Viviendo la lengua Tu’un Savi

Este año, el Taller Permanente de Lengua Mixteca que se imparte en la Biblioteca BS Casa de la Cacica sigue construyendo un camino hacia la revitalización del mixteco, tal como ha ocurrido desde la apertura de la biblioteca en 2013.
Uno de los recursos más valiosos para aprender la lengua originaria es el contacto directo: la posibilidad de conversar y convivir con hablantes nativos para familiarizarce con ella. Los niños siempre han aprendido su primer idioma mediante la inmersión. La lengua materna se aprende con la comunicación natural, sin un proceso de enseñanza-aprendizaje consciente y sin una instrucción lingüística previa. Las y los niños aprenden porque sus familias y las personas que los rodean practican su lengua en su vida cotidiana.
Los niños hablantes nativos son excelentes modelos a seguir; imitar su entonación y pronunciación ayuda a desarrollar el oído fonético, que suele ser distinto al del español.
Las lenguas indígenas tienen una cosmovisión única, puesto que las palabras cobran gran sentido cuando se intenta comprender el significado completo de los conceptos en su contexto cultural. Este proceso requiere tiempo, más aún cuando en el contexto de aprendizaje no se cuenta con una población hablante de la lengua. Sin embargo, en la BS Casa de la Cacica se busca crear este espacio, donde las niñas y los niños no hablantes del mixteco que asistan al taller convivan de forma directa con los que sí lo hablan.
En esta ocasión, se llevó a cabo una primera visita a San Francisco Caballúa, comunidad perteneciente al municipio de San Antonino Monte Verde, ubicada en la región de la Mixteca, a una hora y media de Teposcolula. En esta visita se realizaron actividades lúdicas para poner en práctica lo aprendido en el Taller y también para seguir aprendiendo.

Camino a San Francisco, se observa una montaña tras otra, una riqueza natural invaluable: el bosque y las montañas parecen una armadura o un escudo contra el mundo exterior. Las comunidades rodeadas por estas murallas naturales se resisten a perder lo valioso que las representa y las hace únicas: su identidad, la memoria colectiva, los saberes, su lengua, la cultura y la naturaleza constituyen un legado vivo que enriquece la historia de toda la sociedad.
Al llegar a la comunidad, los niños ya esperaban nuestra llegada, al principio, un poco tímidos y con cierta reserva para compartir sus saberes lingüísticos; después, poco a poco, se podía sentir cómo nos acogían para hacernos parte de su contexto. La resistencia para comunicarse en su idioma es resultado de la discriminación que por décadas han sufrido las lenguas originarias. La gente mayor nos decía que los niños “sí lo hablan y lo entienden, pero les da vergüenza comunicarse con nuestro idioma, piensan que se van a burlar de ellos”. Ahí comprendimos por qué mostraron resistencia al principio para comunicarse en su lengua.
Las integrantes del Taller Permanente de Lengua Mixteca que asistimos para convivir con los niños también nos sentimos un poco tímidas, pero siempre tratando de formar parte de ese momento en el que dos mundos podían fusionarse a través de una sola voz: la lengua mixteca.
Este primer acercamiento a la comunidad de San Francisco Caballúa, Monte Verde, fue muy emotivo. Una experiencia llena de aprendizajes y, sobre todo, con nuevas expectativas por cumplir en las próximas visitas.