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Un viaje por el Istmo

Casas tradicionales, escuelas, hospitales, mercados y monumentos históricos se hicieron polvo.

En septiembre de 2017 el Istmo de Tehuantepec cambió por completo. Miles de casas se vinieron abajo y muchas vidas se apagaron en los dos minutos que duró el terremoto de 8.2 grados de ese jueves 7, casi a media noche.

La fuerza de la tierra se sintió en otros estados del centro del País y en territorio guatemalteco, sin embargo, fue la parte sur de México, la más cercana a Pijijiapan, Chiapas, lugar del epicentro, la zona donde encalló la desgracia.

Comunidades istmeñas quedaron sepultadas en escombros. Juchitán, Asunción Ixtaltepec y Tehuantepec, fueron algunas de las más afectadas, tanto en pérdidas humanas como en infraestructura. Casas tradicionales, escuelas, hospitales, mercados y monumentos históricos se hicieron polvo.

Por el apoyo humanitario llegó a las pocas horas a la zona de desastre. La Fundación Alfredo Harp Helú (FAHH) se sumó a los esfuerzos de reconstrucción social e implementó un plan de apoyo emergente para las zonas afectadas, incluyendo las regiones de la Mixteca y la sierra Mixe, pero es en el Istmo en donde la Fundación concentra sus labores por ser la más afectada.

Asunción Ixtaltepec

A más de dos años de la desgracia, la FAHH mantiene el compromiso de brindarle al Istmo y sus habitantes un nuevo rostro que se aprecia al recorrer las calles de Ixtaltepec, donde a través del Taller de Restauración se dio seguimiento a la reconstrucción de las casas tradicionales, algunas de más de 100 años, que caracterizaban a esta comunidad que además perdió por completo su Palacio Municipal, y que cuya iglesia aún se encuentra en restauración.

Los arquitectos de la FAHHO se enfocaron a las casas ixtaltepecanas, pero pusieron especial dedicación en la Casa del Pueblo “El Centenario”, una entrañable casona de inicios del siglo XX, gravemente afectada por la sacudida, pero que hace unos meses reabrió sus puertas al pueblo entero.

Los arquitectos de la FAHHO se enfocaron a las casas ixtaltepecanas, pero pusieron especial dedicación en la Casa del Pueblo “El Centenario”.

También trabajaron en la consolidación del mercado “Jesús Rasgado” para impulsar el desarrollo de la economía local. En el campo municipal de la quinta sección instalaron juegos, elaborados con la madera recuperada de los escombros, para que los más pequeños tuvieran un espacio de diversión y esparcimiento.

Sobresale en el Istmo la presencia de una Biblioteca Móvil y el trabajo de lectores voluntarios del programa Seguimos Leyendo que recorren escuelas primarias para compartir historias con los niños y las niñas de Ixtaltepec y Ciudad Ixtepec.

Juchitán

En Juchitán el terremoto del jueves 7 de septiembre, y las replicas posteriores, echaron abajo cientos de casas y el número de vidas perdidas se contó por decenas. El Palacio Municipal, el Mercado 5 de septiembre, el Centro Escolar Juchitán, la Casa de la Cultura, fundada por Francisco Toledo, y la Iglesia de San Vicente Ferrer, patrón de los juchitecos, sufrieron severos daños que hasta hoy se resanan.

La presencia de los arquitectos de la FAHH en Juchitán se centró en la Iglesia de San Vicente Ferrer, donde uno de los dos campanarios colapsó cerca de la casa parroquial, que también tuvo que ser demolida. En la cúpula del ábside aún pueden apreciarse las grietas que alcanzaron los muros de la iglesia. El coro y la fachada todavía muestran la potencia del terremoto.

La Casa de la Cultura, fundada por Francisco Toledo, y la Iglesia de San Vicente Ferrer, patrón de los juchitecos, sufrieron severos daños que hasta hoy se resanan.

Sin embargo, el Taller de Restauración ha logrado la consolidar los muros y mantiene un arduo trabajo en el resto del inmueble. A la par, especialistas restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia se dedican a rescatar los retablos de la iglesia y las imágenes religiosas dañados por el movimiento. Acá no ha dejado de temblar desde septiembre del 2017, pero tampoco los arquitectos han descuidado su labor para mejorar la infraestructura juchiteca.

Otros de los proyectos que contaron con el apoyo de la FAHH son la antigua estación del Ferrocarril, hoy convertida en la Biblioteca José F. Gómez, y el Mercado 5 de Septiembre.

En la Biblioteca, la Fundación unió esfuerzos con Root Studio, bajo la dirección del arquitecto João Caeiro, para darle vida a un nuevo espacio cultural a beneficio de los niños y las niñas de Juchitán.

Biblioteca José F. Gómez, un nuevo espacio cultural a beneficio de los niños y las niñas de Juchitán.

En el caso del Mercado, la FAHH hizo donaciones a través del programa 1×1 de Citibanamex para beneficiar el desarrollo de la obra que dirigió el Arquitecto Enrique Lastra de Witt. Hoy el mercado ha abierto sus puertas, los vendedores poco a poco dejan la explanada del parque central de Juchitán y emprenden su regreso a las nuevas instalaciones para revivir los colores, los aromas y los sabores de este emblemático espacio comercial.

Resalta en Juchitán el trabajo de reconstrucción que el maestro Francisco Toledo impulsó desde las primeras horas del desastre. Hoy, a cuatro meses de la partida eterna del maestro, la Asociación Civil Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo da continuidad a los proyectos que el artista heredó a sus paisanos.

Tehuantepec

Hilda Cabrera y Rubén Martínez son un matrimonio que desde el día del terremoto tuvo que buscar un lugar para pasar los días y sus noches, su hogar, una casona de gran valor arquitectónico, sufrió lesiones graves que los obligaron a buscar un refugio temporal. Fueron los arquitectos del Taller de Restauración quienes se acercaron a ellos, y a otra veintena de familias, para brindarles apoyo en la reconstrucción de sus viviendas.

Hoy poco a poco las casas tradicionales resurgen con un nuevo esplendor que le devuelve a Tehuantepec su aspecto pueblerino y mágico. Los resultados ya pueden apreciarse en Casa Guietiqui, donde los arquitectos han instalado su centro de operaciones, o en el colorido callejón Porfirio Díaz del barrio Laborío.

La FAHH y sus aliados continúan su trabajo para que el peso que los istmeños cargan desde hace dos años sea cada vez menos.

Por otro lado, los trabajos de restauración continúan en el templo y antiguo convento de Santo Domingo Tehuantepec, uno de los edificios dañados más emblemáticos de la región, donde la Fundación, en coordinación con el INAH, mantiene activos los proyectos de rescate arquitectónico para reparar las afectaciones más graves: fracturas a nivel estructural en muros y elementos de carga. Destaca el trabajo de recuperación de la gran variedad de pinturas murales que enriquecen los muros de este edificio construido en el siglo XVI.

Sí, el Istmo de Tehuantepec tiene un nuevo rostro de esperanza. La FAHH y sus aliados continúan su trabajo para que el peso que los istmeños cargan desde hace dos años sea cada vez menos.

Acá puedes conocer a detalle cada uno de los proyectos impulsados por la FAHHO: http://reconstruccion1.fahho.mx/

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