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KERMÉS FILATÉLICA EN EL MUFI

Itamar Martínez Ruiz

El sábado 23 de febrero del presente, el MUFI recibió la visita de noventa chicos del Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT), cada uno acompañado de un voluntario de bachillerato del programa Club Amigos. El museo lució lleno de vida durante toda la mañana y parte de la tarde de ese día, y no era para menos, pues nos reunimos más de doscientas personas entre niños, voluntarios, educadores y coordinadores, todos con un único objetivo: divertirnos al máximo y aprender sobre el mundo filatélico.

La preparación del evento comenzó semanas antes, con una reunión del personal educativo del museo y catorce prestadores de servicio social de la universidad La Salle Oaxaca, en la que platicamos y compartimos ideas de las actividades que ofreceríamos a nuestros amigos del CRIT. El apoyo de nuestros voluntarios fue de vital importancia para planear las actividades y preparar el material que utilizaríamos días después con nuestros amigos.

El día llegó. Todo el equipo educativo se reunió muy temprano en el club infantil del MUFI para organizar el material y los espacios que cada chico cubriría. Minutos antes de las 10 de la mañana llegaron cuatro autobuses repletos de sonrisas de los pequeñines que, emocionados, no podían esperar más para ingresar a nuestro MUFI. Los niños descendieron uno a uno y rápidamente el patio de los Comecartas quedó repleto. En ese espacio recibimos a los pequeños con una cálida bienvenida.

La visita comenzó y cada grupo ocupó su lugar en una de las diez mesas de actividades distribuidas en todo el museo. A los lejos se podía escuchar la voz de dos educadoras que, una a una, gritaban las tarjetas de la Lotería Filatélica. “…Es el valor económico impreso en el timbre, ¡el valor facial!” “…Regla usada para medir el dentado en los timbres, ¡el odontómetro!”. Los niños se divertían llenando con su propio cuerpo los espacios restantes dentro de su tablero, con mucha emoción y nervios por ser los primeros y ganar.

En la biblioteca un grupo de niños jugaba con materiales didácticos donados por el maestro Francisco Toledo, quien busca promover la conservación del zapoteco por medio de juegos tradicionales como la ruleta, la lotería o el memorama. Los juegos no dejaron de sorprendernos, pues a través de ellos aprendimos cómo se dicen las partes del cuerpo y los colores en esta lengua.

En el tercer patio se concentraron las mesas de talleres en las que los pequeños dejaron volar su imaginación y creatividad escribiendo cartas, elaborando tarjetas postales, decorando lápices y creando un divertido separador de libros, todas estas actividades asesoradas por nuestros jóvenes prestadores de servicio social.

“¿A quién le escribimos una carta?”: En la primera mesa de talleres, cada pequeñín escribió una carta anónima para compartir sus mejores deseos con uno de sus compañeros de manera azarosa y anónima. Con el “Lápiz Filatélico”, los chicos utilizaron timbres postales para forrar un lápiz y así tener una divertida herramienta con la cual escribir todas las cartas que quieran. En “Stencil+Collage” utilizaron postales hechas con corte láser y, a través de un collage de timbres, dieron vida a las divertidas siluetas de animales de cada postal. Con “Origami”, todos pudimos disfrutar de una breve representación de marionetas que nos contaba la historia de un perro llamado Owney, la primera mascota del Servicio de Correos Ferroviario de Estados Unidos. Al terminar, cada niño realizó un separador de libros con la forma de nuestro peludo amigo.

Durante las tres horas que duró esta increíble experiencia, los niños rotaron entre las diferentes mesas de actividades y así todo el MUFI se llenó de alegría, risas y aprendizaje para todos, visitantes y equipo del museo. Fue una jornada agotadora y el intenso calor no ayudó mucho, pero todos terminamos muy felices, con una gran sonrisa en el rostro y en nuestros corazones.

El MUFI es un museo de gran relevancia nacional e internacional, pues es el único museo de filatelia en toda Latinoamérica, alberga timbres postales de todo el mundo y es visitado por personas de diferentes nacionalidades que se van maravilladas por la temática y arquitectura del espacio. Pero uno de sus grandes logros es generar comunidad en su entorno inmediato. La visita anual del Club Amigos del CRIT es una de las mejores maneras de hacerlo.

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