¿Por qué el polvo daña los libros?

FAHHO
El polvo parece inofensivo: está en todos lados y forma parte de la vida cotidiana. Sin embargo, cuando se deposita sobre los libros, se convierte en uno de sus principales enemigos silenciosos.
El polvo no es solo “tierra”. Está compuesto por una mezcla de partículas muy finas: fibras textiles, restos de piel humana, hollín, polen, arena, esporas de hongos y contaminantes del aire. Muchas de estas partículas tienen un origen orgánico, lo que significa que pueden servir de alimento para microorganismos como hongos y bacterias.
Desde el punto de vista químico, el problema comienza cuando el polvo se acumula. Estas partículas tienen la capacidad de retener la humedad del ambiente. Aunque el espacio no se sienta húmedo, el polvo crea pequeños microambientes donde el agua se concentra. La humedad, combinada con materia orgánica, es el escenario ideal para el crecimiento de hongos que manchan el papel, debilitan las fibras y producen olores característicos.
Además, el polvo puede contener sales y contaminantes ácidos provenientes de la contaminación ambiental. Con el tiempo, estas sustancias reaccionan con la celulosa del papel, acelerando su degradación. El papel se vuelve más frágil, amarillento y quebradizo, especialmente en los bordes y superficies expuestas.
Otro efecto importante es el daño mecánico. Al manipular un libro cubierto de polvo, las partículas actúan como un abrasivo muy fino, desgastando cubiertas, lomos y páginas. Lo mismo ocurre cuando el polvo se introduce entre los libros almacenados muy juntos.

Por estas razones, la limpieza regular y cuidadosa de estanterías y libros no es solo una cuestión estética, sino una acción fundamental de conservación. Reducir el polvo es reducir la humedad, los microorganismos y las reacciones químicas que, poco a poco, acortan la vida de los libros.
La limpieza debe realizarse siempre en seco, utilizando brochas de pelo suave o pinceles limpios para retirar el polvo de las tapas, el lomo, los cantos del libro y entre las páginas. Nunca se deben usar trapos húmedos, productos de limpieza, aerosoles ni aspiradoras domésticas directamente sobre los libros, ya que pueden causar daños físicos.
Durante el proceso de limpieza es importante tomar precauciones básicas, ya que el polvo puede contener esporas que afectan las vías respiratorias y la piel. Por ello, se recomienda trabajar en espacios bien ventilados y usar equipo de protección personal, como cubrebocas y guantes. También es importante limpiar regularmente las estanterías antes de volver a colocar los libros.