Boletín FAHHO Digital No. 63 (Jun 2026)

Para que en el arte nos sigamos encontrando

Emmanuel Terrones

Convertir espacios públicos en salas de exposición. ¿Es importante? ¿Es necesario?

Desde mi llegada al Museo Infantil de Oaxaca, hace un par de años, uno de los principales retos que he enfrentado ha sido diseñar muestras para lugares que no cuentan con la infraestructura de un museo o una galería. El desafío consiste en transformar patios, canchas, bibliotecas y prácticamente cualquier edificio en espacios expositivos dignos y funcionales.

En el MIO, la labor museográfica contemporánea implica transformar una cancha de basquetbol en una sala de museo donde sus propios habitantes asuman la labor de guías y custodios de estas efímeras muestras. El proceso de descentralizar el arte conlleva la interacción con la comunidad y procurar hacerla partícipe tanto como sea posible.

El primer acercamiento —en la mayoría de los casos— ha surgido por iniciativa de los propios habitantes, lo cual suele ser un indicador favorable para el éxito de la colaboración. Algunos ejemplos que podemos mencionar son “Las Vías del Progreso” en Huitzo y “Rostros de Arte y Color” en San Miguel Tixá.

En el primer caso, la comunidad ferrocarrilera conoció la muestra en 2024 mientras se encontraba instalada en el andén sur del MIO. Esto derivó en una solicitud directa al museo para llevarla a la antigua estación de ferrocarril en San Pablo Huitzo. El proyecto se concretó un año después, con el objetivo de hacerlo coincidir con la celebración del Día del Ferrocarrilero en México.

Considero que esta forma de generar vínculos entre la institución y las comunidades es una de las más valiosas, ya que de esta manera el museo llega a la comunidad como un aliado y no como un agente de imposición cultural o intelectual. Un patio trasero de la antigua estación de San Pablo Huitzo, ahora convertido en patio escolar, fue el espacio designado para presentar la exposición “Rostros Ferroviarios”. Al mismo tiempo, en la cabecera municipal se encuentra la Casa de Cultura, la cual cuenta con un amplio patio central, que también cumple la función de cancha pública. Fue ahí donde se presentó el rediseño de nuestra muestra “Las Vías del Progreso”.

De esta manera, el MIO ayudó a convertir lugares cotidianos en espacios capaces de narrar la memoria ferroviaria de la comunidad.

En 2023 inauguramos “Rostros de Arte y Color” en la comunidad de San Miguel Tixá, en la Mixteca oaxaqueña. Esta fue instalada en la recién restaurada Casa de Visita, ubicada en el corazón de la comunidad.

La Fundación Alfredo Harp Helú concluyó los trabajos de restauración en la antigua Casa de Visita de San Miguel Tixá, lo cual derivó en el primer contacto entre los habitantes y el museo. Con la incertidumbre sobre lo que harían con el nuevo inmueble, los pobladores se acercaron al MIO para solicitar una muestra dirigida a las niñas y los niños de la comunidad.

Durante dos años y medio, los habitantes de Tixá asumieron el papel de mediadores culturales, guías y custodios, siempre acompañados por la asesoría y el respaldo del MIO. Cuando los pobladores habitan y se apropian de estos proyectos culturales, no hay nada que pueda debilitarlos. Al poco tiempo, gracias al interés de la propia comunidad, la labor cultural se volvió permanente con la creación de la Biblioteca Infantil BS Mira.

Los grandes retos museográficos suelen presentarse, muchas veces, en la distancia entre el museo y las comunidades. El trabajo comienza siempre como una idea, sin una noción clara de las dimensiones reales del lugar, a esto se suma la necesidad de realizar una o dos visitas para, a partir de ellas, desarrollar un proyecto que permanecerá por más de un año. Además, durante un proceso de montaje surgen diversos inconvenientes que se complejizan al presentarse a kilómetros de distancia, esto convierte el trabajo en algo ligeramente más complejo.


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