Tintas cerámicas, lienzos oaxaqueños

Santa María Aztompa, comunidad ubicada en los Valles Centrales de Oaxaca, es conocida por su rica tradición alfarera, especialmente por el trabajo del esmaltado color verde. Esta población ha desarrollado una identidad propia en la elaboración de productos con diferentes técnicas, las cuales se han transmitido de generación en generación convirtiéndose en un símbolo de la herencia cultural de la comunidad.

Rolando Justino Regino Porras, oriundo de esta localidad, tiene su taller Dolores Porras, en donde resguarda las diferentes técnicas que aprendió gracias a sus padres, el señor Alfredo Regino y la señora Dolores Porras, quienes en vida fueron maestros alfareros; además, Rolando forma parte de la quinta generación de esta familia alfarera. Aparte de la preservación del quehacer tradicional, al ser alfarero y artista, el maestro Rolando Justino también ha aprovechado la adquisición de nuevos conocimientos, los cuales han sido muy importantes para su trabajo, ya que gracias a estos su labor ha sido reconocida internacionalmente. Y dada su destreza para trabajar con engobes, esmaltes sin plomo, colores cerámicos y la innovación de nuevos productos, sus obras son exponentes del trabajo alfarero de Oaxaca.

Fotografía: Acervo de Andares del Arte Popular

En esta ocasión, Rolando nos muestra una nueva técnica, la cual se realiza sobre pigmentación de barro sobre barro y es un derivado de la técnica de los engobes sin llegar a serlo por completo, ya que la fórmula la lleva trabajando por quince años. Al descubrir esta técnica, comenzó a plasmar textos sobre piezas cóncavas (curvatura de un objeto hacia dentro), en las que uno de los retos es que los pigmentos utilizados no se escurran al momento del proceso de horneado, sobre todo el cobalto y el cobre, ya que son fundentes muy intensos que deben ser estabilizados para mantenerlos firmes.

Para poder estabilizar estos fundentes se utilizan las fórmulas con las que se trabajan los pigmentos, motivo por el que Rolando tuvo la necesidad de adentrarse en el estudio de la talavera y la mayólica falsa que existió en Oaxaca, y que imitaba a la cerámica vidriada que se introdujo a la Nueva España durante el siglo XVI.

Fotografía: Acervo de Andares del Arte Popular

Con el uso de las nuevas tecnologías, como las impresoras 3D o las impresoras router, en 2020, Rolando logró estabilizar los colores. Se hicieron textos que primero se mandaron a elaborar en router, lo siguiente era tener una placa de cerámica lijada, posteriormente se realizaba el corte del router y se colocaba cerámica en la placa, como un stencil; al tener listo el router en la pieza, se colocaban las tintas cerámicas a modo de estabilizadores que impidieran la expansión de la tinta.

Al ver el éxito de sus pruebas, el maestro Rolando comenzó a trabajar con el barro de su comunidad. Los bajorrelieves que empezó a realizar en sus piezas plasman los diferentes tipos de técnicas textiles de Oaxaca mediante diversos motivos como flores, hojas, peces y aves, con lo que se rinde homenaje al trabajo de los grandes maestros que elaboran textiles. Para poder hornear estas magníficas piezas es necesaria una temperatura de mil cincuenta grados, momento para el cual la pieza ya debe tener la fusión de pigmentos con colores como el verde, el amarillo, el rojo, el naranja, etc. Posteriormente se coloca un esmalte sobre la pigmentación.

Fotografía: Acervo de Andares del Arte Popular

Antes de llegar a este último punto, lo primero que se tiene que hacer es crear una pieza, ya sea un barril, un plato o un vaso; al tener la pieza ya formada, y aún húmeda, se colocan las tintas. Con las piezas terminadas se puede notar el tinte corrido, ya que ese efecto da la sensación de textura de un textil, pues la técnica consiste en un esgrafiado de barro relieve.

Te invitamos a conocer el trabajo del maestro Rolando, en avenida Independencia 902, Centro, Oaxaca.


Un piedrazo de sabor

Una misión orienta todo lo que hacemos en el Museo Infantil de Oaxaca: acercar a la niñez el patrimonio cultural y natural de Oaxaca. En cada uno de nuestros talleres siempre buscamos que las y los niños conozcan la riqueza de su entorno, que se apropien de ella y transmitan esos conocimientos a quienes les rodean. Esa es nuestra razón de ser.

La comida es un aspecto crucial de ese patrimonio, y no podríamos imaginar nuestra cocina sin pensar en los antojitos. Comer un piedrazo –remojar un pan duro, sentir lo acidito del vinagre y ponerle chile al gusto– lleva muchos años siendo una experiencia típicamente oaxaqueña. Es parte de nuestra identidad y decidí celebrarlo con un taller llamado “¡Un piedrazo de sabor!”. Sin embargo, supe desde el principio que no sería una tarea fácil.

Quienes comemos piedrazos sabemos que estos antojitos están repletos de sabores fuertes. También es verdad que los hábitos alimenticios han cambiado y que muchos niños ya no están acostumbrados a sensaciones gustativas tan intensas como la del vinagre. Los piedrazos son como la moronga, el huitlacoche, el café, el chile o los insectos: gustos adquiridos, comidas con las que debes crecer para apreciarlas por completo; sellos de filiación cultural.

Hoy sabemos que el sentido del gusto empieza a desarrollarse desde antes de nacer. Las papilas gustativas aparecen desde la séptima u octava semana de gestación y se activan a partir del tercer trimestre. Este proceso es importantísimo porque prepara a los bebés para que les encante la leche materna en cuanto la prueben. Es por ello que casi todos los niños tienen gran gusto por el dulce, pero, en la mayoría de los casos, rechazan los sabores amargos y ácidos. Conforme van creciendo es que su alimentación comienza a volverse más compleja.

Fue este hecho el que me hizo plantearme ciertas preguntas. ¿Cómo convencer a un grupo de niñas y niños, algunos de tan solo 3 o 4 años, de atreverse a probar algo tan diferente? Si conocieran sus ingredientes, ¿aceptarían comerlos? ¿De qué manera podría acercarlos a esta parte de su cultura?

Podemos encontrar acidez en todas las cocinas tradicionales de Oaxaca. El limón, la salsa y el miltomate son algunos ingredientes esenciales para obtener un balance adecuado de sabores en una infinidad de platillos. El vinagre es todavía más especial, pues se utiliza desde hace miles de años para conservar por mucho más tiempo los alimentos. Es precisamente su gran acidez la que impide a las bacterias descomponer nuestra comida.

Fotografía: Acervo del Museo Infantil de Oaxaca

El vinagre se encuentra en antojitos oaxaqueños como las conservas de membrillos, mangos y ciruelas, así como en los chiles en escabeche de todo tipo. Es fácil imaginar que el origen de los piedrazos está en las personas que preparan estas delicias. Quizás alguna vez, al quedárseles el pan, inventaron una forma peculiar de aprovecharlo. Se dice que estos panes duros, también llamados “pambazos”, nacieron en Tlacolula y que fue allí mismo, después de una fiesta de Todos Santos, donde los primeros panaderos los bañaron en vinagre y comenzaron a venderlos afuera de las escuelas. Tiempo después se les agregaron las papas, zanahorias, cebollas y los chiles. Los piedrazos con quesillo son más recientes.

Días antes del taller ensayé mucho con los ingredientes: medí cantidades, preparé mi vinagre y me Aseguré de que no fuera ni tan potente ni tan picante. Busqué que todo estuviera listo para el día en que recibiríamos al grupo. Sabía que para muchos de los niños más pequeños esta sería la primera vez que probarían un piedrazo.

Comencé mi taller hablándoles del origen de este antojito. Platicamos un poco acerca de los sabores ácidos que cada uno conocía. Aunque todos me dijeron que les encantan las cosas dulces, aprendieron muy pronto que muchos de sus platillos favoritos saben mejor gracias a una fruta tan ácida como el limón. Entendimos que el ácido no siempre es lo que parece.

Después, jugamos con nuestros sentidos: le vendé los ojos a cada niño y le di a degustar los ingredientes con los que haríamos nuestros piedrazos. La idea era juzgarlos únicamente por su olor y sabor. Cuando llegó el momento decisivo, la hora de probar el vinagre de manzana, algunos desconfiaron de su olor. No querían probarlo, pero los animé a darle un sorbito y, mágicamente, la mayoría lo disfrutó. ¡Hasta me pidieron un poco más!

Fue entonces cuando comenzamos la preparación. Queríamos tener la experiencia completa de un piedrazo, así que los hicimos “en bolsita”. Les pedí que se concentraran en cada sabor, que intentaran notar el equilibro de esos ingredientes que ahora nos eran tan familiares. El sabor y la textura del pambazo completaron el cuadro. Todos mordimos nuestros piedrazos a la vez y, para mi sorpresa, me vi rodeada de sonrisas.

Algunos niños se volvieron fanáticos de los piedrazos, a otros no les gustaron para nada. ¡Es natural! Lo importante es que esta experiencia ahora nos une, que algo cambió en su relación con la comida. La próxima vez que prueben un sabor acidito, quizás alguno recuerde ese día. Tal vez pensará en Tlacolula, en las conservas y la fruta.


EDITORIAL

Las buenas noticias no se hicieron esperar el pasado mes de julio, motivo por el que abrimos este número con una nota sobre la firma de un convenio entre el club de beisbol profesional Guerreros de Oaxaca y la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, cuyo fin es impulsar el crecimiento de este deporte en el estado, así como velar por la permanencia del equipo en Oaxaca por medio de la creación de un nuevo estadio para los Guerreros. Otra excelente noticia en el ámbito deportivo es la que los Diablos Rojos nos tiene, puesto que con su entrada en la Liga Nacional de Baloncesto Profesional, este año han iniciado una nueva etapa en su historia.

En el ámbito archivístico, Adabi de México preparó una nota sobre su participación en el programa radiofónico Vientos de cambio, donde hablaron sobre el impacto de la fotografía del siglo XX, específicamente de la diapositiva. Además, Adabi Oaxaca aborda la complejidad que implica el cuidado de los archivos históricos municipales y parroquiales del estado, centrándose en la importancia de la fumigación para conservar los archivos en un estado óptimo, así como la salud de quien los resguarda y consulta.

Por otra parte, el Museo de la Filatelia de Oaxaca habla de los orígenes de las series filatélicas, evidenciando cómo la historia de la filatelia mexicana, que inicia en el siglo XIX, es paralela a la historia de México. Mientras tanto, el Centro Cultural San Pablo presenta una reseña sobre la exposición que se desprende del taller de grabado de Fernando Sandoval, un referente para comprender el amplio panorama de esta técnica en Oaxaca. El Museo Infantil de Oaxaca aborda un tema actual e importante para la museografía: la importancia y las posibilidades que el diseño plantea en el proceso de planificación creativa en el espacio museístico.

En esta ocasión el Museo Textil de Oaxaca decidió exponer una de las diversas formas en que se relaciona con la sociedad y otras instituciones, esta vez a partir de su programa internacional de Servicio social, Prácticas profesionales y Voluntariado que permite a los estudiantes colaborar directamente con creadores y especialistas en los textiles para contribuir en sus procesos creativos desde diferentes perspectivas y de una manera propositiva.

Desde Andares del Arte Popular se nos presentan dos textos: uno relacionado con la talla en madera, específicamente la que se realiza en San Martín Tilcajete; el otro expone una breve impresión sobre el nuevo espacio que ocupa la tienda de Andares.

Cada expresión aquí reunida acerca del arte, del deporte, del estudio de la historia, de la preservación del patrimonio y del medio ambiente es una afirmación sobre el mundo en un contexto preciso, pero, al mismo tiempo, es una propuesta acerca de cómo nos gustaría que fuera un determinado tiempo y espacio. Las páginas de este boletín buscan ser ese puente entre la diversidad de propuestas que se generan desde la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y ustedes.


Nuevo estadio de beisbol en Oaxaca

Fotografías: Acervo de Guerreros de Oaxaca

Con sede en la capital oaxaqueña, se llevó a cabo la firma del convenio entre el club de beisbol profesional Guerreros de Oaxaca y la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, para el equipo bélico cuente con una nueva casa y la ciudad tenga un recinto histórico deportivo de primer nivel.

Este gran convenio simboliza la unión entre las dos organizaciones más importantes en su índole, la UABJO, que es la máxima casa de estudios de nuestro estado, y el club Guerreros de Oaxaca, la organización con más tradición en el beisbol de la entidad. Este proyecto representa una inversión significativa para el estado, con un inmueble que marcará su historia como uno de los recintos deportivos más importantes y con una gran infraestructura.

“Oaxaca se merece un estadio de primer mundo y eso es lo que le daremos a la afición, con un inmueble donde pueda disfrutar del beisbol y ver jugar a los Guerreros”, estas fueron las palabras del C. P. Alfredo Harp Helú en conferencia de prensa.

Este nuevo estadio arrojará una gran derrama económica para los oaxaqueños; además, con esta sinergia, el club Guerreros de Oaxaca garantiza su estadía en la ciudad por muchos años más.

Por su parte, el director de la máxima casa de estudios en Oaxaca, el Lic. Christian Carreño Díaz, expresó su entusiasmo ante este nuevo convenio: “Creemos firmemente que este es el primer paso que vamos a dar para que los niños y universitarios tengan un estadio de beisbol de primer nivel; agradecemos profundamente a don Alfredo por este gran convenio que hicimos para los oaxaqueños, del que estoy seguro será un gran proyecto para el estado”.

Agradecemos al C. P. Alfredo Harp Helú y a la UABJO por su apoyo a este deporte y por el interés en que Oaxaca tenga un inmueble de alta gama e ideal para disfrutar del Rey de los Deportes.


Los Diablos en el basquetbol

Diablos Rojos Basquetbol, fotografías: Miguel Boada

La historia que comenzó en 1940 como el proyecto de tener al mejor equipo de beisbol en México, hoy, 84 años después, no solamente ha cumplido de manera incomparable con ese objetivo, sino que ha llevado esa misma misión a otras disciplinas deportivas. Lo que empezó como una organización de beisbol hoy también lo es en el softbol y en el basquetbol, algo nunca antes visto en nuestro país.

El 17 de mayo de 2024, la organización de los Diablos Rojos del México abrió un nuevo gran capítulo en su historia incomparable cuando ese día el equipo fue aceptado para integrarse a la Liga Nacional de Baloncesto Profesional.

Después de varios meses de planeación, la organización recibió el aval para integrarse al calendario como uno de los dieciséis equipos para la Temporada 2024 de la liga más sólida en México, la LNBP, que fue creada en el año 2000 y que se ha jugado de manera ininterrumpida desde entonces.

Los Diablos Rojos Basquetbol, bajo la guía de Santiago Harp Grañén, vicepresidente del Consejo de Administración, comenzaron su nueva historia construyendo un equipo con personal de amplia experiencia en el deporte ráfaga con Nick Lagios como general manager (quien llegó después de haber estado con Los Angeles Lakers y los Capitanes de la CDMX de la NBA G League) y el argentino Nicolás Casalánguida como head coach (campeón en la LNBP y con experiencia en el baloncesto sudamericano, como parte de la Selección de Argentina).

“¿Por qué los Diablos en basquetbol? Desde hace un par de años comenzamos a platicar sobre cuál era el destino de un equipo tan grande como Diablos Rojos y, siendo fan de todos los deportes desde niño, al lado de mi familia y especialmente de mi papá, quisimos explorar una nueva fase de los Diablos”, explicó Santiago Harp Grañén el día de la presentación del equipo en el Estadio Alfredo Harp Helú. “Ya que Diablos dejó de ser solamente un equipo de beisbol para convertirse en una de las marcas más importantes del país, este es el comienzo de grandes planes que tenemos para la organización en el basquetbol”.

Bajo esa visión y con el indiscutible liderazgo y sello de la familia Harp Grañén es como se construyó este proyecto, cuyo gran paso inicial fue presentar al joven mexicano Gael Bonilla como el primer jugador en la historia del equipo, para después anunciar la llegada de basquetbolistas con experiencia en Estados Unidos, en la propia LNBP y en otras ligas de América Latina y Europa.

Diablos Rojos Basquetbol, fotografías: Miguel Boada

El jueves 20 de junio, en el gimnasio de la Universidad La Salle México, arrancó la preparación con el primer entrenamiento de los Diablos Rojos Basquetbol, un trabajo que se extendió veintiún días hasta llegar al momento del esperado debut, el viernes 12 de julio en Guadalajara frente a los Astros de Jalisco.

El libro que registra el legado de la organización de los Diablos Rojos vio cómo el sábado 13 de julio de 2024 se escribió la primera victoria del equipo de basquetbol, luego de que la quinteta escarlata venció 84-74 a los Astros.

Es de esta forma que la organización de los Diablos Rojos marca un capítulo nunca antes visto en el deporte mexicano: una franquicia presente en tres deportes distintos donde, dicho sea de paso, resulta curioso ver cómo el destino ha querido que los Diablos Rojos del México (beisbol), los Diablos Rojos Femenil (softbol) y los Diablos Rojos Basquetbol hayan logrado su primera victoria jugando como visitantes.

PRIMEROS TRIUNFOS EN LA HISTORIA DE LOS DIABLOS ROJOS

Diablos Rojos del México (beisbol)
7/Abril/1940
México 8-4 Monterrey

Diablos Rojos Femenil (softbol)
25/Enero/2024
México 3-0 Tabasco

Diablos Rojos Basquetbol
13/Julio/2024
Astros 74-84 Diablos


Sembrando agua. Una vida sustentable en las comunidades

Fotografías: Acervo de Medio Ambiente FAHHO.

Durante los últimos años, la disponibilidad de agua se ha visto condicionada por las afectaciones del calentamiento global, las cuales han provocado las alteraciones del ciclo hidrológico, principalmente reflejadas en las sequías extremas y las precipitaciones pluviales irregulares, lo que provoca una crisis económica, social y ambiental.

Ante un panorama como este, la gestión del agua se vuelve trascendental, para lo cual se debe tomar en cuenta el aprovechamiento de todas las fuentes de agua existentes, con el objetivo de satisfacer las demandas en temporadas secas, así como para implementar planes de resiliencia ante las contingencias por lluvias y desastres naturales.

Los usos del agua son diversos, siendo el consumo humano el más importante, el cual no solo consiste en las actividades cotidianas, sino que también se requiere de manera indirecta en el sector agrícola, debido a que es esencial para los cultivos y la ganadería. Sin embargo, dicho sector también se ve afectado por un alto estrés hídrico, ocasionando con ello la disminución y pérdida de cultivos, y en consecuencia el incremento en los costos de producción y la disminución de superficies agrícolas.

Por otra parte, la persistente desigualdad socioeconómica genera una profunda desigualdad ambiental, pues pone de manifiesto la urgencia para reconocer la importancia de implementar una suma de voluntades con el fin de atender el manejo del agua, la energía y la gobernanza agraria.

Bajo este contexto, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca se ha dado a la tarea de contribuir en acciones de adaptación y resiliencia con proyectos implementados en colaboración con los poseedores y dueños de los territorios y bosques, desde el impulso a la conservación de suelos hasta el favorecimiento en la captación e infiltración de agua de lluvia.

Consideramos que se deben retomar los saberes comunitarios para instrumentar proyectos encaminados a la gestión y manejo del suelo y del agua. Para ello, en las comunidades oaxaqueñas de Santa Catarina Minas, Ocotlán y San Dionisio Ocotepec, Tlacolula, se han sumado a la iniciativa para establecer unidades de infiltración de agua con bordos de tierra compactada complementados con un programa de reforestación con especies nativas.

La recarga de escurrimientos pluviales representa una importante estrategia para el manejo integral de suelo y agua en las diferentes cuencas de México, porque permite almacenar el agua sin pérdidas por evaporación, sirve para disminuir las tasas de sobreexplotación y, generalmente, para mejorar la calidad de las aguas recargadas.

Estas iniciativas se ven fortalecidas porque cuentan con el apoyo de los habitantes de la comunidad, quienes con tequios y vuelta han hecho posible establecer las unidades de infiltración de agua.


Otros ámbitos, otros andares

Fotografías: Acervo de Andares del Arte Popular

Al entrar en la tienda, sobre un carrito de nieves –decorado con los motivos que podríamos encontrar en un alebrije– una copa de fingida nieve de madera nos da la bienvenida con la siguiente inscripción: “La vida sabe mejor cuando la compartes”. Desde el inicio y, especialmente, más adentro, las paredes blancas y los espejos reflejan la luz solar que se cuela desde el techo, por las ventanas y por una fachada totalmente abierta al atrio del Centro Cultural San Pablo; una luz acompañada de ese viento que las lluvias estivales nos dan como un presente.

En ese delicado ambiente, las cosas no solo se observan bajo otro cariz, sino con un ritmo diferente al de la cotidianidad. Sin embargo, ahí parece haber tiempo para detenerse, como en un museo, a contemplar lo cotidiano que se presenta como utilitario, decorativo o lúdico no solo en tanto objetos de interés cultural o curiosidades, sino como artefactos artísticos.

Se trata del nuevo espacio que a partir del 1 de julio de este año (2024) ocupa la tienda de Andares del Arte Popular, ahora ubicada en las inmediaciones del Centro Cultural San Pablo (Av. de la Independencia 902). Para la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, esos caminos en el arte popular iniciaron en abril de 2017 con esta iniciativa que busca comprender y apoyar las necesidades y los desafíos que enfrentan los maestros y las maestras artesanos. Una de las principales estrategias que Andares ha puesto en marcha es una justa comercialización de la artesanía oaxaqueña, con la ventaja de tener acceso a un gran público en un lugar privilegiado del centro histórico de Oaxaca.

“La vida sabe mejor cuando la compartes”. Si este es un lema asumido por quienes construyen Andares del Arte Popular no podría afirmarlo con certeza, pero esa impresión parece desprenderse de su labor, de modo que esta inscripción se ha hecho eco en los espacios que Andares ha habitado. En ese sitio participan, convergen y se comunican, por un lado, formas y materiales diversos y, por otro, las distintas comunidades que han construido su identidad en torno al arte popular. Estas comunidades han hecho de la potencia creadora una herencia generacional; una labor colectiva, familiar, comunitaria; una tarea que, respondiendo a la practicidad de la vida, nos permite hallar la belleza en lo cotidiano-utilitario; una ocupación cuya posibilidad descansa en la materialidad que el entorno proporciona naturalmente a cada población.

Transitar y compartir son dos cosas que Andares del Arte Popular ha sabido hacer. No es casual que “transitar” participe de la misma raíz lingüística que “avatar”, de manera que las vicisitudes requieren para su superación un cambio, una transformación; cruzar o pasar por, es decir: andar. Las comunidades artesanas conocen muy bien las adversidades, pero también saben que compartirlas es mejor, que trabajar y andar los caminos del arte popular se hace mejor en compañía.


168 aniversario de la primera serie postal en México

Primera serie postal en México. Acervo del Museo de la Filatelia de Oaxaca

Hablar de la filatelia mexicana es, sin duda, hablar de la historia de nuestro país. Cada pedazo de papel difunde la cultura, el arte y las costumbres que nos marcan como una sola nación, pero también existe la otra parte, la filatelia como narradora de hechos complejos y convulsos. En México, durante el siglo XIX, se vivió una grave inestabilidad política, lo que causó una guerra civil entre liberales y conservadores, con cada bando defendiendo sus ideales. En estas condiciones de caos político y social, la sociedad mexicana presenció la aparición del primer timbre postal.

Hace 168 años, en febrero de 1856 y siendo presidente interino de la República mexicana Ignacio Comonfort, se publicó el decreto que ordenaba el uso de timbres de correo. Seis meses después, el 1 de agosto del mismo año, fue puesta en circulación la primera serie, la cual se compone de cinco timbres postales que llevan grabado el busto de Miguel Hidalgo y Costilla. Esta serie se conforma de cinco valores y colores diferentes: medio real en color azul, un real en amarillo, dos reales en verde, cuatro reales en rojo y ocho reales en color lila. El grabado de los timbres estuvo a cargo de José Villegas, director de la Imprenta del Gobierno en aquellos años, y, debido al carácter artesanal de la producción de los primeros timbres postales, podemos encontrar hasta nuestros días un sinfín de tonalidades en los colores.

Ya puesta en marcha esta novedosa forma de enviar correspondencia, México seguía viviendo una continua guerra civil. En muchos lugares el Gobierno no tenía mayor autoridad y abundaban grupos de bandidos que asolaban los caminos y constantemente asaltaban las diligencias que transportaban los timbres de correo. Así que para evitar el consecuente daño al fisco, fue necesario asegurar que los múltiples envíos de timbres no fueran robados antes de ser entregados a las administraciones en todo el territorio nacional. La solución fue algo único en la historia del correo mundial: se reglamentó que cada uno de los timbres se contramarcara/sobrecargara con el nombre del distrito postal a donde fueran enviados, de modo que, cuando los timbres no tuvieran esta señal, no tendrían valor alguno. Esta disposición concluiría en 1883, al prohibirse a las administraciones sobrecargar cada timbre con el nombre del distrito. Sin duda alguna, este acto hizo que la filatelia mexicana se convirtiera en una de las más interesantes en el mundo, ya que permite a los interesados no solo coleccionar de forma tradicional, sino por los diferentes distritos y cancelaciones que se utilizaron en cada uno de estos.

Dos reales sin sobremarca. Acervo del Museo de la Filatelia de Oaxaca.
Par de timbres con sobremarca: Medio real, distrito OAJACA. Acervo del Museo de la Filatelia de Oaxaca

El fin de la primera serie de timbres postales llegó con el triunfo de los liberales en recursos tenían que devolver las cartas, ya que el remitente ponía la carta en el correo y el destinatario pagaba el porte. A partir de la aparición de los timbres postales, el porte, el peso y la distancia debían ser cubiertos por el remitente. De esta manera el nuevo servicio de franqueo estuvo al alcance de todos los mexicanos, convirtiendo a las estampillas postales en objetos muy preciados por los filatelistas debido a su gran valor cultural en la historia de nuestro país.

Si quieres conocer más del tema, te invitamos a que visites nuestra biblioteca especializada José Lorenzo Cossío y Cosío, ubicada en el Museo de la Filatelia de Oaxaca. También podrás admirar en el interior del MUFI una de las joyas de la filatelia mexicana: la famosa fajilla del distrito de Yzamal, Yucatán, con un franqueo de 104 reales, el más grande conocido de la primera emisión de 1856.


La diapositiva en la memoria familiar del siglo XX*

El pasado 31 de mayo participamos en una transmisión en vivo para platicar sobre el impacto de la fotografía del siglo XX, específicamente la relacionada con las diapositivas. En un inicio, se abordaron temas relacionados con este tipo de ejemplares fotográficos considerando parte de sus antecedentes, lo cual implica retomar datos específicos desde el origen de la diapositiva como invento, así como considerar un largo proceso de modificaciones técnicas en la historia de la fotografía. Cabe señalar que este proceso de perfeccionamiento ha impactado directamente en las características de las diapositivas, pues se ha producido y empleado una gran diversidad de cámaras fotográficas que con el tiempo no solo han generado mejores imágenes, sino que también han propiciado que su proceso de obtención sea cada vez más práctico.

En esta ocasión, con la intención de dirigirse a un público general, en primer lugar se abordó el tema de la conservación de este tipo de ejemplares fotográficos. Para ello se realizó una breve exposición de las características de las diapositivas que, posiblemente, encontramos en todos los hogares; asimismo, se habló acerca de los frecuentes y más importantes efectos de deterioro que deben tratarse; además, se hizo referencia al apoyo dirigido a toda persona con algún ejemplar en custodia que desee determinar si este requiere únicamente de tareas sencillas para su preservación, o exige una atención especializada.

Por lo tanto, se aportó la información de quienes profesionalmente están a cargo de la intervención y resguardo de la memoria fotográfica, y de cómo todos, por medio de tareas muy sencillas, podemos colaborar en el rescate de las diapositivas.

* Este texto está basado en la entrevista realizada a Berenice Rochin (Adabi de México) y Alejandro Salinas (Haluro 64) en el programa radiofónico Vientos de cambio de KLDRO Radio, la cual puedes consultar en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=f6N-KJITGpw


Camino a San Pablo. Exposición del taller de grabado de Fernando Sandoval

Fotografías: Acervo del Centro Cultural San Pablo

Cada exposición de arte es una serie de ideas, una propuesta; una tesis funcional que propone un diálogo en el contexto donde se lleva a cabo. La exhibición que presenta el Centro Cultural San Pablo sobre los más de treinta años de trayectoria del taller de grabado de Fernando Sandoval reúne obras realizadas con muchos artistas: Rodolfo Morales, Sergio Hernández, Francesco Clemente, Dr. Lakra, Francisco Toledo y muchos otros, con quienes Fernando ha compartido su conocimiento y experiencia para lograr los mejores resultados en cada obra de arte.

Para comprender el amplio panorama del grabado en Oaxaca, el taller de Fernando Sandoval es fundamental, no solo porque inició cuando aún no existían talleres de grabado en la ciudad, sino porque ha formado a maestros impresores a lo largo de los años. Además, ha construido un modelo de empresa que da prioridad a las ideas, propósitos y búsquedas de cada artista antes que al aspecto comercial, logrando que ellos se sientan cómodos atreviéndose a experimentar para hallar algo nuevo en su trabajo.

Cada obra de arte en grabado no es la transcripción de una idea en representación, es la elaboración de un pensamiento en el momento justo en que se traduce a sí mismo en imagen sobre la placa y luego sobre el papel. Y gracias al taller de Fernando Sandoval podemos observar decenas de maneras de hacer aparecer lo invisible, justo en el momento en que empieza a formar parte del mundo.

Hacer emerger una imagen es un proceso compartido entre el artista y el impresor, un momento de descubrimiento de la imagen y del mundo que trae a colación. De hecho, la línea que va dejando la punta metálica para hacer aparecer una figura, una marca o cualquier gesto, mantiene una doble relación con el espacio del dibujo: al mismo tiempo visual y metafísica, pues elaborar una imagen ha estado siempre asociado con lograr una especie de poder frente al mundo.

Cada imagen está fundada en un deseo de dejar aparecer algo, así como tener acceso a aquello que se encuentra en el mundo siendo invisible y que no se conocerá sin la particular intervención del artista. Cada imagen y cada dibujo funcionan como una revelación que ocurre en el espacio delimitado por la placa; cada placa es un espejo donde se puede contemplar la mâya, no la ilusión y la apariencia cotidianas, sino el tejido secreto del que está hecho el mundo.

En ese caso, realizar un grabado es descubrir un aspecto de aquello que no tiene forma, aquello que es continuo e indiferenciado; quizá por eso muchos de los grabados de la exposición son intensamente atractivos, pues no solo contienen imágenes geniales, sino que apuntan a la abundancia del mundo donde esas imágenes son posibles.


Estudiantes entretejiendo comunidades

Fotografías: Acervo del Museo Textil de Oaxaca

El Servicio social constituye una actividad que permite al alumnado identificar áreas de oportunidad y coadyuvar a la solución de diferentes problemáticas y servicios dentro de la sociedad. Por medio de esta actividad se trabaja para impulsar las condiciones necesarias que fomentan la formación integral de los estudiantes.

Como parte del programa de Servicio social, Prácticas profesionales y Voluntariado que ofrece el Museo Textil de Oaxaca, los estudiantes viven una experiencia enriquecedora al colaborar directamente con creadores y especialistas en el textil; asimismo, contribuyen al trabajo que realiza cada artista en sus diferentes áreas para la mejora de sus procesos creativos o en la creación de nuevos productos, por mencionar algunos ejemplos. Para poder formar parte de este programa se invita a los interesados a presentar un proyecto que deseen llevar a cabo, así como hacer mención del objetivo y resultados que se alcanzarán al término de su colaboración; el programa está abierto para todas las universidades de cualquier parte del mundo.

Para la primavera de 2024 contamos con la participación de Kaelin Silas, estudiante de la carrera de Diseño, de la Universidad de Wisconsin – Madison. Su propuesta consistía en desarrollar una serie de talleres con diferentes técnicas de reserva empleando un concentrado de añil a base de fructosa; para el teñido utilizó añil producido en Santiago Niltepec, Oaxaca.

Kaelin preparó algunos concentrados a base de dátiles, sulfato ferroso y fructosa, lo que dio pie al primer taller, “Variaciones del añil”, en el que el público asistente pudo aprender y conocer las variaciones del añil en sus diferentes formas de preparación; el taller se llevó a cabo en sesiones de un día, con la posibilidad de elegir la hora y la fecha de la sesión.

Como parte de las capacitaciones dirigidas a artistas textiles, se les hizo una invitación a participar de este taller, en el cual Kaelin les mostró cómo preparar un concentrado de añil a base de fructosa; algunos artistas que participaron compartieron sus experiencias con el teñido. Nelson Hernández, de la comunidad de Santo Tomás Jalieza, Oaxaca, comentó que le parecía una receta más natural y con aroma agradable (por la fructosa); Diógenes Gutiérrez, de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, comentó que haría la prueba con fructosa para dejar de contaminar con algunos químicos que utilizaba en su proceso de teñido. Fue así como todos los participantes compartieron anécdotas de los diversos procesos que emplean para el teñido de fibras.

En las siguientes líneas, Kaelin comparte la experiencia de su pasantía en el MTO: Venir al museo para realizar una pasantía me atrajo porque valora mucho a los artesanos con quien trabaja, desarrollando programas y talleres para la comunidad. Hay una gran historia de textiles en Oaxaca y el museo se compromete a mantener vivas estas tradiciones. Admiro mucho los esfuerzos, y por eso quería realizar una pasantía en el museo. Me encantó colaborar con otros artistas textiles y personas que aprecian los textiles, conocer sus historias y hablar con los participantes de los talleres. En la universidad disfruto experimentar con tintes naturales y técnicas para crear arte. Soy estudiante de teñido, serigrafía,
tejido e impresión.

El Servicio social es un requisito obligatorio y una actividad académica que deben cumplir los jóvenes universitarios antes de egresar de su carrera. En el MTO lo obligatorio de este requisito se convierte en una experiencia única de aprendizaje. Invitamos a estudiantes que deseen tener un acercamiento con los hilos, agujas, tintes y telares a participar en este programa, donde podrán crear, conservar, promover y, sobre todo, hacer comunidad con diferentes pueblos.


¿Cuál es el papel crucial del diseño en los museos?

¿Alguna vez te has sentido atraído por alguna exposición sin siquiera haber visto las obras en persona? Los colores de la sala, los textos, la iluminación; algo de esto hace que, por alguna razón, te sientas cómodo dentro del espacio. Los museos tienen el poder de transportarnos a distintas experiencias, porque detrás de cada una de estas existe un elemento esencial: el diseño.

Aplicado a las instituciones culturales, el diseño va más allá de ser solo una cuestión estética. Se trata de un elemento de gran importancia que moldea la forma en la que interactuamos con el espacio y condiciona el tipo de experiencia que se detonará.

El impacto que este tiene en los museos se ve reflejado desde antes de llegar al espacio mismo. En muchas ocasiones, el primer contacto del público ocurre mediante sus redes sociales o página web. Casi siempre tenemos una idea de cómo puede ser la experiencia en cada museo por medio de lo que vemos en internet.

Una vez que el visitante ha llegado a nuestro museo inicia la experiencia física, y el diseño, implementado de forma apropiada, puede guiar a los visitantes a través de las exposiciones. Así, la tarea es unir el contenido de la exposición con la forma en que este se presenta para lograr una experiencia más significativa, al crear una relación más íntima entre la obra y el observador. Al organizar, sintetizar y presentar la información de manera clara y atractiva, es posible generar narrativas que cautiven al visitante y lo guíen a lo largo de las salas. De esta manera, el diseño gráfico es una herramienta clave en una de las labores principales de un espacio museístico: la de educar.

Por otro lado, el diseño gráfico puede mejorar la accesibilidad y crear un ambiente agradable. Una de las características más importantes del diseño en los museos es la del reforzamiento de su identidad. A partir de ello podemos generar un diálogo como institución con los visitantes.

En la actualidad, es sumamente importante que los diseños propuestos en instituciones culturales cuenten con las características necesarias para la inclusión. Un diseño inclusivo siempre va a considerar todas las necesidades de los visitantes, independientemente de su edad, capacidades físicas o idioma. De esta manera garantizamos que los museos sean accesibles para todos y todas.

La pandemia ocurrida en el 2020 dejó en evidencia la importancia y los alcances de las tecnologías para adaptar los modelos educativos y las distintas formas de relacionarnos en diferentes ambientes virtuales e inmersivos. Muchas interrogantes fueron respondidas mediante pruebas y errores durante este tiempo: ¿Qué opciones existen para exhibir piezas que no tenemos físicamente? ¿Cómo podemos continuar visitando espacios culturales sin salir de casa? ¿De qué manera recreamos una experiencia que ya no existe?

Eventualmente, la tecnología terminó llegando a los museos para enriquecer las experiencias que estos ofrecen. Sin embargo, estas ‘nuevas tecnologías’ no son tan nuevas como se nos presentan, llevan con nosotros más de veinte años. Lo que sí es nuevo es la forma en la que se utilizan para beneficio de las instituciones culturales. Algunas de ellas son la realidad virtual y la realidad aumentada, con todas sus variantes.

Con la ayuda de este tipo de herramientas es posible generar una infinidad de discursos. ¿Te imaginas estar en Monte Albán y poder revivir un juego de pelota mirando a través de tu celular? ¿O que, al grabar un huipil te aparezca una descripción de su iconografía o un video de la comunidad donde fue elaborado?

Como museógrafo del Museo Infantil de Oaxaca he planteado algunas propuestas para utilizar estas herramientas y procurar superar algunos de los retos que se nos han presentado. El MIO, al encontrarse en una antigua estación de ferrocarril, tiene la misión de difundir y educar en la historia y el patrimonio ferroviario. Sin embargo, uno de los principales retos a los que se enfrenta es la falta de material rodante en la estación. Entonces, ¿cómo podemos mostrar algo que ya no existe físicamente en el espacio? A partir de la realidad aumentada y el modelado en 3D es posible recrear una locomotora de vapor en tamaño real y presentarla estacionada en el andén. Gracias a la labor del diseño, sería posible rodearla, acercarse a ella e incluso verla por dentro. De esta manera, acercaremos el patrimonio histórico mediante las tecnologías digitales a las nuevas generaciones.

De igual forma, apoyándome de estas tecnologías (y con asesoría del maestro y diseñador René Mecott), hice el prototipo de una experiencia en la que niños y niñas, al armar un vagón de papel, aprenden sobre sus distintos usos e historia. Al finalizar los armables, estos revelan un código QR que, al escanearse con cualquier celular, regala al usuario un modelo virtual de una locomotora que este puede colocar en su patio, sala o escuela. También, por medio de un minijuego, que consiste en buscar íconos repartidos virtualmente por el espacio, los visitantes descubren a la mascota del museo portando los distintos vestuarios de los trabajadores del ferrocarril y sus cargos. De esta forma, el público puede llevarse a casa un pedacito del MIO.

En cuanto a la realidad virtual, se planteó una experiencia con visores VR (gafas de realidad virtual) los cuales pueden estar instalados en alguna sala o dentro de algún vagón. La función de esta herramienta será la de emular viajes en el tiempo para los visitantes: poder experimentar un viaje en ferrocarril como en la década de 1950, participar en la inauguración de la estación en 1892 o incluso presenciar cómo impactó un rayo en el ahuehuete de la estación.

Como hemos podido observar, las posibilidades parecen infinitas cuando hablamos de generar experiencias enfocadas en los diferentes espacios museísticos, pero, como cualquier tecnología que se mezcla con la historia, la cultura y las tradiciones, es importante integrarlas con cuidado y conscientemente. Uno de los objetivos principales que siempre debemos tener en mente es que las tecnologías deben complementar a las exposiciones y mejorar la experiencia del visitante, por ningún motivo deben restarle valor u opacar las piezas exhibidas.


Colores de Copal

San Martín Tilcajete es una comunidad de origen zapoteca, cuyos habitantes han trabajado la talla en madera por varias generaciones. En esta ocasión conoceremos el trabajo de una familia proveniente de esta población.

Perla Fuentes nos da la oportunidad de escuchar la historia de cómo su trabajo con la talla de madera ha perdurado hasta el día de hoy. Todo inició con su abuelo paterno, quien en un inicio se dedicaba al cultivo del campo, pero entre los años sesenta y sesenta comenzó, junto con otros miembros de su familia, a tallar máscaras para el carnaval que se realiza en la comunidad cada año. Así se originó esta tradición en torno al tallado de máscaras para el que se ocupaba madera de guamichil y zompantle, con la que también elaboraban las herramientas para el campo, como el yugo para sus toros, entre otras.

En los años setenta el iniciador del tallado en madera, Isidoro Cruz, tallaba las máscaras y las vendía para el carnaval de la comunidad. Poco a poco, se dio a conocer el trabajo que realizaba y, en una ocasión, llegó a su casa una persona de la Ciudad de México que traía un alebrije de cartón hecho por el maestro Pedro Linares; esta persona le solicitó una réplica en madera de tal trabajo.

Ante este reto, Isidoro Cruz habló con los maestros Celedonio Fuentes Méndez y Zenen Fuentes –el abuelo y el tío de Perla Fuentes, respectivamente–, para trabajar en equipo con el fin de realizar este pedido. Se dividieron la tarea, y al comenzar a manipular las maderas con las que realizaban las máscaras se dieron cuenta que eran muy duras, por lo que buscaron un tipo más suave, ya que el pedido consistía en elaborar alas, lenguas, garras, entre otras piezas que requerían que el material fuera de un manejo más sencillo. Como vieron que había mucha madera de copal en la comunidad, tomaron la decisión de trabajar con ella, pues se trataba de un material suave y de fácil manejo. De esa manera lograron elaborar todas las piezas que constituían la réplica del alebrije de papel.

Cuando la persona que hizo el encargo volvió a Oaxaca, quedó fascinado por el resultado de la pieza en madera, con un acabado rústico, ya que para la época resultaba difícil conseguir las herramientas para obtener piezas más finas, por ejemplo, las lijas. Una forma de lograr un acabado más delicado consistía en romper botellas de vidrio, y con el filo de los pedazos se podían afinar un poco más las piezas.

Para pintar las distintas partes de la composición se utilizaban tintes naturales, como el tizne de las ollas que se ocupaban en la cocina, la grana cochinilla, las flores de cempasúchil, entre otros. Al ver que su trabajo era cada vez más popular, comenzaron a invitar a más amigos para que hicieran posible llevar a cabo los pedidos solicitados.

Al recordar estos grandes primeros pasos en la creación de la identidad del tallado de madera, no se pueden dejar de lado los grandes retos que también se tenían para la época, por ejemplo, la falta de reconocimiento al valor tan importante de estas piezas y, por ende, los malos pagos.

Cuando buscaban la forma de poder vender las obras que realizaban, el maestro Celedonio, junto con sus hijos, acomodaban las piezas dentro de un canasto de carrizo para transportar sus productos a la ciudad de Oaxaca con el fin de enviarlos a la Ciudad de México.

La gente identificaba a los maestros con el mote de “moneros”, y al abuelo de Perla lo nombraron Tío Chele Fuentes, el monero. Muchos decían que este noble trabajo era para gente floja, pero con el paso del tiempo, y al ver que este oficio era sustentable, se unieron más personas para aprender.

Gracias a la constante labor del abuelo de Perla, su padre, Martín Fuentes Melchor, pudo salir adelante y pagar sus estudios. Para cuando el maestro Martín tenía a su familia, hubo un momento de desánimo, ya que como padre y proveedor de su hogar no tuvo otra opción que buscar un nuevo empleo para poder llevar el sustento, pero no por ello abandonó el tallado en madera. Al paso del tiempo, cuando los hijos del maestro Martín Fuentes eran mayores, Perla Fuentes decidió darle un reconocimiento a la herencia que su abuelo les dejó.

En 2017 nació Colores de Copal un taller para honrar y conservar el legado que les fue heredado; este taller fue el motivo por el que el maestro Martín Fuentes logró retomar las fuerzas necesarias, gracias al apoyo de su familia, para seguir trabajando las piezas tradicionales que elaboraba con su padre. Perla y sus hermanas comenzaron a experimentar con nuevas técnicas de decoración y a realizar nuevos productos, con lo que esperan que su trabajo no sea solo reconocido en México, sino en otros países como Estados Unidos, Francia, España y Australia.

Gracias a todos los esfuerzos para crear Colores de Copal, la familia agradece la oportunidad de tener una carrera, pero, sobre todo, tener una como maestros del arte popular de Oaxaca. Agradecemos el compromiso por preservar el oficio del maestro Celedonio Fuentes y ser parte de la tercera generación de guardianes de la tradición.

Te invitamos a conocer el trabajo de la familia Fuentes Pérez en Avenida Independencia 902, Oaxaca, Centro.


¿Por qué es necesario fumigar?

El estado de Oaxaca alberga un número considerable de archivos históricos, municipales y parroquiales que, lamentablemente, han carecido de atención durante muchos años, pues han pasado incluso décadas sin limpieza, sin vigilancia y sin consulta, lo que ha generado en los documentos una excesiva acumulación de polvo, manchas provocadas por humedad, pérdida de tintas y soporte. Además, expuestos por largo tiempo a la humedad y la temperatura variable, sin ventilación y movimiento, se hacen susceptibles a la aparición de todo tipo de microorganismos que agravan sustancialmente la situación. El apilamiento de documentos suele convertirse en el hogar predilecto de insectos, roedores y microorganismos; este cúmulo de problemas suele englobarse como uno mismo, pensando erróneamente que al realizar una fumigación se erradicarán los tres casos expuestos anteriormente.

La fumigación es un método de control de plagas que se aplica para eliminar cualquier insecto o fauna nociva; por otro lado, la desinsectación se centra en la erradicación de los insectos y artrópodos; por último, la desinfección se enfoca en la eliminación de microorganismos en superficies y objetos. Estos métodos son necesarios para mantener el estado óptimo de nuestros archivos, así como la salud y bienestar de quien los resguarda y consulta.

Sin embargo, deben considerarse varios factores antes de realizar este proceso, donde el clima es determinante. En el Archivo de San Miguel Tequixtepec encontramos presencia de Lepisma saccharina, mejor conocidos como pececillos de plata; estos fueron detectados en diversas cajas del archivo de concentración e histórico, en un espacio que se comparte con la biblioteca municipal. Es común pensar que solo es necesario fumigar las cajas en las que se han visto los insectos, no obstante, la desinsectación debe realizarse tomando también en cuanta todo el espacio donde han sido encontrados los insectos, abarcando los materiales y muebles en los que se ha almacenado la documentación. En Santa María Suchixtlán además notamos la presencia de varios insectos, entre los que destacan los pececillos de plata, pero en este caso extendidos incluso hacia los espacios aledaños al archivo.

Por otro lado, en el Istmo es más frecuente la termita o comején; ahí descubrimos colonias vivas de estos insectos en su periodo larvario, no solo en libros y documentos, sino también en las paredes de todo el inmueble, pues la temperatura y la humedad propias de la región favorecen a su reproducción. Santiago Lalopa y San Miguel Yotao, por el contrario, localizados en la Sierra Norte, con una temperatura más fresca y humedad constante, albergaban ambos tipos de insectos, además de microorganismos. Es preciso recalcar que la llamada fumigación –que lo correcto sería la “desinsectación”– en el proceso que aplicamos, no elimina los microorganismos comúnmente llamados hongos.

Una vez identificado el problema, nos disponemos a acomodar estratégicamente el material, de manera que el insecticida abarque todos los documentos; se sellan ventanas, puertas y cualquier abertura existente en el espacio donde se aplicará el fumigante. Para ejecutar esta tarea, es indispensable mantener medidas adecuadas de seguridad, a la par del uso de traje tyvek, mascarilla antigás y guantes. Por lo regular utilizamos un insecticida de tipo piretroide, el cual genera una capa de humo que tiene la capacidad de penetrar en áreas de difícil acceso donde comúnmente se esconden o reproducen los insectos. Pasadas de 24 a 72 horas de la acción del fumigante, nos apoyamos con aspiradoras para eliminar todo tipo de residuos; si durante la limpieza encontramos insectos muertos, es cuando comprobamos que el proceso ha surtido efecto. Finalmente, acomodamos y resguardamos el material aspirado en el mobiliario que también tiene que estar limpio.

Las recomendaciones siempre coinciden en cuidar las condiciones de resguardo para prevenir que insectos como estos proliferen y así evitar procesos invasivos y costosos, como la desinsectación. En los archivos y bibliotecas, una limpieza profunda y programada es lo que permitirá que los documentos tengan una movilización y ventilación constante que promueva su conservación. Es responsabilidad de los resguardantes vigilar las condiciones de sus acervos, además de capacitarse, tener un plan de riesgos y, de ser posible, equiparse en aspectos prioritarios, lo que permitirá hacer frente a cualquier situación de emergencia en el objetivo primordial de la preservación del patrimonio documental.


Homo ludens: la afición escarlata y el cuidado del medio ambiente

Fotografía: Acervo del Estadio AHH

En 2022, el Estadio Alfredo Harp Helú y el equipo Diablos Rojos iniciaron con la campaña “Tapitas al bat”, cuya idea consistió en invitar a los aficionados a recolectar tapas de plástico y donarlas al Estadio durante los juegos locales de esa temporada. Las tapitas serían llevadas, posteriormente, a organizaciones que colaboran con diferentes programas de atención a niños con diagnóstico de cáncer.

En 2023, Diablos Rojos se sumó a la iniciativa IMURecicla, un programa de recolección de pilas usadas, considerado el más grande de América Latina. Para ello se instaló una columna recolectora dentro del Estadio AHH en la que la afición, administrativos y jugadores de los Diablos podían dejar sus pilas usadas y así darles un manejo adecuado y contribuir al cuidado del medio ambiente. Cabe mencionar que se lograron reunir 105 kilogramos de pilas usadas durante julio y agosto de ese año.

Estos dos ejemplos son solo una pequeña parte de lo que juego con juego, día con día, sucede en el Estadio en favor del medio ambiente. Cuentan mucho los pequeños actos, y especialmente aquellos que se hacen más por una buena costumbre que por una orden y de mala gana. Desde la entrada a la Casa del equipo escarlata todo lo que observamos está dispuesto para que los aficionados disfruten del juego. Y mientras uno va a gozar de los batazos, los hits, las carreras, la comida, las bebidas y el excelente ánimo que inunda todas las zonas, hay un momento entre la séptima y octava entrada en el que el equipo de limpieza pasa por cada pasillo a recolectar la basura. Es algo que quizá no debería sorprender, pero ¿en cuántos estadios, al menos en México, sucede lo mismo? Y ocurre de tal manera que se siente como algo cotidiano, que forma parte de la atmósfera del Estadio.

Hace algunos domingos, a principios del mes de julio, sucedió algo que funciona para ejemplificar cómo los pequeños actos cotidianos son los que hacen la diferencia. Era la octava entrada y los Diablos perdían por bastantes carreras. En tanto iniciaba la octava alta, se escuchó en el altavoz la canción de un autor cubano que dice “¡A esconderse que ahí viene la basura!”, haciendo un llamado a los aficionados a recolectar los empaques y envases de lo consumido durante el juego, para depositarlos en una bolsa que el servicio de limpieza hace pasar con el fin de aminorar los desechos que se dejan en las gradas al final del juego. A modo de reto curioso para matar el tedio, un aficionado de las gradas del jardín derecho lateral comenzó a reunir todos los vasos desechables: los propios, los de sus amigos, los de los vecinos, y pronto muchos aficionados de la marea roja de otras gradas comenzaron a cooperar para formar la torre más alta de vasos jamás vista. Los aficionados de alrededor comenzaron a animar al recolector… las autoridades observaron la conducta hasta que un policía se acercó y, tras una breve plática, retiró la torre y puso el contenido en la basura. De repente, volvió a formarse otra, con vasos provenientes de aficionados más alejados… pero también por las gradas de primera ya comenzaban a imitar el ejemplo.

¿Y qué tiene de extraordinario, se preguntará el lector? Sin duda los aficionados del beisbol somos distintos, somos homo ludens ‘hombre que juega’ hasta para nuestra conciencia ambientalista. El Estadio Alfredo Harp Helú fue creado para tener una relación empática con el medio ambiente: captación de lluvia, ahorro de agua, tratamiento de aguas negras, tecnología led de bajo consumo de energía eléctrica, más los dos ejemplos al inicio mencionados… y la marabunta roja está en sintonía con esta empatía.

De vez en cuando aparecen videos de aficionados japoneses que recogen la basura en sitios muy lejanos a su tierra natal… ¿no sería ideal que estas torres se crearan cada octavo inning para limpiar de manera divertida? Sería un buen ejemplo para todos.


Editorial

Entre las tantas frases atribuidas y citadas de Jorge Luis Borges, se encuentra una en la que declara inimaginable un mundo sin libros, pero no sin pájaros o sin agua, una idea ya incomprensible en estos tiempos que el cambio climático se ha convertido en una preocupación. Sin embargo, la literatura pocas veces es literal, la palabra es un “jardín de senderos que se bifurcan” y, entonces, es posible pensar que si nos faltaran los libros sería porque también nos habrían abandonado las aves y las aguas. En otras palabras, un mundo inimaginable sería aquel en donde no hay árboles, ecosistemas dignos para la lectura, para la vida. Esta es la idea que ronda este número 40 del Boletín Digital de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, dedicado, en gran medida, a celebrar los libros, los árboles y el vital líquido.

En este tenor, este número comienza con cuatro textos que conmemoran los treinta años de existencia de la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa: su directora, María Isabel Grañén Porrúa, traslada nuestra imaginación hasta el entonces llamado “nuevo mundo” para evocar la importancia de este acervo. Stella González Cicero, directora de Adabi de México, valora los motivos, los factores y agentes que han hecho posible el reconocimiento nacional e internacional de la Biblioteca. Por su parte, el Mufi distingue los lazos espaciales, temáticos y logísticos que han tejido con la Burgoa en favor de sus visitantes. Asimismo, desde la propia Biblioteca se nos ofrece un catálogo de joyas bibliográficas seleccionadas a partir de la exposición “Libros peculiares”, que muestra obras producidas en las imprentas más importantes de Europa y América, entre los siglos XV y XVIII. A estos textos se suma la experiencia de Michael Swanton quien, como coordinador de proyectos lingüísticos (2005-2012) en la Biblioteca Francisco de Burgoa, señala la trascendencia que este acervo ha tenido en el impulso de las investigaciones sobre las lenguas mesoamericanas vivas.

En un orden de ideas distinto, la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova presenta sus trabajos de conservación e investigación en torno a cuatro mapas de la Sierra Juárez que el ingeniero alemán Enrique de Schleyer realizó en 1870 y 1871. El Taller de Restauración expone las intervenciones llevadas a cabo en el templo de Villa Tejúpam de la Unión, Teposcolula, señalando sus antecedentes históricos y los servicios futuros que ofrecerá para la comunidad.

Por otro lado, el Museo de la Filatelia de Oaxaca escribe sobre su exposición “El ingenio alado”, una colección de timbres que resalta la diversidad biológica y la pericia con que las aves habitan el mundo embelleciéndolo y despertando el asombro. El Museo Infantil de Oaxaca vuelve a ensalzar la naturaleza al abrirnos a la posibilidad de pensar el museo como espacio para la reflexión sobre la vida humana en profunda conexión con el crecimiento de la milpa. Por su parte, Andares del Arte Popular refrenda la importancia y el significado del agua en los procesos artesanales, desde la conformación del barro hasta la obtención de tintes. En este mismo sentido, la Biblioteca Henestrosa propone un texto relacionado con el derecho al agua en la ciudad de Oaxaca no solo como recurso y servicio, sino como parte del paisaje, dentro de un contexto donde la lluvia y la poesía se han convertido en las únicas formas de habitar nuestra vital y primigenia relación con el agua. La poesía, entonces, se convierte en remedio, como lo señala el texto de Seguimos Leyendo, en este caso para un grupo de mujeres que adoptaron el poema como forma de expresión a partir de la lectura y la creación compartidas. En concordancia con el compromiso de la FAHHO para seguir preservando la comunidad, los libros y la poesía, la Coordinación de Medio Ambiente ofrece un texto sobre el Día del Árbol para insistir en la importancia de los árboles en la conservación de los ecosistemas.

Para remarcar la importancia del deporte en la sociedad y la cultura, los Diablos Rojos del México presentan una nota sobre el fenómeno que el lanzador Trevor Bauer ha suscitado en el beisbol mexicano con sus sorprendentes apariciones en el campo de beisbol. Asimismo, Guerreros de Oaxaca vuelve a mostrar la sinergia que el diseño de sus uniformes busca establecer con las artes y oficios de Oaxaca, esta vez con los tradicionales rótulos. También un caso de sinergia es el que presenta el texto del Mufi acerca de la exposición “Beisbol: el Jonrón de los EE.UU.”, del Smithsonian National Postal Museum, en la que se exploran las conexiones con el beisbol y ciertas prácticas deportivas prehispánicas por medio de las confluencias entre las historias del beisbol y del servicio postal.

Una vez más, esperamos que esta entrega del Boletín Digital sea de su agrado y contribuya a que sus acciones, junto con las que emprenden las diferentes filiales de la Fundación, vayan marcando caminos hacia la construcción de mejores modos de vida.


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