Boletín FAHHO Digital No. 63 (Jun 2026)

El juego fantástico de Manuel y Rubí: entre alebrijes y beisbol

Marla Ramos / Isabel González

Quizá sea ocioso decir que el universo de los alebrijes oaxaqueños comparte los mismos límites que el de los sueños. Por ello, no es extraño ver los más variados temas dialogando con la imaginación de sus creadores. En esta ocasión, Andares del Arte Popular usa estas páginas del boletín para hablar de la fusión entre arte y deporte, precisamente, a partir de las piezas creadas por Manuel Cruz Prudencio y Rubí Martínez Fabián, un matrimonio de jóvenes artistas que transforma el lenguaje tradicional de la talla y la pintura en escenas donde animales, uniformes, pelotas, bates, manoplas y colores conviven bajo una misma lógica: la de la ensoñación artesanal.

Ambos artesanos comenzaron su relación con este oficio desde caminos distintos, aunque complementarios. Rubí se acercó al mundo de los alebrijes a los catorce años, cuando fue invitada a trabajar en un taller de su comunidad, San Martín Tilcajete. Ahí aprendió cada etapa del proceso, desde la talla hasta la pintura. Manuel, por su parte, heredó el oficio de su familia y representa la segunda generación dedicada a esta tradición en San Jacinto Amilpas. Para ambos, el trabajo artesanal se convirtió no solo en una herencia cultural, sino también en una forma de sustento y permanencia.

Su taller comenzó a tomar forma después de casarse. Desde entonces, su trabajo creativo se construye a partir de la colaboración cotidiana: Manuel se especializa en el diseño y tallado de las piezas, mientras que Rubí desarrolla el trabajo de pintura, decoración y diseño cromático. Las ideas surgen entre ambos, pero también del diálogo con otros colaboradores del taller y los clientes, así como de las inquietudes que aparecen en el camino. El resultado son piezas donde la técnica y la imaginación se alimentan mutuamente.

La serie dedicada al beisbol nació a partir de una invitación de Andares del Arte Popular cuando decidieron reinterpretar un equipo de beisbol mediante figuras híbridas: cuerpos de jugadores con cabezas de animales y decoraciones inspiradas en el estilo pictórico de Rubí. La propuesta conserva la esencia fantástica de los alebrijes, pero la desplaza hacia un territorio contemporáneo donde el deporte también puede convertirse en símbolo y narrativa visual.

Para Manuel y Rubí, los alebrijes poseen una cualidad profundamente versátil. Al surgir de los sueños, pueden dialogar con cualquier tema: la vida cotidiana, la cultura urbana, las fiestas populares o el deporte. Sin embargo, detrás de estas exploraciones permanece viva la memoria de su comunidad. Entre sus piezas podemos apreciar danzantes zapotecos, mujeres con huipiles de distintas regiones, escenas del campo y animales que forman parte del paisaje cotidiano.

Más que una ruptura con la tradición, el trabajo de Rubí y Manuel propone una continuidad en movimiento. Ambos consideran fundamental que las nuevas generaciones mantengan el amor y la pasión por este arte, pero también la capacidad de innovar. Frente a la producción seriada defienden la creatividad como una forma de resguardo cultural. Mantener la pasión, la imaginación y el carácter único de cada pieza es, aseguran, una forma de cuidar la vitalidad de esta tradición artesanal.

Dentro de su taller, el béisbol se ha convertido en algo más que un tema: es ya parte de su sello personal. Una muestra de cómo dos jóvenes artistas han sabido fusionar sus habilidades, la actualidad y la tradición para continuar expandiendo sus posibilidades expresivas sin dejar de mirar hacia el origen.


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