Boletín FAHHO Digital No. 48 (Mar 2025)

Cuidar abejas como sembrar flores

Rubén García / Isabel González
Cosecha en los meliponarios de la FAHHO. Fotografías: Eduardo González

Durante milenios, las abejas han favorecido a todo el planeta: transportan el polen de una flor a otra y mejoran la producción de alimentos por medio de la polinización. Esto, a su vez, favorece a la nutrición y a la seguridad alimentaria, además, contribuye a la biodiversidad y equilibrio de los ecosistemas: su impacto es altamente positivo en el medio ambiente. La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca reconoce y defiende la importancia que las abejas tienen para la vida en general del planeta. Es por eso que, de la mano de Mundo Ceiba, la FAHHO emprendió el proyecto Abejas melíferas y meliponas, título que obedece a las dos especies protagonistas de esta iniciativa.

La melífera (Apis mellifera) es la especie de abeja más común en el mundo y llegó a América con los españoles: es grande, de color amarillo con negro, y es, además, una gran productora de miel y de cera. De hecho, los españoles la trajeron con fines eclesiásticos, debido al abundante uso de cera en los rituales de la Iglesia, de modo que una parte del tributo exigido a los pueblos de indios consistía en entregar grandes cantidades de cera para crear, por ejemplo, cirios y veladoras. Las otras abejas pertenecen a la tribu de los meliponinos (Meliponini), con alrededor de 45 especies en Oaxaca. En el Parque H2A se trabaja con la Nannotrigona y la Frieseomelitta nigra, ambas nativas de Valles Centrales,
que no son grandes productoras de miel: en una cosecha podrían alcanzar alrededor de 250 mililitros, aunque también generan propóleo y cera. En general, los meliponinos producen poca miel; dependiendo de la especie pueden obtenerse desde algunos mililitros hasta 7 litros.1 En cambio, las melíferas producen de 7.1 hasta 35.7 litros en época de floración

Los meliponinos solo se encuentran en regiones específicas, principalmente en áreas tropicales, pero de ningún modo en zonas frías. Su distribución obedece a un flujo genético, esto quiere decir que hay una correspondencia entre los genes de una población de abejas y las condiciones climáticas y ambientales de su hábitat natural, así que existe una diversidad genética entre las colonias de abejas, esto les permite sobrevivir a enfermedades, pesticidas y cambio climático. Así, por ejemplo, la introducción de una colmena de Melipona fasciata de la Chinantla en los Valles Centrales podría ocasionar su muerte, así como desatar plagas, enfermedades y la pérdida de la diferenciación genética que existe entre las abejas de lugares distintos, y que determina la posibilidad de su existencia. Por lo tanto, solo en su lugar de origen es posible trabajar y apoyar en el cuidado, reproducción y preservación de los meliponinos. Las melíferas, por otro lado, se adaptan con facilidad al clima frío, caliente, húmedo o seco.

El proyecto Abejas melíferas y meliponas surge por el interés de la doctora María Isabel en proteger, cuidar y salvaguardar a las abejas. Inició formalmente en octubre de 2024 y se desarrolla en cinco espacios que albergan cinco colmenas cada uno: San Pablo Cuatro Venados, Ixtepeji, Totolapan, Concepción Cacalotepec, Mixe, y el Parque H2A, ubicado en San Felipe. La primera cosecha ocurrió muy pronto, porque las colmenas se instalaron al inicio de la época de floración más importante en los Valles Centrales de Oaxaca: la época de Muertos, entre octubre y noviembre, cuando todo está lleno de flores y las abejas logran recolectar mucho néctar.

Las abejas viven en una caja (de 50 por 50 cm) que consiste en una cámara de crías. Ahí tienen crías, depositan el polen, producen miel… Cuando llegan las épocas de floración, que es cuando hay más néctar en los campos, llega también el momento de expandir ese hábitat, esto se logra adhiriendo cajas llamadas alzas, que miden cerca de 15 cm de alto. Estas piezas se colocan en la parte superior de una colmena para que las abejas depositen su excedente de miel, según se vayan llenando. En esta cosecha de miel hubo colmenas a las que se les añadieron hasta tres alzas, sin embargo, la recolección fue muy variable: en Cuatro Venados logramos captar alrededor de 40 litros, en Ixtepeji cerca de 30, en Totolapan fueron casi 100 y en el Parque H2A aproximadamente 50.

Las abejas son seres vivientes con una labor precisa, pero cada colmena tiene un comportamiento diferente: las pusimos en la misma estación y al mismo tiempo, no obstante, algunas produjeron más miel que otras y, por razones que desconocemos, prácticamente hubo una colmena en cada lugar que no produjo nada. La naturaleza es variable, y las cosechas de miel dependen de las condiciones del ecosistema y de los temporales. En 2023 la cosecha fue muy baja o nula porque no llovió, en cambio, con las lluvias de 2024 los campos florecieron; sin embargo, las precipitaciones, al igual que los fríos, también pueden matar a las flores, así como los vientos dificultar la labor de las abejas. Por eso el equilibrio ecológico es necesario para que alcancen las condiciones óptimas para producir miel. Pero no solo eso, porque de las colmenas se obtiene cera, la materia prima de sus panales; propóleo, una sustancia que ellas usan para sellar huecos, evitar plagas y hongos, o la entrada de roedores; polen, una fuente vital de proteína necesaria en la producción de crías. Estos productos también proveen de grandes beneficios a los humanos: tienen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antibióticas, cicatrizantes, antisépticas y nutricionales. Asimismo, ya que la miel proviene de diversas flores y lugares, los sabores, colores y olores serán diferentes, de modo que la composición química y los nutrientes podrían variar.

Uno de los aspectos más importantes de este proyecto fue cuidar que las colmenas se ubicaran en ambientes no urbanos y con muy poca o nula presencia humana. Una abeja puede viajar hasta 5 km a la redonda para hacer su labor de polinización, por eso era determinante hallar ubicaciones donde todo el néctar procediera de plantas. La apicultura en la urbanidad es imposible, porque el néctar procede de los azúcares presentes en dulces, alimentos y bebidas.

La presencia de abejas en entornos ocupados por seres humanos representa un problema para su supervivencia, es por eso que buscamos trasladar las colmenas de manera segura hacia alguno de los cinco espacios que ya hemos habilitado para su resguardo. Así que si detectas un panal o enjambre cerca de presencia humana comunícate al 9511920419 para solicitar su rescate. Asimismo, estos espacios funcionan como centros de formación en apicultura por medio de visitas a las comunidades en donde se hallan ubicadas las colmenas y tienen un cupo limitado a dos personas. Puedes formar parte comunicándote al mismo número de celular.

Es importante tener presente que el objetivo fundamental de la FAHHO es cuidar y preservar el medio ambiente; la miel es un factor terciario, una consecuencia de esta tarea. Cuando creamos meliponarios hacemos posible la existencia de las abejas, que abunden los espacios de polinización, que proliferen las flores, entonces, que haya más vida y que sea más bella. Tener abejas es tan saludable y favorable como sembrar árboles. La Fundación ha sembrado cientos, miles de árboles y ahora, con abejas, va sembrando flores.

1 En un litro de miel hay 1.4 kg de masa por ser más densa que el agua.


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