EDITORIAL
Uno de los pilares fundamentales de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca es la preservación de la memoria, con un objetivo muy específico: construir el futuro en un espacio digno para la vida.
Por ello, el Museo Infantil de Oaxaca se esmera en hacer de las raíces prehispánicas un tema cotidiano para las infancias, así como en permitirles convertirse en guardianes de la memoria a través del arte, como la cerámica y la fotografía. La BS Casa de la Cacica se suma a esta noble labor a partir de la revitalización del Tu’un Savi. Siguiendo esta inercia, el programa Seguimos Leyendo recupera la potencia imperecedera del mito para la expresión de la niñeces y la FAHHO Itinerante, la del teatro.
Por su parte, Adabi Oaxaca sigue recuperando la historia de diferentes comunidades, esta vez la de Santa María Zacatepec. Mientras tanto, el Taller de Conservación y Restauración Documental nos habla sobre las condiciones climáticas que permiten mantener viva nuestra memoria de papel. Por otro lado, la Biblioteca Henestrosa hurga en el olvido para recordar a una figura fundamental de la generación del 27.
El Centro Cultural San Pablo presenta al Conejo Venado como una figura que hibrida atributos, símbolos y cosmovisiones. Entretanto, la Coordinación de Medio Ambiente celebra a esos seres que llevan consigo la memoria del mundo entero para hacerla florecer.
Finalmente, Guerreros de Oaxaca rememora su primer y victorioso juego en el Estadio Yu ́va; el Museo de la Filatelia celebra su cumpleaños número 28 reconociendo que la vida de un museo palpita en las personas que lo adoptan; y el Museo Textil reafirma esta postura haciendo notar aquello que la inteligencia artificial jamás podrá emular ni sustituir: el pulso de la vida que se gesta en comunidad.
Disfruta las siguientes páginas y forma parte de la historia que crece con la comunidad FAHHO. Porque la memoria no solo resguarda lo que fuimos, también inspira lo que podemos construir juntos.