El Museo Textil de Oaxaca, un tejido de experiencias
¿Preparar el café?, ¿sacar las copias?, ¿ayudar a limpiar una bodega? Estas y muchas actividades más son lo primero que, en la mayoría de las ocasiones, piensan o imaginan los y las estudiantes cuando inician sus prácticas profesionales y/o servicio social al término de su formación universitaria. La situación no es tan distinta si hablamos de iniciar estas labores en instituciones culturales, como un museo, por ejemplo. Aquí las actividades suelen ser de tales como vigilar salas, cubrir eventos o realizar cualquier otra actividad fuera de las inquietudes de los estudiantes que buscan experiencias de aprendizaje y desarrollo profesional.
Desde la apertura del Museo Textil de Oaxaca hemos asumido una labor educativa muy importante al crear, hace ya más de 10 años, el proyecto de Estancias, residencias, prácticas, servicios sociales y voluntariado, enfocado en la participación activa de estudiantes de distintas instituciones educativas de Oaxaca, México y otros países. El programa funciona con el interés propio de cada universitario, sin indicarle qué actividades debe realizar, si no, al contrario, es el propio estudiante quien expresa mediante un anteproyecto lo que le gustaría realizar en alguna de las áreas que conforman el MTO.
El programa no solo ha permitido a los estudiantes crear y ejecutar programas educativos y de talleres dentro del propio Museo, sino también interactuar con diferentes públicos y mejorar sus habilidades de comunicación, pero, sobre todo, de sensibilización. Como único museo en su tipo en México, el MTO ha brindado a los interesados una experiencia enriquecedora y de calidad, además de la oportunidad de aprender y colaborar con creadores y especialistas en el textil.
Como parte de este programa, en junio de 2024, la Coordinación de enlace comunitario del MTO publicó una convocatoria dirigida a estudiantes de las licenciaturas de las áreas de Ciencias y Humanidades, con el objetivo de redactar un documento que abordara el textil artesanal desde la visión de las propias creadoras para conocer sus historias, procesos, satisfacciones, retos y transformaciones. Las estudiantes convocadas tuvieron una experiencia enriquecedora al viajar a Santo Tomás Jalieza y Teotitlán del Valle, Oaxaca, con el fin de conocer a las artistas textiles, sus procesos creativos y el quehacer textil en sus pueblos, haciendo uso de sus conocimientos y habilidades para recabar la información que les ayudó a cumplir el objetivo de la convocatoria.
Raquel Elfega López Pérez, egresada de la licenciatura en Gestión Cultural y Desarrollo Sustentable, UABJO, fue una de las estudiantes que participó en este proyecto; una experiencia que aportó significativamente a su desarrollo profesional:
El servicio social es una etapa de la formación profesional que, más allá de ser un trámite, debería brindar experiencias significativas. Realizar este proceso en el Museo Textil de Oaxaca me permitió ampliar mis horizontes no solo en el ámbito académico, sino también en lo personal. Por medio del acercamiento al acervo del museo y las exposiciones que se realizan en sus salas, pude conocer más sobre las posibilidades que existen en el textil, las diversas técnicas de tejido y bordado, además de los conocimientos y contextos que rodean a estas prácticas. De igual manera, trabajar directamente con los artistas fue una maravillosa oportunidad, tanto en la comunidad de Santo Tomás Jalieza, Oaxaca, con la familia Navarro Gómez, como con los artistas que imparten talleres en el Museo; escuchar sus historias familiares y comunitarias, aprender sobre sus técnicas y conocer sus trayectorias tuvo un impacto en mi quehacer como egresada de la licenciatura en Gestión Cultural y Desarrollo Sustentable, para desempeñar mi profesión con respeto hacia las comunidades y los artistas involucrados en futuros proyectos, siempre de la mano de ellos. Cabe resaltar que el MTO es un espacio ideal para realizar el servicio social, ya que por un lado permite poner en práctica lo adquirido durante la preparación escolar, pero también es un espacio en el que siempre se aprende, tanto de su acervo, exposiciones y talleres como de cada una de las personas que conforman el equipo del Museo, el cual funciona de manera integral.
Para Sandra Angélica Amaya Díaz, egresada de la licenciatura en Lenguas, UABJO, su relación con el quehacer textil cambió su perspectiva personal y profesional:
A lo largo de mi vida y durante mi formación académica he sentido una profunda conexión con las tradiciones, las manifestaciones culturales y artísticas que definen la identidad del lugar al que pertenezco. Al comenzar la búsqueda de un espacio para desarrollar mi servicio social, tenía claro que debía encontrar un proyecto que no solo me permitiera crecer profesionalmente, sino que también me ofreciera un entorno para desarrollarme a nivel personal. Es por eso que elegí el Museo Textil de Oaxaca. La oportunidad de estar en el Museo ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Rodeada de personas que comparten su pasión, conocimiento y amor por el arte textil, he recibido más enseñanzas y retos de los que en algún momento imaginé. Entre hilos, libros, exposiciones y pláticas, en el MTO no solo tuve el privilegio de desarrollar y aprender nuevas habilidades profesionales, también he podido tejer una conexión aún más profunda con las raíces que me han acompañado siempre.
A su vez, Diana Aguilar González, estudiante de Ingeniería en Diseño Textil y Moda de la Universidad Tecnológica de los Valles Centrales de Oaxaca, participa en el programa con la elaboración del Manual básico de patronaje y acabados de confección, dirigido a artistas textiles que participarán en la tercera edición del evento Ladx duu en diciembre de 2025. Diana se ha sentido entusiasmada y motivada en el programa:
Como parte del proceso formativo en mi carrera universitaria llegó el momento de cumplir con las estadías profesionales, un requisito esencial para consolidar los aprendizajes adquiridos. Como estudiante de Ingeniería en Diseño Textil y Moda, la elección del lugar donde desarrollaría esta etapa representó un dilema significativo. Desde la universidad se nos aconseja optar por una empresa que nos permita aplicar nuestros conocimientos y adquirir nuevas experiencias en el ámbito laboral. Para muchos de mis compañeros la elección natural fue la producción textil a gran escala y el sector industrial, una extensión lógica de nuestro programa académico. Sin embargo, mi trayectoria y mis intereses me llevaron a considerar un camino diferente. Desde niña, el arte, la historia y la cultura han sido parte fundamental de mi vida. Mi inclinación por las artes plásticas me permitió establecer una conexión profunda entre el diseño textil y el arte textil, dándome una perspectiva más genuina y enriquecedora de esta disciplina, más allá de su faceta industrial.
Fue esta visión la que me llevó a elegir el Museo Textil de Oaxaca como el lugar ideal para realizar mis estadías. Aquí tuve la oportunidad invaluable de acercarme a la historia de los textiles, comprendiendo su relevancia cultural y simbólica. Pude observar los procesos de montaje y desmontaje de exposiciones, exploré el acervo del museo y participé en los talleres que ofrece la institución, los cuales me brindaron un conocimiento más profundo y significativo. Además, espero sinceramente que el taller con el que colaboré haya sido de gran utilidad para quienes participaron en él. Mi deseo es que haya sido una experiencia de aprendizaje valiosa, como lo fue para mí, que motive a seguir explorando y apreciando el arte textil desde una perspectiva más profunda y significativa.
Este proceso no solo enriqueció mi formación, sino que también marcó un antes y un después en mi camino profesional. Descubrí que mi verdadera vocación se encuentra en el estudio, preservación y difusión de los textiles con un valor histórico y cultural. Comprendí que más allá de la industria los textiles cuentan historias, guardan memoria y son testigos de la identidad de los pueblos. Este hallazgo me llenó de emoción y reafirmó mi deseo de dedicar mi vida a este campo, contribuyendo a la preservación y apreciación del arte textil como un legado invaluable.
A lo largo de la historia del MTO, alumnas de diversas nacionalidades han participado en el proyecto, como Flavia Bomfim, originaria de Salvador de Bahía, Brasil, y María José Irula, de la República de El Salvador; ellas compartieron sus experiencias dentro del programa (2016) en el texto “Experiencias multiculturales”, publicado en el Boletín FAHHO.1
Asimismo, Rosa Lorena Román Torres, profesora de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), en un texto titulado “El Museo Textil de Oaxaca, una experiencia docente” comparte cómo ha sido el vínculo con el Museo al realizar las prácticas de verano con el alumnado de la Escuela en el Taller de Restauración del MTO.2
Los museos desempeñan un papel fundamental en la educación y el desarrollo de las personas. Al recibir a estudiantes para que realicen sus prácticas profesionales y/o servicios sociales se fomenta el aprendizaje activo, se desarrollan habilidades, se promueve la conciencia y apreciación del patrimonio y hasta puede inspirar vocaciones; pero, sobre todo, que los participantes aprovechen al máximo esta oportunidad para aprender, crecer y contribuir al enriquecimiento cultural de la sociedad.
Para conocer y participar en el proyecto de Estancias, residencias, prácticas, servicios sociales y voluntariado consulta el siguiente enlace: https://museotextildeoaxaca.org/vinculacion/
1 Número 12 (mayo-junio 2016). Disponible en: https://fahho.mx/experiencias-multiculturales/
2 Boletín FAHHO, 10 (enero-febrero 2016). Disponible en: https://fahho.mx/el-museo-textil-de-oaxaca-una-experiencia-docente/