Boletín FAHHO No. 18 (May-Jun 2017)

CINCO AÑOS CUSTODIANDO SAN PABLO

Bulmaro Reyes / Eliel Pizarro / Gabriela Ríos

En el corazón de la ciudad de Oaxaca, entre edificaciones de distintos estilos arquitectónicos y diferentes épocas, se encuentra el Centro Cultural San Pablo. El primer convento de nuestra ciudad, por mucho tiempo olvidado, que gracias a Alfredo Harp Helú y a la Dra. María Isabel Grañén vemos resucitado de entre las cenizas y viviendo su época de máximo esplendor. Aquí mismo, en el Centro Cultural San Pablo, funge como un primer vinculo, un primer enlace, nuestra loable labor de custodios y guías que traducen las anécdotas, historias y murmullos que resguarda este increíble espacio.

Desde su nacimiento, San Pablo nos ha dejado significativas y variadas experiencias, tanto en lo laboral como en lo personal. Nuestro trabajo se ha vuelto parte de nuestra vida, puesto que el espacio se convirtió en nuestra segunda casa al permitirnos potenciar destrezas y darnos la oportunidad de vislumbrar con mayor claridad la evolución de nuestra sociedad y la importancia de su riqueza cultural. Poder ser testigos de uno de los motores principales de apoyo a la preservación de la herencia histórica y artesanal en Oaxaca ha enriquecido nuestro espíritu y alimentado nuestra responsabilidad de hacer visible el legado que la Fundación Alfredo Harp Helú nos ha regalado.

Ser custodio no se trata solamente de cuidar un espacio, sino de otorgarle vida a cada detalle mediante una relación de vínculo constante reforzando el valor de lo que somos, en un intento por revivir el orgullo indígena que fascinó a los frailes dominicos y permitió la reconstrucción del monasterio que hoy en día nos abre sus puertas. Somos el primer enlace entre aquellos que nos visitan y los tesoros que ofrece el espacio, relacionándonos con el contenido de todas las exhibiciones y dejándonos envolver por ellas para ser capaces de expresar el sentido de cada una y motivar la sensibilidad de acuerdo a las características de cada persona, ya que que recibimos público de distintas edades, nacionalidades y profesiones.

Algunas personas encuentran el Centro Cultural de forma inesperada, sorprendidos por no haberlo conocido antes, y nos permiten acompañarlos en su recorrido preguntando sobre cada detalle arquitectónico que los deleita y cada pieza exhibida que despierta su curiosidad. También recibimos visitantes que se aventuran a descubrirlo por sí mismos y se detienen a tomar fotografías, y otros que saludamos con mucho agrado a diario y suben directo al corazón de nuestro espacio.

Actualmente, nuestro equipo está conformado por siete personas con aptitudes que se ajustan de forma singular a las necesidades que nos competen y nutren la experiencia del recorrido con estilos personales y formas distintas de relatar en las que se enfatizan las áreas de especialización de cada uno. Intentamos nutrir a las personas con el pasado y el presente, buscando que su paseo por el espacio sobrepase el plano contemplativo para fomentar un verdadero aprecio que permita que quienes nos escuchan logren sentirse orgullosos de su patrimonio, como nosotros nos sentimos orgullosos por estar aquí.

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