Boletín FAHHO Digital No. 12 (Feb 2022)

Los papeles históricos en los archivos

María Oropeza

El gusto por conocer los hechos pasados por medio de los documentos antiguos puede parecer solo un pasatiempo en la vocación por conocer la historia. Sin embargo, este conocimiento va más allá de la curiosidad, son muchas las disciplinas que trabajan para recuperar los recuerdos históricos, hurgando en esos lugares donde pueden descubrirse historias. Es probable que te parezcan extraños y quizá sean desconocidos para ti, se llaman “archivos”.

¿Sabes que Oaxaca tiene una gran cantidad de archivos? En ellos se guardan documentos que algunas personas llaman “viejos”, aunque lo correcto sería decirles históricos, porque justamente eso representan: la historia de cada lugar, sobre todo si la población tiene muchos años de existencia, pues hay algunas que se conformaron hace más de quinientos años, desde el México prehispánico, dejándonos legados como construcciones antiguas, por ejemplo, iglesias, conventos y palacios, incluso las zonas arqueológicas.

Pero, como buen tesoro, el archivo no puede verse a simple vista, en muchas ocasiones está escondido, y para descubrirlo es necesario buscar en todos los rincones del lugar; a veces lo guardan en la presidencia municipal, otras en el cuarto de trebejos o en la iglesia, y al encontrarlo es necesario limpiarlo, organizarlo y cuidar lo que contiene, porque en él se encuentran datos importantes de la población.

Aunque los papeles que conservan tengan muchos años de antigüedad, y por ello roturas o manchas, guardan la memoria escrita; además de datos históricos, acontecimientos importantes y de personajes del pasado, también está plasmada la vida cotidiana, la organización de la sociedad tanto política, económica, e incluso religiosa. Como ejemplo podemos pensar en la participación en movimientos armados como la Independencia o la Revolución mexicana, que son sucesos que conocemos de nuestros libros de la escuela, fechas que todos los mexicanos celebramos. Estos espacios son importantes y todos podemos ayudar a cuidarlos de un enemigo cruel: el olvido.


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