Arte en Comunidad: Un nuevo espacio para la expresión artística

Históricamente, se ha establecido una jerarquía entre el Arte (con mayúscula) para señalar lo individual, intelectual y occidental, frente a los modos de creación que privilegian lo colectivo, manual, tradicional y no occidental. Esta misma distinción ha determinado los espacios de validación y exposición de cada uno de estos universos de objetos: una separación que relegaba las creaciones de comunidades originarias a museos de antropología o etnografía, dejándolas fuera de los museos de “bellas artes”.
Autores como Néstor García Canclini señalan que, con esta exclusión, se corre el riesgo de “congelar” la cultura, presentándola como algo del pasado o puramente funcional, y negando a sus creadores su estatus de sujetos contemporáneos.
En el contexto de Oaxaca, esta problemática constituye un fenómeno profundamente político y social, debido a la densidad de la producción cultural y a la herencia indígena del estado. En consecuencia, la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca —por medio de la Coordinación de Arte Popular y el Centro Cultural San Pablo— destinó un espacio expositivo exclusivo para las producciones derivadas de las tradiciones artísticas de los pueblos originarios, bajo el nombre de “Arte en Comunidad”.
Este título permite colocar el foco tanto en la pieza física (el textil, el barro, la madera, la hojalata) como en la red de relaciones que la hace posible. Se trata de reconocer que estas producciones no nacen de un genio aislado en un estudio, sino de un sistema de aprendizaje compartido, de un territorio y de una organización social determinados.
Arte en Comunidad sugiere que la obra es solo una parte de un ciclo más amplio: el arte como proceso vivo, no como mero producto. Así, el espacio expositivo se propone como un lugar dinámico de resistencia y continuidad cultural. Es un nombre que busca dignificar, pues establece que el valor del arte reside en su capacidad de generar cohesión y sentido de pertenencia.
Este espacio fue inaugurado en abril de 2026 con la consigna de dar visibilidad al trabajo de entre tres y cuatro artistas a lo largo del año, alternando las exhibiciones. En este sentido, también se trata de una apuesta por evitar que el artista individual se diluya en el concepto de “masa comunitaria”; más bien, el objetivo es que la obra sea capaz de establecer diálogos con sus receptores para develar las identidades que le acompañan.

“Corazón mágico. Hojalata artística” es el título de la muestra con la que se inauguró este espacio. El trabajo de Aída Aquino y Cristino Lavariega Gabriel, en su taller Corazón Mágico, representa una de las transformaciones más sofisticadas de la hojalatería en Oaxaca, al punto de elevar un oficio tradicionalmente ligado a lo utilitario y religioso hacia una dimensión de maestría artística de alcance global.
En las manos de Aída y Cristino, este material —considerado secundario en comparación con el barro o el textil— ha sido ennoblecido a partir del detalle que alcanzan las técnicas de calado, grabado y volumen acompañadas de paletas de color más sutiles o vibrantes según el diálogo con el diseño.
El nombre del taller se desprende de un motivo clásico de la hojalatería artística oaxaqueña: el Sagrado Corazón como una declaración de intenciones. Se trata de un objeto de vínculo que une lo espiritual con lo cotidiano, y al creador con quien admira la pieza. El corazón es un núcleo de transmisión de saberes, donde la técnica se preserva pero la estética se atreve a innovar. La magia se encuentra en aquello que, por medio de la hojalata, es posible lograr. Este material fue llamado “la plata de los pobres” porque permitía a las clases populares acceder a objetos domésticos con una apariencia estética digna, imitando la platería de las clases altas.
En la exposición “Corazón mágico. Hojalata artística”, el corazón es motor de producción. Desde las manos de sus artífices, las piezas se transforman en espejos y recipientes de una técnica y una historia que laten en la memoria de la comunidad, como en el golpe que transmuta la hojalata.