Diálogos entre filatelia y tradición textil en el Mufi

Un timbre postal y un textil comparten más de lo que a primera vista podría suponerse. Ambos cumplen una función esencial: ser portadores de memoria. Desde escalas y materiales distintos, condensan historia, identidad y valores culturales; además, funcionan como medios a través de los cuales las sociedades se representan y se comunican. Son superficies donde se inscriben símbolos,técnicas y decisiones estéticas que hablan del tiempo y del contexto en el que fueron creados. Desde soportes distintos, resguardan mensajes que, al ser observados y estudiados con atención, permiten leer fragmentos del tiempo, de la vida cotidiana y de las tradiciones culturales que una sociedad decide representar y transmitir.
Otra coincidencia fundamental entre ambos es su capacidad de resistencia. Tanto el textil como la filatelia han atravesado el paso del tiempo adaptándose a nuevos contextos, técnicas y lenguajes sin perder su esencia. En el caso del textil mexicano, la herencia cultural se ha depositado durante siglos en los diseños, las tramas y los colores. Cada pieza funciona como un registro vivo que refleja la mentalidad de una época y de una comunidad. Los textiles se nutren de relatos transmitidos en el ámbito doméstico y ritual, y se sostienen gracias a la sabiduría que, en gran medida, las mujeres de los pueblos originarios heredaron generación tras generación, desde una lógica colectiva y comunitaria.
Los timbres postales, por su parte, han sido, desde su origen, un espacio privilegiado para representar la historia y el patrimonio cultural. En México, estas pequeñas imágenes han dado visibilidad a su arquitectura, tradiciones, danzas, gastronomía y expresiones artísticas, entre ellas el arte textil. Bajo esta mirada surge la Serie Permanente del Servicio Postal Mexicano, realizada en colaboración con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas que, después de dieciocho años sin una emisión de este tipo, eligió al arte textil como tema central. La serie “México Arte Textil”, lanzada en 2023, está conformada por trece estampillas dedicadas a textiles representativos de trece pueblos indígenas de Nayarit, Durango, Puebla, Oaxaca, Estado de México, Tlaxcala, Yucatán, Michoacán, San Luis Potosí, Sonora, Guerrero, Chihuahua y Chiapas. Cada diseño se basa en piezas originales del Acervo de Arte Indígena del INPI y forma parte de una emisión de amplia circulación y reimpresión ilimitada.
En diciembre de 2025, el Museo de la Filatelia de Oaxaca inauguró la exposición “México Arte Textil”, una muestra que establece un diálogo directo entre la serie de timbres y textiles realizados con las mismas técnicas y provenientes de las mismas comunidades. Las piezas, procedentes del Museo Textil de Oaxaca y del propio Acervo de Arte Indígena, se presentan junto con estampillas, planillas y sobres de primer día, acompañados de información que permite comprender los procesos históricos, tecnológicos y estéticos que los originaron.
Entre las piezas destacadas se encuentra el Traje de Tata K’éri, del pueblo purépecha, indumentaria ceremonial del personaje central de la danza de los kúrpites, celebrada cada 8 de enero en San Juan Nuevo Parangaricutiro, Michoacán. El Tata K’éri, ‘el gran señor’, simboliza la sabiduría y la autoridad comunitaria. Su traje reúne bordados con lentejuelas y cuentas, espejos, encajes y listones que aportan brillo y movimiento, acompañados por un manto púrpura bordado, un penacho multicolor y un bastón de mando con cabeza de caballo, emblema del poder ceremonial. En la exposición se presenta el traje original que da imagen al timbre postal, gracias al préstamo del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.
También se exhibe la prenda jíniam, una cobija tradicional del pueblo yoreme confeccionada en lana hilada y teñida con colorantes naturales. Tejida en telar de piso, su composición geométrica y simétrica articula función y simbolismo. En el centro destaca un gran rombo concéntrico en tonos marrón, negro y gris, acompañado de figuras que evocan semillas, flores y ojos protectores. A los costados, amplias franjas de zigzags multicolores, conocidos como “culebrillos”, sugieren el movimiento de las serpientes y aportan dinamismo visual a la pieza.
La exposición se amplía con una selección de timbres del acervo del Mufi que, a lo largo del tiempo, han representado la riqueza textil de México, estableciendo un contrapunto histórico con las piezas en sala. En este diálogo se integra la obra del artista textil y escritor oaxaqueño Noa González, proveniente de una familia de tejedores. Su producción, realizada principalmente en telar de pedal con la técnica de pepenado, combina hilo de algodón, materiales reciclados y bordado manual. Sus piezas, de distintos formatos, evocan elementos de la naturaleza, como árboles y aves, y proponen una lectura contemporánea de la tradición desde la experiencia personal y comunitaria.
Asimismo, se presenta el video Urdimbre, del artista y productor audiovisual Gesner Melchor, quien transforma el proceso textil de Teotitlán del Valle en una experiencia visual profundamente sensorial. La pieza documenta el trabajo de los maestros tejedores Tomás Mendoza Ruiz y Martha Marisol García García, del taller Flor de Oaxaca, para revelar la textura, el color y el ritmo del tejido como un pulso orgánico. El video dialoga con la música original Hilar (b) de Aragón Iriarte, una composición de minimalismo postclásico que sostiene la atmósfera íntima de la obra.
Por último, una infografía ofrece al público una visión sintética de la diversidad textil de Oaxaca, mostrando algunas de las técnicas, los materiales y las formas de teñido presentes en las distintas culturas que coexisten en el estado. Aun dentro de un mismo territorio, las diferencias resultan visibles y complejas, reflejo de una riqueza cultural excepcional.
“México Arte Textil” celebra la creatividad, el ingenio y la resistencia cultural de los pueblos indígenas, y reconoce a la filatelia como un medio capaz de otorgar presencia, difusión y circulación a estas expresiones. En estas pequeñas imágenes postales y en estas manifestaciones materiales se despliega un país entero: sus colores, sus historias, sus saberes y las manos creadoras que los han hecho posibles.