Boletín FAHHO Digital No. 58 (Ene 2026)

Taller Permanente de Conservación, Restauración y Encuadernación en la Biblioteca Burgoa 2025

Marisela Díaz
Una de las aucas o aleluyas trabajadas por el equipo de la Henestrosa. Fotografía: Acervo de la Biblioteca Henestrosa

Entre febrero y septiembre de 2025, integrantes de distintas filiales de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca —entre ellas el Museo de la Filatelia de Oaxaca, la Biblioteca Henestrosa, la BS Xochimilco, la BS Canteras y la Biblioteca de Investigación Juan de Córdova—, junto con representantes de la Biblioteca Francisco de Burgoa, la Biblioteca Pública Central, el Archivo Histórico Universitario (UABJO), la Biblioteca Beatriz de la Fuente y el Archivo Histórico de Notarías, participamos en el Taller Permanente de Conservación, Restauración y Encuadernación impartido por el maestro Joshua Hernández en la Biblioteca Francisco de Burgoa.

El objetivo del taller fue brindar herramientas y lineamientos fundamentales para la preservación y restauración de materiales bibliográficos, documentales y hemerográficos conservados en nuestras instituciones, así como introducirnos en diversos tipos y técnicas de encuadernación.

A lo largo de las sesiones, nos adentramos en conceptos clave como conservación, estabilización, restauración y preservación. Cada participante trabajó con una pieza perteneciente a su institución, iniciando con un diagnóstico detallado de su estado de conservación: evaluamos la magnitud del deterioro, identificamos daños tales como pérdidas de tapas y de lomo, acumulación de polvo, presencia de microorganismos, entre otros, y analizamos las características particulares de cada material.

Con base en este análisis definimos las intervenciones necesarias, estableciendo prioridades, técnicas, tiempos y recursos disponibles. Esta metodología nos permitió comprender a profundidad la importancia de planificar cuidadosamente cada etapa del proceso de restauración.

En el caso de la Biblioteca Henestrosa se trabajó con un conjunto de 34 aucas o aleluyas, piezas gráficas populares de origen europeo, especialmente difundidas entre los siglos XVIII y XIX. Estas impresiones, organizadas en viñetas numeradas, tenían fines educativos, recreativos y morales. Impresas en papel económico, su fragilidad contrasta con la riqueza narrativa y visual que contienen.

Estas hojas doble folio de papel colorido llegan a medir 40 x 30 cm, contienen entre 48 y 24 viñetas con pequeños versos o estrofas. Su intención de origen fue lúdica, aunque después se enfocaron en lo didáctico. Trataban asuntos históricos, morales, relatos literarios o simplemente nociones elementales de cultura como las corridas de toros, los personajes tipo de algún lugar, los oficios o el abecedario. La técnica utilizada para imprimirlas en un principio fue la xilografía, pero tiempo después se utilizó la litografía. Algunas veces las imágenes fueron monocromáticas y otras, iluminadas a color.1

Las aucas presentaban diversos tipos de deterioro, producto del paso del tiempo y del uso: roturas, manchas, dobleces y pérdida de soporte. Cada una supuso un reto particular. En primer lugar, se realizó la limpieza manual, después se procedió a consolidar y estabilizar los materiales para asegurar su preservación. Se aplicaron técnicas mínimamente invasivas, como la reintegración de zonas faltantes con papel japonés y el uso de adhesivos especiales para consolidar las fibras. Para mantener su estabilización se elaboraron protecciones de papel glassine designadas a cada una de las piezas; al finalizar el proceso, estas fueron resguardadas en una carpeta diseñada especialmente para su protección y futura consulta.

Participar en este taller fue mucho más que adquirir conocimientos técnicos; fue una forma de valorar la memoria impresa. No solo afiancé habilidades en restauración y encuadernación, sino que también reflexioné sobre el valor intrínseco de los objetos, el cual se desvanece cuando no son restaurados y preservados.

Aprendí que cada objeto encierra una historia propia y que su preservación es una forma de mantener vivo su significado. Restaurar va más allá de la reparación: es devolver la vida a los materiales, otorgarles una segunda oportunidad, prolongar su existencia y evitar que queden en el olvido. Es permitir que las futuras generaciones se acerquen, comprendan y valoren un pasado que se ha plasmado en palabras e imágenes. Es reconocer la historia detrás de cada objeto, de su propietario, de la información que ha transmitido, de las manos que lo han tocado y de su relevancia en nuestras vidas. Restaurar es comprender y valorar un pasado que, de otro modo, se habría perdido.

1 Paola Ambrosio Lázaro, “Las Aleluyas de la Biblioteca Andrés Henestrosa” en Boletín FAHHO No. 29 (Mar-Abr 2019). Disponible en https://fahho.mx/biblioteca-las-aleluyas-de-la-biblioteca-andres-henestrosa


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