Boletín FAHHO Digital No. 48 (Mar 2025)

Ladidoo / Piel de hilo

María Isabel Grañén Porrúa
Exposición “Ladidoo / Piel de hilo” en el Centro Cultural San Pablo. Fotografías: Eduardo González

La belleza se lleva en el alma, y Natalia Toledo es un espejo de su interior. Sus obras son concebidas en aquellas noches bordadas con la luna de hilos plateados y cuando las estrellas iluminan las palabras en el cielo. Es entonces que, en su bella Juchitán, la artista engendra e hilvana filigranas de poemas.

Esta exposición del Centro Cultural San Pablo nace del encuentro de la artista con dos obras de botánica mexicana. La primera es el Códice de la Cruz Badiano, un manuscrito con dibujos de herbolaria indígena del siglo XVI considerado como el texto más antiguo de medicina escrito en América, en el que se pueden identificar remedios curativos procedentes de las plantas, los animales y los minerales. La otra obra que sirvió de inspiración a Natalia fue realizada por fray Juan Caballero, un dominico que, en el siglo XVIII, dibujó las plantas de Oaxaca en una obra que tituló Dendrología natural o botanología americana, cuyo manuscrito se conserva en la Biblioteca Francisco de Burgoa de Oaxaca.

Natalia Toledo decidió hacer su propio códice de palabras entretejidas y lo nombró Ladidoo / Piel de hilo; sus dibujos cosidos honran e innovan la tradición de su jardín interior. La dendrología de Natalia va más allá de las plantas, sus flores y sus frutos, porque su universo está en todo aquello que rodea a la cultura zapoteca. En sus tejidos hilvana paisajes íntimos y cielos luminosos, por eso no extraña que aparezca la zoología bordada que algún día soñó su padre, a quien tanto ama. En sus labores también se percibe la suavidad de los arrullos de su madre mientras la cobijaba en sus brazos. Eso explica el por qué los textiles de Natalia llevan sutilmente un lenguaje de amor por todo aquello que le ha dado vida.

En el vergel de Natalia también se cultiva la alegría del juego, y uno muy especial es la pelota caliente: en él se perciben las porras y los batazos beisboleros, al tiempo en el que las pelotas nadan entre las lanchas pesqueras que trasladan a las mareñas por aguas de seda violeta cuando el sol se pone en el horizonte. Las pelotas con costuras también suelen cobijarse entre jardines de flores, adornadas con collares de totopos de plata pavonada. Los cuadernos de apuntes de Natalia cobran vida en su joyería, porque los animales dibujados renacen en plena metamorfosis de filigrana de oro y plata: los chapulines se convierten en arracadas, los cocodrilos en anillos, los alacranes en collares y los pescados de plata en dijes.

Natalia Toledo está hecha de palabras, cuentos y cantos, por eso sus bordados son versos de hilos cosidos en sus raíces zapotecas y trazados en las plantas de su propio huerto. Así, las flores del Istmo de Tehuantepec brillan en las enaguas y los huipiles de sus hermosas mujeres y, como cometas, deslumbran en la elegancia de Ladidoo / Piel de hilo.


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