Boletín FAHHO Digital No. 22 (Ene 2023)

Somos lo que recordamos: La Biblioteca
Infantil del Instituto de Ciencias y Artes
de Oaxaca y la Colección la Biblioteca
de Chapulín

Penélope Orozco

Si alguien lee para ti, desea tu placer; es un acto de amor
y un armisticio en medio de los combates de la vida.
Mientras escuchas con soñadora atención, el narrador y el libro se funden
en una única presencia, en una sola voz. Y, de la misma forma
que tu lector modula para ti las inflexiones, las sonrisas tenues,
los silencios y las miradas, también la historia es tuya por derecho inalienable.
Nunca olvidarás a quien te contó un buen cuento en la penumbra de una noche.

Irene Vallejo

El 6 de diciembre pasado se inauguró en ese mítico espacio que es la Biblioteca Francisco de Burgoa, la exposición “Somos lo que recordamos”, una muestra que hace dialogar a libros antiguos con cuentos infantiles y sus ilustraciones magníficas, a esculturas de seres fantásticos y al exconvento con niñas, niños, y todo aquel que aprecie la belleza y la cultura. Al mismo tiempo, se presentó la reedición de tres ejemplares de la Biblioteca de Chapulín, una colección de cuentos dirigida por el bibliófilo Miguel N. Lira y editada por la Secretaría de Educación Pública en los años 40 en la Ciudad de México. Al evento asistieron la presidenta de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca y directora de la Biblioteca Burgoa, María Isabel Grañén Porrúa, el director de la Biblioteca Nacional de la UNAM, Pablo Mora, la encargada de Publicaciones y Fomento Editorial UNAM, Socorro Venegas, la coordinadora de los Proyectos Educativos de la FAHHO, Socorro Bennetts, y la coordinadora académica de la Burgoa, Penélope Orozco, además de un nutrido grupo de estudiantes de primaria y la narradora oral, Tichaá.

La doctora Grañén Porrúa inició su charla recurriendo a los datos históricos, y con mucha emoción la dedicó a la memoria de la bibliotecaria Beatriz Natera Fernández, la Chatita, una mujer que impulsó su amor por la literatura, y por los libros en general. “En la década de 1950, apunta, las autoridades del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca impulsaron la creación de una colección de libros de literatura infantil que buscaba que niñas y niños tuvieran un espacio en la Biblioteca Pública del estado —la gran biblioteca de Oaxaca—, no solo para distraerse con diversas actividades lúdicas, sino, también, para empezar a formarse como lectores.

“En la Biblioteca Francisco de Burgoa conservamos un centenar de ejemplares de aquella sección, continuó la doctora Grañén, y algunos se muestran en esta exposición, junto con la reedición de tres títulos de la Biblioteca de Chapulín, recientemente reeditados por la UNAM” con apoyo de la FAHHO. Dicha colección, dirigida por el escritor, editor y maestro Miguel Nicolás Lira en la década de 1940, impresa por la Secretaría de Educación Pública y reeditada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en los años noventa, cuenta con el trabajo conjunto de autores, traductores e ilustradores de diversas latitudes, como Rudyard Kipling (Inglaterra), Nathaniel Howthorne (eu), Yerchoff (Rusia), Angelina Beloff (Rusia), Alfredo Cardona Peña (Costa Rica-México), Magda Donato (España), Juan R. Campuzano (México), José Chávez Morado (México) y Salvador Bartolozzi (España), por mencionar algunos. Lo anterior es una temprana muestra de que el trabajo en equipo, coordinado y con nobles objetivos, da increíbles resultados.

El objetivo de dicha colección, al igual que el de la creación de la biblioteca infantil, fue compartir obras que fomentaran el desarrollo intelectual y cultural de la niñez; reconocer la importancia de la infancia y que la literatura es un medio para acceder a la cultura. Por su parte, la exposición “Somos lo que recordamos” se integra de ejemplares de cuentos clásicos de aquella primera biblioteca infantil en Oaxaca y las esculturas de cerámica elaboradas en el taller Cuarto Suspiro —dirigido por Natalia Bo y Brian Corres, en colaboración con su equipo de trabajo—, que dieron vida a algunos fantásticos personajes y otros increíbles elementos.

El valor literario, estético e histórico de las obras trasciende el paso del tiempo, tal como le sucedió al librero Yambo en la novela La misteriosa llama de la reina Loana, de Umberto Eco, a quien sus lecturas marcaron en las distintas etapas de su vida.

Así, sean chicos o grandes, les invitamos a visitar esta exposición en la Biblioteca Burgoa, y a recordar la fantasía y magia que los cuentos resguardan para todos nosotros.

*También te invitamos a leer un artículo que habla sobre la biblioteca infantil que mencionamos en este texto: https://fahho.mx/la-biblioteca-infantil-de-oaxaca-de-1953/


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