Boletín FAHHO Digital No. 32 (Nov 2023)

La Biblioteca Andrés Henestrosa un organismo vivo

Verónica Loera y Chávez

En la FAHHO, las bibliotecas son una esperanza: una apuesta al futuro por ser lugares de formación, crecimiento y acceso al conocimiento. Por un lado, son espacios donde se adquieren nuevos saberes, pero también se convierten en lugares de pertenencia, de convivencia con otros lectores o personas interesadas en los mismos temas. Se crea una comunidad entre los asiduos asistentes. Una biblioteca puede tener diferentes significados para cada persona, algunas localizan los libros que les permiten estudiar, resolver las tareas o disfrutar de la lectura, otras encuentran vivencias personales que los motivan a tomar nuevos caminos por recorrer. Se convierten en espacios afectivos, como el lugar donde una madre leyó el primer libro a su bebé o donde sabe que puede dejar a su hijo y no solamente estará en buen resguardo, sino que aprenderá algo nuevo. También pueden ser un refugio donde la persona se aleja de sus problemas personales. Recuerdo múltiples ejemplos que me ha contado el personal de las bibliotecas que hablan de muchachos que encontraron paz al interior de sus salas. También pueden representar el espacio en donde se maduró, donde se adquirieron los conocimientos que le permitieron a una muchacha terminar su carrera o a un joven aprender poesía, escuchar jazz, escribir un ensayo o descubrir la pieza clave de su investigación. Las bibliotecas son espacios de genuina libertad, uno está ahí porque quiere.

La Biblioteca Andrés Henestrosa tiene múltiples significados para mí; compartí desde la emoción de la posibilidad de su creación hasta la concreción de un sueño hecho realidad, vi de cerca los cambios en el inmueble que la recibiría, la manera en que el edificio fue recuperando poco a poco su esplendor. Tenía tantas añadiduras que ya no era posible ver su belleza. Hasta que por fin llegaron los libros: se instalaron en los estantes, se cubrieron de saberes para abrazar a los lectores y, finalmente, se inauguró la Biblioteca. La casa no estaba llena, sino repleta de personas dentro de las cuales se distinguían múltiples mujeres istmeñas vestidas con sus trajes tradicionales de una hermosura excepcional. Todas querían ser partícipes, estar con el maestro de las letras de su tierra, saludar al gran escritor, acompañarlo el día de su cumpleaños con ese festejo tan extraordinario. El Istmo se hizo presente en la capital del estado y ese día, 30 de noviembre de 2003, la Biblioteca Henestrosa comenzó a existir, se convirtió en un organismo vivo que ha crecido con los seres que lo habitan, tanto los vivos como los que ya no están con nosotros, porque son recordados día a día, con cada experiencia de lectura, con cada poema, cada verso leído en voz alta. A partir de su creación, en la Henestrosa no han parado las presentaciones de libros, las exposiciones, los talleres, conciertos, se ha convertido en un lugar de acceso a la cultura, donde muchos jóvenes y no tan jóvenes han pasado días formidables en compañía de los libros y de los apasionados por la lectura.


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