Boletín FAHHO Digital No. 59 (Feb 2026)

Siete años con Macedonio Alcalá

Ryszard Rodys
Retrato de Macedonio Alcalá realizado por Salvador Pruneda. Fotografía: https://www.eloriente.net/

Cuando hace veinte años entré al mundo de la investigación sobre la música en Oaxaca, no tenía idea de que ante mí se abriría una tierra extraordinaria, llena de senderos inexplorados que conducían a lugares que escondían auténticos tesoros. He participado en la “excavación” de diamantes musicales en San Bartolo Yautepec y San Pedro Huamelula; además, he tenido en mis manos joyas sonoras de la Catedral de Oaxaca, San Bartolo Soyaltepec y San Juan Bautista Coixtlahuaca, por nombrar solo algunas de las más valiosas. Asimismo, me sumergí en el mundo de los instrumentos antiguos, entre los que deslumbran con su majestuosidad los órganos tubulares, pero no brillan menos los bajones y clavicordios que se han conservado en algunos pueblos oaxaqueños. Cuando hablo de tesoros, no me refiero solo a obras o instrumentos musicales, sino también a miles de horas invertidas en diversos archivos, a raíz de las cuales están saliendo a la luz documentos que permiten reconstruir las biografías de músicos hoy completamente olvidados o hasta ahora desconocidos. Tuve la oportunidad de participar en proyectos como los del Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca, Musicat y Ritual Sonoro Catedralicio, tras los cuales dejé algunas huellas en forma de dos libros y numerosos artículos publicados. Sin embargo, la mayoría de estos estudios se centran en la música de la época colonial, descuidando un poco el siglo XIX. Esta fue la razón por la cual, en 2019, cuando se celebró el 150 aniversario luctuoso de Macedonio Alcalá, me vino a la mente una idea: pensé que sería bueno confrontar el estado del conocimiento sobre este compositor con lo que esconden los archivos. Alentado por el primer éxito al descubrir su verdadera fecha de nacimiento, decidí ir más allá, pensando que sería una investigación bastante fácil y rápida. Qué equivocado estaba. Solo quería confirmar o corregir algunos datos sobre este compositor, nunca pensé que sacar un ladrillo causaría una avalancha de información que me sorprendería por su enormidad.

Al principio todo iba sobre ruedas, consultando los registros parroquiales en la Catedral de Oaxaca y obteniendo una gran cantidad de información genealógica sobre los Alcalá. Y de la nada llegó la pandemia, ralentizando considerablemente la búsqueda. Lo único que entonces pude hacer fue utilizar recursos online, así que comencé a consultar la Hemeroteca Nacional Digital de México. Lamentablemente, en la prensa mexicana de la época no existe información sobre Macedonio, pero sí hay algunos datos sobre sus hermanos y especialmente acerca de su hijo José, además de otros músicos oaxaqueños, así que no fue una pérdida de tiempo. Finalmente, en 2022, la pandemia remitió y pude emprender plenamente mi investigación. Entonces llegó el momento de continuar la búsqueda en la prensa local del siglo XIX, por lo que fui a la Hemeroteca Pública de Oaxaca “Néstor Sánchez”. Resultó que la colección de periódicos de esa época está muy fragmentada y se encuentra en varios lugares. Sin embargo, después de dos años logré revisar la edición casi completa del Periódico oficial del Gobierno de Oaxaca (de 1827/28, 1830/31 y desde 1835 hasta 1915) repartida entre la Hemeroteca, el Archivo General del Estado de Oaxaca, el Archivo Histórico Municipal de Oaxaca, la Biblioteca Francisco de Burgoa y la Fundación Bustamante Vasconcelos. Por supuesto, en el camino me encontré con muchos otros títulos de la prensa oaxaqueña decimonónica, que resultaron ser invaluables por relatar la vida de Oaxaca y sus habitantes de primera mano. En muchos casos, incluso lo hacían de forma un tanto chismosa, lo que les da un sabor especial y único. Sin embargo, lo más importante son los documentos, la fuente primaria de cualquier investigación histórica. Además de los archivos y bibliotecas mencionados anteriormente, no podía dejar de visitar otras instituciones igualmente importantes que preservan el patrimonio histórico de Oaxaca: Archivo Histórico de Notarías del Estado de Oaxaca, Archivo Histórico del Poder Judicial del Estado de Oaxaca, Archivo del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, Archivo de la Facultad de Bellas Artes de la UABJO, Archivo de la Banda del Estado, Biblioteca Pública Central Margarita Maza de Juárez, Biblioteca de Investigación Juan de Córdova, Biblioteca de la Casa de las Culturas Oaxaqueñas y Biblioteca Genaro V. Vásquez. En esta última encontré un documento excepcional: las memorias de un músico oaxaqueño anónimo del siglo XIX. Este valioso relato constituye un tesoro de conocimiento sobre la música oaxaqueña de hace dos siglos. Para completar mi investigación, tuve que extenderla hasta la Ciudad de México para revisar los acervos del Archivo del Conservatorio Nacional, Archivo Histórico de la UNAM, Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical y fondo reservado de la Hemeroteca Nacional de México. Muchas horas de viajes, muchas horas en las salas de consulta y mucha información obtenida. El último lugar que guarda una documentación extraordinariamente rica sobre la vida musical de Oaxaca, y que no podía faltar en mi investigación, es el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, desgraciadamente cerrado para los investigadores desde hace años. Cada intento de pedir permiso para realizar una pesquisa en sus legajos terminaba con una negativa bajo cualquier pretexto; una situación que duró casi dos años. Finalmente, fue necesaria la intervención personal del arzobispo de Oaxaca para reabrir el archivo a los interesados. Un año más tarde, justo cuando pensaba que mi búsqueda estaba llegando a su fin, ocurrió lo inesperado: mi computadora falló. Tardaron cuatro meses en repararla y en recuperar la información del disco duro dañado. Desafortunadamente, no se pudo salvar el contenido de la carpeta del archivo arquidiocesano, porque esta se encontraba abierta en el momento de la falla. No había otra opción, tuve que repetir toda la investigación en dicho archivo, que ahora, poco a poco, está llegando a su fin.

Metido en esta gran aventura no me di cuenta de lo rápido que habían pasado siete años. Durante este tiempo logré llegar a los rincones más profundos de archivos y bibliotecas, y recopilar muy extensa información que se divide en cuatro ejes temáticos:

  • Vida y obra de Macedonio Alcalá.
  • La familia de Macedonio Alcalá —que incluye información sobre trece generaciones, desde el siglo XVII hasta la actualidad—.
  • Los músicos oaxaqueños del siglo XIX —que permite recrear las biografías de más de doscientos músicos de esta época—.
  • Oaxaca: su modernización y la vida sociocultural en el siglo XIX.

Hoy puedo decir que nuestra imagen de Macedonio Alcalá está algo distorsionada. Queremos verlo como un hombre idealizado románticamente, cuando fue un hombre real, con sus virtudes y sus defectos. Lo percibimos como un músico solitario, cuando realmente formaba parte de una gran comunidad de músicos que estuvieron activos en Oaxaca durante la misma época. Lo mismo ocurre con su familia: era uno de los muchos músicos con el mismo apellido. Era hijo de un músico, vivió entre hermanos músicos y tuvo dos hijos músicos, y, posteriormente, también nietos dedicados a la misma profesión. Además de él, esta familia incluía a doce músicos hoy olvidados. Durante más de 150 años desde su muerte, la figura de Macedonio Alcalá ha estado envuelta en un halo de misterio que ha dado lugar a numerosas leyendas que construyeron el monumento de este artista, pero, asimismo, se alejaron de la verdad. Basta con proporcionar algunos de los datos que aparecen en sus biografías y compararlos con los documentos para deducir que es pura fantasía. Se desconoce quién los creó, cuándo y con qué propósito, sin embargo, ahora ha llegado el tiempo de exponer estas mentiras. Macedonio Alcalá no nació en Putla de Guerrero, sino en la ciudad de Oaxaca. Sus padres no eran Antonio y María Guadalupe, sino José Gabriel y Tomasa Antonia. No nació el 12 de septiembre de 1831, sino el 11 del mismo mes, pero cuatro años antes. No tenía solo tres hermanos, sino cinco hermanos y una hermana. No se casó en 1854, sino un año antes. No tuvo tres hijos: tuvo siete con su esposa y cuatro con su amante. Vivió no 38, sino 42 años. Teniendo en cuenta únicamente estas aclaraciones, es fácil llegar a la conclusión de que nos hemos alejado mucho de los datos verídicos y de cuán necesaria es una verdadera biografía de este artista. Espero pronto poder cumplir con esta tarea.


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