Es para el Centro Cultural San Pablo un gusto poder presentar el 6º Foro Itinerante de la Red de Unidades de Información de Oaxaca (RUIO), el cual tiene como objetivo dar a conocer diferentes acciones preventivas y de seguridad aplicables en las unidades de información ante posibles riesgos naturales y humanos.
El foro estará dirigido a la comunidad bibliotecaria y a profesionales vinculados con la gestión y el desarrollo de las unidades de información, como lo son bibliotecas, archivos, hemerotecas, fototecas, fonotecas, museos, centros de documentación o afines. Se realizará del miércoles 10 al viernes 12 de julio de 2019 en el Centro Cultural San Pablo con el tema “Cultura de prevención de desastres y normas de seguridad en las unidades de información”.
Es primordial asegurar el buen almacenamiento de las unidades de información existentes en el estado de Oaxaca, ya que a través de éstas se puede preservar y acceder a la cultura de la que gozamos como mexicanos. Por esta razón, es sumamente importante promover una cultura de prevención ante desastres tanto naturales como humanos, por medio de normas que garanticen la seguridad de las obras existentes en las unidades de información del estado.
El pasado 19 de Mayo llevamos a cabo la presentación del libro Un encuentro con Tamayo en el MIO. Uno de los temas centrales que tocamos durante la presentación fue: ¿Qué nos llevó a realizar este libro, más allá de ser un material de apoyo que acompaña la exposición del MIO? Para nosotros es muy importante compartir el lugar desde el que nace el gusto por la obra y la vida del artista –por eso nos gustan los libros y las pinturas– aunque, a decir verdad, la intención de la Dra. Ma. Isabel Grañén Porrúa desde el inicio fue crear un verdadero libro de arte dirigido a niños.
El objetivo de esta publicación es que a través de las páginas impresas a todo color, puedan conocer las pinturas y la obra de Tamayo. Por ello, expresamos nuestro profundo agradecimiento a Fundación Rufino Tamayo, quien generosamente nos permitió que este sueño se hiciera realidad al poder reproducir más de cien obras del maestro a lo largo de 87 páginas de que consta el cuento. El libro además, nos transporta a un diálogo imaginario con el pintor, con el cual reconstruimos la dedicación y esfuerzo cotidiano de Tamayo al encontrar su propia voz: “No creo en la inspiración. Hay que ejecutar el oficio como un artesano”. Su obra es un ejemplo de la búsqueda de la expresión de su tierra natal, que se refleja en el color de sus obras y que lo llevó hasta las galerías de arte internacional, tomado siempre de la mano de su amada y bella esposa Olga.
Esta edición está acompañada de otro libro, un cuaderno de ejercicios, Las sonrisas de Tamayo, en donde los niños podrán jugar, imaginar y pintar de la mano del artista, compartiendo el gusto por la arqueología, la comida o la astronomía.
Durante este tiempo de conocernos me he llevado experiencias maravillosas que, sin duda, atesoraré por muchos años más, experiencias que han enriquecido mi vida personal y profesional. Agradezco a la familia Harp Grañén por este regalo a Oaxaca, un regalo que ha significado un espacio de encuentro para muchos quienes hemos escrito y seguimos escribiendo historias y cartas, y además construyendo una gran familia.
Quiero compartir un poco de mi historia con ustedes. Hace ocho años decidí inscribirme en un taller de verano, y me pareció bastante interesante el concepto que ofrecía el MUFI en cuanto a talleres y actividades, por lo que entré al taller “Correspondencia creativa”. Al principio lo veía como un taller más, pero poco a poco la magia de la filatelia me fue envolviendo, y no creí que esto pudiera llegar a influir de una manera significativa en mi vida profesional.
Después participé en otros talleres, y fue tanto mi gusto por la filatelia y por lo que significaba el MUFI, que terminé siendo voluntaria por más de seis años, colaborando de forma directa con los proyectos educativos del museo, como lo fue el Teatro Guiñol Filatélico, una experiencia que nunca olvidaré, llena de riqueza en muchos sentidos: el poder darle vida a diferentes personajes y transmitir a las personas el maravilloso mundo de la filatelia, la lectura, la increíble sensación de recibir una carta.
Éste, como muchos de los proyectos del MUFI y la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, me permitieron conocer cómo es que funciona todo desde adentro, el esfuerzo, organización y creatividad que se tiene para llevar a cabo cada proyecto, y al final de todo el reconfortante agradecimiento y entrega del público.
Estos valores, experiencias y recuerdos los guardo y pondré en práctica ahora que curso el octavo semestre de la Licenciatura en Medicina en la Universidad de Monterrey, en donde me encuentro becada por parte de la FAHHO. Mi formación será para beneficiar también a muchos que lo necesiten, poniendo en práctica todos los días las cosas aprendidas, sobre todo el lado humano que el MUFI me ayudó a construir.
Gracias MUFI, gracias Fundación Alfredo Harp Helú por su amor a Oaxaca, y que vengan muchos años más para este espacio que ha logrado hacer comunidad y, por supuesto, una gran familia que timbra con cada una de estas experiencias. Espero de todo corazón que sigan marcando la vida de las personas que se adentran en este maravilloso mundo de la filatelia, así como lograron hacerlo con la mía.
El Día Mundial de la Fotografía Estenopeica se celebró por primera vez el 29 de abril de 2001. Pronto se convirtió en una celebración global que continuaría anualmente, cada último domingo de abril. Sin embargo, no es sino hasta el 2009 que esta conmemoración llega a Oaxaca. Tras ese primer año comenzamos a celebrar la fotografía estenopeica cada año, a través de la planeación y el desarrollo de diversas actividades en relación a este tipo de fotografía, siempre contando con la compañía y el respaldo de diversas instituciones y colaboradores que han permitido la fundación y permanencia del proyecto: Oaxaca Estenopeica, un encuentro de autores, editoriales, colectivos e instituciones, así como otros expertos de la fotografía que se reúnen año con saaño para celebrar, compartir y difundir aquello que más les apasiona: la fotografía estenopeica. Éste es el primer y único evento de su clase a nivel mundial. Dura más de cuatro semanas en diversos espacios culturales y artísticos del estado de Oaxaca.
Oaxaca Estenopeica tuvo su primer acercamiento con el MUFI en el año 2012, y a partir de ese año han trabajado en colaboración, creando un vínculo entre ambos proyectos con la finalidad de crear nuevos públicos para la fotografía estenopeica y la filatelia. Desde el inicio de esta colaboración se han impartido talleres para niños, jóvenes y adultos, generando actividades que permiten acercar nuevos públicos a los objetivos que ambos proyectos comparten y desarrollan durante todo el año. Particularmente en el mes de abril, estos proyectos unen fuerzas y comparten algunas actividades en conjunto, entre las que destaca el adecuar un espacio dentro del MUFI como cuarto oscuro, en el que durante el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica se realiza el tradicional préstamo de cámaras, invitando a los visitantes y al público en general a participar, celebrar con nosotros y descubrir la magia de la fotografía al conocer los principios fundamentales de la cámara fotográfica.
Cada año las actividades van aumentando, así como el público interesado. Durante este 2019, Oaxaca Estenopeica cumple diez años de celebrar el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica en Oaxaca. Como parte de esta celebración, en colaboración con el MUFI tuvimos varios invitados nacionales e internacionales que, de acuerdo con la propuesta y experiencia individual de cada uno, nos acercaron a la fotografía sin lente desde las distintas perspectivas que pudieron compartir con nuestro público. Héctor Covarrubias, físico de la UNAM, impartió la charla-taller “Cámara de agujero de alfiler”, donde nos explicó el fenómeno de la luz y pudimos ver el MUFI de cabeza, utilizando objetos muy sencillos y prácticos, además de conocer más del funcionamiento de una cámara estenopeica. Guillermo Álvarez, fotógrafo de Argentina, nos habló acerca de su proyecto Cámara Viajera, un intercambio cultural que utiliza la correspondencia postal y que actualmente se realiza entre Hong Kong y Argentina, empleando cámaras estenopeicas elaboradas con latas, cargadas con material sensible y una postal en donde los participantes dibujan libremente lo que desean compartir con la persona de otro país, sin saber realmente quién lo recibirá. A partir de este año se suma México al intercambio, teniendo como sede el Museo de Filatelia en la ciudad de Oaxaca.
Andrea Melo, de Colombia, nos enseñó a intervenir las fotografías estenopeicas utilizando diferentes soportes y materiales para resignificar la imagen resultante, y colaboró en la creación de material para participar en la convocatoria del Día Mundial de la Fotografía Estenopeica en Colombia. Tras este taller, arrancó un nuevo proyecto con un grupo de personas interesadas en la fotografía estenopeica y en la gráfica tradicional: durante un año, ambos proyectos colaboradores, Oaxaca Estenopeica y el MUFI, trabajarán en conjunto para realizar un intercambio de postales estenopeicas intervenidas entre Colombia, Argentina y México. Este proceso concluirá con la muestra final de resultados durante la próxima celebración de Fotografía Estenopeica en Oaxaca 2020.
Gracias a las instituciones que colaboran y permiten ser sede de esta y más actividades, cada edición de Oaxaca Estenopeica ha ido creciendo hasta convertirse en un pequeño festival, donde la finalidad principal es difundir y compartir la técnica y las diversas posibilidades que la fotografía estenopeica tiene para nuestro creciente público, así como consolidar este evento como una de las mayores plataformas de esta técnica fotográfica desde el estado de Oaxaca.
Se llevará a cabo los días 10, 11 y 12 de julio del presente año, teniendo como sedes al Centro Cultural San Pablo y a la Biblioteca Francisco de Burgoa.
El Foro pretende concientizar que el patrimonio documental tiene un valor dentro de la historia de la humanidad por lo que es necesario prever y tomar medidas adecuadas para protegerlo y evitar que éste sea dañado o perdido
Oaxaca de Juárez.- El VI Foro Itinerante de la Red de Unidades de Información de Oaxaca (RUIO) se llevará a cabo los días 10, 11 y 12 de julio del presente año, teniendo como sedes al Centro Cultural San Pablo y a la Biblioteca Francisco de Burgoa.
En esta edición el tema rector del Foro es: “Cultura de prevención de desastres y normas de seguridad en las unidades de información”, del cual se desprende los subtemas: Prevención de riesgos en las unidades de información; Infraestructura, acervos, personal y usuarios; Planes de contingencia en situación de riesgo; y Rescate de acervos documentales afectados por desastres.
Durante estos días se contará con la participación de expertos en la materia de rescate de patrimonio, como el Maestro Gerardo López Nogales, director de la Casa de la Ciudad y del Taller de Restauración de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, quien impartirá una conferencia magristral en donde relatará las experiencias que en el tema tiene. Del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas, CENIDIAP, vendrá la Doctora Patricia Brambila, experta en la conservación de archivos y quien ha sido ponente en los tres últimos foros. Además llegarán ponentes de las universidades La Salle, Anáhuac y Colegio de México.
Es importante mencionar la participación de los integrantes del RUIO, expertos en los temas de prevención de accidentes, conservación y rescate de documentos, así como de especialistas que hablarán de las experiencias vividas en sus unidades de información después del fenómeno natural que fue el terremoto de 2017. A lo largo del foro se realizarán 14 ponencias.
Con la finalidad de conocer más acerca del aseguramiento y protección de los espacios documentales, se presentará un agente de seguros que dará a conocer los requerimientos necesarios para poder prever y asegurar los inmuebles que contienen estos acervos.
Para capacitar a los asistentes en primeros auxilios, se contará con la colaboración de expertos de Protección Civil de Oaxaca quienes impartirán un curso teórico-práctico en este tema.
El Foro pretende concientizar tanto al personal que trabaja en las diversas unidades de información como al público en general, que el patrimonio documental tiene un valor dentro de la historia de la humanidad por lo que es necesario prever y tomar medidas adecuadas para no sólo protegerlo sino evitar que éste sea dañado o perdido por una mala prevención.
La Red de Unidades de Información de Oaxaca es un grupo conformado por diversas unidades de información (bibliotecas, hemerotecas, fonotecas), establecidas en el estado de Oaxaca y pertenecientes a instituciones públicas, privadas e independientes.
En este momento la Red está conformada por 14 Unidades de Información de diferentes instituciones públicas y privadas:
• Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca A.C.
• Biblioteca del Centro INAH Oaxaca, Instituto Nacional de Antropología e Historia.
• Biblioteca José Antonio Pérez Gay, Casa de la Cultura Oaxaqueña.
• Biblioteca José Lorenzo Cossío y Cosío, Museo de la Filatelia de Oaxaca, A.C.
• Biblioteca José Vasconcelos, Universidad Anáhuac Oaxaca.
• Centro de Documentación Guadalupe Musalem, Grupo de Estudios Sobre la Mujer “Rosario Castellanos” A. C.
• Centro de Información y Documentación de la Universidad Regional del Sureste, Universidad Regional del Sureste.
• Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, Instituto Nacional de Bellas Artes, Secretaría de Cultura.
• Biblioteca Pública Central “Margarita Maza de Juárez”, Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca, Gobierno del Estado de Oaxaca.
• Biblioteca Francisco de Burgoa, Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca
• Biblioteca El Rosario, A. C., Santa Catarina Minas, Ocotlán.
• Biblioteca de la Universidad La Salle Oaxaca, Universidad La Salle Oaxaca.
• Centro de Documentación e Investigación sobre el Manejo de Sitios Arqueológicos, Centro INAH Oaxaca
• Biblioteca de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca
La Colección Anita Jones, donada al Museo Textil de Oaxaca por Elsa Moreno de Jones, narra la historia de este oficio a través Roberto López y su esposa Lucrecia Tapia, una familia mixteca dedicada a la producción de sal.
Oaxaca, Oax.- A finales de marzo del año 1970, Anita Jones visitó la Costa Chica de Oaxaca para documentar textiles, festividades y oficios de la Mixteca de la Costa. Durante su estancia en Pinotepa Nacional, conoció a Roberto López y su esposa Lucrecia Tapia, una familia mixteca que se dedicaba a la producción de temporada de la sal, cuya historia puede conocerse a través de las fotografías que conforman la exposición ‘Sal de la Tierra: Las salinas de Pinotepa Nacional’ que desde este mes se exhibe en el Centro Cultural San Pablo.
Las fotografías y bules de la Colección Anita Jones, donada al Museo Textil de Oaxaca por Elsa Moreno de Jones, narran la historia de este oficio a través del trabajo de esta familia oaxaqueña.
La salina de Roberto se encontraba a unos 29 kilómetros al sureste de Pinotepa Nacional a las orillas de la laguna de Alotengo. “Para extraer la sal, Roberto y sus trabajadores juntaban en bolsas de petate la tierra salada (salitre) ubicada en la capa superficial de los suelos expuestos por el retiro de las aguas de la laguna durante la época de sequía. En una construcción conocida como “tapextle,” elaborada de estacas de madera dura que sostenían capas de zacate y arena fina, colocaban el salitre y con bules de guaje fabricados por ellos mismos, echaban agua semisalada de un pozo excavado al lado de la estructura”, precisa el texto de sala que acompaña a las imágenes.
La documentación histórica indica que el oficio de Roberto fue elaborado en la misma laguna por los mixtecos de Pinotepa Nacional desde tiempos prehispánicos, aunque anteriormente también se practicaba un proceso distinto que es la producción de sal por fuego y cocción.
Seguramente la introducción en la región del ganado mayor (vacuno y caballar) durante el siglo XVI, así como las necesidades de los esfuerzos mineros de la Colonia, ayudaron a mantener e impulsar esta industria artesanal. Incluso las comunidades afromestizas vecinas como Chacahua y Santo Domingo Armenta empezaron a producir sal usando un tapextle. A lo largo de la costa del Pacífico, desde Sonora hasta la Laguna de Cuyutlán en Colima y de la Costa Chica hasta Chiapas, se ha documentado el uso del tapextle con nombres como: tapeixtle, tapeite, tapesco, entre otros. Sin embargo, no hay evidencia concreta de que sea una tecnología endémica a Mesoamérica.
Para profundizar en el tema, puedes visitar la exposición ‘Sal de la Tierra: Las salinas de Pinotepa Nacional’ ubicada en las salas Refectorio del Centro Cultural San Pablo. La entrada es libre.
Conoce todas las actividades del Centro Cultural San Pablo, así como las otras filiales de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, en la página: www.fahho.mx
Se realizaron trabajos de reforestación social en 263 municipios con 327 localidades en la entidad, con el apoyo de la sociedad civil organizada, con las instituciones de los tres niveles de gobierno y con el apoyo de autoridades municipales y agrarias
Oaxaca, Oax,- La Fundación Alfredo Haro Helú Oaxaca (FAHHO), a través de su departamento de Medio Ambiente, hizo la entrega simbólica de 2 millones de árboles que ayudarán a reforestar el estado de Oaxaca.
Los presidentes de la FAHHO, Alfredo Harp Helú y María Isabel Grañén Porrúa, entregaron vales de árboles a representantes de organizaciones civiles y ambientales, artesanos y autoridades municipales y agrarias que se han comprometido con esta causa que busca contrarrestar los estragos que el cambio climático ocasiona en el planeta, pues tan solo en Oaxaca se pierden al año entre 20 a 25 mil hectáreas que representan de 20 a 25 millones de árboles, afectando de una forma severa los ecosistemas que colocan al estado como el primero de mayor biodiversidad del país.
En su intervención, Harp Halú mencionó que se viven momentos críticos que están afectando a los ecosistemas, los incendios, las plagas, la contaminación ambiental, que son el reflejo del cambio climático, por lo que hizo un llamado para que las instituciones federales, estatales y municipales, conjuntamente con la Fundación, cierren filas para apoyar estos proyectos y aprovechar la infraestructura instalada de viveros tecnificados que se tiene en el estado e incrementar la producción de planta para apoyar la reforestación social que tanta falta le hacen al estado.
Comentó que es responsabilidad de todos y los convocó a sumar esfuerzos y alianzas para que la donación de estos 2 millones de árboles tengan el objetivo final de recuperar lo que tanto se ha dañado en la naturaleza.
Por su parte, la Doctora Grañén Porrúa hizo una reflexión a través de la cita del libro “El hombre que plantaba árboles” de Jean Giono, donde a pesar de las adversidades siempre hay un camino de la condición humana para no perder la batalla ante las adversidades y que todo se puede lograr con voluntad, y que es una esperanza, que si podemos revertir lo que hemos dañado al medio ambiente.
En el 2006, la FAHHO da inicio al Proyecto de Transferencia de Tecnología Forestal, Proyecto para la producción de planta, donde conjuntamente con el país de Suecia, el Gobierno del Estado y el Gobierno Federal, sumaron esfuerzos para contar con la infraestructura tecnificada más importante en su momento para la producción de planta, donde la Fundación donó los primeros 15 viveros tecnificados que se instalaron en Oaxaca y un banco de germoplasma.
Por gestiones del Gobierno del Estado, con presupuesto de egresos de la federación, se amplió a 32 viveros más en el estado, siendo la infraestructura tecnificada más importante del país, donde se tenía una capacidad instalada al año para producir 30 millones de árboles, esto con el objeto de poder tener una producción de planta necesaria para impulsar la reforestación y poder llegar al punto de equilibrio, entre lo que se deforesta y se reforesta en la entidad.
Convencidos que, ¡Reforestar, reforestar, reforestar! es uno de los caminos para hacer frente a los impactos que genera el cambio climático, en el 2018 la Fundación rehabilitó 8 viveros y donó 3 millones de árboles. Con esta planta se realizaron trabajos de reforestación social en 263 municipios con 327 localidades en la entidad, con el apoyo de la sociedad civil organizada, con las instituciones de los tres niveles de gobierno y con el apoyo de autoridades municipales y agrarias.
En el presente año se rehabilitaron 2 viveros más y se produjeron 2 millones de árboles de especies de rápido crecimiento (nativas y tropicales) y especies de clima templado (coníferas).
La Fundación tiene un compromiso con el Medio Ambiente, con este gran patrimonio de los oaxaqueños, por eso se hace una gran convocatoria para sumar esfuerzos de la sociedad civil, productores y autoridades, para reforestar, porque la reforestación es primordial para la recuperación de bosques y selvas, que es fundamental en el sostenimiento de la biodiversidad, la captura de carbono, la formación y protección del suelo, la mitigación de daños y desastres naturales y la regulación del ciclo del agua y del clima.
Pasarán a formar parte de los fondos de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova disponibles para consulta pública.
Oaxaca, Oax.- Este lunes 10 de junio a las 10:00 am se realizará, en el Centro Cultural San Pablo, un evento para dar a conocer la donación de papeles históricos de la Cañada de Cuicatlán, que pasarán a formar parte de los fondos de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova (BIJC) disponibles para consulta pública.
Don Benjamín Ladrón de Guevara (1849-1936) fue jefe político del distrito de Cuicatlán durante el Porfiriato. Como varios intelectuales rurales de su época era un liberal radical, metodista y masón. Pero aparte de este perfil político y su importante presencia en la Cañada, era también descendiente de una antigua familia de caciques de Cuicatlán y Quiotepec y, como tal, tenía en sus manos los viejos documentos familiares.
Don Benjamín era nieto de María Martina de los Ángeles y Monjarás (1786- 1870), la última cacica de Cuicatlán. Fue en su tiempo -viendo el fin de los cacicazgos de origen indígena- que alguien de la familia elaboró una extensa historia familiar, justificando los antiguos derechos señoriales. Este y otros documentos nos guían de regreso en el tiempo, llegando a la sorprendente conclusión que el primer ancestro identificable de la familia no era otro que Coatecuhtli (Nai ye en mazateco; Tico en cuicateco), el último gobernante prehispánico de Santiago Quiotepec, cuyo hijo, don Francisco Cortés Tecuhtochtli, recibió a Hernán Cortés a su paso por Quiotepec en los primeros años de la década de 1520.
Este conjunto documental en algún momento estuvo ligado a dos importantes documentos pictógraficos de la Cañada de Cuicatlán: el Mapa de Quiotepec y el Códice Fernández Leal. La donación de estos papeles permitirá su conservación y estudio, para conocer mejor el pasado de la Cañada Cuicateca.
En el evento estarán presente la Dra. María Isabel Grañén Porrúa, presidenta de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, los directivos de la BIJC, y representantes de la familia Ladrón de Guevara, generosos donantes de este conjunto de documentos. La BIJC agradece especialmente a la familia de la Sra. Judith Camacho Hernández por tomar la iniciativa para esta donación.
Durante el evento, que se enmarca en el Día Internacional de los Archivos (el 9 de junio), se presentará una exposición que muestra una selección de los documentos, junto con reproducciones del Códice Fernández Leal y el Mapa de Quiotepec. Esta muestra estará en exhibición en el pasillo de la BIJC del 11 de junio al 11 de septiembre de 2019.
Lugar del evento: patio lateral del ex convento de San Pablo, Independencia 904, Centro.
El Proyecto para el fomento a la sericicultura en Oaxaca tiene el objetivo de fortalecer la moricultura, la crianza de gusanos de seda y la hilaturia en Oaxaca, con lo cual se beneficiarán a grupos artesanales del estado.
Oaxaca de Juárez, Oax.- La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO), a través de su Coordinación de Medio Ambiente, realizó la donación de insfraestructura para salas de crianza de gusanos de seda.
El Proyecto para el fomento a la sericicultura en Oaxaca, impulsado por la FAHHO, tiene el objetivo de fortalecer la moricultura, la crianza de gusanos de seda y la hilaturia en Oaxaca, con lo cual se beneficiarán a grupos artesanales del estado.
El manejo nutricional y de alimentación de los gusanos de seda, es directamente proporcional con la producción y calidad de seda. La comida específica del gusano de seda esta basada en el consumo de hoja de morera, la cual tiene un contenido nutricional formado por proteínas que poseen aminoácidos esenciales, carbohidratos, lípidos, vitaminas y minerales. De ahí la importancia de apoyar con la donación de árboles de mora para la creación de huertos e infraestructura para su riego. En este primer año se donarán 6 mil árboles de mora, así como infraestructura para riego del huerto de mora, la cual consiste en tinacos y manguera.
La crianza de los gusanos de seda es la segunda actividad importante dentro del proceso de Sericicultura, para lo cual se debe contar con espacios adecuados para un desarrollo óptimo de las larvas. Por ello en esta primer etapa se donaron 63 estantes a artesanos de 19 grupos, del Sector Cajonos, Mixteca y Valles Centrales, estantes que fueron diseñados especialmente, de acuerdo a las necesidades de espacio y funcionalidad.
A través del Museo Textil de Oaxaca, se capacitará a los diferentes grupos de artesanos en técnicas de tinción de hilo de seda, con lo cual se busca fortalecer el terminado de las prendas que elaboran, para dar un valor agregado a sus productos.
Antecedentes
La actividad de la Sericicultura en el Estado de Oaxaca tiene sus antecedentes desde la Época de la Colonia, pero fue a partir de 1995 que se le dio un gran impulso a esta actividad, con un proyecto especial promovido por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), por los antecedentes de la Actividad Sericícola en la Entidad, quienes enviaron dos expertos coreanos para capacitar y estructurar el proyecto Estatal, con la finalidad de preservar esta importante actividad en
Oaxaca.
Actualmente existen 23 grupos organizados que se dedican a la actividad Sericícola en el Estado, actividad que beneficia a 320 familias. Las comunidades que destacan en esta Actividad en la Entidad son: San Pedro Cajonos, Santo Domingo Xagacia, San Miguel Cajonos y San Pablo Yaganiza, Región Sierra Norte; Teotitlán del Valle, Región Valles Centrales; San Mateo Peñasco, Región Mixteca y San Juan Colorado, Región Costa, mismas que fueron beneficiasdas con la donación realizada por la FAHHO.
En relación a la producción de huevecillos, el Gobierno del estado, a través de la Secretaría de Economía están a cargo del Proyecto para la construcción de Centro Estatal Productor, y de esta forma ya no depender de la compra que hacen los artesanos al Centro Nacional de Sericultura ubicado en el estado de San Luis Potosí.
Se impartieron 26 talleres gratuitos diseñados para que los más pequeños pudieran disfrutar de experiencias estéticas y lúdicas
Oaxaca, Oax.- La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO), a través del programa Seguimos leyendo, organizó por cuarto año consecutivo el Festival para la Primera infancia con la asesoría de la Maestra Eva Janovitz Klapp.
Los días 6 y 7 de abril, sábado y domingo respectivamente se impartieron 26 talleres gratuitos en la sede de la FAHHO, el Centro Cultural San Pablo, de 10 a 14 horas.
El festival estuvo compuesto de tres ofertas: Talleres para la población más pequeña de 0 a 2 años, de 2 a 4 años y de 4 a 6 años. Con cuatro disciplinas artísticas: teatro, música, artes plásticas y literatura. Los talleres fueron diseñados para que los más pequeños, en compañía de sus padres o familiares, pudieran disfrutar de estas experiencias estéticas y lúdicas.
En esta ocasión se contó con la presencia de 21 talleristas locales capacitados por expertos de talla nacional e internacional, quienes atendieron a los pequeños visitantes que abarrotaron cada una de las actividades.
Conoce los talleres y todas las actividades del programa Seguimos Leyendo en: www.seguimosleyendo.org
Hoy comienza un sueño más para el beisbol mexicano, una obra hecha con todo mi amor por México, un país campeón. Tenemos todo para lograr los mejores trofeos a nivel mundial, solo falta decisión y compromiso, así que comencemos a actuar como se juega el buen beisbol: en equipo.
El Salón de la Fama del Beisbol Mexicano que hoy nos reúne es un jonrón con casa llena, acoge a las estrellas que brillan de día y de noche, aquellos jugadores, mánagers, ampayers, directivos y hombres de los medios de comunicación que merecen nuestro reconocimiento en un nuevo hogar que nos permite recordar sus hazañas.
Los inmortales del beisbol mexicano nos inspiran; su fuerza mantiene en armonía las bóvedas de este edificio. Pareciera que la luz no es la que entra por las ventanas, más bien emana de los hombres que han entregado todo en el terreno de juego. Así, en este edificio, el poder del beisbol mexicano hace que sus fuentes brillen con toda intensidad y que el suelo sea un campo de sueños compartidos, un diamante donde todos hablamos un mismo lenguaje, sin necesidad de pronunciar una palabra.
Los inmortales del beisbol mexicano jamás esperaron a que la suerte jugara por ellos, decidieron encaminarse por la vía del entrenamiento, la constancia, el esfuerzo y la disciplina; una y otra vez, vencieron sus miedos para lograr las grandes hazañas que encumbran al beisbol que tanto orgullo causa en sus aficionados. Es momento de poner en práctica esta enseñanza: dueños de equipos, directivos, peloteros, medios de comunicación, gobiernos, autoridades deportivas y aficionados… Somos los únicos responsables de que este deporte siga brillando en los corazones de los mexicanos. A veces nos cuesta asumir las derrotas, pero lo importante es tener más juegos ganados que perdidos y en México estoy seguro que existen las condiciones para lograrlo. Reitero: juguemos en equipo y vamos a triunfar.
El beisbol es dinámico, como lo será también este Salón de la Fama, una obra en constante renovación, un sitio para acudir una y otra vez, para recordar a los grandes de nuestro deporte y para aprender siempre algo más.
El Salón de la Fama será un punto de encuentro, un lugar de convivencia familiar, un sitio inspirado por el Cerro de la Silla para dar cobijo a un centro de desarrollo creativo y social, una visita obligada en Monterrey. En este recorrido nos daremos cuenta de que el beisbol, además de ser un deporte, es también historia, estadísticas y un arte elocuente que inspira a los creadores: a poetas, periodistas, fotógrafos, estadistas, locutores y artistas, entre otros.
Y como el beisbol también es un poema no escrito, en este recinto las palabras cuentan, por ello hemos instalado una extraordinaria biblioteca, que seguramente se enriquecerá con el paso de los años e inspirará a nuevas plumas que deseen contribuir a la historia del beisbol en nuestro país.
Hace unos años, la posible desaparición del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano entristeció a los aficionados. Durante cuarenta años, Monterrey había sido sede de este recinto, pero no tenía casa propia y cerró sus puertas. En el Juego de Estrellas que se celebró en Oaxaca en 2013 me comprometí a edificarlo. Posteriormente, el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, ofreció las facilidades necesarias en el glorioso Parque Fundidora para que Monterrey continuara con el privilegio de albergar la catedral de los inmortales. Y así, el arquitecto Daniel López Salgado dejó su alma y talento en esta gran obra, que ha sido llevada a cabo por la constructora Maiz Mier y nuestro mayor entusiasta: José Maiz García, su presidente. Asimismo, mi reconocimiento a Francisco Padilla, director del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano por su entrega y dedicación, a Lorenzo Peón, quien se hizo cargo de la administración del proyecto de obra, y a José Ortiz Izquierdo, consejero delegado del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, a quien he encargado esta responsabilidad, así como a las más de 1 200 personas que han participado en hacer posible este proyecto, señalando con especial énfasis a Plinio Escalante, quien desempeñará un gran esfuerzo para mantener el recinto en Monterrey.
Hoy, los vientos soplan a favor de nuestro beisbol mexicano, pues el corazón del presidente Andrés Manuel López Obrador late con un bat y una pelota y desea contagiar su pasión a lo largo y ancho del país. Cuando le extendí la invitación, por supuesto, estuvo de acuerdo en acudir a inaugurar este templo beisbolero que honra a los grandes del rey de los deportes. Es una distinción contar con su significativa presencia en este recinto.
Este edificio que hoy inauguramos es una prueba más de una familia comprometida con México, que sabe vivir y morir jugando beisbol.
Señor Presidente, atendiendo al llamado que hizo a empresarios para apoyar el desarrollo y crecimiento de nuestro país, y buscando fomentar el espíritu de equipo que trabaja por México, quiero anunciar que intensificaré mis apoyos a proyectos productivos y que, además, me haré cargo de la remodelación del estadio de Guasave para que el beisbol vuelva a esa ciudad en la temporada 2019/2020.
Fue un mediodía nublado en Monterrey. De pronto, el sol se abrió dentro del Parque Fundidora, comenzaron a llegar personalidades del deporte, de la vida pública y económica del país.
Se percibía una gran ansiedad por conocer el nuevo Salón de la Fama del Beisbol Mexicano; el recinto que involucró a más de 1 200 personas de diferentes rincones del territorio nacional, lo mismo para su concepción que para su construcción.
Con apenas algunos segundos de retraso, apareció una poderosa comitiva. En ella se encontraban el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón y el C.P. Alfredo Harp Helú, quien seis años atrás se había comprometido a rescatar el templo de los inmortales.
Las paredes del imponente edificio retumbaron por primera vez, segundos después de que los oradores tomaron sus lugares. Bastó con escuchar el nombre de don Alfredo para que cada uno de los asistentes le brindara una asombrosa ovación, la más natural y pura de las que se tenga memoria.
Ahí estaban las grandes glorias del pasado, con todos sus hits, con todas sus carreras y con todos sus juegos ganados. Ahí estaban también los poderosos empresarios, los que invierten y siempre quieren ganar. Ahí estaban los artistas de los trazos maravillosos. Ahí estaba la familia de don Alfredo, que como él mismo dijo, “está comprometida con México, que sabe vivir y morir jugando beisbol”.
Nadie podía dejar de aplaudir. Fueron largos segundos de homenaje para el hombre cuya familia no podía estar más emocionada al recibir tanto afecto, tanta admiración y tanto respeto, el que se merece el principal promotor del beisbol en México, como lo dijo en su discurso el Presidente de México.
Don Alfredo no esperaba aquella avalancha de aplausos. Él había ido a rendirle homenaje a los grandes del beisbol mexicano, a inaugurar una obra llena de amor y gloria para su país. Así quedaron atrás los meses de trabajo y preocupación para que abriera sus puertas el edificio del millón de ladrillos, el palacio de las bóvedas gigantes.
Si el beisbol y sus leyendas tuvieran voz, seguramente habrían replicado el mensaje de Andrés Manuel López Obrador: “Párate, Alfredo, para que te ovacionemos”.
Uno de los puntos más destacables de la colección fotográfica de Anita Jones es la gran amplitud de temas retratados: paisajes, botánica, mercados tradicionales, textiles, arquitectura vernácula, fiestas locales, oficios y muchos otros temas de la vida cotidiana de los pueblos indígenas en sus comunidades y en el contexto urbano. Anita fue autodidacta en la fotografía y en la investigación antropológica. Junto con su esposo, Roy Jones, fundó el Hotel Oaxaca Courts en la ciudad de Oaxaca en los años cuarenta (ahora conocido como Hotel Misión de los Ángeles). Sus intereses fueron guiados y alimentados por los cientos de investigadores y profesionistas que se hospedaron en su establecimiento a lo largo de los años. Conoció a naturalistas como don Tomás MacDougall, los esposos Cordry (estudiosos de los tejidos mesoamericanos), arqueólogos como John Paddock y antropólogos como Gertrude Blom, entre muchos otros que compartían sus conocimientos y pasiones con ella. Con muchos de ellos, Anita formó amistades que duraron el resto de sus vidas.
La mayoría de las fotos de Anita se sitúan entre los años cincuenta y mediados de los setenta, y se enfocan en el estado de Oaxaca, aunque también incluyen fotos de Guerrero, Puebla, Chiapas y Guatemala. Anita viajaba a pueblos sumamente remotos ya fuera a pie, a caballo, en su jeep o en avioneta, acompañada de amigos e incluso huéspedes de su hotel, para ver y documentar las costumbres de pueblos frecuentemente olvidados por la mirada académica en esos años. Cabe destacar sus visitas a las zonas chontal, triqui y afromestiza. En esta última, ella tomó las únicas fotografías de tejedoras afromestizas que conocemos, labor que realizó junto con Francis Bristol, una de sus amigas más cercanas con quien viajaba frecuentemente. Dada la cercanía entre las dos, la colección de textiles y fotografías de Francis Bristol (actualmente resguardada en el Logan Museum de Beloit College, E.U.A.) forma una colección hermana de la colección de Anita.
Nacida en Tampico en 1916 y de descendencia holandesa, Anita falleció en 2005 en su casa en San Felipe del Agua, Oaxaca. Su nuera, Elsa Moreno de Jones, decidió donar el acervo fotográfico al Museo Textil de Oaxaca en 2017. Después de estabilizar, inventariar y digitalizar la colección, que consiste en más de 4 000 diapositivas y otros materiales fotográficos, el MTO pudo asegurar su preservación y consulta abierta. Cabe mencionar que muchas de las diapositivas fueron tomadas con película Ektachrome, y estaban a punto de perderse debido a un proceso de descomposición química, que provocó que estas imágenes viraran casi por completo al color rojo.
A pesar de la falta de un eje central en la obra fotográfica de Anita, quien siempre encontraba los aspectos más interesantes e inesperados de la localidad donde se encontraba, ella solía tomarse su tiempo para encontrar la mejor manera de enmarcar sus composiciones de forma estética. El resultado es un corpus de fotografías que se distingue por su gran valor documental (en un sentido amplio) de la vida cotidiana de los pueblos de Oaxaca, tomado con la paciencia y pasión de una persona que valoraba la multiplicidad de la experiencia humana.
El MTO invita a investigadores, estudiantes y personas procedentes de comunidades indígenas a conocer la colección fotográfica de Anita Jones. Para agendar una cita, consulta la página: www.museotextildeoaxaca.org/acervo/
Clases de tejido en Apoala, 1968. Acervo fotográfico de Anita Jones. Donación al MTO de Elsa Moreno de Jones
La BIJC busca ser un espacio de referencia donde puedas consultar libros que abordan temas de lenguas y culturas de Oaxaca. También puedes descubrir, en los congresos que organizamos, los últimos progresos de investigaciones académicas, ya sea sobre lingüística, activismo lingüístico, arqueología, filología, etnohistoria y una variedad muy grande de temas que representan el abanico cultural que ofrece el estado de Oaxaca en temas mesoamericanos. Por último, si tu interés no es la cultura escrita, sino el uso de las lenguas en su forma oral, puedes venir a escuchar conciertos de música cantada en lenguas oaxaqueñas o aprender a comunicarte en alguna de las dieciséis lenguas de las cinco familias lingüísticas que se hablan en el estado por medio de nuestra oferta de cursos y talleres. Esta línea de trabajo ha marcado nuestra personalidad y definido nuestro acervo desde que abrimos en 2012.
Desde entonces hemos ido aumentando el acervo de investigación con varias colecciones especializadas sobre Oaxaca, incluyendo el Fondo John Paddock (arqueólogo y etnohistoriador, alumno de Ignacio Bernal, que se especializó en el estudio de las culturas de Oaxaca), los archivos personales y la biblioteca del lingüista Thomas Smith Stark, especialista en lenguas zapotecas, las notas y fotografías de Irmgard Weitlaner Johnson, quien en vida fue la principal autoridad en textiles de México, los mapas y planos del arquitecto porfiriano Francisco Tort, el Fondo Luis Castañeda Guzmán, con los documentos históricos sobre Oaxaca reunidos por este historiador oaxaqueño, los documentos del notario Alfredo Castillo, el Fondo El Gallo, con los libros contables de esa famosa tienda, el Fondo Emily Rabin, especialista en la cronología de los códices mixtecos, y los documentos históricos reunidos por el empresario oaxaqueño Luis Fernández del Campo Moguel. El objetivo de estos esfuerzos ha sido dotar a la sociedad en general, y a académicos enfocados en Mesoamérica y la historia de Oaxaca en particular, de un espacio en donde puedan encontrar información para realizar sus investigaciones, y así profundizar nuestro entendimiento de las culturas y las sociedades que vivieron en lo que hoy llamamos Oaxaca.
Dicho esto, actualmente nos visitan un número cada vez mayor de investigadores de muy diferentes orígenes y perfiles que aprovechan las colecciones. Uno de nuestros visitantes frecuentes es el Dr. Michael Dürr de la Freie Universität Berlin (Universidad Libre de Berlín), quien, en su última visita, vino acompañado de la Dra. Ulrike Mühlschlegel, directora del Departamento de Servicios al Público y responsable de la colección de México del venerable Ibero-Amerikanisches Institut en Berlín (Instituto Ibero-Americano de Berlín), con quienes hay una estrecha relación de intercambio académico, bibliográfico y de estudiantes. Recientemente, tuve la oportunidad de conocer personalmente el Ibero-Amerikanisches Institut, en donde la Dra. Ulrike me contó cómo se formó uno de los institutos de estudio y diálogo intercultural más importantes de Europa en lo que toca a América Latina e Iberoamérica. Me contó que una de las tres colecciones más importantes con las que se formó ese instituto fue una donación que Plutarco Elías Calles, entonces presidente de México, donó a Alemania en 1924. Cuando el general Calles visitó Berlín por unos meses, en donde conoció al Dr. Hermann B. Hagen, profesor auxiliar de Geografía en la Universidad de Marburgo, éste le comentó la dificultad de hacer estudios sobre México en Alemania por la falta de material bibliográfico actualizado, a lo que el general Calles prometió “abundantes envíos” para ser puestos a disposición de estudiosos. Poco tiempo después el Dr. Hagen viajó comisionado oficialmente a México para cooperar en tareas de selección y adquisición de material, lo cual realizó entre 1926 y 1927. La donación del gobierno de México, constituida con la ayuda de numerosos científicos, instituciones y universidades, resultó en más de 25 000 libros, folletos y revistas, unos 1 400 mapas y abundante material de fotografías, en su mayor parte ilustrativas de la arquitectura colonial. Esta colección, conocida como “Colección Mexicana”, estuvo en un principio en el Instituto Geográfico de Marburgo, pero en 1930 se incorporó al Ibero-Amerikanisches Institut bajo el nombre de “Sección Mexicana”. Desde que se fundó el Ibero-Amerikanisches Institut, ha pasado por muchos retos y desafíos en cuestión de catalogación, mantenimiento de acervo y divulgación del conocimiento, sin mencionar su difícil paso por la época nazi. En 2017, la colección de libros pasó la marca de un millón, aparte de más de trecientas colecciones de investigación. Nosotros en la BIJC, como una biblioteca joven y en constante proceso de consolidación, volteamos a ver un instituto modelo ya con largo camino andado y con una agenda que combina las funciones de centro de investigación, centro de información y centro cultural.
Agradecemos al Ibero-Amerikanisches Institut por la donación de trece obras clásicas de la filología indoamericana de Alemania a la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova. Entre ellas se incluyen trabajos de Leonard Schutze Jena (sus traducciones del Popol Vuh y de partes de la obra de Bernardino de Sahagún, y su magistral estudio etnográfico de los mixtecos, pipiles y pueblos de Guatemala); Karl Anton Nowotny (su clásico estudio de los códices mánticos); Walter Lehmann (traducciones de los Anales de Cuauhtitlán, de partes de la obra de Chimalpain Quauhtlehuanitzin y de los llamados Coloquios de Sahagún); el registro de la tradición oral en nahuatl de Durango por Konrad Theodor Preuss; y el registro de la tradición oral nahuatl de Veracruz por Luis Reyes García y Dieter Christensen.
El imponente Parque Fundidora tiene un motivo más para reunir a miles de personas cada día en sus majestuosos jardines, donde sus gigantescas estructuras de hierro son devoradas por el verde de los callejones. Las enormes bóvedas de ladrillo rojo que componen el nuevo Salón de la Fama del Beisbol Mexicano atrapan las miradas a un costado del antiguo ojo de agua de Santa Lucía.
Nuestro rey de los deportes volverá a concentrar la colección más grande de sus memorias en un solo lugar. Los recuerdos y las leyendas se mantuvieron en silencio durante casi seis años; días de incertidumbre que se transformaron en meses de esperanza. El Salón de la Fama dejó de ser el apéndice de una cervecería para encontrar un hogar propio, a la altura de sus inmortales huéspedes.
La apertura del recinto de los inmortales llega en el mejor momento, precisamente cuando el beisbol está decidido a adueñarse de las mejores portadas, cuando las Grandes Ligas nos vuelven a visitar con frecuencia y cuando contamos con estadios que sorprenden a la nueva ola de aficionados. El Salón de la Fama del Beisbol Mexicano tiene las historias, las respuestas y las explicaciones.
“El beisbol es magia y es un gran conducto para enlazar generaciones”, nos cuenta Francisco Padilla, director del Salón de la Fama: “Tenemos una misión muy clara: Conservar las grandes historias del beisbol mexicano y ser el medio de transporte para que, sobre todo los jóvenes, mantengan viva la esencia y tradición de nuestro deporte. Este lugar se va a convertir en el agente desarrollador de la cultura deportiva en los niños y no tan niños”.
Los relatos de los kilométricos homeruns de Héctor Espino, de los jeroglíficos de humo que lanzaba Martín Dihigo desde la loma y de los asombrosos tiros de “La Mala” Torres desde la profundidad de los jardines no pueden esperar más para apoderarse de la emoción de chicos y grandes. Las fábulas del beisbol no han cambiado, pero la forma de contarlas sí. Abrazado de la museología actual, el Salón de la Fama diseñará la estrategia ideal para no perder dinamismo y mostrar algo nuevo a quienes los visiten más de una ocasión.
En este nicho todo es de dimensiones gigantescas: Una enorme biblioteca con zona infantil, un auditorio, un patio con juegos interactivos, una tienda de recuerdos y una explanada para exaltar a sus futuros habitantes. Todo lo anterior complementa el ecosistema donde reposarán las doscientas placas de jugadores, mánagers, ampayers, directivos y periodistas, que son el corazón de un edificio que rebasa cualquier pensamiento futurista de Alejandro Aguilar Reyes “Fray Nano”, promotor de la primera elección de inmortales hace ochenta años.
El tren de los recuerdos nos transporta nuevamente a momentos de gloria. Resultará irresistible detenersea observar el Bat de Plata donado en vida por Beto Ávila, que lo avala como el campeón bateador de la Liga Americana en 1954, logro que hasta ese momento no había sido alcanzado porun jugador latino. Con porcentaje de .341, el veracruzano superó al fenómeno estadounidense, Ted Williams.
Será obligado detenerse a recordar el ingreso de la Liga Mexicana a la Asociación de Ligas Profesionales en 1955, acontecimiento que fue el origen de una placa entregada en 1974 por Henry J. Peters.
La permanencia del recinto en la capital de Nuevo León es muy significativa. Fueron cuatro décadas de trabajo ininterrumpido en su ubicación anterior, lo que convirtió al Salón de la Fama del Beisbol Mexicano en un referente de la ciudad que también es el hogar de los Sultanes, la franquicia más antigua de la Liga Mexicana. A pesar de enconadas disputas por la sede, la comunidad regiomontana conservará el privilegio de mantener en su tierra el sitio donde las Ligas y los colores se unen para celebrar a sus glorias.
Quedó en el recuerdo la tristeza general que causó la posible desaparición del hogar de los inmortales. La oportuna intervención de don Alfredo Harp logró rescatar, junto con sus valiosos aliados, una tradición que ahora vivirá su tercera etapa, seguramente la más emocionante.
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