Boletín FAHHO Digital No. 37 (Abr 2024)

Serie de reyes

Agustín Castillo

Como en 1968, el corazón de los aficionados de los Diablos Rojos del México latió tan fuerte que los pulsos hicieron vibrar a la Estatua de la Libertad. La doble victoria de los escarlata ante los Yanquis de Nueva York en el Estadio Alfredo Harp Helú le dio la vuelta al mundo con la meteórica velocidad de las redes sociales y una cobertura sin precedentes para juegos de exhibición.

Desde que se anunció la presencia de los Mulos de Manhattan en la Ciudad de México para el 24 y 25 de marzo de 2024, el evento daba avisos de convertirse en el acontecimiento deportivo del año. No pasaron muchos días entre la confirmación de ambos encuentros y la venta de boletos, que, como era de esperarse, volaron con todo y las ya célebres kilométricas filas virtuales. Los llenos estaban garantizados.

Entre monarcas la comunicación raya en la perfección, y al referirnos a los Yanquis y a los Diablos Rojos estamos hablando de los equipos más grandes de sus circuitos, sin ellos las Grandes Ligas y la Liga Mexicana de Beisbol tendrían la resistencia de un puente colgante. Ambos equipos mostraron su clase en todos los sentidos para que los jugadores hicieran su parte y los aficionados gozaran con el espectáculo.

Reza el refrán que “el diablo está en los detalles” y vaya que fue cierto, más allá de los marcadores de 4-3 y 8-5, la memoria de quienes siguieron los dos encuentros registraron momentos que con el paso de los años llamaremos fábulas o leyendas de esta Serie de reyes: Escuchar a Frank Sinatra durante la presentación de los jugadores de los Bombarderos del Bronx y cuando saltaron al terreno; las miles de voces de aficionados de los Diablos coreando los apellidos de sus titulares a la hora de su introducción; Mariano Rivera y Alfredo Zurdo Ortiz haciendo los primeros lanzamientos; don Alfredo Harp Helú recibiendo una monumental porra desde el palco principal de la casa que él mismo construyó; el tapiz que hábiles manos oaxaqueñas tejieron para que los Yanquis se llevaran un pedacito de México; además de un cierre con estallidos de colores. Todos esos recuerdos se agolparán a la hora de que cada uno haga su particular resumen de dos días de ensueño en el Paraíso de los Diablos.

Esta vez no estuvo Ramón Arano, fue Trevor Bauer con su categoría de Cy Young el encargado de darle la bienvenida a los del Bronx; Julián Ornelas personificó al Diablo Montoya con la mejor atrapada de la serie; un grand slam del antillano Diosbel Arias marcó una voltereta de locura y el Haper Gamboa se volvió a volar la barda a la hora cero para recordarnos por qué es el capitán escarlata.

Los Yanquis de Nueva York y los Diablos Rojos del México lo volvieron a hacer: ratificaron que son los reyes y nos regalaron una Serie de Campeones.


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