Boletín FAHHO Digital No. 65 (Ago 2026)

Teatro de Santos y Tragedias: Salomé 68

Germaín Mateos

¿Qué pasó la noche antes del 14 de julio de 2026? Esfuerzo infinito. Virtuosos amateurs de la actuación del Colegio de Bachilleres, plantel San Antonio de la Cal, vivieron una vez más memorias viejas, un pretexto antes de partir para hacer un poco de ejercicio mental: reencontrarse y reconectar con las abuelas. Mamparas listas, cajones limpios, un poco más de sangre falsa sobre la camiseta. Tercera llamada. ¡Comenzamos!

Así, el recorrido de tres años de trabajo memorial con los abuelos y de mitografía aplicada volvió a la escena para estremecer a quien estuviera mirando. El teatro que invocó la Coordinación de Programas Colaborativos por medio de FAHHO Itinerante y el Grupo Teatral “Caliches” es un ejemplo muy claro de la posibilidad que se genera cuando se reúnen las voluntades adecuadas en el tiempo y el espacio precisos. Salomé 68 es una obra teatral que evoca un momento en la historia del México contemporáneo, a partir de la pregunta: ¿Qué pasó la noche previa al 2 de octubre de 1968?, la respuesta es una inteligente adaptación del mito católico de Herodes, Herodías, Juan el Bautista y Salomé.

Salomé, embelesada por Juan Bautista Sierra, debe confrontar al monstruo de mil cabezas para hacer que funcione. Pese a la voluntad de su madre, Salomé está dispuesta a huir y dejarlo todo por amor; sin embargo, en su búsqueda por la verdad, Juan deberá poner por encima de cualquier cosa su convicción, su lucha y a sus compañeros, lo que desatará toda la furia y los acontecimientos que desembocan, irremediablemente, hacia el clímax de la obra. Es sabido que la posibilidad de simbolizar al ser humano brinda multiplicidad de significados para quien observa, interpreta y reflexiona, y el teatro, como dispositivo vivo, es un punto de encuentro que permite esta producción simbólica entre memoria y realidad, lo que existe y lo que debió existir. De esta forma, Salomé 68 no solo es una propuesta escénica brillante, sino una mitología que busca dar respuesta a las atrocidades vividas durante el movimiento estudiantil de 1968, además de que reproduce las vilezas e impulsos del ser humano que, desde el tiempo de Herodes y hasta nuestros días, siguen rondándonos.

A pesar de la oscuridad y la violencia en la que se cocina el montaje, la obra es sumamente luminosa: permite entender que, si bien el teatro solo ocurre en presente, se invoca desde el pasado, a partir de relatos y memorias, de roperos viejos y de los patrones geométricos que portaban nuestros abuelos en su juventud. De esta forma, es un acierto que, bajo la conducción de su director, el maestro Áyax Cruz, los jóvenes estudiantes de bachillerato se acercaran a sus antepasados y preguntaran, desde una mirada crítica, cómo era antes, qué hubo antes, para acercarse un poco a la respuesta sobre quiénes son ahora. Esta función fue también un pretexto para encontrar voz en las nuevas generaciones. Quienes fueron artífices de tal proyecto han llegado a la recta final de sus estudios, por lo que San Pablo fue el anfitrión del penúltimo decapitamiento de San Juan, hasta que los nuevos discípulos de San Antonio decidan que es momento de volver a hacerlo, aunque con distintas manos.

Intentaremos seguir invocando teatro desde sus santos y sus demonios, porque lo que se vivió el 14 de julio de 2026 no le hace justicia a los sueños que lo hicieron posible.


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