DIECIOCHO POR VEINTICUATRO: SEIS ESTUDIOS EN ÍNDIGO

Shibori es el término en japonés que se emplea para referirse al antiguo arte de crear diseños por medio de una serie de costuras, atados y dobleces en una tela previos al teñido de la misma. Para mí, el shibori es el lenguaje de las sombras, de los espacios intermedios entre el color y su ausencia. En un primer momento, la belleza del shibori parece subyacer en el color; sus suaves líneas tan características y bordes difusos provocados por el encuentro entre los atados y el tinte, nos hablan de la interacción entre el color y la tela. Sin embargo, conforme he avanzado en mi trabajo y creado una serie de costuras que se aprietan hasta formar un bulto compacto, me he sentido atraída por la cualidad de las piezas en ese estado aglomerado, tridimensional y con cuerpo, algodón inmaculadamente blanco en claro contraste con el rojo del hilo empleado en las costuras y amarres. Esta serie de seis estudios fue creada a partir del deseo de documentar las propiedades escultóricas de la tela. Por momentos, jugué con la idea de dejar las piezas permanentemente en ese estado (transformando así el proceso en término), sin embargo, ganó mi curiosidad por descubrir el diseño creado por las costuras.

Esta serie se enfoca en seis diseños de shibori: tazuna, mokume, chevron, ori-nui, kumo y karamatsu. Una vez terminados los procesos de costura y atado, fotografié detalladamente cada una de las telas. En ese momento, los textiles viajaron conmigo desde mi estudio en Reading, Pensilvania, al Museo Textil de Oaxaca, hermoso museo donde he tenido la fortuna de impartir talleres de shibori y donde he aprendido tanto como he compartido con mis alumnos.

La experiencia de enseñanza en el MTO me ofreció la primera oportunidad real de trabajar con tintes naturales. El índigo utilizado en el museo es producido en Santiago Niltepec, en la zona del Istmo, y se obtiene tras una muy ardua labor física en combinación con el conocimiento ancestral de los maestros añileros. Puesto que mi experiencia se centraba en el uso de colorantes sintéticos, me sorprendió (y me sigue sorprendiendo) la calidad del añil en la tela: color rico y vibrante que se vuelve más profundo tras una serie de inmersiones en la olla del baño, tan cuidadosamente procurada. La comprensión de la historia del tinte, y su transformación de planta a colorante, me hizo apreciar aún más su uso. La apariencia final de los textiles es mucho más rica, con tantas sutilezas que los colorantes sintéticos son incapaces de emular.

Cada textil se sumergió en el baño de índigo cinco veces. Posteriormente, cada pieza se desató y descosió de forma parcial antes de volverse a sumergir en un sexto y último baño para lograr una mayor variedad de tonos: desde el blanco brillante, pasando por el azul claro y hasta alcanzar el azul profundo. Entonces, las telas se desataron por completo y se montaron en soportes de 18 x 24 pulgadas. Me siento satisfecha de terminar esta serie y agradezco profundamente al Museo Textil de Oaxaca por introducirme a la belleza y a la magia del añil.

SOMOS TRABAJADORES DEL ESPACIO POTENCIAL

El pensamiento del pediatra y psicoanalista Donald Winnicott acerca de la creatividad es uno de los más potentes y esperanzadores que se pueden encontrar en las teorizaciones sobre la primera infancia. Plantea que el hecho de sostener, papel fundamental de los padres y cuidadores, representa la posibilidad para el bebé de ingresar al territorio de la creatividad y con ello al juego y al pensamiento. Sostener es ayudar a interpretar el mundo, calmar las ansiedades, arrullar, colaborar para entrar en el lenguaje, dar cuidados apropiados y amorosos a tiempo, disponerse a jugar, proteger y envolver afectivamente.

Para la continuidad del ser, se requiere el desarrollo psíquico y saludable del bebé, para que pase de una dependencia total a cierta autonomía creciente. ¿Y cómo se logra? La respuesta, según Winnicott, es con sostenimiento. Existe una zona intermedia de experiencia entre el mundo externo y el interno a la que le denomina “fenómeno transicional” que vincula a la fantasía y a la realidad en una misma unidad en cada ser humano. Considero que todos seguimos transitando por estos fenómenos, que son algo del ser, es algo ontológico. Cada vez que nos acercamos a nuestras fantasías y nuestras realidades estamos viviendo nuestros fenómenos transicionales.

Winnicott propone acercar a los bebés a sus procesos creadores, como aquellos que permiten al niño construir sus relaciones con los objetos de cultura, de juego e independizarse. Es categórico cuando señala las perturbaciones en los procesos creadores de la ilusión. Cuando un ser maternante (padre, madre, abuelos, cuidadores) no brinda dicho sostenimiento, no se logra la construcción psíquica temprana. Y aquí inician algunos de mis cuestionamientos: ¿si no se logra en esta etapa, qué le puede suceder al bebé, lo puede construir de manera resiliente en otro momento de su vida, en otra oportunidad de sostenimiento, tal vez a los 6, 8 o 12 años? ¿O lo que no se construye no se repara después? ¿La calidad de la reparación qué tanto le aporta?

Para Winnicott, al niño le parece caótica la percepción del mundo, y continúan mis interrogantes, ¿cuántos seres adultos cercanos al bebé somos conscientes de esta situación? Yo recuerdo no haber percibido esto de manera tan clara, objetiva y fundamentada como después de leer La creatividad y sus orígenes; entre el juego y los vínculos tempranos, y quedar convencida de que todo lo que hice como madre y cuidadora de mi hijo, lo hice por instinto y amor, pero no consciente de este caos que él vivía y que hacía determinante mi sostenimiento y el de los seres que estábamos cerca.

Cierro con un par de citas: “Lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena vivirse es, más que ninguna otra cosa, la percepción creadora”. Por eso, como lo cita María Emilia López en el Diplomado Arte, Juego y Lectura, que se lleva a cabo en la Biblioteca Vasconcelos en la Ciudad de México: “Nuestra responsabilidad de trabajo es: permitir y sostener la ilusión, ofrecer experiencias lúdicas y culturales para los niños, para sus familias. Somos trabajadores del espacio potencial”.

JORNADAS DE LITERATURA INFANTIL: PINCELADAS LITERARIAS POR LA PRIMERA INFANCIA

Nunca es demasiado temprano para compartir un libro con los niños. Si aguardamos a que sepa leer para hacerlo, es como si esperáramos a que él supiera hablar para hablarle.
Penélope Leach

¿Libros para bebés? ¡Pero si no saben leer!

El acercar los libros a las y los pequeños lectores (bebés particularmente), en un país como el nuestro, es un tema relativamente reciente, pues se suele pensar que, al no saber leer de manera convencional, los niños y niñas son incapaces de tomar un libro y establecer una relación afectiva –cognitiva y de interpretación– semejante a la que establecemos las y los adultos con la literatura.

Afortunadamente la literatura dirigida a la primera infancia poco a poco se ha colado en librerías, estancias infantiles, preescolares y hogares, donde ha sido acogida por los niños y niñas que han tenido la oportunidad de contar con un mediador, maestro, maestra, padre, abuelo, hermano, tío, tía, entre otras posibles personas; que los han arropado y arrullado con palabras contenidas en libros bellamente escritos e ilustrados para sus pequeñas manos. En este sentido, el colectivo Luciérnaga Literaria, interesado en crear espacios de encuentro, análisis y reflexión sobre Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) en la segunda edición de las Pinceladas Literarias puso en el centro de las jornadas la literatura para la primera infancia.

Pinceladas Literarias por la Primera Infancia se llevó a cabo del 11 al 13 de diciembre de 2015, teniendo como sedes la BS Biblioteca Infantil de Oaxaca y la Biblioteca Pública Central Margarita Maza de Juárez, además del apoyo de diferentes instituciones que se sumaron a la propuesta. Las jornadas fueron intensivas y en ellas se llevaron a cabo talleres, presentaciones de libros y conferencias, el eje común fue la lectura en la primera infancia y se contó con la participación de especialistas en el tema.

Personas dedicadas a la promoción, mediación, investigación y fomento a la lectura, ilustradoras, editoras y escritoras se dieron cita en diversos espacios de la Biblioteca Infantil de Oaxaca y la Biblioteca Pública Central para abordar el tema de la lectura en la primera infancia desde distintas ópticas. El campo de la imagen, los cuentos de hadas, la psicología, la biblioteca, la promoción a la lectura, el libro como artefacto cultural y, sobre todo, a partir de la relación afectiva que se establece entre el adulto y el niño a raíz de los libros.

Las jornadas iniciaron en la BS Biblioteca Infantil de Oaxaca, con la inauguración de la exposición 15 personajes chiquitos en libros grandotes (y viceversa) que consistió en la presentación al público de una selección de ilustraciones realizadas por la reconocida Margarita Sada.

“Para niñas y niños lectores, cuentos de a montones” fue la conferencia magistral a cargo de la escritora y psicoanalista Jenny Pavisic realizada por la tarde en los espacios de la Biblioteca Pública Central; a partir de la exposición de ideas y referentes se generó la reflexión respecto a lo imprescindible que los mediadores, incluidos los padres de familia, otorguen un tiempo y espacio a la lectura, ya que es en la primera infancia donde se construyen los vínculos más fuertes con el gusto por las historias y la lectura.

El sábado 12 de diciembre lo dedicamos a la parte formativa mediante el desarrollo de talleres, lo que representa un aspecto que como colectivo consideramos necesario cuando de LIJ se trata. El primero, “El cuento clásico infantil: su historia y significado afectivo” a cargo de Jenny Pavisic. En dicho taller los participantes pudieron constatar la importancia que cumple el cuento clásico dentro de la conformación psicológica de los niños y niñas desde la primera infancia. El segundo taller “Leer, cantar, arrullar… envolver afectivamente desde la primera infancia”, realizado por la especialista en lectura en primera infancia Xóchitl Ortiz Molina, las y los participantes intercambiaron experiencias y proyectos literarios para los más pequeños.

Como otra actividad relevante de la jornada, se realizó la presentación del libro HIC, el cual ha recibido varias menciones y reconocimientos dentro y fuera del país, contando con la presencia de su autora, Mercedes García Besné, quien por la tarde de ese mismo día impartió un taller a padres y madres de familia, en del cual se sensibilizó a los adultos sobre la importancia del libro y la lectura en la primera infancia.

Las jornadas cerraron con broche de oro el domingo 13 de diciembre con la presentación del proyecto editorial “Varú, divertido como tú” a cargo de la diseñadora gráfica y creadora del proyecto, Vange Uriegas.

Formar lectoras/es depende de muchos factores y circunstancias, de intervenciones y acercamientos oportunos; es por ello que al finalizar las Pinceladas Literarias por la Primera Infancia nos sentimos gratamente emocionadas por la participación de cada una de las personas que hicieron posible dicho encuentro, con el deseo luminiscente de conservar este entusiasmo compartido esperamos seguir construyendo sueños que cada día nos lleven a generar otras realidades posibles que nos ayuden a iluminar el mundo y habitarlo de palabras y lecturas. A todos y todas desde este lucernario, ¡gracias!

DON HERMENEGILDO CONTRERAS CRUZ, UN ARTESANO DE TRADICIÓN

Don Hermenegildo está inexorablemente ligado a los productos de la tierra, lo mismo siembra chiles de agua, rábanos, lechugas y maíz que elabora productos artesanales hechos con sus manos campesinas: muñequería y flores en totomoxtle, palma labrada para el Domingo de Ramos, arreglos con flor inmortal, chirimías rústicas, talla de rábanos, cerería y, por si fuera poco, también es apicultor y músico.

Como él refiere, “todas las expresiones artesanales que trabajo tienen su debida importancia y su debida fecha de elaboración”. Por ejemplo, a lo
largo del amplio calendario de fiestas patronales del distrito de Ocotlán trabaja, por encargo de los mayordomos, velas de cera escamada para engalanar los altares de templos y capillas de su comunidad y de pueblos circunvecinos; en el mes de diciembre elabora piezas cuyas materias primas son rábanos, totomoxtle y flor inmortal. Don Hermenegildo no descansa, si en el campo encuentra una raíz o rama que llamen su atención, las recolecta y, cuando tiene tiempo libre o hace mucho calor y no puede trabajar en sus sembradíos, va tallando la madera para formar chirimías de formas caprichosas con las que ha participado a lo largo de cuarenta y cinco años en las actividades de apertura de las fiestas de los Lunes del Cerro.

Detallar el proceso de elaboración, los reconocimientos que ha recibido y sus satisfacciones personales por cada una de las artesanías que ha elaborado el protagonista de este texto requeriría de mayor extensión; aquí hacemos sólo un acercamiento a la elaboración de piezas con las hojas secas de la mazorca del maíz, conocidas también como totomoxtle. Bajo la tutela de su padre aprendió a manipular este material. En la elaboración de arreglos florales, ellos sustituyeron el uso del papel de china por estas hojas naturales y, con el paso del tiempo, decidió no usar colores artificiales para teñirlas sino utilizar los colores naturales del maíz que él mismo siembra. En su taller —en la agencia de San Sebastián Ocotlán, perteneciente al municipio de Santiago Apóstol— tiene la materia prima clasificada por colores, lista para elaborar piezas por encargo para coleccionistas o para participar en concursos estatales y nacionales.

Cuando elabora una figura tridimensional primero hace el bulto y con tijeras realiza los cortes necesarios para hacer la piel, el vestuario y los accesorios, combinando los colores de las hojas de totomoxtle. Utiliza goma de mezquite como pegamento para unir meticulosamente cada pieza apoyándose con pinceles elaborados por él mismo con pelo de caballo, y en el interior de los bultos introduce cuidadosamente varas de madera para fijarlas en sus correspondientes bases. Con maestría elabora figuras de mujeres ataviadas con trajes regionales oaxaqueños, composiciones de nacimientos tradicionales, Quijotes, Sanchos Panza, vírgenes y un sinfín de diseños.

Para conocer la obra de este polifacético artista, poseedor de una gran aptitud para entrelazar su trabajo como apicultor-campesino, así como por aportar su creatividad para fortalecer las tradiciones y costumbres de su región cultural, que es ejemplo de capacidad para generar sus propias fuentes de abastecimiento de materias primas, y por su convivencia armoniosa con su medio ambiente, invitamos al amable lector a visitar la Capilla del Rosario del Centro Cultural San Pablo, del 12 al 29 de marzo, donde se expondrá una colección de chirimías elaboradas por don Hermenegildo, así como velas de cera escamada para la Semana Santa elaboradas ex profeso para el altar que alberga dicha capilla, y una magnífica escena de la aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego elaborada en totomoxtle.

MI LENGUA Y MI CULTURA VALEN MUCHO

La colección Literatura en Lenguas Mexicanas tiene por objetivo crear y estimular al público a leer libros monolingües en lenguas indígenas.

Textos de Carlos Monsiváis, Rosario Castellanos, Juan José Arreola y Elena Poniatowska, entre otros escritores mexicanos, fueron traducidos para crear la colección Literatura en Lenguas Mexicanas (Lileeme), un proyecto que tiene por objetivo crear y estimular al público a leer libros monolingües en lenguas indígenas y que se presentó, en su traducción al mixteco, en San Juan Mixtepec.

En presencia de las autoridades municipales, maestros de la zona y habitantes del pueblo, Rasheny Lazcano Leyva, editor y responsable de este proyecto, dijo que para la realización de la colección se contó con la participación del antologador Lauro Zavala, quien se encargó de seleccionar los más de 100 textos cortos de 59 autores mexicanos que fueron traducidos al mixteco, el zapoteco, en su variante del Istmo de Tehuantepec, y al mixe, en dos de sus variantes: la de Ayutla y la de Santa María Tlahuitoltepec.

“La idea, cuando salió esta colección, era hacer una gran colección de traducción de literatura universal a lenguas indígenas; traducir textos que atrajeran la lectura de los chavos. El objetivo principal es rescatar la lengua, por un lado, pero creemos que en un futuro se puedan crear escritores en lenguas indígenas”, comentó Lazcano Leyva. Con la visita a San Juan Mixtepec concluye la serie de presentaciones que se realizaron a lo largo del año pasado, cuando los traductores participantes se reunieron con el público para poner a su disposición el trabajo literario que comenzó en el 2012 y que logró la edición de 2000 ejemplares por cada una de las lenguas indígenas de Oaxaca que fueron seleccionadas para ser parte de esta colección.

Sebastián van Doesburg, director de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, institución que se sumó al proyecto a través de la capacitación de traductores, resaltó la importancia de esta colección de libros ya que “cada pueblo que cultiva y conserva su propia lengua también cultiva una identidad. Pocos elementos de nuestro patrimonio son tan significativos para darnos una identidad que la lengua que hablamos”.

Agregó que “la diversidad y riqueza lingüística del estado de Oaxaca es un patrimonio cultural importante. Hoy en día las nuevas generaciones de muchas comunidades dejan de hablar la lengua de sus padres y eso nos preocupa mucho. La lengua es una riqueza, hablar una lengua extra es una riqueza. El hecho de que muchas personas de la comunidad de Mixtepec conserven su propia lengua los hace culturalmente mucho más ricos”.

Por su parte, Celerina Sánchez Santiago, la poeta que hizo posible la traducción de los textos del español al mixteco, dijo que, aunque la antología no reflejaba el “pensamiento y la palabra de los mixtecos”, tiene la importancia de hacer presente una lengua que tiene 8 000 años de historia “nos debemos sentir orgullosos porque venimos con una lengua y una cultura milenarias, una cultura que, si la dejamos ir para siempre, habremos perdido 8 000 años de historia.

“Es cierto —dijo— nos llamaron pobres. Nos dijeron que nosotros no podríamos escribir, nos dijeron que nuestra lengua no valía y nosotros nos lo creímos y nos olvidamos de nuestra historia y de que podíamos hablar con la tierra, el sol y la lluvia. Cuando iban a venir las lluvias hacíamos fiesta. Ahora muchos de nuestros pueblos han olvidado esto y me gustaría que este día fuera el inicio de lo poco que he aprendido en el camino: que mi lengua y mi cultura valen mucho”.

Además de Celerina Sánchez Santiago, los traductores que participaron en el proyecto son: Yásnaya Aguilar, quien tradujo los textos al mixe de Ayutla; el colectivo Colmix, responsable de la traducción al mixe de Tlahuitoltepec; y Víctor Cata, quien se encargó de las traducciones al zapoteco del Istmo.

MIEL Y VINO, HILO Y AGUJA: MARAVILLAS DEL MAGUEY

En 1753, Carlos Lineo (padre de la taxonomía, la clasificación de los seres vivos) eligió el nombre “agave” (del griego ἀγαυός, ‘noble’ o ‘admirable’) para designar a un grupo de plantas americanas que lo impresionaron y que él reconoció como un linaje distinto de las sábilas y aloes de África y Arabia, aunque a primera vista parecieran ser parientes. Después de recorrer las montañas y desiertos del hemisferio occidental estudiando su flora, varias generaciones subsecuentes de biólogos han validado la propuesta de Lineo: los magueyes son, en efecto, un grupo de plantas con una historia evolutiva diferente de sus contrapartes en el Viejo Mundo. Su distribución natural va del suroeste de Estados Unidos hasta Colombia y Venezuela, incluyendo las Antillas. México es el país con el mayor número de agaves y Oaxaca es la región con la diversidad más alta de especies, muchas de ellas endémicas (es decir, que no crecen de manera silvestre fuera del estado).

Los textiles más tempranos conocidos hasta ahora en Mesoamérica (zona que abarca el centro y sur de México y el norte de Centroamérica) parecen haber sido hechos precisamente con fibras de maguey. Se trata de pedazos de mecate y un fragmento de red hechos hace aproximadamente diez mil años que los arqueólogos encontraron en Guilá Naquitz, un resguardo al pie de los acantilados entre Yagul y Mitla, no muy lejos de esta ciudad. Los restos de las cuerdas y la red anudada que aparecieron en el piso de esa cueva son parecidos a los que siguen usando hasta la fecha los campesinos en Oaxaca, como lo ilustran varios ejemplos en esta exposición. No muy lejos de allí, los arqueólogos descubrieron socavones donde se horneaban las piñas de agave para prepararlas como alimento, pero los hallazgos más reveladores fueron los bagazos de maguey cocido, masticado y escupido, que cualquier vecino reconocería como el dulce que se vende todavía los sábados en la Central de Abastos y otros mercados.

La evidencia lingüística confirma la antigüedad de nuestra relación de aprecio hacia esas plantas que nos ofrecen comida, bebida y vestido. Los nombres para los agaves en mixteco (yavì/yau), zapoteco (toba/dojb) y otras lenguas de Oaxaca, así como las palabras en otomí (’uada) y sus parientes en el centro del país, permiten a los especialistas reconstruir la forma como deben haber nombrado al maguey los hablantes de la lengua ancestral de esa familia, que llamamos proto-otomangue. Ese nombre antiguo para los agaves parece haber sido lawai. El mismo método comparativo, estudiando las lenguas emparentadas de Oaxaca y el centro de México, ha permitido a los lingüistas reconstruir un término para red (nau) y otro para ixtle, la fibra del maguey (syiya). Hay que resaltar que los especialistas no han podido reconstruir con la misma certeza un nombre para el algodón, lo cual sugiere que el uso de esa fibra textil fue una innovación posterior al periodo cuando se hablaba el proto-otomangue, al menos cuatro mil años antes de nuestra era. La huella de las palabras concuerda entonces con la evidencia arqueológica para indicar que el arte del tejido tuvo como primer sustento al maguey, y sólo después a otras plantas.

Es apropiado que a esta muestra la abrigue la sala Ixtle (del náhuatl īchtli), bautizada así precisamente en honor a las fibras de agave. Es oportuno, también, que la abramos al mismo tiempo que se exhiben los rebozos de jaspe en la planta baja, toda vez que los teñidos de reserva se anudaban tradicionalmente con ixtle, tanto en México y Guatemala como en Ecuador. El jesuita José de Acosta escribía en 1590 en su Historia Natural y Moral de las Indias que “el árbol de las maravillas es el maguey, del que los nuevos o chapetones [es decir, colonizadores recién llegados de España]… suelen escribir milagros, de que da agua y vino, aceite y vinagre, miel, arrope e hilo, aguja y otras cien cosas”. Hoy día los agaves son mejor conocidos por el mezcal que trae dinero y prestigio a Oaxaca, pero su fibra se sigue trabajando en varias comunidades del interior del estado, como en otras regiones de Mesoamérica, para producir tejidos gruesos que resisten los trabajos más rudos y que pueden ser tan delicados como para evocar la finura de una telaraña. Cuatro siglos después de Acosta, los agaves nos siguen maravillando.

POLVO DE AGUA: CUANDO LAS NUBES TOCAN LA TIERRA

Polvo de Agua es un proyecto que nace hace dieciséis años gracias al empeño del maestro José Luis García por paliar de alguna forma la migración en su comunidad, Huajuapan de León. Buscando que el arte y la creación sirvieran como herramienta unificadora, Polvo de Agua logró cambiar la vida de cientos de artesanos, además de establecer un estilo único basado en los principios de la cerámica ancestral.

Para celebrar tanto la trayectoria como los logros que este singular proyecto ha tenido a nivel nacional e internacional, el Centro Cultural San Pablo presenta la exposición Polvo de Agua: cuando las nubes tocan la tierra. A través de una línea del tiempo, se pueden apreciar las etapas de desarrollo del proyecto —con piezas representativas—, así como los reconocimientos y los testimonios de aquellos que han sido partícipes y testigos de la magia que hay detrás del Taller Polvo de Agua.

Visiten el Centro Cultural San Pablo y conozcan la historia, obra y desarrollo de uno de los proyectos comunitarios más importantes y significativos de Oaxaca.

PROCESOS DE CLASIFICACIÓN, ORDENACIÓN Y CONSERVACIÓN

Detrás de todas las exposiciones temporales y permanentes del museo existe un trabajo continuo en la clasificación y ordenación que deriva de las donaciones anuales recibidas en el museo. Dicho proceso se realiza según el origen de las colecciones, especialmente aquellas que han sido donadas.

El cuidado de un timbre postal requiere en cierta medida los mismos cuidados que un libro o una obra de arte: nivel de luz, temperatura, ambiente, etcétera. Antes de ingresar los timbres postales donados a nuestro acervo es necesario verificar el estado en que se encuentran; revisarlos cuidadosamente para comprobar su estado físico; ver si las piezas no presentan ningún tipo de deterioro o contaminación, como puede ser la presencia de humedad, hongos u insectos. Realizada esta tarea las piezas postales son canalizadas al área de clasificación. En caso de que se encuentren contaminadas deberán ser estabilizadas para evitar la propagación en piezas dentro del mismo acervo.

Cada pieza es cuidadosamente clasificada —utilizamos el catálogo norteamericano Scott—. Las de mayor dificultad de clasificación son las que se emitieron durante 1840-1900, debido a las rarezas filatélicas que existen durante este periodo. Es importante estar seguros de registrar la pieza correcta, tomar en cuenta su número de perforación, dentado en el lenguaje filatélico, las marcas de agua, el tamaño de placa y, en algunos casos específicos, el tipo de papel, que es el trabajo más complicado y de mayor rigurosidad.

Una vez que las piezas están clasificadas conforme a las características mencionadas, se realiza el resguardo y ordenación. Para el caso de las piezas únicas utilizamos cajas de polipropileno. Cuando hay piezas repetidas se resguardan en sobres de papel glassine y estos a su vez en cajas de cartón con refuerzos metálicos. Es de vital importancia que todos estos materiales estén libres de ácido, asegurando así la integridad física y funcional de cada pieza. El orden es simple: los timbres están organizados según el país y año al que corresponden, de esta manera su localización para futuras exposiciones e investigaciones es muy práctica.

Finalmente, toda la información que obtuvimos del timbre es vaciada en nuestra base de datos. Anualmente son miles las piezas postales que ingresamos y miles más las piezas que seguimos recibiendo. En 2015 el número de timbres postales clasificados ascendió a más de 20 000.

PROYECTO DE RESTAURACIÓN DEL ÓRGANO HISTÓRICO DE JALATLACO

El Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca A.C. tiene el placer de comunicar el inicio del proyecto de restauración del órgano tubular histórico que se encuentra en el templo de San Matías Jalatlaco, gracias al financiamiento ofrecido por la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y al apoyo de la propia comunidad de Jalatlaco.

La restauración inició el 9 de diciembre de 2015 una vez obtenida la autorización de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) quien brinda asesoría y supervisa los avances.

El proyecto está dividido en dos fases cuyas labores se llevan a cabo tanto en el coro como en otros espacios adjuntos al templo. La primera fase, consistente en la restauración de la caja, es supervisada por el restaurador Alberto Compiani en colaboración con el restaurador Eric González Castellanos director de la empresa USANZA, se espera que concluya el mes de febrero. La segunda fase, que implica la restauración de las partes mecánicas del órgano y la reconstrucción de los elementos faltantes, dará inicio una vez que finalice la restauración de la caja y estará a cargo de la empresa de organería Gerhard Grenzing (El Papiol, España). Su participación tendrá una duración aproximada de 3 a 4 meses.

En este momento se está interviniendo la caja del órgano con el objetivo de estabilizarla estructuralmente, además de devolverle su unidad estética. Los trabajos ya realizados son el desmontaje de los componentes de la mecánica sonora, así como la limpieza de la superficie de la caja para eliminar la suciedad y el polvo acumulados durante años. Se ha concluido también con el reajuste y la reposición de elementos faltantes de madera tanto estructurales como decorativos y se ha fumigado la caja para eliminar el ataque de termitas existente en la madera. El proceso que se está realizando actualmente es la reintegración cromática en donde se aplican retoques de color al mueble para lograr una lectura visual completa.

Después del éxito logrado en la restauración de órgano histórico de Tlacolula en 2014, estamos seguros que el órgano de Jalatlaco contribuirá significativamente a enriquecer la vida cultural de la ciudad de Oaxaca tanto por su ubicación como por sus características, ya que permitirá la ejecución de un repertorio musical que hasta ahora no es posible interpretar en los órganos restaurados con los que se cuenta en este momento.

CONVERSACIÓN CON ALFREDO HERNÁNDEZ OROZCO

Hector Meneses: Alfredo, ¿qué palabra usarías para definirte? ¿Qué es lo que haces?

Alfredo Hernández: Jugar… eso es lo que hago. El textil me provoca jugar, aunque a veces con miedo. Me gusta mucho tejer y continuar con lo que aprendí de mi abuelo: el telar de pedal. Al inicio no me gustó tanto el tejido, yo regresaba de la escuela y mi abuelo me ponía a ayudarlo en el taller. Sin embargo, hoy le agradezco que haya fomentado en mí un sentido de responsabilidad y compromiso. Fue en su honor, y con permiso de mi madre, que nombré a mi taller Arte Textil Orozco. A veces me afecta que el telar de pedal no sea tan valorado como otras expresiones, tanto por quienes lo hacemos, como por la gente. A pesar de esto, me gusta crear sin cambiar por completo lo que aprendí… quizá por sentimentalismo, aunque no sé si eso sea para bien o para mal.

HM: ¿Qué es lo que te empuja a seguir creando en el telar de pedal?

AH: Al principio yo no creía mucho en el valor del trabajo que hacemos en Xochimilco, pero creo en la adaptación y en la experimentación. Quizá parte de esto se debe a mi tonalpohualli: viento-largartija… y al viento, no lo paras. Cuando se abrió el Museo Textil de Oaxaca, mis familiares lo veían como un espacio ajeno, pero yo decía “¿por qué no habríamos de formar parte nosotros?”. Ya antes había tomado un taller, el primer taller que tomé en la vida, con el proyecto de Oax-i-fornia. Ahí, Raúl Cabra me ayudó a romper con tabús y miedos. El MTO me invitó al segundo taller que tomaría, Linda LaBelle nos enseñó a teñir con añil. Ese taller me costó, pues era mucho tiempo de capacitación, pero mi familia me apoyó. Me decían: “¿Quieres ser bueno? ¡Pues a darle!”. Ahí comprendí los tintes naturales y comencé a trabajar con ellos. Me di cuenta de que hay más cosas por aprender… por ver. Comencé a comparar mi trabajo con el de los compañeros y me preguntaba —aún hoy lo sigo haciendo cotidianamente— “¿cómo puedo hacer mejor mi trabajo?”. Constantemente cuestiono mi trabajo… si me dicen que algo está mal, ¿qué le hace falta? Si me dicen que algo está bien, ¿qué más se le puede hacer? Las oportunidades de capacitación son importantes, pero es igual de importante tener la motivación para capacitarse.

HM: Además de estos talleres, ¿qué has hallado en el MTO?

AH: Vi textiles que nunca había visto. Comencé a preguntarme por las técnicas: qué es el shibori, qué es el jaspe, qué es la pluma torcida… Empecé a entender y a mirar con ojos nuevos a partir de lo que iba descubriendo. Me interesó lo que ofrecía el MTO: mostrarme cosas nuevas para que las entendiera y pudiera enriquecer mi trabajo. Tenemos que aceptar que no sabemos todo, que hay más cosas. Por ejemplo, cuando vi el video que se presentó sobre la producción del añil, entendí su valor real. Ahorita estoy trabajando unos proyectos con lino, con el hilo que venden en el MTO; estas posibilidades me permiten experimentar y mezclar materiales. Cuando vi el lino, quise trabajar con él para saber qué textura ofrecería a la tela, con qué otras cosas se podría mezclar… Creo que es importante entender qué significa el proceso de aprendizaje porque a los creadores nos llena la cabeza de ideas. Yo no considero al MTO como un bastón del cual depender sino como un escalón para subir a otro nivel: me gusta la retroalimentación que tengo con el equipo y así se va certificando mi trabajo. Sólo se requieren ganas de aportar.

HM: “Colaboración” es una palabra que escuchamos con frecuencia y, en muchas ocasiones, es mal entendida y mal aplicada. ¿Qué significa este concepto para ti?

AH: A mí me parece que es la integración de dos o más personas dentro de una idea o trabajo. Se requiere un entendimiento mutuo de lo que cada parte hace y cuál es la función a cumplir. Si yo no entiendo para qué me están pidiendo un trabajo en particular, no puedo aportar para cumplir mejor con el objetivo. Yo no espero a que alguien llegue y me dé indicaciones, yo pregunto qué puedo hacer para apoyar; me gusta sentirme útil. He intentado apoyar a jóvenes diseñadores y me he dado cuenta de que en ocasiones hace falta hacer ver la realidad de la labor artesanal. Tuve una experiencia muy satisfactoria con un diseñador, René Orozco, porque creo que ambos entendemos qué es colaborar. Él no llegó a decirme “te voy a ayudar” y eso me gustó.

HM: ¿Algunas otras colaboraciones exitosas?

AH: Podría mencionar dos. La primera, con Anacleta Juárez, bordadora de San Bartolomé Ayautla. Yo no sabía de ese pueblo y la conocí en el MTO. Ella se interesó por la calidad de la manta que tejemos y quería probarla. Le regalé un pedazo y le mostré las diferencias entre esta tela y las que se consiguen de forma más comercial… con ese pedazo hizo un quechquémitl y lo bordó. Quedó convencida de la tela; me enseñó la pieza final y hay una gran diferencia, a partir de ahí me ha pedido más cosas. Otro caso es con Arturo Hernández, tejedor de Mitla, a quien también conocí en el MTO, aunque él había conocido a mi abuelo. Quise conocer su taller porque quiero y admiro a la gente adulta, me provocan confianza y me otorgan una sensación de tiempo y vida… Me gustó su trabajo y le compartí una idea para meter hilos discontinuos en el tejido. Después me dijo que se había pirateado mi idea, pero yo no creo que la haya pirateado: la mejoró. Me gusta crear cosas nuevas y que mis compañeros también hagan cosas nuevas. Creo que una de las grandes aportaciones del MTO es enlazar a artesanos y, como muchos de estos encuentros se dan a través de los talleres que se ofrecen, todos estamos abiertos a aprender y a intercambiar. Mi sueño es una cooperativa artesanal… sin entrar a lo legal, creo que en la palabra “cooperativa” se define su significado. Si uno puede hacer cosas buenas, imagínate a muchas personas juntas.

Muestra del tejido de Alfredo Hernández

LOTERÍA FILATÉLICA: UN RECURSO DIDÁCTICO PARA EL MUNDO POSTAL

La idea del juego interpretativo nos ayuda a definir un enfoque dialógico y abierto de la enseñanza que adopta la libertad para interpretar.
Rika Burnham y Elliott Kai-Kee

Cuando visitamos un museo conectamos el pasado con el presente, los museos son verdaderos tesoros de conocimiento y están muy cerca de nosotros. Cada museo, desde su temática y colecciones, puede ayudar en alguna materia del plan escolar y a la vez construir un aprendizaje que permanecerá más allá del aula de clases, una visita al museo es un aprendizaje para la vida.

Desde los distintos enfoques hoy en día los museos son espacios de cultura y aprendizaje, pero ¿de qué manera se transmite este aprendizaje? Actualmente son muchas las herramientas utilizadas para lograr este acercamiento: talleres, material didáctico, conferencias y hasta visitas comentadas, por mencionar algunas, pero muy poco se escucha del juego como herramienta de aprendizaje en el museo.

El juego como herramienta en el proceso de enseñanza–aprendizaje es muy enriquecedor, estimula los sentidos, enriquece la creatividad y la imaginación. Además posee un gran poder de socialización, ayuda a los niños a salir de sí mismos, a respetar reglas que permiten una convivencia pacífica, a compartir y cuidar su entorno. En nuestro estado nuestros juegos tradicionales no sólo aportan esto, sino que también nos permiten adquirir valores, son los juegos que nos heredaron nuestros abuelos y padres.

En el Museo de la Filatelia de Oaxaca (Mufi) nos hemos preocupado por crear mejores experiencias y permitir este acercamiento a través del juego, generando un reencuentro con la cultura popular, la filatelia y la historia. Por ello nace la Lotería Filatélica, un proyecto educativo que involucra no sólo a las escuelas, trae de la mano a abuelitos con sus nietos, o padres de familia que tuvieron la fortuna de disfrutar de los juegos tradicionales y hoy, casi olvidados, surge la posibilidad de revivirlos y qué mejor manera que en un museo cuya misión es rescatar también dichas tradiciones con la finalidad de hacer asequible el mundo del timbre postal.

Este proyecto es también el reflejo del equipo de voluntariado del museo, estudiantes universitarios que aportan su grano de arena con diseños e ideas en la ejecución de proyectos educativos de este tipo.

La Lotería Filatélica invita a grandes y pequeños a divertirse, a descubrir los personajes de la historia del correo, el primer timbre de México y el primero del mundo, estimulando la memoria visual, ampliando el vocabulario filatélico y generando ideas a través del juego. ¿Te atreves?

MÉXICO EXPORTA Y BEISBOL + FILATELIA: RUMBO AL WORLD STAMP SHOW, NUEVA YORK 2016

Pocos meses nos separan del World Stamp Show 2016 a celebrarse del 28 de mayo al 4 de junio en el Centro de Convenciones Jacob K. Javitz de Nueva York, uno de los eventos más importantes organizados por la filatelia norteamericana, en donde se darán cita los mejores coleccionistas, comerciantes y editores a nivel mundial, con la finalidad de ofertar el lado más puro y atractivo de la filatelia.

Expositores de cada rincón del mundo han trabajado sus colecciones durante años para poder ser aceptados en este magno evento. Y es que no es para menos, el proceso de selección de participación en el WSS-NY2016 se ha regido de manera meticulosa bajo los patrones de la Federación Internacional de Filatelia (FIP, por sus siglas en inglés), asentados en un documento que dicta las reglas de participación en una exposición internacional de estas dimensiones. Ser aceptado es, como lo ha dicho el comisionado general de este evento Stephen D. Shuman, “el pináculo de las aspiraciones de un filatelista”.

Todas y cada una de las colecciones aceptadas tienen consigo al menos 75 puntos obtenidos en el palmarés de alguna competencia nacional, las cuales a su vez entran en una de las diversas clases de competición internacional que establece la FIP: Tradicional, Historia Postal, Aerofilatelia, Temática, Astrofilatelia, Literatura Filatélica, Maximofilia, entre otras.

La última edición —realizada en el Centro de Convenciones de la ciudad de Washington DC hace 10 años— dio un mensaje claro de por qué es tan codiciada la solicitud de participación: los mejores jueces son citados para calificar rigurosamente las colecciones, el número de asistencia de expertos y colegas hace de los días un verdadero festival filatélico del cual hasta las pupilas más estrictas se deleitan ante las rarezas exhibidas.

Para 2016 el número de solicitudes de marcos ascendió a 6 400 de los 4 000 disponibles, eso nos da una idea del alcance de la exposición. A decir de los mismos organizadores, el proceso de selección no ha resultado fácil, considerando la calidad de las mismas colecciones. Hace 10 años en Washington se recibieron poco más de 600 colecciones de todas las categorías y poco más de 200 participaciones en clase de literatura. Esta última categoría ha sido uno de los puntos principales de documentación sobre el quehacer filatélico de cada país, en ella han participado editorialistas abocados al mundo del timbre postal, lo cual ha permitido tomarla como punto de referencia para las bibliotecas postales a nivel internacional.

El Museo de la Filatelia poseedor una de ellas, la Biblioteca José Lorenzo Cossío y Cosío, participa con parte de su acervo bibliográfico que el mismo museo ha editado. México Exporta: Diseño Postal y Comercio Internacional y Beisbol + Filatelia son dos de las más recientes publicaciones editadas por el museo que participarán en Nueva York en la clase de literatura filatélica. La primera, una publicación que documenta a profundidad la serie más reconocida y coleccionada de los timbres mexicanos, se destaca por la variedad de sus contenidos, llegando incluso a estudiar los contextos económicos y de comercio internacional en los cuales fueron emitidos los timbres de dicha serie permanente. La segunda publicación documenta la colección temática más grande y apreciada del museo: el beisbol.

World Stamp Show 2016 promete mucho para la filatelia mundial. Este
año regresa a Nueva York, justo en el marco de su centenario, recordando
aquella gloriosa primera edición en 1916. Las colecciones y libros a presentarse estarán frente a las miradas más críticas y serán calificadas con
los más altos estándares de participación. México Exporta y Beisbol + Filatelia son dos publicaciones que representarán al MUFI y mostrarán el quehacer museográfico y editorial de nuestro museo, llevando implícitos también todo el trabajo de los departamentos de Acervo, Investigación, Educación y Difusión que nuestro museo realiza.

DIPLOMADO INTERVENCIÓN SUSTENTABLE DEL HÁBITAT HUMANO

Los espacios donde nos desarrollamos los seres humanos son en su mayoría las ciudades, y cada día son más los que llegan a habitar en ellas. Sin embargo, muchas de las soluciones que se han llevado a cabo para intentar solventar su acelerado crecimiento han dejado de lado el valor que tienen las formas de relación de sus habitantes entre sí y con su entorno cotidiano. Se ha propiciado, en la mayoría de los casos, un modelo que beneficia a contados sectores de la población, más allá de contemplar a todos los diversos grupos sociales que habitan la ciudad, buscando como fin último el bien común.

La Casa de la Ciudad en colaboración con la Universidad del Medio Ambiente México, intentando reflexionar acerca de distintas formas de entender e intervenir nuestros espacios de vida con un sentido más humano, incluyente y sustentable llevó a cabo el esfuerzo por cristalizar una oferta académica a nivel posgrado, en donde tuvieran cabida y relevancia diversas disciplinas más allá de la arquitectura y el urbanismo, y que permitiera repensar la ciudad con una visión holística y transdisciplinar. Para este fin, a lo largo de seis meses, 30 profesionales de diversos ámbitos se reunieron con seis expertos en sustentabilidad de culturas y países diferentes, para juntos aportar conocimiento que permita rehabilitar y rescatar nuestro hábitat humano, en particular el de la ciudad de Oaxaca.

El módulo I, “La ciudad como naturaleza” por Denise Hoffman, nos introdujo a la ética de la naturaleza, a reconcebirla, replantearla y rediseñarla. En el segundo módulo, “Arquitectura de relevancia, aceptación y pertinencia social en territorios descentrados” con Ursula Hartig, nos dimos cuenta de que se puede realizar un proyecto estéticamente bello, pero si no tenemos la aceptación por parte de la comunidad no podemos pensar en una arquitectura exitosa. Con Ikuo Kusuhara, quien impartió el módulo III Lectura de lugar y diseño regenerativo en México, hablamos de la esencia de los lugares y de las personas para reconocer su y nuestra naturaleza y poder aprovechar esa energía de manera constructiva. Durante el cuarto módulo, “Acción urbana: construcción de ciudad desde la comunidad” por Tatiana Urrea y Camilo Salazar, abordamos una metodología para identificar problemáticas de un lugar e incidir en ellas con acciones urbanas: actos sencillos, con efectos inmediatos y de recursos limitados pero con un aporte principal: la creatividad. Finalmente el módulo V, “Ciudad sostenible. Evaluación de impacto para proyectos de intervención integral urbana y el hábitat humano” por Elvira Schwanse, nos introdujo a un universo de indicadores muy complejo, pero con herramientas muy útiles para realizar diagnósticos y medir resultados.

La inquietud de los participantes por formar un colectivo para retribuir lo aprendido en nuestras comunidades descentradas y en las periferias, fue, sin duda, una de las mayores aportaciones de esta experiencia.

FONOTECA JUAN LEÓN MARISCAL

TERCER ANIVERSARIO

Un año después de la inauguración del Centro Cultural San Pablo, que tuvo lugar en noviembre de 2011, la presidenta de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, la doctora María Isabel Grañén Porrúa, decidió crear una institución dedicada a la cultura del sonido. La misión de su formación fue encargada al autor de estas palabras, organista e investigador polaco, residente en Oaxaca. Así nació la fonoteca, y se escogió como su patrón a Juan León Mariscal (1895-1972), el injustamente olvidado violonchelista, compositor, pedagogo y poeta, con el fin de restaurar su merecido lugar en el panteón de los oaxaqueños ilustres.

El 15 de marzo de 2013, con la inauguración de la exposición dedicada al maestro León Mariscal y con el concierto del cuarteto formado por sus nietos, la fonoteca abrió las puertas para el público y empezó a realizar su servicio, que es la divulgación de la cultura del sonido y el estudio de este ámbito con el enfoque hacia las culturas oaxaqueñas.

Desde sus principios la fonoteca estableció el vínculo con la Fonoteca Nacional y desde entonces forma parte de la Red Nacional de Fonotecas, que es una plataforma tecnológica que permite vía internet el acceso a los inmensos acervos sonoros de la Fonoteca Nacional. Asimismo empezó a colaborar con otras fonotecas de Oaxaca (Eduardo Mata del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y René Villanueva Sandoval de la Casa de la Cultura Oaxaqueña) realizando en conjunto algunas actividades como las caminatas sonoras, es decir un recorrido por las calles céntricas de la ciudad para que el público experimente el paisaje sonoro urbano con sus distintos variantes.

También la educación sonora de los niños es uno de sus rumbos principales, por lo que se efectuaron visitas a jardines de niños y escuelas primarias con el juego de “Lotería de instrumentos musicales”, el programa multimedia “Exploradores sonoros” y los cuentos sobre la vida y obra de los grandes compositores. Con el mismo objetivo, de educar auditivamente a los más pequeños, la fonoteca colabora con la BS Biblioteca Infantil de Oaxaca.

Con el tiempo la Fonoteca empezó a organizar conciertos de diferentes géneros de música y pronto apareció la necesidad de formar un público más consciente, para que conociera el contexto artístico e histórico de la obra, su estructura y tal vez algunos datos curiosos, que le permitiera disfrutar el evento profundamente. De esta manera surgieron los círculos de escucha, con una buena respuesta del público.

La fonoteca también organizó distintos talleres enfocados en el sonido como: paisaje sonoro, experimentación sonora o introducción a la teoría de música. Sin embargo hay un taller que destaca entre otros por su tamaño e impacto, el Taller Permanente de Cuerdas en Oaxaca. Es un plantel educativo dirigido específicamente a los alumnos de instrumentos de cuerda, el cual es tutorado por excelentes maestros nacionales y extranjeros, y está dirigido tanto a los jóvenes oaxaqueños, como a los docentes con el fin de enriquecer su manera de enseñanza.

Una de las áreas desarrolladas por la fonoteca son las conferencias y presentaciones de libros. Estos eventos pretenden ser los foros donde la sociedad académica pueda presentar los frutos de sus estudios y compartirlos con sus colegas, estudiantes y el público interesado. Entre las conferencias presentadas destacan dos: la de Francisco López Capillas (aprox. 1615-1673), el primer gran compositor nacido en América, y la del compositor oaxaqueño Juan Matías (aprox. 1618-1665). En cuanto al trabajo académico, la fonoteca explora los archivos históricos y realiza las investigaciones de campo, recolectando los datos indispensables para la reconstrucción de la historia de la música en Oaxaca. El logro en esta rama es la publicación de dos libros: Los órganos oaxaqueños y sus artífices e Indígena zapoteco Juan Matías, maestro de capilla de la Catedral de Oaxaca.

También a través de las exposiciones la Fonoteca intentó a acercar al público oaxaqueño los diferentes temas ligados con la música y el sonido. Basta mencionar las exposiciones preparadas en la Biblioteca Francisco de Burgoa para el Festival Internacional de Órgano y Música Antigua y La magia de la ópera que fue presentada en el Teatro Macedonio Alcalá.

En su primera etapa, la Fonoteca se ubicaba en las instalaciones de la Biblioteca Juan de Córdova y hay que subrayar el apreciable apoyo de su personal, sus colecciones y eventos. Actualmente posee su propio espacio, en la planta baja del exconvento de San Pablo y su acervo cuenta con 293 libros, 1807 CD, 120 discos LP y 50 DVD.

La Fonoteca espera a su público de lunes a viernes de 10 a 20 h. Los sábados de 10 a 18 h y los domingos de 10 a 16 h, y a través de su página de Facebook anuncia todas sus actividades, además de uno que otro dato curioso.

12 AÑOS POR UNA CIUDAD MÁS HUMANA

La Casa de la Ciudad ha tenido como uno de los principales temas de estudio el espacio público y la movilidad en la Zona Metropolitana de Oaxaca, poniendo especial atención en el uso de la bicicleta como herramienta de transformación de la ciudad. Es por ello que, para conmemorar los doce años de trabajo de esta institución, se llevaron a cabo diversas actividades en torno al tema.

El 8 de enero de 2016, dieron inicio los festejos de aniversario con la presentación del libro La vuelta al mundo en 80 bicicletas, la inauguración de la exposición fotográfica homónima y un concierto con el grupo Los Rurales. Acompañados de Rosa Silvia García Pineda, regidora de Educación, Cultura y Deporte del Municipio de Oaxaca de Juárez; Alfredo Harp Helú y María Isabel Grañén Porrúa, presidentes de la FAHHO; Sebastián van Doesburg, director de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova y cerca de 300 asistentes, celebramos el importante papel de la bicicleta en la creación de ciudades sostenibles y ambientalmente sanas.

Para continuar con las actividades de celebración, el 9 de enero se llevó a cabo el Segundo paseo del Club de Vixis, en donde personas de todas las edades partieron del Jardín Conzatti con rumbo a la Casa de la Ciudad. La finalidad de este recorrido fue visitar la exposición recién inaugurada. El mismo día, en el Hemiciclo a Juárez, inició el taller infantil Los Reyes vienen en vixi, en donde niños de entre 8 y 12 años de edad, aprendieron a andar en bicicleta de la mano de Vixi Escuela. El objetivo de estas actividades fue brindar espacios para un primer acercamiento al uso de la bicicleta como medio de transporte en la ciudad.

Como actividad complementaria, el 7 de enero se llevó a cabo el taller Calles Compartidas, impartido por dériveLab y dirigido a funcionarios públicos, miembros de organizaciones civiles y representantes de instituciones educativas; con el propósito de abrir un debate en torno a la recuperación del espacio público por medio del análisis del concepto de calles compartidas, suponiendo un cambio de paradigma sobre la forma en que pensamos y vivimos la calle.

Las actividades del 12.o aniversario continuaron el mes de enero con el cierre del diplomado Intervención Sustentable del Hábitat Humano; la proyección de la película Bicis contra coches en la antigua estación del ferrocarril y en la Agencia Municipal de Cinco Señores; así como la reapertura del Fotopiso y el inicio de un nuevo formato de charla en la Casa de la Ciudad: Casa Abierta.

Celebramos estos doce años de trabajo productivo recordando nuestro compromiso con el desarrollo de una ciudad más humana, sustentable y ambientalmente sana, haciendo partícipe a la comunidad en la construcción de una ciudad más amigable para todos.

DIABLOS ROJOS DEL MÉXICO: LIGA INVERNAL

Fotografías: Enrique Gutiérrez

Los Diablos Rojos del México y los Guerreros de Oaxaca lo volvieron a hacer. Con su acostumbrado trabajo en equipo, capturaron la primera edición de la Liga Invernal Mexicana.

Después de obtener el liderato absoluto en la campaña regular, la novena que para efectos prácticos se llamó Diablos Rojos, fue capaz de refrendar su poderío en una postemporada llena de emociones.

La semifinal, ante los Rieleros (Aguascalientes y Quintana Roo), se definió en seis duelos muy intensos. Después de concretar el regreso a la Ciudad de México, los escarlata sabían que no podían retrasar un día más su boleto a la siguiente ronda, ante el equipo que presentó la mayor cantidad de jugadores con experiencia en un nivel mayor, y que durante buena parte del calendario fue el mejor, con el pitcheo número uno de la competencia.

Cuando más se requería, los cañones de Iván Terrazas, Samar Leyva y J.J. Martínez respaldaron la ofensiva roja. Un triple de Martínez, productor de dos carreras, fue el golpe que aseguró el viaje a la Serie Final.

Entre el desenlace de la primera ronda y el arranque de la última batalla, jugadores y cuerpo técnico aprovecharon para pulir la estrategia. Fueron dos entrenamientos sin cuartel, como si se tratara de un castigo, porque todos sabían el compromiso que estaban por enfrentar, unos Petroleros de Salamanca que cerraron como torbellino, apabullando a Moroleón en la primera ronda, y que fueron el único equipo que logró sacar una serie en el diamante de la capital.

Con el ingrediente de que jugadores de Salamanca (Sultanes y Vaqueros) buscaban su tercer título en ese nivel, la Serie Final fue un platillo beisbolero que se alargó a siete encuentros. Fueron nueve días de expectación y nerviosismo, con dos equipos que durante la temporada quedaron a mano en sus duelos directos, en donde la rivalidad y la tensión los llevaron a resolver sus diferencias con acciones ajenas al beisbol.

Los primeros dos juegos fueron para los Diablos Rojos del México, aprovechando los beneficios de su casa, el Fray Nano. Salamanca estaba muy lejos de renunciar a la corona, imponiendo condiciones en su patio, en el tercer y cuarto juego. El quinto duelo se pintó de rojo con una voltereta espectacular de última hora, un home run con casa llena del capitán, Iván Terrazas, fue el gran detonante.

Quienes pensaron que el compromiso estaba finiquitado con el regreso escarlata a su infierno, no imaginaban el giro que tomaría la Final. Los Petroleros también fueron capaces de ganar como visitantes, y se tuvo que llegar al séptimo juego.

Octavio Acosta fue el lanzador con la responsabilidad de encarar el compromiso y cumplió de manera brillante, apagando a Salamanca durante siete capítulos. Para respaldar el trabajo de su lanzador, Ismael Martínez, Ray Torres, J.J. Martínez y Gerardo Romero fueron determinantes, sobre todo en el caso de Romero, quien sufrió una severa lesión en semanas anteriores, y regresó justo a tiempo para ponerse a la orden de su manager, José Luis Sandoval, y colaborar con tres imparables.

Fue la definición ideal para una temporada invernal muy especial, esperemos que la primera de muchas. El Fray Nano se llenó para enmarcar la coronación escarlata, un hecho que parecía un milagro, tomando en cuenta que se trató de una Liga de desarrollo, con una buena cantidad de jugadores desconocidos para los aficionados. Ése es el gran mérito de estos jóvenes, los fanáticos fueron a disfrutar de su alegría para jugar a la pelota, más allá del nombre en el frente del uniforme.

Así culminó la historia de chamacos que se llamaron Diablos, pelearon como Guerreros y se quedaron con el primer campeonato de la Liga Invernal Mexicana.

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