Antonio de Espinosa walh España, asīko’ nih pan wey tahli México kua’ kitōkawiayah Nueva España.
Walh gatekipanōkō wan Juan Pablos yeh achto’ ki pewalhtih tepoz taihkuilol nih kan kihliay Nueva España. Kua’ gatami’ in itekipanolh wan Juan Pablos, Antonio de Espinosa yahki seh España, wan ompi’ ki tahtan licencia gamamochantikī nih México. Kua’ walh seh e’ gamochantikoy kitalh itepoz taihkuilol kan ki āmachiway yeh inan tikihliah ikiapa āmapowalismeh.
Wan pan xiwi 1571 chan Antonio de Espinosa tami ki amachiwakeh sē ikiapa’ āma tahtolh yeh itōkā Vocabulario en lengua Castellana y Mexicana compuesto por el muy Reverendo Padre Fray Alonso de Molina, de la Orden del bienaventurado nuestro Padre San Francisco yeh kinechkoh fray Alonso de Molina. Pan inon āmatahtolh ki nechkoh ōme āmapowalis, sē on achto pan Castellan wan pan Mela’tahtol, wan yeh kitokatia’ pewi pan Mela’tahtol wan kiwali’ nō’ tē kihtow pan Castellan. Wan inan on sē pan Biblioteca de Investigación Juan de Córdova.
Con frecuencia se da el caso de que los resultados de investigaciones académicas y registros documentales de la vida de las comunidades son de difícil acceso para quienes pertenecen a ellas. En la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova (BIJC) buscamos modificar esa situación. Una forma de hacerlo consiste en replicar o adaptar algunas actividades que realizamos en el Centro Cultural San Pablo en los contextos comunitarios con los cuales se vinculan.
Ejemplo de esto son las actividades que recientemente organizamos en Yalálag, una comunidad zapoteca de la Sierra Norte de Oaxaca, en colaboración con las autoridades municipales. El 12 de junio, entre la alegría y la música de las bandas participantes en las fiestas de San Antonio de Padua, los asistentes pudieron apreciar en el palacio municipal dos exposiciones desarrolladas en 2014 por la BIJC. La primera de ellas, titulada Árbol de palabras, trata de la trayectoria del profesor y escritor yalalteco Mario Molina Cruz, promotor del uso de las lenguas indígenas en la educación y en la literatura, fallecido en 2012. Seis años antes, Mario Molina había sido galardonado con el Premio Nezahualcóyotl por su novela Xtille Zikw Belé, Ihén Bene Nhálhje Ke Yu’ Bza’o. Por su parte, Imágenes de la vida yalalteca es una selección de fotografías históricas realizadas en las primeras décadas del siglo XX por viajeros que pasaron por la comunidad y que retratan personas y lugares de Yalálag.
En ambos casos las muestras presentaban novedades respecto a las versiones presentadas el año pasado en Oaxaca. Al homenaje a Mario Molina se integró la participación de los estudiantes del bachillerato local mediante una serie de fotografías y presentaciones en vivo acerca de la indumentaria, las danzas y la gastronomía, que los propios jóvenes acompañaron por narraciones en español, zapoteco y mixe. Con la presencia de la familia del finado profesor, se llevó a cabo un homenaje musical que incluyó una versión cantada de uno de sus poemas. La serie de fotografías históricas está acompañada por un texto de Nicholas Johnson, nuestro curador etnográfico, que ayuda a comprender el lugar que ocupaba Yalálag en el imaginario académico de quienes hace casi un siglo retrataron el lugar y su gente como parte de sus viajes de investigación. El 11 de julio se agregó una actividad adicional, consistente en la lectura de los textos de la exposición sobre Mario Molina recién traducidos al zapoteco por la antropóloga yalalteca Ana Daisy Alonso Ortiz.
Por lo que pudimos apreciar, quienes habitan en Yalálag, o regresaron a su terruño para las fiestas, se interesaron por estas exposiciones y actividades. Probablemente porque pocas cosas resultan tan intrigantes y emocionantes como acceder a nuevos detalles acerca de aquello que creíamos conocer bien. Muchos no habían visto algunas de las imágenes históricas o no conocían a cabalidad la obra y publicaciones de Mario Molina, pese a quizá haberlo conocido en vida. La oportunidad será más amplia pues ambas muestras fueron donadas para que se conserven en la comunidad, además de que se repartieron numerosas copias de las memorias de la exposición Árbol de palabras, disponible en nuestra página de internet para su descarga.
El inicio de las vacaciones de verano significa mucho tiempo libre para los niños y surge la interrogante de qué hacer con ellos. De manera paralela a esta necesidad en casa, está también el interés de los museos por atraer la atención infantil hacia sus acervos en esta temporada. Así, nace la propuesta de un programa que traduce el tiempo libre en tiempo cultural: la Promoción Nacional de Verano.
Este programa, impulsado a nivel nacional por el Instituto Nacional de Bellas Artes, a través de su Coordinación de Artes Plásticas, tiene como objetivo acercar a familias a los museos de manera lúdica, educativa y, sobre todo, gratuita. Centros de arte, fonotecas, zonas arqueológicas, asociaciones de cultura física, museos y bibliotecas del país se unen a este proyecto para hacer de la recreación y la cultura un beneficio común.
El Museo de Filatelia de Oaxaca, como coordinador estatal de este programa, aprovecha la vasta oferta cultural que nos ofrece la entidad y diseña, en colaboración con 27 recintos culturales, una atractiva ruta museística. Acompañados por un cuadernillo especial, también llamado Bitácora de Viaje, los niños en compañía de sus padres, abuelitos, tíos y amigos inician las actividades de la Promoción Nacional de Verano que tienen un objetivo en común: fomentar la valoración del patrimonio bibliográfico, museístico, arquitectónico y sonoro de nuestro estado.
A esta gran sinergia institucional, se sumaron museos como el Museo Estatal de Arte Popular de Oaxaca, que enaltece la producción de las comunidades artesanales; el Museo Textil, con su loable promoción del arte textil; el Museo del Palacio, sorprendiéndonos con sus salas interactivas; el Museo de las Culturas de Oaxaca, con sus inolvidables recorridos por sus colecciones y construcciones de los siglos XVI y XVII; el Museo de los Pintores Oaxaqueños, con actividades lúdicas que promueven el conocimiento de los grandes maestros de la pintura en el estado; el Museo de Filatelia y sus bellos timbres y cartas envueltas de historia; el Museo de Sitio Casa Juárez, abriéndonos las puertas del que fuera el hogar de don Benito Juárez García y el bello Museo Belber Jiménez, con sus colecciones de textiles, joyería y arte popular.
La historia grabada en las páginas de los acervos de las principales bibliotecas del estado llegó a este programa en distintas facetas: la BS Biblioteca Infantil de Oaxaca soltó la magia creando diversas historias y encuentros por medio del libro; la Biblioteca de Filatelia José Lorenzo Cossío y Cosío nos invitó a sus espacios como una zona de recreación; la Biblioteca Henestrosa nos recibió para sentarnos y leer los libros que don Andrés Henestrosa leyera y coleccionara durante 82 años. Cómo olvidar los hermosos manuscritos e incunables de la Biblioteca Francisco de Burgoa, o la Biblioteca del IAGO y su vasto acervo de literatura. Al concluir los recorridos a las bibliotecas, nos acercamos al mundo indígena en la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova.
Memorables para las familias enteras fueron los recorridos y actividades en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca; el Centro Cultural San Pablo con su grandes paredes que alguna vez fueran parte del primer monasterio dominico en Oaxaca; el Jardín Etnobotánico y sus cientos de especies de plantas del estado; el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo que fomenta el rescate y conservación de archivos fotográficos. Nos divertimos elaborando ecoladrillos en Casa de la Ciudad y aprendimos a reutilizar el plástico. Tomamos talleres y cuentacuentos con la Proveedora Escolar y nos maravillamos con un largo viaje para conocer la antigua Fábrica de Hilados y Tejidos, actualmente Centro de las Artes de San Agustín Etla, CaSa.
La participación sonora en la Promoción de Verano llegó con las fonotecas Juan León Mariscal de la FAHHO y Eduardo Mata del IAGO.
Monte Albán, el sitio arqueológico más importante del valle de Oaxaca, fue otro de los recintos consentidos por los pequeños, acompañado del exconvento de Cuilapan, al cual le dimos este año la bienvenida en el programa.
Finalmente, cerramos la Promoción Nacional de Verano, Oaxaca 2015, haciendo hincapié en la importancia de la cultura física, colaborando con Mundo Ceiba y su tradicional paseo en bicicleta, acompañado de las recreativas estrategias deportivas de El Re-Creo.
Gracias a todas las instituciones que hicieron posible la realización de este programa, pero sobre todo, gracias a los padres de familia cuyo esfuerzo por acercar a sus hijos a nuestro patrimonio durante las vacaciones de verano permitió que se apropiaran de todos y cada uno de estos espacios.
Aquí le va un versito de esos que cantan en las plazas: Si juera tinta corriera, si juera papel volara, si juera yo una estampilla, en este sobre me juera…
La Paloma, también conocida como San Juan del Río, es una canción popular de la cual Frida Kahlo se apropiara al imprimirle su folclor y desinhibición, en la que nos deja entrever la esencia de la artista a la hora de tomar una pluma y una hoja de papel. Este “versito”, como así lo llama ella, no es más que una dedicatoria especial que se lee entre las líneas de una de las cartas que conforman la relación epistolar entre la artista y su querido doctorcito, Leo Eloesser. Parte de estas cartas, exhibidas de manera permanente en el Museo de Filatelia, ‘va’ ahora a la Ciudad de México, para ser parte de la exposición Ecos de tinta y papel. De la intimidad de Frida Kahlo.
Conformada por epístolas, fotografías, timbres postales y dibujos, esta exposición es de hecho una radiografía del pensamiento y sentir de la artista: el amor a su “Dieguito”, el amor a sus hermanas, sus malestares, sus gustos literarios e inquietudes artísticas. Todo ello conforma Ecos de tinta y papel inaugurada en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo.
Uno de los primeros núcleos de la exhibición se halla en la amistad de Frida Kahlo con su doctor Leo Eloesser, la cual perduraría hasta la muerte de la artista. La relación médico-paciente que tuvieron no duraría mucho en ser una plena relación de amistad, que lejos de los dictámenes médicos, las consultas se convertirían en diálogos personales, políticos y artísticos. Esta correspondencia de invaluable información se asentó finalmente en Tacámbaro, Michoacán, donde Eloesser y su compañera Joyce Campbell, se establecieran en 1954, donde vivió hasta su muerte en 1974, a la edad de 95 años. Dicha correspondencia quedaría en manos de Campbell, quien a su vez la entregaría al hacedor de libros y artista de la tipografía, Juan Pascoe, con la esperanza de que él, a su singular y elegante modo, realizara en algún momento un libro. Estas cartas finalmente quedarían bajo el resguardo y exhibición del Museo de la Filatelia de Oaxaca.
Por otra parte, su vida amorosa y posterior divorcio con el pintor Diego Rivera en enero de 1940 son contadas en una carta fechada el 13 de octubre de ese mismo año, dirigida a Nickolas Muray. En ella describe que la situación con Diego era “cada día peor y peor”.
Frida Kahlo y el fotógrafo de origen húngaro, Nickolas Muray, se conocen en 1931, gracias a Miguel y Rosa Covarrubias, amigos en común. Ese año Kahlo y Muray inician un romance. Entre las cartas amorosas que sostuvieron, el 13 de junio de 1939, Frida hace mención y agradece el envío de la icónica fotografía conocida como Frida con rebozo magenta, imagen a la que Diego Rivera define como “tan maravillosa como un Piero della Francesca”. Además de la nutrida correspondencia que mantuvieron, Muray fotografió en diferentes encuentros a Frida Kahlo a lo largo de más de una década.
Finalmente, nombres como Dolores del Río, André Bretón, Florence Arquín, Jacques y Natasha Gelman, María Luisa y Matilde Kahlo, Juan O’Gorman y León Trostsky tienen su propio eco en esta muestra. Todos juntos nos cuentan la historia de una de las más grandes artistas de la plástica mexicana del siglo XX.
La curaduría de la fotógrafa Cristina Kahlo, así como su discurso museográfico, divide la exposición en núcleos que nos permiten leer la historia a detalle de su querida tía abuela. Nutrieron este proyecto con sus invaluables documentos instituciones como el Philadelphia Museum of Art, el Centro de Estudios de Historia de México, la Fundación Carlos Slim, el Museo de la Filatelia de Oaxaca, el Museo Frida Kahlo y diversos coleccionistas particulares como Salomón Grimberg, Mimi Levitt y Cristina Kahlo.
El jazz tiene más de cien años, es la aportación musical más importante del siglo pasado y, como corresponde a una manifestación cultural tan difícil y al mismo tiempo tan reconocida en todo el mundo, el origen de la palabra “jazz” se pierde en el mito que la rodea. El uso más antiguo de la palabra del que se tiene registro viene de 1912 y apareció en Los Angeles Times en una referencia al pitcher del equipo Portland Beavers, Ben Henderson, quien afirmaba:
“La llamo ‘la pelota jazz’ porque ‘tiembla’ y, simplemente, no puedes hacer nada con ella”.
Sin embargo, muchos estudiosos creen que el término tiene una raíz fanti—grupo que habita en el sur de Ghana y Costa de Marfil— y se refiere al acto sexual o relativo al amor.
Joachim-Ernst Berendt, productor discográfico de jazz, intenta una definición: “Una forma de arte musical que se originó en los Estados Unidos mediante la confrontación de los negros con la música europea. La instrumentación, melodía y armonía del jazz se derivan principalmente de la tradición musical de Occidente. El ritmo, el fraseo y la producción de sonido, y los elementos de armonía de blues se derivan de la música africana y del concepto musical de los afroamericanos”. Y continúa describiendo tres elementos básicos que distinguen al jazz de la música clásica europea: una cualidad rítmica especial conocida como swing; el papel relevante que juega la improvisación; y un sonido y un fraseo que reflejan la personalidad de los músicos ejecutantes.
Documentar la presencia del jazz en la Biblioteca Henestrosa, ya no digamos en Oaxaca, de pronto resulta complicado, no porque se carezca de registros de la misma, sino porque lo más importante de todo: los conciertos, la respuesta de público o el entusiasmo de los músicos, esa cuerda sensible que se pulsa entre todos ¿se pueden reflejar en un reporte? Digamos que lo importante ha sido abrir un espacio para la interpretación y escucha de este género tanto a público como a músicos de Oaxaca. Una oportunidad a los entusiastas del jazz, que hay muchos y de todas las generaciones, y al mismo tiempo un foro para la creatividad de músicos de Oaxaca, o que viven aquí, tanto como un ingreso por su trabajo, han sido la apuesta de la biblioteca, apoyada por la Fundación que la cobija.
La biblioteca inicia su relación con el jazz a través del programa llamado Jazz en el Cine que proyectaba películas teniendo como eje central este género musical, a través de las cuales estableció un primer contacto con los admiradores del jazz en Oaxaca, pero también con intérpretes de este género que se fueron acercando con sus propuestas de conciertos en el patio de la biblioteca. Tiempo después se organizaron proyecciones de este mismo tipo, pero seguidas inmediatamente por el concierto de un grupo en vivo, por ejemplo, la proyección de un video de Bill Evans seguido de un concierto en vivo interpretando sus piezas, o un homenaje a Charlie Parker, en el mismo sentido. De este modo, han desfilado por nuestra oferta cultural músicos y sus grupos ya muy conocidos en el ambiente de la ciudad tales como Arquímides Hernández, Julio García, Pere Soto, Ricardo Fernández, Arodi Martínez, Steven Brown, George Moore, Miguel Samperio, Leonel Pérez, Ornel Jiménez, Pablo Porras, Álvaro Torres, Christian Mendoza, Marta Sáenz, Emanuel Carrera, Leyka Mochan, Dj Mango Josué Amador y tantos que no caben en este texto, pero a quienes les manifestamos nuestro profundo reconocimiento.
Ya calibrada la respuesta de la comunidad, y en complicidad con el jazzista oaxaqueño Arquímides Hernández Mora, mejor conocido como “El Quimi”, se gestó el proyecto de organizar un ciclo de conciertos cada año, a partir de 2010, buscando establecer un festival anual. El Festival de Jazz transita a lo largo de una temporada que aglutina a los diferentes intérpretes y compositores de Oaxaca, con algunos invitados de otras geografías, quienes se organizan en ensambles, interpretando sus propias composiciones, o las ya clásicas del jazz y presentando homenajes como por ejemplo a Bill Evans, Herbie Hancock, John Coltrane, Thelonius Monk, por mencionar algunos.
Los frutos están evidentes en una comunidad cada vez más amplia de entusiastas como de músicos alrededor del jazz. El año 2014 una estupenda sesión pública de Free Jazz de Pere Soto acompañado por Gustavo Nandayapa y Alfonso Muñoz fue grabada en la biblioteca por Radio Catalunya, a la que el autor, honrándonos con su gesto, decidió nombrar Henestrosa.
El ambiente jazzístico de Oaxaca está listo para hacer un festival en grande, a la altura de cualquier festival de jazz nacional, que involucre a otros espacios e instituciones y dé oportunidad a músicos que hay muchos, tanto como públicos. El reto es para todos.
De improviso y acompañado del viento suriano un joven artista, llegado del País de las Nubes, en un sueño recibió una apremiante encomienda: perseguir toda la hojarasca que cayera del árbol de la nostalgia. José López Alavez escuchó y entendió el lenguaje de la lluvia y del viento, poseído del gran sentimiento y de enorme añoranza por sus raíces. De lo más profundo, emergió un bonche de notas sagradas… La canción Mixteca.
En toda la región de la Mixteca hay oro, palma y riqueza pero un buen día sucedió lo que llenaría de orgullo las tierras lejanas y las de cerca. Y es que a un hijo suyo, se le ocurrió una grandeza: darle música a sus palabras y a su alma un par de letras. Nada más hizo falta, agregarle a la receta sentimiento y mezcal y volverlo universal, para sentirlo más de cerca. Una y dos notas nada más y nació La canción mixteca.
Todos a celebrar que conocimos a un poeta no de manera personal pero sí en su mejor faceta. Y vivo o muerto quién sabe pero su canción viene siendo el jarabe que todos llegamos a necesitar y que sale directo del corazón de nuestro agave. La locura se comparte y no importa si han de hablar zapoteco, mixteco o huave.
Este 2015, el club Guerreros de Oaxaca ha buscado ratificar el compromiso que tiene con la sociedad oaxaqueña, por lo que a lo largo de la temporada ha realizado distintas actividades en el ámbito educativo, deportivo y social. Algunas se realizaron en conjunto con El Re-creo, proyecto de Socialización de la Cultura Física de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, el cual tuvo como sede el Centro Cultural San Pablo y distintas escuelas de la entidad.
Jugadores como Luis Fernando Medina, Carlos Garzón, José J. Martínez, Manuel Mancilla, Alejandro Soto, Héctor Sánchez, Alejandro Barraza y Luis Fernando Méndez fueron los encargados de compartir experiencias y conocimientos sobre beisbol con los pequeños que se dieron cita en las actividades de El Re-creo, quienes, además, tuvieron la oportunidad de jugar con los Guerreros juegos tradicionales.
Por otro lado, y como parte del programa Home Runs Banamex, el infielder Tim Torres asistió a Puente a la Salud Comunitaria, institución que busca mejorar la calidad de vida del medio rural en México a través de la promoción del cultivo, consumo y comercialización del amaranto. Durante su visita, Tim Torres conoció las propiedades nutritivas del amaranto, así como las formas de cultivarlo y cocinarlo.
El CRIT Oaxaca recibió la visita de Erik Rodríguez, Mario Valenzuela, Alex González y Mike Jacobs, quienes dieron un recorrido por las instalaciones y convivieron con los niños que se encuentran en el centro de rehabilitación. Además de participar en una serie de juegos y actividades, los jugadores conocieron el funcionamiento del Teletón en el estado.
La Biblioteca Francisco de Burgoa de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca alberga uno de los fondos bibliográficos más importantes de México. A este lugar acuden con frecuencia investigadores que requieren información sobre historia, arqueología, arquitectura, filosofía, literatura o historia del arte; pocas veces son los artistas contemporáneos quienes se acercan a consultar los libros antiguos con el deseo de alimentar sus creaciones. Dianna Frid, cuya parte de su obra ha utilizado el formato del libro, externó su deseo de realizar y exponer obra artística en diálogo con los libros de la Biblioteca Burgoa. Tipografía, grabados, ilustraciones, notas marginales, la diversidad temática, la armonía en la composición de las páginas, el tipo de papel, las encuadernaciones, las manchas en el papel que deja el tiempo a su paso, el deterioro de los libros, las ranuras; en resumen, todo tipo de materia permeó en sus obras.
El libro es un objeto y un mundo para quien se digna a abordarlo. Contenido y materia son un recorrido íntimo, visual y tangible. Así, Dianna encontró gran variedad de formas en las que el libro se ha abordado de manera plástica y en contenido. A la vez impresionada y perturbada por el legado de investigadores que en el tiempo han intentado dar un orden al universo, creando y nombrando clasificaciones de aves, mamíferos, minerales y plantas, Dianna Frid aborda estos temas para llamar la atención al impulso humano de entender y clasificar a pesar de que el mundo que nos rodea es irreducible a cualquier orden. Así, en la obra de Dianna Frid, los mundos subterráneos de Atanasio Kircher y los catálogos de minerales de Ulises Aldrovando adquieren dimensiones y formas que nos invitan a ver y leer cualquier libro —ya sea de artista o del diario— con un entorno bibliófilo, con amor al libro.
La Biblioteca Burgoa invita a adentrarse en su laberinto interminable de conocimiento e ideas. No hace falta agobiarse ante la inmensidad bibliográfica, hay que dejarse seducir, como lo hace Dianna Frid, en la sutileza del orden, en el ritmo de las letras, en el trabajo manual que se percibe en cada pliego impreso, en la piel rugosa de sus encuadernaciones, en el encuentro con el pasado y la temporalidad relativa. Frid concibe el libro como una escultura material en la que cada persona es capaz de crear su propio mundo dentro y fuera de él.
Dianna Frid, como una polilla dentro de un libro, anota a través del tacto, construye sus propios caminos, forma cavidades, las páginas se vuelven su mundo y en él hace canales de su propia introspección. La Biblioteca Francisco de Burgoa acoge esta exposición como bocanada de aire fresco.
Memorias de los 10 años del Coloquio sobre Lenguas Otomangues y Vecinas (COLOV). Oaxaca, Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, 2015.
La familia de las lenguas otomangues es un conjunto de lenguas que descienden de una misma lengua antigua (hoy extinta) que se hablaba hace miles de años en el centro de Mesoamérica. Probablemente fueron los hablantes de esta antigua lengua ancestral que domesticaron el maíz, hoy el cereal de mayor producción en el mundo. Actualmente, la familia abarca lenguas tan diversas como el zapoteco, mixteco, chinanteco, mazateco y otomí. Todas tienen en común ser lenguas tonales, en las que el tono asignado a cada sílaba es crucial para crear el mensaje deseado. Estas lenguas tienen hoy su mayor diversidad en el estado de Oaxaca. Las lenguas otomangues están rodeadas por otras lenguas no-tonales como el mixe, el nahuatl y el huave.
La investigación y el trabajo sobre las lenguas que integran la familia otomangue y otras más presentes en Oaxaca y zonas colindantes ha tenido un desarrollo importante en las últimas décadas; sin embargo, no existía un foro permanente para el encuentro y el intercambio entre estos estudiosos y el público interesado en general. En 2014 se cumple una década de la iniciativa que cambió esta situación, pues el Coloquio de Lenguas Otomangues y Vecinas (COLOV) se ha vuelto el principal foro a nivel mundial para el conocimiento, la celebración y el fomento de este patrimonio lingüístico.
El COLOV se lleva a cabo cada dos años. Se trata de un foro para la discusión y el intercambio en el que participan no sólo algunos de los principales investigadores a nivel nacional e internacional de las lenguas otomangues y vecinas, sino también los hablantes y todos las personas que desde distintos ámbitos trabajan por el conocimiento, aprecio y fortalecimiento de estas lenguas: profesores, artistas, activistas, escritores y funcionarios. El hecho que el COLOV se realiza en Oaxaca desde 2006 hace posible una nutrida participación de hablantes de estas lenguas, lo que le confiere un carácter único.
La memoria publicada por la BIJC tiene un lenguaje accesible y numerosas fotografías, recapitula el surgimiento y la primera década de existencia de este encuentro académico, reseñando aspectos destacados de cada una de sus ediciones. Esta memoria se encuentra disponible para su descarga en el sitio web de la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, y las personas interesadas en una copia impresa pueden solicitarla en las oficinas de la Coordinación de Producción de dicha institución.
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Ryszard Rodys, Indígena zapoteco Juan Matías (ca. 1618-1665). Maestro de capilla de la Catedral de Oaxaca. Oaxaca, Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca, Fonoteca Juan León Mariscal, 2015.
Este año estamos celebrando el 350 aniversario luctuoso del compositor zapoteco Juan Matías, quien fue el primer músico indígena en alcanzar el alto puesto de maestro de capilla de la Catedral de Oaxaca. En la primera semana de julio, la Fonoteca Juan León Mariscal organizó una serie de eventos conmemorativos dedicados a este compositor. Durante una conferencia se presentó el libro de Ryszard Rodys titulado Indígena zapoteco Juan Matías (ca. 1618-1665). Maestro de capilla de la Catedral de Oaxaca, para difundir la investigación más reciente sobre este excepcional compositor zapoteco, lamentablemente poco conocido entre los oaxaqueños.
El cuerpo del libro está conformado por cuatro capítulos. El primero narra los acontecimientos vinculados con la evangelización y el papel primordial de música durante este proceso, asimismo la formación de las capillas musicales de los pueblos indígenas y de la Catedral de Oaxaca. La segunda parte habla de la vida del compositor nacido en San Bartolo Coyotepec, quien entre los años 1655 y 1665 dirigió la capilla de la Catedral de Oaxaca y la llevó a espléndidas alturas, en las cuales perduró por los siguientes ciento cincuenta años. El autor presenta la información curricular de Juan Matías sostenida por las fuentes primarias e intenta acabar con los mitos que, desde hace muchos años, rodean a este personaje. El tercer capítulo está dedicado a la obra de Juan Matías y los nuevos descubrimientos en este campo. Hace pocos años se pensaba que la única obra existente de este compositor era Stabat Mater, pero las últimas investigaciones negaron la autoría de esta pieza, en cambio revelaron la existencia de once obras auténticas de este eminente compositor. El último capítulo trata las fuertes repercusiones que tuvo la obra de Juan Matías entre las generaciones posteriores. Este libro complementa el estado del conocimiento de la historia de la música oaxaqueña y es indispensable como fuente de consulta para los conocedores y amantes de la historia, la cultura y el arte de Oaxaca.
Cada verano, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca organiza la campaña de replantación urbana en colaboración con el Gobierno del estado.
La FAHHO recibe solicitudes de escuelas, colonias, municipios y grupos interesados en plantar árboles, y las cambia por vales de árboles que proporcionará Sedafpa. En este año se han entregado vales por 13,200 árboles.
Por otra parte, el Rancho Santa Rosa en Valle de Bravo, regala anualmente árboles de sus viveros. Este año regaló 5,368 arbolitos de 11 metros de alto, de varias especies: fresnos, jacarandas, grevilias, liquidámbar y patas de vaca. La FAHHO los ha regalado en San Pablo, Sport City y CORTV OAXACA.
Los integrantes de la Comisión de Selección concluyeron que los postulantes seleccionados para el periodo del 1º de octubre de 2015 al 30 de septiembre de 2016, en la Convocatoria de Apoyo a la Creación de Textiles Artesanales del estado de Oaxaca son:
Herlinda Rivera y Ojeda, 1865. Procede probablemente del centro de México. MTO cat.no. DEC0390; 39.5 x 37.5 cm. (Colección de Humberto Arellano. Donación de Alfredo Harp al MTO)
Lienzo de lino bordado con hilo industrial de algodón teñido con añil y posiblemente alizarina vegetal, bastillado en las cuatro orillas, bordado en punto de cruz con cinco abecedarios de distinto estilo, mostrando cada uno mayúsculas y minúsculas, más cuatro series de números de un mismo tipo para rellenar los espacios sobrantes. Junto con los alfabetos en rojo, también varían las grecas y otros diseños angostos en azul que separan las series de letras. Al final aparece la inscripción: “Por la Señorita Herlinda Ribera i Ojeda Año de 1865”. Se conservan pocos dechados mexicanos de este tipo, cubiertos en su totalidad de alfabetos con diferentes tipos de letra. Apreciamos en ellos un esfuerzo por mostrar la sofisticación académica de las jóvenes bordadoras. En España estos muestrarios de abecedarios son denominados “marcadores”; casi todos datan después de 1840 y se nombran así por la costumbre que surge en esa época de marcar las prendas de vestir y la ropa de cama con el nombre de la persona a quien pertenece (Sánchez Sánchez, 2014: 82-84)*. Los dechados reflejan así una transformación social en las grandes ciudades, al institucionalizarse la educación en internados y al regirse la vida laboral por uniformes y vestidores colectivos.
*Sánchez Sánchez, José Luis. 2014. Iconología simbólica en los bordados populares toledanos. Tesis doctoral, Facultad de Filología, Universidad Complutense de Madrid.
Así como el lenguaje se aprehende desde la infancia al escuchar a quienes están a nuestro alrededor, el tejido también es un lenguaje que suele desarrollarse al interior de la familia. Tejer, como el habla, requiere práctica, interacción y dedicación. Sin embargo, para sobresalir en el tejido, así como en el uso del idioma, el punto fundamental es la voluntad.
María Teodora Santiago Ramírez, originaria de Santa María Peñoles, aprendió a tejer contra viento y marea. Su madre no le pidió que se sentara frente al telar de cintura, pero la niña María deseaba hacerlo. Insistió tanto en que le enseñaran a tejer, que no solamente llegó a manejar con maestría el telar, sino que también aprendió a cardar, limpiar e hilar la lana para luego tejer sus cobijas y sarapes.
Con el transcurrir de los años, doña Teodora se mudó a la ciudad de Oaxaca y empezó a dedicarse a otros trabajos, por lo que tuvo que hacer una pausa en su labor frente al telar. Tiempo después, al acompañar a su nuera a entregar unos lienzos, conoció a Remigio Mestas, personaje fundamental en el desarrollo del arte textil de Oaxaca. Remigio animó a Doña Teodora a que tejiera un lienzo y se lo mostrara. En ese momento, el conocimiento que ella adquirió en su niñez estaba ligeramente velado por el tiempo. Sin embargo, con un poco de paciencia y esmero, el aprendizaje que recibió en su infancia volvió a fluir en su mente, en su corazón y en sus dedos para tejer rombos y zigzags en técnica de sarga.
A sugerencia de Remigio, María Teodora comenzó a emplear hilos de algodón en vez de lana. Fue entonces que doña Teodora comenzó a insistir a sus hijas que aprendieran a tejer con algodón, como ella. Quizá esa insistencia fue un reflejo de su pasión por el tejido, pues el telar es un alimento para ella: “Cuando no trabajo, no estoy tranquila (…) siempre hay algo que hacer (…) y así me duermo tranquila y al día siguiente, otra vez a trabajar”. María Teodora no solamente logró transmitir esta devoción a sus cuatro hijas, quienes al principio se resistieron a trabajar con algodón. Ahora, las siguientes dos generaciones también están involucradas.
Bisabuela e hijas se rodean de nietas, nietos y una bisnieta, con los hilos de algodón danzando de un telar a otro. La habilidad, el talento y el gusto por el tejido corre por la sangre de esta familia, pues las palabras y el sentir de doña Teodora cobran nueva fuerza en Adela, una de las tejedoras más jóvenes, con 14 años de edad. Adela aprendió a tejer a los nueve años, pero como lo hiciera su abuela cuando niña, tuvo que pedirle a su madre, Rosalía, que le enseñara a utilizar el telar en numerosas ocasiones. Adela cuenta que no querían enseñarle porque era muy chiquita y el telar, muy pesado, “pero yo le insistí”, comenta, y así logró tejer su primer rebocito en color verde y amarillo, el cual formó parte de la exposición Telares que retoñan-Artistas jóvenes del textil, presentada en el MTO en el año 2012. Hoy, tres años después, Adela, Rosalía, doña Teodora y el resto de la familia se unen para presentar el legado de una bisabuela en las Salas Capitulares del Centro Cultural San Pablo. Agradecemos a la familia, así como a Remigio Mestas, por compartirnos esta experiencia que nos hace valorar la tenacidad que distingue a las grandes artistas.
Oaxaca, Oax.- Como parte del programa de conciertos que presenta el Centro Cultural San Pablo los fines de semana, este sábado 5 de septiembre Abraham Hernández ofrecerá un recital de piano a las 19 horas en el Claustro.
En este concierto, el repertorio consistirá una serie de preludios, sonatas, fugas, un estudio y piezas líricas de J.S. Bach, Joseph Haydn, Edvard Grieg, Franz Liszt y Frédéric Chopin, que será interpretado por el joven pianista Abraham Hernández Rosado.
Abraham Hernández comenzó sus estudios de música a los 5 años en la Escuela de Iniciación a la Música y la Danza del Centro Cultural Ollin Yoliztli tomando clases de violín. Tres años más tarde comenzó sus estudios de piano y a los 10 años ingresó a la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).
Entre sus actividades ligadas a la música, ha formado parte de la Orquesta Infantil de la Escuela Superior de Música y se dedica a impulsar el aprendizaje de piano de niños ciegos.
Se ha presentado en diversos espacios, como la sala Xochipilli de la Escuela Nacional de Música, el Conservatorio Nacional de Música, el auditorio Blas Galindo, el Teatro de las Artes, y la Sala Angélica Morales de la Escuela Superior de Música. Participó en el festival de música rusa del CNM en el año 2014 y obtuvo el segundo lugar en el concurso de piano de la ESM en el año 2015.
Oaxaca, Oax.- Ópera italiana y música popular mexicana ofreció el tenor Jordie Mendiola el fin de semana en el Claustro del Centro Cultural San Pablo, donde el público disfrutó más de una hora de concierto.
Para el tenor fue una noche de Recuerdos, como tituló el recital, ya que el repertorio, así como lo ha sido su carrera, fue inspirado por su hermano, fallecido hace algunos años, a quien le dedicó Granada de Agustín Lara y Por ti volaré de varios autores.
Con un Claustro lleno de público que cada semana se da cita para disfrutar de los conciertos que ofrece este centro cultural, se escucharon Bésame mucho de Consuelo Velázquez, Júrame de María Greever, Reloj de Roberto Cantoral, Vesti la giubba de Ruggiero Leoncavallo y O sole mío de Eduardo de Capua, que han sido interpretadas por grandes de la ópera como Luciano Pavarotti, Andrea Bocelli y Plácido Domingo.
La noche del concierto fue despedida entre fuertes aplausos para Jordie Mendiola, quien logró trasmitir la letra y sentimiento de las piezas.
Finalmente, como parte de sus programas de conciertos de fines de semana, el Centro Cultural San Pablo hizo una invitación al recital de piano a cargo de Abraham Hernández que se realizará este sábado 5 septiembre, con un programa que incluirá obras de Bach, Chopin, Haydn, Liszt y otros compositores de música clásica. La cita es a las 19 horas en el Claustro.
¿Quién Jordie Mendiola? Es originario de Oaxaca y ha tenido diversas presentaciones dentro y fuera del estado, principalmente en Campeche, interpretando música popular y clásica. Ha tomado clases con Luis Adrián Cruz Ramos, Isis Gómez Orozco y Abel Cortés. Actualmente continúa con su preparación como tenor.
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