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LA GRABACIÓN DE LA RADIONOVELA FAHRENHEIT 451

radionovela 2

Lauro Luis Hernández Vera / Roberto Ortiz Ramos

Roberto Ortiz Romero: Me encanta leer. Cuando leo, escucho una voz interior que en flashazos me va dibujando lugares, escenas, rostros con diversas expresiones. Toca mi pecho inundándolo de sensaciones, sentimientos; al respirar me llena de olores y sabores. De mi interior van manando sonidos y resonancias que disuelven mi existencia. De pronto ya no estoy en mi habitación; voy viajando como un espectador fantasma que observa todo y a todos en ese universo que van formando las palabras.

Me parece que la lectura o la no lectura tienen que ver un poco con lo agradable que resulta esa voz interna que escuchamos cuando leemos. Leo en voz alta porque quiero que mi voz vaya con otros proponiendo descifrar los misterios de las cosas, mientras ellos encuentran su propia voz. Y, como a menudo resulta cuando regalas algo, terminas siendo el más enriquecido, porque el canto de la propia voz te llena de gozo el alma y continúa formándose con cada lectura adicional.

Cuando Miguel Sifuentes, del programa Seguimos Leyendo, me invitó a participar en el papel de narrador en la grabación de la radionovela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, lo tomé como una oportunidad extraordinaria para regalar mi propuesta y fue muy gratificante compartir la emoción y la alegría con compañeros a quienes les apasiona leer.

Lauro Luis Hernández Vera: Desde niño, la lectura ha sido parte fundamental de mi voz. Al leerme, mi padre explicaba con paciencia el tema haciendo ilustraciones y mi madre lo hacía con sus cantos. No solía jugar en la calle ya que tenía vista nublada, lo que me generaba un ánimo introspectivo y convertía mi litera en la cueva de lecto-hibernación. Mi adolescencia lectora fue ambigua, la felicitación del profe más enérgico me impulsó, pero las lecturas obligadas me apagaban el ánimo. La lectura llenó cada día con una voz amorosa y fue un canal por el que mis gritos internos fluían al exterior; así fue como comprendí que debía prestar la voz para acompañar a otros ermitaños.

ROR: Me divertí y aprendí mucho en todas las actividades que debimos realizar: lectura completa del libro, y en cada capítulo, relecturas individuales y de grupo para analizar la voz de los personajes y el tono adecuado para cada momento de la historia; la cuidadosa adaptación mínima necesaria de palabras y textos que requiere la producción en radio; reuniones de ejercicios para mejorar las habilidades lectoras y de práctica para afinar las lecturas antes de llegar a grabar a la cabina. Parecía que con todo esto ya estábamos preparados, pero en los minutos de antesala que hacíamos antes de la grabación, me acordaba del tigre que a menudo se aferra con sus afiladas garras en la parte superior de mi espalda y clava sus fauces en mi garganta evitándome emitir sonido alguno cuando estoy nervioso. Me habría encantado contar con un domador o una masajista, pero a falta de uno y de otra, hacía ejercicios para relajar el cuello, tórax, espalda y músculos faciales, que me permitieran una respiración diafragmática y la emisión de una potencia de voz modulada. Al llegar a la cabina, el entonces director de Radio CORTV, Carlos Alberto Cruz Díaz, y su equipo de producción, nos recibieron personalmente de manera cálida y profesional, explicándonos el proceso de grabación, ubicándonos estratégicamente en los micrófonos y probando que tuviéramos la posición y distancia correcta con estos. Posteriormente se grababa el capítulo completo, deteniéndonos a regrabar segmentos que queríamos corregir. Al concluir las sesiones siempre me quedaba el deseo de volver a grabar; con el paso de las grabaciones comprendí que a veces la primera puede ser la mejor y que aún con segundas grabaciones quedaría igualmente inconforme.

LLHV: En las lecturas de cada personaje comenzamos a vivir la historia desde dentro. Dejé de ser Lauro y me convertí en Montag, y les pasó lo mismo a los demás compañeros. La calidad interpretativa de cada lector durante la grabación nos sorprendió y registramos algunos momentos con fotografías. Cada equivocación nos hacía crecer y no dejamos de disfrutar cada instante. Escuchar la grabación editada fue muy gratificante y nos obligaba a comprometernos más con lo que estábamos realizando.

ROR: Cuando se terminó la edición del primer capítulo y se presentó al equipo, no pude asistir; debí esperar hasta que se lanzó al aire para escucharlo. Me pareció una larga espera. Mientras tanto, se realizó la presentación a los medios, la cual sentí como un reconocimiento especial del programa Seguimos Leyendo para los lectores que participamos en este proyecto y la confirmación del compromiso y profesionalismo con el que nuestra directora, Socorro Bennetts, asume las diferentes actividades en las que apoyamos.

Al escuchar mi voz por radio me sorprendí gratamente. Mis expectativas fueron rebasadas; entendí el gran trabajo de producción del equipo de CORTV para que nuestras voces alcanzaran la máxima calidad de expresión. Al terminar cada trasmisión, los lectores que participamos, intercambiamos abundantes mensajes por Whatsapp para compartir nuestra alegría, impresiones y felicitaciones.

LLHV: En el momento en que vi aparecer la imagen con la que se promocionó la radionovela en la página de Facebook, la emoción me embargó e inmediatamente la compartí. Trabajo fuera de la ciudad y cuando comentaba sobre la grabación, la gente preguntaba si se escucharía ahí. Las redes sociales fueron un medio importante para la difusión antes y durante la transmisión por radio para quienes viven fuera de la ciudad, en otro estado o fuera del país.

Al concluir las transmisiones de cada capítulo, nuestros conocidos comentaban entusiasmados que la habían escuchado y preguntaban acerca de la radionovela, los personajes, el autor, si habría continuación u otra radionovela más adelante y si podían tener copia de las grabaciones. La grabación de la radionovela en disco, y que la subieran a la página del programa Seguimos Leyendo, permitió que más gente la escuchara.

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