Boletín FAHHO Digital No. 25 (Abr 2023)

Prendas icónicas

Hector Meneses

Cuando pensamos en la indumentaria empleada por las mujeres de numerosos pueblos originarios del área mesoamericana, es probable que la primera imagen que venga a nuestra mente sea un huipil: esa prenda de formato cuadrado o rectangular, sin mangas, con tres aberturas, una para la cabeza y dos más para los brazos. En principio, suena simple, pero en realidad se trata de lienzos que posibilitan infinitas combinaciones según las técnicas, los materiales, las tradiciones, prácticas, gustos y creatividad de cada una de las personas que lo elaboran y portan.

Con motivo de su XV aniversario, el Museo Textil de Oaxaca presenta la exposición “Huīpīlli, kushma y phyang: prendas análogas de tres continentes”. Alejandro de Ávila, curador de la exposición, comenta que con ella se “busca enfatizar las connotaciones simbólicas radicalmente distintas del formato mesoamericano y sus parientes tejidos en otros continentes”. Así, la muestra permitirá apreciar los huipiles de distintas comunidades en México y Guatemala en los que se observa, en ocasiones, la diferencia de estilos en esta prenda según su función y contexto dentro de una misma localidad, como en el caso de San Juan Chamula, en Chiapas, o de San Juan Sacatepéquez, Guatemala. Mientras que en Oaxaca es común ver el huipil empleado por mujeres, podremos conocer la kushma, una prenda usada por los hombres del pueblo shipibo en la amazonía peruana. Sin embargo, este formato rectangular y sin mangas no es exclusivo de la región sur de nuestro continente, como lo muestra una camisa del occidente de África que acompaña a la kushma en la exposición. La tercera prenda a la que hace alusión el título es el phyang, una túnica con las mismas características formales del huipil y de la kushma, empleada por hombres y mujeres en Myanmar, en el sureste asiático. Esta prenda contiene un bordado delicado debajo de la abertura del cuello, similar a lo que encontramos en el huipil tejido en San Bartolo Yautepec, en la Sierra Sur de Oaxaca, o –a distinta escala– en los antiguos huipiles bordados de Miahuatlán, Puebla.

Además de mostrar las innumerables posibilidades en torno a una prenda tan sencilla, la exposición también busca evidenciar las complejidades y variaciones que intervienen en sus procesos de elaboración. De esta manera, deseamos reflejar el virtuosismo técnico al tejer un lienzo de cuatro orillos (esto es, una tela perfectamente terminada en sus cuatro bordes, sin necesidad de realizar cortes ni dobladillos, como se aprecia claramente en un lienzo de San Juan Comalapa, Guatemala), así como la pericia extraordinaria de las mujeres de los pueblos amuzgos de Guerrero para tejer lienzos de casi seis metros de longitud, que luego se cortan en tres secciones con las que arman un huipil.

El tema es tan amplio que esta es apenas la primera de dos muestras consecutivas que se podrán conocer hasta el mes de julio. En agosto, el Museo cambiará la totalidad de las piezas en exhibición para mostrar nuevas piezas bajo la misma temática. Las exposiciones se complementarán con talleres y charlas, experiencias que brindarán la oportunidad de escuchar a las propias creadoras y usuarias de estas piezas, por lo que te invitamos a estar pendiente de las actividades para que seas parte de este programa.


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