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CLUB DE LECTURA ESCOLAR

Carmen Álvarez Álvarez

Tras varios años de participar y coordinar el Club de Lectura del Colegio Público Germán Fernández Ramos (Oviedo, España), así como investigando en este campo y leyendo al respecto, me propongo apuntar una serie de ideas para intentar que la lectura sea placentera para los niños.

1. LEEMOS. En el Club de Lectura seleccionamos una obra literaria, nos damos un mes para leerla y fijamos un día para reunirnos y comentarla en horario extraescolar. En nuestras reuniones, podemos decir que leemos, pero hacemos muchas más cosas: socializamos la lectura, hablamos del libro, comentamos la obra, enjuiciamos lo que leemos, criticamos aspectos del libro, opinamos sobre los momentos más o menos atinados del autor, planteamos cambios a algunos de los pasajes de la obra…, y nos animamos a leer: más y mejor. Vayamos por partes.

2. COMENTAMOS. Resumimos la obra sin desvelar el final, hablamos de los comportamientos de los protagonistas, de los mejores momentos del libro, de lo que más nos ha gustado, de lo que menos… Evitamos recurrir a las actividades de lápiz y papel que hacen que el alumnado vea la lectura como una actividad académica más. La palabra oral en educación es insustituible y, además, constituye el medio de comunicación más sublime. Lo mejor de todo, pero lo más difícil, es que solamente se hace precisa mucha convicción en el docente para trabajar así.

3. ENJUICIAMOS. Siempre que se acaba de leer un texto o un libro puede preguntarse a los niños qué nos enseña la obra: ¿Qué comportamientos son buenos, aceptables y no aceptables? ¿Cómo te sentiste cuando al personaje principal le sucedía…? ¿Qué te da que pensar el libro? ¿Te gusta cómo se comportan los protagonistas? ¿Tú harías lo mismo y por qué? ¿Qué valores/contravalores transmite la lectura? Etcétera.

4. NOS ANIMAMOS. Si leemos, comentamos y enjuiciamos la lectura en grupo, podemos afirmar que, en un amplio número de casos, nos animamos a leer más y mejor en el futuro. De hecho, puede ser que nos animemos a leer aún más a nosotros mismos y que estimulemos a leer a otras personas de nuestro entorno. Así lo hemos comprobado en nuestro Club de Lectura a lo largo de los cursos.

5. CRECEMOS. De lo que vengo comentando se deduce que resulta fundamental escuchar al alumnado: qué lee, cómo lee, con quién, qué le llama la atención, qué cambiaría, qué piensa de un pasaje de la obra, por qué… Si como educadores no somos capaces de situarnos ante el alumnado como personas atentas, pasaremos por sus vidas sin ser tampoco escuchados hagamos lo que hagamos y digamos lo que digamos. A veces las cosas más sencillas son las más valiosas. En nuestro Club de Lectura leemos, hablamos sobre lo que leemos, comentamos lo leído, lo enjuiciamos y, así, casi sin darnos cuenta, nos animamos a seguir leyendo. Nos formamos literariamente, pero también como ciudadanos críticos.

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