Orgullo y admiración

Elvira junto al huipil que tejió para Malintzin. Fotografía: Acervo del Museo Textil de Oaxaca

En el número 33 de este Boletín, publicado en diciembre de 2023, narramos la experiencia que tuvimos en el Museo Textil de Oaxaca sobre una serie de huipiles creados para Malintzin. El proyecto derivó en una exposición física que después se transformó en una edición virtual, que puede visitarse en: Huipiles contemporáneos para Malintzin. Diálogos textiles desde Mesoamérica-Museo Textil de Oaxaca

En aquella ocasión hubo un huipil que no logró estar presente: el tejido por Elvira Pérez Pozos, de San Pedro Sochiapan. Por cuestiones personales, poco antes de la inauguración de la exposición en octubre de 2023, Elvira tuvo que retirarse del proyecto. Fue una lástima, pues había participado de forma entusiasta durante todo el proceso, incluso de manera remota, vía Zoom, en la primera reunión que tuvimos como grupo. No obstante, seguimos escribiéndonos en WhatsApp hasta que, de pronto, ya no hubo respuesta.

Un año después, en octubre de 2024, Elvira nos visitó en el Museo: había perdido su celular y, con él, todos sus contactos. Viajó desde la Cañada hasta la ciudad de Oaxaca para retomar las pláticas con el MTO y, en la conversación, volvió a surgir el tema de Malintzin. Elvira lamentaba no haber podido finalizar el huipil que había imaginado, y no sabía si continuarlo ahora que su vida le permitía volver al telar. Había tejido dos de los tres lienzos del huipil. Al interior del MTO, y con el apoyo invaluable de la FAHHO, animamos a Elvira para que terminara el huipil tal y como lo había pensado. Le tomó tan solo un mes para que se comunicara con nosotros y anunciara que había terminado.

La planeación del huipil se llevó únicamente en la mente: Elvira no dibujó previamente cómo serían los diseños ni cuáles serían los colores por emplear. Nos cuenta: “No sé por qué. Siento que no hubo la necesidad de dibujarlo, solo fue tenerlo en la mente y de ahí pasarlo a los hilos para tejer”. Este proceso nos muestra, una vez más, al textil como un medio de expresión en sí mismo, un medio que no requiere, forzosamente, por ejemplo, de trazos preparatorios en papel o de intentos por asemejarse a un lienzo pintado al óleo. La mente y las manos conectan directamente con la urdimbre del telar y ahí, en una danza manual e intelectual, se van creando soporte e imagen al mismo tiempo. Esto me recuerda a las conversaciones sostenidas con Nilda Callañaupa Álvarez, tejedora y directora fundadora del Centro de Textiles Tradicionales del Cusco, en Perú. Al platicar sobre el trabajo que ha coordinado para recrear técnicas antiguas de tejido como la ticlla (tejido de urdimbres discontinuas) o el watay (teñido de amarres), Nilda cuenta cómo el grupo de tejedoras inmediatamente se pone manos a la obra, deseosas de experimentar con los hilos en vez de dedicar mucho tiempo a descripciones técnicas o esbozos preparatorios. A tejer se aprende tejiendo.

Desde un inicio, Elvira supo que Malintzin merecía un huipil de gala; el huipil “tenía que ser de lo mejor”, pues “dicen que Hernán Cortés fue el que dirigió, pero, en nuestra historia, la verdadera capitana fue Malintzin. […] Representó a muchas mujeres, salió adelante, no se dio por vencida. Imagínense si hubiera sido un hombre, ¿qué hubiera pasado? Pero no, fue una mujer que buscó la forma de sobrevivir entre esas guerras, es un orgullo, ¿no?”. Elvira imagina que si pudiera entregarle el huipil a Malintzin, le diría: “Es un orgullo conocerte. Te entrego este huipil como muestra de lealtad y de admiración hacia tu persona”.


Los ojos no vistos

“Memoria artificial”. Fotografía: Mario Cruz

La imagen no es solo luz detenida: es vestigio, susurro de lo que alguna vez fue. En la cosmovisión de los pueblos originarios, como en el polvo y la penumbra de Pedro Páramo, la memoria no habita únicamente en las palabras, sino en las grietas del tiempo, en las sombras que proyectan las piedras, los objetos, las voces. Cada imagen que Mario Cruz construye en su exposición “Memoria artificial” es su herencia, un fragmento de esas sombras, una ceniza encendida que arde en los relatos con los que crecemos escuchando, pero que no vemos.

¿Qué hacemos con esas imágenes mentales? ¿Cómo las leemos cuando las herramientas que usamos para construirlas —como la inteligencia artificial— utilizan idiomas que no son nuestros?

Las fotografías difusas evocan un territorio liminal: entre lo visto y lo imaginado, entre la memoria y el olvido. Un territorio que no busca representar la realidad de forma unívoca, sino evocar la tensión misma de recordar. Mario construye un diálogo con los ancestros, sus imágenes digitales cargan un peso histórico: son espejos fragmentados que intentan devolvernos reflejos nuestros, pero de otra época. Como la Comala de Juan Preciado, las imágenes susurran desde el silencio, desde las historias nunca dichas, desde el olvido que también forma parte de nuestra raíz.

Así, el artista que traduce la oralidad en imagen no solo da cuerpo a la memoria, crea un acto de resistencia. Es en esa tensión, en ese contraste de lo heredado y lo reinterpretado, donde el arte se convierte en un puente entre el pasado y el presente. Las narrativas de una comunidad y las imágenes que evocan son actos de amor a los ancestros: una forma de mantener su aliento vivo en el lenguaje cambiante de nuestro tiempo.

Y entonces, nos preguntamos: ¿Qué hacemos con estas imágenes? Las honramos como las cenizas de nuestros muertos que nos acompañan, como si fueran el viento que los hace volver.

Puedes visitar esta exposición hasta marzo de 2025 en las instalaciones del Centro Cultural San Pablo.


Transformando el beisbol mexicano: La nueva era de la Academia Alfredo Harp Helú

Prospecto de la Academia AHH al bat

La Academia Alfredo Harp Helú inicia una nueva etapa de evolución, apostando por la tecnología y nuevos procesos de entrenamiento que buscan incorporar a más talentos mexicanos en el mejor beisbol del mundo.

Desde su fundación, hace 15 años, derivada del anhelo y el apoyo de don Alfredo Harp Helú, la Academia se ha consolidado como el semillero más importante de México en el talento beisbolero, y este 2025 marca un momento histórico en su trayectoria con doce preacuerdos alcanzados con equipos de Grandes Ligas.

Bajo la dirección de Santigo Harp y Jorge del Valle —que ha contado con la asistencia del nuevo director operativo, Octavio Hernández Pernía— la Academia ha integrado tecnología de punta: sistemas Trackman, Rapsodo, Blast Motion, Sinergy y Arm Care para detectar al mejor talento de México, perfeccionar sus habilidades, evaluarlos de forma empírica, y con ello ofrecer la mayor cantidad de información posible a los equipos de las Grandes Ligas de Beisbol (MLB, por sus siglas en inglés) para que inviertan en México. Esta modernización también incluye estrategias de marketing innovadoras que buscan competir directamente con potencias como Venezuela y República Dominicana.

Prospectos de la Academia AHH en diferentes actividades. Fotografías: Giovanni Cruz García

Las firmas comenzarán a concretarse a partir del 15 de enero, fecha clave en el calendario de Grandes Ligas para la contratación de talentos internacionales. Entre los jugadores con fecha de firma confirmada se encuentran: el pitcher derecho Roberto Salas con los Rockies de Colorado; el pitcher derecho Efren Álvarez con los Cardenales de San Luis; los pitchers derecho Vismar Dagnino y Emmanuel Ruiz con los Astros de Houston; el infielder José Manuel Verdugo y el pitcher derecho Jesús Aarón Castro con los Padres de San Diego; el pitcher derecho Máximo Rodríguez con los Marineros de Seattle; el pitcher zurdo Iker Redona con los Rojos de Cincinnati; y el catcher Carlos García con los Azulejos de Toronto. Además, los jugadores Didier Pacheco (pitcher), Sebastián Enríquez (jardinero) y José Lavagnino (catcher) también alcanzaron preacuerdos en la MLB, aunque sus respectivos equipos han solicitado que sus acuerdos se publiquen más adelante.

“Este es un momento de orgullo para nuestra academia y para el beisbol mexicano. Cada jugador que firma representa no solo su sueño, sino también el trabajo colectivo de entrenadores, familias y compañeros. Y esto es solo el comienzo de algo que don Alfredo dice constantemente: “La mejor inversión siempre estará en México”, expresó Jorge del Valle, vicepresidente de los Diablos Rojos del México y representante legal de la Academia.

Con estos logros, la Academia Alfredo Harp Helú reafirma su compromiso de ser el puente entre el talento mexicano y el beisbol mundial. Este año histórico no solo celebra el trabajo de una década y media, sino que también abre la puerta a un futuro brillante. La Academia de Beisbol AHH sigue firme en su misión de formar a los mejores jugadores de México, demostrando que los sueños pueden convertirse en realidad cuando se combinan talento, esfuerzo y visión.


Más vale prevenir que restaurar

Parte del proceso de rescate de documentación dañada por agua. Fotografía: Acervo Adabi

Cuántas veces usamos los términos “archivo” o “biblioteca” como sinónimos al referirnos a un repositorio de documentos, libros y otros tipos de patrimonio documental. Son tan solo dos palabras, pero para muchas personas, fuera del ámbito de estos continentes, solo son eso: un contenedor y ya, salvo para el bibliotecario o el archivista que los maneje. Pero no es “y ya”, ambos repositorios contienen en sí un universo multidisciplinario que aloja entre sus paredes no solo al patrimonio bibliográfico o documental, sino también a aquellos que lo manejan y administran, además de toda una infraestructura que, dependiendo de la capacidad de la institución, variará en magnitud y cantidad. Con el pasar de los años, en Adabi hemos visto, por medio de diagnósticos realizados en diferentes instituciones, que posiblemente lo más olvidado de una biblioteca o archivo es el espacio que lo contiene. No es hasta que pasa algo “grave” —o que se manifiestan, en la mayoría de los casos, goteras, pero también humedad, nidos de insectos, entre otras afectaciones— que las autoridades o los encargados dan a conocer las condiciones en que operan esos espacios, problemáticas que, a esas alturas del daño, seguramente serán significativas.

Existen historias de quejas sistemáticas reveladas en redes sociales o en periódicos que buscan solucionar problemas que pudieron evitarse con antelación, a veces tan solo con el simple hecho de observar y establecer medidas preventivas como barrer los techos, colocar los vidrios faltantes, revisar por qué el drenaje no desagua rápidamente, evitar la acumulación de basura, no sobrecargar los contactos de la electricidad, detectar los problemas de humedad de las paredes. Es decir, la solución consiste en tomar acción al respecto. Los libros y los documentos hablan, de sobra lo sabemos, y lo hacen en diferentes lenguajes, por medio de su estado físico, por ejemplo, algo que revela, en gran parte, las condiciones del entorno en que se encuentran.

Una escalera defectuosa, o la falta de esta, extintores sin mantenimiento, cableado expuesto, estantería al límite de su capacidad y sin anclar (especialmente en zonas de movimientos telúricos), fugas en instalaciones sanitarias, árboles muy altos cercanos al edificio, presencia de comercio y venta de comida fuera de las instalaciones son aspectos “silenciosos” y, en apariencia, poco relevantes por ser cotidianos, que sin duda tienen que ser “visualizados” y revisados con periodicidad.

¿Y qué decir del “software” humano? Los datos no se introducen solos, las personas no se atienden solas, el engranaje que permite que una biblioteca o un archivo de cualquier tipo funcione siempre es el factor humano. ¿Sabe el personal cómo detectar anomalías o desperfectos? ¿Qué le dice al archivista o al bibliotecario la oxidación de una estantería? ¿Están capacitados para tomar decisiones ante cualquier imprevisto minúsculo y mayúsculo?, por ejemplo, ¿ante un panal de abejas, un conato de incendio, un temblor o una inundación de agua o lodo? ¿Qué pasa si un visitante tropieza y cae, o se desmaya?, ¿saben cómo actuar en esos casos? ¿Cuentan con un botiquín en la institución? Posiblemente, muchos de los lectores piensen que los archivos y bibliotecas están sumergidos en edificios espaciosos y que son parte necesaria de instituciones más grandes que ellos, y que ante la necesidad solo basta llamar a un responsable; aún así, ¿existe un área de protección civil a la que se pueda acudir ¿Existen protocolos de emergencia en el edificio?, ¿cuánto tarda la respuesta? ¿Se tiene un directorio de instituciones amigas que puedan ayudar en algún percance grave? ¿Se cuenta con un protocolo de actuación propio en el archivo o la biblioteca?

La lista de variables a considerar es muy larga; sin embargo, visibilizar, corregir, implementar y dar seguimiento puede ahorrar muchos dolores de cabeza. ¿Es accesible o caro? Es más costoso restaurar o perder la memoria de las instituciones, de las comunidades y hasta de las familias. La inversión no solo es material, también implica horas de trabajo y valoración, que bien invertidas, seguramente, conseguirán alejar las malas noticias y los imprevistos mientras se esté en constante vigilancia y acción. Es como ser un salvavidas en la playa o la piscina: no están ahí para que pasen cosas indeseables, están ahí para evitar que sucedan.


Entre estampillas y puños: el apasionante mundo del boxeo en el MUFI

Cinturón Verde y Oro, el máximo reconocimiento del WBC. Fotografías: Eduardo González

La noche del 26 de octubre de 1968, la Arena México fue escenario de un momento inolvidable para el deporte nacional. En el cuadrilátero, Ricardo el Picoso Delgado enfrentó al polaco Arthur Olech en un combate lleno de intensidad, emoción y esperanza. No era una noche cualquiera: con el aliento de toda una nación, Delgado peleó con corazón, inteligencia y estrategia, dejando todo en cada asalto. Al sonar la última campanada, un rugido de júbilo llenó el recinto: México celebraba su primer oro olímpico en boxeo, y Delgado inscribía su nombre como un verdadero héroe nacional. Este momento histórico encapsula la esencia del boxeo: un deporte que trasciende el cuadrilátero para convertirse en pasión, identidad y legado.

En diciembre pasado, el Museo de la Filatelia de Oaxaca logró fusionar nuevamente dos grandes pasiones: la filatelia y el deporte. Así nació “Round de sombra: historias de campeones mexicanos”, una exposición dedicada al boxeo, desarrollada en colaboración con el cronista Adrián Román. Esta muestra invita a recorrer un camino lleno de memorias que evocan a pugilistas, cuya grandeza sigue resonando en la memoria colectiva. Román teje un relato profundo sobre hombres y mujeres que, desde los barrios más precarizados, alcanzaron la gloria, enfrentaron excesos y vivieron las luces y sombras de una vida dedicada al boxeo. Disciplina, sacrificio, éxito y caída se entrelazan en estas historias que revelan la complejidad de ser campeón.

Entre las figuras más destacadas se encuentra la sinaloense Margarita la Maya Montes, pionera del pugilismo femenino y auténtica leyenda del boxeo mexicano. Con fuerza, valentía y determinación, la Maya rompió barreras al enfrentarse a rivales hombres, dejando un legado imborrable tanto en el deporte como en la historia de las mujeres luchadoras.

El boxeo cobra vida en esta exposición mediante timbres, planillas y hojas recuerdo provenientes de todo el mundo, piezas que forman parte del acervo filatélico del museo. Cada estampilla narra una historia, evocando combates legendarios, justas deportivas y los logros de pugilistas que dejaron una huella imborrable. Un ejemplo especial es la emisión mexicana de los Juegos Olímpicos de 1968, diseñada por Lance Wyman, que incluye un timbre dedicado al boxeo con un valor facial de un peso. Esta pieza captura la esencia y el impacto de este deporte en aquella justa olímpica.

Una atenta visitante de “Round de sombra”

La exposición trasciende las vitrinas tradicionales al incorporar códigos QR dispuestos a lo largo de las salas, que transportan a los visitantes a piezas sonoras que recrean momentos emblemáticos del boxeo, para sumergirlos en la intensidad de los combates. Además, se exhiben objetos intervenidos por artistas plásticos, quienes reimaginan el espíritu del pugilismo desde diversas perspectivas artísticas.

Entre las piezas más destacadas se encuentra el Cinturón Verde y Oro, el máximo reconocimiento del WBC, otorgado a don Alfredo Harp Helú por sus contribuciones al deporte y a la sociedad mexicana. También brillan el guante y la pelota autografiados por Julio César Chávez, una leyenda viviente del boxeo mexicano, que conquistó campeonatos mundiales en tres divisiones y fue considerado uno de los mejores “libra por libra” del mundo durante la década de 1990.

El Museo de la Filatelia de Oaxaca continúa innovando al unir filatelia, arte y deporte en una experiencia única e inolvidable. “Round de sombra: historias de campeones mexicanos” estará disponible hasta mayo. Es una oportunidad imperdible para aficionados al boxeo, amantes de la filatelia y todos aquellos que deseen explorar el lado humano de este apasionante deporte. ¡Te esperamos para vivir esta experiencia que da un golpe directo al corazón!


Basura CERO: Una iniciativa a favor del medio ambiente en la FAHHO

Equipo B0 separando los residuos

Más de dos años han pasado desde el cierre definitivo del basurero municipal de la Villa de Zaachila, que durante 42 años recibió los desechos de 25 municipios de la Zona Metropolitana de Oaxaca, incluyendo la de esta ciudad capital. Desde entonces, los problemas que genera la mala gestión de los residuos han sido un tema que preocupa y afecta a los oaxaqueños, pues los esfuerzos que desde los gobiernos municipal y estatal se impulsan para solucionar la “crisis de la basura” en la región no han dado resultados.

Comprometidos con el medio ambiente, y para contribuir a mitigar una pequeña parte de esta crisis con acciones individuales, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca adoptó el programa Basura Cero (B0), que consiste en la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) y que arrancó a mediados del año pasado en las instalaciones del Centro Cultural San Pablo con la asesoría de especialistas e investigadores del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT), por medio del Programa Nacional de Incidencia e Investigación (PRONAII).

El Programa arrancó con un estudio de generación de residuos dentro de San Pablo con el objetivo de identificar la cantidad y los tipos de residuos que se generan en las oficinas, bibliotecas y demás espacios que integran el Centro Cultural, incluyendo aquellos con servicio al público. Para ello se conformó un equipo integrado por personal de distintas áreas de la FAHHO que, en coordinación y con apoyo del personal de mantenimiento, se encargó de recolectar la basura generada durante una semana, clasificarla y valorarla según su composición.

Antes de la implementación de B0, en la FAHHO se desconocía la composición de los residuos generados. Tampoco se contaba con información necesaria para la gestión y tratamiento de estos; es decir, no se sabía si eran objeto de algún proceso de separación, valorización o reciclaje, ni mucho menos su destino final después de haberse entregado al servicio de limpia municipal.

Con la capacitación hecha por los especialistas al personal de mantenimiento y al equipo, se lanzó una campaña de socialización interna para informar al personal de la FAHHO sobre los detalles y objetivos de B0, además de invitarlos a sumarse a la iniciativa mediante la correcta separación de sus residuos. En esta etapa del programa se les explicó la importancia de una buena gestión y manejo de los residuos sólidos, así como los beneficios que se logran con esta simple, pero necesaria acción.

Posteriormente se retiraron los cestos de basura de todas las oficinas de Casa Independencia, de las bibliotecas y demás espacios del Centro Cultural San Pablo y, en su lugar, se colocaron Islas de Separación, cada una con tres cestos (azul, verde y gris) y la información necesaria para ayudar a los usuarios y trabajadores a identificar dónde colocar sus residuos de manera correcta, con el fin de recuperar los que aún tienen valor de reciclaje y desechar aquellos que necesitan un manejo especial, como los desechos de comida.

Hoy, con B0 se sabe que en el Centro Cultural San Pablo y las oficinas de la FAHHO se generan, aproximadamente, las siguientes cantidades de residuos en una semana: 14.56 kg de desechos orgánicos compostables, 96.56 kg de residuos valorizables y 37.56 kg de otros residuos.

¿Qué buscamos?

  1. Reducir la cantidad de residuos sólidos que se generan en la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca.
  2. El reuso / reutilización de residuos / materiales.
  3. La separación selectiva / recolección separada.
  4. El acopio temporal, compostaje y una transferencia adecuada de los residuos.

“Si cada uno de nosotros pone de su parte, lograremos opacar la penumbra ambiental y tendremos un mejor planeta”, señalaron don Alfredo Harp Helú y la Dra. María Isabel Grañén Porrúa, principales impulsores del programa en la FAHHO.

Es así como el problema de la basura se ha convertido en una oportunidad para mitigar el daño ambiental que todos, en diferente medida, ocasionamos en la ciudad. La FAHHO mantiene firme su compromiso con el medio ambiente y, próximamente, replicará este programa en las demás filiales que la integran —pensando en que sea puesto en marcha en los hogares de cada uno de sus colaboradores—, con el fin de que juntos reduzcamos nuestra generación de residuos para alcanzar la meta final del programa: espacios libres de basura.


Una línea, un planeta

Ken Hiratsuka en la BS Canteras

Todo está en calma.
Chirridos de chicharras perforan rocas.

Matsuo Basho

Los hilos que nos unen, aquellos que no se ven, de alguna manera guían los afectos, las complicidades, los proyectos, los caminos. Uno de esos hilos, con su origen en tierras niponas, ha viajado a través del tiempo por distintas ciudades del mundo hasta llegar a Oaxaca. Esta es su historia.

En noviembre pasado recibimos una propuesta por parte de Liliana Alberto, actriz y tallerista de la red de bibliotecas BS: dicha propuesta pretendía colaborar de manera presencial con un escultor japonés para desarrollar un proyecto artístico, el cual ha realizado en varios países y que consiste en labrar una escultura. Cuando nos platicó sobre el artista y el motivo de su obra, de inmediato hicimos lo necesario para dar la bienvenida a Ken Hiratsuka y así colaborar en su proyecto.

El maestro llegó a tierras oaxaqueñas los primeros días de diciembre, acompañado de su esposa, la bailarina Gloria McLean, y del gestor cultural Eddie Deleón. Después de encantarse con la biblioteca, los jardines y la arquitectura, lo siguiente fue encontrar la piedra adecuada para el tallado.

Habíamos considerado las que estaban dentro del edificio, pero ninguna funcionaba: la primera se rompió con un leve cincelado, otras eran muy pequeñas. Buscamos algunas opciones externas, pero nada convencía. Cuando volvimos a dar un recorrido por las afueras del edificio del archivo, descubrimos que una cantera de casi una tonelada esperaba desde hacía tiempo ser convertida en una talla. Parecía olvidada, era grande, robusta, de un verde esmeralda perfecto. Con los permisos convenidos se instaló lo necesario para que Hiratsuka continuara con el proyecto de su vida: “Todos somos uno”, con el cual ha ido a diferentes lugares del mundo dejando su arte grabado en rocas.

El proceso de tallado

Ken Hiratsuka nació en Shimodate, prefectura de Ibakari, Japón; a los 22 años se graduó de la Universidad de Arte de Tokio y llegó a Nueva York. Esta ciudad fue el punto de arranque de esa línea continua que ha ido trazando alrededor del mundo; allí esculpió las aceras, convirtiéndose en un referente del arte callejero en la década de los ochenta.

Mientras estuvo con nosotros, cada día, durante una semana, el artista nipón llegaba a su lugar de trabajo, mantenía una comunicación afectiva con su roca, tomaba notas y de su bolso sacaba su cincel envuelto en tela. Entonces golpeteaba con fuerza, pero a la vez con cariño cada parte requerida; por momentos descansaba, tomaba agua, observaba, parecía que él y la piedra se ponían de acuerdo —como si se hubieran estado esperando desde siempre—, hasta lograr las líneas pensadas.

La inauguración estaba cerca y la pieza casi acabada; el día en que movimos la pieza fue épico, era un jueves 5 de diciembre. Quince compañeros del Archivo encabezados por Jacobo Babines, actual responsable del AGEO, se apersonaron para lograr la hazaña. Fue entonces cuando la transmutada cantera llegó a su nueva casa, aquella que siempre estuvo esperando, o quizá volvía a ella. Ahora está ubicada frente a las salas de lectura de la biblioteca infantil, en el primer piso de este edificio que resguarda la memoria del pueblo oaxaqueño.

Esa cantera verde labrada por el artista nipón fue movida por personas que la cargaron y empujaron, de manera que su fuerza física ayudó para el traslado; pero también fue movida por quienes, con su energía, voluntad, compromiso y apoyo confirmaron que “la unión hace la fuerza”.

El traslado de la pieza. Fotografías: Nancy Mariano

En una emotiva ceremonia donde las letras, la danza, la música y la escultura estuvieron presentes, se presentó la pieza maestra Una línea, un planeta. Con esta obra, Ken no solo labró una roca, también una historia que queda unida a nuestra tierra, a nuestras lectoras y lectores, a la gente que pudo observar cada día la transformación, y a todos aquellos que en el futuro podrán admirarla.

Gracias a todas las personas que hicieron posible este proyecto, especialmente al maestro Ken, quien, generosamente, donó a las lectoras y lectores de la BS Biblioteca Infantil de Oaxaca esta pieza para seguir demostrando con su arte que “Todos somos uno”.

Para más información sobre Ken Hiratsuka, pueden visitar su página: https://www.kenrock.com


La trayectoria lectora en hojas de cerámica y polvo de oro: XV Aniversario

Lectores voluntarios galardonados por su larga trayectoria. Fotografías: Acervo Seguimos Leyendo

El tiempo nos invita a detenernos para reflexionar, celebrar, recrearnos y, desde luego, transformarnos. El 20 de diciembre de 2024, la vida y la fortuna nos convocaron para celebrar los más de 15 años de un programa icónico en Oaxaca, pilar de muchas acciones en materia de lectura en voz alta en la Fundación Alfredo Harp Oaxaca: nuestro querido Seguimos Leyendo.

Durante la pandemia hicimos una pausa, pero en 2023 volvimos dispuestos a seguir sembrando historias entre nuestros escuchas, lo cual ha sido posible gracias a la labor voluntaria de más de 170 lectores activos, que son la espina dorsal de esta iniciativa de promoción lectora.

Llegaron el día y la hora esperados: mandamos invitaciones pequeñas y significativas a los 29 talentos literarios que regalan su voz, su corazón y sus anhelos al compartir su momento de lectura y charla con los “otros”. La misiva también llegó a manos de los responsables de los 19 espacios donde se cristalizan las experiencias lectoras. Siendo las 16:30 horas, nos reunimos en el majestuoso claustro del Centro Cultural San Pablo para reconocer y celebrar la labor de las personas que han logrado una trayectoria de entre 10 y 15 años regalando lecturas en voz alta. Una labor que ha alcanzado a 1 300 escuchas a la semana, aproximadamente. El evento inició con un mensaje muy emotivo por parte de la presidenta de la FAHHO, la Dra. María Isabel Grañén Porrúa:

Queridos lectores voluntarios, hoy es un día muy especial para la Fundación Alfredo Harp Helú, porque ustedes tienen el don de convertir los corazones de piedra y ablandarlos. Nuestro objetivo como lectores voluntarios es emocionar, que se comprenda el texto, sentirlo y aficionar hacia la buena lectura. Hay que vivir los textos. Por lo tanto, la labor de los lectores voluntarios es vivir las letras para después compartirlas. La prueba de fuego para todos nosotros es llegar al corazón de nuestros escuchas. Por eso, lectores: ustedes cambian vidas, despiertan la imaginación, ofrecen belleza y caricias habladas.

Entre la alegría y la nostalgia, los galardonados aplaudieron celebrando este momento único, acompañados de sus familiares y amigos. Roberto Ortiz, lector voluntario con una trayectoria de 11 años, compartió un mensaje conmovedor a nombre de la comunidad lectora.

Lectores voluntarios con su reconocimiento

Llegó el momento crucial, la entrega de reconocimientos. En esta ocasión logramos una sinergia increíble más allá de nuestro propio equipo; es por eso que podemos decir que no existen los accidentes, y fue así que en un concierto de voluntades, talentos y fuerzas los reconocimientos para nuestros lectores voluntarios bajaron de las estrellas en forma de libros: unas hermosas esculturas diseñadas y horneadas por manos mixtecas del taller Polvo de Agua.

Las instituciones que actualmente están comprometidas con la promoción de la cultura escrita y que reciben semanalmente al programa, también recibieron un diploma a modo de reconocimiento. Ellos hacen posible que las niñeces, las adolescencias y los adultos mayores disfruten de más de 190 títulos en voz de los lectores de Seguimos Leyendo.

Como cierre contamos con la presencia voluntaria del estupendo Coro de la Universidad La Salle Oaxaca, quienes nos deleitaron con un amplio repertorio musical que hizo vibrar los corazones.

Con ilusión y dedicación, quienes formamos parte de este equipo, con apoyo de la Coordinación de Comunicación Social de la FAHHO, tejimos una historia audiovisual que compartimos con ustedes aquí. Esperamos no solo que lo disfruten, sino que les inspire. No olviden que seguimos leyendo…


Rostros Ferroviarios, entrevista a Jalil Olmedo

Jalil Olmedo, fotógrafo

Con la intención de crear un registro de las personas que dieron vida al Ferrocarril Mexicano del Sur, fue que nació Rostros Ferroviarios, una serie de fotografías de retrato realizadas a exferrocarrileros.

Este proyecto iniciado en 2019 permanece vigente gracias al trabajo colaborativo entre el Museo Infantil de Oaxaca, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo y el fotógrafo Jalil Olmedo. A partir de 2024, gracias a la Organización Internacional para las Migraciones, Rostros Ferroviarios se renueva para formar parte de la campaña de concientización sobre la migración #HilosQueNosUnen. A continuación les compartimos una entrevista realizada al fotógrafo Jalil Olmedo, responsable de esta muestra.

¿De qué forma te acercaste al tema del ferrocarril una vez elegido el rumbo de Rostros Ferroviarios?
La propuesta fue muy clara, se tenía la idea de hacer un registro sobre las personas que trabajaron en el ferrocarril como una manera de preservar la huella que dejaron. Entonces, el MIO me ayudó a contactar a quienes tuvieron alguna relación con el ferrocarril. La idea fue plantearles el proyecto a las personas del sindicato,1 yo me acerqué a sus reuniones mensuales y, poco a poco, a cada uno de ellos.

¿Cómo seleccionaste las ubicaciones y los momentos para tomar las fotografías?
Dependía mucho de ellos. Por ejemplo, hubo ferrocarrileros a los que fui a visitar a sus casas porque ellos me invitaban, me enseñaban objetos, fotos y era más íntima esa relación. También queríamos hacer algunas fotos en la antigua estación de Oaxaca y en la de Huitzo, o en el antiguo edificio del sindicato.2

¿Qué buscabas transmitir por medio de estas imágenes?
Quise hacer crear una muestra acerca de quiénes eran las personas que trabajaron en el ferrocarril, a partir de sus historias, y que no fuera solamente un registro de retratos, sino hablar de quiénes son y por qué trabajaron en el ferrocarril. Yo charlaba con ellos; fueron horas de estar platicando porque querían ser escuchados.

Lo que me llamó mucho la atención es que tienen todavía muy presente este trabajo que realizaron durante la mayor parte de su vida. Me di cuenta de que se sienten muy orgullosos de haber laborado en el ferrocarril.

Personas disfrutando de la exposición “Rostros ferroviarios”. Fotografías: Acervo del MIO

¿Cambió de alguna manera tu perspectiva sobre el ferrocarril?, ¿hay un antes y un después de Rostros Ferroviarios?
Yo creo que sí cambió. Antes pensaba que el ferrocarril estaba abandonado, que ya nadie lo conocía y que ya no era interesante; pero al momento de conocer a las personas y de visitar los lugares, me di cuenta de que hay muchas cosas que contar. Hay muchas historias de familias y de cómo era vivir cuando el ferrocarril estaba
en su mejor época.

¿De qué modo podría relacionarse ese aprendizaje con lo que vivimos en Oaxaca en torno a la migración?
Lo que podría aprender con este proyecto en relación con el tema de la migración es que el ferrocarril ayudó a que la gente pudiera moverse, ir a donde quisiera, estar donde quería estar, buscar lo que necesitaba buscar. Creo que a lo largo del tiempo ha cambiado muchísimo la manera, los medios y las razones de esa movilidad, pero es algo que sigue siendo una necesidad.

¿Qué ha pasado en tu carrera desde entonces? ¿En qué ha cambiado tu forma de hacer fotografía y cómo te acercarías a este tema en el presente?
Mi trabajo personal como fotógrafo ha seguido la misma línea, pero a raíz de este proyecto aprendí que, aunque sean temas que inicialmente no pretendía abordar, al final te involucras mucho y de alguna manera puedes hacerlo muy personal. Aprecio lo que gracias a ello he trabajado.

Consulta la entrevista completa en las redes del Museo Infantil de Oaxaca.
facebook/museoinfantildeoaxaca

1 Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, sección XXII.
2 Ubicado en la calle Manuel Sabino Crespo, Oaxaca


Más allá del 3 de diciembre

Actividad durante los talleres dirigidos a infancias con autismo. Fotografía: Acervo BS Xochimilco

Cada 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las personas con discapacidad, establecido desde 1992 por la Asamblea de las Naciones Unidas. Esta fecha es crucial para grupos poblacionales que, históricamente, han sufrido discriminación y abandono. No es de extrañar, entonces, que durante los días anteriores o posteriores al 3 de diciembre puedan observarse diferentes actividades que buscan promover la inclusión de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de nuestra sociedad alrededor del mundo. Estos son días orientados a fomentar la empatía, desvanecer estigmas, sensibilizar sobre la diversidad y construir un mundo más amable para todos.

Bajo este contexto, en la BS Xochimilco llevamos a cabo una jornada titulada “¡La Biblioteca es para todos!”, una iniciativa para acercar a niños, niñas y adultos con alguna discapacidad a este espacio. Con este objetivo, durante una semana conjuntamos esfuerzos para realizar actividades bajo tres ejes:

Visitas escolares: Recibimos en la Biblioteca a dos instituciones educativas que se dedican a trabajar con niños, niñas y adolescentes con discapacidad. El CAM 46 (Centro de Atención Múltiple) ubicado en Pueblo Nuevo, y CORAL (Centro Oaxaqueño de Rehabilitación de Audición y Lenguaje) ubicado en San Martín Mexicapan. Cada una de estas instituciones representó un reto y muchos aprendizajes para nosotros, porque, si bien una de nuestras labores diarias consiste en recibir visitas escolares, en esos días nos enfrentamos a nuestras propias limitantes como animadores, hecho que marcó la necesidad de seguir capacitándonos para ofrecer una experiencia de lectura inclusiva.

Charlas y conferencias: De la mano de dos especialistas en el tema, dialogamos sobre los trastornos del desarrollo y las barreras del aprendizaje, lo que permitió a estudiantes, docentes y público interesado exponer sus dudas y encontrar respuestas en la labor y experiencia de las psicólogas Adriana Therán y Selma Santos. Por otro lado, conocimos las vivencias de Mitzi Santiago y Rebeca Casas, dos jóvenes sordas que han enfrentado situaciones complejas para poder cursar y culminar sus estudios universitarios.

Talleres: Se realizaron cuatro talleres y un evento a manera de cierre de la jornada. En el taller “Reconociendo mi entorno” niños y niñas prescindieron de su sentido de la vista para poder mirar el mundo con otros recursos, utilizando una cámara fotográfica como herramienta visual por medio de ejercicios guiados por la fotógrafa Ariadna Rojas. Los talleres “Mi bienestar también es el tuyo” y “La cocina de los dibujos”, actividades dirigidas a infancias con autismo y a sus padres, tutores o cuidadores, se realizaron de manera simultánea, con la finalidad de dar a cada uno de ellos un espacio con sus pares. Mientras los niños y niñas realizaban actividades sensoriales importantes para el Trastorno del Espectro Autista (TEA), los padres y cuidadores se permitieron un momento de reflexión y autocuidado acompañados por Nora Crespo, una madre y constante aprendiz de las necesidades de su hijo. Se realizó también nuestra actividad permanente “Saludito al sol”, un taller de yoga para niños, pero esta vez para infancias sordas. Por último, realizamos una posada con la comunidad sorda de Oaxaca, en la cual los alumnos del taller de Lengua de Señas Mexicana realizaron actividades navideñas e interpretaron villancicos en LSM.

Por la asistencia y la participación alcanzadas podemos concluir que la jornada logró su objetivo. Pero ¿qué sigue? La Biblioteca ha procurado ser un espacio incluyente: el taller permanente de Lengua de Señas y la Biblioteca Jorge Luis Borges (dedicada a personas con discapacidad visual) son un claro ejemplo de eso. Sin embargo, no podemos esperar al siguiente 3 de diciembre para darle la bienvenida a las infancias con discapacidad. Queremos seguir dando pasos hacia una sociedad más respetuosa con las diferencias. Por eso, a partir de febrero realizaremos actividades dirigidas a infancias con autismo: un taller y una función de cine, en las cuales tomaremos las medidas necesarias respecto al acceso libre, el control de luces y sonido, buscando que los niños y niñas que asistan tengan una experiencia satisfactoria sin generar una crisis sensorial.

Estamos seguros de que la literatura y el cine son medios que pueden ayudarnos a entender que existen diversas formas de comportarnos, ser, pensar y vivir para ampliar la posibilidad de que la Biblioteca sea un espacio para todos.


“Personajes sutiles”: Una exposición de María Nana

Exposición “Personajes sutiles”. Fotografía: Pacu

En la instalación “Personajes sutiles”, de María Nana, nos rodea un ecosistema simbólico habitado por seres de hojalata destellantes y juguetones que marchan rumbo al mar. Allí, fluyen como recuerdos dispersos para volverse autónomos, cobran vida propia y nos invitan a navegar sin rumbo, sin un mapa, a seguir nuestro viaje intuitivamente por el espacio mediante una lectura basada en el autodescubrimiento. ¿Qué detalles podemos identificar con la observación activa, nombrándolos al ritmo en que los vemos?

El mar se vuelve un medio perfecto para representar aquello que existe bajo la superficie, haciendo una metáfora del subconsciente, la gran sombra que existe con nosotros y cuyo matiz podemos vislumbrar en ocasiones como esta, haciendo nuestra propia relación de símbolos.

Vivir es un oleaje infinito de casualidades. Confiar nos hace flotar, y solo así logramos sentir el ritmo del presente: ese lugar donde el descubrimiento y la lucidez se despliegan con libertad.

Visita esta exposición hasta marzo de 2025 en el Centro Cultural San Pablo.


Diagnóstico de archivos civiles y eclesiásticos en la Mixteca poblana

Proceso de Diagnóstico de dos archivos en la Mixteca poblana. Fotografías: Acervo Adabi Puebla

Muchas veces no somos conscientes de la importancia y el valor que tiene la memoria escrita depositada en los libros y documentos, por ello suelen ser olvidados en bodegas o espacios poco adecuados para su conservación. Sin embargo, cada cierto tiempo, como si de un misterio se tratara, aparecen personas que se preguntan qué tanto de esos papeles pueden develar una identidad e historia de la población en la que se encuentran, y entonces tales personas buscan, preguntan, acuden a aquellas instancias especializadas en el rescate, restauración y conservación de esos legajos que,en apariencia, no tienen salvación. En su afán por concientizar en la conservación del patrimonio documental, Adabi es una de esas instancias que presta sus servicios a todos esas bibliotecas y archivos históricos que lo solicitan.

Uno de los estados de la República con gran presencia de proyectos realizados bajo la anterior encomienda es Puebla. Un ejemplo es el apoyo que el equipo de Adabi le otorgó a este estado hacia finales del 2024. El 7 de noviembre se dio respuesta a la solicitud de la presidencia municipal de San Pablo Anicano y de la Parroquia de San Pablo Apóstol, para llevar a cabo los diagnósticos que permitieran al equipo conocer la realidad del archivo, su estado de conservación, así como los requerimientos necesarios para su intervención.

El archivo municipal de San Pablo fue localizado en una bodega donde, además de documentos, hay aparatos eléctricos y de cómputo inservibles, entre otras cosas ajenas a un archivo. Ahí se identificaron cajas con documentos históricos y un atado de libros de actas de cabildo y registros de fierros quemadores de 1885 severamente dañados por polilla e infectados de cochinillas. Otra parte del archivo se depositó en un salón de música donde se identificaron libros de ingresos y egresos de finales de siglo XIX, correspondencia y circulares, además de los libros del Registro Civil.

Por otro lado, el archivo parroquial de San Pablo, que ya había sido intervenido por la asociación en 2005, se ubicaba en una habitación de la oficina parroquial. Los libros estaban desordenados, las guardas sucias y rotas, y las cajas que los contenían se encontraban en las mismas condiciones. Se identificaron cajas con Guadalupe, así como documentos diversos que fueron integrados al archivo después del proceso de intervención en 2005 y que, por lo tanto, no están registrados en el inventario publicado por Adabi.

A estos diagnósticos se suma la audiencia del 11 de noviembre con Isabel Vergara Tapia, presidenta municipal de Petlalcingo, quien facilitó el acceso a las bodegas municipales donde están depositados los documentos históricos que datan de 1910. Destaca la correspondencia entre el jefe político de Acatlán, el presidente municipal de Petlalcingo y los presidentes de las juntas auxiliares de la citada población. Cabe mencionar que una de las solicitudes que el equipo de Adabi realizó para dar inicio a los procesos de organización después del diagnóstico, fue la fumigación de este archivo. Lo anterior resulta importante ya que así se conseguiría aminorar el riesgo de picadura de insectos endémicos durante las actividades de manipulación y traslado de las cajas hacia una habitación amplia y limpia, en donde se desarrollarían todos los procesos de intervención.

Después de la elaboración de estos diagnósticos se ha dado seguimiento a los archivos con atención profesional. La relevancia de este primer paso radica en que el equipo especializado cuenta ahora con la información necesaria para ejecutar los procesos de organización y descripción archivística que requiere, de manera particular, cada archivo.


Historias preservadas: Archivos y colecciones personales de la Biblioteca Burgoa

La Biblioteca Fray Francisco de Burgoa presenta una exposición dedicada a los archivos y colecciones personales que han llegado a su resguardo por la generosa donación de familias, investigadores y admiradores de las figuras que han dado forma a la historia de Oaxaca y de México.

Estos archivos, únicos y personales, contrastan con la formalidad de los archivos institucionales; aquí, cada documento, carta y objeto ofrece una mirada íntima y detallada de las vivencias, aspiraciones y pensamientos que definieron a estos personajes en su contexto.

La documentación que se exhibe perteneció a Benito Juárez Maza, Enrique Liekens Cerqueda, Jorge Fernando Iturribarria, José F. Gómez, José Muñoz Cota, Han Lens, Guillermo Rangel y a la familia Martínez Vigil.

Con esta exposición, la Biblioteca Fray Francisco de Burgoa reafirma su compromiso de preservar y compartir el patrimonio documental que le ha sido confiado. Con ello, nuestra intención es invitar al público a descubrir y valorar el legado que nos une a través de los años. Visítanos y se parte de esta experiencia histórica.


El cierre de un año increíble

Los presidentes de la Fundación en el discurso del cierre del año. Fotografía: Eduardo González

Porque el espíritu amo de la tierra no descansará en
paz sobre el viento hasta que las necesidades del
más humilde entre vosotros no hayan sido satisfechas.

Gibrán, El profetaLos presidentes de la Fundación en el discurso del cierre del año. Fotografía: Eduardo González

Hoy nos reunimos para estrechar lazos, rememorar y valorar el trabajo realizado durante este último año con el fin de hacer posible que las acciones de la Fundación generen cada vez más ambientes de paz y armonía para más comunidades.

Me gusta caminar en la montaña y notar cómo cada vez el panorama es diferente: hay épocas secas en que los tonos ocres y las hojas secas dominan el paisaje, pero pronto, con la primera lluvia del año, el panorama cambia drásticamente, se vuelve verde y en los lugares más inesperados brota la vida en un regocijo de agradecimiento. Como una magia, pronto la vegetación atrae a las aves, los insectos y los reptiles. Las minúsculas flores, atadas a la tierra, regalan sus perfumes a los pájaros, murciélagos, abejas y abejorros para polinizar y permitir la aparición de nuevos frutos y semillas. Como si la naturaleza imitara los colores del amanecer y el atardecer, sus brochazos de colores pintan el paisaje todo el año: a veces, los árboles florecen de rosa, luego dan lugar a los naranjas, los rojos y los violetas. Como si supieran que llega la época de muertos, el campo nos regala postales coloridas de flores blancas y amarillas. Todo esto es gracias al riego del agua, el amor que es el agua, como nos recuerda en cada solsticio la fuente de la BS Xochimilco. Con ella es con la que se riega a la Fundación Harp en Oaxaca.

Año de triunfos y cumpleaños. Hoy seguimos celebrando los 80 años de Alfredo Harp Helú, que todos los días se levanta tempranísimo con ganas de batear para servir y construir un mejor entorno. Esta es una forma grata de arrancar este encuentro, porque su vida y la manera en que la ha conducido es lo que nos reúne este día. Es él y su amor por ayudar el germen de nuestra familia FAHHO, cuya labor es precisamente servir a la sociedad y beneficiar a nuestro entorno.

Esta alegría desencadena otras más, porque el cumpleaños de Alfredo se coronó con el jonrón del campeonato número 17 de los Diablos Rojos, que llegó después de 10 largos años. Un logro cuyo mayor obstáculo fueron los Guerreros de Oaxaca, que hicieron honor a su nombre, al quedar a un juego del pase a la final. Ambos equipos consiguieron números memorables y reunieron sin precedentes a la afición del beisbol mexicano. Debo reconocer, y no es por presumir, que estos triunfos se deben también a la entrega, constancia y pasión de nuestro Santiago Harp Grañén, quien fue nombrado el Ejecutivo del Año de la Liga Mexicana de Beisbol.

Este año los Diablos Rojos del México también se integraron a la Liga Nacional de Baloncesto y no solo eso, sino que lograron su primer campeonato. Esta nueva faceta de los Diablos Rojos refrenda nuestro compromiso con el deporte nacional, porque estamos convencidos de que el deporte acompaña a la salud, la educación, el bienestar social y la seguridad pública. Esta convicción hizo que la Fundación Alfredo Harp Helú para el Deporte obtuviera el Premio Nacional de Deportes 2024, el máximo galardón que otorga el Gobierno de México en la categoría de fomento y la segunda vez que lo recibe Alfredo Harp.

La Fundación suma a la vida de muchas personas y ofrece una visión más amable del porvenir, por eso hay que aplaudir los 30 años de la Biblioteca Francisco de Burgoa, los 25 de la Librería Grañén Porrúa en Oaxaca y los 15 del programa Seguimos Leyendo. Tres maravillosos proyectos que han encontrado en el libro el medio para hacer más agradable la vida cotidiana de miles de visitantes. Pero este año celebramos a otra quinceañera: la Academia de Beisbol AHH, que no ha dejado de formar al talento mexicano para encaminar a más de mil jóvenes hacia un mejor futuro, concretando 104 firmas con equipos de Grandes Ligas. ¡Infinitas gracias a la Academia por contribuir a construir un mejor mañana para las juventudes mexicanas! ¡Nuestra gratitud para la Burgoa por mantener viva la historia, y a Seguimos Leyendo por mantener abierta la posibilidad de imaginar, descubrir y conocer el mundo y las emociones; por hacer de la lectura no solo un medio para la educación, sino una forma de enfrentar las adversidades! ¡Felicidades a la Librería Grañén Porrúa, que además se estrenó como editorial y continúa su oficio para el beneficio de la sociedad!

La Biblioteca Henestrosa, que siempre nos deslumbra con sus colecciones bibliográficas, esta vez recibió la donación de Yamilé de 8000 libros. La Red de Bibliotecas BS, espacios de esperanza del mundo contemporáneo, este año ha dirigido sus acciones a las personas con discapacidades y al cuidado de la salud mental. Y no podemos olvidar la emoción al inaugurar la primera Biblioteca BS Mira en San Miguel Tixá para extender nuestra red y el placer por la lectura hacia más personas.

Algunos logros del 2024. Fotografías: Acervo de Comunicación FAHHO

También cumplimos el anhelo de llevar las actividades de la FAHHO más allá de nuestras instalaciones: así nació el Centro Cultural Itinerante, para trazar caminos de ida y vuelta entre la FAHHO y las comunidades conurbadas.

El MIO continúa compartiendo con la niñez la riqueza cultural de nuestro patrimonio en común, especialmente el maíz y el ferrocarril.

La Fonoteca aumentó los conciertos y ahora cuenta con una estación de escucha en la Red Nacional de Audiotecas para poder llegar a más personas.

La Casa de la Ciudad nos recordó la importancia de que la arquitectura inspire el bienestar físico, emocional y social de las personas. Este es el objetivo que persigue el Taller de Restauración, que este año contribuyó a hacer posible la recuperación de la Casa de la Cultura de Juchitán y otros proyectos entrañables en las comunidades de Oaxaca.

El Museo Textil continúa tejiendo lazos entre artistas textiles de México y el mundo. Este año, además de sus maravillosas exposiciones, logró coordinar un diplomado impartido por tejedores que reunió a participantes de diversos países, además convocó al IV Encuentro de Textiles Mesoamericanos, dedicado a la memoria de Francisco Toledo, para recordar que su semilla se halla en la raíz del Museo.

La Biblioteca Juan de Córdova viajó al Museo Etnológico de Berlín para dar vida a objetos mazatecos que se encuentran ahí, gracias a la labor de Gabriela García. Emocionantes han sido también los proyectos educativos en las comunidades, así como el rescate y la difusión de lenguas originarias, de objetos y documentos con valor histórico.

Andares del Arte Popular se mudó al Centro Cultural San Pablo para apoyar los desafíos que enfrentan los maestros artesanos por una comercialización justa de sus productos. Y qué decir del CCSP, cuya apacible arquitectura nos reúne a platicar, leer o descansar en su atrio; durante el 2024 también dio lugar a la diversidad en las exposiciones con obras tanto en cerámica y vidrio como en grabado y litografía, ya sea para homenajear a artistas reconocidos como para abrir paso a artistas emergentes. Y ahora vendrá un auténtico traje de astronauta que traerá consigo muchas sorpresas.

El Museo de la Filatelia de Oaxaca hizo lo propio conectando a la filatelia con la naturaleza, las técnicas tradicionales e incluso con los deportes. Sus diversas actividades lo han convertido en un espacio admirado por un gran público.

Algunos logros del 2024. Fotografías: Acervo de Comunicación FAHHO

La labor que realizan Adabi de México y Adabi Oaxaca no ha hecho sino recuperar y preservar la memoria escrita, pero también la cartográfica y la fotográfica en lugares apartados en todo el país. Una labor increíble que no deja de asombrarnos.

La Coordinación de Medio Ambiente, año con año, se entrega a la reforestación en organización con las comunidades, y esta vez también se emprendieron unidades de infiltración de agua. El objetivo es incrementar la cubierta forestal, restablecer los suelos y evitar la pérdida de la gran biodiversidad que existe en Oaxaca. Es por eso que, desde el Parque H2A, insistimos en el cuidado de los árboles. De igual forma, emprendimos el programa Basura Cero, para que nosotros mismos seamos un ejemplo de compromiso con el cuidado del medio ambiente. Este año, deseosos de proliferar las abejas, recibimos el premio de 500 litros de miel y dividiremos esta cosecha entre cada uno de los integrantes de la familia FAHHO.

Después de 28 años, elegimos sembrar flores, árboles, agua y amor en el programa Home Runs, por medio de las 169 organizaciones que promueven el desarrollo y el bienestar de diferentes comunidades.

Los triunfos alcanzados son resultado del trabajo de cada uno de nosotros, de manera que nuestra labor individual resuena en el todo que es la FAHHO: desde los trabajos de limpieza y mantenimiento, pasando por los de administración y comunicación hasta las labores creativas, académicas y de dirección. Cada fruto cosechado es posible porque todos formamos parte de una red de apoyo. Nos esperan muchos sueños por los cuales debemos trabajar. En particular, arrancó la construcción del estadio de los Guerreros, que marcará el paisaje de la ciudad y la historia de los deportes en Oaxaca.

Ante las bombas, el odio, la destrucción, la violencia y la corrupción que impera en el mundo, gratifica saber que nuestra pequeña montaña convoca jornadas de poesía en la calle en busca de la paz, que hay adolescentes danzando al clamor: “Resiste Gaza”, para sentir empatía por aquellos que sufren, siempre por medio del diálogo y el arte.

Los riegos de amor de la FAHHO permiten la existencia de jardines de palabras; nuestros museos, bibliotecas y casas de cultura son flores coloridas que esparcen su perfume para ofrecer espacios de respiro y paz. Penetramos en las raíces: lenguas originarias, monumentos, archivos y documentos, y, cuales microrganismos, tejemos conexiones bajo la tierra para cimentar los tapices que florecerán año con año. Así, con la voz de los lectores, la poesía en las calles, los seminarios, cursos y construcciones logramos que nuestra comunidad florezca y se embellezca. Cada paso, batazo, jonrón de cada uno repercute en este tapiz colorido de Oaxaca. Todo suma, en equipo se
logran los campeonatos y lo mejor para México.

Algunos logros del 2024. Fotografías: Acervo de Comunicación FAHHO

Santiago y Mira han crecido en medio de nuestra montaña, han plantado con nosotros sus árboles, cuya sabia ha dejado huellas en su corazón. Ellos tendrán que labrar sus propios caminos: nunca olviden esta tierra tan amada y recuerden que nuestra montaña necesita ser regada con agua de amor; lleven sus poemas y sus versos consigo, y sepan que hay espacios de paz en esta minúscula parte de nuestro planeta, el más bello del universo.

Los logros personales y laborales alcanzados este año se han convertido ya en un campo abonado para cosechar nuevos y bellos frutos. Sigamos creyendo en nuestras propias posibilidades como equipo, porque, como dice el antiguo proverbio chino: “Si caminas solo irás más rápido, si caminas acompañado llegarás más lejos”.


Un inventario para la colección Paddock-Mejía

Acervo Paddock-Mejía en la Biblioteca Juan de Córdova. Fotografías: Demián Ortíz

La colección arqueológica Paddock-Mejía lleva el nombre del antropólogo John Paddock (1918-1998) y el de su compañero de vida, Manuel Mejía, quien la resguardó tras la muerte de Paddock. La conforman cerca de 1500 piezas completas y una mayor cantidad de fragmentos, procedentes de diferentes temporalidades y áreas de Mesoamérica. Sus materiales constitutivos son igualmente diversos: cerámica, piedra, concha, obsidiana, metal, hueso, entre otros.

En México, a mediados del siglo XX, no era raro que artistas como Diego Rivera, Rufino Tamayo y William Spratling, atraídos por las cualidades estéticas de los objetos prehispánicos, reunieran colecciones particulares. Pero también las llegaban a conjuntar arqueólogos e investigadores interesados en comparar e identificar estilos y tipos cerámicos, establecer secuencias o analizar su iconografía y simbolismo. Se trata de una práctica que eventualmente fue abandonada por consideraciones hacia el derecho social de disfrutar y conocer el legado prehispánico, y también al evolucionar los métodos y objetivos para su investigación, pues ese tipo de coleccionismo solía ir de la mano de prácticas que desvinculaban o destruían la información aportada por el contexto de procedencia de los objetos. La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, de 1972, estableció normativas al respecto y muchas de esas colecciones se volvieron públicas, alojándose en museos y centros de estudio.

John Paddock comenzó su colección a partir de 1950 con objetos que encontró a la venta en comunidades oaxaqueñas como Tlacolula y Huajuapan o en el mercado de La Lagunilla en Ciudad de México. Es probable que otras más las haya encontrado en la superficie de sitios arqueológicos en los que trabajó o que visitó informalmente. Hasta el momento no hemos localizado algún documento o testimonio donde Paddock describa las motivaciones que le llevaron a reunir estos objetos, pero es probable que le hayan sido de utilidad para su labor docente y de investigación.

Paddock elaboró en 1958 un inventario mecanoscrito de poco más de 500 de las piezas de su colección, incluyendo descripciones, medidas y procedencia (del hallazgo o de la adquisición). Al resto no les llegó a dar el tratamiento sistemático, seguramente por falta de tiempo, que sí brindó a las colecciones de las instituciones y proyectos en los que trabajó, como las del Museo Frissell o las procedentes de sus excavaciones en Yagul y Lambityeco.

Al morir Paddock, su colección arqueológica la conservó su compañero Manuel Mejía, quien en 2015 la entregó, para su resguardo, a la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, como complemento de las colecciones bibliográficas, documentales y fotográficas de Paddock adquiridas por la BIJC en 2011. Las piezas estaban guardadas en cajas de cartón, bolsas de plástico o en latas de café; presentaban polvo y plagas. Bajo un proyecto especial coordinado y ejecutado por la arqueóloga Gabriela Serrano Rojas, en el segundo semestre de 2015 la colección pasó por procedimientos de diagnóstico, cuantificación, limpieza mecánica y química, registro fotográfico y organización, y las piezas completas de mayor tamaño fueron embaladas.

Acervo Paddock-Mejía en la Biblioteca Juan de Córdova. Fotografías: Demián Ortíz

En 2016 el Instituto Nacional de Antropología e Historia realizó el registro de las 1548 piezas que cuentan con más de 70 % de su cuerpo conservado y de una cantidad similar de piezas incompletas (principalmente fragmentos de figurillas). La colección en conjunto quedó registrada con el identificador REG. 2923 P.M. y cada pieza fue fotografiada y marcada con un número de identificación.

Fue hasta el 2022 y 2023 cuando el trabajo con la colección Paddock-Mejía fue retomado, esta vez desde el área de exposiciones de la BIJC, con apoyo de estudiantes de servicio social. El conjunto de piezas de menor tamaño (más de dos mil objetos) fue fotografiado, embalado, etiquetado y resguardado en cajas de plástico.

A la par, desarrollamos un inventario que permite identificar la ubicación física de cada una de las piezas, y consigna sus características y materiales constitutivos. El proceso implicó compilar y cruzar los datos procedentes del inventario de 1958 (que se aloja en los fondos documentales de la BIJC) y los números de registro del INAH, y organizar, renombrar e integrar las fotografías digitales de las piezas.

Este nuevo instrumento de consulta facilita las actividades a las que destinamos la colección Paddock-Mejía, principalmente el desarrollo de pequeñas exposiciones temporales que presentamos en la biblioteca, pero también sirvió en la primera consulta con fines de investigación que ha tenido la colección en su actual etapa, por parte de la Dra. Ana Lilia Contreras Barrón, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

Aunque la utilidad de la colección Paddock-Mejía tiene limitaciones por tratarse de piezas que no proceden de excavaciones controladas, no quiere decir que carezca de relevancia o valores, pues por aspectos estilísticos o por la información que aporta el inventario parcial de 1958 podemos saber que incluye piezas teotihuacanas (entre ellas un importante conjunto de “candeleros” y otro de figurillas), otras zapotecas de las primeras fases de Monte Albán y también pertenecientes al estilo ñuiñe de la Mixteca Baja.

Recientemente encontramos pistas adicionales en las publicaciones de Paddock y en su archivo fotográfico, pues, como ahí hemos constatado, algunas de las piezas de su colección personal le sirvieron para ilustrar determinados aspectos que le interesaba resaltar en sus libros y artículos. Así nos hemos enterado, por ejemplo, de que algunas piezas corresponden al tipo cerámico conocido como “Huitzo crema pulido”, asociado a los Valles Centrales de Oaxaca para el periodo comprendido entre los años 800 y 1000 después de Cristo.


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