Boletín FAHHO Digital No. 62 (May 2026)

Miguel Ojeda: el diablo que lo ha ganado casi todo

Agustín Castillo
Miguel Ojeda en su ingreso al selecto grupo de “Diablos más Diablos”. Fotografías: Enrique Gutiérrez

El debut de Miguel Arturo Ojeda Siqueiros con los Diablos Rojos ocurrió en 1995. Originario de Guaymas, Sonora, llegó como un joven catcher dispuesto a abrirse camino en un equipo donde la titularidad ya tenía dueño. En sus primeros años, bajo la dirección de Marco Antonio Vázquez, supo esperar su momento. Con Homar Rojas como receptor principal, fue una lesión de Rogelio Cobos la que finalmente le dio la oportunidad de incorporarse al primer equipo.

Lejos de limitarse a su posición natural, Ojeda mostró desde el inicio una gran disposición para adaptarse. Con el objetivo de mantenerse en el lineup, cubría diferentes posiciones tanto en el infield como en los jardines, reflejando su compromiso y ambición. Ese esfuerzo rindió frutos rápidamente, de modo que para 1997, con apenas 22 años, la organización decidió confiarle de forma definitiva la receptoría, dando paso a una etapa marcada por logros importantes.

Entre sus actuaciones más destacadas consiguió algo poco común: desempeñar las nueve posiciones en un solo juego. Además, el 19 de mayo de 2000, firmó una de las noches más memorables para un pelotero mexicano al conectar cuatro cuadrangulares en un partido de nueve entradas frente a los Acereros de Monclova, en el Parque del Seguro Social.

Su aporte también fue clave en lo colectivo. Formó parte de ocho finales con los Diablos Rojos y celebró tres campeonatos: dos contra los Tigres y uno frente a los Sultanes.

A lo largo de su carrera participó en numerosos juegos de estrellas, destacando como Jugador Más Valioso en la edición celebrada en el Foro Sol. Asimismo, tuvo la oportunidad de competir en Grandes Ligas entre los años 2003 y 2006, llevando consigo la representación del equipo escarlata.

Tras su etapa como jugador inició una nueva faceta como mánager, logrando el campeonato en 2014 durante su segundo año al frente del equipo, con una plantilla renovada pero altamente competitiva.

Más adelante, desde el ámbito administrativo, contribuyó a la obtención del más reciente bicampeonato, consolidando una trayectoria única al haber sido campeón como jugador, mánager y directivo dentro de la organización. Por todo ello, Miguel Ojeda ocupa un lugar destacado en la historia de los Diablos Rojos, como una de sus figuras más emblemáticas.

En la entrega de anillos por el campeonato de 2026 y cuarto bicampeonato del México, el admirado Negro de Guaymas consiguió un doble play espectacular al recibir la noticia de su ingreso al selecto grupo de “Diablos más Diablos” en el museo del equipo escarlata, además de que su número, el 35, será retirado por la organización, es decir, nadie podrá usarlo ya.

Con una trayectoria tan brillante, a Miguel Ojeda únicamente le falta un logro por alcanzar, y se encuentra a un paso de obtenerlo: el Salón de la Fama del Beisbol Mexicano.


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