Leer sin saber leer

Leer sin saber leer es un juego de palabras cargado de significados que va más allá de lo escrito: una experiencia que tiene que ver con las emociones y los sentimientos. La lectura no es solo una actividad que permite a las personas conocerse a sí mismas, descubrir y redescubrir gustos y pensamientos, sino que además transporta a mundos imaginarios, estimula la creatividad, permite viajar, crear y hasta acompañar a los personajes en sus múltiples aventuras. Por ello, es fundamental desarrollar este hábito desde la infancia.
Quienes todavía no saben leer llegan a esta experiencia por medio de algunas sensaciones: los sonidos, los gestos, las palabras y la imaginación que surgen mediante la escucha; utilizan todos los sentidos para leer. En otras palabras, leen con el cuerpo. Leer de esta manera crea un vínculo mucho más profundo, más significativo entre el lector y el libro, ya que se construye un significado sin depender de la lectura mecánica convencional.
La infancia es la etapa en la que se sientan las bases para el acercamiento a la lectura. Este debe procurar ser una fuente de placer, es decir, el primer contacto del infante con los libros debe despertar amor por la palabra desde las imágenes, los cantos y los sonidos.
A partir de esta perspectiva, en la BS Casa de la Cacica promovemos estas experiencias con la actividad “Arrullo de Letras”, las tardes literarias y una bebeteca llena de cuentos. En este encuentro con los libros y la lectura en voz alta, los infantes disfrutan de relatos de piratas, dinosaurios y otros personajes. Estas historias, algunas veces con muy pocas palabras y muchas imágenes, incentivan en los niños el placer por la lectura y los invitan a ver el mundo que los rodea de una forma distinta. En sus visitas a la biblioteca buscan, emocionados, su libro favorito entre los estantes, o bien, aquel que por el título o las imágenes les resulta interesante; quienes aún no leen observan las ilustraciones, y con ello es suficiente para imaginar y crear historias. Experimentan un relato visual al momento de pasar de una página a otra, esto se convierte en un juego que los invita a volver todos los días por más diversión.
Es alentador y emocionante observar cómo, tras una lectura en voz alta, los infantes son capaces de recrear las narraciones con sus propias palabras y pueden leer, una y otra vez, las ilustraciones del mismo libro sin que les parezca aburrido, pues en cada lectura descubren un mundo nuevo lleno de personajes y aventuras. Este proceso demuestra el poder transformador de la voz y las imágenes en la formación de futuros lectores.