Un verano entre huellas y bigotes

Como parte del programa infantil de verano 2026, “Un verano entre huellas y bigotes”, el Museo de la Filatelia de Oaxaca abrió sus puertas a un grupo de 14 niñas y niños, durante tres semanas, para vivir una experiencia llena de aprendizaje, creatividad y convivencia.
El programa tomó como punto de partida la exposición temática “Entre huellas y bigotes: perros y gatos en la filatelia”, una muestra que invita a descubrir cómo estos animales, convertidos en compañeros cercanos de la vida cotidiana, han sido representados en distintos elementos postales de diversos países y épocas. Esta exhibición explora los vínculos entre las personas y las mascotas, considerando a estas como símbolos de compañía, trabajo, protección y ternura.
A partir de esta exposición, las actividades tuvieron como objetivo enriquecer la experiencia de los participantes al provocar una reflexión sobre el vínculo entre arte, cultura y filatelia mediante una serie de actividades dirigidas por artistas y talleristas invitados. Cada sesión fue una oportunidad para conocer distintas disciplinas artísticas y creativas, que invitaron a las niñas y los niños a reflexionar sobre la relación que mantienen con sus mascotas. De esta manera, las piezas filatélicas trascendieron el espacio expositivo para convertirse en el punto de partida de ideas, historias y procesos creativos para fortalecer la conciencia sobre el cuidado, el respeto y la importancia de las mascotas.
El lunes 20 de julio de 2026 nos dimos cita para recibir a los 14 integrantes del grupo. Una de las primeras actividades consistió en la impresión, mediante serigrafía, de los mandiles que utilizarían durante el curso. Tras un breve receso, iniciamos el laborioso proceso que, semanas después, culminó con la elaboración de un títere de madera inspirado en la mascota de cada participante.
En los días siguientes, el grupo elaboró bebederos de cerámica. Guiados por su creatividad, cada participante diseñó una pieza única destinada a sus mascotas. Durante la actividad se escuchaban comentarios como: “Mi bebedero será muy grande porque mi perro es muy grande y toma mucha agua” o “Yo haré uno muy pequeño para que los pajaritos bajen a tomar agua”. Estas sesiones resultaron especialmente inspiradoras, pues reflejaron el cariño que cada participante siente por sus mascotas y por otros animales. Posteriormente, las piezas fueron trasladadas a un taller especializado para su cocción, con el fin de convertirlas en objetos funcionales.
En el taller de elaboración de bandanas y collares, las niñas y los niños utilizaron cuentas de colores, pompones e impresiones DTF para crear composiciones que adornarían los cuellos de perros y gatos. Más adelante, las artes plásticas cedieron espacio a la gastronomía y las niñas y los niños se convirtieron en pequeños chefs que, con mangas, espátulas y pinceles decoraron un pastel dando rienda suelta a su imaginación. Cada creación reflejaba la personalidad de quien la elaboró.
Otra de las actividades consistió en la elaboración de máscaras mediante la técnica del papel maché. El objetivo fue crear una máscara que representara al tecuani, inspirada en este personaje como símbolo protector de la comunidad. Durante la última semana, las máscaras se integraron a una exploración de movimientos de la Danza de los Tecuanes, en la que las y los participantes descubrieron nuevas posibilidades de movimiento y expresión corporal, acercándose, por un momento, a las exigencias propias de las artes escénicas. Esta actividad permitió combinar las artes plásticas con la danza en una experiencia creativa y significativa.
Las piezas filatélicas de la exposición también sirvieron como punto de partida para experimentar con técnicas gráficas como el esténcil, conocer los principios básicos del huecograbado mediante un ejercicio de punta seca y elaborar rompecabezas inspirados en el lenguaje gráfico de las estampillas postales, en combinación con imágenes de sus mascotas. Asimismo, descubrieron las posibilidades del bordado mediante la elaboración de llaveros de tela inspirados en personajes como Snoopy. Además, realizaron ejercicios pictóricos por medio de la intervención de pequeños alebrijes tallados en madera de copal, propios de San Martín Tilcajete.
Como cierre del programa, las niñas y los niños tuvieron la oportunidad de conocer a Jorge, un gato de apoyo emocional rescatado por el doctor Alberto Villavicencio. Alberto compartió con el grupo información sobre el trabajo de los médicos veterinarios y la importancia del cuidado de las mascotas, promoviendo la conciencia sobre su bienestar y el compromiso que implica brindarles un entorno seguro y afectuoso.
El último día se realizó una muestra del trabajo desarrollado a lo largo de las tres semanas. Madres, padres y familiares pudieron apreciar los álbumes encuadernados con fotografías de las mascotas de cada participante, impresiones en cianotipia, ejercicios de huecograbado, bandanas, collares para mascotas y muchas de las piezas elaboradas durante el curso.
Con el paso de los años, el programa de verano del Museo de la Filatelia de Oaxaca se ha convertido en una tradición para muchas niñas, niños y sus familias. No son pocos quienes han regresado verano tras verano, permitiéndonos ver cómo crecen mientras el museo sigue formando parte de sus vacaciones. Ese es, quizá, el mayor valor de este programa: demostrar que la filatelia puede ser mucho más que una colección de estampillas; puede convertirse en una herramienta y un espacio para despertar la curiosidad, estimular la creatividad, fortalecer la sensibilidad y abrir la puerta al arte, la cultura y la imaginación.