Cineclub FAHHO Itinerante

Los olvidados es uno de los largometrajes de ficción que han ingresado al registro Memoria del Mundo de la UNESCO

El Cineclub FAHHO Itinerante es un programa que busca difundir el séptimo arte entre comunidades juveniles y públicos no especializados. Tiene dos objetivos principales. El primero consiste en transformar la percepción del cine como una actividad únicamente recreativa, para comenzar a entenderlo como una forma de arte y, por tanto, como una vía para reflexionar y conocer el mundo. El segundo objetivo tiene un carácter formativo: al trabajar con juventudes, se busca despertar en ellas la idea de que el cine, al igual que la literatura y otras artes, es un ámbito en el que es posible profesionalizarse. Así como se puede ser abogado o médico, también es posible ser guionista, editor o director cinematográfico.

Las funciones integran una pequeña clase introductoria, impartida por el maestro de cine Tlatoani Ortiz, y concluyen con un debate entre los asistentes para comentar la película y discutir los distintos puntos de vista surgidos durante la proyección. Es a través de estas conversaciones que salen a la luz aspectos técnicos y artísticos del cine: las características del montaje, las decisiones estéticas de los directores, el discurso cinematográfico y su relación con los movimientos de cámara, y los procesos de producción y postproducción. Estos y muchos otros elementos constituyen la actividad cinematográfica tanto como una práctica profesional como una expresión artítica.

Actualmente, el Cineclub FAHHO se lleva a cabo en el COBAO 01 de Pueblo Nuevo, con el ciclo de cine mexa, el cual contempla las siguientes películas:

CRONOS
Director: Guillermo del Toro
(México, 1993)

Sinopsis: Jesús Gris, el anciano dueño de una tienda de antigüedades, descubre un misterioso dispositivo dorado llamado Cronos, que otorga la vida eterna al precio de una transformación inquietante. A medida que Jesús comienza a experimentar los efectos de la inmortalidad, un hombre obsesionado por la juventud y su sobrino lo persiguen, buscando hacerse con el artefacto para su propio beneficio. Con esta, su ópera prima, Guillermo del Toro logró crear una de las obras fundamentales del cine fantástico mexicano. La película destaca por su enfoque único del mito del vampirismo, mezclando horror, poesía y sensibilidad.

LOS OLVIDADOS
Director: Luis Buñuel (México, 1950)

Sinopsis: Retrato crudo y realista de la vida de un grupo de jóvenes y niños habitantes de un barrio marginado en la Ciudad de México. Los olvidados es uno de los largometrajes de ficción que han ingresado al registro Memoria del Mundo de la UNESCO. Sin abandonar la estética surrealista de sus primeras obras, Buñuel ofreció una mirada sin concesiones sobre una parte de la sociedad mexicana en los bajos fondos de la gran urbe. Esto le valió el premio al Mejor Director en el Festival de Cannes de 1951.

ROJO AMANECER
Director: Jorge Fons (México, 1989)

Sinopsis: Un departamento del multifamiliar Chihuahua, en el conjunto habitacional Tlatelolco de la Ciudad de México. Son los días de mayor efervescencia del movimiento estudiantil del 68. La mañana del 2 de octubre una familia de clase media —padre burócrata, madre ama de casa, abuelo exmilitar jubilado, dos hijos preparatorianos y dos niños de primaria— se prepara para comenzar un día más. Al transcurrir las horas, la familia se verá atrapada en medio de la represión política más sangrienta del México moderno.

MUSEO
Director: Alonso Ruizpalacios
(México, 2018)

Sinopsis: La película narra las circunstancias que rodearon al robo de varios artefactos prehispánicos del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México, en 1985, y la sorpresa de las autoridades al descubrir que los autores de semejante hazaña habían sido dos jóvenes marginales de los suburbios: Carlos Perches y Ramón Sardina.

Por medio de estas cuatro películas, la FAHHO Itinerante busca ofrecer, a manera de pequeña muestra, un acercamiento a las juventudes de Oaxaca sobre la importancia y la riqueza del cine mexicano.


El archivo del profesor Guillermo Mondragón Gómez

Parte del acervo fotográfico del Fondo Personal Guillermo Mondragón Gómez

Durante los trabajos realizados por la Coordinación de Archivos Civiles y Eclesiásticos FAHHO en la organización del Archivo del Colegio Particular Minerva, fueron encontrados diversos documentos pertenecientes al fundador y único director de esta institución, por lo que se separaron para conformar el Fondo Personal Guillermo Mondragón Gómez.

Guillermo Mondragón nació en la ciudad de Oaxaca el 11 de julio de 1913. Sus padres fueron Efrén Mondragón Noriega y Francisca Gómez de Mondragón. Recibió sus primeras letras en la Escuela Primaria Superior Pestalozzi, donde concluyó el sexto grado en 1929. Realizó sus estudios secundarios en la escuela nocturna del Instituto de Ciencias y Artes del estado. En 1931 ya era alumno normalista. Su vocación por la educación la heredó de su abuelo paterno, Manuel Mondragón Silva, quien también fue profesor de educación primaria.

En 1932 recibió su título profesional como profesor normalista por la Escuela Normal Mixta Federalizada del estado. Su labor docente comenzó en el ya extinto colegio particular Cuauhtémoc.1 En 1935 tuvo la iniciativa de crear la escuela particular Minerva, que abrió sus puertas un 12 de julio en una casa familiar ubicada en la calle de Murguía, en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca.

El profesor Guillermo participó activamente en seminarios de perfeccionamiento profesional; fue comisionado al Centro de Cooperación Pedagógica y un apasionado colaborador en radio, revistas y periódicos, además de diversos programas, como “Los amigos del árbol”. Fue conocido en los círculos sociales, culturales, deportivos y educativos dado su gusto por la literatura, la oratoria, los deportes y el teatro; también fue un entusiasta del fomento al respeto cívico. Este fondo personal ofrece un panorama de la intensa actividad que caracterizó su vida personal y profesional, al contarnos sobre sus afinidades deportivas y su gusto por la composición, su placer por la investigación y la escritura.

Su inigualable vocación fue reconocida en diversas ocasiones por la Secretaría de Educación Pública, así como por alumnos, padres de familia y diversas instituciones, especialmente por haber sido artífice de la formación educativa de 37 generaciones de alumnos en el estado. El Colegio Particular Minerva cerró sus puertas en 1969, pero el profesor continuó con un notable deseo de seguir fomentando la educación en Oaxaca hasta su fallecimiento, el 25 de diciembre de 1992. En la memoria de las personas que lo conocieron aparece como un ciudadano culto, educado, caballeroso y religioso; una persona respetuosa y cariñosa con su familia, pero, sobre todo, como un profesor preocupado y ocupado por la niñez.

El fondo personal está dividido en las siguientes secciones: Educador, Personal y Religioso, porque también fue miembro de la orden de Caballeros de Santa María de Guadalupe en Oaxaca, y del Comité Diocesano de la Unión de Católicos Mexicanos. Algunos documentos dan cuenta de su participación activa en las celebraciones anuales por la virgen de Guadalupe.

Este fondo, anexo al archivo del Colegio Particular Minerva, se suma al compromiso de Adabi Oaxaca en las labores de rescate, conservación y descripción con el fin de asegurar su disponibilidad como fuente patrimonial para el estudio de la memoria individual de los procesos de enseñanza dentro del estado de Oaxaca.

1 Fondo Personal Guillermo Mondragón Gómez, Sección Personal, Serie Formación profesional, 1984.


La importancia de las guardas en la conservación documental

En el trabajo cotidiano de bibliotecas y archivos, muchas de las decisiones más importantes pasan casi desapercibidas. Entre ellas está el uso de guardas, elementos que, aunque discretos, cumplen una función fundamental en la conservación de documentos. Más allá de las hojas que encontramos al inicio y al final de un libro, en el ámbito de la conservación el concepto de guardas se amplía para incluir una variedad de soluciones destinadas a proteger, sostener y organizar materiales de distinta naturaleza.

Las guardas forman parte de ese primer nivel de cuidado que no siempre se nota, pero que hace posible que los documentos se mantengan estables y protegidos a lo largo del tiempo. En muchos casos, no se trata de intervenir directamente sobre el material, sino de crear las condiciones adecuadas para su resguardo. Ahí es donde entran en juego las carpetas, camisas, sobres, cajas y otros elementos que acompañan al documento sin modificarlo.

En el caso de documentos sueltos, como hojas, fotografías o materiales frágiles, las guardas funcionan como una barrera de protección frente a la manipulación, el polvo o el contacto con otros objetos. Los sobres, carpetas de conservación de dos y cuatro solapas y marialuisas permiten mantener cada pieza en su lugar, evitando dobleces, roces o pérdidas. Este tipo de soluciones resulta especialmente útil cuando los materiales no están encuadernados y requieren un soporte que les dé estabilidad.

También existen guardas rígidas tipo carpeta, que responden a necesidades más específicas. Se utilizan, por ejemplo, en cartillas, cuadernillos o documentos de pequeño formato que, por su tamaño o estructura, no encajan fácilmente en sistemas estándar. En estos casos, la guarda se adapta al objeto, permitiendo su consulta sin comprometer su integridad. Muchas veces son soluciones sencillas, pero pensadas a partir de la forma en que el documento se usa y se conserva.

Para los libros existen soluciones como las cajas tipo almeja o estuches de conservación. Estas permiten resguardar ejemplares que, por su estado o valor, requieren una protección adicional frente a factores como la luz, el polvo o la manipulación constante.

Además de su forma o función, los materiales con los que se elaboran las guardas también son importantes. En conservación, se procura utilizar papeles y cartones libres de ácido, ya que los materiales inestables pueden provocar manchas, amarillamiento o deterioro con el paso del tiempo. Del mismo modo, una guarda mal ajustada o demasiado rígida puede generar tensión sobre el documento en lugar de protegerlo. Por ello, cada solución debe pensarse a partir de las características específicas de la pieza y de su forma de consulta.

Elegir la guarda adecuada no depende de una fórmula única, sino de la observación del documento y de las condiciones en las que se encuentra. El estado de conservación es un punto de partida: no es lo mismo un material estable que uno frágil o deteriorado. También influye la frecuencia de consulta, ya que los documentos más utilizados requieren sistemas que faciliten su manejo sin generar mayor desgaste. El formato, el tamaño y la forma de almacenamiento son igualmente determinantes, así como el principio general de intervenir lo menos posible.

En bibliotecas y archivos, gran parte del trabajo consiste en tomar decisiones que no siempre son visibles, pero que sostienen la vida de los documentos a largo plazo. Cada guarda, carpeta o soporte forma parte de ese cuidado que puede marcar la diferencia entre un documento que se deteriora con el uso y uno que logra conservarse a través del tiempo.


Lo sentimos, la página que buscas no existe.

¡Muchas Gracias!
En breve nos pondremos en contacto contigo.