Boletín FAHHO Digital No. 61 (Abr 2026)

Cucharadas de poesía

Georgina Villanueva / Eduardo Navarro

Los siguientes textos fueron generados en el taller de Cucharadas de poesía haciendo eco del poema “Instrucciones para dar un beso”, de Julio Cortázar.

Instrucciones para hacer una trenza
Georgina Villanueva

Sin mirarte al espejo, toca y disfruta la textura de tu cabello. Desliza los dedos de arriba abajo, una, dos, tres veces mientras vas quitando enredos, obstáculos y preocupaciones. Ahora toma el peine, ve pasándolo de abajo hacia arriba, centímetro a centímetro. Deja que la madera de naranjo se lleve lo pesado. Luego peina de la frente a la punta del cabello, de una sola vez. Recibe en la nuca, poco a poco, el tiempo; cierra los ojos, siente el cabello en tus manos y separa entre los dedos tres tantos. Con firmeza, sostén las hebras de cada lado y deja suelta la tercera; empieza a pasar la de la derecha a la izquierda, la del centro a la derecha y la de la izquierda al centro. En principio, será difícil: es como equilibrar presente, pasado y futuro. Hay que hacerlo al despertar y al irse a dormir para practicar. En una semana será más fácil trenzar tu cabello; en dos semanas intenta con listones —si son anchos se pueden torcer—. No te rindas: al final tendrás una trenza tejida con moños y sueños.

Instructivo para tomar café con una persona especial
Eduardo Navarro

Todos sabemos que una taza de café es un poderoso vínculo entre dos almas. Por eso resulta importante, incluso vital, conocer el procedimiento correcto para no caer en errores que podrían resultar fatales.

Al ir a tomar un café con alguien especial, nunca debemos sentarnos junto a esa persona, ya que resultaría por demás inadmisible. Lo correcto es sentarse justo frente a la persona con la que queremos disfrutar ese momento mágico de tomar un café juntos. Esto, para poder estar en condiciones de verle directamente a los ojos y, sutilmente, y de vez en cuando, admirar su sonrisa.

Al tener nuestra taza de café frente a nosotros —y aquí se aconseja tomarlo sin azúcar—, lo primero que debemos hacer es percibir su aroma. Sabido de todos es que el aroma del café se dibuja en el aire y traza sus mágicas figuras por todo el lugar. Este será el momento ideal para comentar con nuestra acompañante el tipo de aroma y su delicadeza. Nuestra plática debe ser inteligente y sensata, de modo que, al percibir el aroma del café, también respiremos las palabras y que estas toquen todos nuestros sentidos.

Posteriormente, daremos un sorbo a nuestro café para proceder a paladear su sabor y, justo en ese momento, hablaremos de su textura, de su cuerpo y de ese sabor amargo producto del proceso de tueste del grano. Miraremos con disimulo, pero al mismo tiempo con ansiedad, el instante en que nuestra acompañante lleve la taza a sus labios, para contemplar el sublime momento en que el café se posa en ellos. De esta forma, nuestra plática estará también acompañada de exquisitos sabores que nos envolverán y llenarán el espíritu.

Hasta aquí hemos logrado atraer la atención de esa persona especial, y su pensamiento será quedarse más tiempo con nosotros disfrutando esa unión de almas en torno a un buen café y una grata conversación, que hace que la vida se vea diferente y, desde luego, invite a repetirse en otras ocasiones.

Al final, y cuando nosotros consideremos que es el momento adecuado —quizá rozando su mano sutil y tiernamente—, le diremos con voz firme y segura: ¿Sabes que es lo que más me gusta del café?… Son tus ojos cuando tú lo tomas.


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