Boletín FAHHO Digital No. 7 (Sep 2021)

Pasto artificial frente a pasto natural en el deporte rey

Gerardo Salazar

El beisbol se ha caracterizado por las innovaciones que ponen en práctica, año con año, con la finalidad de mejorar el espectáculo dentro del diamante. Así, los aficionados de hueso colorado disfrutan de un juego de calidad cada vez que asisten a un parque de pelota.

Los artículos deportivos —la pelota, los bats, guantes, spikes, por mencionar algunos—, la luminaria, las instalaciones y el césped son elementos fundamentales que se renuevan continuamente en el beisbol profesional. Es por eso que en esta edición platicaremos sobre uno de esos elementos: el uso del pasto sintético y del natural en los diferentes estadios.

Para profundizar sobre el tema, tuvimos el honor de platicar con el señor Martín Vidal Miranda, el encargado de mantener impecable el terreno de juego en el Estadio de Beisbol Alfredo Harp Helú, y quien por casi 55 años ha pertenecido a la organización de los Diablos Rojos del México. Él nos comparte su experiencia y conocimiento sobre las diferencias entre el césped natural y el artificial. Nos cuenta que el pasto natural es laborioso y costoso, ya que debe mantenerse muy cuidado, porque no puede dejarse crecer mucho para que se pueda jugar adecuadamente. Requiere de grandes cantidades de agua para su mantenimiento, ya que tiene que regarse diario, sobre todo en temporada de sequía, para estar en forma para los juegos y así no arriesgar a los peloteros a sufrir lesiones. Además, necesita ser podado todo el tiempo, principalmente en verano, que es cuando la altura del pasto aumenta. También requiere constante fertilización. Las anteriores son acciones que, de no llevarse a cabo, provocan daños que repercuten en el bolsillo y en el juego.

El señor Martín Vidal Miranda es el encargado de mantener impecable el terreno de juego en el Estadio de Beisbol Alfredo Harp Helú.

Don Martín Vidal comenta que, por el contrario, el césped sintético resulta más económico en su mantenimiento, por lo que es posible realizar partidos toda la semana. “No se corta, no se abona y no se riega”. Su apariencia es la misma en cualquier época del año. Y es importante señalar que, al no necesitar riego, el ahorro de agua es significativo.

El mantenimiento de un campo sintético es relativamente sencillo, pero no por ello prescindible. El cepillado de las fibras es básico, ya que con el uso y el tiempo se van aplastando, lo que provoca que el pasto se desgaste de manera irregular: ayuda a conservar las fibras de modo vertical y a nivel. Es importante también rastrillar y barrer para quitar cualquier material que ensucie el campo. El señor Vidal Miranda también señala que, sin embargo, uno de los “contras” más comunes que puede representar el campo sintético, y que se manifiesta mucho en los jugadores y umpires, son lesiones y molestias que presentan en las rodillas, y es entendible, el pasto natural es como una alfombra y el sintético, no, es como si fuera piso.

Actualmente, de los 18 equipos de la Liga Mexicana de Beisbol, solo seis cuentan con pasto sintético, y son los estadios en las ciudades de Oaxaca, México, Monterrey, Veracruz, Guadalajara y Laredo, el resto tiene en su estadio pasto natural.

“Es importante saber que el pasto natural necesita mucha agua. Yo soy un gran defensor del agua y del cuidado que debemos tener con ella. Es por eso que exhorto a los equipos a que, si está en sus posibilidades tener un campo con pasto sintético, lo tengan, con eso vamos a ahorrar mucha agua en nuestro planeta”, finalizó el señor
Martin Vidal.


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