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PALABRAS QUE TEJEN

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Nicholas Johnson

TELAR DE SAN PEDRO AMUZGOS

“… en la parte superior del cuerpo se ponen un guipil que ellas hilan y tejen de algodón, les abraza de los hombros a la rodilla, lo visten por la cabecera que tiene una abertura, y la correspondiente abajo, y el lugar de los brazos tiene ojo sin mangas, este guipil no lo fajan; por naguas se ponen unas telas que ellas tejen de algodón, y tiñen sus hilos con división de partes, como es grana, añil y varias cáscaras de los árboles que producen tintas firmes, que sólo ellos conocen, y hechos estos beneficios forman dicha tela de distintos colores bien repartidos, y sin beneficio ninguno del sastre, se la envuelven y con una faja se la afirman a la cintura, y les alcanza a más de media pierna.”

Relación de San Pedro Amuzgos, 1777-1778

San Pedro Amuzgos es uno de los pueblos más importantes de las comunidades amuzgas que habitan el suroeste de Oaxaca y sureste de Guerrero. También es reconocido como uno de los pueblos con mayor vitalidad en la producción de textiles finos en Oaxaca. Las tejedoras, que viven en las agencias y barrios alrededor de la cabecera, son sumamente hábiles y producen huipiles para la vestimenta local; para otros pueblos vecinos, como Santa María Zacatepec (véase Boletín FAHHO núm. 19), y desde mediados del siglo XX, para el mercado turístico. En la década de 1950, las tejedoras de San Pedro desarrollaron diseños florales de múltiples colores inspiradas en fuentes impresas. En consecuencia, la producción de huipiles (che) con diseños estrictamente geométricos (che kíndë yo kityintye’, ‘huipil bordado con gusanos en curva’) decayó de forma significativa. Estos huipiles adornados con grecas eran, por lo general, monocromáticos y brocados en rojo usando tintes sintéticos (anteriormente, según la relación geográfica citada, grana cochinilla). Las tejedoras ocasionalmente incorporaban hilos morados (de caracol púrpura traídos de Pinotepa de Don Luis o teñidos con “pastillas” de anilinas) y/o hilos azules (de añil o colorantes sintéticos). Por esas fechas también empezaron a aplicar listones industriales de rayón sobre las uniones de los lienzos del huipil (che jñ’ò). Compraban sus posahuancos (ndiáxjo) a las tejedoras de Sayultepec, pero sólo los ocupaban en días festivos o para ir a la iglesia. A diferencia de la vestimenta colorida de las mujeres, los hombres se vestían con un cotón (kotôn) y calzón (kotyo) totalmente blancos y sin elementos decorativos, a diferencia de los cotones amuzgos provenientes de la región de Ometepec que incorporan diseños de gasa sobre los hombros y mangas, o de los cotones rayados o bordados de los pueblos mixtecos aledaños. Compraban el algodón blanco de pueblos vecinos como Mártires de Tacubaya o Santa María Ipa- lapa para hilarlo a mano usando un malacate que adquirían en Jamiltepec. También aprovechaban otras fibras como la seda, probablemente proveniente de la Mixteca Alta, y la “yacua” (tzje ́ ́), la cual se extrae de la corteza del pochote (Ceiba sp.) o itayata blanca (Bombax sp.).

San Pedro Amuzgos es Tzjónnoà en la lengua local, que se podría traducir como el ‘pueblo de la trama gruesa de cabos torcidos’, lo que refuerza la vinculación entre los tejidos y la identidad colectiva. En 1974 dos lingüistas del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), Cloyd y Ruth Stewart, llega- ron al pueblo para documentar y producir un diccionario amuzgo-español que fue publicado muchos años después (2000); en él registraron por primera vez varios términos asociados al telar. Después de trabajar con el ILV y otros académicos, un lingüista originario de San Pedro, Fermín Tapia, desarrolló una ortografía alternativa a la de los Stewart y la publicó en 1999. En este texto retomamos sus convenciones ortográficas para escribir su lengua.

A diferencia de la década de 1950, hoy en día es raro ver un huipil en el uso cotidiano. Las tejedoras de las agencias y barrios están desapareciendo y hay pocas jóvenes que quieran aprender el arte del telar. El hilado a mano casi se ha extinguido por completo. Aun así, durante los días festivos casi todas las mujeres se visten con huipiles extraordinarios, incluso en el estilo geométrico tradicional. El año pasado un artista textil originario de San Pedro, Odilón Merino, fundó un espacio en la población dedicado a la conservación, enseñanza y promoción de los tejidos amuzgos con el nombre de Centro Cultural Amuzgos – Casa de la Madre Tierra (B’áTyua). Inspirado en parte por el Museo Textil de Oaxaca, este centro funge como un museo para los tejidos de la región, con talleres y demostraciones de técnicas que buscan inspirar a las nuevas generaciones de tejedoras y tejedores. Gracias a Odilón, con la ayuda de Fermín Tapia, presentamos los términos amuzgos asociados al telar, con la esperanza de que estos trabajos de documentación sirvan para preservar e impulsar el arte textil en San Pedro Amuzgos.

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