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DE ESTA TIERRA BROTARÁN MIL UNIVERSOS

No hay nada más importante que la palabra escrita y hablada. Aquí todos tienen algo que decir, algo que ofrecer, algo que aportar.

Emiliano Aréstegui

Un almácigo es un lugar provisto de nutrientes en el que las semillas germinan. Toda biblioteca aspira a ser eso, pero quizá una que rueda sobre caminos de nube y sarcina, o bajo la sombra de ceibas y guanacastles o por los paisajes caliginosos de la Mixteca, está más cerca de lograrlo.

En las Bibliotecas Móviles “Ando leyendo, leyendo ando” trabajamos con niños y jóvenes, y esto nos obliga a dar y darnos cuenta de las posibilidades que ofrecen la imaginación y el pensamiento. Llevamos una arroba de cultura a pueblos en los que perviven otras muchas. Aprender de ellos y crear un espacio de retroalimentación es un compromiso y una satisfacción.

Los libros, los cuentos, las historias, son el nutrimento de nuestra labor. Los niños y los jóvenes son las semillas de variada especie; su palabra el brote de aquellos que pronto serán árboles, flores, aves de coloridos vuelos que ya regresarán más se- millas a estos suelos.

No hay nada más importante que la palabra escrita y hablada. Aquí todos tienen algo que decir, algo que ofrecer, algo que aportar. Almácigo pretende, sin ambición alguna, ser un espacio para conocer y reconocer el trabajo de aquellos que saben leer e interpretar el mundo. No caigo en un lugar común al decir que cada uno de los todo somos universos. Almácigo aspira a ser un observatorio que nos permita columbrar las miríadas de voces que habitan en los casi ochenta pueblos visitados.

Abriremos el año con este proyecto que tiene por objetivo brindar a nuestros usuarios el espejo de la escritura: espejo de obsidiana que nos permita ver los muchos mundos que hay en Oaxaca. Abrir horizontes, acercar la palabra a todos los que quieren, pueden y saben usarla, es la razón de este proyecto. Nuestra intención no es hacer escritores, ni mucho menos. Es generar dinámicas lúdicas que permitan a los lectores verse en el papel, saberse intérpretes del mundo que habitan. Todos leemos, ya en papel, ya en el mundo. Leer es interpretar, discernir, descubrir; escribir es dar cuenta de ello, llevarlo al papel, dejarlo sobre el aire compartido. La palabra es un lazo que nos permite mirarnos en los otros. Y los otros, huelga decirlo, son el espejo de nosotros.

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