Boletín FAHHO Digital No. 58 (Ene 2026)

Joyas de la biblioteca: La poesía del paisaje en Hwang Ping-Hoong

María Fernanda Bante

La belleza que guarda una biblioteca que fue cuidadosamente construida (en términos librescos, no precisamente de arquitectura) podemos observarla al hacernos la pregunta: ¿Sobre qué tema leeré el día de hoy? Por supuesto, si eres el dueño o el bibliotecario te sabes a santo y seña la clasificación temática de los libros, cuántos de cada materia tienes en tus estantes, cuáles requieren atención para una restauración, si algunos tienen dedicatorias, si se cuenta con más de un ejemplar de un mismo título, e incluso los distintos tamaños de esos objetos y el por qué deben guardarse de tal o cual manera. Sin embargo, una aficionada a la lectura como yo, que desconoce todos esos datos, prefiere dejarse sorprender primero por lo que ve en cada librero, y después por la cubierta y el contenido de cualquier libro que tome al azar. Así fue como llegué, queridos lectores, a esta nueva joya bibliográfica (nueva para mí, pero que lleva en esta biblioteca seguramente más tiempo de lo que yo tengo en este mundo) que, de hecho, no se encontraba a la vista, ya que se trata de un ejemplar de gran tamaño —48 cm de largo por 35 de ancho— y esos suelen estar en un espacio diferente a los de tamaño estándar, para protegerlos, todos bien ordenaditos, cuidando que ni una sola de sus esquinas se lastime.

Entre las obras de gran formato que forman parte del acervo de la Biblioteca José Lorenzo Cossío y Cosío, en Adabi, se encuentra esta de curiosa procedencia: un ejemplar que reúne una colección de 16 pinturas de paisaje hechas por el artista Hwang PingHoong (1864-1955), un reconocido pintor, calígrafo e historiador del arte chino. La edición de este bello álbum, publicado por la editorial Shanghai People’s Fine Arts Publishing House en 1955, fue posible gracias al trabajo del artista y editor chino Lai Sao-Chi, quien elaboró el prefacio presentado en chino, inglés y ruso. Para poder consultarlo me permitieron usar la gran mesa que tiene la biblioteca, siempre cuidando el ejemplar, por lo que me puse unos guantes y, para lograr hojearlo, usé ambas manos: cuidadosamente tomaba cada hoja de sus esquinas extremas para darle vuelta y detenerme a observar no solo el contenido, sino la textura del papel, el color que había adquirido por el paso del tiempo, así como la tinta de las letras, sinogramas y de las pinturas mismas reproducidas ahí y que se aprecian en perfectas condiciones.

Actualmente, algunas obras que aparecen en este volumen se encuentran bajo resguardo de la Galería Xubaizhai de Pintura y Caligrafía Chinas, un espacio creado en 1992 para albergar la colección personal donada por el conocedor de arte y artista Low Chucktiew, quien fuera también alumno de Hwang en la década de los cuarenta.

Viajes antiguos. Pinturas de Hwang Ping-Hoong reproducidas en el álbum

Voy del libro al buscador de Google para poder investigar un poco más sobre la vida y obra de este artista, y descubro, gracias a esa pequeña investigación y a lo que el prologuista señala en el mismo álbum, que Hwang Ping-Hoong fue un viajero entusiasta, quien dedicó gran parte de su vida a recorrer China. Anduvo de norte a sur, visitando y retratando cuerpos de agua, como el Río Yangste y el Río Hoang Ho; no lo detuvo el reto de escalar las peligrosas montañas de Szechuen, o las formaciones montañosas kársticas de Kweling, y se dejó maravillar por las hermosas colinas de HwaSan y Hwang Shan. Gracias a esos viajes por su país logró condensar una penetrante visión que le permitió atesorar y reflejar en su obra las sensaciones que le producían, por ejemplo, el césped o la hoja de un árbol, para él la esencia misma de su patria. Cada uno de esos paisajes provenientes de sus pinceladas —en las que parecen sobresalir los colores oscuros (con algunos reflejos de rojo intenso para delinear ramas de árboles o pilares de casas)— están acompañados de poemas y dedicatorias, como la que a continuación les comparto (claramente traducida, pero que podrán apreciar en la imagen en su lengua original):

Viajes antiguos
El último día exploré solo el camino a Qianxi y, sin darme cuenta, regresé a la orilla este en busca de rastros familiares. Sigo disfrutando de la primavera en Jianye, me apoyé en la barandilla, escuchando las mil capas de verdes montañas más allá del cielo y la cálida brisa del río.

La primavera se ha desvanecido, el buen vino flota junto a la ventana oeste; hoy pinto viejos recuerdos, ahora son solo pensamientos fugaces.

Nubes de Xiangjia llenan el cielo. Erigido en el sexto mes del solsticio de verano del año Wuzi.

Eres una luz distante, solo se ve tu sombra.

Desde que te envié esto, llevamos un boceto juntos.

Esta pintura va acompañada de mi breve poema. Finalmente, solo pensamientos fugaces.

Aunque suene a cliché, a pesar de que yo no conozco China físicamente, es gracias a los libros que descubro cada día, ya sea por medio de historias, poemas, fotografías o magníficas pinturas como las de este álbum, otro pedacito y otra perspectiva de este planeta llamado Tierra, y de las almas que se atreven a explorarlo.


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