Volver a crear juntos

Durante 2025, el Museo Infantil de Oaxaca se convirtió en un territorio creativo, donde las infancias se permitieron soñar e imaginar, por medio del arte, para conformar así el Club de Creadores MIO.
Iniciamos un viaje en el que aprendimos, hicimos amigos y construimos nuevos mundos. Todo comenzó con el dibujo, la línea que nos enseñó a mirar y a interpretar lo que vemos. Luego llegaron la pintura y el color, capaces de contar historias más allá de las formas. Al final apareció el grabado, con el que comprendimos el valor de la huella, la paciencia y el error. Ese recorrido tomó forma en la muestra “Cocinando al mundo”, donde las técnicas y las emociones se mezclaron para convertirse en una experiencia compartida.
Así, el semillero de artistas continúa su crecimiento. Cada etapa del viaje no solo enseña a crear, sino también a entender que el arte es una forma de dialogar con el mundo: observarlo, interpretarlo y transformarlo.
Este año, el Club de Creadores decide tocar la tierra para sentir la fibra y detener el tiempo mediante la mirada. La narrativa de este ciclo no es una lista de talleres aislados, sino un nuevo camino de transformación.
Comenzaremos nuestro viaje con el elemento más humilde y, a la vez, más generoso: el barro. En Oaxaca, la alfarería no solo es una técnica, es identidad. Esculpir es comprender que el mundo es maleable, y que podemos encontrarnos en sus formas. En este sentido, descubriremos otras maneras de moldear el barro más allá de nuestras manos y exploraremos el mundo marino para crear un mural cerámico, construyendo paisajes donde el color, la textura y la imaginación se encuentren.
De la densidad del barro saltaremos a la ligereza de la cartonería: la magia de transformar lo cotidiano en fantástico. En esta etapa, los creadores descubrirán que su ingenio es la herramienta más poderosa de reciclaje: nada se pierde, todo se transforma en algo nuevo y, en esta ocasión, transmutará en seres gigantes del océano.
Una vez que hayamos aprendido a dar forma a los objetos, nos enfrentaremos a un reto mayor: aprender a mirar: ¿Qué luces iluminan la antigua estación? ¿Qué historias cuentan los rostros de quienes nos rodean? Nos internaremos en un laboratorio fotográfico; aquí, el sol será nuestra herramienta principal para ayudarnos a revelar nuestras composiciones.
Entonces, daremos movimiento a las imágenes con el poder de la animación. La magia del dibujo cuadro a cuadro nos invita a jugar con el tiempo: mover, capturar, volver a mover. Así, lo que vemos deja de ser solo una fotografía y se convierte en una secuencia viva.
Agudizaremos la mirada para develar los secretos que esconden las pinturas. Conoceremos la técnica del óleo, sus transparencias y capas, y aprenderemos que el tiempo puede cambiar completamente el resultado final de nuestros cuadros. Los colores dejarán de ser solo un detalle decorativo y se convertirán en una forma de comunicar ideas y emociones, aprovechando el círculo cromático para entender las relaciones, los contrastes y las armonías entre ellos. Solo entonces la composición dejará de ser una regla rígida para convertirse, más bien, en una herramienta que nos permite pensar, experimentar y construir imágenes propias.
El cierre de este viaje nos lleva a reencontrarnos con prácticas ancestrales como el telar, los tintes naturales y el teñido, con el fin de generar una propuesta contemporánea de escultura e instalación textil. Crearemos mundos y objetos desde cero usando hilos y agujas. Descubriremos el poder del algodón y la lana al combinarlos con otros elementos que nos permitan materializar nuestros sueños. Un hilo por sí solo es frágil, pero entrelazado con otros se vuelve abrigo, se vuelve hogar. Cada puntada es una conexión y cada tejido, una historia.
Este 2026, el Museo Infantil de Oaxaca no solo invita a las infancias a aprender sobre arte: las invita a reconocerse como las nuevas constructoras de la realidad. Si el año pasado cocinamos el mundo, este 2026 nos toca darle forma con nuestras propias manos. Estamos en búsqueda de nuevos artistas para ser parte del Club de Creadores MIO, un espacio para creativos de 7 a 17 años. Si disfrutas imaginar nuevas posibilidades, consulta la convocatoria en las redes del MIO para unirte a nuestro club.
Te esperamos en la antigua estación del ferrocarril, donde el futuro se esculpe, se pinta y se teje todos los días.