteca Henestrosa, la BS Biblioteca Infantil de Oaxaca, el Museo Infantil de Oaxaca y Adabi de México. En esas instituciones y con ellas otros innumerables proyectos: la Biblioteca Francisco de Burgoa y el Archivo General del Estado de Oaxaca, solo por citar dos muy relevantes.

En la sonrisa de Andrea Marichal al momento de seleccionar los libros y los documentos y las fotografías de su bisabuelo, el poeta Pedro Salinas, reposa perdurable una gran inspiración para todos quienes nos ocupamos de la salvaguarda del patrimonio documental y bibliográfico.


Cosecha de éxitos

Por los sueños se suspira, por las metas se trabaja.
Humberto Ramos

El año 2020 quedará grabado en la memoria de todos como un año atípico, lleno de cambios y muchos momentos de adaptación; también podemos decir que ha sido un año de esforzarnos y trabajar el doble por nuestras metas.

Para el personal que labora en el paraíso beisbolero no ha sido la excepción y, a pesar de todo, ha sido un año de mucho desarrollo interno. Compartimos la emoción y felicidad de ver que el trabajo realizado está dando frutos; algunos de nuestros egresados se encuentran triunfando en el mejor beisbol del mundo, por ejemplo, tres que ahora mismo participan en las series de eliminación de las grandes ligas: Giovanny Gallego, Ramón Urías y Víctor González.

Sabíamos que la temporada 2020 de la MLB iba a ser diferente por la reducción del número de encuentros, se temían muchas cosas sobre el desarrollo del calendario y había pocos mexicanos activos en los equipos.

La buena racha de egresados la inició el nayarita Víctor González, pícher zurdo de los Dodgers, quien debutó enfrentándose a los Diamondbacks, entró al relevo en la quinta entrada y enfrentó a cinco bateadores para salir del juego sin decisión.

El segundo egresado en debutar en el mejor beisbol del mundo fue el tapatío Humberto Castellanos, pícher derecho de los Astros, quien curiosamente debutó enfrentando al mismo equipo que su excompañero en el paraíso beisbolero en Oaxaca.

El sonorense Isaac Paredes había sido considerado, en varias ocasiones, como uno de los mejores prospectos mexicanos. Este año pudo cumplir su sueño de llegar al mejor beisbol del mundo. Recibió el anhelado llamado por su equipo, Tigers, y se enfrentó a los White Sox.

La emoción por el debut de un egresado más seguía a flor de piel, cuando nos enteramos de que su paisano, el sonorense Ramón Urías, había sido llamado al equipo Orioles, para enfrentarse a Red Sox; ingresó a batear de emergente en sustitución de Pat Valaika.

Los continuos debuts de estos jóvenes no son pura suerte: todos han entrenado durante años y han sacrificado muchas cosas para poder llegar al mejor beisbol del mundo. Y eso, sin duda alguna, se convierte en un impulso para todos los que se encuentran luchando por su meta. Y también para el personal que labora en el paraíso beisbolero: esto nos motiva a seguir preparándonos para poder brindarles la mejor atención posible, nos anima a seguir capacitándonos y a seguir apoyando su desarrollo deportivo y personal. Nos indica que, a once años de su apertura, la Academia de Beisbol Alfredo Harp Helú sigue cumpliendo su objetivo y reafirma el compromiso por ser la mejor del país.


Dino-historias

Dentro del mundo de la ciencia hay una gran variedad de temas que por su importancia se incluyen desde los primeros años de enseñanza. Los dinosaurios han ocupado un lugar preferente ya sea porque la humanidad sigue buscando el eslabón perdido o acaso por prevenir una extinción futura que se antoja cada vez más cercana.

Hace ciento cincuenta años, Julio Verne (probablemente uno de los autores más prolíficos del siglo XIX en el campo de las aventuras de corte científico) incorporó una mirada diferente sobre ellos y los revivió en la novela Viaje al centro de la tierra, donde describe a detalle al diplodoco, al triceratops, al pterodáctilo y al tiranosaurio. Si bien el tema de los dinosaurios es amplio, el corte de ficción ha generado un gran número de seguidores, principalmente niños y adolescentes. El cine y la televisión hacen su parte, idealizando y reviviendo realidades alternas donde estos saurópcidos gigantes son la estrella principal.

La serie Dino-historias da el siguiente paso en el espacio literario de la ficción y la divulgación científica. Rob Shone, escritor e ilustrador inglés y amante de la ciencia, reúne a un grupo de ilustradores que comparten la pasión por mostrar a los niños una cara más real de los ancestros terráqueos. Terry Riley y Geoff Ball acompañan estas historias ficticias con datos reales acerca de las costumbres y alimentación, así como la relación de los dinosaurios con su entorno, utilizando trazos propios de cada ilustrador para lograr una serie de cómics con gran valor artístico, pero también científico que, además es una delicia para el público más exigente: los infantes.

Dino-historias.
Rob Shone, traducción de Juan Elías Tovar
Ilustraciones de Terry Riley, James Field y Geoff Ball
Editorial Océano, España, 2009


El borrego y Jesucristo

Dentro del universo cora, cada animal ocupa un lugar y tiene una función, ambos determinados por la cosmovisión. Dicho lugar encuentra explicación en la mitología, ritualidad y usos que se les da a los elementos que componen a cada animal. El borrego se encuentra asociado con la deidad solar, representada en el panteón católico como Jesucristo. Entre los huicholes, las ovejas negras son ofrendadas a la deidad solar Takutsi, mientras que las blancas están asociadas con el viento.

En el caso cora, ocurre algo similar con el uso de los vellones e hilos de lana de las ovejas negras. Cuando alguien nace, tanto el nuevo ser como su madre deben ser resguardados de la luz del sol durante cinco días; en la última noche se hace el ritual de incorporación a la sociedad cora. Para ello, el abuelo —o el padre— es el encargado de elaborar una flecha protectora con plumas de gavilancillo café o de paloma gris, para indicar el aspecto masculino o femenino de la criatura, respectivamente. Con la misma finalidad se elaboran un huso y un arco.

En este ritual, al infante le son amarradas dos pulseras: la primera es elaborada con algodón y se coloca sobre la mano derecha si es varón, lleva consigo cinco cuentas de chaquira; si es mujer, cuatro. En el pie izquierdo se coloca una pulsera de lana café que lleva un saco con yerbas que sirven como “remedio”. Se considera que este saquito los protege de chajkan y bústiana, entidades asociadas al inframundo; de esta forma la pisada humana estará ahuyentando al mal. Además, en el ritual de iniciación se menciona que las pulseras son de protección “porque la tierra tiene hambre”.

El algodón blanco está relacionado con las nubes y lo acuoso, y tiene la capacidad de elevarse y llevar mensajes a las deidades celestes. En contraparte, el algodón café, o vellón de oveja negra, es utilizado para combatir las enfermedades provocadas por bústiana, entidad relacionada con los primeros seres anteriores a los humanos y que residen en algunos espacios de la Tierra. Cuando esta entidad es molestada por el ruido o los pasos de los humanos, provoca enfermedades como temperatura alta, vómito o debilitamiento. Si ocurre esto, los coras colocan un vellón de oveja negra, o algodón café, junto con flores y otros elementos de ofrenda para su curación. De acuerdo con un informante, se cree que este vellón se convertirá en borrego y con su frente luchará contra el mal.

Un uso especial de este tipo de vellón es el que ejercen los centuriones de Jesús María, que son los personajes encargados de dirigir la Semana Santa cora en donde se venera al Santo Entierro. Esta divinidad es el alter ego de Jesucristo-Sol, es decir, representa al sol en su fase nocturna. En dicha celebración se representa la lucha astral.

Durante la Semana Santa, los centuriones tienen que llevar un vellón de lana negra cortado de un borrego que aún no ha sido destinado a la reproducción. El centurión primero corta el vellón del lado de la pierna derecha, mientras que el segundo corta del lado de la pierna izquierda. Durante el Viernes Santo, el nicho del Santo Entierro es decorado con diferentes fibras: algodón blanco y café en la parte superior, y ambos son atados con hilos de ixtle. En el receptáculo del nicho se pone una serie de cobijas donde se colocará el Santo Entierro y una tela negra con lunares blancos que simula el cielo nocturno. En las patas que sostienen el nicho, los centuriones colocan los vellones de lana café. De acuerdo con Petronilo López (comunicación personal, Jesús María, abril 2017), este nicho es la representación del mundo.

Después de cada celebración, los nichos son deshechos y las fibras son repartidas entre quienes ostentan un cargo. Regularmente, estas fibras son hiladas y convertidas en morrales que presentan diseños geométricos asociados a las palabras de los santitos, a los caminos o hacen alusión a ciertos animales, que tienen su explicación en diferentes mitos.

Hasta aquí se esbozan algunas pistas para entender que lo derivado de las ovejas negras encuentra su significado en un sistema de transformaciones. Así, la lana de borrego, como vellón o como hilo, sigue haciendo la función de la deidad solar: proteger a los coras.


Lo sentimos, la página que buscas no existe.

¡Muchas Gracias!
En breve nos pondremos en contacto contigo.