Las abejas y los meliponinos (abejas sin aguijón)

Cuando se escucha la palabra abeja, la mayoría de las personas se imaginan a “la abeja” de color amarillo con negro, que pica, vive en colmenas o enjambres y produce miel, polen y cera. Esa abeja se llama Apis mellifera, y es solo una de las 20 000 especies que existen en el mundo (2 000 en México), y la mayoría de estas no cumple con las características arriba mencionadas. Las abejas existen en todos los colores y formas imaginables, 95% de ellas –alrededor de 19 000 especies– viven de manera solitaria. Una abeja solitaria hembra, en la temporada de reproducción, construye su propio nido (que puede ser en madera, en la tierra, en plantas como el bambú o el carrizo o incluso en sustratos hechos por el ser humano como paredes, etc.); busca y deposita alimento (normalmente polen que mezcla con néctar) en diferentes divisiones del nido, y pone en cada uno de estos cubículos un huevo. En la mayoría de los casos, no le ayuda ninguna otra abeja en la construcción o alimentación; después emerge del nido y se muere antes de que su descendencia se desarrolle.

Entre estas dos formas de vida –solitarias y sociales– hay una gama más. Existen abejas comunales, es decir, dos o más hembras usan el mismo nido, pero cada una hace y aprovisiona sus propias celdas y pone un huevo en cada una de ellas. Las abejas que viven en colonias con división de labores se conocen como eusociales. Solo dos tribus, las Apini y Meliponini, son abejas altamente eusociales. Son también las únicas de las cuales se puede aprovechar su miel, ya que almacenan suficiente de ella. Todas las especies de ambas tribus producen miel.

Una diferencia entre las abejas Meliponini y Apini Meliponini es la tribu de las abejas sin aguijón, mientras que Apini es la tribu de las abejas melíferas. La tribu Apini contiene siete especies dentro de las cuales encontramos a la abeja más común y usada en la apicultura, la abeja Apis mellifera, que se conoce también con los nombres de abeja melífera, abeja europea o abeja de la miel. La tribu Meliponini contiene alrededor de 500 especies de abejas sin aguijón. De las 46 especies de abejas sin aguijón registradas en México, 35 viven en el estado de Oaxaca. Las especies están agrupadas en diferentes géneros, algunos de ellos son: Scaptotrigona, Nannotrigona, Melipona, Plebeia, etc. El término común para las abejas sin aguijón es “Meliponinos” o “Meliponini” y no “Melipona” ya que este último término solo representa un grupo de todas las abejas sin aguijón.

Algunas de las características morfológicas que separan a las abejas sin aguijón de las abejas melíferas, son las siguientes: las abejas sin aguijón son en general más pequeñas, miden de 18 a 13.5 mm. Las abejas sin aguijón poseen un aguijón atrofiado, por lo tanto, no pican. La falta de un aguijón funcional no significa que sean abejas totalmente vulnerables, sino que desarrollaron otras estrategias de defensa, como el ataque, el retiro inmediato o adaptaciones especiales en el nido. El ataque puede configurarse con mordeduras o metiéndose en el cabello, los oídos, la nariz o la boca. Las abejas sin aguijón, del género Oxytrigona, al morder dejan secreciones que contienen ácido fórmico que causa quemaduras en la piel. Otras abejas sin aguijón se retiran a su nido en cuanto perciben un peligro latente y otras cierran su entrada durante el peligro. Entre las adaptaciones particulares para la protección de la colonia existen estrategias como las de individuos guardianes, la colocación de resina en la entrada del nido o el cierre de la entrada por la noche, como es el caso de la especie Nannotrigona perilampoides.

Los dos grupos, Apini y Meliponini, también difieren en su distribución natural. Mientras que las abejas sin aguijón solo se encuentran en los trópicos, las abejas melíferas se extienden más al norte y más al sur. Sin embargo, están ausentes en América. Aunque hoy en día encontramos mucha Apis mellifera a nuestro alrededor, ¡las abejas nativas de México son las abejas sin aguijón! Gracias a los beneficios alimenticios, medicinales y prácticos de sus productos (miel, cera y propóleos), las abejas sin aguijón han tenido un valor importante en aspectos sociales, económicos y religiosos. Desde tiempos antiguos, la miel y la cera sirvieron como medicina y como objetos de comercio y tributo. También fueron utilizadas en ceremonias y rituales. Algunos pueblos integraron a las abejas sin aguijón a su cosmovisión: eran concebidas como seres sagrados a los que el cuidador ofrecía su servicio, ya que representaban un vínculo por medio del cual conectaban a su pueblo con la divinidad.

El cultivo de las abejas sin aguijón o meliponicultura se ha practicado en México por diversos pueblos indígenas desde antes de la conquista, en particular por los mayas. Aunque los productos de las abejas son apreciados, el beneficio más importante que proporcionan es la polinización de la flora silvestre y de muchas especies vegetales cultivadas. La polinización es importante porque a través de ella se reproducen muchas plantas. Este proceso es la transferencia de polen de la antera (parte masculina de flor) al estigma (parte femenina), ya sea de la misma flor o de flores de la misma especie. Con esta transferencia de polen ocurre la fertilización de la planta. Posteriormente, sigue la formación de semillas y frutos que dan a su vez nuevas plantas o son alimento para nosotros los humanos y otros animales. Con la polinización se benefician mutuamente la planta y la abeja. Así, las abejas están estrechamente relacionadas con la seguridad alimentaria de la especie humana y con el equilibrio ecológico. Por medio de la polinización garantizan la diversidad de plantas necesaria para la existencia del conjunto de animales.

Aunque es reconocida su importancia, en diferentes partes del mundo se reporta que las abejas están en declive. Existen cuatro factores claves involucrados en el descenso de los polinizadores: 1) el cambio de uso de suelo, 2) el uso de pesticidas, 3) la introducción de especies exóticas y 4) el cambio climático.

La situación actual de las abejas nos conmina a emprender acciones encaminadas a su conservación, con especial interés en las abejas sin aguijón. Pero ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros? En primer lugar, cuidar el medio ambiente desde nuestras casas. Por ejemplo, reducir la generación de basura y separarla, limitar el uso de químicos, dejar crecer pastos y plantas nativas, etc. Puede haber conservación biológica con el buen manejo de los recursos biológicos. Podemos apoyar a los que producen alimentos de manera amigable con el medio ambiente y comprar sus productos. En el caso de las abejas sin aguijón, podemos apoyar a los meliponicultores que mantienen a sus colonias con buenas prácticas de manejo, las cuales favorecen su conservación.

Entre algunas propuestas de buenas prácticas están:

1. Transmitir la experiencia de la crianza de abejas sin aguijón a la familia y a las generaciones jóvenes para que no se pierda.
2. Impulsar la capacitación y facilitar intercambios de saberes de manera permanente.
3. Aprender de una especie resistente o de mayor abundancia en su región.
4. Obtener colmenas por medio de divisiones, trampas o rescates, para desalentar la obtención de nidales silvestres a través de tala de árboles o saqueo de nidos, colaborando en su protección.
5. Respetar la distribución natural de las diferentes especies, para evitar problemas futuros en la pérdida de biodiversidad.
6. Conservar y mejorar el entorno de las abejas, con acciones tales como la conservación de la flora y su diversidad, con el mejoramiento a través de la reforestación y/o restauración, la disminución o eliminación del uso de agroquímicos en cultivos y con la reproducción de árboles y plantas nativas que brinden alimento a las abejas.
7. Diversificar especies de abejas en los meliponarios, criando especies locales que sean viables, para no concentrarse solo en una de ellas.
8. Cosechar de forma moderada la miel, el propóleo y la cera, respetando los calendarios de cosecha y floración de la región.
9. Transformar los productos de la cosecha para agregar valor.
10. Comercializar los productos de las abejas nativas sin intermediarios, en canales cortos regionales, destacando su importancia para el uso terapéutico, principalmente.

Para una lectura más profunda sobre este tema, se puede consultar el libro Abejas sin aguijón y su cultivo en Oaxaca, México, cuya primera impresión de mil ejemplares fue realizada gracias al apoyo de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca. Una parte de esos ejemplares será entregada a las comunidades donde se llevó a cabo el trabajo de investigación, así como a bibliotecas públicas e instituciones que participaron en la investigación. El libro también se puede consultar en Internet.

El diseño de la estampilla

Hola, estimados amigos lectores del Boletín de la FAHHO, ha pasado un tiempo sin que pudiera presentar aquí algunos apuntes y reflexiones para la filatelia temática.

En estos tiempos, por la gravedad de la situación que enfrenta el mundo con el COVID-19, debemos hacer el esfuerzo de quedarnos en casa, entonces, hagámoslo con filatelia que siempre será un lugar donde podremos refugiarnos de la cruda realidad. Así que dediquemos nuestro tiempo a hacer lo que tanto nos gusta y por ahora estamos de vuelta.

En esta ocasión hablaré de las piezas interesantes por su relevancia en la producción de la estampilla, “el arte” detrás de ella, “la esencia” del impacto y además “añorada” pieza en las colecciones: el diseño original para la producción de una estampilla. Vamos a iniciar con el análisis del proceso de diseño de una estampilla (1).

El diseño definitivo es una pieza única, elaborada en distintas técnicas, desde grabado, lápiz de color, acuarela, oleos, fotografía, pasteles o técnicas mixtas e incluso digitales para darle vida a la ilustración de una estampilla. Este diseño no tiene grandes variantes al diseño impreso, en ocasiones los cambios son pequeños y se llevan a cabo en “pre-prensa”, sin embargo, no cambian la estructura del arte en él. Para llegar al final se pasa por un proceso de bocetos y/o propuestas preliminares que se descartan. La gran pregunta en esto es ¿cómo podemos identificar que son auténticos? La respuesta siempre es la misma: es casi imposible. No existe un grupo de expertos que certifique que esos “bocetos desechados” fueron elaborados previamente a la autorización de la emisión (2). Desde mi punto de vista, no creo que deban estar prohibidos, siempre y cuando exista la forma de probar que fueron elaborados como parte del proyecto de desarrollo de la estampilla. Como las firmas en él, algunos fechadores, certificados o decretos; aquí como ejemplo muestro dos casos.

Durante once años se llevó a cabo en México el concurso de diseño de estampillas donde todos los ciudadanos podían participar, para que el correo pudiera seleccionar una pieza de arte para la emisión del “Día Mundial del Correo”. Los finalistas, una pequeña selección de los participantes, pero no ganadores de la emisión, recibían un diploma con la firma del director general del Servicio Postal, director general de Operaciones del Servicio Postal y director general del Taller de Impresión de Estampillas y Valores. Quien adquiriera un diseño no aceptado de este año debería hacerlo por lo menos con el diploma que avalara la pieza. Cuando estuviera en exhibición, podría adjuntarlo en el mismo ejercicio y forma que un “certificado” se adjunta en la colección.

El boceto de Aire limpio vida sana (3) posee la firma de Emilio Obregón, quien fungió en su momento como asesor de filatelia en el Correo de México y muchas propuestas de emisiones en los años setenta fueron hechas y aprobadas por él, además, en este caso, el diseñador acepta el compromiso de la propuesta. Podemos observar la firma de Rojas, quien realizó el diseño definitivo.

Todos los diseños empleados para la fabricación de una estampilla tienen un gran valor filatélico, pero vamos a dejar clara una cosa: no son material raro, si bien es cierto que son materiales “difíciles de adquirir”, desde mi punto de vista, no es un material que podamos considerar escaso; y explico por qué. Si de manera obligatoria se requiere una pieza de arte para hacer una estampilla, solo imaginen cuántos diseños aprobados existen, al momento cientos de miles.

La dificultad está en adquirirlos, porque la mayoría está en posesión de archivos de imprentas o correos, así que los filatelistas tenemos que estar como “buitres” a la espera de la muerte (cierre definitivo) de alguna imprenta y que pongan esos archivos en posibilidad de ser adquiridos, pidiendo “al cosmos” no vayan a ser destruidos. Todos los diseños originales son muy interesantes y, por supuesto, algunos de mayor importancia que otros, por ejemplo, la relevancia de los países. Esto es esencial: un diseño para Corea es bueno, pero aún es mejor uno de Australia, técnicamente es el mismo criterio que con la selección de sellos para tu colección.

Otra de las cosas que comúnmente buscamos son los diseños de las estampillas, pero también están los diseños de enteros postales, portadas de booklets u otros materiales postales-filatélicos que forzosamente pasan por el mismo proceso.

En los eventos filatélicos me he topado con muchas de estas piezas, pero más de la mitad son diseños descartados –identificados como diseños no aprobados o diseños no aceptados– y de ellos solo un porcentaje muy bajo, me atrevo a decir que el 30% puede probarse que fueron parte de ese proceso, los demás no.

En conclusión, creo que todos tenemos claro que nuestra meta en las exhibiciones –desde las locales hasta las mundiales– es la puntuación. Uno de los principales objetivos es ganar puntos. Si ganar esos puntos depende de la calidad del material que integra nuestra colección, creo que buscar piezas con certeza de uso en el proceso es lo ideal, y si las encontramos, que sean manejables y no generen conflictos en el transporte y montaje.

Sigan haciendo filatelia, sigan disfrutando de este pasatiempo, nos leeremos pronto.

Saludos desde Querétaro.

Mitla en la mirada de José Patricio Nicoli

José Patricio Nicoli llegó a Oaxaca en la década de los setenta del siglo XIX como secretario del general sonorense Ignacio Alatorre, quien dirigía las fuerzas juaristas para pacificar el estado sureño, desestabilizado por Porfirio Díaz y su Plan de la Noria. Nicoli aprovechó la estancia para visitar algunos pueblos “cercanos” a la capital oaxaqueña, entre ellos, Cuilapam, Santa María del Tule y Mitla. Sobre lo que vio en aquellos lugares, Nicoli escribió una serie de notas que, con el título de Recuerdos de Oaxaca, fueron publicadas, primero, en el diario El Federalista, y en 1875, en el periódico oaxaqueño El Regenerador.

En la nota dedicada a Mitla, Nicoli señala que el nombre de ese lugar en zapoteco es Lioaba, que significa ‘lugar de descanso’, “[…] porque aquí venían a descansar para siempre los monarcas de la nación”. Nicoli se admiraba de la capacidad que habían tenido los antiguos habitantes de Mitla para construir sus edificios y decorarlos con “mosaicos de piedra porfirítica primorosamente labrados”, pues, antes de la llegada de los españoles no poseían herramientas de hierro. Al ahora llamado Palacio de las Columnas lo describía como “una sala amplia y elevada, con seis columnas de pórfido que han provocado la admiración de los viajeros”.

Llama la atención que Nicoli cita las observaciones que había hecho Eduard Mühlenpfordt –originario de Hannover, Alemania– quien, en la década de los veinte del siglo XIX, había llegado a México como empleado de la empresa británica Mexican Company: “Con cuánta elocuencia expresa su indignación el célebre viajero alemán Mühlenpfordt, visitando las ruinas en 1830, el amigo de la historia antigua, no sólo de este país sino de todo el género humano, no puede, sino con profundo dolor, contemplar la destrucción de estos monumentos tan notables”. Es probable que Nicoli haya tenido a su alcance un manuscrito del alemán sobre Mitla, que todavía en 1835 formaba parte del acervo del Instituto de Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca.

Nicoli concluye su nota celebrando que, para fortuna de los amigos del arte y la historia antigua, no se había cumplido la profecía de un anticuario oaxaqueño, quien, en 1852, aseguró que dos años de total abandono bastaban para la destrucción completa de los edificios de Mitla: “[Aún] se levantaba como un vapor la memoria de un pueblo grande, aunque desconocido”.

Patricio Nicoli es parte de quienes escribieron sobre Mitla en el siglo XIX; lista integrada por el matemático alemán Eduard Mühlenpfordt (1830), el expedicionario francés Désiré Charnay (1857), y el norteamericano Adolph F. Bandeleir (1881)

Almácigo

Rafael Pérez Pablo, 13 años, Capulálpam de Méndez.

YO SOY

Yo soy como la cascada que fluye en el bosque fuerte y ruidosa
tan fuerte como el rugido del viento

que aunque no se escucha se siente

Soy una montaña
que se puede ver a la distancia y no deja de ser una montaña

Como aquel árbol que nos recuerda
lo pequeños que somos en el mundo.

Pospeica

La fotografía estenopeica se ha convertido en una herramienta importante de creación artística y pedagógica para agrupaciones en Latinoamérica, en especial para Oaxaca Estenopeica y el Movimiento de Fotógrafos quienes llevan desarrollando esta técnica no solo como iniciación en la fotografía, sino como una narrativa que ha trascendido las fronteras. Es así como, en el año 2019, para la décima celebración de la Semana Estenopeica en la ciudad de Oaxaca, México, se realizó el encuentro de las dos agrupaciones que dieron a conocer sus trabajos, puntos de coincidencia y sus diferencias en cuanto al manejo de la técnica estenopeica. En estas múltiples charlas se planteó fortalecer los lazos existentes entre los dos colectivos y diseñar un proyecto donde se involucren tanto las organizadoras como los grupos de creación de cada país.

Es así como nace Postpeica, intercambio de postales estenopeicas entre Oaxaca, México; Medellín y Bogotá en Colombia y Buenos Aires en Argentina, que han sido enviadas a través del correo postal tradicional de cada país durante un año, comprendido entre mayo de 2019 y mayo de 2020. Entre las temáticas utilizadas se encuentran: entorno, mercados, muertos y gesto. La intensión es fortalecer y circular la producción artística de cada grupo con la única premisa de no salir del formato 10 x 12 cm. Durante los primeros envíos se evidenció el desarrollo de piezas intervenidas análogamente con diferentes técnicas pictóricas y copiadas en diferentes soportes, tales como papel, madera y tela.

Como parte de la socialización del proyecto se planteó realizar una muestra física en cada país participante en una fecha simultánea, donde cada colectivo expondrá el material recibido, acompañado de una reflexión del proceso que se vivió con cada grupo, como la posibilidad de hacer video charlas con los artistas estenopeicos participantes.

POSTPEICA, UN PROYECTO COLECTIVO
Tania Rubiños

Un buen día de mayo del año pasado, la artista colombiana Andrea Melo nos invitó a platicar sobre un proyecto filatélico. Andrea es cofundadora del Movimiento de Fotógrafos que nació en Bogotá en 2012. En esta organización participan también artistas plásticos y visuales, quienes utilizan la fotografía –en especial la técnica estenopeica– como herramienta en la creación artística articulada con otros lenguajes como el audiovisual y la literatura.

Sin saber más sobre el proyecto fui con Gaby Silva al museo de Filatelia de Oaxaca para platicar con Luz Santiago, responsable del área de Difusión, y con Andrea, quien nos planteó realizar un intercambio internacional de postales, cosa que me entusiasmó muchísimo.

El proyecto tendría tres ejes: fotografía estenopeica, postales e intervención, pero creció con la experiencia y el conocimiento de María Luisa Santos de Oaxaca Estenopeica y varios artistas de otros estados. El grupo de México ya estaba conformado. Andrea regresó a Colombia para organizar un equipo allá, y a la par, en Argentina, Gilda Azema se organizó con un grupo de fotógrafas para participar. Fue así como surgió Postpeica, desde Oaxaca y en colaboración con el MUFI, dándose un intercambio de postales estenopeicas entre tres países de Latinoamérica.

Si bien no todos los participantes nos hemos visto en persona, la Semana de la Fotografía Estenopeica en Oaxaca, organizada por Oaxaca Estenopeica, es nuestro punto de encuentro. Con este proyecto hemos aprendido sobre la técnica, otros nos han enseñado o, simplemente, ha sido el medio para compartir. Postpeica es una consecuencia de ese maravilloso proyecto.

Durante un año nos reunimos para charlar sobre el nombre del proyecto, los temas para fotografiar o intervenir, hacer el envío de las postales, etc. También nos topamos con distintas circunstancias, como el tiempo que requería que las postales llegasen a su destino, o cuando fueran retenidas en la aduana. Lo mejor era cuando llegaban y veíamos el trabajo que cada participante había dedicado al realizar su postal. Era un momento que llenaba de alegría y emoción. También fue enriquecedor observar las similitudes culturales o la diversidad con la que cada quien aborda la técnica. Antes de terminar, quiero mencionar que un factor clave para el proyecto fue el servicio de correo postal de México, Colombia y Argentina, gracias a este nuestras postales llegaron a las manos de quienes participamos.

PARTICIPANTES

COLOMBIA
Laura Viviana Moreno (Colectivo dónde habito), Luis Carlos Camargo (Colectivo Cámara Parlante), Francesco Tetti (Relatos Internos) y Andrea Melo (Movimiento de Fotógrafos).

ARGENTINA
Carla Menchi (Colectivo 60), Ximena Astudillo Delgado y Gilda Cecilia Azema.

MÉXICO
Gabriela Silva, Sandra Escobedo, Itamar Martínez, Itzel González (Fotoclub), Yatiní Domínguez, Alejandra Ortega y Pako Altamirano (Colectivo Imagen Periférica), Nicandi Santibáñez (Efímeros), Héctor Lara (Entidades Olvidadas), Rosalba Bustamante (Flujo), María Luisa Santos (Oaxaca Estenopeica) y Tania Rubiños (Cholula Postal Contemporánea).

Perfil en Instagram: @postpeica Numerales usados en las publicaciones: #artecorreoestenopeico #postpeica #postpeicaoaxaca #postpeicabuenosaires #postpeicamedellinbogota #pinhole #pinholecamera

Nadie puede amar lo que no conoce

Bajo esta premisa se crea Sesenta y ocho voces sesenta y ocho corazones, una serie de cuentos de tradición oral ilustrados, animados y narrados en las 68 lenguas originarias de México, con el objetivo de dar a conocer la gran riqueza étnica, lingüística y cultural que somos y a través del conocimiento y amor hacia estas culturas, y ayudar a disminuir la discriminación que sufren; así como empoderar a todos los que son parte de una comunidad indígena, enaltecer el orgullo de ser parte de esta, el rescate de su identidad y el orgullo, respeto y uso de su lengua.

“Cuando muere una lengua, se cierra a todos los pueblos del mundo una ventana, una puerta: la humanidad se empobrece”. Con estas palabras de Miguel Léon Portilla logramos unir los puntos que crearon este proyecto. Al leer su poema hace seis años me fue muy claro por qué debíamos hacer esto, la importancia de las lenguas, de su uso y no olvido.

Desde Hola Combo, productora de la serie, creemos totalmente en la responsabilidad que tenemos como medio de comunicación. Tenemos un especial interés en los proyectos de enfoque social, y en estos años con Sesenta y ocho voces todos hemos ido creciendo, aprendiendo y madurando. La serie comenzó siendo un proyecto de investigación y ha ido cambiando a un trabajo de campo con la participación de las comunidades para llegar a un resultado en conjunto “con” la comunidad y no solo “para” la comunidad.

Se ha dado voz a los adultos mayores y recibido el consejo de las comunidades para que ellos mismos nos digan qué historia les gustaría retratar. Hemos invitado a los niños a dibujar el cuento para que, en conjunto con ilustradores contemporáneos, hagan una reinterpretación de la cultura, que deja implícito que son comunidades y culturas actuales, en constante movimiento, con jóvenes haciendo arte, música y literatura. Es por esto que Sesenta y ocho voces no busca ser un acervo estático, sino una chispa que ayude a generar acciones dentro y fuera de la comunidad.

La lengua no es solo una serie de signos o sonidos, la lengua es tan solo la punta del iceberg, representante de una comunidad llena de saberes, tradiciones, arte, música, formas de ver y sentir el mundo, de conectarse con la naturaleza y con la muerte. Las lenguas son un vínculo con la identidad de cada quien. Por lo tanto todos los niños deben tener el derecho a aprender, a jugar, leer, soñar en su lengua materna. Responsabilidad que nos toca a todos como familia, sociedad, escuela y estado.

Hemos visto en algunas comunidades que las madres no quieren que sus hijos hablen su lengua para que no sufran lo que ellas pasaron, como a los adultos mayores les tocó en su niñez ser castigados por hablar en su lengua materna, el shock de entrar a una escuela con una lengua totalmente diferente a la suya y el ser rechazados y discriminados al moverse fuera de sus comunidades. Sin embargo, es una situación que poco a poco ha ido cambiando y que nos toca apoyar para generar conciencia confiando en que podemos construir entre todos un mundo mejor desde donde nos toca a cada quien.

A la fecha llevamos 35 lenguas retratadas más tres en desarrollo. Aún estamos a mitad de camino pero continuaremos en la ruta ayudando a visibilizar a estos 68 corazones que nos engrandecen como mexicanos.

El Museo Infantil de Oaxaca te invita a conocer el arte de Sesenta y ocho voces sesenta y ocho corazones.

#BOCADILLOSDEACANTILADO

Bajo el título de Cuadernos del Acantilado, la editorial española Acantilado ha publicado una colección de libros de bolsillo que resultan deliciosos bocadillos para los lectores. Podemos encontrar piezas que van desde compilados de artículos (como Las rosas, de Eça de Queirós, publicado en fascículos en la Gazeta de Notícias de Río de Janeiro en 1893); extractos de obras mayores (Miguel Ángel Bounarroti, florentino, recogido de Le vite de’ più eccellenti pittori, scultori e architettori, del pintor y arquitecto italiano Giorgio Vasari, publicado en 1550); hasta piezas contemporáneas como las del barcelonés Rafael Argullol, el nobel húngaro Imre Kertész o el multifacético Sławomir Mrożek. Todas piezas cortas de literatura escogidas para un deleite de sobremesa.

La vida para principiantes de Sławomir Mrożek
En “La rutina”, uno de los 39 relatos que conforman La vida para principiantes, el autor polaco Sławomir Mrożek narra la monótona tarde de trabajo de un cuerpo de bomberos: “apagar incendios y salvar a las personas que quieren suicidarse”. Un trabajo tan frecuente que el capitán ya se conoce de memoria el papel que debe representar. Entiende a su público. Sabe que su completa satisfacción depende del timing. Deja que se junte gente bajo el edificio, espera a que lleguen los periodistas y los que venden la confitería, acomoda con cadencia la escalera, la sube poco a poco. ¿Y las preguntas…? ¡Ahhh… las preguntas! debe hacerlas en un orden estricto e implacable, su efecto progresivo se ha estudiado en cada detalle con la finalidad de establecer el momento perfecto para el rescate. Así, todas las tardes se ejecuta de manera quirúrgica esta puesta en escena, salvo que un día al capitán se le haya olvidado ponerse su ropa interior térmica y tenga mucho frío o hambre o que de repente, no sé, la vista desde lo alto…

La vida para principiantes es una antología temática cuyo humor raya en lo surrealista. Mrożek se burla de él mismo, de sus ideales hechos trizas con la edad, del arte, de la jubilación, del terror, de los negocios, de la política, de todo, todo el mundo.

Drink time! (En compañía de Patrick Leigh Fermor) de Dolores Payás
En este libro, la escritora española, Dolores Payás, nos acerca al mundo personal de Patrick Leigth Fermor, el mítico autor y viajero por excelencia. Nos pone sobre la mesa una trayectoria biográfica paralela a la de una novela de aventuras. En diciembre de 1933, con dieciocho años, una cazadora de cuero, dos mudas de ropa, un volumen de las Cinco odas de Horacio, un cuaderno y un atado de lápices, Patrick partió de Londres con primer destino a Constantinopla. De Turquía marchó a Grecia y en Atenas se enamoró de la princesa rumana Balasa Cantacuzène, con quien vivió en Moldavia por varios años. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Paddy se enlistó en el Ejército británico convencido de volver pocos meses más tarde; sin embargo, los estragos de la guerra partieron al mundo. A su regreso, Balasa y su hermana habían desaparecido sin rastro. No las encontró, sino hasta 25 años después, en el ático de un edificio en Bucarest, donde daban clases de lenguas extrajeras.

Si esto no suena a una novela ¿qué parece esto otro? En 1940, como oficial inglés, Paddy fue reclutado por los servicios de inteligencia griega para luchar contra los invasores italianos, al caer su brigada, tuvo que vivir escondido año y medio en las cuevas de Creta, desde donde coordinó a la legendaria Resistencia griega. Después de la rendición de Italia, organizó un comando para secuestrar al general Kreipe, un alto mando alemán que vivía en la isla. La operación se ejecutó de forma brillante, imaginativa y arriesgada, raptando al general en las narices de las tropas enemigas. En los días siguientes al rapto, tuvieron que moverse sin cesar por las cumbres escarpadas y sucedió que una mañana, al romper el alba, el prisionero miró el magnífico paisaje que yacía a sus pies y susurró en latín: “Vides ut alta stet nive candidum/ Soracte nec iam sustineant onus”, versos que Paddy completó con un cigarrillo en la boca: “Silvae leborantes, geluque/ Flumina constiterint acuto?” (¿No ves al [monte] Soracte encanecido/ por la espesa nieve, y los bosques/ agobiados por su carga, y los ríos/ detenidos por el punzante hielo?). Eran los primeros versos de “Ad Thaliarchum”, una de las odas del poeta Horacio, una de las pocas que se sabía de memoria.

Pasajes como estos son a los que Dolores Payás nos acerca. Conocemos los últimos años de un autor que vivía en una casa vuelta biblioteca en la parte más agreste de la península de Mani, resguardado por un ejército de gatos y participando de rituales bohemios que siempre comenzaban con: Time for a drink!

Tres años de chirimía en los conciertos

La chirimía es un instrumento musical, y a la vez un conjunto, que forma parte del patrimonio de la humanidad, sin embargo, hoy en día se encuentra en peligro de extinción. Es un instrumento de viento, con tubo cónico y lengüeta doble, elaborado con madera. En muchas culturas es indispensable para las festividades en el exterior.

Desde el siglo V antes de Cristo, la chirimía formaba parte de la cultura musical etrusca y posteriormente se diseminó por Persia, India, China y el norte de África. Fue introducida a Europa en los tiempos de las cruzadas (siglos XII y XIII) y luego fue llevada por conquistadores al centro y el sur del Continente Americano, donde se le conoce con nombres como chirimía, dulzaina, discante, caramillo y bombarda. En la época de evangelización, por las diferencias lingüísticas que significaron grandes obstáculos, los religiosos se vieron obligados a inventar métodos pioneros para difundir la nueva fe. La danza, el teatro y la música, además de la enseñanza de los oficios, demostraron ser un éxito en este esfuerzo evangelizador.

En las primeras escuelas de música enseñaron a los indígenas no solo a cantar y tocar, sino también a fabricar los instrumentos. El fraile franciscano Jerónimo de Mendieta describió este proceso con mucha precisión: “Los primeros instrumentos de música que hicieron y usaron, fueron flautas, luego chirimías, después orlos, y tras ellos vihuelas de arco, y ahora cornetas y bajones. Finalmente, no hay género de música en la iglesia de Dios, que los indios no la tengan y usen en todos los pueblos (…), y ellos mismos los labran todo, que ya no hay para que traerlo de España como solían”. Estas circunstancias causaron cambios muy serios en el ritual católico acostumbrado, y la diversidad de los instrumentos introducidos a la liturgia provocó fuerte oposición por la jerarquía eclesiástica novohispana.

Por órdenes del I Concilio Provincial Mexicano, celebrado en 1555, quedó prohibido el uso de estos instrumentos en la liturgia, con excepción del órgano, que desde tiempos remotos era el instrumento propio de la iglesia. No obstante, se permitió el uso de la chirimía en las celebraciones en los extramuros de las iglesias, o sea al aire libre, por ejemplo, durante las procesiones. Así empezó el gran papel que hasta la actualidad la chirimía tiene en la vida social de los pueblos mexicanos. El primer cronista de Oaxaca, fray Francisco de Burgoa, dejó un testimonio de este fenómeno: “[…] admírese la razón más despierta de ver en los pueblos excelentes chirimías, con admirable suavidad y consonancias, que ejercitan a la celebración de sus fiestas”.

Desde hace cinco siglos, en los pueblos de Oaxaca (también en Jalisco, Guerrero, Estado de México, Tlaxcala, Puebla y Chiapas) la chirimía anuncia y acompaña a los eventos más importantes como asambleas, mayordomías, bodas, funerales, procesiones, calendas, cumpleaños, etc. Con el tiempo se convirtió en un conjunto de entre dos y cuatro músicos (según la región). En Oaxaca, la representan dos músicos donde la chirimía se complementa con el tambor. En muchos casos, la chirimía fue sustituida por la flauta de carrizo, por ser un instrumento de más fácil mantenimiento, y sobre todo más barato, incluso ha sido cambiada por las flautas de plástico de fabricación industrial. De cualquier manera, esta antigua costumbre sigue presente en muchos pueblos, aunque hay señales preocupantes porque las nuevas generaciones no tienen curiosidad por este arte, que poco a poco enmudece.

Los maestros Roque Ignacio Martínez, Aristarco Pérez García, y en ocasiones Manuel Martínez, cultivan la tradición de la chirimía en la comunidad de San Bartolomé Yatoni, Sierra Norte. Preocupados por el futuro de esta costumbre, en junio de 2017 visitaron la Fonoteca Juan León Mariscal para contar sus experiencias y expresar sus inquietudes. Asimismo, mostraron su disposición para participar en eventos culturales con el objetivo de preservar y difundir la tradición de la chirimía. Su propuesta coincidió con la tarea de la Fonoteca de promover a los músicos tradicionales oaxaqueños, y de esta manera se inició una colaboración que tiene como objetivo el uso de la chirimía antes de cada concierto presentado por la Fonoteca en el Centro Cultural San Pablo. En consecuencia, desde hace tres años, sin cesar, los maestros Roque y Aristarco muestran su talen- to deleitando al público con su tradicional llamada a nuestros conciertos. Maestros, ¡muchas felicidades y enhorabuena!

Villancicos de Sor Juana

En 1691, la imprenta de Diego Fernández de León publicó Villancicos con que se solemnizaron en la Santa Iglesia y primera catedral de la ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca, los maytines de la gloriosa martyr santa Catharina, obra de sor Juana Inés de la Cruz. La impresión fue pagada por el canónigo Jacinto de la Hedesa Verástegui, sobrino del entonces obispo antequerano Isidro Sariñana y Cuenca, quien, por la muerte del rey Felipe III en 1666, había escrito Llanto del Occidente en el ocaso más claro del sol de las Españas.

Nacido en la década de los cuarenta del siglo XVII, en Puebla de los Ángeles, Jacinto de la Hedesa estudió artes y teología en la Real Universidad de México y en 1674 se mudó a Antequera del Valle de Oaxaca para asumir una canonjía en la catedral sureña, gobernada por fray Tomás de Monterroso. El gobierno episcopal de Monterroso se caracterizó por una constante tensión con el cabildo catedral, que no terminó con su muerte, pues, tras ella, los canónigos, incluido De la Hedesa, fueron acusados de haber robado bienes del mitrado cuando este agonizaba.

De la Hedesa Verástegui era muy devoto de santa Catarina, tanto así que financió la reedificación de su templo en el pueblo de Xalatlaco, a cuyos habitantes nahuas les ministraba en su idioma. El cabildo de Antequera ponderaba así al canónigo: “No es posible expresar con palabras a Su Majestad lo mucho que queremos a este sacerdote, que es como nuestro padre, nuestro amparo y bien hechor; dígalo nuestra iglesia de Santa Catarina pues no sólo [la] ha tomado a su cargo porque es muy devoto de la santa, al hacerle todos los años una gran fiesta en su trecenario y día, donde gasta mucha pólvora en fuegos, en luminarias, mucha cera en el altar y muchos regalos en los ministros del altar y predicador, sino que viendo que nuestra santa iglesia tenía muy maltratado el presbítero, trató de derribarlo y reedificarlo”.

Entonces, no resulta extraño que De la Hedesa pagara la publicación de los villancicos escritos por sor Juana Inés de la Cruz, a quien debió conocer cuando vivía en la ciudad de México, para los maitines de la que fuera la primera iglesia de Antequera: Santa Catarina, hoy en día San Juan de Dios.

En la dedicatoria de la obra, De la Hedesa destacaba el carácter intelectual que se le atribuía a la legendaria mártir, y seguramente veía un símil entre la santa y sor Juana, por ello debió encargar que la jerónima escribiera la obra en cuestión. Cabe destacar que sobre estos villancicos el investigador Elías Trabulse ha realizado un interesante estudio en el que sor Juana hace, en clave alquímica, una “exaltación extraordinaria de la feminidad” frente al desagravio antifeminista que encabezaban su propio confesor Antonio Núñez de Miranda y, evidentemente, otros hombres religiosos de la época, como Pedro de la Vega, autor de la obra La Rosa de Alejandría, que destacaba el “varonil principio” de la sabiduría de las mujeres.

Sor Juana respondió versando el episodio de la santa ante los sabios egipcios:

De una mujer se convencen todos los sabios de Egipto Para prueba de que el sexo No es esencia en lo entendido Nunca de varón ilustre Triunfo igual habemos visto Y es, que quiso honrar en ella Dios el sexo femenino.

No debe olvidar el lector que al estudiarse las obras literarias o plásticas es necesario poner atención al contexto en el que fueron realizadas y a quiénes las comisionaron, pues así es posible entender la sociedad de aquel momento. El tema da para más, sin embargo por ahora nos limitamos a destacar el patrocinio de la obra, a manos de Jacinto de la Hedesa Verástegui, pero también compartir con los lectores la existencia de la obra de sor Juana.

Un ejemplar de los Villancicos se encuentra resguardado en el acervo de la Biblioteca John Carte Brown Library, con quienes estamos agradecidos por las imágenes de la obra que nos fueron proporcionadas.

Taller de innovación para jóvenes artesanos

Durante los últimos seis meses desarrollamos un taller que benefició a los artesanos ganadores de un lugar o mención en el concurso que cada dos años celebra la fundación Friends of Oaxacan Folk Art, dirigido a jóvenes artesanos menores de 30 años.

El taller tenía dos objetivos principales: primero, ofrecer herramientas creativas para el desarrollo de nuevos productos, y segundo, propiciar en los jóvenes la innovación dentro de su tradición artesanal. Es decir, fomentar el cuestionamiento sobre sus materiales y procesos, sobre la utilidad de sus productos, y conducir la búsqueda de nuevas posibilidades que pudieran materializarse para visualizar nuevos horizontes y sumarlos a sus propias técnicas. Fueron seis módulos en un lapso de seis meses que abarcaron: la terminología del diseño –consideramos que puede ser de ayuda para mejorar la comunicación con diseñadores con los que seguramente colaborarán en el futuro–; ejercicios que detonaban ideas para crear una serie de piezas que formarían una colección que para ellos representara un reto al crear algo que no hubieran desarrollado antes–; trabajar con un material diferente al de su técnica tradicional y hablar con otros artesanos para buscar colores y texturas que convivieran con las suyas.

Estos ejercicios moldearon los proyectos de los jóvenes creadores, quienes aprendieron nueva información sobre color, tendencias, principios de diseño, innovación, empaque, branding y relaciones con sus clientes, hasta cerrar su proyecto personal para compartirlo con sus compañeros y recibir retroalimentación de ellos.

Como ejemplo tenemos el caso de Esperanza Martínez, una joven creadora de San Pedro Cajonos que comparte con su familia la tradición de criar gusanos de seda. Ella se especializa en trabajar con los capullos para elaborar joyería teñida con tintes naturales y ensamblada con plata e hilos de seda. Durante el taller elaboró tres piezas de seda con aplicaciones de piel. Su proyectó resultó muy interesante porque le abrió posibilidades no solamente para explorar un material nuevo, sino para cuestionarse cómo la seda trabaja con otras texturas y aprender técnicas nuevas.

Las herramientas e información brindada a los jóvenes se suman a su proceso creativo. Fue un ejercicio que se debe alimentar de nuevas perspectivas y nuevas ideas que los ayudarán a tener mejores referencias para solucionar retos. El principal logro del taller fue contar con muchos casos de reflexión y experimentación para crear nuevos e innovadores productos.

Culmina Encuentro de Conocimiento, Ciencia y Tecnología en Tlahuitoltepec

Santa María Tlahuitoltepec, Oax.- El Segundo Encuentro Conocimientos, Ciencia y Tecnología en un México Multicultural culminó este fin de semana con un ciclo de conferencias y la observación del cielo y constelaciones en esta comunidad mixe.

Después de dos días y medio de conferencias y talleres realizados en el Centro Cultural San Pablo, el sábado por la tarde todos los participantes del encuentro abordaron tres camionetas para ir a esta comunidad oaxaqueña, conocida por su amor a la música.

Tras casi tres horas de viaje entre montañas, los especialistas en difusión de la ciencia y las lenguas originarias de México llegaron a las instalaciones del Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (Cecam), sede de las últimas conferencias del encuentro y donde se llevó a cabo la observación de las estrellas.

La música de los mixes se escuchó en el acto de recibimiento que ofrecieron las autoridades de Tlahuitoltepec a todos los visitantes. Minutos más tarde el auditorio del Cecam se convirtió en la sala de conferencias y Mirna Villanueva, del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco, habló del amor y su relación con la ciencia.

Del amor se dio paso a la tecnología y esto permitió al doctor Miguel Chávez hablar del trabajo que el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), un centro de investigación y desarrollo de intelecto mexicano que —ubicado en el pueblo de Tonantzintla, municipio de San Andrés Cholula, en el estado de Puebla— realiza con el Gran Telescopio Milimétrico. El especialista mostró imágenes del Universo y estrellas que se han logrado captar con el telescopio.

Las conferencias culminaron con una mesa de diálogo entre representantes del conocimiento de las culturas mixe y seri. En este espacio los visitantes reflexionaron sobre la importancia del conocimiento astronómico que poseen las culturas originarias de México y su relación con la ciencia.

El gran cierre llegó cerca de las diez de la noche cuando en el helipuerto del Cecam, uno de los puntos más altos de la comunidad, se montaron telescopios que permitieron a los participantes conocer y observar algunas de las constelaciones visibles durante la noche del sábado. Mientras la bruma lo permitió, niños, jóvenes y adultos apreciaron las constelaciones del León, Escorpión, Libra, y planetas como Júpiter y tres de sus cuatro lunas.

El Segundo Encuentro Conocimientos, Ciencia y Tecnología en un México Multicultural, que coordina Noboru Takeuchi, investigador del Centro de Nanociencias y Nanotecnologías de la Universidad Nacional Autónoma de México, llegó a Oaxaca con el apoyo de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova.

Convocan a niños y niñas de México a contar historias desde sus hogares

  • Los cien trabajos ganadores serán publicados en Decamerón contado por niñas y niños mexicanos, 2020, editado por La Vaca Independiente y la Biblioteca Infantil BS

Oaxaca, Oax.- Con el objetivo de invitar a que las niñas y niños mexicanos expresen su imaginación y creatividad contando historias durante este tiempo de resguardo en sus hogares, la Editorial la Vaca Independiente y la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO), a través de la Biblioteca Infantil BS, convocan al Concurso de cuento infantil y juvenil: DECAMERÓN contado por niñas y niños mexicanos, 2020.

Podrán participar las niñas, niños y jóvenes mexicanos radicados en el país o en el extranjero. Habrá tres categorías: niñas y niños de 5 a 7 años; niñas y niños de 8 a 12 años; y jóvenes de 13 a 16 años.

Los trabajos deberán ser enviados a más tardar a las 23:59 horas del 14 de mayo de 2020 al correo electrónico: concurso@decameron2020.mx

Los cien trabajos ganadores serán publicados en Decamerón contado por niñas y niños mexicanos, 2020, editado por La Vaca Independiente y la Biblioteca Infantil BS de la FAHHO.

Los resultados se darán a conocer públicamente el 30 de junio de 2020 en las páginas oficiales de los convocantes.

Decameron de Giovanni Boccaccio

Hacia el año 1350 la peste negra enfermó a la población de Florencia, Italia. Entonces, como ahora, la gente debía aislarse para evitar el contagio. Giovanni Boccaccio, unos de los escritores italianos más destacados de ese tiempo, contó que un grupo de diez jóvenes se refugiaron en una villa en las afueras de la ciudad para crear literatura. Cada uno debía narrar un cuento por las noches. Boccaccio reunió estas historias en El Decamerón.

¿Qué historias contarán los niños y niñas mexicanos en el resguardo de sus hogares? Abramos la ventana de la imaginación para que los niños cuenten historias llenas de magia y fantasía.

Conoce las bases en: https://sites.google.com/view/decameron2020mx/Home

En la diversidad de las lenguas está la riqueza: MIGP

Oaxaca, Oax.- En 2011 Francisco Toledo creó los Premios CaSa de creación literaria en zapoteco. Con los años este concurso ha crecido e incorporado otros idiomas originarios y se han sumado a esta iniciativa instituciones como la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO) que preside la doctora María Isabel Grañén Porrúa, quien en entrevista dijo que quienes emiten las convocatorias son personas que saben que perder una lengua nos empobrece como sociedad, y que “en la diversidad está también la riqueza”.

Este 2020 los Premios CaSa de creación literaria emitió convocatorias para los idiomas: zapoteco, mixteco, triqui, ombeayiüts, mixe, mazateco, chinanteco y chatino. Los concursantes pueden participar en cinco categorías: poesía, narrativa, canción, literatura infantil y textos basados en la tradición oral. El cierre de las convocatorias es el 18 de septiembre de 2020.

Grañén Porrúa dijo que “somos privilegiados por convivir cada día con las expresiones creativas y la profundidad histórica de las culturas oaxaqueñas y sus lenguas. Por eso, entre otras muchas actividades, la Fundación Alfredo Harp Helú se sumó a los Premios CaSa, una más de las iniciativas de Francisco Toledo para fortalecer las lenguas originarias de Oaxaca”.

“Toledo nos enseñó a volver los ojos a la grandeza de los pueblos originarios y la convocatoria reanima el orgullo de pertenecer a esta cultura vigorosa y ancestral. Nos motiva que los participantes formen parte de un linaje milenario y que sean capaces de crear con la palabra, de nombrar las cosas con su nombre, así como Dios creó el mundo en el Génesis: “Y Dios dijo: “hágase la luz” y la luz se hizo…” Fue la palabra la que dio origen al universo. Nos alegra que la convocatoria se abra a diversas lenguas”, expresó la Presidenta de la FAHHO.

Consideró que es necesario apoyar a los individuos o colectivos que en un ambiente adverso buscan nuevos usos y espacios sociales para sus lenguas, es por ellos que crearon el Premio FAHHO-CaSa Emiliano Cruz Santiago, que busca reconocer y apoyar a personas que, como Cruz Santiago, promueven sus lenguas de manera individual o colectiva bajo su propia iniciativa.

Grañén Porrúa citó a Víctor Manuel Hernández Fierro quien decía: “Es el lenguaje la más grande creación concebida por el hombre en todos los tiempos, pues a través de él ha logrado capturar el pensamiento, la acción y sentimiento de seres de distintas épocas. El hombre es el único de los seres vivientes que tiene la suficiente capacidad para representar simbólicamente la realidad”.

La doctora en historia del arte dijo que “la lengua es el vehículo principal de la transmisión de la cultura, acompaña y da sentido a nuestra vida humana en la tierra. A través de ella, podemos expresar nuestros valores, sentimientos y explicaciones sobre el mundo que nos rodea. De esta manera, cada lengua encierra en su interior, en sus palabras, expresiones, y sensibilidades poéticas los miles de años de desarrollo que la cultura expresa”.

Añadió que en Oaxaca las lenguas conforman la parte auditiva de un mosaico cultural de gran complejidad. Al lado del español, numerosas lenguas expresan los elementos y las variantes de una de las grandes culturas de la humanidad: la mesoamericana. Esta cultura sigue viva, y en Oaxaca permea nuestras vidas, se manifiesta y transmite a través de sus lenguas habladas, y se hizo eterna en sus textos escritos desde los tiempos de la fundación de Monte Albán”.

Grañén Porrúa invitó a participar en las convocatorias de los Premios CaSa de creación literaria en: zapoteco, mixteco, triqui, ombeayiüts, mixe, mazateco, chinanteco y chatino, que cierran 18 de septiembre de 2020, las bases de participación se pueden consultar en la página www.casa.oaxaca.gob.mx

Las convocatorias son emitidas por el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), la Secretaría de Cultura, por medio del Centro Nacional de las Artes, el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas; el Gobierno del Estado de Oaxaca, a través de la Secretaría de Pueblos Indígenas y Afromexicano y la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca; el Gobierno del Estado de Guerrero, a través de la Secretaría de Cultura; la FAHHO, la Editorial Calamus y la asociación civil Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo.

Dona la FAHHO equipo médico a instituciones de salud de Oaxaca que se esfuerzan por combatir el COVID-19

  • Se entregaron un total de 2 822 overoles; 4 500 Mascarillas N95; 2 146 googles, 3 776 pares de guantes

Oaxaca, Oax.- La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO) dona equipo médico para proteger al personal de las instituciones de salud de Oaxaca que se esfuerzan en combatir el COVID-19, que mantiene en estado de emergencia a todo el país.

El anuncio lo hizo Alfredo Harp Helú a través de su cuenta Twitter: “Cuidemos al personal de salud. La @FundacionAHHO dona equipo de protección a las instituciones de salud de Oaxaca que se esfuerzan por combatir el COVID-19. Nuestro agradecimiento al personal  médico, administrativo, recepción y enfermeros por su labor y entrega”.

El equipo médico está dotado de un total de 2 822 overoles; 4 500 Mascarillas N95; 2 146 googles, 3 776 pares de guantes; cuya inversión total fue de 986 mil 750 pesos.

Será entregado al personas de los siguientes hospitales de la Jurisdicción Sanitaria de los Valles Centrales: Hospital Dr. Aurelio Valdivieso; Hospital Militar, Hospital General de Zona 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social, Hospital Presidente Juárez del ISSSTE; Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, Hospital de la Niñez, Laboratorio Estatal de Salud Pública; y el Hospital de la Mujer y Niño Oaxaqueño.

Ante la emergencia sanitaria, desde el lunes 16 de marzo los espacios de la FAHHO permanecen cerrados al público hasta nuevo aviso. Sin embargo, se les invita a seguir las redes sociales de cada uno de los espacios para conocer las actividades que se podrán disfrutar desde casa.

La FAHHO considera importante tomar acciones responsables para minimizar los riesgos de esta emergencia.

Inauguración de exposición: Detrás de una máscara

“Relumbran al sol candente del mediodía. En las calles lucen retintos, azules o rojizos. Cual dueños del mundo vociferan, corren, brincan y chicotean. Se murmura que algo esconden bajo las máscaras y que incitan con el tañer de sus cencerros. La gente del pueblo apenas los escucha y sale a mirarlos, pronto se oyen las exclamaciones: ¡Qué diablos tan bellos!”

Cuauhtémoc Peña

El Centro Cultural San Pablo se complace en presentar la nueva exposición con piezas del taller de Jacobo y María Ángeles “Detrás de una máscara”, a inaugurarse el próximo viernes 8 de marzo a las 19:00 horas en la Sala Capitulares.

El taller de Jacobo y María Ángeles, ubicado en la comunidad de San Martín Tilcajete, Oaxaca, lleva más de 20 años elaborando piezas talladas en madera de copal, comúnmente conocidas como “alebrijes”. Su arduo y meticuloso trabajo les han valido convertirse en reconocidos exponentes de la talla de madera como arte popular.

En esta exposición compuesta de tallas de madera del Taller mencionado, así como de fotografías de los “aceitados”, hechas por Fernando Armenghol y Manuel Jiménez e intervenidas por Jacobo y María, los visitantes se podrán adentrar al tradicional carnaval de Semana Santa, que se realiza en Tilcajete.

La exposición se encontrará abierta al público a partir del 08 de marzo y hasta mediados de julio en un horario de 10:00 a 20:00 horas de lunes a sábado y de 10:00 a 18:00 horas. Entrada libre.

Las aves más generosas y nobles

Andrés Ferrer de Valdecebro fue un fraile dominico nacido en España en 1620. Fue enviado a la Nueva España donde fungió como profesor de Teología y rector del Colegio de San Luis de Puebla de los Ángeles. Es autor de numerosas obras, una de las cuales conservamos en la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa, se titula Gobierno general moral, y politico: hallado en las aves mas generosas, y nobles. Sacado de sus naturales virtudes, y propiedades, en la que el autor muestra las características de algunas aves con la finalidad de que el ser humano encuentre en ellas la manera de introducir en su vida las virtudes y se aparte de los vicios. Al inicio de la obra menciona: “Y con tan ventajosas creces en la naturaleza, está todo más deteriorado en los hombres. ¿Quién será la causa? Los hombres, porque son apóstatas de la naturaleza”. 

Ferrer de Valdecebro recoge fragmentos de obras de autores clásicos como Aristóteles, Plinio, Homero, Ovidio, por lo que la mitología está muy presente. Divide la obra en las propiedades de distintas aves como el águila, el avestruz, la grulla, el pelícano, el ave Fénix, el cuervo, entre otras.

Al águila la presenta como la “Reina de las Aves, y Princesa Coronada de los vientos, es el Águila; paxaro el más noble, y generoso de quantos viven la Esfera clara, y transparente de los aires”. Considera que el águila resiste los rayos del sol como ningún otro ser por eso la asocia al ingenio, por su capacidad de superar las dificultades más profundas. Entre los antiguos era de buen augurio porque vaticinaba la prosperidad. Zeus la tomó por divisa desde su batalla con los Titanes, ya que un águila le anunció su victoria. 

En el libro VI escribe acerca del ave Fénix, menciona que vive quinientos años y es tan grande como un águila, de color púrpura, cabeza redonda y coronada con plumas de diferentes colores, de ojos grandes y resplandecientes y en el cuello un collar de plumas doradas. Habita en Arabia y se alimenta del “rocío del cielo o del llanto de la aurora”. Ferrer relaciona al Fénix con la muerte, un ave que sabe esperar y prevenir su muerte, cuando siente que esta se acerca, fabrica su nido con maderas aromáticas y al sentir que vuela lento y su aliento se debilita, sube al nido y se enciende a la luz de los rayos del sol, hasta quedar reducida a cenizas. De los restos sale un pequeño gusano que al poco tiempo tendrá alas y pico, renace un nuevo Fénix. La utiliza como metáfora de la resurrección, darle vida a la muerte y saber que “No puede morir mal, quien vive bien”. 

Interesante es el capítulo dedicado a la grulla que, según las fuentes, al volar en conjunto forman letras y son tan ordenadas que los Antiguos las llamaron “Maestra de la Ética”, incluso Herodoto menciona que sirvieron de inspiración para el arte militar.

Finalizamos con el “monstruo de las aves”, como llama al avestruz, que cuando se siente amenazado por los cazadores busca dónde ocultarse y esconde solo su cabeza, dejando descubierto todo el cuerpo. Por ello la consideran el símbolo de la necedad, Ferrer menciona “Que no hay dicha como la vida de los necios, ni desdicha como tratar con ellos”.

Si deseas profundizar acerca de este tema, te recordamos que puedes consultar la obra en la Biblioteca Francisco de Burgoa. 

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