La Librería Grañén Porrúa, un espacio para todos

Creo que muchas de las personas que transitan por el Andador turístico de nuestra ciudad ven a la Librería Grañén Porrúa como cualquier otra librería: un lugar al que solo entrarían si necesitan comprar un libro. Con estas líneas quiero desmentir esa idea, porque, desde mi experiencia, la LGP ha sido un espacio que no ha hecho más que abrirme sus puertas y dar cabida a las ideas que propongo.
Un claro ejemplo de ello fue el taller “Apapacha tu libro”, que impartimos el pasado sábado 1 de agosto. Contra todo pronóstico, al tratarse del primer taller de crochet que organizábamos y con la expectativa de recibir, cuando mucho, a cinco personas, ¡nos acompañaron veinte participantes! Fue muy emocionante ver llegar a cada quien con un libro en las manos y con la disposición de aprender algo nuevo por el simple gusto de hacerlo. Compartimos risas, una que otra frustración con el tejido, café, galletas y, sobre todo, el entusiasmo de crear en comunidad. Al finalizar el taller, como lo hago aquí, les invité a visitar la Librería y seguir explorando las oportunidades que nos brinda.

Gracias al aforo de esta actividad, pudimos darnos cuenta del poder de convocatoria que tiene este espacio. Si bien no todas las personas necesitan comprar un libro cada dos o tres días, hay muchas otras formas de acercarse a la lectura, y la LGP les ofrece justamente esos espacios. Hay talleres para aprender a escribir reseñas, un club de lectura que nos invita a relacionarnos mediante las letras y talleres de encuadernación para crear libretas donde plasmar nuestros pensamientos más poéticos. Siempre podemos encontrar una actividad o un objeto capaz de emocionarnos y motivarnos a leer un poquito más.
Me entusiasma ver cómo un lugar del que me considero parte continúa creciendo y explorando diferentes formas de atraer a nuevos y diversos públicos hacia el amor por la lectura. Cada taller, cada presentación y cada actividad son una oportunidad para que más personas conozcan y se sumen a este proyecto que sigue construyéndose con entusiasmo.
No me queda más que agradecer al equipo de la LGP por su disposición, su confianza y el apoyo para hacer posible este taller. Visitar este espacio siempre deja un buen sabor de boca y maravillosos recuerdos.
A quienes llegaron al final de estas líneas, los invito a darse la vuelta por la Librería. Y a quienes participaron en el taller de tejido, ¡nos vemos en la próxima edición!