MI VISITA A OAXACA

Recibí con gran alegría la invitación de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca para presentar la conferencia Biopoder Campesino y la Salud del Suelo, como gran cierre de los talleres en Etla, San Miguel Suchixtepec y Guelatao, donde trabajamos con campesinos y fuimos felices al conseguir cautivar corazones, o como decían los universitarios reformistas de Córdoba que ahora cumplen el primer siglo de existencia: “Soplar la brasa”, pues somos pueblo. Retorné muy feliz sintiendo el deber cumplido, los objetivos propuestos en ritmo creciente en mí y en todos los jóvenes, cada día más seguros y objetivos. Ellos me guiaron con la convivencia jovial que encontramos en las obras de Iván Illich, que desearán conocer. 

En la noche, ya tarde, fui a preparar la conferencia para la Fundación. El día siguiente comenzó temprano con un desayuno en el hotel del amigo Lic. José Luis Bustamante, con el maestro Toledo (a quien conocí en su taller artístico por la mano de la Dra. Elena Kahn, años atrás, durante mi primer viaje). En esta visita él me regaló un ataúd con un cadáver de elote de maíz transgénico, una obra de arte para la campaña en favor del maíz nativo de Oaxaca. La agenda continuó en compañía del coordinador de proyectos ambientales de la FAHHO, Ing. Félix Piñeiro Márquez, teniendo como cicerone al Dr. Alejandro de Ávila, director del Jardín Etnobotánico de Oaxaca, una obra de gran envergadura, con infraestructura moderna y sofisticada, donde se puede apreciar desde la recolección de agua de lluvia, hasta la ventilación para abrigar especies de bromeliáceas y otras especies de los ecosistemas húmedos de Oaxaca con necesidad de humedad alta y constante. Lo que me impresionó fue la colección de quelites, una de las riquezas culturales de la gastrosofía regional, reconocida en el mundo, parte del patrimonio cultural de la humanidad y del gusto culinario oaxaqueño idolatrado en México y el mundo de Charles Fourier, Rabelais y Momofuku Ando, creador de la Sopa Maruchan. Tuve una dicha muy grande al conocer la leucaena que da nombre al estado y la ciudad, entendí porqué se escribe Oaxaca y se pronuncia “Guajaca”. Saber eso para un forestal es motivo de orgullo y respeto. Nos recibió la doctora María Isabel Grañén Porrúa, presidenta dela FAHHO, quien tuvo la atención de obsequiarme un ejemplar del libro Dendrología natural, de Fray Juan Caballero.

Llegué con una hora de atraso para el encuentro con veinte ingenieros agroecólogos y otros técnicos, la mayoría acompañantes de la gira interdisciplinaria por las serranías, pero justifiqué el atraso por seguir el horario de Dios y de los campesinos, no el oficial de verano. Fue muy gratificante la evaluación de la gira con los colegas y otros presentes, y las propuestas presentadas de continuidad al trabajo técnico y organizativo. Sentimos finalmente el haber cumplido al estar de acuerdo en la viabilidad de la mayor parte de las propuestas, entre ellas que los niños en las escuelas municipales, estatales y federales deben tener una merienda totalmente natural, producida por campesinos agroecológicos, y repetí lo propuesto en la UACH (Universidad Autónoma Chapingo): que los responsables del futuro de la alimentación reciban lo mejor como alimento.

Estaba casi a la hora de la conferencia y fuimos a comer rápido, pues nos esperaba la periodista enviada por el maestro Toledo para una entrevista. Degustamos con gastrosofía un mole negro, pues lo añoraba desde mi cuarto viaje a Oaxaca. Las dos últimas imágenes fueron completadas por la Ing. Agroecóloga Nayeli Martínez, con una foto del maíz comparado con la cromatografía de Pfeiffer, que encantó a los campesinos, principalmente a los cafetaleros. Los cromatogramas indicaban un alto nivel de fertilidad. Me imagino cuando empiecen a usar las harinas de Rocas y Biochar (el apodo industrial del carbón vegetal que mitiga los daños del cambio climático), que sólo los campesinos pueden hacer, pero los grandes consorcios quieren vender como servicios, sin pagar el trabajo a los campesinos.

El salón de conferencias estaba lleno. Comenzamos reconociendo la diversidad cultural y, dentro de ella, a los campesinos que crearon el maíz, y el expertis culinario de los más de cuatrocientos quelites, alrededor de una decena vistos aquella mañana en nuestro quinto viaje a la ciudad. Cuando en el cuarto viaje estuve durante cuatro días en Chahuites, en las huertas de mango, debo decir que es uno de los lugares más calientes que he conocido en mi vida, inclusive comparándolo con Brasil, que es donde vivo.

Hablamos sobre los daños que causan los agrotóxicos que amenazan la salud de los campesinos, tema que no se enseña en las universidades, protegiendo así los intereses de las corporaciones, mediante la inducción de la General Education Board (GEB). Mencioné datos espeluznantes poco conocidos y que aterrorizan a cualquiera que necesite saber sobre los agrotóxicos. Para la industria de alimentos, el campesino es subversivo al producir alimentos naturales baratos y de alta calidad, mientras ésta los desvitaliza y transforma en materia prima cuyo valor alimenticio, después de la transformación, resulta menor del 10%. La mercadotecnia aumenta el valor en un 65%, debido a la escala de la producción. Es triste ver la pérdida de calidad. Lo más triste es que cuando un campesino abandona su tierra, la industria alimentaria gana dos veces, una porque ya no tiene su competencia, y la segunda es porque gana un consumidor para sus productos desvitalizados, coloreados y contaminados con aditivos. El campesino perderá parte de su cultura y tendrá solamente la melancolía al recordar que vivía en el paraíso que es Oaxaca.

A la mitad de la conferencia nos centramos en la calidad de los alimentos y productos agroecológicos, y su beneficio para la ciudad que prohibió el uso del peligroso envase de unicel, principalmente por su metabolito 7 hidróxido de estireno.

Intercalé imágenes de las localidades y reuniones con campesinos. Fuimos llevando un poco de alegría a los presentes, compartiéndoles lo importante que es para el mundo hermanarse con los campesinos para construir juntos la restauración del poder campesino.

Hablamos mucho del herbicida Glyphosate (glifosato) por sus riesgos y peligros para la salud humana y ambiental.

Culminamos con la máxima agro-ecológica, “el suelo sano hace crecer la semilla campesina sana”, produciendo el alimento sano que lleva a la consciencia cósmica de la raza, tal como nos dijo José Vasconcelos en su libro La raza cósmica.

Yo, un anciano, encontré jóvenes conscientes y competentes. Llamándolos a la solución de los problemas de la agricultura como “bomberos agroecológicos”, siento que puedo descansar, pues ellos son jóvenes y están puestos para agarrar la estafeta.

Los campesinos de Oaxaca están en buenas manos para restaurar el Biopoder Campesino por medio de la agroecología, que está muy próxima, pues en Oaxaca empezó hace más de once mil años, según documentación científica e histórica. Dormitaba, lista para una nueva calenda, con la alegría colectiva tan característica.

El viejo Rockefeller fue derrotado, pues quería una nación de trabajadores, pero Oaxaca tiene una población de artistas y pensadores, la gran mayoría de ellos campesinos a quien yo saludo por alimentar a la humanidad con lo natural, nutritivo, barato y cultural. Después de la conferencia nos tomamos muchas fotos e hicimos una visita al Museo Textil y al complejo del Centro Cultural San Pablo a cargo de la FAHHO, sede de la conferencia.

Me siento rejuvenecido, espero poder volver para aprender mucho más, pues nadie enseña en esas serranías, solamente se aprende y mucho. Hasta pronto. 

¡CÍSCALO, CÍSCALO, DIABLO PANZÓN! EL VAGONCITO JUGUETERO MIO

En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.

Pablo Neruda

Dice Alberto Manguel que “los juguetes son la herramienta de la memoria”, pues es muy seguro que, al pensar en estos pequeños objetos, se nos venga a la mente ese favorito cuyo paradero tal vez ya desconozcamos, pero que nos acompañó por horas y horas en aquel cuarto de juegos que pudo haber sido un parque, una banqueta o nuestro rincón preferido bajo la sombra de un árbol, y ya fuese acompañados o con amigos, nos mostraba a través del juego cómo funcionaba el mundo allá afuera, mientras creábamos nuestras propias reglas a la hora de jugar.

Es por eso que en MIO quisimos regresar a esa diversión que sólo el juguete tradicional podía brindar, así que pensamos en crear una estación itinerante que pudiera llevar estas memorias colectivas a los niños, niñas, padres, abuelos y todo aquel que quiera sumarse. El vagoncito juguetero transporta en su interior sonajas labradas de Pinotepa para los jugadores más pequeños; para aquellos más habilidosos y con mejor tino, el balero, el trompo y el yoyo, o las canicas que hacen recordar a los adultos frases como “chiras pelas”, “zafín zafado nunca perdonado” o “císcalo, císcalo, diablo panzón”. No olvidando los juegos de feria y nuestro gusto por el vértigo, podemos balancear al maromero, intentar derrotar a nuestro adversario con un duelo de boxeadores de madera, dejarnos llevar por la ilusión óptica de las tablitas mágicas con listoncitos y colores, armar un buen escándalo con el sonido de las matracas o inventar una historia para las muñecas de trapo y los peluches. 

Parte de la magia que tiene el juguete tradicional se encuentra en los materiales con los que se realiza. Algunos son extraños, pero se prestan noblemente para su función; por mencionar algunos, está la versatilidad que ofrece la madera del pino para poderse convertir en un trompo, balero o yoyo, los frutos del árbol de la jícara transformados en sonajas labradas por artesanos que desde niños aprenden a labrar jugando, o las canicas de diferentes tipos según su color y diseño, como las agüitas, ojos de gato o lecheras, usadas también para las matatenas y que en más de alguno despertaron un espíritu de coleccionista.

Este proyecto podrá ser visto y disfrutado en el Museo Infantil de Oaxaca, expoventas, parques y escuelas, para volver a gozar de una tarde de juego.

APOYO A SONORA Y SINALOA

La depresión tropical 19-E sorprendió el pasado 20 de septiembre a Sonora y Sinaloa, dejando a su paso graves inundaciones y a miles de personas en estado de emergencia. Como siempre, la familia del beisbol estuvo ahí para tender la mano.

Ante la llamada de auxilio, Guerreros de Oaxaca y Diablos Rojos del México decidieron donar las taquillas generadas durante toda la Serie del Campeonato de la Zona Sur. Además del monto generado durante el compromiso de postemporada, la Fundación Alfredo Harp Helú anunció que duplicará la cifra total de lo recaudado. 

Con la ayuda de José Luis Sandoval y Víctor Bojórquez, exestrellas sinaloenses, se creó un Comité de Aplicación de Fondos, encargado de catalogar el tipo de ayuda requerida, y a las poblaciones que necesitaban atención prioritaria.

LEER COMO UNA POSIBILIDAD DE CONSTRUIR

Hoy es una hermosa tarde para hacer conciencia juntos de que, entre otras muchas acciones y elementos apremiantes, este mundo necesita personas que lean. 

Un día, hace ya años, aprendimos a escribir y a leer para entender los signos que nombran lo que existe en nuestro mundo. Aprendimos a leer nuestro nombre. El nombre de nuestros padres. El de nuestro estado. El de nuestro país.

Leyendo fue que muchos también empezamos una búsqueda (para algunos, la búsqueda de nuestras vidas). Gracias a la lectura, accedimos a mundos ajenos a nuestro entorno inmediato, mundos que ejercían gran atracción sobre nuestro espíritu, que poco a poco, con la lectura, también se fue modelando. 

Pasamos de etapa en etapa, de lectura en lectura; y un día nuestro mundo ya no pudo entenderse sin que leyéramos. 

Leímos para saber. Para saber-nos. Para aprender. Para imaginar. Para enterarnos. Para conocer realidades que otros no sólo vivían, sino sufrían. Leímos para tener una opinión; leímos para tomar decisiones. 

Es indudable que a través de la lectura nuestro esquema de pensamiento se estructura, se transforma, crece exponencialmente. A través de la lectura modelamos nuestra sensibilidad; fortalecemos nuestro sentido del honor y del deber; y también somos invitados a descubrir y a desenterrar la esperanza de entre la más profunda miseria humana. 

Leyendo es como perfilamos de mejor manera nuestra ciudadanía, y es como somos interpelados para adoptar posturas adultas (sí, hoy, cuando lo adulto no está de moda) ante el mundo que vivimos. Leyendo es como podremos saber en cuáles fuentes de información podemos confiar y en cuáles no. Leyendo pulimos y clarificamos nuestra conciencia; y cuando los lectores contribuimos a la formación de otros lectores competentes, es cuando hacemos realidad un verdadero apoyo para que otros sean mejores ciudadanos y tomen decisiones fundamentadas. 

Porque parte de nuestra responsabilidad al leer y al acompañar a jóvenes en su formación como lectores, también consiste en apoyar su búsqueda de la mayor objetividad posible para entender la realidad e intervenir en ella. 

Tarea complicada, máxime cuando nos damos cuenta, a través de nuestra lectura, que al día de hoy, 66.8% de la población de Oaxaca vive en pobreza y casi un cuarto de su población en pobreza extrema; que en lo que va del año van 112 muertes violentas de candidatos a puestos públicos en toda la República –perdón, hoy ya suman 113–; y que en estos últimos años el grado de impunidad de tales crímenes ha crecido a niveles exorbitantes (se habla del 99.6% hoy día). 

Y es que leyendo, también hemos vivido en este México nuestro, desde el estupor hasta la indignación.

Una comunidad lectora es una comunidad que piensa mejor, planea mejor, elige mejor, exige lo que sabe que puede exigir. Una comunidad lectora sabe qué quiere, al escribir conscientemente su nombre y al elegir dónde lo escribe.

Una comunidad lectora es a la que aspiramos al apoyar la formación, junto con la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, de promotores y mentores de lectura. En la Universidad La Salle queremos hacer conciencia de que necesitamos con urgencia una comunidad que se sacuda a partir de lecturas pertinentes y a la altura de nuestro tiempo, pero que también se movilice en acciones concretas que no demanden, sino que construyan, sí, construyan justicia: ladrillo a ladrillo, paso a paso, peldaño tras peldaño, letra a letra… 

No es una utopía, no. Al leer, la paz también puede ser posible. 

CUARTO TALLER DE TRADUCCIÓN LITERARIA A LENGUAS INDÍGENAS

Imaginemos que todo el que quiera aprender a leer español está atado a tres posibles contenidos para practicar: los primeros son los textos religiosos tales como biblias y libros de catecismo en general, los segundos son los cuentos que te cuentan tus abuelos, historias sobre la creación del mundo, el ciclo de la vida y de dónde viene lo que te rodea, y por último, los contenidos que el Estado ha editado a lo largo de ochenta años, quince folletos cuyos temas van desde el Himno Nacional Mexicano, la Constitución Mexicana, hasta normas de cómo se debe escribir la lengua, entre otras cosas. Sobra decir que esto es un panorama prometedor si tu variante de español es lo suficientemente importante dentro del escenario lengua-posición geográfica-número de hablantes para poder llegar a ser considerada lengua meta de una traducción. Porque si no es así, puede que lo más cercano que te encuentres para leer sean estos contenidos, pero en portugués o francés.

Éste es el panorama de contenidos para leer que tienen la mayoría de las lenguas indígenas de México, y aunque no quiere decir que los esfuerzos ya realizados sean inútiles o carezcan de importancia, la cantidad de contenidos de literatura de ficción entre español y lenguas indígenas es, por decir lo menos, incomparable.

Teniendo esto en cuenta, la BIJC creó hace cinco años el Taller de Traducción Literaria en Lenguas Indígenas, un taller con la misión de poner al alcance de la población hablante de una lengua indígena, especialmente del estado de Oaxaca, contenidos de literatura universal que cubran un rango muy amplio de temas, de géneros y dificultades de lectura. 

¿Cómo puede haber lectores si no hay qué leer? ¿Cómo puede haber una tradición de plasmar historias nuevas por escrito, si sabes que con dificultad alguien tendrá la habilidad de leerlos? 

Estas preguntas fueron el tema central para los quince asistentes de este año que, aparte de abordar teoría de la traducción, también discutieron ampliamente otros temas, como los diferentes matices y justificaciones que implica traducir contenidos a una lengua, oponer contextos y realidades entre lenguas; es decir, si bien hay algunas variantes de lenguas como el mixe y el zapoteco, que han pasado por procesos de creación de contenidos reiniciados hace treinta años, lo que conlleva a que en estos días tengan una gran producción editorial, en las demás lenguas hay que iniciar estos procesos y apoyarlos. 

¿El lector nace o se hace?

Haciendo un repaso, la experiencia más importante que nos han dejado estos primeros cinco años de Taller de Traducción Literaria es que la oferta de contenido atractivo y moderno crea demanda lectora. Dicho en otras palabras: no hay que tener miedo de que no haya lectores en una variante de una lengua determinada para hacer contenidos, sino por el contrario, hay que tener los contenidos listos para que el día que la curiosidad lectora nazca en cualquier persona, los contenidos estén listos. Ya que por experiencia tanto de traductores, como de talleristas… ¡Los lectores siempre llegan!

ANDO LEYENDO Y RECOLECTANDO PRODIGIOS: LA FORMA DE LAS PIEDRAS

Trabajar a modo de las fuerzas naturales, esculpir como esculpen el viento, el agua y el fuego. Mirar como ven los niños, con esa mirada primera, ahíta en la posibilidad de la sorpresa; es indispensable para trabajar con piedras y metales, alejado de amaneramientos y lejos del preciosismo.

En casa del maestro José Luis García vi a esos animales salvajes e inmóviles, sugeridos: primero por la naturaleza y luego por las manos del maestro. Encontré también a la muerte, una muerte blanca, majestuosa, puros dientes y aristas, con el cráneo expuesto, como una metáfora de las construcciones imaginarias; presente en la entrada del taller, manifestando que sólo los que saben caminar con ella tienen el prodigio de la mirada, son los que saben ir a la caza de nuevas posibilidades para crear, no sólo producir y reproducir, sino enseñando que hay otro mundo, al que sólo se puede acceder si adiestras la mirada: eso hace el maestro José Luis, darnos la posibilidad de ver.

José Luis García trabaja a cuatro manos con lo que la naturaleza lleva años elaborando. Camina, busca, encuentra, junta monolitos; les da vida con las manos y nos invita a mirar desde ese otro lado. Encuentro en una mesa a un viejo cinocéfalo, oscuro, un ser lento y nocturno. Las manos van guardadas bajo un rebozo o un gabán o el manto de la noche: un manto pétreo. Tiene rasgos, una mirada mineral, aguileña. El cinocéfalo mira de lado, con la cara ajada y el hocico fiero. ¿Quién es el viejo que camina? ¿A dónde va? ¿Qué lleva? ¿Qué trae? No se sabe, lo lleva dentro, en los morrales del cráneo. Es un viejo, así lo sugiere su espalda, su modo al caminar; es un mensajero, va y viene, piedra acostumbrada a las veredas. Su flanco derecho lo presiente amargo, se cubre el cuello con el hombro, el aire lo golpea. Sedimentos se cargan como una luz mineral sobre buena parte del dorso: el animal nocturno, el cinocéfalo, también carga luz. El costado izquierdo es más calmo, ya masticó en sus fauces los heraldos, su nariz brilla humedad de obsidiana, lo esculpe inteligente, sabe escuchar, pues no se puede ser mensajero sin antes haber aprendido a escuchar.

Este cinocéfalo me recuerda el poema de Sabines: Lento amargo animal/que soy que he sido/amargo/como esos minerales amargos… y también Canto a un dios mineral de Jorge Cuesta. Y lo sabido se hace evidente: el arte siempre tiene ríos que convergen. Así estas piezas se preñan de voces si el que las mira sabe interactuar con ellas. Degusto las piezas y ellas se dicen en silencio; no educan, no enseñan, sugieren; para entenderlas, para leerlas, toca ser la última parte, toca afilar el pensamiento, frente a ellas el espectador no debe ser pasivo. Así pues, si tienes la fortuna, podrás ver un cinocéfalo, un celacanto y puedes también ver a la muerte, buscarle los ojos y los dientes.

Y, mientras cierro estas líneas, me doy cuenta: me falta ver cómo trabaja, me falta ver al maestro manipular los trebejos. Ojalá pronto me haga también de ese prodigio.

APROVECHAR TRES PATRIMONIOS NACIONALES PARA ASEGURAR LA ALIMENTACIÓN FUTURA EN MÉXICO

El primero de agosto de este año, la FAHHO y el Colegio de Posgraduados organizaron un homenaje póstumo al Dr. Ángel Ramos Sánchez, científico oaxaqueño que contribuyó de forma importante al desarrollo tecnológico de las zonas rurales marginadas a través de la producción en laderas con un enfoque de sustentabilidad. Un ejemplo de ello es el MIAF (milpa intercalada con árboles frutales), proyecto exitoso que podemos observar en comunidades como San Juan Tabaá o Santa María Tlahuitoltepec, entre otras. 

Uno de los miembros invitados que perteneció al Colegio de Posgraduados fue el Dr. José Sarukhán Kermez, actual Coordinador Nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), que presentó la ponencia “Aprovechar tres patrimonios nacionales para asegurar la alimentación futura en México”, en la que destacó cómo la comida es una expresión cultural, que no existe otra representación de la cultura que hagamos parte de nuestro cuerpo (después del lenguaje es el elemento de comunicación y de definición cultural más  importante), y que hemos evolucionado como compartidores de comida y como colaboradores en su consecución a través de la agricultura. 

Las culturas han moldeado y modificado a la naturaleza mediante la evolución bajo domesticación y el manejo/creación de ecosistemas, y los sistemas económicos actuales han propiciado un gran distanciamiento entre humanos y naturaleza. 

Hablando de México, resaltó que la vocación del suelo de este país no es fundamentalmente agrícola, sino forestal, por lo que tenemos un gran reto: la forma en que alimentemos a la población de mediados del siglo XXI definirá el grado de conservación de los remanentes de los ecosistemas. 

La agricultura altamente tecnificada como modelo actual ha sido la principal causa de pérdida de los ecosistemas, y es ecológica y económicamente insustentable. Sus externalidades económicas, sociales y ambientales son inaceptables. La agricultura tecnificada ha ido en contra o ha desestimulado la multifuncionalidad de la agricultura y la productividad y eficacia de los pequeños agricultores para lograr seguridad alimentaria. Aplicar una sola forma de producción agrícola en un país tan diverso ecológicamente como México, resultó insuficiente para resolver la pobreza o asegurar la alimentación, generando daños ambientales irreversibles en un lapso de pocas generaciones. 

Los tipos de dieta actual agravan la situación. Kilo por kilo, la carne de res requiere más grano que cualquier otro producto pecuario, y por lo tanto más agua.

En su reporte de 2014, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) menciona que unos 570 millones de unidades familiares de producción alimentaria proveen la mayor proporción de alimento en el mundo. Son, por mucho, la forma dominante de agricultura en el mundo. Ocupan entre 70 y 80% de la tierra agrícola y producen más del 80% del valor de los alimentos.

La diversidad genética de los cultivos resulta de los milenios de selección bajo domesticación. La diversidad de sus parientes silvestres representa millones de años de selección natural y evolución: ambas constituyen la más valiosa e irremplazable fuente de respuestas para la producción de alimentos frente al cambio climático. Los bancos de germoplasma del mundo preservan solo “unos cuantos cuadros de la película” del proceso milenario de evolución y diversificación genética bajo domesticación. Es imperativo mantener in situ y estudiar cuidadosamente estos procesos donde aún existen, como es el caso de la milpa en México.

Nuestra diversidad biológica, a nivel de la diversidad genética de nuestros cultivares y de sus parientes silvestres, son el mayor reservorio de respuestas a los impactos del cambio ambiental.

Nuestra gran diversidad étnica aún existente y la diversidad cultural que poseen nuestro pueblos, mantienen el proceso de evolución bajo domesticación operando en el presente. Debemos incorporar esta diversidad y el gran capital humano con el que contamos en nuestro país al proceso de asegurar la alimentación del futuro: en los campos de las ciencias de la biodiversidad, que cubren desde la genómica, la sistemática, la agronomía y la etnobotánica en las ciencias naturales, hasta las ciencias sociales como la sociología, la economía y la antropología rurales. Sin duda constituyen la posibilidad de lograr la tan anhelada seguridad alimentaria en México. 

DISEÑO Y ARTESANÍA EN EL CENTRO CULTURAL SAN PABLO

Como parte de las actividades planeadas y organizadas por el Laboratorio de Diseño de Andares del Arte Popular, hemos trabajado en una muestra de lo aprendido durante el primer año de funcionamiento de este proyecto, que tiene que ver con el uso de herramientas de diseño para la generación de productos en colaboración con artesanos. Documentando experiencias, consideramos que existen muchas metodologías para hacer colaboraciones. No tenemos ni queremos tener respuestas correctas, queremos ser responsables y buscar mejorar las posibilidades comerciales de los artesanos, que al final es el objetivo planteado por Andares y para el cual trabajamos. 

Esta exposición nace como un reto: detonar nuevas ideas en las mentes ya creativas de los artesanos, y encontrar nuevas formas durante los procesos, muchos de ellos retomados de prácticas pasadas con diseñadores, talleres e iniciativa propia, que se resumen y transforman en piezas exhibidas en  este encuentro y que buscamos convivan entre sí.

Partimos de entender el nivel de conexión y relación que existe con cada familia y taller invitado. Esto nos ayuda a identificar de qué manera podemos colaborar, o apoyar a la creación de un producto diferente. Estudiamos el nivel de interacción y las capacidades de los talleres, para entonces generar un resumen de proyecto, en el que planteamos los objetivos y los requerimientos que establecemos en acuerdo para esta colaboración. 

En este documento presentamos en primer lugar imágenes de referencia, y explicamos que éstas deben servirnos para entender el espacio en el que podría vivir esta pieza, texturas y colores con los que podría convivir. Además, si creemos prudente, agregamos imágenes de piezas relacionadas que podrían servir de inspiración sobre la dirección que deberíamos tomar, pero haciendo hincapié en que no es formalmente lo que se busca. 

Agregamos una paleta de colores que se asigna con base en los espacios diseñados para la exposición. Es importante aclarar que somos muy conscientes de que en procesos artesanales el manejo de los colores es complejo, por eso también, como discurso de venta, explicamos a los clientes lo que implica lograr las diversas tonalidades. 

Por último, este resumen contiene una última tabla de dimensiones o bocetos. Aportamos las medidas para que resulten piezas proporcionales al espacio estimado. 

Después, el proceso de producción se va realizando en constante comunicación, sentándonos a platicar cuando surge cualquier duda o idea de ambas partes, estando siempre abiertos a considerar cambios. 

Creemos en dar el crédito al creador de la pieza y a quienes intervinieron en su concepción, y en ser transparentes al hablar del proceso de producción. Esperamos que esta muestra logre hacernos preguntar quiénes hacen las piezas y cómo los artesanos les dan forma y vida.

EL DESENCANTO DE LA ÓXIDO-REDUCCIÓN O PARA QUÉ SIRVEN LAS BIBLIOTECAS

Hoy les pregunté a unos niños de primaria: 

—¿Para qué van a la escuela?
—No sé —dijo uno. 
—Para aprender —se apresuró el mayor. 
—¿Aprender qué? 
—No sé, las tablas y eso —y siguieron jugando. 

Los veo a ellos y a todos los que vienen por la tarde a la biblioteca a jugar con las compus, a los talleres, a las pelis y a leer los libros de monstruos. Los veo ahora y me recuerdo en la escuela, durante noches enteras tratando de entender quién ganaba y quién perdía electrones, balanceando reacciones que en teoría debiesen ser tan fascinantes como el cálculo diferencial y otras tantas cosas que nunca entendí. Y no sé nombrar con certeza qué es lo que está mal. 

Quiero pensar que el sistema educativo enseña cómo está construido el mundo, el natural y el social; que está diseñado para incentivar el desarrollo social a través del crecimiento de las nuevas generaciones en conocimientos y habilidades que no sólo son utilitarias, sino que tienen sentido y claridad para quienes están dentro de ese sistema. Y veo a mis pequeños visitantes, recitando tablas y buscando el mínimo común múltiplo en la vida real. Enlistan fechas y rellenan hojas con nombres de presidentes, curas y guerreros que resultan tan lejanos que les parecen personajes de ficción. Otros, los niños más grandes, llegan a la educación técnica o universitaria y, bendito Dios, ya no tienen que aprender cosas que no les interesan. Ahora “sí sirven”. Y no sé si sirva tener todos estos niños-jóvenes-adultos con saberes fragmentados, inconexos, sin saber de dónde venimos ni a dónde vamos (al trabajo, supongo), pero que a todos nos permiten aspirar a “mejores empleos”.

Y los miro en la repetición memorística, desencuadrada y sin sentido, que sólo puede producir personas repetidas, desencajadas, sin sentido, que “aprendieron” lo que les dijeron y, aunque no lo recuerden, caminan el camino. Entender es lo de menos si repiten bien. 

Defiendo la educación y el aprendizaje. El error no es ése. Lamento profundamente que haya tantas generaciones que sigan sin saber que la escuela debiese ser el mapa para encontrar tesoros ocultos. No es su culpa. Pero hay quienes lo sospechan y otros lo encontramos por accidente: un encanto en el saber. Eso no se enseña en un sistema que parece perico de tanto repetir. Se contagia por la boca de otros que se han sorprendido antes. Son sus palabras las que murmuran pistas y que gritan desde tantos tiempos y lugares, entre libros y sus mágicos recintos. 

Y necesitamos más suspicaces, afortunados y curiosos, que topen en esas palabras las ciencias, la filosofía, las artes. Para entender, para poner en perspectiva, para conmovernos de la maravilla que es estar en un universo más grande que todo el entendimiento humano.

EFE DE FROY EN SAN PABLO

El artista oaxaqueño Froy Padilla Aragón, conocido como “Efe de Froy”, es ya identificado por intervenir diversas calles de Oaxaca con piezas de arte urbano basadas en personajes y películas icónicas mexicanas. 

Desde hace dos años que inició este proyecto de arte urbano, los clásicos referentes de la cultura mexicana y algunos personajes internacionales han sido la inspiración de diversas obras murales que se pueden encontrar en casas y edificios del centro de la ciudad. Sus creaciones incluyen a personajes como “El Santo”, María Félix, Mauricio Garcés y Frida Kahlo, sólo por mencionar algunos. Las creaciones híbridas que ha generado, han traspasado fronteras al ser publicadas en medios nacionales e internacionales como la BBC, El Universal, Vanguardia de México y otros, llevando a más rincones del mundo la cultura popular mexicana.

Con motivo del Día de Muertos, Efe de Froy intervino el atrio del Centro Cultural San Pablo, presentando una obra que invita a la imaginación en esta época que es referente cultural para Oaxaca. La exhibición estará abierta al público desde finales de octubre hasta el 1 de diciembre. Al respecto de la instalación el autor menciona: 

“Para la pieza de día de muertos en el atrio del Centro Cultural San Pablo, me gustó imaginar una realidad fantasiosa, una realidad donde conviven nuestros ‘muertitos’. Siempre he creído que lo que más añoran es adoptar la forma humana en la que una vez habitaron en el plano terrenal, y que desde el más allá siempre nos ven con cariño y ríen al vernos cada año cómo jugamos con la muerte, al encontrarnos las primeras noches de noviembre disfrazados de catrinas y calaveras, tratando de empatizar con ellos, haciéndoles saber que no están solos en aquel lugar en donde se encuentren, que los recordamos y extrañamos. En esta ocasión, esa noche, nos verán con una mirada llena y plena de felicidad, portando un antifaz, mostrándonos la mejor faceta que tuvieron en su momento, aquí en el plano terrenal”.

EL CENTENARIO

La Casa del Pueblo es una construcción que tiene 108 años de antigüedad, conocida como “El Centenario” por haber sido edificada en 1910 con motivo de los cien años de la Independencia. Los sismos de septiembre la afectaron gravemente, pero la FAHHO ayuda a reconstruirla con el fin de preservar la historia y la cultura de Ixtaltepec.

En sus inicios, la Casa del Pueblo era una escuela. En 2014 se rehabilitó para albergar la biblioteca municipal y un auditorio, donde los pobladores asistían a proyecciones de películas y talleres de lectura.

Reconstruir la Casa del Pueblo es resguardar muchas historias de personas que recorrieron sus pasillos y vieron pasar sus años, pero también dejar a las nuevas generaciones parte de sus raíces e historia, por esa razón realizamos una recopilación de testimonios, para conocer, de voz de los habitantes de Ixtaltepec, la historia y el sentimiento hacia El Centenario. 

Iris Guerra es una joven originaria de Ixtaltepec. A sus 25 años, recuerda que su mamá le platicó que la Casa del Pueblo fue el lugar donde ella estudió hace mucho tiempo. Después pasó a ser biblioteca municipal, había diferentes tipos de actividades y un centro de computación, aunque hace tres años aproximadamente se construyó el Poliforo y entonces lo dividieron, porque seguían dando talleres de guitarra y otros, conservaba los libros más antiguos, había eventos culturales y escolares. 

Sobre la reconstrucción, dice: “Está bien porque (…) es un edificio de tiempo, podríamos decir, una reliquia. Todavía lo vamos a tener”. 

Eneida Palomec Toledo, de 64 años, quien se denomina “orgullosamente ixtaltepecana”, menciona que fue en la Casa del Pueblo donde estudió la primaria hace más de cincuenta años, pero que fue en sexto grado cuando se terminó de construir la escuela “Margarita”, y entonces se pasaron ahí. “Era la escuela El Centenario, bueno, su nombre real de la escuela es Ignacio Ramírez, pero todos lo conocíamos como El Centenario”.

Estuvo cerrado por un tiempo, luego se le dio mantenimiento y se convirtió en la Casa del Pueblo, donde daban clases de danza, manualidades, como una casa de la cultura. “Me dio mucha tristeza cuando se cayó, pensé que la iban a derribar, ¡Ay noo! Yo no quería que la derribaran porque es un buen recuerdo. Ya después vimos que la estaban apuntalado. Es muy buena idea reconstruirla, porque es un edificio histórico, un centenario. Solamente la casa de mi mamá era el otro centenario, ella compró su casa en 1946, ¡y ya estaba la casa construida!”. 

Dice con tristeza: “Todas las casas antiguas que estaban, ya se cayeron, ya no va a haber casas de tejas porque ahorita puro colado. Es un cambio brutal”.

El señor Alejandrino Toledo, de 80 años, comenta que la escuela El Centenario se construyó con la cooperación de todo el pueblo, porque en cada fiesta que se realizaba los invitados daban una contribución voluntaria. “Todos los que hacen fiesta, cooperación, apuntamos su nombre, veinte centavos, treinta centavos para El Centenario, todo lo que se reunía ahí era para ayudar a la escuela, por eso lleva el nombre de El Centenario. Toda la gente cooperó”. 

Cuenta que el edificio tenía un águila de barro. Cada vez que se caía, un señor que ya murió la tallaba para volver a colocarla. Destaca que antes no obligaban a ir a la escuela; que a él le preguntaron una vez si iba o no, decidió que no. En el sismo perdió a su esposa y quedó lastimado de la pierna al caerles la casa encima. Pide que, si se va a reconstruir la casa del pueblo, esté bien reforzada, no se vaya a caer.

La señora Guadalupe Toledo Villanueva, de 98 años, nos cuenta que asistió a la escuela El Centenario sólo tres años porque el maestro era muy estricto, golpeaba a los alumnos y eso no le gustaba. Recuerda que algunas veces decía que iba a la escuela, pero no entraba. Dice que la reconstrucción está bien porque “va a tener Ixtaltepec un recuerdo” después de la destrucción dejada por el sismo.

EL TIMBRE POSTAL DEL MUFI

La emisión conmemorativa de los veinte años del Museo de la Filatelia de Oaxaca es una serie compuesta  por dos estampillas postales, en cuyas imágenes se muestran cuatro espacios representativos del museo.

En la primera se combinan dos imágenes, una de ellas corresponde a la fachada del MUFI, espacio dedicado a la conservación, exhibición y difusión del coleccionismo filatélico, inaugurado el 9 de julio de 1998. La imagen muestra la entrada principal, recordemos que el MUFI está conformado por dos predios en la calle Reforma y que al interior se comunican entre sí, por lo que hacemos referencia al predio marcado con el número 504. Destaca además un buzón de Correos de México y la entrada que conduce a la Sala de Exploración, una sala de exposición permanente. Por medio de un mapa, esta sala muestra una gran variedad de emisiones postales procedentes de los 192 países que, actualmente, mantienen vigente el servicio postal y son miembros de la Unión Postal Universal. Al fondo de la imagen, después del espacio de recepción de los visitantes, se distinguen dos buzones y una parte del buzón que corresponde al Servicio Urbano de Correos de México, aún activo para el envío de correspondencia a cargo del Servicio Postal Mexicano.

La segunda imagen es una fotografía tomada desde el patio del espejo de agua con vista al puente de madera que conduce al patio principal. Es el último patio del MUFI, el cual está rodeado por las salas de exposición Sala Arte y Filatelia, Filatelia Beisbolera, Sala Bicentenario, el Club Filatélico y las oficinas del museo. Es uno de los espacios favoritos de los visitantes, pues el ángulo es ideal para capturar fascinantes imágenes del MUFI. Al lado derecho de estas imágenes, se muestra un buzón intervenido por el artista Adán Paredes. 

Al fondo de las imágenes y el buzón, se distinguen fragmentos de cancelaciones. Del lado izquierdo, el detalle Ysac corresponde a la cancelación de la cubierta de una carta prefilatélica dirigida a Isac González, del Comercio de Tlaxiaco, remitida desde Oaxaca por Juan Ignacio Aguirreurreta, fechada el 11 de septiembre de 1832. Detrás del buzón se muestra el detalle de las cancelaciones de la cubierta en una carta dirigida al Señor Administrador General de Rentas, franqueada y certificada en la ciudad de Monclova con fecha de salida del 25 de enero de 1865. La cancelación comparte el espacio con la segunda estampilla, de tal modo que, al mantener unida la serie en forma horizontal, el diseño permite leer el fragmento manuscrito con la abreviatura “Señor Administrador y la cancelación Monclov[a], enero, [Administració]n Subalt[erna de Renta]s de M[onclova]”. Del lado derecho de la imagen del buzón intervenido por Adán Paredes, continúa el detalle de la cancelación referida, tal cual aparece en la cubierta de la carta, con el sello incompleto de Correos.

En la segunda estampilla se muestra otra perspectiva del patio antes mencionado, característico por el par de cactáceas y el espejo de agua, que en conjunto hacen del MUFI un lugar encantador. Aquí resalta la Sala Arte y Filatelia, uno de los cactus y el espejo de agua. La segunda imagen corresponde a dos gabinetes de la Bóveda Filatélica, relevantes por resguardar el Penny Black, primer timbre del mundo, y la colección de Cartas de Frida Kahlo, correspondencia que mantuvo con el Dr. Leo Eloesser. A un costado se muestra el buzón intervenido por el artista Pedro Friedeberg.

El fragmento de las cancelaciones que se muestran en el extremo superior derecho son las que corresponden al Certificado en la ciudad de Monclova (salió el 25 de enero de 1865). Es pertinente mencionar que el sello del 20 aniversario del MUFI fue colocado justo en el lugar de la fecha de esta cancelación. Al fondo del buzón intervenido por Pedro Friedeberg se aprecia la cancelación de Franqueo sobre una emisión de 1864, con el diseño de Águila del Imperio de ocho reales, emitida durante el Segundo Imperio encabezado por Maximiliano de Habsburgo.

Cabe mencionar que los buzones son obras realizadas en 2014 para la exposición Cajas de palabras, un proyecto en colaboración con Talleres Comunitarios Zegache A.C., en el que veinte artistas contemporáneos intervinieron veinte buzones de madera elaborados por artesanos de Santa Ana Zegache, Oaxaca. Cada artista plasmó no solo su estilo, sino una interpretación de la configuración del objeto y los distintos mensajes depositados de manera efímera, de aquellas cartas que reposan necesariamente para continuar el viaje de las palabras a través del correo. Hoy son piezas significativas, entre muchas otras que son parte del gran acervo del MUFI.

Los detalles de las cancelaciones que figuran al fondo corresponden a dos piezas postales, una prefilatélica de la colección Cancelaciones en el estado de Oaxaca del filatelista Marcus Winter, y la otra, filatélica, de la colección del filatelista Enrique Trigueros Legarreta.

Entre otros elementos de la estampilla observamos la inscripción Correos de México colocada en diagonal, iniciando del ángulo inferior izquierdo hacia arriba, y la inscripción al pie de imprenta en forma vertical, partiendo del ángulo inferior derecho hacia arriba. El pie de imprenta está compuesto por el apellido del diseñador VIVEK, las siglas T.I.E.V. (Talleres de Impresión de Estampillas y Valores) y el año 2018.

En el extremo superior izquierdo observamos el valor facial de $7.00. Al centro, la inscripción Museo de la Filatelia de Oaxaca y, en el extremo superior derecho, el sello del vigésimo aniversario.

La planilla consta de cincuenta timbres distribuidos intencionalmente para realizar el corte de las series de manera vertical u horizontal.

Las estampillas tienen una medida de 24 x 40 mm. Para su impresión se utilizaron las tintas cian, magenta, amarillo, negro y tinta de seguridad.

El Sobre de Primer Día de emisión reúne las cuatro imágenes a color del par de estampillas, mismas que están adheridas al sobre en el ángulo superior derecho, presentando un corte vertical. Sobre éstas destaca el matasellos en rojo con la inscripción “Servicio Postal Mexicano Museo de la Filatelia de Oaxaca 20 años Primer Día de Emisión”.

El nombre del MUFI abarca un espacio considerable del sobre, acentuando la significativa imagen del cactus ubicado en el patio del espejo de agua, y con una tipografía de menor tamaño, observamos la leyenda Primer día de Emisión en el extremo inferior derecho.

PRESENTACIÓN DEL CATÁLOGO ARQUITECTURA Y ARQUEOLOGÍA Y CANCELACIÓN DEL TIMBRE POSTAL 20 AÑOS MUFI

Con motivo del vigésimo aniversario del Museo de Filatelia de Oaxaca, el pasado jueves 30 agosto se realizó la presentación del catálogo Arquitectura y Arqueología 1950-1976, y la cancelación del primer día de emisión del timbre postal 20 años MUFI. 

La presentación del catálogo corrió a cargo de la invitada especial Fernanda Tapia, quien destacó la importancia de los elementos filatélicos al considerarlos como la evidencia de nuestros acontecimientos más relevantes en la historia, desde actos sociales importantes a nivel mundial como las olimpiadas, hasta fragmentos del pasado plasmados en zonas arqueológicas como La venta, ubicada en Tabasco. 

El catálogo Arquitectura y Arqueología 1950 -1976. Primera serie filatélica moderna en México, es un breve estudio arqueológico, etnográfico, arquitectónico e histórico, que nos da un recorrido por la época prehispánica y la arquitectura colonial y moderna del país.

Al término de la presentación, Eduardo Barajas Mendoza expresó su agradecimiento a todos los invitados y seguidores de este gran proyecto llamado MUFI, y dio inicio a la ceremonia de cancelación del primer día de emisión del timbre postal 20 años MUFI.

Invitados especiales como el presidente vitalicio del Museo de Filatelia, Alfredo Harp Helú, la Dra. María Isabel Grañén Porrúa, Enrique Trigueros, Adán Paredes, y autoridades del Servicio Postal Mexicano fueron testigos para la cancelación del timbre postal que conmemora a este gran museo, único en su tipo en México. 

El timbre postal, así como el catalogo presentando, se encuentran a la venta en la tienda del MUFI

Carta de María Isabel Grañén dedicada a “don Andrés” en el festejo del VX aniversario de la Biblioteca Henestrosa.

Querido don Andrés:

Sí, otra vez soy yo, María Isabel. Escribo esta carta porque hoy me hubiera gustado invitarte a comer y platicarte tantas cosas que han sucedido. Sí, claro, por supuesto tendría listo un buen whisky, no lo olvido, aunque, claro, también podría ofrecerte un mezcal. Quisiera volver a escuchar nuevamente esas aventuras fabulosas que solías contar con una gracia inigualable, eras un Sherezado que nos tenías maravillados cuando nos describías escenas deslumbrantes con imágenes elocuentes y cargadas de poesía. Boquiabiertos ante el mundo zapoteco y huave, nos transportabas después por las calles de la ciudad de México, a tus encuentros con José Vasconcelos y Antonieta Rivas Mercado, saboreábamos también tus desayunos en el Sanborns de los Azulejos o la deliciosa comida del Istmo que nos describías. Nos hechizabas con tus palabras, eran un canto de humor e ingenio.

Pues bien, don Andrés, hoy celebramos los 15 años de la apertura al público de tu biblioteca, el gran tesoro acumulado durante tu vida, ese que te inspiró y se hizo parte de ti. Gracias, Andrés porque tu decisión fue acertada, tus libros han fortalecido a las nuevas generaciones de poetas, escritores, lingüístas, historiadores y bibliotecarios de Oaxaca. No son páginas cerradas, son veneros de que nutren el alma.

Sí, en esta hermosa casa que recorriste con un beso pintado en la mejilla el día de la inauguración, han sucedido eventos increíbles. Todas las semanas tenemos cursos, conferencias, conciertos y exposiciones, nos reúne la palabra, el arte y la cultura, celebramos la poesía, la gráfica, la caricatura, la música la historia, el pasado y el futuro.

Recuerdo muy bien cómo forjamos aquél sueño, fue un domingo que te pregunté: “¿Qué vas hacer con tu biblioteca?…” Convencido me contestaste: “Quiero donarla al pueblo de México, pero no sé cómo”. Entonces respondí: “Confía en mí, don Andrés”. Como si en el libro del destino estuvieta escrito, aceptaste. Cibeles y tus nietos estuvieron de acuerdo de que la familia Harp Grañén se encargara del asunto. Sin esperar las grandes ayudas que jamás llegaron, nos pusimos a trabajar. Y para lograr el anhelo, supe desde el primer momento quién era la persona indicada para echar andar los motores. Hablé con Freddy Aguilar y jamás le pregunté, sólo le dije: “Te necesito, urge que hagamos el inventario de la biblioteca de don Andrés Henestrosa. Empecemos por la de su despacho en la calle de Motolonía en el centro histórico de la Ciudad de México. La parte más sustanciosa está en su casa y también tendremos que ir a su casa de Tlacochahuaya”. Freddy se subió en el tren sin pensarlo dos veces y, cada vez que nos veíamos, me contaba de los avances y de una cantidad de anécdotas dignas de la biblioteca de don Andrés. Freddy logró meter más de cuarenta mil ejemplares en cajas y guardó cientos de historias en su corazón.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca puso a disposición una bellísima casa ubicada en la esquina de la calles Porfirio Díaz y Morelos, que requería ser restaurada. La Fundación Alfredo Harp Helú asumió el 50% de la inversión y la operación completa del proyecto. En siete meses, logramos dejar lista la planta baja, con todo y libreros.

El Servicio Panamericano de Protección se encargó de trasladar gratuitamente las cajas del Distrito Federal a la ciudad de Oaxaca. Un trailer blindado de 30 toneladas se estacionó frente a la Casa de la Ciudad, la calle de Porfirio Díaz estaba bloqueada al paso por otros dos camiones de seguridad bancaria. Los policías armados bajaron de sus vehículos, la gente pasaba asombrada, preguntaban “¿qué pasa?…, ¿qué traen?…”, pues algo increíble: libros. Se abrieron las puertas del camión, vimos las 630 cajas flejadas que llenaban el trailer hasta el tope. El personal del Servicio Panamericano me comentó: “Nosotros acostumbramos a transportar valores, billetes y monedas, pero estos libros representan un valor mayor”. Así fue, el entusiasmo se contagiaba, era cierto, entendimos tu mensaje, Andrés: “Yo he querido que esta riqueza quede en la ciudad de Oaxaca, a la que pertenece por ser yo nativo de este ilustre estado, que tantos hombres distinguidos ha dado a México y entre los que se encuentran modelos que quise emular, a sabiendas de que me enfrentaba con enormes dificultades para alcanzarla. Un sueño, el penúltimo que tengo, que deseo ver realizado”.

El anhelo se cumplió justamente el día de tu cumpleaños 97. Organizamos una gran fiesta llena de color y alegría. No sé de dónde salieron tantas paisanas tuyas del Istmo, como siempre, llegaron bellísimas con sus trajes despampanantes de flores, sus joyas y su boca pintada de grana. Te abrazaban, te besaban y una de ellas dejó la huella de sus labios en tu mejilla, era como un trofeo, caminabas erguido, pleno en medio de un jardín de mujeres hermosas. Recorriste los pasillos satisfecho. Así lo hiciste notar en las palabras inaugurales.

Pues bien, don Andrés, han pasado 15 años y tu biblioteca ha sido un lugar de encuentros para la reflexión y el arte en Oaxaca. Seguiremos cuidando de ella en manos de Freddy Aguilar que ha sabido reproducir muy bien las semillas aquí depositadas y que ahora florecen también en las Bibliotecas Infantiles de la Fundación Harp. Por ello, este día de celebración, en el que han venido tantas “quincañeras” y amigos, es merecedor hacer un reconocimiento a un hombre que ha entregado su vida a los libros, siempre dispuesto a ayudar de la manera más respetuosa a las bibliotecas y a los lectores de los lugares más apartados. Ese ángel guardián y discreto se llama Freddy Aguilar para quien pido un fuerte aplauso.

Inauguración de exposición fotográfica en la Casa de la Ciudad

Muestra los resultados de los alumnos que participaron en el ‘Laboratorio Sensorial Fotográfico’, impartido por las fotógrafas Tania Rubiños y Alejandra Ortega de Laboratorio Visual, durante el mes de agosto en la Casa de la Ciudad

Oaxaca, Oax.- El lunes 3 de diciembre a las 18:00 horas, Casa de la Ciudad inaugura la exposición fotográfica ‘Límites urbanos para la diversidad funcional’.

Esta es una exposición fotográfica que muestra los resultados de los alumnos que participaron en el Laboratorio Sensorial Fotográfico, impartido por las fotógrafas Tania Rubiños y Alejandra Ortega de Laboratorio Visual, durante el mes de agosto en la Casa de la Ciudad.

Las fotografías se obtuvieron a través de ejercicios donde los participantes del taller, mediante la privación temporal de la vista y parte de la motricidad, dispararon la cámara en el momento en que se hicieron conscientes de los obstáculos que se presentan en el diseño urbano durante su recorrido en algunas calles de la Ciudad de Oaxaca, y que percibieron como aquellos límites que las personas con diversidad funcional, viven día a día.

En el mundo contemporáneo, la fotografía desempeña un papel clave. Su relación con la idea de una reproducción fiel a la realidad, le asigna un carácter documental y la presenta como la herramienta por antonomasia para ilustrar los acontecimientos de la vida social. Uno de los temas que atañen a la sociedad oaxaqueña, es el diseño de la arquitectura urbana, su funcionalidad y los límites con los que se encuentran personas con discapacidad visual, discapacidad motriz, tercera edad, embarazadas, lesionados temporales, etc.

La inauguración de esta exposición se llevará a cabo en el patio principal de la Casa de la Ciudad (Porfirio Díaz 115, Centro) con una charla de inauguración a las 18:00 horas. La entrada es libre.

Jugadores de las grandes ligas presentes en el aniversario de la Academia de Béisbol Alfredo Harp Helú

 Roberto Osuna, Giovanny Gallegos y Víctor Arano regresaron a las instalaciones donde iniciaron el sueño de llegar a las Ligas Mayores

Oaxaca, Oax.- Con la presencia de tres ligamayoristas egresados y parte del equipo campeón mundial sub-23, la Academia de Béisbol Alfredo Harp Helú inició los festejos de su décimo aniversario.

Como el día de su inauguración, las instalaciones de San Bartolo Coyotepec volvieron a recibir al mundo de la pelota. Roberto Osuna, Giovanny Gallegos y Víctor Arano regresaron a las instalaciones donde iniciaron el sueño de llegar a las Ligas Mayores.

Niños y niñas de la Liga Monte Albán, jóvenes que actualmente participan en el curso de invierno y jugadores de Guerreros de Oaxaca y Diablos Rojos del México que preparan la Liga Instruccional, escucharon con atención las palabras de anfitriones e invitados de honor.

El C.P. Alfredo Harp explicó la razón de construir una academia que puede competir con las mejores del mundo. “Debí hacerla desde que llegué al beisbol, en 1994. Visitamos instalaciones de otros países y tomamos las mejores ideas para implementarlas cuando nos autorizaron utilizar el terreno. No queremos competir con nadie, todas las academias son buenas. Deseo que muchos mexicanos puedan llegar a Grandes Ligas”.

Roberto Osuna, primer egresado que llegó a las Ligas Mayores, explicó la importancia de la  Academia en su carrera. “Cuando llegué a Estados Unidos tenía mucho más conocimiento de la forma de comportarme y hacer buen uso de las instalaciones. Aquí también aprendí el respeto que debo tener hacia mis coaches. La convivencia con estrellas de otra épocas fue muy bonito”.

Aunque su paso fue de únicamente dos meses, el lanzador sonorense de los Cardenales, Giovanny Gallegos, recordó el día de su llegada. “Ahorita que pasé por la puerta, me vino a la mente el día que entré la primera vez. Estaba convencido de que aquí iba a hacer realidad mi sueño. Por eso quiero aprovechar para decirle a los niños que nos acompañan, que persigan lo que más desean. Yo vengo desde abajo y es necesario que sepan que no se necesita ser de estrato social alto para llegar a donde se lo propongan”.

Víctor Arano, serpentinero de los Filis, destacó que su paso por la Academia Alfredo Harp Helú confirmó que el buen acondicionamiento físico podía hacer la diferencia. “ Siempre me ha gustado preprarme muy bien. Aprendí que se debe entrenar mucho más fuerte de lo que te piden. Esa es la clave para sorprender a los encargados de pasar los reportes al equipo grande. También me enseñaron a valorar cada consejo, los instructores saben lo que hacen”,

Carlos Morales, Oziel Flores, Esteban Bloch y Víctor Buelna recibieron un reconocimiento por su desempeño durante el campeonato mundial obtenido en Colombia hace unas semanas. De igual forma, el entrenador Enrique “Che” Reyes aprovechó para destacar las habilidades de sus jugadores, quienes, dijo, deben llevarse todo el mérito de un título tan importante.

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