¿Por qué el polvo daña los libros?

El polvo parece inofensivo: está en todos lados y forma parte de la vida cotidiana. Sin embargo, cuando se deposita sobre los libros, se convierte en uno de sus principales enemigos silenciosos.

El polvo no es solo “tierra”. Está compuesto por una mezcla de partículas muy finas: fibras textiles, restos de piel humana, hollín, polen, arena, esporas de hongos y contaminantes del aire. Muchas de estas partículas tienen un origen orgánico, lo que significa que pueden servir de alimento para microorganismos como hongos y bacterias.

Desde el punto de vista químico, el problema comienza cuando el polvo se acumula. Estas partículas tienen la capacidad de retener la humedad del ambiente. Aunque el espacio no se sienta húmedo, el polvo crea pequeños microambientes donde el agua se concentra. La humedad, combinada con materia orgánica, es el escenario ideal para el crecimiento de hongos que manchan el papel, debilitan las fibras y producen olores característicos.

Además, el polvo puede contener sales y contaminantes ácidos provenientes de la contaminación ambiental. Con el tiempo, estas sustancias reaccionan con la celulosa del papel, acelerando su degradación. El papel se vuelve más frágil, amarillento y quebradizo, especialmente en los bordes y superficies expuestas.

Otro efecto importante es el daño mecánico. Al manipular un libro cubierto de polvo, las partículas actúan como un abrasivo muy fino, desgastando cubiertas, lomos y páginas. Lo mismo ocurre cuando el polvo se introduce entre los libros almacenados muy juntos.

Por estas razones, la limpieza regular y cuidadosa de estanterías y libros no es solo una cuestión estética, sino una acción fundamental de conservación. Reducir el polvo es reducir la humedad, los microorganismos y las reacciones químicas que, poco a poco, acortan la vida de los libros.

La limpieza debe realizarse siempre en seco, utilizando brochas de pelo suave o pinceles limpios para retirar el polvo de las tapas, el lomo, los cantos del libro y entre las páginas. Nunca se deben usar trapos húmedos, productos de limpieza, aerosoles ni aspiradoras domésticas directamente sobre los libros, ya que pueden causar daños físicos.

Durante el proceso de limpieza es importante tomar precauciones básicas, ya que el polvo puede contener esporas que afectan las vías respiratorias y la piel. Por ello, se recomienda trabajar en espacios bien ventilados y usar equipo de protección personal, como cubrebocas y guantes. También es importante limpiar regularmente las estanterías antes de volver a colocar los libros.


Isabel Romero: Abrir otros caminos en el diamante

Isabel Romero, fisioterapéuta de los Diablos Rojos. Fotografías: Enrique Gutiérrez

La historia de éxito de los Diablos Rojos en los dos años recientes cuenta con un apartado poco conocido, pero sumamente especial: la primera campeona en los rósters de los equipos varonil y femenil. Isabel Romero, la menor de una familia tradicional de la Ciudad de México, creció con la convicción de trabajar en el deporte, motivo que la llevó a concluir la licenciatura en Terapia Física en el Instituto Nacional de Rehabilitación.

La multicampeona en la Liga Mexicana de Beisbol y la Liga Mexicana de Softbol está cumpliendo tres años como fisioterapista oficial del equipo escarlata, aunque todo apuntaba a que su destino estaba en los emparrillados. La infancia de Chabela —como la llaman de cariño—, transcurrió en los campos de futbol americano de Pumitas, por el rumbo de Cuemanco, donde llegó a ser jugadora del llamado tocho bandera o flag football.

Su aparición en los diamantes fue gracias a un convenio entre los Diablos Rojos y una clínica donde ya empezaba a despuntar por su talento y dedicación. El pacto se rompió en el 2022, pero la semilla estaba sembrada.

En la recta final de la tercera temporada del equipo escarlata en el Estadio Alfredo Harp Helú, Iván Terrazas recurrió a Chabela para atender una molestia. Al final de la sesión, la oficina del equipo le pidió que cubriera, durante un fin de semana, la ausencia de un fisioterapeuta contagiado de COVID, y la invitación se extendió hasta el final de la campaña.

Ya como dueña de un consultorio, Isabel Romero recibió la propuesta de trabajar de tiempo completo con el equipo rojo, iniciando un capítulo de su vida que la ha llevado a celebrar dos campeonatos de beisbol y uno de softbol, más lo que se acumule en esta brillante era que atraviesa la organización.

Sobre su buena adaptación en el grupo, principalmente el varonil, Chabela cuenta que desde un principio trazó una línea de respeto con cada integrante del área deportiva, misma que se mantiene intacta y que ha fortalecido, convirtiéndose en “un vato más”, según sus propias palabras.

Se ha ganado la confianza de jugadores, del cuerpo técnico y del staff, a tal grado de que suelen pedirle consejos que nada tienen que ver con el tema deportivo. No está de más decir que, además, ha encontrado apoyo incondicional en tres personajes clave para su desempeño, como el de su colega Marcelo Gómez, el del coach Víctor Bojórquez y el del propio manager, Lorenzo Bundy.

La creación de Diablos Rojos Femenil le dejó poco tiempo disponible para atender su consultorio, por lo que tomó la decisión de cerrarlo y enfocarse de tiempo completo en los menesteres del club, que cada vez son más. Lejos de lamentar el apartarse de su negocio propio, Isabel Romero desea que su trayectoria inspire a más mujeres con deseos de desarrollar sus habilidades en el deporte.


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